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Entrevistas

Steven Wilson: “Mi música tiene más afinidad en Latinoamérica que en EE.UU. o Europa”

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El vínculo entre el público nacional y Steven Wilson se ha hecho cada vez más fuerte desde que el británico visitó Chile por primera vez en el año 2012. Cada uno de sus conciertos ha vendido todas sus entradas, suscitando la atención de la prensa y de la crítica, que no duda en catalogarlo de genio y en atribuirle el título de ser una de las mentes más creativas en la historia de la música.

Precedido de un éxito de proporciones en nuestro país y con el respaldo de los medios especializados, este viernes 18 de marzo en el Teatro Caupolicán será el día en que, por séptima ocasión, Wilson deleite a sus seguidores con parte de un repertorio tan amplio como variado. Es por esto que en HumoNegro no perdimos la oportunidad de conversar personalmente con un artista que nos recibió con amabilidad y que no tuvo reparos en hablar de todo lo que le preguntamos.

A continuación te dejamos con la transcripción íntegra, para que comprendas algo más de la versatilidad y la trascendencia de un hombre como Steven Wilson.

¿Qué tan cierto es que eres un artista y productor autodidacta?

Es verdad. Lo que pasa es que al principio no sabía exactamente qué era lo que quería o en qué debía instruirme, por lo tanto nunca tomé clases de ningún tipo. Ya tenía algo de conocimiento acerca del teclado y la guitarra, pero por otra parte siempre hubo amigos, en la juventud, que sabían tocar algún instrumento y que te podían enseñar. Es así cómo recogí la información necesaria, y listo. Pero nunca tuve un entrenamiento formal, porque en ese entonces no sabía qué era lo que quería aprender; mi única idea era hacer discos. Tuve que comprender cómo es la construcción de álbumes y luego encontrar mi propia manera.

Junto con ser un músico exitoso, eres reconocido por tus habilidades como productor. Esta pasión por la producción, ¿de qué manera afecta tu enfoque hacia la música?

Cada vez que hago un disco o mezclo el de alguien más, ya sea un trabajo antiguo de los 70 o algo nuevo de una banda más pop, por ejemplo, aprendo algo, porque trabajo con muchos estilos de música. Consecuentemente, hay técnicas muy diversas entre sí, por lo tanto cada álbum tiene su enfoque, su mundo sónico propio. He aprendido demasiado de las remezclas, particularmente de los años 70 y 80, porque es un trabajo totalmente distinto; no tenían computadoras y todo el equipamiento era análogo. Era un proceso en nada parecido al actual, del que me nutrí mucho, debido a que tuve que averiguar por mi cuenta cómo hicieron esos sonidos, porque sus creadores no lo recuerdan. Les he preguntado a algunos artistas cómo lo hicieron, pero no se acuerdan porque han pasado treinta o cuarenta años, así que investigué por mis propios medios; algo así como un detective. Después toda esa información pasó a ser parte de mi conocimiento, que luego vierto sobre mi música.

Han pasado 15 años desde la primera vez que trabajaste con Opeth, en el álbum “Blackwater Park”. ¿Cómo se desarrolló desde ese día tu relación profesional con Mikael Åkerfeldt? ¿Trabajarías de nuevo con alguna banda de metal?

Veamos, porque son varias preguntas. Primero, nuestra camaradería es muy antigua. Mikael es muy cercano, somos muy amigos y hemos mucha cosas juntos: he trabajado en cinco discos de Opeth, hicimos un álbum juntos y es invitado de mis obras. Lo más positivo de nuestra relación es que tenemos un sentido de la curiosidad y sus posibilidades creativas en la música, que es muy parecido: a él no le interesa el estancamiento y a mí tampoco, algo que entendimos el uno del otro desde el comienzo de nuestra amistad, así que siempre nos alentamos mutuamente. Es importante estar rodeado de gente que te desafíe, porque la mayoría, incluyendo a los seguidores, aunque sea triste decirlo, quieren que los músicos hagamos lo mismo una y otra vez. Siempre es bueno estar junto a gente que te genere admiración, y yo a Mikael lo respeto mucho, como humano y artista. Él me incentiva y me dice “oye, esto está bueno” o “sigue así”, entonces te desarrollas y tocas lo que es importante para ti, sin preocuparte por si no le gustas a la gente, a los representantes o a los sellos discográficos. Él ha sido un aporte para mí, como yo creo serlo para él, que ha dado un paso hacia adelante unos dos discos atrás, cuando decidió que ya no estaba interesado en el metal, al igual que yo. No tengo nada en contra del estilo, pero desde mi punto de vista su vocabulario es muy acotado: ese sonido metalero, creativamente hablando, está agotado, a tal punto que ya ni siquiera es pesado. Creo que hay otras cosas que son más densas que el metal extremo. Recuerdo que, cuando apareció el “Reign In Blood” de Slayer (1986), eso era lo mejor dentro de la música heavy, lo más potente que alguien hubiese escuchado. Sin embargo, ahora hay tanto de eso que ya no produce impacto alguno. De hecho, creo que hay más música maléfica y tenebrosa hecha con instrumentos acústicos, como lo que hicimos con Storm Corrosion, que casi no posee elementos del rock tradicional y es profundamente siniestro, es un disco muy oscuro. Es mucho más pesado, a su manera, que si hubiésemos hecho algo más cercano al metal, que es lo que creo la gente espera. Mikael y yo creemos que esa música perdió su impacto porque hoy es muy masiva, hay muchas bandas haciendo lo mismo. Acerca de la otra pregunta, nunca diría “nunca” porque es posible que me contacte algún grupo de metal que me haga reconsiderarlo, si hay posibilidades de hacer algo muy original, muy fresco, muy impactante, aunque no he escuchado algo así en los últimos… ¿10 años? Debo reconocer mi ignorancia en el tema y que deben haber buenos discos que no conozco. Hubo un momento en que Meshuggah me voló la mente, o el primer álbum de The Dillinger Escape Plan, aunque eso fue hace 15 años y desde entonces nada me ha impresionado.

¿Has escuchado a Gojira?

Podría ser; son buenos, pero para mí son como unos “niños-Meshuggah”, lo que está bien, aunque Meshuggah ya hizo eso.

Como lo que dijo Devin Townsend…

No sé lo que dijo. ¿Qué fue?

Que Meshuggah ya lo ha hecho todo en la música extrema.

Bueno, claro. Puedes escuchar las primeras épocas de Meshuggah y encontrar la influencia de Metallica fácilmente. Hay una línea que va desde “…And Justice For All”, que pasa por Meshuggah y llega hasta Gojira, pero ¿puedes llevar eso aún más lejos? No estoy seguro de que se pueda, Meshuggah no pudo. Siendo justos, creo que no fueron capaces de avanzar más y se estancaron. No me tergiversen, pero basándome en sus últimos tres discos, creo que han hecho lo mismo una y otra vez, algo que es un problema que les afecta a muchas bandas del estilo: su vocabulario es muy limitado. Ese típico sonido de batería, de bajo, de guitarras, más el mismo enfoque vocal de siempre (gritar), todo está preestablecido. Entonces te preguntas cómo podrían llegar a una carrera como la que tuvo Led Zeppelin o a lo que es The Rolling Stones. Es más difícil para exponentes de música extrema porque su estilo lengua es mucho más limitado, por lo tanto creo que Mikael tomó la decisión correcta.

¿Qué sentimientos tienes después del trabajo que hiciste con Åkerfeldt bajo el nombre de Storm Corrosion? ¿Cuáles son tus impresiones respecto a cómo lo recibió la prensa? ¿Lanzarán algún disco otra vez?

Estoy muy orgulloso de lo que hicimos con Mikael en ese disco, porque fue lo último que la gente se imaginó que haríamos, y no sé cuál fue la reacción de los medios. ¿Cuál fue?

En su mayoría fue una reacción positiva.

¡Eso espero! Lo que pasa es que lo hicimos para nosotros de una manera un tanto egoísta, porque creemos que no debemos pensar en lo que quieren los seguidores. Me enorgullezco del trabajo que hicimos y no estaba al tanto de la opinión de la crítica, aunque, siendo honestos, ni siquiera me importó su opinión, porque Mikael y yo amamos lo que hicimos, sin importarnos el resto. Además, sabíamos que habría gente que odiaría el disco de todas formas, debido a que no entregamos lo que la mayoría esperaba, metal progresivo de esta especie de “supergrupo”, y de hecho hicimos todo lo contrario. Siempre supimos que habría haters pero no nos importó. ¿Si habrá material nuevo? ¡Eso espero! Me sorprendería si no lo intentáramos, si no nos juntamos al menos.

Estuve en el tercero de los conciertos que diste el año pasado en Santiago, día en que decidiste tocar algunas canciones extras en relación a las otras dos presentaciones, como la versión acústica de “Trains”, publicada a través de Porcupine Tree. ¿Por qué lo hiciste ese día particularmente?

Porque entendí que parte del público iría a los tres conciertos. Empecé a sentirme culpable, debido a que ellos pagaron su entrada para verme por tres días, mientras yo toco el mismo material una y otra vez, así que pensé que esa ocasión debía ser diferente y resultó muy divertido, de hecho. Fue material que no había tocado, fue todo un experimento y salió bien. Entonces, esa es la razón, estar consciente de que estás pagando. Durante el segundo show, le pregunté a la audiencia: “¿Hay alguien que haya venido ayer y que lo hará mañana también?”, y la respuesta fue enorme, probablemente unas 200 o 300 personas, entonces comprendí que era necesario hacer algo distinto para esa ocasión.

¿Qué sientes luego de la visita del año pasado, en que diste tres conciertos con entradas agotadas, considerando que el rock más progresivo no es tan popular en términos masivos en la actualidad?

Por alguna razón, parece que tengo una buena audiencia en países latinoamericanos. En México pasa lo mismo, y es algo magnífico que en realidad no entiendo bien por qué sucede, pero es maravilloso. La gente de Latinoamérica tiene mucha afinidad con la música que hago, que no es sólo prog rock, yo no usaría ese término, porque no suelo describir mi música como algo en particular; siempre he creído que mis composiciones son fáciles de disfrutar, como canciones de pop. Si piensas en “Hand. Cannot. Erase.”, o incluso en “4 ½”, verás que hay temas que son pop con arreglos electrónicos, otros son interludios ambientales, todos bajo un gran sentido de la melodía: para mí es algo así como una invitación abierta a todos para que la disfruten. Al final no se trata de cuál estilo tocas, sino de cuánta cantidad de cobertura en el mainstream tienes permitido. Creo que hay más apoyo en países de Latinoamérica que en algunos lugares de Europa o de Estados Unidos. En este último, mi música es casi invisible en los medios, no hay emisoras que la toquen y, siendo justos, no sólo a mí, sino que a ningún otro artista de rock contemporáneo, a menos que seas Foo Fighters; de lo contrario, olvídate de que tendrás apoyo o difusión en los medios estadounidenses. Esa es la diferencia: aquí tengo presencia en las radios más importantes, algo en la televisión, mis conciertos son reseñados por la prensa masiva, así que estoy mucho más visible para la gente, lo que explica que haya llegado a una audiencia mayor. No tiene nada que ver con el género, los amantes de la música no piensan así, no se aferran a un estilo de música: si escuchan a Adele en la radio, van y compran su disco, si escuchan a The Rolling Stones, van y compra su disco, lo mismo con Metallica. Al final creo que se trata de cuánta exposición obtienes y siempre ha sido más duro para la música rock. O sea, no siempre, pero sí en los últimos 20 años, el conseguir cobertura de los medios de comunicación masivos. La última vez que ocurrió fue con… ¿el grunge? Nirvana fue un gran fenómeno a nivel mainstream: su música influenció películas, a la moda, incluso la política; fue algo muy masivo. Después Kurt Cobain muere y con su partida se diluye el grunge. Desde entonces el rock no ha vuelto a tener la misma exposición mediática. Incluso Foo Fighters es una banda que proviene de Nirvana. Pensando en una banda de rock, ¿Muse podría ser también? Ellos son enormes, pero todavía se siente como si fueran una banda underground, es casi de culto; son capaces de llenar estadios, pero aun así no llegan al nivel de cobertura que tuvo Nirvana, o Led Zeppellin en su momento, o Bon Jovi también. Es un tema muy complejo, pero estoy muy feliz de Chile acoja mi música.

Finalmente, ¿cuáles son tus expectativas respecto a esta nueva visita, y qué nos puedes adelantar del concierto?

Espero que la audiencia sea igual de apasionada y entusiasta que las veces anteriores, porque es lo que me motiva a seguir visitándolos. Los conciertos en sí serán un poco diferentes  de los pasados: están divididos en dos partes, donde la primera mitad es una interpretación completa de “Hand. Cannot. Erase.”, probablemente por última ocasión, porque en algún punto pasaremos a otro disco, entonces no habrá otra oportunidad de escucharlo completo. La siguiente parte está dedicada al material más reciente, y por supuesto habrá cosas antiguas. Tocaré algo de mediados de los 90, canciones que escribí en esa época originalmente para Porcupine Tree. Tal vez habrá algo de Storm Corrosion; lo he hecho en cada concierto porque lo ensayé antes, aunque con Mikael, por septiembre, así que puede ser que aparezca algo.

Esto es todo, Steven. Muchas gracias por tu tiempo, fuiste muy amable con nosotros. Fue un gusto conocerte.

De nada. Fue un gusto hablar con ustedes y muchas gracias por la cobertura que siempre me han dado y sobre todo por el apoyo que me entregan. ¡Nos vemos el viernes!

Por Hans Oyarzún

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Jorge Camus

    01-Abr-2016 en 8:18 pm

    Qué conversación más fecunda tuvieron con Steven y cuánta humildad se refleja en esa mente culia tan compleja que tiene! Está la raja la entrevista!

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Entrevistas

Ian Williams de Battles: “Ahora con dos personas es más fácil decidir qué se hará”

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Ian Williams

La historia de Battles sin duda ha sido cuesta arriba en ciertos aspectos, con la banda pasando de ser un cuarteto en 2002 a un trío en 2010, a finalmente un dúo desde 2018, pero lo cierto es que su ímpetu y la necesidad de seguir adelante creando música es lo que genera su determinación a prueba de balas. A pesar de todo, el conjunto formado por Ian Williams en guitarra y teclados, además de John Stanier en batería, se toma las cosas con humor a la hora de reflexionar sobre su pasado. Con el álbum “Juice B Crypts” (2019) en camino, la banda regresará con esta nueva configuración para presentarse el próximo 11 de octubre en Club Chocolate, por lo que esto fue la instancia ideal para sentarnos al teléfono y conversar al respecto con Williams.

Desde los aspectos diferentes que tendrá su nuevo disco, su opinión frente a los cambios que han vivido, su relación con su compañero John Stanier y sus recuerdos sobre la última vez que estuvieron en Chile, entre otras cosas, conversamos con el guitarrista en una entrevista que te dejamos a continuación.

Se viene el lanzamiento de “Juice B Crypts”, y ahora la banda se compone solamente de ti junto a John (Stanier, baterista). ¿Cómo fue este difícil proceso de cambios?

Sí, solamente nosotros dos. Pasamos de ser cuatro integrantes a tres, a dos, y la mejor alineación que tendremos es cuando ya no haya nadie (risas). Eventualmente llegaremos a cero, es una cosa de algoritmos.

¿Qué tan diferente ha sido ahora que solo están los dos?

Creo que nuestra motivación sigue siendo la misma, pero en muchas maneras es más relajado, ya que tenemos un poco más de libertad para hacer lo que queremos. Cuando hay mucha gente tocando a la vez, se puede tornar, no sé cómo decirlo para no sonar desconsiderado… Ahora podemos hacer lo que queremos, siempre nuestras canciones evolucionan a partir de un loop, si tardamos un minuto y medio en rellenar ese loop y pasar a otra sección, era algo que debía debatirse entre todos. Es como ir a un restaurante con cuatro amigos y que todos tengan una opinión diferente, es ese ejercicio diplomático de decidir dónde ir a comer. Ahora es mucho más fácil cuando son solamente dos personas quienes deben decidir lo que se hará.

¿La partida de Dave (Konopka, bajista) fue por diferencias creativas entre ustedes?

Si me preguntas, yo creo que él no quería estar más en la banda, creo que esa fue la razón más que diferencias. Básicamente, John y yo pensamos qué hacer con Battles, pero creo que somos los dos quienes deseábamos seguir haciendo esto, y si eso nos lleva a crear un buen álbum, eso debe ser lo más importante.

¿Cuál crees que será la principal novedad musicalmente hablando en este álbum con una alineación de solamente dos integrantes?

No sé si hay tantas diferencias, pero diría que estamos en un punto en donde podemos crear composiciones que pueden ser muy desafiantes de tocar en vivo y, a la vez, son tracks muy accesibles. Siento que en este álbum logramos esa sensación en varias secciones, mucho más que en nuestros álbumes anteriores.

¿Crees que eso sea a que John y tú tienen una complicidad más fuerte que les permite expresarse más libremente?

Sí, absolutamente, ahora es más fácil. Si quieres cambiar la definición de una canción, sólo la volteamos y seguimos experimentando. John puede moverse más libremente con su batería, se puede adaptar a los loops, no hay necesidad de cambiarlos para que funcione. No debo preocuparme más por otras piezas del rompecabezas moviéndose, porque, ya sabes, nuestras canciones son como un puzle; en muchas formas esa es la premisa general de nuestra música, aunque en ese disco más que un rompecabezas somos como un juego de Tetris, es más fácil acomodar las piezas.

Siempre me da curiosidad saber cómo las bandas crean el repertorio cuando deben girar con un álbum nuevo. ¿De qué manera tratan de mezclar el material de este LP con lo que ya tienen?

Sí, pero cuando tocas en vivo es como que estás haciendo un cover de ti mismo. Es una experiencia divertida escuchar una canción muchos años después de haberla compuesto y ponerte a pensar en lo que estabas viviendo en ese momento. A veces la presión es grande, pero hay que dejarse llevar. Ahora, si quieres hacer una canción de The Beatles, siempre será una ardua tarea para lograr que salga bien, ya que la original de por sí es excelente, por lo que es un poco más fácil cuando versionas tus propias canciones, tu eres el artista y puedes echarla a perder si quieres (risas). Siento que al tocar en vivo es una forma de expandir tus canciones; entiendo y aprecio cuando los fans nos piden canciones antiguas, pero no lo sé, quizás no se adapten bien ahora.

Ian, regresan a Santiago ahora en octubre, ¿qué recuerdas de la vez anterior que tocaron en nuestro país?

Recuerdo que tocamos en un teatro, pero no tenía asientos, era como un antiguo cine al parecer, muy antiguo. Recorrí mucho el entorno del recinto, caminé bastante y fui a un bar con algunos conocidos locales, un tipo que le decían “Papas Fritas”. Es lo que más recuerdo (risas).

Genial, es bueno conocer el entorno de vez en cuando.

Sí, sobre todo cuando haces música.

Considerando tu rol como artista, ¿cuál crees que es el papel de la música en la sociedad en la actualidad?

Sí, el mundo está pasando por muchos cambios que probablemente definirán como se recordará el siglo XXI. Están pasando muchas cosas y en diferentes direcciones todas al mismo tiempo. Es un poco sobrecogedor pensar en lo que está pasando; la gente necesita aferrarse a cosas, seguir avanzando y hacerle frente a todo. Siento que el sentimiento moderno de la música es el de avanzar, más de que mirar atrás y aferrarse al pasado. Incluso con la tecnología: ahora tenemos equipamientos e instrumentos que permiten generar sonidos de manera profesional, es algo que permite que se generen nuevas formas de hacer música. Sigo siendo agradecido y muy humilde a la hora de pensar de que hay mucha gente alrededor del mundo que pierde su tiempo escuchando la música que tratamos de hacer (risas).

Bien, Ian, se nos acaba el tiempo. Muchas gracias por darnos esta entrevista.

Gracias a ti, fue bueno oírte desde allá.

¿Te gustaría enviar un mensaje a los fans de Battles en Santiago para terminar?

Claro, estamos muy emocionados por volver a Santiago, tengo muchos lindos recuerdos de la vez que estuvimos y espero regresar para tener nuevos recuerdos. ¡Muchas gracias a todos y nos vemos en el show!

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