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Nano Stern: “Si uno canta de forma honesta, el mundo lo llega a ver”

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El músico nacional Nano Stern, celebra sus “cinco” años de carrera este 6 de mayo en el Teatro Nescafé de las Artes, y si hay algo que el cantautor nacional deja en claro, es que este “no es un show, sino que una celebración, un encuentro” con la gente que lo ha acompañado en este camino.

HumoNegro entrevistó a Stern, y el artista habló de todo, desde la educación hasta los planes para crear un nuevo disco, e incluso no descarta que en algún momento se va a retirar del “showbiz” musical.

El desafío que tienes ahora en frente, es lo del 6 de mayo en el Teatro Nescafé de las Artes y me llamó la atención lo de los 5 años que se dice que cumples, porque de verdad tú llevas mucho más tiempo en la música. ¿Quisiste marcar distancia con tu etapa anterior como parte de Matorral o Mecánica Popular?

No tanto. Es que se marcan 5 años de la primera edición de mi primer disco, cuando dejó de ser un disco que se pasaba de mano en mano y eso estuvo a cargo de un sello. Se editaron mil copias y llegó a las tiendas. Entonces, eso marca un punto de quiebre importante en mi carrera, es como decir ‘tengo un disco’, ‘estoy presentándolo’, ‘estoy tocando y activo’, yo como solista. Entonces, de esa historia se marcan cinco años, pero como tú dices, tengo mucho más tiempo en la música. Toco desde los 3 años porque escuchaba a mis abuelos tocar en la casa y me daba ganas a mí también.

¿Ahí podríamos decir -medio en broma, medio en serio- que partió tu carrera?

De partida, “carrera” es un concepto que a mi me parece bien absurdo. Yo no tengo una carrera y una competencia con nadie ni con nada. Es una aventura para mí, es el constante viaje en el que estoy y si eso implica viajar al otro lado del mundo, lo hago. Y también hay un viaje interno bien profundo de crear y compartir esa creación, y de ser retribuido con la energía de la gente que acogió esa música y esos conciertos como parte de su cotidianeidad.

Tú complementas tu evolución musical con un viaje físico, cultural, musical…

Yo en realidad no veo la evolución. Es como te dicen estás más gordo, estás más flaco, es como el día a día, paso a paso, algo gradual. Yo no creo mucho en los grandes cambios artísticos de un día para otro. Se deben dar de a poco. No va con mi lenguaje. No me siento como David Bowie, como Picasso o Miles Davis, que venían y decían “ya, voy a hacer otra cosa”, porque creo que en mi propio ritmo no me satisface y siempre estoy viendo cosas nuevas y otras se van quedando atrás sin darme cuenta. Me toca un ritmo muy vertiginoso de actividades y de constantemente estar intercambiando con otros artistas, con otros públicos, y eso me mantiene en pie lleno de ideas nuevas y de posibilidades, tanto así, que a veces incluso me saturo a ratos y necesito parar para decantar y para poder ordenar la maleta de sensaciones y souvenirs musicales, y de experiencias que van acumulándose.

Un tiempo para ti.

Sí, y al final uno necesita un poquito de tiempo para decantar eso y también para explorar en las influencias, en esas experiencias, y sacar de ellas lo que me va cambiando y que están presentes a nivel subconsciente, ahí, latentes, y que no me vienen a buscar ni yo a ellas, sino que están. Como cuando uno escribe, y al tiempo se da cuenta que esto tiene relación con esto otro y con esta conversación que tuve con alguien en Valparaíso, por ejemplo, y ahí va saliendo con nuevos lenguajes y sabores en la música que, como dicen los boxeadores, me mantienen en punta de pié para pensar qué es lo que va a pasar con los formatos también.

¿Qué diferencias puedes hacer entre los formatos de tus conciertos?

Los últimos 4 conciertos que he hecho han tenido 3 formatos distintos. Uno con una banda que se llama Los Sindicatos, mucho más cercana al folklore, donde está Manuel Merino de Inti Illimani y dos músicos chilenos que vienen de Berlín. Luego fuimos a Argentina y toqué con la banda entera. El jueves pasado con un quinteto más eléctrico, entonces también considerando que el repertorio más o menos se mantiene, yo también me mantengo tocando las canciones y reimaginándolas cada vez que las toco, y me subo al escenario y el público también lo agradece. Yo me caracterizo por ser un músico que no repite lo mismo todos los días, y cuando siento que eso pasa –porque a veces ocurre cuando uno toca demasiado-, me tomo un respiro y hago que las cosas se calmen un poco.

Tú siempre tocas con otros músicos (Chinoy, Camila Moreno, Manuel García). ¿Cómo es este intercambio de experiencias?

No sólo estoy abierto, sino que lo mejor de las experiencias de la música es compartirlas y poder tocar con otros músicos, compartir, porque no se trata esto solamente de tocar solo y mostrarse honestamente y en el propio rollo, compartir con otro es una oportunidad de aprender. Con Chinoy, por ejemplo, hicimos una gira nacional juntos, los dos juntos en el escenario, entonces esas son oportunidades de aprender, súper intensas, y de aprender el uno del otro, de disfrutar ese encuentro, y también de los desencuentros. Lo mismo con la Camila (Moreno), lo mismo con Manuel García, con el que tengo una experiencia más antigua de yo tocar en su banda siendo yo más chico y él teniéndola clara, fue toda una escuela increíble, mucho aprendizaje. Pero también el viaje a Europa fue un gran aprendizaje, y sin ir más lejos, yo paso 6 meses al año viajando fuera de Chile, pero acá no se sabe mucho porque a mi tampoco me interesa que se haga mayor publicidad sobre eso. Voy a hacer algo, y me interesa más qué es lo que se hace.

¿Un ejemplo de esto puede ser?

Por ejemplo, en Argentina acabamos de tocar en un festival (FIFBA, Festival Internacional del Folklore de Buenos Aires) con Juan Quintero, que es el líder de Aca Seca Trío, y que él para mí es como mi músico joven favorito de Latinoamérica, entonces que él por propia iniciativa vaya a nuestro concierto a tocar con nosotros, es como decir “listo, aquí estoy”. He tenido la oportunidad de cantar con Pancho Sasso y Joe Vasconcelos, que es como para decir “no lo puedo creer”, o que Pedro Aznar haya tomado un tema mío y lo haya grabado es como para decir ‘¡chucha, la raja!’. El mundo al revés. Y es muy vertiginoso darse cuenta que si uno canta de forma honesta, el mundo lo llega a ver. Te van a reconocer como miembro de esta tribu y te van a acoger como a uno de los suyos. Me hace darme cuenta de lo afortunado que soy y me hace ser agradecido de esto, de poder dedicarme tiempo completo a la música.

Siempre participas de festivales, tocatas, giras en el extranjero. ¿Cómo es la experiencia de este movimiento y viaje físico?

De todo. La última gira por Europa la hice con mis dos proyectos. El mío solista, que tienen muchas variantes y muchas formaciones, pero que comparten un fondo y un repertorio, y este otro grupo que es Etno y Trance, que se desprende de Etno, que es un encuentro de músicos que se hace todos los años, una banda con una misión de rescatar los sonidos folklóricos de cada país, y estuve con ellos en gira como 2 meses y 3 semanas de corrido, sin un día libre, muy agotador, intenso, pero en esa gira estuvimos tocando en Sziget que es el festival más grande de Europa, de todos los estilos, donde compartimos cartel con Prince, Amy Winehouse —que se murió—, Deftones, Motorhead, Goran Bregovic, Kusturica, y estuvimos en toda la gama de lugares posibles, bares, locales chicos, casas, en la vereda, y yo creo que es súper importante y enriquecedor mantener ese contacto. Así como la música cambia constantemente, los formatos para presentarla también lo hacen. Hace 3 semanas toqué en la Sala Master para celebrar mi cumpleaños, un concierto súper íntimo, con puros invitados, y toqué el mismo set para 120 personas que el que hicimos en Australia para 8 mil, y el jueves 4 mil en Valparaíso, y eso te mantiene atinando que lo importante es cada una de esas personas y lograr una conexión con cada cual, resonancia como es el concepto que creo que hay que alcanzar.

Has participado en tocatas en colegios, líceos, universidades. ¿Esto lo haces motivado por tu interés en conectar con la gente? ¿Ver en qué están?

Yo no los veo, porque soy “parte de”. Eso me pasa. Cuando me invitan a tocar, voy, y si no, igual voy porque voy a las marchas. Porque me interesa. No me interesa desde fuera, sino que yo vibro y apoyo estas causas por las que se lucha. Uno no es observador ni voz de nada, sino que me siento muy honrado de que mis temas sean usados como la voz de reivindicaciones tales como las medioambientales, las de desigualdad, las que apuntan a terminar con la discriminación, y eso es en las dos últimas semanas. Así, me asocio a muchas, muchas causas. Yo creo que generalmente estas son las causas urgentes para Chile, como tomarle el peso a la aceptación, la igualdad y el cuidado al medioambiente, que son tremendas carencias de nuestro sistema.

Como por ejemplo el caso de Daniel Zamudio o la violencia contra los mapuche.

Por eso la educación es tan vital, porque es la herramienta que iguala más, herramienta de toma de conciencia. Yo creo honestamente que, probablemente, los cabros que asesinaron a Daniel no recibieron la educación correcta y que, de haber sido así, probablemente no lo hubieran hecho. Insisto, una persona con acceso a educación va a ser más cuidadoso con el mundo, con el medio ambiente, con los que lo rodean, y finalmente qué es lo que subyace al acceso a la educación es la igualdad o desigualdad. Creo que es lo que nos carcome como un cáncer que crece y crece, y que si no se controla, hace cada vez más terrible el mundo.

¿Hay planes de nuevo disco o estás en un freno de mano creativo?

No tanto. Grabé como 40 minutos de folklore latinoamericano con el proyecto Etnoytrance y estoy empezando a escribir de nuevo para mi proyecto solista luego un tiempo de descanso, largo tiempo, y que lo necesitaba luego de un período intenso y muy demandante como fue el de “Las Torres de Sal” (2011), 4 días grabado en directo, sin postproducción, sin demos, entonces no tenía las paradas en el camino, sólo confiar en tu capacidad de interpretar el disco. Entonces, la noche anterior a comenzar a grabar, me imaginaba cómo sonaría el disco grabado y finalmente el resultado es bastante parecido a lo que esperaba, así que la sensación fue como de éxito y satisfacción. Con sus virtudes y sus falencias, y es honesto. Por eso es interesante hacer un concierto donde vamos a recorrer a través de todos los discos y los momentos, y es interesante revisar sobre todo el primer disco, que es más ingenuo, más naïf en su estética, en sus letras, en la forma en que lo hice, encerrado en mi pieza grabando solo, en cambio ahora, todo es diferente.

¿A qué se asemeja eso?

Es como desempolvar un álbum antiguo, e incluso se podría decir que es como hacer cover de otro músico, aunque le tengo mucho cariño a ese trabajo. Yo siendo distinto y entendiendo diferentes cosas, puedo darme cuenta que la persona que fui decía cosas que me hacen sentido y que creo que son escritas con honestidad.

¿Cómo ha sido el proceso de volver a encontrarse con las canciones que escribiste hace 7, 8 años? ¿Cómo te enfrentas a ellas?

Ha sido bueno. Es en pañales. Trabajo por etapas. Hasta anoche nos concentramos en armar el repertorio que siempre estoy tocando, y ahora que faltan dos semanas y media, nos empezamos a concentrar en esas otras canciones y te empiezas a preguntar cómo las puedes rearmar de mejor forma. Es como escuchar un disco de otra persona, que a veces te gusta y a veces no. Es bueno acordarse de la sensación de crear sin ningún tapujo, sin ningún hype, tener esa sensación fresca de que no debes lograr algo necesariamente con eso. Tengo 5 discos, 1 DVD, más otros EPs, entonces ahora tengo un concepto previo, no cien por ciento cierto, de qué resulta de tu trabajo, no sé cómo lo recibirá la gente o los medios. Lamentablemente, cambia la forma de hacer las cosas. Uno publica su música para compartirla y se empieza a tomar conciencia, y yo soy menos destapado hoy de lo que era con el primer disco. Cuando escucho mi anterior trabajo, veo que había la inocencia de referirse a las cosas en términos más simples, y absolutos.

El camino que has llevado, ha sido súper hiperquinético. Si uno mira otros artistas, tú te ves como un cantante y músico muy movido.

Sí. La decisión crucial para ser solista fue irme de Chile a los 19 años, tras irme de Mecánica Popular, que me gustaba de antes de formar parte de la banda, casi como el sueño del pibe de ser parte de la banda, pero en un momento me dije que yo estaba en otra parada para hacer mis cosas y me fui, igual muerto de miedo, pero la hice de todas formas y no me arrepiento y fue lo mejor que pude haber hecho. Y así como en su tiempo fui súper valiente al haber tomado esa decisión, el mismo nivel de valentía, se requeriría para retirarme por un tiempo, ni hacer más discos ni conciertos por un buen rato, porque uno necesita ser honesto, y cuando tocas demasiado, uno se hace de un contenido demasiado repetido y yo no siento eso. Entonces es una encrucijada, porque en lo que he hecho me ha ido bien, puedo vivir de esto, viajo alrededor del mundo, me encanta. Tengo todas las posibilidades de trabajar en lo que quiero, entonces qué es lo que falta, y eso debe ser una búsqueda mucho más profunda que vaya más allá del showbusiness en el que todos estamos metidos. Hay un nivel más, que implica desapegarse, pero a nivel de ego no estoy listo todavía para tomarlo, requiere tiempo, pero ojalá que algún día pueda llegar al equilibrio donde ambas esferas, ambos estadios, estén en paz a la vez. La necesidad de comunicar y de conectar, y que no produzca un avasallamiento de una parte y otra, que lo veo en mi y en otros colegas también.

Hay nuevas formas de hacer la música, y también nuevas etiquetas, casillas que son un poco obsoletas cuando se nota que todo es mezcla, como el Altazor que te tenía a ti como parte de “pop-balada”, y eso pasa con una sociedad como la nuestra con códigos que están añejos.

A mí no me molesta, yo estoy en la mía. Es normal, son etiquetas, y una vez leía un libro del budismo zen, y había una frase muy bonita que decía que “el momento en el que uno le dice a un árbol que es un árbol, este deja de ser un árbol”, porque hay miles de árboles y todos son perfectos a su manera. Lo mismo. Por eso fue interesante el juntos pero no revueltos, porque fue una mezcla donde veíamos todo juntos, por separado, con las bandas, con decisiones donde cada cual fue por su lado, y eso está bien. Ahora, lo de explorar con nuevas sonoridades es un arma de doble filo, porque lo que yo veo en gente de mi generación, es que dicen “ya, hagamos un disco más pop”, y está bien en la medida en que responda a inquietudes creativas, pero si es por presiones externas o de los medios, es cuando me aprieta un poco la guata. Los discos más hermosos que conozco son de músicos mayores que han mantenido parte de su sonido. Por ejemplo, Violeta Parra, que fue extremadamente experimental y transgresora, y que también lo hizo con una absoluta continuidad en su propuesta, entonces no es “lo nuevo de Violeta Parra” porque suene a otras cosas, sino porque es algo mucho más profundo que logró alcanzar, y eso es lo que a mí me interesa. Es menos popular o atractivo desde afuera. Como ponerle la categoría de nuevo a algo como un empaque de detergente. No es más que un sticker.

Quieres concentrarte en las raíces más que en el crecimiento acelerado, ¿cierto?

Exacto, y en la conciencia absoluta de que, siguiendo la analogía, los árboles que crecen más de lo que deben, colapsan y se caen. También hay un juego de palabras que me llama la atención entre ‘originalidad’ y ‘origen’, que implica que para ser creativo nunca debes olvidarte de dónde partiste, como una búsqueda más profunda entonces que es indivisible del resto de las acciones.

Preocuparte del punto de referencia, el reimaginarlo, en ese disco homónimo, grabando las canciones con demos…

Absolutamente.

¿Qué se puede esperar de tu concierto del 6 (de mayo), qué “sorpresas” o anuncios se pueden hacer?

Va a ser un concierto largo, y hemos hecho un ejercicio de seleccionar para el repertorio cuatro canciones de cada disco, o sea, estamos pensando entre 20 y 30 canciones con músicos invitados, con una banda de planta un poco más grande de lo usual, y con una intención de celebrar en conjunto lo que han sido estos años, porque este será un encuentro, y no tanto un show, sino que para celebrar, encontrarnos la creación, la gratitud y el contacto con la gente, y hacer lo de la gama amplísima de sensaciones que la música ofrece desde la nostalgia y la añoranza hasta la euforia.

Por Manuel Toledo-Campos

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Mark Bowen de IDLES: “Quisimos destilar la banda a su forma más esencial”

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IDLES

Uno de los nombres que más comentarios se ha llevado en los últimos años es IDLES, banda oriunda de Bristol que se ha ido abriendo camino poco a poco a punta de excelentes álbumes. Primero fue “Brutalism” en 2017 y luego “Joy As An Act Of Resistance.” En 2018, este último marcando un verdadero precedente en esta trinchera como el mejor álbum de ese año. Pero ahora la banda, más que seguir gozando de los elogios (algo que muchos hacen con apenas un par de trabajos actualmente), prefiere mirar adelante y adentrarse en una nueva etapa con “Ultra Mono”, su recién estrenado nuevo disco y que aspira a convertirse en una de las obras más destacadas de 2020.

Si bien, el disco ya tiene algunos días publicado, HumoNegro pudo escucharlo de manera anticipada antes de una grata conversación con Mark Bowen, guitarrista principal de la agrupación, con quien revisamos una serie de puntos de este trabajo, además de reflexionar sobre el éxito, la idea de IDLES como una banda en vivo, su pendiente debut en Chile y la influencia del segundo álbum en la banda, entre muchas cosas más, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Mark, ¿cómo estás?

Estoy bien.

Te llamo desde Chile. Mi nombre es Manuel y es muy bueno hablar contigo. ¿Cómo han ido los últimos días?

Sí, estoy bien. Es un momento bastante inusual para lanzar un álbum, así que hay un montón de nuevos e inesperados desafíos con eso. De todas formas, sigue siendo algo bueno, estoy contento por este nuevo álbum, así que, ¡vamos a hacerlo!

Escuché el álbum completo antes de que habláramos y es realmente increíble, así que me gustaría que partiéramos hablando del desarrollo detrás de este disco. ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso creativo haciendo de este nuevo álbum?

Partió como una reacción a “Joy As An Act Of Resistance.” (2018). Recién habíamos terminado de mezclar y masterizar ese álbum y había algunos aspectos sonoros que no logramos del todo y queríamos trabajar en darnos cuenta por qué no lo habíamos hecho, pensar qué podíamos hacer en nuestro proceso de composición y grabación, queríamos poder sonar exactamente como queríamos hacerlo. Así que dimos con esta idea de que queríamos hacer algo como el hip hop contemporáneo y la música electrónica, poder identificar qué es lo que hacía esas cosas tan poderosas y, de hecho, es la singularidad.

En nuestra música, hasta ese punto, había mucho ruido de fondo; las guitarras tocaban cosas diferentes, nadie estaba poniendo atención a lo que hacia el otro. Podía sonar bien y caótico, pero en cierta forma templa la fuerza del mensaje, por lo que nos sentamos y quisimos calmar todo y destilar IDLES a su forma más esencial para que así pudiéramos realmente llevar este mensaje a través de estos pequeños gestos, como sencillas partes de guitarra, sencillas partes de batería, que realmente transmiten el mensaje, y luego quedó más que claro el tema de las letras o cuáles serían las temáticas que trataríamos. En ese minuto está el discurso social, la política, había muchas cosas pasando, especialmente en la izquierda, había mucha confusión, discusiones, disculpas, muchas cosas que hacían que cualquier mensaje perdiera la significancia, por lo que queríamos romper estas canciones que eran tan “blanco y negro”, tan simples y sencillas que no podían ser marcadas por algo más, esa era nuestra meta.

Para poder hacer eso en tu forma de componer, para poder decir estas cosas de forma sencilla en tu música, realmente debes aumentar tu confianza, porque es fácil cuando no estás confiado en algo. Hay que tener confianza para ayudar y decidir cosas como agregar alguna parte de guitarra, ese tipo de decisiones, eso es algo muy importante en el álbum, este mensaje de creer en uno mismo y tener determinación, creer en lo que quieres hacer y apegarte a algo. De esto se trata el álbum, este motiv de “Yo Soy Yo”, que es un arma de doble filo, ya que es como una arenga motivacional de “soy lo que soy, vamos”, o también de que “yo soy yo con todos mis defectos, virtudes; yo soy yo, y tengo que aceptar a esa persona”, por lo tanto, esa aceptación de uno mismo se transformó en una aceptación de lo que IDLES era y de lo que será. El sentimiento de “me estoy moviendo, estremeciendo, confío en mí”, emprender ese pensamiento para mejor, de esto se trata el álbum.

En cuanto a las letras, el mensaje es bastante claro, pero cuando nos vamos al sonido, lo primero que se vino a mi cabeza, especialmente cuando escuché la canción “The Lover”, fue que este disco pone el “sonido en vivo” de IDLES en un formato de estudio. Se siente como si estuvieran tocando estas canciones en un concierto. ¿Fue esto algo que intencionalmente quisieron hacer en el disco?

Sí, sí. Siempre está esa pelea entre la banda de que queremos dejar constancia de lo que somos en vivo. IDLES es principalmente una banda en vivo, eso es lo que hacemos, para eso componemos nuestras canciones, de eso se trata la banda: hacemos nuestra música para tocarla en vivo. Hay una energía cuando tocas en vivo que es muy difícil de capturar en un disco, y ahí es donde creo que Nick Launay y Adam Greenspan, nuestros productores, comprendieron eso como fans de la banda, y realmente lo lograron transmitir tan asombroso como les fue posible. Uno de los golpes de genialidad en este álbum es donde las baterías fueron grabadas, en algo así como un pequeño cuarto hecho de ladrillos; el cielo era de ladrillos, las paredes, todo. Eso permitió que tuviéramos este sonido cacofónico y violento en la batería, que es una parte fundamental de este disco, y una gran parte de esta canción que mencionaste, “The Lover”. Nunca había escuchado baterías como estas, y estoy tan contento de que estén en nuestro álbum (risas).

De hecho, escribí algunos apuntes de cada canción, y sobre esta puse que “es una de las canciones que más te hacen extrañar los conciertos”. Se siente como algo que desearían mucho tocar en vivo.

Sí, lo es (risas). Es prácticamente una canción para conciertos. De hecho, la compusimos durante una gira. Estábamos tocando en Alemania y la compusimos durante la prueba de sonido. Creo que es la única vez que la tocamos de alguna forma sobre un escenario, pero está diseñada para ser una canción de conciertos, no puedo esperar para que la gente la escuche. Además de eso, las guitarras son enormes, deben escucharlas en unos parlantes grandes, y háganlo lo más fuerte posible.

Me gustaría que habláramos de “Joy As An Act Of Resistance.”, segundo disco de la banda. Este fue escogido en nuestro sitio como el mejor álbum de 2018, y también el mejor de la década.

¡Oh, vaya! Muchas gracias.

Por esto quiero preguntarte cuál crees que es la principal influencia que este álbum ha tenido en la gente, y en la fanaticada de IDLES, especialmente.

Creo que la principal influencia que tuvo en nosotros como banda es que se transformó en una especie de motiv por el que vivimos ahora. “Joy As An Act Of Resistance.” es algo muy importante porque es realmente importante hacer las cosas con amor, compasión, con una mentalidad abierta. Debemos escucharnos los unos a los otros, compartir, ser capaces de sentirnos vulnerables y compartir tus sentimientos y pensamientos con los demás. Todo esto es algo por lo que nosotros como banda vivimos, y que se expandió a las comunidades alrededor de nosotros, como nuestros seguidores. Esta mentalidad abierta, este deseo de perseguir algo, incluso aunque parezca imposible, de sentirse bien a pesar de todo, sólo cosas buenas pueden salir de eso, y siento que ese es el legado de este álbum.

¿Sienten que este nuevo álbum es como el último capítulo de una trilogía? Lo pregunto por eso de que claramente hay un leitmotiv continuo en todos los discos.

Si, en cierta forma. Definitivamente hay un motiv que se mantiene, pero no creo que eso necesariamente se mantenga como la narrativa de una trilogía. Creo que con “Ultra Mono” alcanzamos el peak de IDLES. Siento que estamos por sobre la banda que hizo “Brutalism” o la que hizo “Joy As An Act Of Resistance.”. Con “Ultra Mono” llegamos a este peak de lo que nuestra banda es. Seguimos adelante y usamos este crecimiento de lo que somos en adentrarnos más en la experimentación y movernos de esa línea. Así que sí, se siente como una trilogía, pero no tiene la narrativa de “inicio, desarrollo, final”, es sólo el viaje de una banda comprendiendo quienes son.

Siento que este es el disco más diverso en cuanto a sonido; puedes oír un poco de cada período de IDLES en él. También estoy sorprendido por los nombres que están en el álbum, como Jehnny Beth, Warren Ellis o Kenny Beats, por lo que te pregunto: ¿por qué querían trabajar con estos colaboradores en este LP?

En este ejercicio de destilar IDLES a su forma más esencial, miramos estos conceptos que trata la banda, como la honestidad, la mentalidad abierta, auto aceptación, compartir, el sentimiento de comunidad. Esto último es una parte muy importante de IDLES, hemos formado comunidad entre la banda, con los colaboradores, también con nuestro público en los shows, los medios. Sentimos que ese sentido de comunidad era algo importante de tener en el álbum, y lo aplicamos teniendo voces externas a las cinco personas de la banda, gente como el saxofonista Colin Webster, David Yow en coros, Warren Ellis, Jehnny Beth, Jamie Cullum en el piano, todos son personas que pareciera no tiene mucho sentido tenerlas a juntas, pero funciona porque han mostrado interés en esos valores que promovemos, esa honestidad y entusiasmo en tener una mentalidad abierta, todos son IDLES. Por eso era importante tener sus voces en el disco.

Mark, lo siguiente es algo que pienso personalmente, por cierto. Creo que la banda va directo a su explosión de popularidad a nivel masivo. Pienso que ustedes serán –más bien, son ahora– una de las mejores bandas en el mundo. ¿Estás consciente de esta popularidad siempre en alza de IDLES?

Sí, ha sido todo un viaje. Con “Joy As An Act Of Resistance.” teníamos que promocionarnos nosotros mismos, nadie en la industria nos iba a tomar en cuenta y tuvo una popularidad más allá de nuestros sueños más locos. Creo lo mismo que tú dices: siento que con “Ultra Mono” esa popularidad llegará incluso más lejos, y también estoy de acuerdo con lo otro que dices de que IDLES es una de las mejores bandas del planeta (risas). Lo somos, es algo intencional, y lo digo de forma muy deliberada. Creo que eso nos presenta desafíos, que es un aspecto muy importante en nuestra relación como banda y también con los fans. Los fans sienten ese deseo de pertenencia, sienten que nuestros álbumes les pertenecen y eso es algo muy difícil de hacer.

A medida que te vas haciendo más y más popular, vas tocando en recintos cada vez más grandes, tus álbumes se venden cada vez más alrededor del mundo. Es difícil mantener eso, es difícil evitar que eso se desmorone, pero es una de las cosas divertidas de estar en una banda, tienes que enfrentarte a estos desafíos cada vez más difíciles. Nuestra tarea el año pasado, cuando pasamos de tocar en recintos con capacidad para mil personas a recintos para diez mil, presentaba un desafío enorme porque queríamos que todos se sintieran igual que en los shows de IDLES donde tocábamos para 200 personas. Esa es nuestra meta, teníamos que pensar realmente qué significaba estar ahí para cada una de las personas que asistía. Y lo digo de verdad, esto es cien por ciento como somos, y trabajaremos duro porque cada persona que descubra a IDLES pueda sentir eso.

Siento que esto es porque, por ejemplo, acá en Chile tuvimos muchas protestas en las calles el año pasado y eso coincide también con que especialmente la gente joven se siente muy motivada por la música de IDLES. Creo que, particularmente con “Joy…”, las canciones encienden una sensación de esperanza en las personas. Cuando iban a venir a Lollapalooza, la gente vio que IDLES iba a tocar a las dos de la tarde y todos estaban muy molestos porque querían tener un show completo, de noche y todo eso. Ahí fue cuando comprendí cuán popular es IDLES por acá. Bueno, todo esto que mencioné, es para preguntarte si te gustaría enviar algún mensaje a su público en Chile, que todavía están esperanzados de que puedan tocar acá, algún día.

Oh, sí (risas). Oh, Dios mío, no puedo explicarte lo entusiasmados que estábamos con la banda por ir a Chile y tocar para ustedes. Un gran factor motivante para nosotros ha sido ir a tocar para la gente donde sea que se encuentren, estábamos entusiasmados por todo esto. El hecho de que esos primeros shows que íbamos a tocar en el año hayan sido los primeros que se cancelaron fue algo lamentable. Les prometo que, en el instante que podamos volver, lo haremos. No tienen que preocuparse por la hora del día que tocaremos; de hecho, debo decirles que me gustan los shows de IDLES durante el día porque hay algo casi incongruente al vernos durante la luz fría del día, le añade una energía especial (risas). No se preocupen si será de día o de noche, igualmente daremos lo mejor sin importar la hora que sea.

Esta fue la última pregunta, ya que nos quedamos sin tiempo, Mark. Muchas gracias por la entrevista y felicitaciones por el disco, está realmente genial.

Sí, muchas gracias. Me siento muy honrado de que eligieran “Joy As An Act Of Resistance” como álbum del año, y ahora álbum de la década. Es un honor increíble. Me hace querer ir a Chile tan pronto como ahora mismo; si pudiéramos ir esta noche, iríamos esta noche. Estaremos allá, no se preocupen.

Bueno, siempre reviso los sets en festivales en YouTube y, cuando veo al público, pienso en que ustedes nunca jamás han visto un público como el de Santiago, se los prometo (risas).

Muy bien, estoy listo.

Bueno, Mark, espero que puedan venir a tocar acá. Cuídate mucho.

Muchas gracias, cuídate mucho. Adiós.

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