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Lee Ranaldo: “Asusta todo este movimiento conservador tomándose el mundo”

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Dentro de toda la creatividad que Sonic Youth desarrolló durante su carrera, el silencioso Lee Ranaldo siempre jugó una parte importante al aportar el lado melódico entre el caos sonoro que desataron en importantes trabajos como “Daydream Nation” (1988), “Goo” (1990) y “Washing Machine” (1995). Luego de su hiato a contar de 2011, Lee se dedicó a tiempo completo en una carrera solista que le ha traído muy buenos comentarios por parte de la crítica, permitiéndole dejar atrás el catálogo de su antigua banda y centrarse por completo en su trabajo actual. Luego de dos históricas presentaciones con Sonic Youth en 2009 y 2011, el músico trajo su proyecto The Dust el año 2013, en un show donde los fans ratificaron el cariño que sienten en Chile por el buen Lee. Desde ahí, todos esperaban un regreso del canoso guitarrista a nuestro país, algo que por fin se concretará en este mes de diciembre.

Será en el próximo Festival En Órbita cuando Lee Ranaldo regrese a Santiago, y lo hará para presentar en formato acústico las canciones de su nuevo álbum “Electric Trim” (2017), además de un repaso a sus anteriores trabajos de estudio. Bajo ese contexto, en HumoNegro tuvimos la gran oportunidad de conversar con el histórico guitarrista de Sonic Youth, donde nos comentó sobre la inspiración detrás de algunas canciones, el proceso de grabación de su último disco, sus reflexiones sobre internet y las redes sociales, su relación actual con sus ex compañeros de banda y, además, nos adelantó una sorpresa para todos los fans chilenos. Te dejamos a continuación con nuestra entrevista al destacado músico neoyorquino.

Quiero comenzar hablando de “Electric Trim”, tu último álbum de estudio. Este trabajo fue algo así como la culminación del viaje que te mantuvo girando por todo el mundo, donde además comenzaste a trabajar con el productor español Raúl Fernández. ¿Qué puedes comentarnos sobre el proceso detrás de este disco?

Bueno, este disco es como una colaboración codo a codo con Raúl. Nos conocimos hace algunos años, hicimos un pequeño disco juntos llamado “Acoustic Dust” (2014), donde nos dimos cuenta de que disfrutamos mucho trabajando juntos, por lo que decidimos intentar canciones nuevas. Así comenzamos el proceso; él vino a Nueva York por dos semanas, probamos algunas cosas y nos gustó mucho cómo estaban sonando, y nos aventuramos en un período de un año haciendo este álbum. Él es un productor que trabaja de maneras muy diferentes a las que normalmente trabajo yo, que por lo general toco en el estudio con una banda.

Este álbum fue hecho de una manera totalmente distinta, haciendo un elemento a la vez. Muy diferente para mí, muy experimental, jamás había hecho un álbum de esta forma y menos grabarlo en el período de un año. Fue genial trabajar con Raúl en el lado musical de las cosas y con mi amigo Jonathan Lethem en el lado de las letras, básicamente fue como una aventura totalmente nueva para mí.

Tengo entendido que el álbum “Last Night On Earth” (2013) lo escribiste en tu departamento en Nueva York, mientras afuera estaba el huracán Sandy. Ya que la inspiración para este trabajo fue desarrollada en un lugar cerrado, mientras que en este se hizo en diferentes lugares, ¿consideras estos dos trabajos como polos puestos?

La verdad, eso no es totalmente cierto (risas). Hay algunas canciones que estuvieron inspiradas por los eventos del huracán Sandy, pero el álbum completo no fue escrito en un día bajo ningún motivo. Aún así, la diferencia principal es que este álbum fue hecho junto a una banda, que estuvo tocando en el estudio por varias semanas, aprendiendo las canciones y creando los arreglos. Una vez que la banda aprendió las canciones, grabamos el álbum. En cambio, para este otro álbum no usamos una banda, fuimos sólo yo y Raúl y algunos demos muy lo-fi de las canciones del álbum. Desde ahí comenzamos a construir todo, paso a paso, agregando las guitarras, luego el piano y el pandero, entre otras cosas.

Después de eso, llamamos a los diferentes músicos que tocan en el álbum. Ahí estaría la diferencia. Con “Last Night On Earth” grabamos el álbum a la manera antigua, utilizando el estudio como el instrumento principal, en la misma forma que se grabaron todos esos discos clásicos como “Pet Sounds” (The Beach Boys, 1966), “Revolver” (The Beatles, 1966), “The Dark Side Of The Moon” (Pink Floyd, 1973). Todos esos discos fueron hechos con la banda tocando junta, tal como hicimos los álbumes de Sonic Youth, y tal como lo hice con el álbum de The Dust, pero en ningún caso lo compuse en un solo día (risas).

Hay una canción en el álbum llamada “New Thing”, que puede expresar muchas cosas diferentes. ¿Te inspiraste principalmente en internet y las redes sociales para su composición?

Si, trata un poco sobre eso. Estuve pensando en todo esto del internet, donde tienes como una segunda vida con un montón de amigos, y te preguntas: “¿Son realmente mis amigos?”, o buscas el significado a que le den like a lo que posteas, siendo que es alguien que no ves muy seguido, probablemente nunca. La canción no es realmente una crítica, es una observación desde mi punto de vista sobre el internet y todos estos amigos virtuales que tenemos, que te siguen y les gusta todo lo que posteas. La canción es sobre ese roce entre el mundo en que vivimos, con personas de carne y hueso, y el mundo del internet, que tienes a todas estas personas digitales todos los días en tu vida, sin siquiera estarlo. No sé si me entiendes.

¿Sientes que este nuevo mundo en que estamos viviendo cambia la forma en que haces tu música o interactuas con tus fans?

Por supuesto, todos los avances en computación, el tráfico de archivos, las redes sociales, todo ha cambiado a la música; desde el proceso de distribución hasta el hecho de ir a una tienda para comprar un disco, todos descargan las canciones. Eso cambió la percepción de cómo recibes un álbum. Ya no tienes estas portadas, el interior con grandes y coloridas fotos, los créditos, entre otras cosas, ahora sólo hay tracks desparramados en tu computador, sin información relevante como quien está tocando, dónde fue grabado, cuándo, ni nada de esa valiosa información que un nerd de la música quiere saber. Esto cambió la percepción de cuán importante es la música en sus vidas. Hay muchos discos saliendo todo el tiempo, siendo muy accesibles; creo que los álbumes son menos importantes hoy en día porque escuchas uno y a la semana tienes cien más para oír. La vida de un álbum es muy corta actualmente, excepto para aquellos que son un éxito, que expanden su vida un poco más.

Hace algunos días conversé con Steve Rothery, el guitarrista de Marillion, y me comentaba que la gente ya no espera más por los álbumes porque toda la información está ahí. La gente ingresa a internet y tiene toda la información a su disposición, por lo que ya no disfrutan la espera por un nuevo álbum de su banda favorita, o tampoco notan cómo un artista evoluciona en su sonido entre un trabajo y otro. ¿Cuál es tu opinión respecto de esta nueva realidad?

Si, entiendo a lo que se refiere, todo el factor sorpresa ya no está, toda la información está en poder de tus dedos con sólo presionar un botón, ahora no hay investigación. Antiguamente, comprabas un álbum de vez en cuando, lo escuchabas muy seguido, te obsesionabas –independiente de si te gustaba o no– hasta que entendías de qué se trataba. Veías los créditos y te llamaba la atención el nombre de alguien, pasabas meses tratando de averiguar quién era esa persona, qué está haciendo ahora o que más hizo anteriormente. Ahora presionas un botón y obtienes todo eso, luego lo olvidas y te enfocas en lo siguiente, en una diferente historia. Antes ibas a las tiendas de discos y encontrabas alguna gema perdida por ahí, ahora ya no se da mucho eso. O, si se da, no es la misma forma por el internet.

¿Sigues comprando discos en físico? Recuerdo haber visto tu aparición en el programa “What’s In My Bag?” de Amoeba Records, donde escogiste el primer álbum solista de Paul McCartney (“McCartney”, 1970) y me llamó la atención que dijeras que habías tomado algunos elementos de él para el disco “Between The Times And The Tides” (2012), específicamente en la canción “Off The Wall”. ¿En qué aspectos específicos está concentrada la influencia de este trabajo?

Sí, los compro todo el tiempo.  Bien, en cuanto al trabajo de McCartney, lo he seguido mucho, creo que es muy melódico, a menudo tomo elementos de él para mi música. En este caso en particular, estaba trabajando en la progresión de un acorde, el que abre la canción, y en ese álbum hay una canción que tiene un inicio similar. Un día estaba escuchando el disco y me sorprendí al notar que la canción se parecía a la que yo había hecho; es divertido cuando pasa eso, no te das cuenta cómo algo influye en ti. Es de esas cosas que pasan mucho en la música, escuchas algo y se queda contigo inconscientemente hasta que después terminas usándolo de una u otra forma. Siento que la música se propaga de esa manera: te inspiras en el trabajo de alguien para hacer tu propio trabajo, escuchas algo y haces tu propia versión de aquello. Sé que hay artistas que se han metido en problemas por todo este tema de los derechos, pero en cierto punto es algo bien curioso que pasa; hay tanta música en el aire, que muchas veces es algo accidental, es algo que pasa más seguido de lo que piensas.

Lee, hablemos sobre tu próximo show aquí en Santiago. Has estado girando como trío en un formato acústico, ¿es esta la misma configuración que veremos acá?

Tengo una nueva banda, que es muy buena, estoy muy contento con este trío, recién terminamos de girar por todo Europa. Ir a Sudamérica con todos estos músicos y nuestro equipo es más complicado, así que iré solo con mi guitarra a tocar mis canciones. No es sólo un show acústico, porque tendré mis efectos, pedales y todo eso, pero seré sólo yo en el escenario presentando las canciones de mi nuevo álbum, algunas de discos anteriores y quizás un par de covers, pero todo acústico. Esto es para mostrarles cómo eran las canciones cuando fueron creadas, antes de que pasaran por el estudio y todo el trabajo de producción.

Excelente. La gente está muy contenta de que vengas de nuevo; de hecho, el día siguiente tendremos Elecciones Presidenciales, así que será bueno olvidarnos sobre todo este clima político, al menos por un momento.

¿En serio? ¿Cuándo es la elección?

El domingo, al otro día del festival.

¡Oh, por dios! Eso no lo esperaba (risas).

Bueno, en realidad es la “segunda vuelta”con los dos que tuvieron más votos. Las elecciones ya las tuvimos, eran ocho candidatos originalmente.

Ah, comprendo. ¿Y qué onda estos tipos, son conservadores, liberales o qué?

A ver, digamos que uno es como nuestro Donald Trump chileno (risas), el otro vendría siendo la opción menos mala, quizás. La verdad es que no tenemos mucho de dónde elegir. Uno es de derecha, el otro es socialista. Digamos que ese es el menos malo.

Sí, sí. Sé que hay una “ola conservadora” que está llegando a todos lados en estos días. Hay una canción en mi nuevo álbum que se llama “Thrown Over The Wall”, que he estado usando para hablar de esto en mis conciertos. De alguna forma esta canción fue asociada con la elección de Donald Trump, así que decidí hablar de esto cuando la toco. No es sólo aquí con Trump, esto está pasando en todos lados, como en Brasil con Michel Temer, Alemania con Steinmeier, en Francia, Australia, y muchos otros países. Asusta todo este movimiento conservador tomándose el mundo, de cierta forma.

Bien Lee, pasemos a otro tema. ¿Sigues en contacto con Thurston (Moore), escuchaste su nuevo álbum?

Sí, por supuesto, hablamos todo el tiempo. Disfruté mucho su último disco, está muy bien producido y considero que es su trabajo de estudio más poderoso. Él ha estado trabajando mucho en este esquema de dos guitarras, bajo y batería, similar a Sonic Youth. Creo que todavía está explorando lo que quedó pendiente en la banda, no por nada es Steve quien está tocando la batería, eso ayuda mucho a que puedan seguir explorando lo que se puede hacer con la música que componíamos en Sonic Youth.

¿Extrañas tocar junto a Sonic Youth?

Bueno, Sonic Youth siempre será parte de mi vida, siempre estamos trabajando en proyectos de archivo y cosas así. Sé que Kim y Thurston están felices haciendo sus cosas, yo también lo estoy, además que tocamos juntos por muchos años. En estos momentos no lo extraño realmente, estoy muy entusiasmado haciendo lo que me gusta. En cierta forma, no lo extraño de la misma manera en que los fans lo extrañan porque continuamos trabajando en proyectos de archivos, reediciones y todo eso. Siempre será parte de mi vida, no es algo que desaparezca después de tantos años.

¿Crees que podrían volver a tocar juntos algún día?

Si todos quisieran, no lo sé. Creo que Kim es la única que ha dicho en público que no pasará nunca, así que quizás deberías preguntarle a ella. Yo jamás diría que no es posible, pero no estoy pensando en eso, y estoy seguro de que nadie más lo está. Estamos todos ocupados en otras cosas como para preocuparnos de algo así.

Lee, me gustaría que hablemos sobre un álbum de Sonic Youth que ha mantenido mi atención desde que lo escuché. Quiero preguntarte acerca de “Bad Moon Rising” (1985), el que considero un trabajo muy oscuro y tenebroso, lo siento casi como si fuera un disco de black metal en algunos aspectos. ¿Qué trataron de expresar en ese momento, lo recuerdas?

No sé, la verdad. En ese disco aún estábamos buscando lo que queríamos hacer. Es interesante que me lo preguntes, porque en ese disco está la canción “Death Valley ’69”, que fue nuestra canción acerca de toda la ola de asesinatos de Charles Manson y justamente acaba de fallecer. En esos momentos estábamos aprendiendo, explorando qué podíamos hacer como banda y qué podíamos rescatar de todo lo que estaba pasando en la escena más under. Había muchas bandas interesantes en ese momento. Este álbum y “Confussion Is Sex” (1983) fueron los dos discos en que notamos qué podía ser Sonic Youth y adónde nos dirigíamos.

De hecho, “Death Valley ’69” es la canción que más me transmite esa aura black metal que te comento. Quizás son las guitarras, la letra, no lo sé.

Sí, tal vez. De hecho, no había nada llamado black metal en esos momentos, por esos días escuchábamos mucho a Slayer y ese tipo de bandas, seguramente por eso nos influenciamos por esos riffs.

Lee, lamentablemente estamos finalizando esta entrevista. ¿Te gustaría enviar un mensaje a los lectores de HumoNegro?

Quiero decirles que estoy muy feliz de volver, ya que sólo he estado allá dos veces con Sonic Youth, así que no es un lugar al que me sea tan fácil ir. Estoy muy orgulloso de mi nuevo álbum, y espero que la gente vaya y me vea en los dos conciertos que haré en Santiago para que puedan ser testigos de lo que hice en un principio con estas canciones. Estoy deseoso de volver a su país.

Lee, antes de que nos despidamos, me gustaría decirte dos cosas: primero, ya estuviste como solista aquí en Chile, en 2013. Lo otro, me dices que tocarás dos veces esta vez y sólo sabemos del show en el festival. ¿Cuál será la otra presentación?

Oh, no sé si podía hablar de eso aún (risas). Estaremos tocando en el Festival En Órbita, y el otro será un show en El Bunker, el día 14 de diciembre, quizás no ha sido anunciado aún, pero está en mi página.

Perfecto, estaremos atentos a eso. Muchas gracias por tu tiempo, Lee, y si pudieras tocar “Off The Wall” en el show estaría muy agradecido porque es mi canción favorita (risas).

De acuerdo, creo que puedo concederte eso (risas). Pasa a saludarme si puedes, ¡nos vemos!

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Jason Pierce de Spiritualized: “Uno hace arte en un contexto donde nada es para siempre”

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Los últimos meses han sido extensamente ocupados para Jason Pierce, el hombre a cargo de Spiritualized y quien ha encontrado el vehículo perfecto para expresar ideas, sensaciones, conceptos y metáforas a través de su música, muchas veces catalogada como desestructurada, pero también efectista en su ejecución. Lejos de todas esas contradicciones, y en plena etapa de recuperación de su catálogo a través de la serie de reediciones bautizadas como “The Spaceman Reissue Program”, Pierce concreta un trabajo de años con el lanzamiento de “Everything Was Beautiful”, nuevo trabajo de estudio que fue publicado el pasado 22 de abril a través del sello Bella Union.

Trabajado casi a la par con “And Nothing Hurt” de 2018, en este disco el artista se aventura en un estrepitoso viaje de siete canciones grabadas con más de 30 músicos en once estudios diferentes. Por si eso fuera poco, el mismo Pierce se encarga de tocar 16 instrumentos distintos en esta producción. Todo esto es motivo suficiente para que el pasivo e intrigante artista se tomara unos minutos para conversar telefónicamente con nosotros, donde platicamos distintos tópicos, como el encierro de la pandemia, su metodología de trabajo, la creación y grabación de este nuevo disco, entre muchos otros detalles, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Jason, primero quiero preguntarte como estás. La pandemia ha tenido un impacto en todo el mundo, ¿cómo has estado durante estos dos años?

Sí, ha sido loco, ¿cierto? Ha sido muy difícil para todos, y asumo que es algo todavía muy presente. No sé cómo será en tu país, pero pareciera que parte de la gente no está preocupada del bienestar de los otros, no entienden que hay gente trabajando muy duro para que no se pierdan más vidas, salvando vidas incluso cuando muchos no se lo toman en serio y ni siquiera consideran los peligros. Creo que eso ha sido lo más complicado, cualquier cosa que pase está ligada a la tristeza que generan estas personas que se comportan de manera muy egoísta.

Totalmente. Entiendo que, cuando comenzaron las cuarentenas, salías a caminar por las calles y verlas vacías te inspiró a hacer este nuevo disco. ¿Es correcto eso? ¿Qué nos puedes contar del proceso creativo de este álbum?

Sí, fue algo así. Es de esas cosas extrañas que pasan con la música, porque todos parecieran hacer la mejor música cuando se apartan del mundo, cuando el ambiente se calma. Cuando los artistas están en el estudio trabajan mejor tarde en la noche, cuando ya todos duermen, el mundo está en silencio y no hay una lógica con eso porque estás en una habitación con aislación, por ende, no se escucha nada y el mundo siempre estará en silencio, pero sin duda que es algo que se siente cuando el mundo verdaderamente está en silencio afuera. Supongo que así es todo el tiempo; parte de tu cerebro agradece la tranquilidad a veces. Suelo bromear con que durante la cuarentena no había que preocuparse de excusas cuando te invitaran a una fiesta. Esa tranquilidad me permitió enfocarme y decir “realmente puedo terminar esto ahora”, puedo finalizarlo y no hacer nada más porque no hay otra cosa que se pueda hacer más que estar encerrado, sobre todo con esa sensación de desesperanza acechando constantemente con tanta gente sufriendo afuera. Todo fue el escenario propicio para finalizar este disco.

Leía el comunicado de prensa para este disco, donde dices que te sentías como que llevabas entrenando toda tu vida para esto, para el confinamiento y la tranquilidad.

Sí, lo que pasa con el comunicado es que simplemente quise incluir ese chiste corto. Siento que no es tan diferente este período a estar sentado en la parte trasera del bus, en esos momentos de soledad. Hay cierta soledad en el ejercicio de tocar música de todas formas, lo que no se ve tan diferente a esto. Por momentos sentí como si hubiese entrado a una máquina del tiempo, miraba el cielo y prácticamente era el mismo cielo que miraban los romanos; no había aviones, no había humo, ningún elemento disruptivo del medioambiente, el río era casi prehistórico, todo muy silencioso y quieto. Eso no es algo que puedas tener en la ciudad, a no ser que te muevas fuera de ella. Tenías este ambiente natural, pero con la ciudad todavía ahí, con esa grandeza arquitectónica, estos edificios, todo vacío, inhabitable. Hay algo extrañamente convincente en todo eso.

Sí, es muy extraño ver las calles vacías. La primera vez que presencié eso no fue por la pandemia, de hecho, fue por las protestas en Chile en 2019. El gobierno puso un toque de queda a mitad de la tarde, por lo que ver las calles sin gente a esa hora del día fue muy extraño. Pero siempre persiste ese elemento de paz en el panorama, quizás al momento de notar que se puede trabajar mejor en ese contexto.

Sí, sí, también lo siento así. De hecho, creo que estuve en Chile antes de eso, estaba con mi hija en la calle tratando de regresar al hotel cuando estaban todos los militares en la calle por las protestas, supongo que esa calma que te dan esas calles vacías son algo que ayuda. Me obsesiono mucho cuando hago música y no puedo enfocarme en nada más, me siento casi como si me estuviera volviendo absolutamente loco. La pandemia permitió que esa calma pudiera pasar, no había ninguna distracción que me sacara de ese estado y realmente pude concentrarme y volverme loco con la música. De igual forma es algo que te consume, pero fue la única manera en que lograría completar este disco, estaba desesperado por terminarlo. Diría que durante los últimos siete años he estado desesperado por terminar tantas cosas como me sea posible, necesitaba completar eso para estar tranquilo nuevamente y pensar en lo que haría con mi futuro, tratar de completar cada canción que espera por ser terminada.

¿Qué hay del título del disco? ¿Cuál es el significado de “Everything Was Beautiful”?

Es una cita. No sé si debería hablar de esto, pero siempre es así con los títulos de Spiritualized. Mi intención cuando comencé esto era tener una tener una gran obra entre este álbum y el anterior, todas las canciones comenzaron a trabajarse al mismo tiempo. Mi compañía no quería un disco doble, ya que el lapso de atención de la gente es muy corto, pero también históricamente los álbumes dobles quedan perdidos; hay tanta información, que quedan en el olvido y son redescubiertos 20 años después de su lanzamiento. “Exile On Main St.” de The Rolling Stones es un ejemplo. Descubrí que ese disco tenía valor muchos años después, además que está la presión de que debes vender discos en este negocio, así que ellos me pidieron que no hiciera uno doble. De cierta forma funcionó, porque terminé la mitad que se transformó en un álbum, y las otras canciones recién las terminé ahora. Si hubiera sido doble, estaría todavía trabajando con todo el material a la vez. También fue algo arbitrario, no elegí qué canciones estarían en una parte y las que estarían en otra, creo que más bien incluí las que me faltaba menos por completar, ya sabes, “A Perfect Miracle” o “The Prize”.

¿Podríamos decir que este nuevo álbum es una continuación de “And Nothing Hurt”?

No, no diría que este disco es una Parte 2 o los descartes de ese disco. No hay descartes, todas son canciones que estaba componiendo, todas son canciones importantes. Además, cuando terminé lo que sería “And Nothing Hurt”, estas otras canciones iban por una dirección completamente distinta, por ende, tenía que ser un disco completamente distinto.

Para este disco trabajaste en once estudios diferentes. Eso es algo que se siente al escuchar el álbum, es como un viaje donde tú eres el personaje principal que se va impregnando de distintos elementos a medida que pasan las canciones. ¿Eso tiene algo que ver con el hecho de que trabajaste en muchos lugares distintos?

Supongo que es algo con los estudios, porque es difícil encontrar gente en la música que esté dispuesta a recorrer ciertas distancias. La mayoría de las personas en la música quieren trabajar bajo escenarios cómodos, donde puedan mostrar lo que son capaces de hacer. Muchos productores y personas en la música te dicen “me gusta lo que hiciste en tu último disco” o cosas así y, si bien yo no hago música para esperar eso, prefiero trabajar en un buen espacio donde pueda ir recogiendo las mejores partes antes de moverme al siguiente, de esa forma no hay un lugar definido para estas canciones. Hay productores que sólo producen una banda y luego buscan otra y la ponen en el mismo lugar, con la misma estructura, y yo obviamente no quiero eso. Soy más de aclarar y decir “esto es lo que hago”, prefiero que sea a mi manera. Muchos de esos estudios donde trabajé no funcionaron del todo, por eso tomé lo que me parecía interesante y me lo llevé hasta el siguiente, eso es algo difícil de calzar.

También se produjo la situación que por distancias había que trabajar en lugares diferentes, ¿no es así?

Sí, también ese fue un factor. Ciertos estudios estaban cerca del lugar en que estaban algunos integrantes de mi banda y ahí fue algo netamente geográfico, ya que necesitaba conseguir un estudio cerca de donde estuvieran para que trabajáramos. El resultado final, respondiendo a tu pregunta anterior, tiene que ver con que el disco es algo así como un collage; de hecho, son prácticamente dos mezclas puestas una encima de otra: una estaba sin finalizar, la otra estaba casi finalizada, pero tan pronto como las junté, puso todo el disco en un lugar que no podía reconocer, y me sorprendí a mí mismo con el resultado. No escuchaba mi trabajo en la misma forma que esperaba, a veces me gusta conservar los demos, por lo que hay una canción que está construida en base al demo, otra que está hecha a partir de una grabación en vivo que alguien hizo de nosotros y que encontramos en YouTube, ya que no podíamos dar con el sonido preciso. Todo se trata de aferrarse a los fragmentos que me gustan y hacerlos funcionar de modo que se transformen en una canción.

Además de esos once estudios, trabajaste con más de 30 músicos y cantantes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Les indicas “toca esto” o “canta esto”, o más bien son ellos poniendo su propio enfoque a las canciones?

Siempre es lo segundo, incluso si les pido qué tocar. Hay ocasiones en que yo les digo “toca esto” o “canta esto”, pero incluso ahí ellos ponen su estampa personal a la estructura, lo que da una idea de dónde puede ir la canción. Las cosas que hacen funcionar la música que amo están muy cercanas a las cosas que hacen funcionar a la música que no amo, eso es algo que siempre noto. Por ejemplo, una banda puede hacer un cover con los mismos instrumentos, configuración, equipos y arreglos que la versión original, pero puede que siga sonando horrible. De cierta forma, intento guiar a la gente, incluso si son músicos con los que trabajo hace mucho tiempo, siempre es necesaria una especie de guía. Eso al final también hace que ellos, como músicos, puedan encontrar su camino y aplicar sus ideas a lo que están tocando, y es inevitable que ellos traigan su habilidad a la música que están interpretando.

Jason, quisiera que pasemos a otro tema, puntualmente preguntarte sobre “The Spaceman Reissue Program”. ¿Cómo surgió esa idea?

Fue idea de Matthew Johnson, quien maneja mi sello en América, Fat Possum Records. Él comenzó a reeditar el catálogo de ciertos artistas y consideraba que era importante que los discos fueran propiedad de los artistas. Él se preocupó de todo eso, especialmente con mis discos, que siempre me decía que estaban un tanto olvidados y sin amor porque fueron publicados por un sello donde ya no estoy y nunca se preocuparon, no los reeditaban ni nada. Me di cuenta de que algunas de las reediciones que hicieron quedaron muy mal, por lo que era tiempo de botar todo eso y quisimos establecer que estos discos son importantes, son mi vida y mi historia. Realmente todo partió como una forma de darle el valor que merece mi trabajo, además de ponerlos a disposición de la gente nuevamente, ya que no lo estaban hace tiempo y los originales son muy caros actualmente por su rareza.

Definiste estos vinilos como las “ediciones definitivas”. ¿Podríamos decir que estos son los álbumes de la manera que pretendías que sonaran al momento de su lanzamiento?

Sí, algo así. Podríamos discrepar en el sentido de si fueron publicados como era mi intención en su momento, ya que en ese tiempo el mundo estaba más enfocado en el CD y la gente ahora está interesada en los vinilos. Supongo que eso le da un valor, además de que me gusta el hecho de que la portada sea respetada con una reestructuración, así como también el contenido del disco. Me gusta saber que uno hace arte en un contexto en donde nada es para siempre, las cosas envejecen, un disco se puede desgastar, el papel de la portada puede estar rayado o trizado, me gusta saber que el paso del tiempo afecte a una pieza de arte como un disco en cierta forma.

Bueno, Jason, esa fue la última pregunta. Quiero agradecerte por tu tiempo, por supuesto, pero también preguntarte si quieres enviarle un mensaje a tus fans chilenos que esperan verte nuevamente por acá algún día.

Sí, por supuesto. No tengo ningún mensaje preparado, pero sí siento que tengo una conexión especial con Chile, porque los primeros shows que hicimos en Sudamérica fue gracias a dos chicas chilenas que vinieron a Europa y conocí en un bar cerca de mi casa. Les pregunté si conocían a alguien que pudiera armar un show y afortunadamente una de ellas conocía al promotor que hizo posible nuestro primer concierto en Sudamérica, y se sintió que una vez que llegáramos no podrían cerrarnos la puerta. Ese fue el momento más importante para concretar nuestra llegada a Sudamérica. Ahora ya lo hemos visitado algo así como tres veces. Siempre ha sido importante ir allá, en estos momentos no es tan complejo para nosotros poder ir a tocar allá, pero necesitamos alguien que esté dispuesto a hacer el show y ayudarnos a concretar todo.

Esperamos verte pronto algún día.

Yo también espero que eso sea pronto.

Muchas gracias, Jason. ¡Cuídate mucho!

Igualmente. Nos vemos.

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