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Greg Dulli de The Afghan Whigs: “Me encuentro explorando la oscuridad y la luz para darles una misma voz”

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In Spades” es uno de los discos favoritos de la redacción de HumoNegro en 2017, siguiendo la senda de “Do To The Beast”, el Nº1 en nuestro listado de Mejores Discos Internacionales 2014, pero lo de The Afghan Whigs es más que un mero retorno, sino que es uno de los mejores grupos de rock alternativo de los últimos 25 años, con una discografía sólida y una mezcla de sonidos inevitablemente llamativa. Ahí, al centro, está la mente maestra de la banda, Greg Dulli, quien compone y le pone su voz a canciones llenas de misterio, desamor, desconfianza, amor carnal, sexo imaginario, deseo, venganza, y muchas sensaciones más. Por ello, contactamos directamente a Dulli a ver si nos respondía, y tras algunos intentos logramos que al otro lado del teléfono y en el otro hemisferio el mítico líder de The Afghan Whigs nos diera tiempo para analizar desde el grabado en el vinilo de su último álbum, hasta un posible regreso de la banda de Cincinnati a Chile. Aquí nuestra media hora con Greg Dulli.

Hola, ¿hablo con Greg?

Sí, tú hablas con Greg, ¿cómo estás?

Excelente, aquí conversando contigo y con un día soleado en el invierno de Santiago de Chile. ¿Tú dónde estás y cómo estás?

Estoy en Los Angeles, California, y está soleado y hermoso.

Grandioso. Partamos. Recientemente vimos el show que dieron en Primavera Sound y a cada rato le dedicaban palabras a Dave Rosser, quien murió hace unas semanas. Pero el momento más notorio en este tributo a Dave fue cuando vi que en el vinilo de “In Spades” dice “Desde los cerros de Gadsden hasta las costas, las costas de Jersey… señoras y señores, reciban a la banda de Dave Rosser”. ¿Cómo has enfrentado la muerte de Dave?

Bueno, de hecho, hoy (la semana pasada) se cumplen dos semanas desde su partida, y es difícil poner en palabras lo que él significaba personalmente para mí, y ciertamente que para la banda también. Él era alguien a quien conocí hace 15 años, con quien pude hacer música por una década y con quien compartí más de 500 shows, incluyendo dos en Chile. Fue uno de mis mejores amigos, uno de los mejores músicos que pude escuchar en la vida, y estará en mi corazón para siempre. No se me ocurre más que decir que lo extrañaré por el resto de mi vida.

Y el detalle del vinilo, ¿a quién se le ocurrió?

A mí. Yo fui quien dijo que lo hiciéramos.

Hay momentos en “In Spades” que se pueden recordar con facilidad. Uno particular, por ejemplo, es ese acorde menor que cambia todo en el puente de “Oriole”, quebrando la melodía sin que deje de fluir. Tú dijiste que esa canción tenía algo mágico, ¿nos lo explicas más en detalle?

Tuve el principio y los primeros riffs de “Oriole” cuando me dirigía al estudio, y se los toqué a los chicos de la banda. No tenía idea cómo seguir después de eso, así que practicamos y les dije a todos que fueran a almorzar y que yo me quedaría ahí tratando de comprender y resolver todo. Creo que lo que necesitaba era un cambio en la canción y puse mis manos en la guitarra de una forma que jamás hice antes, y toqué esos acordes en ese preciso momento. Eso desbloqueó por completo la canción para mí y me permitió terminarla. Los muchachos estuvieron muy complacidos cuando escucharon el resultado final, con esa personalidad tan única y definida. Amo esos acordes tanto, que compuse otro tema basándome en ellos, “Toy Automatic”, por lo que ambas canciones están juntas porque son hermanas y se pertenecen la una a la otra. Lo mejor de escribir canciones es que puedes sorprenderte a ti mismo y esa sorpresa puede llevarte a algo más; esa fue una parte particularmente mágica del proceso, con dos canciones casi escritas a la vez y que se alimentaron sinérgicamente.

Eso es parecido a lo que hizo Chilly Gonzales en el “RAM” de Daft Punk, con una progresión de acordes para unir canciones. Y hablando de “Oriole”, un equipo de béisbol se llama así, y una localidad de Baltimore se llama “Birdland”, como el track inicial del disco…

No, no, no, la referencia no va por ahí. Porque sí, está el equipo de los Baltimore Orioles, pero yo no soy de Hamilton, Ohio, y Birdland es una localidad de un pueblo vecino, Ross, en Ohio, y Oriole es una calle de Birdland, lugar donde todas las calles tienen nombre de pájaros. Uno de los nombres de las calles es ese.

Excelente. Bueno, esa es la relación que necesitaba saber, porque imagino que existen recuerdos de tiempos pasados que también juegan en este disco; mal que mal, hay dos temas titulados con referencias al pasado, así que ese tiempo debe ser especial en este disco.

Pienso que es algo como Paul McCartney escribiendo “Penny Lane” o John Lennon escribiendo “Strawberry Fields”, porque esos fueron dos lugares de su niñez que les recordaban tal vez un buen momento de sus vidas. Yo tuve un par de amigos que vivían en Birdland, y ese fue un lugar divertido para mí cuando era chico porque todas las mejores fiestas eran en Birdland, todas las chicas divertidas vivían en Birdland, y mi infancia fue mucho más interesante por todo lo que pasé en esas calles. Creo que se trata de recorrer mi niñez, primordialmente en un estado de sueño. Tuve sueños durante días consecutivos de recorrer ese barrio y decidí ponerle atención a dónde tenía mi conciencia en ese momento, y es ahí donde esas canciones hacen esa conexión. Tuve muchos amigos que viven en Oriole, así que creo que estaba haciendo un mapa en mi cabeza.

En ese recorrido imagino que también hubo cosas aterradoras, porque no sólo se sueña, sino que se tiene pesadillas, entonces, ¿le pusiste atención a esas fases más oscuras, más aterradoras?

Sabes que la vida es sobre el balance y que no hay luz sin oscuridad, entonces trato de equilibrar mi arte. Cuando era joven, me confiaba y me apoyaba demasiado sobre esa oscuridad, pero al crecer, siendo un hombre adulto, más viejo, he aprendido a ver el valor de la luz, lo necesaria que es. Eso se me hizo evidente ahora, a diferencia de cuando era joven. Explorar ambas cosas y darles a ambos extremos una misma voz es donde me encuentro ahora.

Hablando de tiempos jóvenes, en los 90 parece ser que hubo más ataduras a pertenecer a algo, como el grunge, o el britpop, o lo que fuera, y que ahora es más fácil hacer cruces y no caer en la dinámica “estás dentro, o, de lo contrario, estás fuera”.

Es que eso es la vida. Cuando sea que un movimiento o algo surge. Grunge fue un concepto creado, probablemente, por un periodista inglés o por una de las bandas, no lo sé, pero en nuestro caso éramos una banda de Cincinnati que firmó con un sello de Seattle (Sub Pop) en el tiempo donde ellos se concentraban en bandas de esa región, así que nosotros éramos los afuerinos ahí. Éramos de otra ciudad, usábamos influencias del r&b de los 60 y 70 en nuestra música como nadie lo hacía.

Amo todas las bandas en Sub Pop, al oírlas, al tocar con ellos, en tanto que el britpop ocurría en otro lado, en otro país, entonces cada lugar tiene su movimiento como la psicodelia en Camboya o Brasil, la chanson francesa. Esto es algo que ocurre cuando hay atributos ligados a un área o lugar específico. Al respecto, no había ni una banda que sonara como nosotros. Todavía no hay alguien que suene como nosotros, y siempre operamos con ese estatus de outsiders porque nunca fuimos un proyecto que se pudiera poner en una categoría o género específico. En ese sentido, cuando a veces fuimos amontonados en un rótulo, estuvo fuera de nuestro control.

Algo que llama la atención de la banda, y de ti como compositor, es cómo empujan las fronteras y se escapan del rock y de las etiquetas, haciendo suyos los múltiples sonidos y géneros que pueden tomar.

Yo siempre he escuchado todo tipo de música, en serio, y absorbo cosas que me gustan. He usado esta descripción antes, que encaja: cuando un pájaro hace su nido, usa lo sea que encuentre, desde diarios hasta varas, lo que pueda utilizar para crear su casa, sirve. Lo que me sea útil para escribir una canción, eso es lo que uso. Si uso un poco de country, de hip hop, r&b, heavy metal, punk rock, todas son cosas que he amado y que he guardado dentro de mi alma, por lo que no tengo problema alguno en usarlo todo el tiempo.

Mientras muchos aspiraban al rol de “macho”, tú confrontaste y cuestionaste la masculinidad, desviándote de la norma. Ahora el feminismo es parte de nuestros movimientos sociales, entonces, ¿qué sientes al ver este cambio? ¿Qué crees?

Yo fui criado en una familia de mujeres, y cada vez que pude haber tratado de comportarme como un “supermacho” me iba de golpe de knockout por cualquiera, mi mamá, mi hermana, mi tía o mi abuela (risas), y siempre estuve claro en cómo era la fuerza de estas mujeres y de las mujeres en general, lo que hizo más fácil para mí el examinar cómo operan las relaciones y lo que surge en ellas. Claro que, al comienzo, en “Up In It” (1990) y en parte en “Congregation” (1992) escribía como un individuo, aún no muy consciente del espacio que usaba para hablar desde un lugar más allá. Lo hacía por mí y me preguntaba cosas, fue un proceso de descubrimiento propio, y cuando llegué a “Gentlemen” (1993) me di cuenta de que había sido un hipócrita en relaciones pasadas y que los hombres somos así de hipócritas. Es difícil ponerlo en palabras, pero creo que me revisé completamente en ese proceso, de forma salvaje.

Y ahí también aparece una escritura con una concepción amplia sobre el sexo, en toda su extensión. El acto, la conquista, el contacto, la separación, los sentimientos, todo está en las canciones, entonces debo preguntarte ¿cómo te fluye este tópico con tal certeza?

Si la música es quitada de cualquier tensión o energía sexual, es muy probable que yo esté menos interesada en ella. Amo los instintos primarios: sexo, deseo, atracción, todas las cosas que te llevan de regreso a lo primitivo, a los días de la gente de las cavernas, y eso es algo que nos une a todos, hombres y mujeres. Deseo, atracción. Cuando lo sientes en la música creo que es algo muy seductor. Probablemente para mí, Marvin Gaye, Al Green, los Rolling Stones, esa es música sexual que escuché y que me remitía eso en lo que oía. Lujuria y deseo. Eso me atraía mucho, y lo escuchaba antes de siquiera saber lo que era el sexo. Una vez que tuve sexo y pude hacer los paralelos entre la música y el acto, ha sido una vida de fascinación de esta relación que nunca pude anticipar.

A propósito de tu forma de trabajar, además de The Afghan Whigs has tenido otros proyectos, como The Gutter Twins o The Twilight Singers, que muestran otra cara tuya, quizás más reflexiva. ¿Has pensado en expandir esas ideas y forma de trabajar?

Nunca he hecho un disco como solista, así que eso es algo que me interesaría hacer. He comenzado a apilar ideas de cosas que me gustaría intentar. Cuando se separó The Afghan Whigs y armé Twilight Singers, y luego pude trabajar con Mark (Lanegan) en Gutter Twins, eso fue bueno. También antes de eso me uní a la banda Afterhours, con quienes sacamos un disco y fuimos de gira. Así que creo que mi siguiente paso debiera ser algo solo, conmigo mismo.

Has lanzado sencillos solistas, así que hay que esperar por ello. ¿Recuerdas algo de tus pasos por Chile, en especial con The Afghan Whigs?

He estado en Chile dos veces, primero con Mark y Dave Rosser en 2009, y con The Afghan Whigs la segunda vez. Sólo he estado en Santiago, pero es hermoso, y la última vez que fui a Sudamérica pude ir a Machu Picchu en Perú, así que espero poder llegar a sitios así también en Chile. Y debo decirte, Manuel, que no me importa si tocamos ante mil o cincuenta personas, yo toco lo más fuerte y potente que pueda. Todos obtienen lo mejor de mí; es un día de tu vida, y por eso no puedes sino dar lo máximo. Recuerdo que el show de Santiago fue el último de esa pata del tour y tuvimos grandes anfitriones con una cena deliciosa que recuerdo mucho, también.

¿Hay chance de que vuelvan aquí a presentar “In Spades”?

Yo sé que están trabajando en algo. Si tuviera que responder si vamos a ir para allá con este álbum, diría que “sí”. No es seguro, pero te digo que están trabajando por ello.

Muchas gracias por tu tiempo y disposición.

Gracias a ti. Fue divertido hablar con ustedes y tener una gran conversación.

Esperamos verte en el futuro

Yo también. ¡Chao!

Por Manuel Toledo-Campos

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Entrevistas

Geordie Greep de Black Midi: “Crear canciones por separado permitió que fueran más ambiciosas”

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Geordie Greep Black Midi

Luego de un aclamado ciclo en torno a su álbum debut, el implacable “Schlagenheim” de 2019, Black Midi tendría la difícil misión de superar expectativas y no fracasar en su segundo largo. Una banda tan ecléctica como esta no siempre consigue tantos comentarios favorables, por lo que la presión de tener a todas las miradas encima ponía en tela de juicio la calidad de un potencial segundo LP. Ahora, con “Cavalcade”, su segundo disco siendo una realidad, la joven agrupación se siente mucho más optimista en lo que depara el futuro, manteniendo siempre la ambición necesaria para ir avanzando en su búsqueda por encontrar ese sonido colectivo, de un caos que puede ser tan desordenado como estructurado en cada compás.

Luego de un tiempo analizando este segundo disco, en HumoNegro tuvimos la oportunidad de hablar algunos minutos con el guitarrista y vocalista Geordie Greep, quien durante toda la vorágine propia de la semana de estreno del disco se hizo un tiempo para conversar sobre una serie de temas, desde el proceso creativo de “Cavalcade”, la forma de componer que utilizan en su trabajo en equipo, la música que los influenció para este larga duración y su visión de la banda hacia el futuro, entre muchas otras cosas, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Geordie, te hablo desde Santiago de Chile.

Genial.

Esta es la tercera vez que conversamos, de hecho. Tuvimos entrevistas que no salieron a la luz por el show que harían en Santiago, que se postergó por el Covid-19 y luego se terminó cancelando.

Oh, sí, sí, cuánto lamento eso.

Quiero que hablemos del tremendo nuevo álbum de la banda. He estado escuchando “Cavalcade” un montón y siento que es muy diferente en comparación a su debut, ¿no es así?

Sí, el proceso fue algo diferente al primer álbum porque en el anterior la mayoría de las canciones –todas menos una en realidad– fueron compuestas entre todos con un proceso muy comunitario y democrático. Estábamos en una habitación todos juntos dando ideas, improvisando juntos, y tan pronto como surgía una canción que nos gustaba, parábamos y decíamos “de acuerdo, esto hay que agregarlo al montón que tenemos”. Teníamos muchos fragmentos que pegamos para transformarlos en una canción; diría que todas son un compilado de distintas secciones unidas en una composición. Fue un proceso menos inteligente en cuanto a diseño, más bien de estar en una habitación hasta conseguir que una canción funcionara.

¿Qué nos puedes contar del proceso de creación de este nuevo disco?

Con este álbum fue todo lo opuesto, porque habíamos estado trabajando de esa forma durante mucho tiempo y, luego de que terminamos nuestro primer álbum, seguimos trabajando de la misma forma. Fue así como nos sentimos cada vez menos inspirados y hubo momentos en que no lográbamos encontrar nada interesante; el hecho de que nos gustara algo cuando improvisamos fue cada vez menos frecuente. Al final, pasaron meses sin lograr tener una canción, así que un día estábamos improvisando y logramos llegar a algo, pero no sabíamos cómo avanzar. Ahí pensé “bien, me llevaré esto a casa”, y trabajé para crear otra sección y completar la canción. Luego llegué al otro día y les mostré la estructura a los chicos, a todos les gustó porque funcionó, fue mucho más fácil. Se logró llegar a varias ideas para perfeccionarla, pero seguí trabajando en casa hasta que les dije “bien chicos, esta es la canción para que la aprendan”. La mitad del nuevo disco fue hecho así, el resto fueron creadas tanto en conjunto como por separado.

Sin duda el cambio de metodología permitió también un cambio notorio en la interpretación, este disco tiene prácticamente cada movimiento cronometrado.

Esto permitió que pudiéramos ser más ambiciosos con el material, porque cuando tocamos todos juntos no podemos improvisar una secuencia o estructura, estamos todos básicamente tocando algo diferente. No puedes tocar en una nota especifica, más bien es algo atonal, surge desde las texturas y el sonido. Crear canciones por separado nos permitió que fueran mucho más melódicas y, a su vez, más ambiciosas.

¿Qué hay de la pandemia, tuvo alguna influencia en la forma de trabajar o en la naturaleza del disco como tal?

Tuvimos la suerte de estar usando esa nueva metodología antes de que toda la pandemia empezara y, al momento en que tuvimos que separarnos y encerrarnos en nuestras casas por la cuarentena, ya nos sentíamos cómodos trabajando de esa manera. De hecho, preferíamos trabajar así, tener todo el tiempo del mundo para componer fue un regalo. Fuimos muy afortunados en descubrir que podíamos trabajar así antes de que nos viéramos forzados a ello, de lo contrario habríamos quedado inmóviles esperando a juntarnos a improvisar juntos y, sumado al coronavirus, no hay posibilidad de que hubiésemos tenido un álbum listo en todo este tiempo. Estaríamos recién ahora viendo si podemos componer algo, así que tuvimos suerte (risas).

Al ver el tracklist del disco, tenemos desde canciones de dos minutos y algo más, hasta la última que es de nueve. ¿Sienten a “Cavalcade” como una especie de canción larga con diferentes secciones?

Quizás. Creo que todas las canciones son muy distintivas por su cuenta, pero la intención del álbum es escucharlo de una pasada. Cuando estábamos decidiendo el tracklist no había un orden natural que había que seguir estructuradamente, hay canciones que grabamos al mismo tiempo y que son tan buenas como las del disco, pero las dejamos afuera intencionalmente porque no iban con el ritmo del álbum. Así que, con estas ocho canciones, diría que sí, es como una única canción de larga duración.

Puedo percibir influencias de The Fall e incluso King Crimson. Entiendo que el álbum “Discipline de 1981 fue una obra muy influyente para el sonido de este disco. ¿Hubo algún disco que escuchaste mucho cuando estaban componiendo las canciones para “Cavalcade”?

Una gran influencia en muchas canciones fue Olivier Messiaen, un compositor que hizo una opera llamada “Saint François d’Assise”, sobre este personaje histórico, ya sabes. Esa es una pieza de música alocadamente conmovedora, muy experimental, comprometedora, son cuatro horas que escuchas y te hipnotizas en la narrativa. Fue una obra que escuché mucho antes de que comenzáramos a completar las canciones, influenció mucho en el disco, especialmente en “Ascending Forth”, la última canción.

Hay algo que me llamó la atención mientras leía para preparar esta entrevista, y es el hecho de que se aburrieron de su primer álbum y por eso tomaron la decisión de “ahora sí hacer un álbum bueno”, creo que algo así fue la frase que dijeron. ¿Por qué se sentían de esa forma, incluso cuando fue tan exitoso?

Bueno, no lo sé, supongo que lo tocamos demasiado y fue así como empezamos a notar las limitaciones de las canciones. El hecho de que fueran construidas como te expliqué hace un rato, les dio ciertas limitaciones que no podíamos evitar. Muchas de las canciones son solamente uno o dos acordes, pueden ser interesantes, hay muchos sonidos geniales que dan esa sensación natural de estar viendo tocar a una banda en vivo, pero en términos de las canciones como tal, los acordes y las melodías no son las más interesantes del mundo que digamos. Esta vez queríamos hacer canciones que fueran fundamentalmente más interesantes, y luego agregar algunos “efectos especiales” encima para hacerlas incluso mejores. El primer álbum es el primer álbum, probablemente terminemos diciendo lo mismo de este disco en un año más, o quizás sintamos que es un montón de basura cuando estemos en el tercer disco (risas). De todas formas, siento que esta vez hicimos canciones que tienen una longevidad y con espacio para desarrollarlas cuando las toquemos en vivo.

Tuve la suerte de escuchar el disco antes de su lanzamiento para hacerle un review y hay algo que escribí en mi texto que quería comentar: siento que este álbum es el punto de partida para llegar a uno de los mejores álbumes de la historia. No lo sé, quizás el tercer o cuarto álbum de Black Midi. Te comento esto porque leí una entrevista donde justamente dijeron lo mismo, que sienten a este disco como el punto de partida para otra etapa de la banda. Así que quisiera escuchar tus reflexiones al respecto, ¿por qué lo sienten de esa forma?

Sí, lo entiendo. Sí, dijimos eso cuando descubrimos que en esta nueva forma de trabajar había una vibra más optimista en lo que estábamos haciendo, sabíamos que estas canciones podían tener una longevidad. Desde esta fórmula podemos seguir mejorando e intentando cosas nuevas con este mismo enfoque. No lo sé, quizás sea el siguiente o nos tardemos un par de discos más, pero espero que uno de esos sea el “TBE”, The Best Ever (risas). Habrá que ver que pasa en el futuro.

Bueno, este disco es el mejor de este año, no hay duda de eso.

¿En lo que va del año? Fantástico, lo agradezco mucho (risas).

De hecho, “Schlagenheim” fue el segundo mejor en nuestra lista de ese año, solamente fue superado por “Ghosteen de Nick Cave & The Bad Seeds.

Oh, muchísimas gracias por eso también.

Geordie, se supone que vendrían a tocar a Santiago el año pasado, luego se postergó por la pandemia y finalmente se canceló. ¿Tendremos la oportunidad de ver a Black Midi algún día acá en Chile?

Eso espero, amigo, realmente lo quiero. Será genial tocar allá en algún momento porque mi mejor amigo desde los tres años es de Chile, siempre me dice que deberíamos tocar allá. Algún día lograremos tocar allá, estoy seguro de eso, y espero que sea más temprano que tarde.

Eso espero también, todos están muy entusiasmados por verlos. Bueno, Geordie, se nos acaba el tiempo, así que esa fue la última pregunta. Para terminar, ¿le quieres enviar un mensaje a los fans de la banda que estén leyendo esto?

Sí. Sólo quiero decirles que disfruten el álbum, escúchenlo todo lo que puedan y, si no les gusta en un principio, denle otra oportunidad (risas). También quiero que sepan que estaremos allá, tarde o temprano tocaremos allá, así que nos veremos algún día.

Muchas gracias por la entrevista, Geordie.

Gracias a ti, amigo. ¡Nos vemos!

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