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Mejores discos internacionales 2017

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Desde 2012 que el equipo musical de HumoNegro ha venido jugándosela con los mejores discos del año. Parece una tarea sencilla, dada la cantidad de listas que pululan en internet, algunas muy valorables como otras de sospechosa calidad y procedencia, pero no lo es. Disfrutamos mucho seleccionando los mejores discos del año, eso es irrefutable, pero es difícil por la cantidad de lanzamientos que aparecen cada día.

Nos gusta la lista de discos que generamos cada año, más que nada por cómo la hacemos: es un proceso que comienza el 9 de diciembre de 2016 y termina en el 7 de diciembre de este año, involucra a todo el equipo y además es el resultado de gustos subjetivos pasados por una fórmula objetiva. Por supuesto que tiene sus limitantes, como todo ranking: no involucramos EPs, compilatorios, ni material en vivo, ni de covers o reversiones, sólo LPs oficiales lanzados en el año.

Tampoco segregamos por género, evaluamos la calidad de cada disco por su propia valía y como aporte al mundo musical; tampoco entramos en comparaciones con discos pasados de un mismo artista; y aunque cada placa tiene un número en esta lista, valoramos más su conjunto que sus individualidades (de hecho, en esta ocasión los primeros diez lugares se diferenciaron sólo por centésimas en su puntaje). Por supuesto, quienes están más arriba en el ranking han generado un mayor consenso en el equipo, sin embargo, acá no hay algo premeditado para que salga tal o cual artista en los primeros lugares, sino que –como se explicó anteriormente– es el resultado de la visión individual de 11 personas aunado en un todo final.

Como siempre, no hay discos chilenos en esta lista porque a aquellos los destacamos en ESTE ARTÍCULO.

Si quieres ir escuchando los discos, hay enlaces en el nombre del artista y en la portada que llevan a streamings gratuitos, y la mayoría también con la reseña que escribimos durante el año.

50°

Wire – “Silver/Lead”

Silver LeadVeteranos del rock alternativo, del punk en su etapa más temprana, Wire se ha posicionado como uno de los grupos más vanguardistas de la escena. “Silver/Lead”, su decimosexta producción en cuatro décadas, es la muestra fehaciente de la experticia que estos británicos han acumulado al reformular y adaptar su sonido a un panorama musical tan mutable como impredecible, facultad que, lejos de despojar a esta banda de su sello atmosférico característico, le proporciona una herramienta adicional, pues cada pieza de esta obra despide una estela etérea, una especie de narración cósmica intensificada por sutiles detalles que hacen de este un disco sólido y bien estructurado.

49°

Junius – “Eternal Rituals For The Accretion Of Light”

Eternal Rituals For The Accretion Of LightUna experiencia épica. Eso es lo que esta banda norteamericana de post-metal ha venido proponiendo y entregando satisfactoriamente desde su debut oficial en 2009, cuando decidieron emprender un viaje temático que no tardaría en transformarse en una trilogía conceptual. Una eficaz combinación entre pletóricas texturas sonoras y letras reflexivas que hablan sobre la trascendencia de la vida después de la muerte. Esta es, precisamente, la tercera pieza de este rompecabezas; un álbum donde la versatilidad de la voz de su vocalista, Joseph E. Martínez, se comporta como el perfecto conductor de una artillería instrumental tan hipnótica como vertiginosa.

48°

Él Mató A Un Policía Motorizado – “La Síntesis O’Konor”

Intensidad emotiva. El disco “La Síntesis O’Konor” es una obra rebosante de vitalidad; es un disco para saltar, para gritarlo, para llorarlo y para sufrirlo. Los integrantes Niño Elefante, Santiago Motorizado, Doctora Muerte, Pantro Puto y Chatrán Chatrán probablemente hayan hecho el mejor disco de lo que va de su carrera y se lo han hecho saber a todo Latinoamérica. Los temas que recorren el álbum van desde la identidad personal y el amor, al fracaso y la depresión, en un conjunto de melodías inolvidables. Con “La Síntesis O’Konor”, Él Mató A Un Policía Motorizado ha logrado encarnar un sonido indie de la más alta calidad y, tarea difícil, de la más alta autenticidad.

47°

King Krule – “The OOZ”

Si se pudiera definir la música realizada por Archy Ivan Marshall, se podría decir que hablamos de una especie de jazz trasnochado con leves pinceladas de hip hop. Si a lo anterior le sumamos su particular timbre vocal, nos termina entregando unas piezas lo-fi solapadas de gran calidad. Por momentos enérgico, en otros introspectivo, su tercer disco –el que parece la banda sonora idónea tanto para primaverales atardeceres como para invernales desvelos llenos de melancolía– consolida la incipiente pero fructífera carrera del cantautor inglés, quien ya empieza a coronarse como un verdadero monarca de la música alternativa de la gran isla europea.

46°

Depeche Mode – “Spirit”

Con una de las discografías más abultadas dentro del mundo de la música, Depeche Mode ha enarbolado a la electrónica como su bandera de lucha, convirtiéndola en un sello de identidad. “Spirit” viene a complementar esa gran biblioteca sonora con texturas musicales elegantes y envolventes, todo ello adornado por la prolífica voz de Gahan. La creatividad lírica y expresiva de la banda se vuelca y plasma de comienzo a fin en “Spirit”, volviéndose un disco que captura desde lo sensorial y lo emocional. Del trabajo de los británicos emana una genuina sensación de madurez, mezclada con la legitimidad propia del verdadero cancerbero de la electrónica en el siglo XXI.

45°

Trivium – “The Sin And The Sentence”

The Sin And The SentenceTrivium es la prueba viva de la perseverancia. Con un extenso recorrido en el cuerpo y un buen puñado de discos bajo el brazo, “The Sin And The Sentence” viene a aplicar todo lo aprendido y a engendrar uno de los mejores trabajos de la banda. El cuidado por cada detalle de las guitarras propone un metalcore con un tono pulcro, cuyo brillo no esconde los reiterados guiños al heavy metal de corte más melódico. La voz de su frontman, Matt Heafy, es otro punto a favor de la placa, paseándose por variados matices de intensidad que denotan su buen pasar. “The Sin And The Sentence” es un álbum prolijo que no hace más que augurar un futuro prometedor para la banda de Orlando.

44°

Mark Lanegan Band – “Gargoyle”

Como solista o como integrante de agrupaciones musicales, Mark Lanegan ha navegado por el extenso océano del rock alternativo destacando por su amplia experiencia en la composición, ejecución y producción musical. “Gargoyle” es el resultado de esa irreprochable trayectoria, y en él se deja entrever un esfuerzo por construir una atmósfera sonora oscura y decadente, todo adornado por una cancina voz de Lanegan, pero una que deslumbra por la coherencia con el concepto general del disco. La ajustada instrumentación y electrificación se oye en las diez composiciones que ciertamente transmiten la seguridad y seriedad con la que Lanegan acomete el acto de la creación artística.

43°

Primus – “The Desaturating Seven”

The Desaturating SevenPrimus, a esta altura del siglo, es una verdadera institución musical que nunca ha postergado una idea por intentar agradar a la crítica. En “The Desaturating Seven” tenemos otra apuesta por una estructuración conceptual del disco. Aparecen en él ritmos disonantes cargados de funk y retoques de metal, junto a una interesante apuesta por la experimentación instrumental en canciones que van in crescendo en intensidad y texturas. En tan sólo siete composiciones, Primus demuestra todo su virtuosismo a la hora de elaborar atmósferas musicales complejas y edificantes. Nadie, después de oír este trabajo, podría aducir un estancamiento en su creatividad artística.

42°

O.R.k. – “Soul Of An Octopus”

Con músicos de primera línea del rock progresivo, la banda O.R.k. muestra en “Soul Of An Octopus” más que una habilidad técnica desbordante: una sobriedad estética digna de escuchar. A veces resuenan influencias de Porcupine Tree, de Tool, otras las de King Crimson y del folk, se conjugan fórmulas conocidas del género junto a elementos experimentales de la manera más diestra, con una exactitud profesional y una producción con un tacto estético impecable. En términos generales, es un disco que recoge lo mejor de lo clásico del progresivo junto a la elaboración de elementos de vanguardia que, sin duda, da luces acerca del porvenir del género.

41°

METZ – “Strange Peace”

Strange PeaceAcoples, distorsión y estridencia; noise rock puro y crudo. Así es como este trío ha logrado cimentar una sólida carrera, encontrando un punto de consolidación sonora de la mano de este tercer álbum, el que cuenta con la producción de nada más ni nada menos que de ese baluarte del rock alternativo que es Steve Albini. Y es que era cuestión de tiempo para que METZ llamara su atención, pues, como orgullosos herederos de todo el legendario sonido de Seattle de finales de los 80, con “Strange Peace” estos canadienses dan cátedra de cómo componer un rock visceral que remueve la totalidad de nuestras entrañas a punta de descargas eléctricas y verdaderos cataclismos sónicos.

40°

The War On Drugs – “A Deeper Understanding”

A Deeper UnderstandingNo se requiere de un entendimiento tan profundo para descifrar la fórmula de The War On Drugs: su modelo se desarrolla sobre una base aprendida de estandartes del rock americano, como Bruce Springsteen o Neil Young. Bajo esa premisa, el proyecto del siempre creativo Adam Granduciel arremete con una obra sólida, íntima y detallista, desentrañando las claves de ese denominado dad rock para darles frescura, brillantez y un sello propio que no necesita caer en plagios o lugares comunes. Con un trabajo tan bueno como sus anteriores, Granduciel vuelve a demostrar su talento en la producción, llevándonos por un constante viaje de emociones y experiencias personales.

39°

Ulver – “The Assassination Of Julius Caesar”

Al escuchar el presente de Ulver, cuesta creer que los orígenes de la agrupación se alojan en el black metal. Hace varios años ya que los noruegos tomaron un giro radical, dirigiendo sus inquietudes hacia lo electrónico y lo atmosférico. Sin dejar de lado el interés por las sonoridades oscuras, “The Assassination Of Julius Caesar” viene a marcar su metamorfosis más reciente, ofreciendo una placa cargada al synthpop y evidenciando el talento que tienen para visitar estilos sin sonar forzados. Causa sorpresa escuchar un disco con tanta cercanía a lo bailable e intencionalidad pop, dejando en claro que lo único permanente en Ulver es el espíritu ecléctico.

38°

Sepultura – “Machine Messiah”

Cuando se busca construir el presente, a veces es necesario recurrir al pasado, por lo que Sepultura decidió buscar esos agresivos riffs de los viejos tiempos para incorporarlos a la actual vereda sonora que recorren en esta renovada etapa de su carrera. Sin mediar en el prejuicio obligado de que toda banda sin sus integrantes originales no siempre hará el mejor de los trabajos, los brasileños optaron por seguir mirando al futuro, alimentando a una bestia que parece estar poco preocupada de sí su rugido es o no tan fuerte como antaño, sino más bien se conforma con seguir estando ahí, vigente sin la necesidad de recurrir a antiguas técnicas de auto revisión.

37°

Algiers – “The Underside Of Power”

Si se puede destacar algún disco por su contenido político, ese reconocimiento se lo lleva el nuevo trabajo de Algiers, quienes de la mano de una rupturista propuesta sonora plantean un férreo discurso contra el renacer de los movimientos ultra conservadores. Experimental por donde se le mire, “The Underside Of Power” combina excelentemente una diversidad de géneros, dentro de los que encontramos post punk, soul, trip hop, no wave y góspel. Pese a lo disímil de estos ritmos, la combinatoria nos entrega como resultado un producto sublime, en donde cada canción cautiva por la naturalidad y fluidez con la que se expone el contenido, tanto lírico como sonoro.

36°

Japanese Breakfast – “Soft Sounds From Another Planet”

El segundo LP del proyecto de Michelle Zauner destila versatilidad e intención. Habla del espacio exterior como oportunidad de sanar y escapar, pero a la vez se concentra demasiado en lo que pasa en la Tierra y cómo duele. En ambos casos, trenzados hasta que se hacen uno en la variedad de estilos que mueven al disco, queda claro que hay decepciones a la vuelta de la esquina disfrazadas de hermosas melodías, un poco de noise y bastante de honestidad. Otro valor del álbum es que, pese a narrar episodios profundamente imperfectos y con fuerza, mantiene un control preciso de todo, otorgando una sensación de seguridad que pocas veces se alcanza con música así de devastadora.

35°

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built The Moon?”

Who Built The Moon?Definitivamente no hay vuelta atrás. Si bien, desde el primer día de su aventura en solitario, el mayor de los Gallagher dejó claro que no pretendía revivir el legado de Oasis, “Who Built The Moon?” es la prueba indiscutible de que Noel evolucionó. Esto es precisamente mirar hacia delante, lanzarse al vacío y salirse con la suya, todo en poco más de cuarenta minutos. Mientras Liam sigue insistentemente mirando hacia The Beatles y los sesenta, las musas que rodean a Noel en este tercer álbum recogen sonidos anclados en el glam, góspel y rock espacial, para lograr dar vida a una provocadora fiesta cargada de beats bailables. Sólo queda pararse y aplaudir.

34°

Pond – “The Weather”

En este disco se encapsulan fantasías antiguas y se funden con un sonido contemporáneo. Melodías que llegan a lo onírico, juegos de voces futuristas y sintetizadores lo-fi son parte de “The Weather”, un disco que rescata la fluorescencia de la ciencia ficción de los setenta y ochenta. Pond logra un sonido que, en términos generales, podemos encapsular dentro del pop o de un rock más bien mesurado, con ritmos electrónicos y psicodélicos que se ejecutan de manera habilidosa y creativa. El resultado es evidente: un sonido orgánico que recupera un melodías del pasado para volverlo una síntesis fresca al frenesí post-futurista que es nuestro año 2017.

33°

Charlotte Gainsbourg – “Rest”

En estos tiempos, el acto de interpretar ha perdido valor e incluso se castiga a quien no crea sus propias canciones. A Charlotte siempre se le reclamó eso, con colaboradores como Beck o Jarvis Cocker, pero se pasaba por alto su vocación musical. Su tono susurrante y delicado, invita e intriga, y en su primer álbum en siete años esto queda de manifiesto. Además, ella escribe la mayoría de las letras del disco, impulsada por las muertes de Serge, su padre, y Katy Barry, su hermana, mezcladas por la adicción al alcohol, lo que dotó de ira y pena al disco que, entre tenebroso y bello, empuja a la reflexión y a escuchar, en ese atractivo borde del límite entre vida y muerte.

32°

Mors Principium Est – “Embers Of A Dying World”

Si bien el death metal melódico no goza de la misma relevancia que tuvo a comienzos de milenio, también es cierto que el último trabajo de estos finlandeses suena inspirado y con la misma energía de aquellos días. La banda nunca ha escatimado en recursos para enriquecer sus canciones y esta oportunidad no es la excepción, porque temas como “Into The Dark” o “In Torment” despliegan toda la cosmovisión de la música extrema que el grupo posee, creando una mixtura exquisita entre los azotes propios del death y los arreglos orquestales, edificando una muralla de sonidos que le otorga grandilocuencia y que los ubica en la vanguardia del estilo, del cual son uno de los pioneros.

31°

Robert Plant – “Carry Fire”

Carry FireEsta nueva entrega de Robert Plant toma los elementos explorados en “Lullaby And… The Ceaseless Roar” (2014) y los mejora para demostrarnos que la vigencia y la musicalidad no tienen edad. La mezcla entre lo africano, lo oriental y su omnipresente ethos blusero que es parte de su ADN, despliega lo mejor de varios mundos con un sonido vibrante, original y sorprendente, capaz de vestir distintos ropajes pasando por el folk y la electrónica en partes iguales, envolviéndolo en un manto de atemporalidad que refresca el espíritu. “Carry Fire” es una muestra de cómo la madurez y la sofisticación pueden ser tan estremecedoras como el trueno más devastador del martillo de los dioses.

30°

Juana Molina – “Halo”

Experimentación sonora de primer nivel. En su última entrega, la argentina conjuga elementos de la electrónica, el folk y el trip hop junto a elementos del jazz y ritmos étnicos. El resultado es uno de los álbumes más interesantes del año en la música latinoamericana. En “Halo” se puede escuchar el despliegue del genio creativo de Juana Molina, tanto en melodías hábiles, como en “Cosoco”, y piezas misteriosas, como en “Paraguaya”, sin dejar de lado una emotividad profunda que se muestra en canciones como “Cálculos y Oráculos”. “Halo” es un disco brillante, difícil de encasillar, y parece que en eso mismo yace su principal virtud.

29°

Spoon – “Hot Thoughts”

Sin ser precisamente el disco más brillante de su carrera, Spoon logra facturar otro trabajo de gran calidad. La novena entrega de la banda de Austin pasea tranquilamente entre lo bailable, lo atmosférico y lo sintético, con una combinación siempre interesante de psicodelia, post-punk y hasta algo de jazz y dub, confeccionada a base de guitarras urgentes, sintetizadores futuristas, un gran sentido del ritmo y buenas letras. “Hot Thoughts” demuestra que la consistencia y la innovación son valores intransables para los comandados por Britt Daniel, aunque a estas alturas no tengan que demostrarle nada a nadie: su sólida discografía es argumento suficiente.

28°

Roger Waters – “Is This The Life We Really Want?”

Descontando la ópera “Ça Ira” (2005), tuvimos que esperar 25 años para que Waters nos regalara un disco brillante, donde el sonido de su banda madre se hace presente al son de los convulsionados tiempos que corren. Armado con un puñado de canciones que fácilmente podrían calzar en cualquiera de las obras que lo hicieron gigante en los años 70, en “Is This The Life We Really Want?” el bajista se adueña con sana nostalgia de la esencia de Pink Floyd que siempre le fue tan propia, y dosifica los elementos de manera perfecta para que el resultado no parezca un tributo forzado. Ladrillo a ladrillo, Roger Waters refuerza su legado con la que bien podría ser su obra decisiva.

27°

St. Vincent – “MASSEDUCTION”

MASSEDUCTIONAnne Erine Clark es una artista que sabe reinventarse constantemente en cada una de sus entregas. Siempre bajo una vanguardista comprensión sobre lo que es y cómo debe ser la música pop, este nuevo lanzamiento da un paso adelante en su incesante y experimental búsqueda. Más cercana que nunca a los ritmos electrónicos, el disco logra generar una particular comunión entre su característico modo de tocar la guitarra y las cibernéticas emulaciones generada por los sintetizadores. Bajo esta serie de logaritmos, más allá del látex y el neón, MASSEDUCTION es un álbum tan futurista como vintage, combinación solo posible gracias a la genialidad de St. Vincent.

26°

The Contortionist – “Clairvoyant”

En menos de una década, los estadounidenses de The Contortionist alcanzaron el reconocimiento de la escena del metal progresivo mundial gracias a una propuesta que, si bien partió ligada a sonidos más duros y cercanos a lo que majaderamente hacían muchos de sus coetáneos, hoy mutó hacia un estilo único y sobresaliente, donde abundan las sutilezas y el enfoque melódico predomina de manera asertiva. La canción homónima, “The Center” o “Return To Earth” dejaron atrás cualquier comparación odiosa y continúan el sendero trazado en el excelente “Language” de 2014; un camino que pocos se han atrevido a recorrer, pero que ofrece una recompensa superior, como lo es trascender.

25°

The Horrors – “V”

La audacia es un recurso perdido a ratos en la música actual, y por eso es que la valentía de la reinvención es algo digno de celebrar con su mero esbozo. The Horrors hace todo lo anterior y mucho más en su quinto disco, el excelente “V”, que en vez de cambiarlo todo, realiza una actualización a los códigos ya utilizados. La oscuridad y lo gótico se quedan, pero en vez de guitarras y ritmos crudos, las melodías y pulsos más cercanos a la electrónica ochentera se toman el registro. Hay valentía y sentido de la identidad, la que se refuerza a través del cambio, debido a que la banda inglesa se mueve con soltura y fuerza en terrenos que le parecían ajenos.

24°

Protomartyr – “Relatives In Descent”

Relatives In DescentCuarto disco del cuarteto de Detroit y siguen sin dar ninguna señal que haga pensar que están perdiendo tensión. En esta oportunidad Joe Casey nos obliga a transitar por un paisaje árido y desolador (mucho más familiar de lo que quisiéramos), que nos empuja a mirar de frente demonios e incertezas que apuntan a cada uno de nosotros, tanto en lo individual como en lo comunitario. Musicalmente la banda funciona perfecta para acompañar el duro viaje en el que nos vemos envueltos, sencillos, pero contundentes y arrolladores como siempre, dejando muy pocos espacios para ganchos de corte radial. No se trata de un disco fácil de seguir, pero sin duda es uno de esos necesarios.

23°

Anathema – “The Optimist”

Desde Liverpool con amor. Anathema ha experimentado un largo proceso de metamorfosis que pareciera estar llegando a su fin. Muy atrás quedó aquella época en la que el death doom metal era el eje central de su flujo compositivo. La incorporación de elementos electrónicos, jazz, pop y prog a su base instrumental, ha hecho mucho más explícito el refinamiento de su técnica e inventiva. Un sonido sosegado, elegante y melancólico a la vez que reverberante, es el resultado de este sincretismo, en el que la dulcísima y evanescente voz de Lee Douglas termina por aportar una cuota de solemnidad a cada pieza en la que participa. Un trabajo tan conmovedor como estimulante.

22°

Leprous – “Malina”

Gozan del reconocimiento desde su primer disco del año 2009, gracias a la forma elegante y soberbia en que mezclan metal, progresivo y otros elementos para construir su propuesta. “Malina” es la cúspide del proceso creativo que han experimentado desde su génesis y que pareciera no tener techo, porque las expectativas frente a lo que  harán en el futuro son más que alentadoras, debido a la contundencia de cortes como “Captive” o “Leashes”, donde la pericia y el talento de la banda quedan expuestos, sobre todo de Einar Solberg, quien ahora solo usó un registro de voz limpio, aumentando el atractivo de la obra y su alcance, pensando en llegar a una mayor audiencia.

21°

Ty Segall – “Ty Segall”

Lúcido y directo. En menos de cuarenta minutos, Ty Segall vuelve a moverse con éxito por ese peligroso terreno que mezcla revisionismo descarado y transgresión personal. En su noveno álbum de estudio, el californiano recoge influencias que van desde el glitter de Marc Bolan al rock pop psicodélico de The Kinks y Lennon, pasando por viscerales momentos de hard y garage rock. Se trata de una entrega compacta y, al mismo tiempo, llena de matices, alcanzando finalmente esa claridad que otras veces ha sido tan esquiva para el cantautor. Sin duda, uno de sus mejores trabajos, ideal para aquellos que hasta hoy no se han dejado seducir por este embajador del rock de guitarras.

20°

Elder – “Reflections Of A Floating World”

Con temas que bordean los diez minutos, siempre revestidos por largos pasajes instrumentales que nos sumergen en un variado mundo de enérgicos jams y riffs, este trío de Boston ha sabido redefinir a su antojo los límites dentro de su género. Con una exquisita e innovadora propuesta, tan agresiva como lisérgica, que incorpora elementos del rock progresivo a las densas atmósferas del doom metal y el stoner rock, Elder nos hace viajar a través de una diversa geografía de paisajes sonoros, mientras la lírica esboza un cuestionamiento sobre lo que es realmente verdadero en este efímero mundo.

19°

Foo Fighters – “Concrete And Gold”

Grohl y sus muchachos lo hicieron de nuevo. Después de “Sonic Highways” (2014) parecía que la banda volvía a perder el rumbo. Bastó, sin embargo, con anunciar que harían un álbum que iba a sonar como “Motörhead tocando el Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band” para que todos quisiéramos, al menos, volver a creer en los Foo. Concentrados esta vez (por fin) en lo estrictamente musical, el conjunto logra facturar un disco potente, coherente e interesante como propuesta sonora, lleno de guiños a la época dorada del rock. Para los amantes del cuarteto de Liverpool, un deleite, ya que están por toda la placa; para los seguidores del ex Nirvana, definitivamente un gusto.

18°

Run The Jewels – “Run The Jewels 3”

No es necesario ser explícito cuando todo el mensaje está ahí, latente y expuesto, y Run The Jewels lo supo muy bien con su tercer larga duración. La dupla asesina compuesta por El-P y Killer Mike se despacha un álbum agresivo, uno que dispara hacia todos lados, orquestando un relato que critica el caos político que se vive en el mundo por estos días, y generando una previa al inminente apocalipsis social que se asoma con fuerza. Sin dejarse capturar, los raperos desarrollan un disco hostil, genuino y, sobre todo, muy urgente, con los parámetros necesarios para contraatacar líricamente a las esferas de poder, esas que tanto abusan de nosotros de manera cotidiana.

17°

Mogwai – “Every Country’s Sun”

Mogwai nos hace sentir en carne propia la fusión entre lo retro y el avant-garde. La banda, que sin duda alguna es uno de los principales referentes del post-rock, nos entrega un trabajo ubicado entre el caos, la calma y el viaje astral. “Every Country’s Sun” es una profusión de sonidos donde temas estridentes, como “Battered At A Scramble”, contrastan de manera elegante con tracks como “Coolverine”, y encuentran el equilibrio en composiciones melancólicas que explotan en melodías vibrantes, como la homónima “Every Country’s Sun”. Una muestra de vaivenes sonoros en que la estridencia rockera de Mogwai se conjuga con elementos clásicos del krautrock.

16°

Godspeed You! Black Emperor – “Luciferian Towers”

Luciferian TowersLa enorme variedad de influencias musicales presentes en la vida artística de los canadienses es un ademán que recurrentemente aparece en sus producciones. Junto a ello, la teatralidad y la elegancia de sus composiciones da cuenta de un esfuerzo colectivo por renovar viejos estandartes del rock, sin volverlos lugares comunes o simplemente arruinarlos. “Luciferian Towers” deslumbra al capturar los sentidos a través de composiciones épicas y enigmáticas, que crecen y se desarrollan con naturalidad. Atrevimiento, densidad instrumental, paisajes musicales y creatividad, definen por completo este trabajo que ciertamente viene a renovar una acaudalada trayectoria discográfica.

15°

The xx – “I See You”

Haber utilizado tan intensamente los medios de comunicación antes del lanzamiento de este trabajo, ciertamente tuvo sus beneficios, aunque no dejaba de ser una arriesgada jugada si es que algo, por mínimo que fuera, salía mal. “I See You” es una apuesta indie que entremezcla la teatralidad vocal de Romy, la intensidad tonal de la electrónica de Jamie, y los ajustados arreglos instrumentales de Oliver Sim. Este es un trabajo teatral y directo, reposado en la melodía, pero directo en la lírica. La mayor virtud de “I See You” es la atmósfera conceptual que sus sonidos construyen, transformándose en una producción elegante y fielmente ajustada a su género y origen.

14°

Converge – “The Dusk In Us”

The Dusk In UsConverge no sólo se dedicó a la nostalgia durante este año. Junto con lanzar un álbum en vivo que conmemora el aniversario de su afamado “Jane Doe” (2001), “The Dusk In Us” es la propuesta más reciente de la banda, donde su fórmula caótica e iracunda continúa remeciendo el panorama contemporáneo del hardcore. Como es habitual, Kurt Ballou es quien produce el imaginario instrumental de la banda, proporcionando pasajes tanto lentos como veloces, cargados de la intensidad brutal y disonante tan propia de los de Salem. Junto al grito desgarrador de Jacob Bannon, Converge sigue cargado de una potencia visceral que no ha dejado de deslumbrar desde comienzos de siglo.

13°

The National – “Sleep Well Beast”

The NationalLa esencia oscura de la música de The National se reafirma a cada paso que avanzan. En un par de meses los norteamericanos fueron capaces de crear un disco elegante, adecuadamente calibrado en la instrumentación y arreglos, con líricas potentes que se sumergen en las más grandes batallas de la humanidad en la actualidad. Como quienes saben reelaborar sus influencias musicales, The National ha demostrado una gran capacidad de reinvención en el mismo terreno explorado, pues, sonando distinto en cada disco, podríamos reconocer y asociar cualquier canción de este trabajo a los oriundos de Ohio. Desgarrador, pero luminosamente creativo, son los conceptos que definen a esta placa.

12°

Soen – “Lykaia”

En el universo del progressive y post rock, y durante la última década, ha germinado una cantidad importante de bandas que ha logrado hacerse un espacio en la escena. Sin embargo, cuando aparece Soen con su prestigiosa alineación de miembros (Opeth, Testament, Sadus), un cúmulo de expectativas –no mal fundadas– asomaron esperando encontrar lo que precisamente se exhibe en este disco. “Lykaia” es un trance en sí, uno que invita y que magnetiza a través de una fórmula versátil y de una evidente belleza compositiva, donde lo impetuoso y parsimonioso se halla en la misma medida. Un trabajo sobrio que, exento de aparatosidad, logra brillar por sí solo.

11°

Mastodon – “Emperor Of Sand”

Hace años que Mastodon se posicionó como uno de los grandes nombres del metal contemporáneo, y este nuevo disco es sólo una prueba más de ello. Tras sufrir la pérdida de seres queridos en manos del cáncer, lo que se planteó como un ejercicio terapéutico terminó siendo una de las más grandes producciones dentro del catálogo de la banda. Con un magnifico uso de las capacidades vocales de sus integrantes, quienes trabajan entonaciones mucho más melódicas, la agrupación vuelve a pulverizar tímpanos sin abandonar su tradicional sonido lleno de brutalidad, velocidad y complejidad técnica. Tan progresivo como duro, “Emperor Of Sand” es sin duda uno de los grandes lanzamientos de 2017.

10°

Dead Cross – “Deas Cross”

La agrupación que une nuevamente a Patton y a Lombardo, despliega un nivel de brutalidad amenazante en un viaje de 28 minutos, capaz de destruir todo a su paso. Lejos de la faceta avant-garde explorada en Fantômas, esta nueva apuesta se basa en la mezcla de hardcore punk y thrash metal que avanza de manera apabullante con la fuerza de un huracán entre chillidos, sonidos guturales y un amplio espectro de voces que incluso abren paso a lo melódico, parte de la elasticidad del hombre de Faith No More. Más que un supergrupo, Dead Cross es un interesante estallido de caos y bestialidad en perfecto estado de gracia, demostrando que sus componentes están en mejor forma que nunca.

Thurston Moore – “Rock N Roll Consciousness”

Luego de los excelentes resultados de “The Best Day” (2014), Thurston Moore parece ratificar el hallazgo de una segunda vida después de Sonic Youth, entregando un álbum lleno de matices y con un claro enfoque en riffs impregnados de un carácter volátil e hipnotizante. Gracias a la compañía de una alineación de lujo con Debbie Googe, Steve Shelley y James Sedwards, con “Rock N Roll Consciousness” Moore entrega un trabajo que no presenta mucha evolución en materia sonora, pero sí en términos de concepto y forma, estructurando una atrevida liberación de toda la creatividad encerrada en su mente, musicalizada de manera sólida y concisa, sin mayores pretensiones.

Björk – “Utopia”

Utopia¿Cómo se rearma un alma tras quedar destruida? ¿Cómo reenfocarse en lo interno tras una tragedia? Björk crea un mundo nuevo, autopoético, desde su perspectiva del amor y de la convergencia humana. Se alía a Arca para producir este disco y, en vez de seguir un trayecto celestial –como hizo después de “Volta” (2007)–, se decide a resignificar lo terrenal. Carne, cuerpo o relaciones ya no son lo mismo para ella y se dedica, en parte de sus canciones más densas a la fecha, a su reconstrucción completa. Paradigmático es el uso de flautas, instrumento que, tal como la voz, depende de la respiración, uno de los resabios de la vida en plenitud, que es lo que celebra Björk.

LCD Soundsystem – “American Dream”

A pesar de prometer un largo adiós, la espera fue breve para volver a tener noticias de LCD Soundsystem. Luego de anunciar su despedida, la que quedó registrada en un show en vivo grabado en el Madison Square Garden, fue cosa de seis años para que James Murphy volviera a ponerle ruedas a su proyecto musical y publicar el cuarto álbum de la banda, ofreciéndonos la fórmula a la que ya nos tiene acostumbrados: colgarse de variantes más bailables del new wave y el post punk al ritmo de sintetizadores, y adhiriendo alguna referencia al krautrock. “American Dream” es un retorno triunfal, demostrando que LCD Soundsystem aún conserva la capacidad de sonar fresco.

Kendrick Lamar – “DAMN.”

Luego de la obra maestra que fue “To Pimp A Butterfly” en 2015, K-Dot adopta el alias de Kung Fu Kenny para entregar un álbum lleno de abrasivas rimas e imparable ritmo, pasando por sus raíces, su camino al estrellato y su estatus como referente del hip hop. En “DAMN.”, la naturaleza narrativa de su álbum anterior pasa a segundo plano, centrándose en lo que funciona como una muy buena colección de canciones, siguiendo un hilo conductor sin caer en los parámetros preestablecidos de un disco conceptual. Con invitados de lujo, como Rihanna o U2, Kendrick Lamar demuestra su capacidad para crear hits instantáneos, sin mermar la calidad tanto lírica como musical de su obra.

Chelsea Wolfe – “Hiss Spun”

Hiss SpunLa oscuridad es un territorio vasto lleno de matices. Desde la publicación de “Abyss” (2015), Chelsea Wolfe se ha dispuesto a explorar este universo, transmutándolo y pariendo a una criatura híbrida, la que no teme en cruzarse con el metal de corte más letárgico, como el sludge o el doom. Quien comenzó su carrera dentro del darkwave, ahora vuelve a reafirmar su curiosidad por mutar sonoridades e inmiscuirse en ritmos más toscos, construyendo así un imaginario lleno de capas de sonido y voces etéreas con una lírica sombría. Valiéndose de una impronta de clásicos de la estética gótica, Wolfe logra abrir su propio sendero sombrío a pasos firmes.

The Afghan Whigs – “In Spades”

Las sombras y las siluetas difusas a veces expresan mucho más que las palabras claras pero vacías. Es en los márgenes del significado donde Greg Dulli mueve con más experticia sus líricas, y donde The Afghan Whigs también alcanza una mayor relevancia. Entre el dolor y la lujuria, entre la duda y la certeza, “In Spades” conforma un paseo por la mente de Dulli, más maduro que nunca, y con la claridad para aceptar que se desconocen cosas, y que eso está bien, que ser sabelotodo no es siempre lo mejor. Ante las preguntas sobre la vida y la muerte -su guitarrista Dave Rosser murió poco después de lanzado el álbum-, la banda responde con uno de sus mejores trabajos.

Steven Wilson – “To The Bone”

Despojándose de toda complejidad, la gran figura del rock progresivo actual ofrece un disco fresco, luminoso y lleno de melodías que sorprenden por su ductilidad y gancho en cortes como “Permanating” o “The Same Asylum As Before”, los mejores ejemplos de que el inglés sale de la zona de confort y dosifica esa misma genialidad, que antes se explayaba en verborreas musicales, para encausarlas en composiciones mucho más directas, incluso en pasajes más íntimos. Concebido para crear polémica, Wilson logra traspasar las odiosas fronteras de las etiquetas en “To The Bone”, una placa que no pasa inadvertida para sus adeptos, pero tampoco para sus detractores.

Queens Of The Stone Age – “Villains”

“Villains” fue hecho a mano. Existe una continuidad coherente respecto a sus trabajos anteriores, pero lo hacen sin tornarse aburridos ni repetitivos. Su leitmotiv siempre fue evidente, y en este último disco sigue vigente. ¿Sacude la cabeza? Sí. ¿Sacude el esqueleto? También. Pero más allá de esta cualidad ganchera, se puede apreciar una consolidación en el trabajo vocal de Josh Homme, quien presume de una voz más pulida que nunca. Las letras reflexivas, asomadas bajo aquella careta glamorosa que tanto los define, es otro punto alto, sin quitarle mérito al excelente juego melódico que logra el conjunto de cuerdas de Troy Van Leeuwen, Dean Fertita y el bajo de Michael Shuman.

Slowdive – “Slowdive”

Sólo ocho canciones necesitó Slowdive para sentar cátedra sobre el porqué y para qué reunir una banda después de diecinueve años. Lo de este nuevo álbum en ningún caso entra en la categoría de cumplir por cumplir, lo que vemos acá es puro amor y respeto por la música. Sin duda ha pasado el tiempo, sin embargo, el dúo vocal compuesto por Neil Halstead y Rachel Goswell  sigue encontrando espacios de aire celestial para fluir sobre las magníficas atmósferas que nos regala el resto de la banda. La excelente producción y el cuidado puesto en entregar una propuesta compacta y armónica, hacen lucir al shoegaze como un estilo del cual todavía podemos seguir sorprendiéndonos.

Por Manuel Toledo-Campos, Hans Oyarzún, Manuel Cabrales, David Martínez, Carolina Velásquez, Diego Márquez, Emilio Toledo, Pablo Cerda, Javier Mardones, Javier Pérez y Claudio Tapia

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2 Comentarios

2 Comments

  1. mati

    29-Dic-2017 en 12:22 am

    En serio no esta el de royal blood ? discazo

    • Heel

      14-Mar-2018 en 2:12 pm

      Sí, en serio. Es aburrido y penca ese disco. No llores, hombre.

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Mejores discos internacionales 2019

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Discos 2019

Por octava vez consecutiva, el equipo HumoNegro elige los mejores discos internacionales del año. Este es un trabajo que se desarrolla desde el primer día de diciembre hasta el último de noviembre entre los periodistas de nuestro medio, donde se van calificando individualmente los discos lanzados mes a mes.

En esta ocasión, pasaron más de 400 discos, quedando más de 200 en una preselección, para finalmente dejar los 50 con los puntajes más altos. Lo anterior se traduce no sólo a un ranking de lo que grupalmente consideramos los trabajos de mejor calidad en el año, sino que también en los que generaron mayor consenso. Y por el proceso aplicado, esta es una lista completamente original.

Por supuesto, los discos analizados se enmarcan en nuestra amplia línea editorial, dando como resultado un abanico de estilos. En esta lista no están considerados los EPs, registros en vivo, grandes éxitos o compilaciones.

  • No hay discos chilenos en esta lista porque a aquellos los destacamos en ESTE ARTÍCULO.
  • Si quieres ir escuchando los discos, haz clic en la gráfica o en el nombre de un álbum, y te llevará directamente a su streaming.

Chelsea Wolfe – “Birth Of Violence

Luego del impacto disonante con “Hiss Spun” (2017), Chelsea Wolfe se inclina por realizar un álbum que explora una veta nueva dentro de su carrera. Con un sello claramente introspectivo, “The Birth Of Violence” se aleja del bullicio de su trabajo anterior para enfocarse en un sonido que se reduce a lo esencial. Acompañada de su guitarra y algunos arreglos sutiles, la voz de la artista continúa llenando los espacios con una fuerza envolvente. A lo largo de un recorrido honesto, Wolfe da cuenta de su hastío con la fama y la necesidad utilizar la música como canalizador de emociones. En este nuevo disco, la artista amplía su repertorio y nutre su estatus de soberana de las penumbras.


Rammstein – “RAMMSTEIN

Nadie se esperaba un retorno así de potente. Polarizando la discusión, como siempre, Rammstein generó polémicas con su sencillo debut, criticando la “alemanidad” y los símbolos profanos de la identidad nacional, y de ahí en adelante que ese mero fósforo que ilustra la portada de este disco –hasta hace poco sin título– permitía avizorar la chispa que se volvía a encender tras una década de silencio discográfico. Ideas crujientes, una marca propia sin par, una actitud que traspasa el acto de escuchar cada track y la capacidad de convertir al rock industrial en un sonido tan pegote como el pop más infeccioso, son todos atributos de un disco que devuelve al mejor Rammstein: incendiario, excesivo e innegable.


Russian Circles – “Blood Year

Los oriundos de Chicago llegan con un disco que se desprende de clichés para elaborar una especie de banda sonora para los turbulentos tiempos que vive el mundo. Aunque el vaivén sonoro que suele utilizar el trío está presente en cada momento, es la forma en que se van relatando las melodías lo que hace de “Blood Year” un imprescindible dentro de su catálogo, entregando composiciones sólidas y de carácter fuerte, mientras explora los terrenos más oscuros en lo musical. Fuera de que, evidentemente, no ofrezca mayores novedades en torno a una banda que ya opera bajo una fórmula estudiada, este LP demuestra es el constante crecimiento que el conjunto ha adquirido con los años.


Iggy Pop – “Free

No deja de ser increíble que, después de más de cincuenta años de carrera musical, Iggy Pop siga con deseos de desafiarse a sí mismo. No conforme con haber grabado discos de proto punk, new wave, electrónica y otros estilos, en esta oportunidad el padrino del punk nos regala un álbum de cargada identidad jazz y abierto ánimo introspectivo, que por supuesto deja espacio para que Iggy juegue a ser Iggy, pero que por sobre todas las cosas destaca por el delicado trabajo en los paisajes sonoros y la fantástica calidad interpretativa de un James Osterberg a esta altura totalmente graduado de crooner. No es lo que nos esperábamos de él, pero es un gusto ver cómo todavía puede sorprendernos.


Lagwagon – “Railer

Como si fuera su primer disco. Así de vivo y urgente se sigue escuchando Lagwagon a la altura de su noveno álbum de estudio. En poco más de treinta minutos, los californianos se anotaron un disco casi perfecto, celebrando lo mejor del skate punk de antaño, intercalando momentos de energía más pesada, dejando espacio para reírse de ellos mismos y, además, regalándonos un nuevo punk cover para agregar al catálogo de joyas resucitadas por el estilo. Todo esto gracias a un Joey Cape que sigue sonando increíble en los vocales, una base rítmica que parece no aflojar nada con los años y un par de genios en las guitarras que todavía tienen lo necesario para salir a romper tímpanos. Un verdadero misil.


Soilwork – “Verkligheten

El reciente álbum de Soilwork fue una de las primeras sorpresas del año. Lanzado a principios de enero, los insignes representantes del metal escandinavo ofrecen en “Verkligheten” nuevamente un trabajo que refleja los elementos propios de la escena de esa región del mundo: voces que se intercalan entre lo melódico y gutural, guitarras contundentes y vertiginosas, junto a las constantes melodías inspiradas en el folclor nórdico. La energía en sus distintos niveles es el norte de este álbum, donde se destaca la velocidad en canciones como “When The Universe Spoke”, o el ímpetu épico y armonioso de “Full Moon Shoals”, entregando de manera proporcionada un disco intenso y sólido.


Tool – “Fear Inoculum

Quizás el regreso al estudio más esperado de la última década fue el de Tool, tras 13 años del lanzamiento de su antecesor. Ceñido al característico estilo de la banda, el LP cumple con creces en términos de calidad técnica y sonido. Si bien, no es tan arriesgado o innovador como los anteriores, el disco es capaz de lograr una continuidad tanto en términos melódicos como líricos, cristalizando las expectativas de sus fanáticos. Sus intrincados y cuidadosos arreglos son piedra angular de su cohesivo hilo conductor, que incluye guiños orientales, especialmente en percusión, e hipnóticos patrones rítmicos, confirmando la perfecta amalgama que solamente el cuarteto californiano puede lograr.


The National – “I Am Easy To Find

Apenas terminaba el ciclo de su exitoso “Sleep Well Beast” (2017) cuando The National se aventuraba en lo que sería una de sus obras más coherentes en cuanto a música y concepto. Tomando una narrativa que aborda una serie de vivencias cotidianas, la banda ejecuta sentidas melodías y abstractas oraciones guiadas por el dolor y la melancolía, siempre bajo la dirección musical de los hermanos Dessner y la inconfundible lírica del matrimonio de Matt Berninger y Carin Besser. Sin la necesidad de encumbrarse como su mejor álbum, “I Am Easy To Find” prefiere ser una obra netamente de contexto, demostrando el gran momentum creativo que el conjunto atraviesa desde hace varios años.


Anderson .Paak – “Ventura

Luego del éxito de su segundo disco, “Malibu” (2016), el artista norteamericano Anderson .Paak ha forjado un prolífico camino por las múltiples vertientes de la música negra. Al igual que muchos músicos de su generación, Brandon Paak Anderson recoge los tonos cálidos del soul, el R&B y el funk para interpretarlos bajo una visión contemporánea, muy emparentada a lo que se conoce como “urbano”. En “Ventura” (2019), .Paak va perfeccionando una fórmula que cautiva desde el comienzo. Acompañado con excelentes colaboraciones, tales como André 3000, Lalah Hathaway o Nate Dogg, la placa profundiza con solidez esta mixtura suave y dinámica en formato neo soul.


The Yawpers – “Human Question

A veces no es necesario complejizar la apuesta para tener buenos resultados. Hace dos años el power trio de Colorado nos regaló un excelente y complejo trabajo de estudio que, teniendo suficientes méritos musicales, terminó alejando más que acercando a sus seguidores. En esta oportunidad, el conjunto decidió dar vuelta la página y volver a jugársela por lo que saben hacer mejor: crear canciones directas, llenas de rock blues de alto octanaje, a ratos pantanoso y garajero, a ratos calmado y por momentos desatado y explosivo. No hay secretos ni dobles mensajes en estos 37 minutos de buen rock. Pianos, coros sentidos, saxo y guitarras; simple y grandioso al mismo tiempo.


Thank You Scientist – “Terraformer

Thank You Scientist es un proyecto progresivo en el más amplio sentido de la palabra. Generando una mezcla original, la banda reúne elementos del jazz, el rock progresivo de los setenta y la rítmica del math rock. Dicha combinación ofrece en “Terraformer” un resultado que suena con originalidad, dentro de un terreno donde pareciera estar todo hecho. Pese a la complejidad técnica, el septeto ejecuta canciones que se preocupan por ser accesibles. A modo de ensamble, la banda va más allá de la clásica formación de rock, incluyendo bronces y cuerdas, nutriendo así una propuesta que se desarrolla como un viaje interesante e inteligible, pese a sus pretensiones.


Julia Kent – “Temporal

Las características del cello lo hacen un instrumento único, que en tiempos versátiles como estos gana muchos adeptos, pero también ha hecho notar el espectro de cuándo su sonido es bien utilizado y cuándo no. Julia Kent, de fama anterior con Rasputina y Antony And The Johnsons, en su sexto trabajo como solista evita desperdiciar compases o capas y, en vez de eso, consigue mezclar sus impulsos techno y góticos para derivar en piezas complejas, construidas con maestría e intención. Usando la repetición de líneas que dialogan unas con otras de forma eficaz, trenzando arpegios, notas planas y progresiones, Julia Kent muestra en “Temporal” su madurez y creatividad en pleno.


Jay Som – “Anak Ko

En vez de operar desde la timidez o lo opaco que podrían sugerir los arreglos minimalistas y cálidos clásicos del indie y el dream pop, Jay Som exuda confianza en el cariño que le muestra a sus canciones. Ese es el ingrediente clave para que un disco como este –que en manos de tantos hubiera quedado en la intrascendencia– termine siendo uno de los trabajos más atractivos y disfrutables del año. “Tenderness”, “Get Well” o “Superbike” dejan en claro el amplio abanico creativo de la artista norteamericana de origen filipino, en un álbum que, tal como sugiere su título (“mi niña” en el dialecto tagalo, que es como le dice su madre), evoca sensaciones de acogida, humildad y mucho, mucho amor.


Better Oblivion Community Center – “Better Oblivion Community Center

Levemente centrado en el concepto del bienestar, este LP deslumbra con una efectividad y simpleza que condensa muy bien la forma en que Phoebe Bridgers y Conor Oberst trabajan en cada uno de sus proyectos. Bajo una armonía amable y canciones que destacan la calidad vocal de ambos, “BOCC” es una ráfaga de frescura con una impronta multifacética, tomando estridentes guitarrazos con delicados acordes más acústicos en un disco que prácticamente no tiene puntos bajos. En la simpleza muchas veces se encuentran los detalles, y con sus pegajosos coros y melodías el dúo consagra un excelente trabajo colaborativo mediante diez canciones y un recorrido musical por diferentes estilos y texturas.


La Dispute – “Panorama

Tomando distancia del sonido estridente, explosivo y directo que caracterizó a “Wildlife” (2011), el cuarto álbum de La Dispute se articula bajo una producción primordialmente sutil. Pese a que el motor del conjunto continúa situado en canalizar emociones intensas, “Panorama” concadena las canciones para llegar al clímax de un modo paulatino. Pasando por momentos que van desde la melancolía al júbilo, las palabras de Jordan Dreyer son un relato tremendamente personal, y están cargadas de una interpretación potente y apasionada. La última obra de La Dispute es un álbum luminoso, con una composición delicada y minuciosa, generando esta dicotomía de sentimientos donde resalta un aire estilizado.


Marika Hackman – “Any Human Friend

Con el lanzamiento de su tercer LP, Marika Hackman vuelve a las pistas con un cambio de sonido y una lírica mucho más explícita y sincera, desmarcándose de la línea desenchufada que la hizo famosa en sus primeros trabajos. Lleno de matices en términos sonoros, el disco juega con la contraposición de melodías suaves y de corte acústico con otras más bailables y llenas de poder electrónico. En cuanto a las letras, Hackman continúa con la senda que comenzó con “Boyfriend” dos años antes, aportando una narrativa más gráfica y audaz al abordar temas desde el punto de vista de una mujer queer en el plano emocional y sexual, tales como el amor en pareja, la masturbación femenina y la fragilidad mental.


B Boys – “Dudu

La ansiedad no da tregua, y es hasta peor cuando alguien intenta calmar un sentimiento tan individual. El impulso y la entropía de esta sensación es parte de los principales motores de uno de los discos con mejor dinámica de 2019, “Dudu”, el segundo LP del trío neoyorkino B Boys. En vez de apuntar al acto de acotar o pulir su sonido, la energía del grupo destila mayores cuotas de angustia, alegría y necesidad de escapar del aburrimiento lógico de los tiempos en tracks como “Pressure Inside” o “I Want”, sin abandonar jamás un sentido de urgencia que inunda el disco (a veces en su detrimento), ahogando la sobrecarga de responsabilidades de la vida contemporánea en sonidos excesivos y directos.


FKA twigs – “MAGDALENE

Una relectura a la figura de María Magdalena hizo que FKA twigs se replanteara también la forma en la que la historia es contada. No sólo la narran los ganadores, sino que también ellos son hombres. ¿Cuántas construcciones culturales han aprisionado a las mujeres y cuán extenso es el efecto de este control patriarcal sobre las relaciones hoy? La artista intenta averiguar pistas en su interior y alrededor para resolver esta interrogante, en canciones con texturas futuristas, lúgubres, preciosas y de un R&B lleno de giros y peripecias, con colaboración del productor Nicolas Jaar, generando un trabajo tan del presente como de las ancestras, cuyas auras parecen inundar un álbum impactante.


Sharon Van Etten – “Remind Me Tomorrow

La cálida voz de Sharon Van Etten se destaca por adoptar una estampa propia dentro de la figura del cantautor. En esta ocasión, la artista ofrece un trabajo enmarcado entre sintetizadores y ritmos etéreos, los que sumados a su color vocal entregan un disco de personalidad elegante. La contemplación de “I Told You Everything” convive a la perfección con las composiciones de un ritmo más punzante, tales como “Comeback Kid” o “No One’s Easy To Love”, o aquellas de aire onírico, como “Memorial Day”. “Remind Me Tomorrow” es una obra que se destaca por la sutileza de un pop que viaja por distintas variantes con absoluta naturalidad.


The Divine Comedy – “Office Politics

Aunque a Neil Hannon se le reconoce mucho por su capacidad melódica y su tendencia a cantar sobre amores, tragedias o historias, también su retórica se sirve mucho de aquello que se encuentra bajo la alfombra, barrido como todo lo sucio en la cotidianidad. Es en lo más rutinario que se sirve para crear el álbum más variopinto en estilos musicales de The Divine Comedy, desde una electrónica kraftwerkiana hasta su lado pop orquestal más clásico, siempre manteniendo la consistencia prístina de su concepto: ahondar en las dinámicas del trabajo de oficina y quienes lo disfrutan, sufren y viven. Una especie de “The Office” hecho disco, convirtiéndolo en un improbable espejo para el oyente.


Stella Donnelly – “Beware Of The Dogs

En la naturaleza minimalista, de arreglos tenues y letras directas del debut de la artista australiana, está la fortaleza de un mensaje poderoso. El manejo de las historias ajenas y propias en canciones como “Tricks” o “Mosquito” le otorga una singularidad que es un bien preciado en tiempos de homologaciones forzosas. También ayuda mucho la capacidad de disponer de la plataforma de una canción para apuntar a los abusos contra las mujeres por la masculinidad tóxica (“Boys Will Be Boys”) o a lo cerdo que pueden ser los hombres más viejos (“Old Man”), todo en composiciones desarrolladas en la medida justa para poner a Stella en el centro de todo, firmando un primer disco único, como debe ser.


Kate Tempest – “The Book Of Traps And Lessons

En tiempos complejos, el arte cumple un rol activista. Así lo entiende la rapera británica Kate Tempest en “The Book Of Traps And Lessons”, quien, además de dar una mirada profundamente crítica a la Inglaterra del Brexit, añade un carácter casi pedagógico a una propuesta que se acerca más a la poesía que al hip hop. Mediante una prosa que transmite fuerza y emotividad, Tempest pone en conflicto el estado actual de la sociedad de consumo. Desde las consecuencias de una economía depredadora, hasta los signos de un estilo de vida individualista, el disco expone la crisis estructural de un modelo que se derrumba en distintas partes del mundo.


The Flaming Lips – “King’s Mouth: Music And Songs

En tiempos donde los singles le ganan cada día más terreno a los discos como formato musical, atreverse con un álbum conceptual es una jugada que siempre merece ser aplaudida. Para su decimoquinto larga duración, The Flaming Lips juega a empujar sus propios límites y decide encantarnos con la surreal historia de un bebé gigante destinado a ser rey y sacrificar la vida por su pueblo. El disco alterna espacios destinados al relato (a cargo del ex The Clash, Mick Jones) con otros donde el conjunto se avoca a construir un mundo cargado de psicodelia y sinfónica majestuosidad. Sencillo y entrañable en igual medida, “King’s Mouth: Music And Songs” vuelve a posicionar a Coyne y sus muchachos en el sitial que merecen.


The Raconteurs – “Help Us Stranger

Dejar de lado cualquier regla preestablecida es algo que le sienta muy bien a Jack White, por lo que un trabajo como el tercer disco de The Raconteurs resulta extraño a primeras por su estructura tan convencional. En “Help Us Stranger” nos encontramos con el disco más efectivo y mejor logrado del conjunto, optando por una toma de decisiones muy inteligente en pos de su desarrollo y comprendiendo muy bien el espíritu del rock norteamericano más puro, descifrando y reinterpretando códigos de carácter más clásico en canciones que podrán parecer de estructura simple, pero que gozan de una impecable producción para realzar cada uno de sus elementos sin sonar monótono o copiado en el proceso.


Lana Del Rey – “Norman Fucking Rockwell!

Norman Rockwell fue uno de los pintores que mejor reflejó la cultura estadounidense, por ello no es extraño que una artista obsesionada con la representación de lo “americano” como es Lana Del Rey lo haya tomado como referencia bibliográfica para el que es su mejor disco a la fecha. Corajudo, exigente, divertido y sensual, el quinto LP de la artista permite que su voz suene mejor que nunca, con decisiones estéticas prístinas a lo largo del extenso trabajo que también tiene en sus letras un activo que no sólo pone a la sociedad estadounidense en la lupa, sino también a su propia historia, con honestidad, sátira y excelencia por doquier.


Angel Olsen – “All Mirrors

Si bien, desnudar el alma no es una tarea desconocida para Angel Olsen, la artista lo lleva a un nivel más profundo y oscuro en su cuarto LP. En él la cantante se posiciona como figura de la escena indie, incluyendo guiños orquestales al pop barroco y una influencia notoria de synth-pop. De principio a fin, la instrumentación precisa y su ecléctica voz permiten al oyente viajar desde la penumbra en su inicio hacia la esperanza en su ocaso. Sus letras contienen una carga emocional variada e importante, pasando de la tristeza a la rabia, de la melancolía a la introspección y la resiliencia, acoplando cada sentimiento a la perfección con descriptivas y envolventes melodías.


Karen O & Danger Mouse – “Lux Prima

La esencia misma de “Lux Prima” se extrae de la confluencia de dos mentes artísticas. Por un lado, la frontwoman de Yeah Yeah Yeahs, Karen O, y por otro el reconocido productor Danger Mouse; juntos dan como resultado a una de las colaboraciones más interesantes del año. Destacándose por su sonido refinado, la voz brillante de Karen lanza susurros que nutren de fuerza, protagonismo e identidad propia al proyecto. En cuanto al rol de Brian Burton, la experimentación en sintetizadores y un sonido primordialmente reverberante son los cimientos de un disco que viaja por diversos caminos sonoros. Un trabajo que destaca por su equilibrio minucioso.


Vampire Weekend – “Father Of The Bride

Tras seis años de silencio discográfico y con uno de sus genios creativos fuera de la banda, Vampire Weekend no la tenía fácil. Por fortuna, “Father Of The Bride” logra sin problemas su cometido. Se podrán decir muchas cosas de este álbum (que es muy largo o desordenado), sin embargo, hay que reconocer que se trata de un disco jugado, entretenido y luminoso, que se atreve a explorar nuevos terrenos sonoros (country, flamenco disco, lounge, duetos), al mismo tiempo que se las arregla para mantener intacto el sello musical de la banda. No es un paseo perfecto, no obstante, la declaración de intenciones es gigantesca. El conjunto sigue teniendo varios ases bajo la manga por jugar.


PUP – “Morbid Stuff

Lo de PUP a esta altura se está transformando en costumbre. No sólo han firmado un catálogo prácticamente impoluto, sino que además se han dado maña para desarrollar una marca sonora única (que al final del día es lo que hace la diferencia entre una banda del montón y otra que logra instalarse en el imaginario colectivo con identidad propia). “Morbid Stuff” explota lo mejor del pop punk rabioso y angustiante que hasta acá han venido entregando los de Toronto y, al mismo tiempo, se aventura a explorar terrenos más duros en lo musical (“Full Blown Meltdown”) y otros de abierto ánimo confesional (“Free At Last”), subiendo aún más la apuesta a una propuesta que ya venía siendo excepcional.


Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower

Cuando dos mundos colindan, es esencial comprender contextos completamente opuestos. “Corpse Flower” es ejemplo de eso, con Jean-Claude Vannier y Mike Patton alcanzando originalidad mediante tracks que van yuxtaponiendo diferentes elementos, moviéndose cada uno en su mundo, y encontrándose en líricas retorcidas y melodías de una precisión quirúrgica. Una unión como esta podría haber resultado un fracaso en distintos niveles, pero la maestría que ambos poseen permite que puedan convivir de manera plena para alcanzar un objetivo final. Tal como la entrañable belleza de la flor que le da nombre, la música tiene su encanto dentro de estructuras elegantes y un espíritu totalmente pendenciero.


LIFE – “A Picture Of Good Health

Con “Popular Music” (2017) el cuarteto inglés ya había demostrado que era capaz de anotarse buenos temas, sin embargo, que se despacharan un disco así de redondo a tan sólo dos años de su debut fue toda una sorpresa. Los oriundos de Hull definitivamente no estaban para perder el tiempo y salieron decididos a romperlo todo con tal de entregar su furibundo e inteligente mensaje. Cuotas precisas de post punk, neo psicodelia, krautrock, un bajo demoledor y vocales que parecen salir directo del estómago de Mez, terminaron transformando a “A Picture Of Good Health” en un manifiesto maldito, de esos que miran a la cara y, de ser necesario, la escupen para sacar de la inercia. Imperdible.


Billie Eilish – “WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?

Cuando se dice que está todo inventado, los riesgos siempre se agradecen, por lo que la irrupción de Billie Eilish en el panorama musical es una apuesta no sólo en términos estéticos, sino que también musicales. Ya con la fama adquirida con su anterior EP y uno que otro lanzamiento, la artista logra dar rienda suelta a una propuesta estrictamente elaborada por ella junto a su hermano Finneas, mezclando una serie de ritmos y elementos para articular uno de los álbumes más transgresores del pop actual. Uno que, si bien está dominado por las fórmulas repetidas y figuras prefabricadas, encuentra en la joven californiana una propuesta refrescante, personal y, sobre todo, muy honesta.


Jambinai – “ONDA

Más allá de la hegemonía del k-pop, Jambinai se posiciona como un proyecto de origen coreano que recoge elementos tradicionales desde una perspectiva contemporánea. El uso de instrumentos musicales propios de su folclor hace de “ONDA” una obra inusual para oídos occidentales. Por otro lado, la composición de canciones con una base instrumental sólida ofrece guiños cercanos al post rock como segunda pieza de una fórmula única; el resultado final gravita por atmósferas intensas, voces cristalinas y pasajes apoteósicos. Con la misma firmeza de una montaña, la última placa de Jambinai ofrece una valiosa relectura a sus tradiciones musicales.


Kim Gordon – “No Home Record

Haber sido parte de una de las bandas de rock más influyentes de los últimos cuarenta años, no impidió que en la actualidad Kim Gordon se despachara uno de los discos más vanguardistas que golpeó la escena este 2019. Se trata de nueve canciones de naturaleza oscura y claustrofóbica, que, si bien gozan del sello noise característico de Gordon, están dedicadas por completo no sólo a la fusión de estilos (hip hop industrial, post punk, tecno), sino que también a una desvergonzada exploración instrumental y vocal. El resultado es un cóctel caótico, desafiante y definitivamente adictivo. Probablemente un álbum que tome tiempo terminar de entenderlo en toda su dimensión.


Swans – “leaving meaning.

Luego de 14 discos de estudio, la banda liderada por Michael Gira suma un épico nuevo álbum. El LP de más de hora y media se empecina en llevar más allá el concepto de experimentación, con hipnóticos esquemas rítmicos que evolucionan hacia un ritmo más folk que sus antiguos trabajos. Sin embargo, ello no aplaca la intensidad ni oscuridad característica del grupo. Además, la larga lista de colaboraciones le da un especial toque, con nombres de artistas que van desde Baby Dee y el dúo A Hawk And A Hacksaw hasta antiguos miembros de la agrupación. La voz de Gira merece mención aparte: sus matices y potencia fascinan canción tras canción, lo que reafirma que Swans está lejos de colgar los guantes.


Gruzja – “Jeszcze Nie Mamy Na Was Pomysłu

Alejados de la hegemonía clásica de la música angloparlante, Gruzja es de aquellas rarezas dignas de destacar. Pese a los límites que impone la barrera idiomática, “Jeszcze Nie Mamy Na Was Pomysłu” expresa de manera bastante concreta el concepto estético de la banda. Valiéndose de sonidos gélidos y oscuros, propios de la región europea oriental durante el underground de los ochenta, Gruzja entrega un disco feroz y crudo, el que se reparte entre la agresividad del black metal y lo sombrío del post-punk en parte iguales, entregando una mirada que encuentra los puntos comunes de esta mixtura. El segundo disco de Gruzja es una obra que, independiente del idioma, posee una impronta cavernaria y cautivadora.


Little Simz – “Grey Area

Llegó el momento de graduar a Little Simz. Después de años jugando a ser la joven promesa del rap inglés, pero errando el objetivo cada vez que quería dar el salto a las grandes ligas, pareciera que Simbi Ajikawo finalmente encontró ese punto donde la ansiedad dejó de ser un problema y se transformó en una motivación. Lúcida, confiada y haciendo gala de sus excepcionales destrezas como MC, Little Simz nos regala un álbum que elude con inteligencia los clichés del género, privilegiando los instrumentos en vivo por sobre los samples y arrasando en lo musical con una propuesta sonora que apuesta permanentemente a cambiar de velocidades y estilos. Conciso y efectivo, un verdadero deleite.


Aldous Harding – “Designer

Menos intensa, entregándose al absurdo con mayor libertad y consiguiendo que cada track fluya como se le antoja a la canción, Aldous Harding no abandona lo oblicuo de cada trayectoria, jamás tomando la ruta fácil. En “Designer” la neozelandesa jamás luce en control total de este cuadro abstracto, pero eso le permite lucir con confianza y arrojo como pocos trabajos en el año. “The Barrel”, “Pilot” o “Fixture Picture” son composiciones desarrolladas para estar abiertas, como galerías exhibiendo obras de arte, más allá de un disco, pero no olvidando lo exquisito que puede sonar la música bien hecha. Lo abstracto de este trabajo exige, no entregando respuestas, pero sí sensaciones sin par.


Weyes Blood – “Titanic Rising

El mundo puede acabarse en cualquier momento, pero eso no significa que la belleza del aguante culmine. A ese tránsito entre amores, odios, luces y sombras es al que Natalie Mering le canta en su cuarto disco como Weyes Blood. En vez de quedarse en la exquisita chance de que el brillo de la orquestación o el pop bien hilvanado encandilen al oyente, Mering entiende cómo lo relevante es el significado de las emociones y cómo eso puede darle el toque de atemporalidad que requieren canciones como “Movies” o “Andromeda”. “Titanic Rising” opera como un canto a respirar en medio de un ahogo, y a la belleza de sobrevivir a la falta de humanidad reinante en el cotidiano.


The Claypool Lennon Delirium – “South Of Reality

Ya nos habían regalado un tremendo álbum hace un par de años, en lo que parecía ser más una anécdota que un proyecto a seguir. Por suerte, el dúo decidió ir por más, sumando un nuevo capítulo a esta historia. Los 47 minutos de “South Of Reality” vuelven a deleitarnos con esa fantástica fórmula que combina paisajes de delicada textura sonora con la cuota justa de psicodelia desenfrenada. El equilibrio que alcanza Claypool y Lennon es tan dinámico y original, que aun cuando la mayor parte de los cortes del álbum superan los cinco minutos, el viaje es realmente irrenunciable. Probablemente de las mejores colaboraciones que se han anotado un par de discos en los últimos años.


Waste Of Space Orchestra – “Syntheosis

Uno de los viajes más fascinantes dentro del panorama metal de este año es lo que ofrece el proyecto Waste Of Space Orchestra. Reuniendo a miembros de la banda Oranssi Pazuzu con otros músicos del circuito finlandés, el colectivo entrega en “Syntheosis” un recorrido por los rincones más oscuros del sonido espacial. Las atmósferas del álbum reúnen con audacia y éxito vertientes tan dispares como el black metal y el rock sicodélico, o el doom con lo progresivo. La mezcla atípica se sustenta en envolventes frecuencias de bajo y sintetizadores, junto a distintos colores vocales y ritmos monolíticos. Una apuesta excéntrica en todo ámbito, que se atreve a tomar riesgos y experimentar en el imaginario de lo oscuro.


Otoboke Beaver – “Itekoma Hits

Japón es cuna de cruces poco convencionales, de eso no quedan dudas, pero siempre habrá bandas que saben cómo echar por la borda cualquier idea preconocida con su música y entregar obras plagadas de clichés, y a la vez absolutamente novedosas. El perfecto ejemplo lo hace Otoboke Beaver con “Itekoma Hits”, un disco que bebe desde muchas vertientes, empapándose sin mayores preocupaciones de todas ellas. Cuando las idols y boy bands juveniles son lo primordial en el panorama musical asiático, encontrar un disco que pueda mezclar hardcore, punk y noise con una soltura y actitud tan segura como en este, es porque no importa cuánto lo intentes, siempre un japonés sabrá hacerlo mejor.


Lingua Ignota – “CALIGULA

Discos como este permiten replantear el rol de la música como un instrumento que trasciende el simple arte de interpretar melodías. En “CALIGULA”, la canadiense Krystin Hayter entrega el capítulo más personal de su proyecto Lingua Ignota, con una obra que pasa por el metal, la música sinfónica, la ópera, el noise y un sinfín de estilos, en un trabajo horripilante, inquietante y oscuro en su vereda sonora, pero sentido, frágil y delicado en sus momentos más íntimos. Como un canto de guerra contra el machismo, “CALIGULA” es un disco que enfrenta, desestabiliza y deconstruye, generando la inquietud necesaria ante una realidad que se mantiene invisibilizada, encubierta y más vigente que nunca.


Baroness – “Gold & Grey

Después de doce años explorando la senda de los discos cromáticos, Baroness decidió cerrar esta etapa con un álbum que confirma que lo del cuarteto es de un nivel abiertamente excepcional. Los sesenta minutos que dan vida a esta entrega son prueba del crecimiento musical de un conjunto que ya no es sólo capaz de deslumbrar desde la vereda del sludge y el stoner metal, sino que además se aventura a explorar lo mejor de estilos como el rock progresivo, el space rock e incluso el krautrock, sin perder un ápice de coherencia. Con una consistencia instrumental que sólo ha sabido crecer con los años “Gold & Grey” se alza como uno de esos álbumes que es un deber escuchar.


Michael Kiwanuka – “KIWANUKA

El “síndrome del impostor” es algo que aquejó a Michael Kiwanuka, por ello parte de sus desafíos era no dejar que su falta de ego le quitara experiencias en la creación o en el escenario, y como un acto de fe le puso su apellido al proyecto detrás de su tercer disco. Esta disposición a tener una mayor confianza en sus aptitudes se tradujo en un álbum más desafiante, urgente, atractivo y celebratorio como nunca había hecho una de las voces más únicas del soul en estos tiempos. “KIWANUKA” funciona como un todo y también en sus canciones por separado, donde la autoafirmación es algo clave frente a las injusticias, dificultades y absurdo de aquello que nos rodea.


Thom Yorke – “ANIMA

En medio de un prolifero momento creativo, el también frontman de Radiohead aborda el concepto general de la sociedad para entregar su tercer álbum como solista, donde un relato a través de la vertiginosa vida urbana hace de “ANIMA” una experiencia que desafía la emocionalidad humana, incorporando interrogantes sobre una base metafórica y dentro de un frío y distópico contexto como ambientación general de su concepto. Siempre en la vereda de los beats, el músico lleva los ritmos a un lugar diferente a la pista de baile, privilegiando instrumentos programados con uno que otro atisbo de humanidad, generando así las confrontaciones necesarias para un relato lleno de atributos extra musicales.


Fontaines D.C. – “Dogrel

Álbum debut con sabor a clásico. Desde las primeras notas que dan vida a “Dogrel” queda clarísimo que este trabajo goza de una energía especial. Caustico, visceral, directo y con un espíritu abiertamente punk, el larga duración apuesta a musicalizar el descontento y las desventuras a las que hay que sobreponerse cuando no se nace siendo parte de la elite. Para ello, el quinteto de Dublín combina con éxito una oferta sonora que va desde el post punk al new wave pasando por el glam rock, haciendo así de cada track una aventura única y cautivadora. Toda la razón tiene Grian Chatten en “Big” cuando confiesa “mi infancia fue pequeña, pero yo voy a ser grande”. No cabe duda de eso.


Slipknot – “We Are Not Your Kind

El ligar un estilo musical a un tiempo determinado es un error, pensando en cómo el revisionismo permite que ciertos sonidos vuelvan y se sientan frescos. También cerrarse a la temporalidad de la música evita notar con los sentidos abiertos cómo hay artistas y bandas que pueden reinventarse y voltear la tortilla a su favor, y eso es lo que con maestría logró Slipknot. Con inteligencia, valentía y mucha fuerza, “We Are Not Your Kind” es un triunfo para el rock y el metal, pero también lo es para un grupo de artistas tantas veces encasillados en su legado en vez de ser adulados con justicia por la capacidad de seguir generando parte del material más excitante e innovador en el género.


Black Midi – “Schlagenheim

La fuerza de “Schlagenheim” es un torrente caótico y destructivo. A punta de experimentación, estructura heterodoxas y catarsis, Black Midi se consignó como una de las grandes revelaciones de este año. En tiempos donde las expectativas no están orientadas a las guitarras, el conjunto londinense ofrece una propuesta de rock en estado visceral. Tomando nota de movimientos vanguardistas, como el no wave y el noise rock, el álbum cambia de intensidades con total fluidez, cuyas máximas son la preocupación por los compases repetitivos, letras que viajan entre los mensajes crípticos y el desencanto social, junto a un prolijo manejo de la tensión. Un ejemplar que resulta atractivo dentro de su excentricidad.


Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen

El 17º disco del conjunto parece alejarse de un sonido “de banda”, pero esto le permite a Nick Cave dar con sus letras más personales a la fecha. Si “Skeleton Tree” (2016) disponía en el sonido un pesar y una oscuridad brillantes, en “Ghosteen” la premisa es que se escuche qué dice Nick, cómo lo dice, cómo lo canta y cómo lo siente. En vez de que la batería o una pléyade de guitarras muestren el poder, es Nick Cave el que arrasa con su mezcla entre control, vulnerabilidad, misterio y sinceridad, en un álbum doble donde se confronta a las nociones de origen para luego abordar qué ocurre con los finales. “Ghosteen” es un trabajo coral, donde Cave practica con excelencia la empatía, entendiendo los dolores del mundo, comprendiendo cómo la memoria es un arma efectiva para la compañía, y también que nadie está olvidado, porque sin memoria no hay historias. El sonido del disco responde a la intimidad que destilan las letras y el desgarro de la interpretación vocal. Nick se hace acompañar de Warren Ellis, consiguiendo una obra de arte dedicada a la pena y la esperanza. La idea de lo injusto que es tener una pérdida se erradica, convirtiéndola en valor, en contención y en un acto de continuidad que sana y salva.


Ránking y textos por Manuel Cabrales, Javier Pérez, Manuel Toledo-Campos, David Martínez, Francisca Miranda y Claudio Tapia.


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