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Entrevistas

Steven Wilson: “Mi música tiene más afinidad en Latinoamérica que en EE.UU. o Europa”

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El vínculo entre el público nacional y Steven Wilson se ha hecho cada vez más fuerte desde que el británico visitó Chile por primera vez en el año 2012. Cada uno de sus conciertos ha vendido todas sus entradas, suscitando la atención de la prensa y de la crítica, que no duda en catalogarlo de genio y en atribuirle el título de ser una de las mentes más creativas en la historia de la música.

Precedido de un éxito de proporciones en nuestro país y con el respaldo de los medios especializados, este viernes 18 de marzo en el Teatro Caupolicán será el día en que, por séptima ocasión, Wilson deleite a sus seguidores con parte de un repertorio tan amplio como variado. Es por esto que en HumoNegro no perdimos la oportunidad de conversar personalmente con un artista que nos recibió con amabilidad y que no tuvo reparos en hablar de todo lo que le preguntamos.

A continuación te dejamos con la transcripción íntegra, para que comprendas algo más de la versatilidad y la trascendencia de un hombre como Steven Wilson.

¿Qué tan cierto es que eres un artista y productor autodidacta?

Es verdad. Lo que pasa es que al principio no sabía exactamente qué era lo que quería o en qué debía instruirme, por lo tanto nunca tomé clases de ningún tipo. Ya tenía algo de conocimiento acerca del teclado y la guitarra, pero por otra parte siempre hubo amigos, en la juventud, que sabían tocar algún instrumento y que te podían enseñar. Es así cómo recogí la información necesaria, y listo. Pero nunca tuve un entrenamiento formal, porque en ese entonces no sabía qué era lo que quería aprender; mi única idea era hacer discos. Tuve que comprender cómo es la construcción de álbumes y luego encontrar mi propia manera.

Junto con ser un músico exitoso, eres reconocido por tus habilidades como productor. Esta pasión por la producción, ¿de qué manera afecta tu enfoque hacia la música?

Cada vez que hago un disco o mezclo el de alguien más, ya sea un trabajo antiguo de los 70 o algo nuevo de una banda más pop, por ejemplo, aprendo algo, porque trabajo con muchos estilos de música. Consecuentemente, hay técnicas muy diversas entre sí, por lo tanto cada álbum tiene su enfoque, su mundo sónico propio. He aprendido demasiado de las remezclas, particularmente de los años 70 y 80, porque es un trabajo totalmente distinto; no tenían computadoras y todo el equipamiento era análogo. Era un proceso en nada parecido al actual, del que me nutrí mucho, debido a que tuve que averiguar por mi cuenta cómo hicieron esos sonidos, porque sus creadores no lo recuerdan. Les he preguntado a algunos artistas cómo lo hicieron, pero no se acuerdan porque han pasado treinta o cuarenta años, así que investigué por mis propios medios; algo así como un detective. Después toda esa información pasó a ser parte de mi conocimiento, que luego vierto sobre mi música.

Han pasado 15 años desde la primera vez que trabajaste con Opeth, en el álbum “Blackwater Park”. ¿Cómo se desarrolló desde ese día tu relación profesional con Mikael Åkerfeldt? ¿Trabajarías de nuevo con alguna banda de metal?

Veamos, porque son varias preguntas. Primero, nuestra camaradería es muy antigua. Mikael es muy cercano, somos muy amigos y hemos mucha cosas juntos: he trabajado en cinco discos de Opeth, hicimos un álbum juntos y es invitado de mis obras. Lo más positivo de nuestra relación es que tenemos un sentido de la curiosidad y sus posibilidades creativas en la música, que es muy parecido: a él no le interesa el estancamiento y a mí tampoco, algo que entendimos el uno del otro desde el comienzo de nuestra amistad, así que siempre nos alentamos mutuamente. Es importante estar rodeado de gente que te desafíe, porque la mayoría, incluyendo a los seguidores, aunque sea triste decirlo, quieren que los músicos hagamos lo mismo una y otra vez. Siempre es bueno estar junto a gente que te genere admiración, y yo a Mikael lo respeto mucho, como humano y artista. Él me incentiva y me dice “oye, esto está bueno” o “sigue así”, entonces te desarrollas y tocas lo que es importante para ti, sin preocuparte por si no le gustas a la gente, a los representantes o a los sellos discográficos. Él ha sido un aporte para mí, como yo creo serlo para él, que ha dado un paso hacia adelante unos dos discos atrás, cuando decidió que ya no estaba interesado en el metal, al igual que yo. No tengo nada en contra del estilo, pero desde mi punto de vista su vocabulario es muy acotado: ese sonido metalero, creativamente hablando, está agotado, a tal punto que ya ni siquiera es pesado. Creo que hay otras cosas que son más densas que el metal extremo. Recuerdo que, cuando apareció el “Reign In Blood” de Slayer (1986), eso era lo mejor dentro de la música heavy, lo más potente que alguien hubiese escuchado. Sin embargo, ahora hay tanto de eso que ya no produce impacto alguno. De hecho, creo que hay más música maléfica y tenebrosa hecha con instrumentos acústicos, como lo que hicimos con Storm Corrosion, que casi no posee elementos del rock tradicional y es profundamente siniestro, es un disco muy oscuro. Es mucho más pesado, a su manera, que si hubiésemos hecho algo más cercano al metal, que es lo que creo la gente espera. Mikael y yo creemos que esa música perdió su impacto porque hoy es muy masiva, hay muchas bandas haciendo lo mismo. Acerca de la otra pregunta, nunca diría “nunca” porque es posible que me contacte algún grupo de metal que me haga reconsiderarlo, si hay posibilidades de hacer algo muy original, muy fresco, muy impactante, aunque no he escuchado algo así en los últimos… ¿10 años? Debo reconocer mi ignorancia en el tema y que deben haber buenos discos que no conozco. Hubo un momento en que Meshuggah me voló la mente, o el primer álbum de The Dillinger Escape Plan, aunque eso fue hace 15 años y desde entonces nada me ha impresionado.

¿Has escuchado a Gojira?

Podría ser; son buenos, pero para mí son como unos “niños-Meshuggah”, lo que está bien, aunque Meshuggah ya hizo eso.

Como lo que dijo Devin Townsend…

No sé lo que dijo. ¿Qué fue?

Que Meshuggah ya lo ha hecho todo en la música extrema.

Bueno, claro. Puedes escuchar las primeras épocas de Meshuggah y encontrar la influencia de Metallica fácilmente. Hay una línea que va desde “…And Justice For All”, que pasa por Meshuggah y llega hasta Gojira, pero ¿puedes llevar eso aún más lejos? No estoy seguro de que se pueda, Meshuggah no pudo. Siendo justos, creo que no fueron capaces de avanzar más y se estancaron. No me tergiversen, pero basándome en sus últimos tres discos, creo que han hecho lo mismo una y otra vez, algo que es un problema que les afecta a muchas bandas del estilo: su vocabulario es muy limitado. Ese típico sonido de batería, de bajo, de guitarras, más el mismo enfoque vocal de siempre (gritar), todo está preestablecido. Entonces te preguntas cómo podrían llegar a una carrera como la que tuvo Led Zeppelin o a lo que es The Rolling Stones. Es más difícil para exponentes de música extrema porque su estilo lengua es mucho más limitado, por lo tanto creo que Mikael tomó la decisión correcta.

¿Qué sentimientos tienes después del trabajo que hiciste con Åkerfeldt bajo el nombre de Storm Corrosion? ¿Cuáles son tus impresiones respecto a cómo lo recibió la prensa? ¿Lanzarán algún disco otra vez?

Estoy muy orgulloso de lo que hicimos con Mikael en ese disco, porque fue lo último que la gente se imaginó que haríamos, y no sé cuál fue la reacción de los medios. ¿Cuál fue?

En su mayoría fue una reacción positiva.

¡Eso espero! Lo que pasa es que lo hicimos para nosotros de una manera un tanto egoísta, porque creemos que no debemos pensar en lo que quieren los seguidores. Me enorgullezco del trabajo que hicimos y no estaba al tanto de la opinión de la crítica, aunque, siendo honestos, ni siquiera me importó su opinión, porque Mikael y yo amamos lo que hicimos, sin importarnos el resto. Además, sabíamos que habría gente que odiaría el disco de todas formas, debido a que no entregamos lo que la mayoría esperaba, metal progresivo de esta especie de “supergrupo”, y de hecho hicimos todo lo contrario. Siempre supimos que habría haters pero no nos importó. ¿Si habrá material nuevo? ¡Eso espero! Me sorprendería si no lo intentáramos, si no nos juntamos al menos.

Estuve en el tercero de los conciertos que diste el año pasado en Santiago, día en que decidiste tocar algunas canciones extras en relación a las otras dos presentaciones, como la versión acústica de “Trains”, publicada a través de Porcupine Tree. ¿Por qué lo hiciste ese día particularmente?

Porque entendí que parte del público iría a los tres conciertos. Empecé a sentirme culpable, debido a que ellos pagaron su entrada para verme por tres días, mientras yo toco el mismo material una y otra vez, así que pensé que esa ocasión debía ser diferente y resultó muy divertido, de hecho. Fue material que no había tocado, fue todo un experimento y salió bien. Entonces, esa es la razón, estar consciente de que estás pagando. Durante el segundo show, le pregunté a la audiencia: “¿Hay alguien que haya venido ayer y que lo hará mañana también?”, y la respuesta fue enorme, probablemente unas 200 o 300 personas, entonces comprendí que era necesario hacer algo distinto para esa ocasión.

¿Qué sientes luego de la visita del año pasado, en que diste tres conciertos con entradas agotadas, considerando que el rock más progresivo no es tan popular en términos masivos en la actualidad?

Por alguna razón, parece que tengo una buena audiencia en países latinoamericanos. En México pasa lo mismo, y es algo magnífico que en realidad no entiendo bien por qué sucede, pero es maravilloso. La gente de Latinoamérica tiene mucha afinidad con la música que hago, que no es sólo prog rock, yo no usaría ese término, porque no suelo describir mi música como algo en particular; siempre he creído que mis composiciones son fáciles de disfrutar, como canciones de pop. Si piensas en “Hand. Cannot. Erase.”, o incluso en “4 ½”, verás que hay temas que son pop con arreglos electrónicos, otros son interludios ambientales, todos bajo un gran sentido de la melodía: para mí es algo así como una invitación abierta a todos para que la disfruten. Al final no se trata de cuál estilo tocas, sino de cuánta cantidad de cobertura en el mainstream tienes permitido. Creo que hay más apoyo en países de Latinoamérica que en algunos lugares de Europa o de Estados Unidos. En este último, mi música es casi invisible en los medios, no hay emisoras que la toquen y, siendo justos, no sólo a mí, sino que a ningún otro artista de rock contemporáneo, a menos que seas Foo Fighters; de lo contrario, olvídate de que tendrás apoyo o difusión en los medios estadounidenses. Esa es la diferencia: aquí tengo presencia en las radios más importantes, algo en la televisión, mis conciertos son reseñados por la prensa masiva, así que estoy mucho más visible para la gente, lo que explica que haya llegado a una audiencia mayor. No tiene nada que ver con el género, los amantes de la música no piensan así, no se aferran a un estilo de música: si escuchan a Adele en la radio, van y compran su disco, si escuchan a The Rolling Stones, van y compra su disco, lo mismo con Metallica. Al final creo que se trata de cuánta exposición obtienes y siempre ha sido más duro para la música rock. O sea, no siempre, pero sí en los últimos 20 años, el conseguir cobertura de los medios de comunicación masivos. La última vez que ocurrió fue con… ¿el grunge? Nirvana fue un gran fenómeno a nivel mainstream: su música influenció películas, a la moda, incluso la política; fue algo muy masivo. Después Kurt Cobain muere y con su partida se diluye el grunge. Desde entonces el rock no ha vuelto a tener la misma exposición mediática. Incluso Foo Fighters es una banda que proviene de Nirvana. Pensando en una banda de rock, ¿Muse podría ser también? Ellos son enormes, pero todavía se siente como si fueran una banda underground, es casi de culto; son capaces de llenar estadios, pero aun así no llegan al nivel de cobertura que tuvo Nirvana, o Led Zeppellin en su momento, o Bon Jovi también. Es un tema muy complejo, pero estoy muy feliz de Chile acoja mi música.

Finalmente, ¿cuáles son tus expectativas respecto a esta nueva visita, y qué nos puedes adelantar del concierto?

Espero que la audiencia sea igual de apasionada y entusiasta que las veces anteriores, porque es lo que me motiva a seguir visitándolos. Los conciertos en sí serán un poco diferentes  de los pasados: están divididos en dos partes, donde la primera mitad es una interpretación completa de “Hand. Cannot. Erase.”, probablemente por última ocasión, porque en algún punto pasaremos a otro disco, entonces no habrá otra oportunidad de escucharlo completo. La siguiente parte está dedicada al material más reciente, y por supuesto habrá cosas antiguas. Tocaré algo de mediados de los 90, canciones que escribí en esa época originalmente para Porcupine Tree. Tal vez habrá algo de Storm Corrosion; lo he hecho en cada concierto porque lo ensayé antes, aunque con Mikael, por septiembre, así que puede ser que aparezca algo.

Esto es todo, Steven. Muchas gracias por tu tiempo, fuiste muy amable con nosotros. Fue un gusto conocerte.

De nada. Fue un gusto hablar con ustedes y muchas gracias por la cobertura que siempre me han dado y sobre todo por el apoyo que me entregan. ¡Nos vemos el viernes!

Por Hans Oyarzún

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Jason Pierce de Spiritualized: “Uno hace arte en un contexto donde nada es para siempre”

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Los últimos meses han sido extensamente ocupados para Jason Pierce, el hombre a cargo de Spiritualized y quien ha encontrado el vehículo perfecto para expresar ideas, sensaciones, conceptos y metáforas a través de su música, muchas veces catalogada como desestructurada, pero también efectista en su ejecución. Lejos de todas esas contradicciones, y en plena etapa de recuperación de su catálogo a través de la serie de reediciones bautizadas como “The Spaceman Reissue Program”, Pierce concreta un trabajo de años con el lanzamiento de “Everything Was Beautiful”, nuevo trabajo de estudio que fue publicado el pasado 22 de abril a través del sello Bella Union.

Trabajado casi a la par con “And Nothing Hurt” de 2018, en este disco el artista se aventura en un estrepitoso viaje de siete canciones grabadas con más de 30 músicos en once estudios diferentes. Por si eso fuera poco, el mismo Pierce se encarga de tocar 16 instrumentos distintos en esta producción. Todo esto es motivo suficiente para que el pasivo e intrigante artista se tomara unos minutos para conversar telefónicamente con nosotros, donde platicamos distintos tópicos, como el encierro de la pandemia, su metodología de trabajo, la creación y grabación de este nuevo disco, entre muchos otros detalles, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Jason, primero quiero preguntarte como estás. La pandemia ha tenido un impacto en todo el mundo, ¿cómo has estado durante estos dos años?

Sí, ha sido loco, ¿cierto? Ha sido muy difícil para todos, y asumo que es algo todavía muy presente. No sé cómo será en tu país, pero pareciera que parte de la gente no está preocupada del bienestar de los otros, no entienden que hay gente trabajando muy duro para que no se pierdan más vidas, salvando vidas incluso cuando muchos no se lo toman en serio y ni siquiera consideran los peligros. Creo que eso ha sido lo más complicado, cualquier cosa que pase está ligada a la tristeza que generan estas personas que se comportan de manera muy egoísta.

Totalmente. Entiendo que, cuando comenzaron las cuarentenas, salías a caminar por las calles y verlas vacías te inspiró a hacer este nuevo disco. ¿Es correcto eso? ¿Qué nos puedes contar del proceso creativo de este álbum?

Sí, fue algo así. Es de esas cosas extrañas que pasan con la música, porque todos parecieran hacer la mejor música cuando se apartan del mundo, cuando el ambiente se calma. Cuando los artistas están en el estudio trabajan mejor tarde en la noche, cuando ya todos duermen, el mundo está en silencio y no hay una lógica con eso porque estás en una habitación con aislación, por ende, no se escucha nada y el mundo siempre estará en silencio, pero sin duda que es algo que se siente cuando el mundo verdaderamente está en silencio afuera. Supongo que así es todo el tiempo; parte de tu cerebro agradece la tranquilidad a veces. Suelo bromear con que durante la cuarentena no había que preocuparse de excusas cuando te invitaran a una fiesta. Esa tranquilidad me permitió enfocarme y decir “realmente puedo terminar esto ahora”, puedo finalizarlo y no hacer nada más porque no hay otra cosa que se pueda hacer más que estar encerrado, sobre todo con esa sensación de desesperanza acechando constantemente con tanta gente sufriendo afuera. Todo fue el escenario propicio para finalizar este disco.

Leía el comunicado de prensa para este disco, donde dices que te sentías como que llevabas entrenando toda tu vida para esto, para el confinamiento y la tranquilidad.

Sí, lo que pasa con el comunicado es que simplemente quise incluir ese chiste corto. Siento que no es tan diferente este período a estar sentado en la parte trasera del bus, en esos momentos de soledad. Hay cierta soledad en el ejercicio de tocar música de todas formas, lo que no se ve tan diferente a esto. Por momentos sentí como si hubiese entrado a una máquina del tiempo, miraba el cielo y prácticamente era el mismo cielo que miraban los romanos; no había aviones, no había humo, ningún elemento disruptivo del medioambiente, el río era casi prehistórico, todo muy silencioso y quieto. Eso no es algo que puedas tener en la ciudad, a no ser que te muevas fuera de ella. Tenías este ambiente natural, pero con la ciudad todavía ahí, con esa grandeza arquitectónica, estos edificios, todo vacío, inhabitable. Hay algo extrañamente convincente en todo eso.

Sí, es muy extraño ver las calles vacías. La primera vez que presencié eso no fue por la pandemia, de hecho, fue por las protestas en Chile en 2019. El gobierno puso un toque de queda a mitad de la tarde, por lo que ver las calles sin gente a esa hora del día fue muy extraño. Pero siempre persiste ese elemento de paz en el panorama, quizás al momento de notar que se puede trabajar mejor en ese contexto.

Sí, sí, también lo siento así. De hecho, creo que estuve en Chile antes de eso, estaba con mi hija en la calle tratando de regresar al hotel cuando estaban todos los militares en la calle por las protestas, supongo que esa calma que te dan esas calles vacías son algo que ayuda. Me obsesiono mucho cuando hago música y no puedo enfocarme en nada más, me siento casi como si me estuviera volviendo absolutamente loco. La pandemia permitió que esa calma pudiera pasar, no había ninguna distracción que me sacara de ese estado y realmente pude concentrarme y volverme loco con la música. De igual forma es algo que te consume, pero fue la única manera en que lograría completar este disco, estaba desesperado por terminarlo. Diría que durante los últimos siete años he estado desesperado por terminar tantas cosas como me sea posible, necesitaba completar eso para estar tranquilo nuevamente y pensar en lo que haría con mi futuro, tratar de completar cada canción que espera por ser terminada.

¿Qué hay del título del disco? ¿Cuál es el significado de “Everything Was Beautiful”?

Es una cita. No sé si debería hablar de esto, pero siempre es así con los títulos de Spiritualized. Mi intención cuando comencé esto era tener una tener una gran obra entre este álbum y el anterior, todas las canciones comenzaron a trabajarse al mismo tiempo. Mi compañía no quería un disco doble, ya que el lapso de atención de la gente es muy corto, pero también históricamente los álbumes dobles quedan perdidos; hay tanta información, que quedan en el olvido y son redescubiertos 20 años después de su lanzamiento. “Exile On Main St.” de The Rolling Stones es un ejemplo. Descubrí que ese disco tenía valor muchos años después, además que está la presión de que debes vender discos en este negocio, así que ellos me pidieron que no hiciera uno doble. De cierta forma funcionó, porque terminé la mitad que se transformó en un álbum, y las otras canciones recién las terminé ahora. Si hubiera sido doble, estaría todavía trabajando con todo el material a la vez. También fue algo arbitrario, no elegí qué canciones estarían en una parte y las que estarían en otra, creo que más bien incluí las que me faltaba menos por completar, ya sabes, “A Perfect Miracle” o “The Prize”.

¿Podríamos decir que este nuevo álbum es una continuación de “And Nothing Hurt”?

No, no diría que este disco es una Parte 2 o los descartes de ese disco. No hay descartes, todas son canciones que estaba componiendo, todas son canciones importantes. Además, cuando terminé lo que sería “And Nothing Hurt”, estas otras canciones iban por una dirección completamente distinta, por ende, tenía que ser un disco completamente distinto.

Para este disco trabajaste en once estudios diferentes. Eso es algo que se siente al escuchar el álbum, es como un viaje donde tú eres el personaje principal que se va impregnando de distintos elementos a medida que pasan las canciones. ¿Eso tiene algo que ver con el hecho de que trabajaste en muchos lugares distintos?

Supongo que es algo con los estudios, porque es difícil encontrar gente en la música que esté dispuesta a recorrer ciertas distancias. La mayoría de las personas en la música quieren trabajar bajo escenarios cómodos, donde puedan mostrar lo que son capaces de hacer. Muchos productores y personas en la música te dicen “me gusta lo que hiciste en tu último disco” o cosas así y, si bien yo no hago música para esperar eso, prefiero trabajar en un buen espacio donde pueda ir recogiendo las mejores partes antes de moverme al siguiente, de esa forma no hay un lugar definido para estas canciones. Hay productores que sólo producen una banda y luego buscan otra y la ponen en el mismo lugar, con la misma estructura, y yo obviamente no quiero eso. Soy más de aclarar y decir “esto es lo que hago”, prefiero que sea a mi manera. Muchos de esos estudios donde trabajé no funcionaron del todo, por eso tomé lo que me parecía interesante y me lo llevé hasta el siguiente, eso es algo difícil de calzar.

También se produjo la situación que por distancias había que trabajar en lugares diferentes, ¿no es así?

Sí, también ese fue un factor. Ciertos estudios estaban cerca del lugar en que estaban algunos integrantes de mi banda y ahí fue algo netamente geográfico, ya que necesitaba conseguir un estudio cerca de donde estuvieran para que trabajáramos. El resultado final, respondiendo a tu pregunta anterior, tiene que ver con que el disco es algo así como un collage; de hecho, son prácticamente dos mezclas puestas una encima de otra: una estaba sin finalizar, la otra estaba casi finalizada, pero tan pronto como las junté, puso todo el disco en un lugar que no podía reconocer, y me sorprendí a mí mismo con el resultado. No escuchaba mi trabajo en la misma forma que esperaba, a veces me gusta conservar los demos, por lo que hay una canción que está construida en base al demo, otra que está hecha a partir de una grabación en vivo que alguien hizo de nosotros y que encontramos en YouTube, ya que no podíamos dar con el sonido preciso. Todo se trata de aferrarse a los fragmentos que me gustan y hacerlos funcionar de modo que se transformen en una canción.

Además de esos once estudios, trabajaste con más de 30 músicos y cantantes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Les indicas “toca esto” o “canta esto”, o más bien son ellos poniendo su propio enfoque a las canciones?

Siempre es lo segundo, incluso si les pido qué tocar. Hay ocasiones en que yo les digo “toca esto” o “canta esto”, pero incluso ahí ellos ponen su estampa personal a la estructura, lo que da una idea de dónde puede ir la canción. Las cosas que hacen funcionar la música que amo están muy cercanas a las cosas que hacen funcionar a la música que no amo, eso es algo que siempre noto. Por ejemplo, una banda puede hacer un cover con los mismos instrumentos, configuración, equipos y arreglos que la versión original, pero puede que siga sonando horrible. De cierta forma, intento guiar a la gente, incluso si son músicos con los que trabajo hace mucho tiempo, siempre es necesaria una especie de guía. Eso al final también hace que ellos, como músicos, puedan encontrar su camino y aplicar sus ideas a lo que están tocando, y es inevitable que ellos traigan su habilidad a la música que están interpretando.

Jason, quisiera que pasemos a otro tema, puntualmente preguntarte sobre “The Spaceman Reissue Program”. ¿Cómo surgió esa idea?

Fue idea de Matthew Johnson, quien maneja mi sello en América, Fat Possum Records. Él comenzó a reeditar el catálogo de ciertos artistas y consideraba que era importante que los discos fueran propiedad de los artistas. Él se preocupó de todo eso, especialmente con mis discos, que siempre me decía que estaban un tanto olvidados y sin amor porque fueron publicados por un sello donde ya no estoy y nunca se preocuparon, no los reeditaban ni nada. Me di cuenta de que algunas de las reediciones que hicieron quedaron muy mal, por lo que era tiempo de botar todo eso y quisimos establecer que estos discos son importantes, son mi vida y mi historia. Realmente todo partió como una forma de darle el valor que merece mi trabajo, además de ponerlos a disposición de la gente nuevamente, ya que no lo estaban hace tiempo y los originales son muy caros actualmente por su rareza.

Definiste estos vinilos como las “ediciones definitivas”. ¿Podríamos decir que estos son los álbumes de la manera que pretendías que sonaran al momento de su lanzamiento?

Sí, algo así. Podríamos discrepar en el sentido de si fueron publicados como era mi intención en su momento, ya que en ese tiempo el mundo estaba más enfocado en el CD y la gente ahora está interesada en los vinilos. Supongo que eso le da un valor, además de que me gusta el hecho de que la portada sea respetada con una reestructuración, así como también el contenido del disco. Me gusta saber que uno hace arte en un contexto en donde nada es para siempre, las cosas envejecen, un disco se puede desgastar, el papel de la portada puede estar rayado o trizado, me gusta saber que el paso del tiempo afecte a una pieza de arte como un disco en cierta forma.

Bueno, Jason, esa fue la última pregunta. Quiero agradecerte por tu tiempo, por supuesto, pero también preguntarte si quieres enviarle un mensaje a tus fans chilenos que esperan verte nuevamente por acá algún día.

Sí, por supuesto. No tengo ningún mensaje preparado, pero sí siento que tengo una conexión especial con Chile, porque los primeros shows que hicimos en Sudamérica fue gracias a dos chicas chilenas que vinieron a Europa y conocí en un bar cerca de mi casa. Les pregunté si conocían a alguien que pudiera armar un show y afortunadamente una de ellas conocía al promotor que hizo posible nuestro primer concierto en Sudamérica, y se sintió que una vez que llegáramos no podrían cerrarnos la puerta. Ese fue el momento más importante para concretar nuestra llegada a Sudamérica. Ahora ya lo hemos visitado algo así como tres veces. Siempre ha sido importante ir allá, en estos momentos no es tan complejo para nosotros poder ir a tocar allá, pero necesitamos alguien que esté dispuesto a hacer el show y ayudarnos a concretar todo.

Esperamos verte pronto algún día.

Yo también espero que eso sea pronto.

Muchas gracias, Jason. ¡Cuídate mucho!

Igualmente. Nos vemos.

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