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Entrevistas

Marcelo Corvalán de Carajo: “Ahora todas las bandas suenan bien en estudio, no así en vivo”

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El próximo 24 de octubre, se concretará una nueva visita de los argentinos de Carajo, quienes se harán acompañar de los nacionales Weichafe y Sinkarma, para así propiciar una noche intensa de sonidos duros inspirados en nuestro contexto latinoamericano. Con el fin de conocer sus expectativas al respecto y, a la vez, ahondar en su pensamiento respecto al rock y metal a nivel continental y mundial, hablamos con el líder de los trasandinos y ex A.N.I.M.A.L., Marcelo “Corvata” Corvalán, quien se dispuso a conversar con nosotros, sin preocuparse por el tiempo.

Les dejamos a continuación, de manera íntegra, el diálogo que sostuvimos esta semana con la mente detrás de unos de los actos más sólidos que tenemos en la actualidad en este lado del mundo.

Llama la atención el nivel de cercanía que hay en su relación con los seguidores. Ejemplo de aquello es lo que ocurre en la actualidad, donde el setlist de la gira se configurará mediante una votación popular. ¿Cómo describirías este desarrollo del vínculo con la audiencia, teniendo en consideración desde tu pasado con A.N.I.M.A.L. hasta lo que haces hoy con Carajo?

Bueno, en un comienzo lo que hacíamos era acercarnos al público, a la gente, contando y mostrando lo que hacíamos, pero todo ha evolucionado. Si bien al principio era todo entre bandas amigas en el barrio, y luego vino la época profesional con A.N.I.M.A.L, pero diría que hasta la los 90 todo era hecho por uno mismo, como los flyers, salir a la calle a pegar los carteles y quedarse repartiéndolos a la salida del concierto. Después, con Carajo en 2000, todo fue más vertiginoso; llegaron los celulares y, a pesar de que todavía no existía Facebook, sí estaban Fotolog, los blogs, el e-mail, las páginas de internet, los portales de música online, y todo fue muy rápido. Entonces hoy tenemos esa oportunidad, esa herramienta para hacer este tipo de cosas. Como ahora que una simple propuesta de que la gente elija las canciones, ya al otro día –o “al tiro” como dicen ustedes (risas)- tenga a un montón de gente contestando y respondiendo la duda que tenías. Cuando vimos que eso funcionaba, dijimos “bien, podemos hacer un montón de cosas a través de internet”. Facebook, YouTube y nuestros canales online nos permiten obtener en seguida una respuesta de la gente y, bueno, creo que es más divertido para todos. Me parece que Carajo busca una excusa que tenga que ver con lo artístico, o sea que, si somos noticia por algo, generalmente es por algo como un disco nuevo, videoclip nuevo o una gira temática, o por alguna novedad que siempre esté ligada al arte. Entonces esto creo que pasa por lo mismo: tratamos de usar estas nuevas herramientas que tiene la tecnología para seguir mostrando nuestro arte, nuestra música o las cosas que nos gustan, y así también conocemos a nuestro público y lo que les gusta.

¿Y son ustedes mismos, como banda o tú en particular, quienes responden a los seguidores, o hay un personal dedicado a esa tarea?

Estamos todos repartidos con distintas tareas, pero es muy simple igual: el 50% lo hace nuestro webmaster, que es mujer, con quien estamos en constante comunicación toda la semana, para postear las novedades, y ella, a su vez, nos da toda la información que le pidamos. Después nosotros, desde nuestro celular manejamos el Instagram, posteamos algunas novedades paralelamente en Facebook, o a veces a través del Twitter contamos algún lanzamiento y cosas así, pero básicamente es la banda con una relación directa con su webmaster.

Considerando desde los orígenes de la banda, que se remontan al año 2002, hasta hoy, ¿puedes describir o crear un perfil del seguidor de Carajo? El año pasado en otra entrevista que nos concediste, dijiste que el carajero argentino era parecido al chileno, ¿cuáles son las diferencias y similitudes entre ambos?

Son muy parecidos, esa es la verdad. Creo que las diferencias a veces son un poco más culturales, como que en algunos países son más salvajes y en otros son más respetuosos; en algunos toman cerveza y en otros beben aguardiente (risas), ese tipo de diferencia. El punto es que sentimos la conexión con el público a través del mensaje, de las letras de nuestras canciones, ahí nos damos cuenta de que ellos prestan atención a lo que dicen nuestros temas, algo que pasa en todos lados. Y ahí fluye algo así como una amistad, porque el público parece conocer nuestra manera de ser y de pensar. Otra cosa que los define es el estilo musical. Gente de todas las edades a las que le gusta el rock, o les puede gustar un poco el punk o un poco el metal; gente a la que le gusta hacer pogos en los recitales, saltar y cantar. En ese sentido, son iguales en todos lados y es muy divertido. Los chilenos en particular son muy entretenidos y siempre han sido salvajes, desde los comienzos con A.N.I.M.A.L hasta lo que hago hoy en Carajo, es algo que nunca ha cambiado.

Claro, porque algo que se rescata o se dice siempre de ustedes, es que su música tiene sesgos muy personales, que tiene una vibra orgánica, a diferencia de otras agrupaciones que son más ambiciosas en su concepto artístico y abarcan otras capas del mensaje, perdiendo un poco el aspecto emocional, que es muy potente. A la gente le encanta y se vuelve loca…

Es la manera que encontramos de decir algunas cosas y que la gente lo entienda. Hay muchas cosas que nos pasan a los tres en Carajo, pero vemos la realidad de una manera similar. Después están las situaciones personales que nos hayan marcado, como “Luna Herida”, que es una canción dedicada a la mamá de Hernán Langer, que falleció por ahí por 2009 o 2010, y esa situación triste para nosotros, se convirtió en una ocasión en la que podemos recordarla. A raíz de eso, muchas personas dicen que también evocan a alguien que querían mucho y que ahora no está, entonces se identifican con nuestras experiencias personales. Luego hay cosas universales, conceptos más culturales como “Sácate La Mierda”, que habla de la realidad que se vive acá en América del Sur, por lo tanto la entienden en Chile y en todos lados; así Carajo resulta más directo en su parte más agresiva, un poco más punk, por así decirlo. Creo que disco a disco también estamos animándonos a encontrar un poco más de poesía, algo de buen gusto y no ser tan explícitos todo el tiempo, aunque hay canciones como “Shock”, de nuestro último disco, donde justamente la historia va por otro el lado. Se trata de ser bien extremo, bien explícito y así como la música, escupir una letra, por ejemplo.

A propósito del último disco y del estilo de Carajo, y considerando los casi 15 años de carrera proponiendo una forma de hacer música con muchos elementos modernos, lo que crea un metal muy fresco, ¿qué cosas de este rock / metal contemporáneo te llaman la atención? Teniendo en cuenta también la cantidad gigantesca de nuevas bandas dentro estilos similares, como el metalcore o el recientemente denominado djent, por ejemplo.

Hoy la oferta es mucha, ha crecido mucho el género, sobre todo su lado extremo, ya que antes era una minoría la que escuchaba metal extremo o bandas como Meshuggah, pero la verdad es que es difícil encontrar cuales son las buenas. Del lado más extremo, lo que siempre me ha llegado es Lamb Of God, me parece que ellos lograron el equilibrio en hacer buenas canciones y ser brutales en su estilo, en su afinación grave y todas esas características de esta música. Otra banda que me gusta es una muy joven –se ve que son muy pequeños todavía-, que se llama Northlane. Tienen una búsqueda muy musical dentro del ruido y toda esa locura, se entiende a lo que apuntan sus canciones y tienen mucho sentimiento en sus melodías. Ahora, a mí siempre me han gustado los clásicos. Si soy sincero y me tengo que ir solo a una isla, donde te llevas cuatro o cinco discos, me llevo a Led Zeppelin, Pantera, Ramones y alguna cosa rara como Sick Of It All o los Dead Kennedys.

Eso es básicamente Carajo, es decir, nombras esos elementos y de inmediato se entiende el flujo que hay desde tus gustos, por ejemplo, hacia la música que hacen…

Eso quiere decir que somos unos ladrones, ¿no? (Risas). Es un chiste. Lo interesante también es que yo soy mayor que mis compañeros, por unos 8 años, y ellos tienen una mentalidad más joven; se criaron con la época del grunge, con Nirvana, con Pearl Jam, otras más electrónicas como White Zombie o Nine Inch Nails, entonces está bueno lo que pasa en Carajo porque resulta en una cosa fresca, moderna, y está esa base, esa raíz muy básica, muy setentera de rock. Andrés Vilanova es joven, pero su padre, Miguel “Botafogo” es una eminencia aquí en el blues de Argentina, entonces se crió con su padre tocando eso y escuchando cosas como AC/DC, por lo tanto eso es bueno para Carajo, porque nos hace más abiertos para escuchar rock y para estar atento a todo lo que pasa en el mundo del rock. Además, hoy en día, nadie ha inventado algo nuevo si lo piensas, todo vuelve a lo mismo, todo nace de eso, de Led Zeppelin, de Deep Purple, de AC/DC, de The Rolling Stones, de Jimmy Hendrix o de The Beatles, todo surge de ahí. Creo que lo que evoluciona es el sonido, lo que cambia es si tu guitarra es de 6, 7 u 8 cuerdas, pero al fin y al cabo es un ser humano expresándose a través de un instrumento musical. Si uno no es capaz de encontrar la sinceridad o no puede encontrar quién es realmente a la hora de agarrar un instrumento y tocarlo, nunca va a pasar nada. Ahí está lo verdadero que tiene el rock. Tienes a los Ramones, cuya capacidad técnica musical les permitía tocar tres notas, tres acordes por canción, y con esas mismas tres notas por tema creo que lograron el estilo de música más vertiginoso, veloz e increíble que alguien pudo haber inventado. Ese es el desafío, algo que no va a cambiar nunca.

Ampliemos un poco más tus pensamientos sobre esto y cuéntanos más en detalle qué aspectos negativos reconoces en la industria musical de hoy, pero refiriéndonos sólo al mundo del rock y el metal, que es lo que nos concierne en este caso. Y, por otra parte, qué elementos contemporáneos de estos estilos definitivamente no incorporarías para configurar la propuesta de Carajo en un eventual nuevo trabajo.

Sin ser juez ni hablar de ninguna banda en particular –porque somos todos colegas músicos en definitiva-, si hay algo que no me gusta y nunca lo hará, es cuando escuchas una banda en el álbum y suena increíble, pero luego los ves en vivo y te llevas una decepción, como que no tienen la misma calidad, ya sea porque los músicos no tocan muy bien, están pasados de borrachos o algo así, eso es lo que nunca será de mi gusto. Me cautivo generalmente con las bandas cuando las veo en directo y veo a las personas tocando y las puedo conocer, entonces digo “son de verdad”, o “mirá, suenan igual que en el disco” o “qué bien que cantan”, eso para mí es lo importante. Y bueno, ahora ahí está el desafío, por lo que hablábamos antes respecto al uso de la tecnología que logra que todas las bandas suenen bien, pero no todas reproducen eso en vivo o les es difícil lograr que el show sea divertido, dinámico, que la gente se vaya realmente contenta. Entonces, sin juzgar el estilo, si es más o menos pop, si es metal o no, simplemente uno se termina divirtiendo con una banda y la pasa bien cuando ve un buen show en vivo, para que después, al escuchar el disco, aparezca ese buen recuerdo que evoca lo genial que fue cuando vinieron, lo bien que se pasó, y todos esos factores.

¿Puede decirse, entonces, que tu crítica apunta más hacia aspectos técnicos, como la sobreproducción de un registro en estudio que resulta difícil de concretar en vivo? En ese sentido, se nota que estás muy metido en cómo funciona el mundo del metal moderno, así que creo que no te es ajeno el hecho de que muchos conjuntos nuevos, como los de la escena deathcore, por ejemplo, en sus discos poseen un sonido apabullante, pero en directo no son capaces de hacer lo mismo, y recurren a técnicas más que cuestionables, como usar playback.

Nosotros, quizás por estas nuevas herramientas como Pro-Tools, que nos permite tener más dominio del sonido, siempre hemos grabado por etapas: arrancamos con la batería, luego la guitarra, después el bajo y luego cantamos los coros, así nos da más control sobre cómo queremos que suenen los instrumentos, algo que es meramente técnico para grabar. Tal vez todavía es como una materia pendiente el poder meter a la banda a tocar junta en un estudio, configurar todo y decir “un, dos, tres” y listo, tocar; ahí la cagada, en 24 canales, los tres tocando al mismo tiempo, para captar ese momento dentro de la sala. Eso es algo que nos falta, sabemos que estamos en el camino a eso, y lograr algo así como lo que hace Dave Grohl que, con todos los millones de dólares que tiene, va y paga por el estudio que él quiera, se meten todos juntos y no tienen problemas de presupuesto. Hoy para nosotros es muy caro ir a un estudio y estar todo el tiempo que fuese necesario como para hacer algo así, es decir, ensayar, ajustar los temas y luego grabar todo ya dentro del estudio, como lo hacen las bandas más grandes afuera, donde se paga, no sé, unos mil dólares por día, durante un mes, algo que no podemos hacer. Entonces lo hacemos en nuestro estudio, que posee las mismas cosas, no le falta nada, pero el proceso es distinto: se trabaja técnicamente instrumento por instrumento.

Si bien tienen su estudio propio, hay grandes diferencias con las grandes producciones. Sin embargo, creo que ahí radica lo bonito de Carajo y de otras bandas como ustedes, debido a que hablamos de una labor hecha a pulso, con sus propias manos, por lo tanto se suma un valor agregado a su trabajo, sobre todo si consideramos cómo están las cosas hoy en día.

Cómo te decía, tenemos de todo: 24 canales, Pro-Tools, todo en alta fidelidad, cosas análogas, marcas importantes de pre-amps, compresores, en fin, todo lo fundamental para grabar. Y nosotros como músicos estamos equipados con lo que cada uno necesita: cabezales valvulares, instrumentos, baterías de distintas marcas y todo eso, así que no dependemos de nadie. Así aprendimos cómo se hace, a la vieja escuela; prueba y error, aprendes a tocar escuchándote, grabando, escuchándote otra vez, grabando de nuevo, equivocándose. La cosa es que nosotros estamos contentos siendo como unos obreros del rock, unos trabajadores que estamos todo el tiempo dedicados a lo nuestro, a nuestra profesión, a que las cosas salgan bien, a dedicarle tiempo, muchas horas en la semana, porque nos preocupa que el producto final salga lo mejor posible. Es un esfuerzo colectivo, de muchas personas y no sólo de los músicos.

Cambiando de forma radical el tema, ¿has escuchado lo que ha hecho tu ex compañero, Andrés Giménez, con su nueva banda De La Tierra? De ser así, ¿cuál es tu opinión, te gustó o no? ¿Aún tienes algún tipo de relación con Andrés? ¿Qué piensas de que haya contactado músicos nuevos en vez de reunir a A.N.I.M.A.L., algo que pareciera lógico si se toma en cuenta el legado de la banda en el contexto latinoamericano?

Se mezclan las emociones. Por una parte hay tristeza por haber dejado de ser parte de eso y porque hoy no hay una relación. Hay respeto, eso sí, y camaradería. Siempre que nos cruzamos en los festivales o en las giras, hablamos, nos saludamos y también coincidimos en algunas tareas, por cosas relacionadas a A.N.I.M.A.L., temas de las compañías, regalías que recibimos por el material que compusimos juntos, entonces siempre estamos en contacto, como para firmar documentos o cosas así, y nada más, pero ya no existe la amistad esa de todos los días que teníamos antes, cuando tocábamos juntos. Cada uno está embarcado en su propio proyecto ahora y, claro, me entristece un poco porque en su momento las cosas no terminaron muy bien y ahora veo otra banda, con otros músicos y no me gusta mucho, es como si fuera otro grupo y no A.N.I.M.A.L., pero es una opinión personal. Respeto la decisión de Andrés de que quiera continuar y seguir tocando esas canciones, porque una parte de eso le pertenece y está en todo su derecho. He escuchado De La Tierra y me gustó. Me parece que tienen futuro. Si ellos continúan seriamente su carrera y lanzan un par de discos más, ahí recién nos encontraremos con el verdadero De La Tierra, porque hoy en día son como grandes estrellas de la música que viven cada uno su realidad con su banda y se juntan cada tanto a hacer estas giras, pero luego regresan a sus grupos. Entonces creo que les falta un poco de tiempo aún para congeniar y conocerse al 100%, para componer un material que sea auténtico, totalmente de ellos. No lo digo como crítica, sino que lo planteo como una proyección, ya que tienen bastante para dar en el futuro. Pienso que como primer disco está bien; tienen un gran sonido y creo que de a poco encontrarán su estilo propio.

Has sido muy amable con nosotros y te has explayado mucho en cada uno de los temas que hemos tocado, así que te agradecemos profundamente tu disposición. Para cerrar, cuéntanos cuáles son tus expectativas para este nuevo show en Chile, qué recuerdas en particular de las presentaciones anteriores y si habrá alguna sorpresa o algo especial para esta ocasión.

Sinceramente espero que todos los que tengan ganas de ir ese día, lo hagan con la mejor actitud, positivos, que vayan a saltar, a cantar, a divertirse y a no quedarse quieto. La verdad es que esperamos encontrarnos con lo mejor del público chileno, también que nos respetemos y cuidemos, que seamos solidarios en el pogo, en el slam, que no nos lastimemos. Realmente vivir esto como una fiesta de una gran familia y pasar un gran momento. Me parece que de eso se trata la música que hacemos: estar unidos y pasarlo bien. Creo que el mundo ya tiene bastante oscuridad, violencia y muerte como para que nosotros hagamos lo mismo. Nuestra actitud es todo lo contrario: tratamos de que en los conciertos se respire otra atmósfera, que sea una noche llena de energía, de vida, de fuerza, y lo decimos con mucho amor. Además, sabemos que en Chile aprecian la música pesada, así que nosotros vamos con la mejor actitud para que, sin duda, vivamos el mejor concierto de Carajo hasta la fecha.

Por Hans Oyarzún

Entrevistas

Dean Fertita: “Si voy a aportar algo, tiene que ser diferente de lo que están haciendo los demás”

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Años de trayectoria con proyectos como Queens Of The Stone Age, The Raconteurs, The Dead Weather o Hello=Fire avalan a Dean Fertita como uno de los músicos más moldeables en el rock, llevando su sello de guitarra y teclado como un aporte distintivo en los artistas con quienes toca. Ahora, el músico se pone por primera vez en la primera plana con el lanzamiento de “Tropical Gothclub”, su primer larga duración como solista, el que no sólo recoge ideas de las tantas sesiones de grabación durante la pandemia, sino que también de los años de carretera tocando en distintos países y con distintos músicos.

La llegada de este trabajo fue suficiente para que nos conectáramos con Fertita a la distancia y conversáramos no sólo sobre la creación del LP, sino que también de la manera que tiene de trabajar, el estado actual del próximo disco de Queens Of The Stone Age, cómo surgieron los conceptos que aborda en esta obra, entre otros temas, que abordamos en esta entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Dean, ¿cómo estás?

Estoy muy bien. ¿Cómo estás tú?

Muy bien, gracias por conversar con nosotros sobre tu nuevo álbum. ¿Dónde estás ahora? ¿Sigues viviendo en Nashville?

Sí. Estoy en mi casa en Nashville en estos momentos.

Partamos hablando de tu nuevo disco, “Tropical Gothclub”. Estuviste trabajando con Dave Feeny, que tiene un estudio en Detroit. ¿Viajaste hasta allá para grabar las canciones?

No, la verdad, con Dave tenemos una relación de trabajo desde hace mucho tiempo. Como antes yo vivía en Detroit, lo conozco hace años. Tenemos una relación al punto de que le mando tracks para que los mezcle, confiando plenamente en que sabe los resultados que busco; tenemos ese tipo de química. Para algunas canciones grabé unas partes allá, en unas tres o cuatro grabamos las baterías allá también. Con un amigo trabajamos en las ideas e hicimos unas versiones largas de las canciones, las que después acorté porque realmente no tenía claro qué hacer, sólo estaba materializando las ideas. El hecho de que todas ellas terminaran siendo un disco, básicamente fue un accidente (risas).

De hecho, te iba a preguntar sobre esto. Entiendo que comenzaste a trabajar en esta música durante la pandemia porque tenías mucho tiempo libre. Ya que dijiste que fue un accidente, ¿cómo llegaste a la idea de hacer un disco?

Nunca lo hice, de hecho. Es interesante. En 2020 estábamos preparándonos para grabar con Queens Of The Stone Age, y para todos fue como: “¿Cuánto irá a durar esta cuarentena? De seguro estaremos de regreso en dos semanas”. En 25 años que me la he pasado girando y grabando, nunca había estado más de seis meses seguidos en casa, así que de pronto me vi con mucho tiempo y entendiendo que las cosas seguirían así. En vez de prepararme para regresar a la vida habitual, preferí seguir siendo productivo y tener algo que hacer, para así al final del día sentir que hice algo más que sentarme a esperar que la situación mejorara, eso fue parte de mi rutina. Tengo un pequeño estudio, muy primitivo, así que llevé estas canciones que en mi mente no eran más que demos, y nunca pensé en una colección de canciones que se transformaran en un disco. Estas ideas estaban pensadas para terminar en algún otro lugar, pero no lo hicieron por distintas circunstancias. De pronto, fui persuadido por mis amigos de que debía publicar estas canciones como un álbum, así que confié en su opinión (risas).

¿Por qué decidiste que este álbum estuviera firmado con tu nombre y no con un pseudónimo o un nombre para el proyecto?

Interesantemente, luché porque el disco fuera sólo con el proyecto Tropical Gothclub, esa era la idea, no quería que se interpusiera mi nombre en el camino porque no era algo que había estado preparando ni nada, nunca estuvo concebido como un álbum solista. Así que, nuevamente, por consejo de mis amigos puse mi nombre en el disco y aquí estamos (risas).

También dijiste que el concepto de este disco es la “nostalgia futurista”. Quisiera que nos contaras un poco del significado de esto.

Lo de la nostalgia futurista es porque pasaron varias cosas cuando empecé a trabajar en este material. Eso me dio una oportunidad para realmente pensar en situaciones que han ocurrido en mi vida que me llevaron donde estoy ahora, así que me obsesioné con el hecho de volver a experimentar cosas que hice cuando era joven. Crecí durante los 70, así que volví a toda esa música que escuchaba, me reconecté con elementos que me unen a mis amigos y que se han transformado en parte importante de lo que soy actualmente. No sólo música, también hablo de arte, películas, y cosas por el estilo. Todo eso, sumado al período tan único que estábamos viviendo, el que espero que nunca más tengamos que vivir, me marcó de una forma en que en 20 años más, o incluso ahora mismo, miro profundamente porque realmente definió la forma de ver la vida, hizo que algunas cosas se aclararan, lo que es importante y todo eso. Estoy consciente de que actualmente vivo un período al que recordaré con nostalgia, por lo que de ahí viene el concepto, es lo que rodeaba mi cabeza cuando trabajaba en estas canciones.

¿Por qué nombraste el disco como “Tropical Gothclub”?

El nombre proviene de algo totalmente ajeno a la música. Durante la pandemia pasé mucho tiempo con mi hija, ya que girando por 25 años me perdí de muchas cosas importantes con ella. Cuando comenzamos a trabajar en el próximo disco de Queens Of The Stone Age, con mi familia nos mudamos a California, que era preciso para estar durante ese tiempo porque había una playa cerca. Cada vez que salíamos a la playa, no podíamos evitar pensar en el entorno tan maravilloso, vibrante y soleado, así como en el contraste con el período tan oscuro y depresivo que se vivía, por lo que empezamos a bromear de que íbamos al “Tropical Gothclub” (Club Gótico Tropical) cada vez que salíamos. Luego de que empezamos a bromear con eso, con mi hija comenzamos a tomar fotos en blanco y negro de las cosas más coloridas y alegres que encontráramos, y eso terminó mezclándose con la música en la que estaba trabajando.

Genial. Este es, sin duda, un disco muy ligado a lo que viviste estos años.

Sí, además de eso hay algo más filosófico, en el sentido de que estas ideas de lo bueno y malo, sombra y luz, el hecho de conocerse con lo bueno y lo malo, son cosas muy introspectivas que influyeron mucho. Todas estas cosas son más grandes y personales para mí, por lo que son importantes.

Cuando escucho las canciones de este disco, me recuerda a muchas de las cosas que has hecho en tu carrera, se sienten las influencias de artistas con los que has tocado. De hecho, siempre que he escrito sobre algo en donde estás involucrado, ya sea un show o un disco, te destaco como el “arma secreta” de la banda…

Oh, muchas gracias (risas).

Con todo esto, se me viene a la mente el saber cómo te enfocas a la hora de componer. ¿Tratas de aportar tu enfoque o más bien buscas cómo adaptarte a la situación?

Siempre habrá algo de adaptación cuando trabajas con otros músicos, pero pasa de una forma tan natural, que muchas veces no lo notas. Creo que la forma en que veo las cosas es de siempre aportar algo, si voy a aportar algo, tiene que ser diferente de lo que están haciendo los demás. Hay que sentirse muy cómodo con saber quién es uno y en qué puede ayudar. Cuando trabajaba en estas canciones, esa fue mi intención. Sabía que QOTSA haría otro disco y quería tener algo que aportar, mantenerme en forma como compositor y estar constantemente haciendo cosas, esperando que alguna pudiera funcionar y se complementara con otra idea. Por el otro lado, es interesante que todo esto probablemente no habría partido si no fuera por una conversación que tuve con Alison Mosshart, ya que después de terminar la gira con The Raconteurs, pensamos que quizás sería divertido trabajar en algunas ideas con The Dead Weather, debido a que estábamos todos en casa. Nos enviamos algunos demos, ella me envió una canción llamada “Street Level”, que era solamente su voz y una guitarra, y me encantó la idea y la reinterpreté para incluirla como lado B en el primer single de este disco. Eso me puso en la disposición para trabajar y ayudó mucho, sin duda.

Dean, hablemos de Queens Of The Stone Age, ya que justo un poco antes de que te llamara se confirmaron los primeros shows para 2023. ¿Eso significa un tour completo? ¿Un nuevo álbum? ¿Qué nos puedes contar del futuro de la banda?

Teóricamente, significa todo eso (risas). Vamos acercándonos a la etapa final del disco y estamos totalmente enfocados en terminarlo. De hecho, hace unos días regresé luego de estar durante unas semanas trabajando junto a la banda. Estoy muy entusiasmado, creo que el próximo año será muy divertido.

¿Están pensando en qué fecha de 2023 para publicar el disco?

Depende de cuando esté todo listo, pero idealmente ya estará disponible cuando giremos el próximo verano por distintos países.

Dean, lamentablemente se nos acaba el tiempo. Antes de terminar, quisiera que nos contaras si estás enfocado en algún otro proyecto en estos momentos.

En estos momentos estoy enfocado en terminar el disco de QOTSA, es lo único en lo que pienso por ahora. He tenido conversaciones para hacer algunos shows un poco menos convencionales en torno al disco que lanzaré, pero tengo que pensarlo, ya que está ligado a la agenda que tendré con QOTSA, y espero tener más claridad de eso pronto.

Qué bueno que me dices esto, ya que en el comunicado de prensa del disco dices que no quieres hacer la promoción habitual para esta placa, sino que pensar en algo diferente.

Exacto. He pensado un poco en cómo me gustaría llevar estas canciones a un formato en vivo, lo que me da una oportunidad para llevar a cabo esas ideas y ver si es que funcionan y a la gente le gusta. Tengo también algunos proyectos con amigos, en los que no hemos podido trabajar por la falta de tiempo, pero eso no lo hace menos importantes. Definitivamente tengo que encontrar un espacio para dedicarme a ellos.

Muchas gracias por tu tiempo, espero verte el próximo año acá en Chile.

Esperemos que sí. Muchas gracias, cuídate mucho. ¡Nos vemos!

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