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Kevin Baird de Two Door Cinema Club: “En ‘Gameshow’ hablamos de cómo todo no es tan positivo como parece”

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Aunque ya es una banda con tres discos y que en 2017 cumple 10 años de trayectoria, Two Door Cinema Club está viviendo una suerte de resurrección tras pasos erráticos en sus últimos materiales y el agotamiento que vivieron los irlandeses con intensidad los primeros años. Ahora el combo se ve más cauto, pero también con una energía renovada, con una puesta en escena más potente y un muy buen disco bajo el brazo, “Gameshow” (2016), con el que vendrán por segunda vez a Chile, nuevamente en el marco de un Lollapalooza. Tuvimos la chance de conversar sobre esto y más con el bajista y tecladista del conjunto, además de miembro fundador de TDCC, Kevin Baird, quien nos respondió desde una fría Amsterdam en medio de la parte europea de la gira que lleva a cabo el grupo.

Primero debo preguntarte del nuevo disco, que creo es muy bueno, porque ustedes se dispusieron a tomar más riesgos en “Gameshow”. ¿Crees que eso fue importante para tener un nuevo sonido?

Definitivamente. Tuvimos un tiempo de pausa por un par de años, y en ese tiempo pensamos en la necesidad de tomar riesgos, y al juntarnos nos hizo sentido el sonido del pasado. Ya teníamos un sonido y unas canciones, y creíamos que no debíamos repetir aquello por lo cual nos conoció la gente, debíamos separarnos de aquello que el público pudiera predecir, ir lo más lejos que se pueda de eso y hacer algo que no pudieran haber escuchado antes. Tratamos de confiar en nuestro instinto y en nuestras personalidades para ser nosotros mismos y crear música que nos guste, y ahí resultó “Gameshow”. Algo diferente a lo anterior.

Antes de seguir en ese tema, ¿qué recuerdas del debut de TDCC en Chile en Lollapalooza 2013?

Recuerdo que tocamos y fue un buen show. Luego llegamos al hotel y nos pusimos a tomar tragos preparados, como el pisco sour, de ahí fuimos a ver a Foals como DJ set, y terminamos bailando a las 6 de la mañana, pasándolo muy bien. Un lindo recuerdo.

¿Crees que “Gameshow” es un paso adelante que los ha hecho más poderosos en vivo?

Pocas cosas logísticas han cambiado porque seguimos trabajando de forma meticulosa, pero la gente que nos ayuda es increíble. Todo el disco es reflejo de lo que queremos hacer, de hacer arte juntos, disfrutar el momento, y la gente ha respondido de la mejor manera a lo que hacemos. Hay una textura diferente en este álbum, con beats más rápidos y dinámicos, parecidos a varias canciones del primer disco, más funky, a diferencia del segundo disco (“Beacon”, 2012) donde íbamos más lento. En “Gameshow” las cosas son más rápidas a veces, y en otras más funk pop. Realmente para pasarlo bien.

En los videos de los shows en vivo de TDCC se ve que la gente baila y salta más ahora, ¿Crees que la relación con la audiencia cambió en este tour?

Sí, totalmente, es algo que ha pasado. La intención más simplificada de lo que queremos como banda es que el público lo pase bien, baile, y hemos tratado diferentes vías para lograrlo. El álbum, al tener algo más funky y disco, hace que todos salten y bailen más, incluso que hagan moshpits. Nos divertimos mucho con la reacción de la gente.

Personalmente, ¿cómo crees que has evolucionado como músico y creador en estos diez años?

Creo que en este tiempo uno comienza a pensar que, como estás en una banda que lleva tanto tiempo y que le gusta a la gente, no eres tan malo en lo que haces (risas). Para mí los años han permitido que esté más cómodo, con más confianza para tratar nuevas cosas y para evolucionar. No quiero ser un músico que haga lo mismo siempre, y por eso me gusta aprender a tocar otros instrumentos. Ahora toco el teclado, algo que no hago muy bien (risas) pero me gusta, así que me esfuerzo.

Sé que es prematuro, pero ¿han comenzado a pensar qué podría venir después en el sonido de TDCC?

Es difícil y extraño, porque creemos que las cosas durarán para siempre. Vamos a promover “Gameshow” un largo rato, y musicalmente cuando armamos un disco hemos intentado darnos unos seis meses para nutrirnos de otras experiencias, escuchar otros sonidos, antes de grabar, entonces no somos de escribir en la ruta, a menos que sea ver un par de ideas. Haremos lo que nos gusta, pero sea con el significado que sea, la idea es llegar con eso a la gente.

Finalmente sería interesante que comentaras del concepto detrás del disco, de “Gameshow”, lo que trataron de comunicar en él.

No diría que el disco es crítico o que es directamente político, porque Alex (Trimble) escribe las letras y él sabe mejor que nosotros aquello, pero me aventuraría a decir que hay mucho acerca del mundo moderno, algo de lo que hay que tratar de ser precavido porque no queremos perder el control, entonces hay que estar atentos a nuestro lugar en el mundo, en cómo nos presentamos nosotros mismos, que somos un negocio y parte del negocio, sin caer en todas esas oscuras reglas. Eso dice el disco, de que no todo es tan positivo en el mundo como parece, así que hay que estar atentos.

Muchas gracias, Kevin. Te esperamos en Chile, y ojalá no mueras de frío en el show.

(Risas) Estamos ansiosos por reencontrarnos con Chile. ¡Chao!

Por Manuel Toledo-Campos

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Cevladé: “Todo lo que observas repercute y se transforma en lo que haces”

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Cevladé

Wladimir Espinosa, más conocido como Cevladé, ya es alguien de la casa. Desde su irrupción con “El Escritor Maldito” (2005), ha venido poco a poco forjando un camino desde el underground hasta establecerse con obras esenciales del rap chileno moderno, como “Coronación” (2010), “Requiem For A Drink” (2012), “La Casa de Astaire” (2014) y “Pinceles y Puñales” (2017), por mencionar algunos. Ahora, con una vida renovada en Argentina, Cevla se encuentra con la mirada fija en lo que será su próximo larga duración, trabajo que lo presenta más humano, directo y sincero que nunca.

Intacto” es el nombre del álbum que trae de regreso este 2021 al rapero chileno, quien desde Argentina se tomó un tiempo para conversar con nosotros sobre el concepto detrás de este disco, el desarrollo del trabajo con colaboradores, las influencias musicales en su vida, sus reflexiones sobre el debate de artista vs. obra, entre muchos otros temas, en una entrevista que te invitamos a ver y compartir a continuación.

Cevladé, feliz de estar conversando por primera vez contigo. Conocí tu trabajo con “Pinceles y Puñales (2017), y desde HumoNegro siempre hemos estado apoyando tu música, atento a cada movimiento de “Cevla”, como te decimos de cariño. Te digo “de cariño”, y es primera vez que conversamos.

(Risas) No, pero está perfecto hermano, todo el mundo me llama igual y sé que es de cariño. Está todo bien, no hay problema.

Cevla, ahora estás en Argentina y quisiera partir conversando sobre cómo ha sido tu vida allá. ¿Cómo llegaste y desde cuándo estás?

Correcto. El 23 de agosto se cumplieron tres años desde que estoy acá. Y sobre cómo llegué, en avión (risas). Me vine hace tres años porque me enamoré. Igual estaba buscando irme de Chile y mi primera opción era México porque allá tengo familia, amigos, buenas perspectivas laborales. Justo había decidido irme de Chile, no específicamente a México, pero esa era la posibilidad más fuerte. Luego apareció esta persona, me enamoré, y dije: “Bueno, si ya decidí irme de Chile, me voy a Argentina”, porque ella es de acá, obviamente.

¿Ha sido difícil llevar la carrera desde allá? Es como hacer todo a distancia, supongo.

Es extraño porque además coincidió con el estallido social, la pandemia, entonces de vida normal entre comillas llevo como un año, más o menos. Para el estallido yo estaba en México, me acuerdo de que estaba presentando “RainViento” (2019), y en noviembre me iba a continuar la gira en Chile para luego seguir en diciembre con Argentina. Lo de Chile se tuvo que cancelar, quedé con ganas porque no pudimos hacer nada y eso me desmotivó. En marzo del año pasado tratamos de hacer algo en Chile y nos pilló la pandemia, tuve que salir arrancando prácticamente.

Y aquí estamos, todavía en pandemia, pero con un nuevo Cevla si pensamos en el lanzamiento de “Intacto” y todo lo que se viene. Pasemos a la música: ya escuché el disco y está muy bueno, como siempre con una rima muy directa, muy clara, con un mensaje que traspasa cualquier forma de expresión. Dijiste que al hacer este disco estabas en tu mejor momento, así que te preguntó, ¿cómo fue la experiencia haciendo este trabajo en comparación a los anteriores?

Bacán, gracias por eso. Después de que “RainViento” no tuvo la acogida que esperaba, quedé un poco frustrado no sólo con la gira, sino que también con la recepción en general del público, pero seguí haciendo música. De repente vi que tenía una buena batería de canciones y pensé en hacer un álbum, pero ahora sin pretensiones, porque el “RainViento” era un poco de graficar el momento, explicar por qué me fui de Chile, explicar lo que estás experimentando, retratar ese momento y también explicar por qué yo me sentía distinto y había madurado en muchos aspectos. El “Requiem For A Drink” de 2012 ya tenía un concepto bien denso, que era eso de la secta y el culto, era un disco bastante oscuro. Después “La Casa de Astaire”, inspirado en el cuento de Borges y el mito del Minotauro, que también es un disco conceptual. Lo mismo con “Pinceles y Puñales” y “RainViento”. Eso me hizo pensar en hacer un disco sin pretensión alguna, preocupándome de que fueran canciones sólidas, retratar que soy bueno haciendo canciones. Ahí pensé juntar todo eso en un álbum y, a medida que lo iba haciendo, se fue dando este concepto de la estatua, algo ostentoso y un poco egomaníaco, pero le pedí al diseñador de la carátula que esta se mostrara rota y vulnerable, tener esa dicotomía presente. Mostrarse como un prócer, pero también con grietas que dejan entrever esa fragilidad.

¿Ese paralelo con el cuento de “El Príncipe Feliz” está representado en otro concepto del disco, va más allá de la estatua de la carátula?

Sí, se fue desarrollando a medida que iba haciendo las canciones. Por ejemplo, las que compuse primero están un poco más alejadas del concepto, pero las posteriores tienen que ver con eso. Obviamente, en mi vida fueron pasando cosas, vas tomando ciertos rumbos, fui experimentando sensaciones nuevas y me vi en esa en esa posición como la historia de “El Príncipe Feliz”, que se supone que estás feliz, pero por dentro estás hecho pico. Igual no es mi caso, pero por ahí va la onda.

En el comunicado de lanzamiento decía que se ve enfrentado lo que uno aparenta contra lo que uno realmente siente. En este disco te veo bien seguro en las rimas, sobre todo al principio con “100” y “Pow”, que te muestra bien confiado y claro en lo que vas diciendo. Eso también se siente en las colaboraciones con muchos artistas, ¿estas se formaron por petición o creaste las canciones con ellos?

Yo nunca busco colaboraciones, sino que llegan, o simplemente la canción me las pide. En el caso de la canción donde aparece C-Funk, fue porque le faltaba un estribillo y sabía que no podía hacerlo yo, pero justo había empezado a hablar con él hace poco, así que le pregunté y dijo que sí, y para mi gusto quedó maravillosa esa canción. En el caso de Muelas de Gallo, Dee y ClapPsycho, ahí yo hice el instrumental y la letra, era el doble de letra de lo que sale en el tema, pero quise darle una vuelta de tuerca e invitar a más gente. Hace rato que tenía ganas de hacer un tema con Clap y con el Muelas, siempre un agrado trabajar juntos, así que los invité a los dos, pero al Muelas le dije que invitara a alguien de su crew, para hacerlo dos y dos. El Muelas le dijo al Dee, así que Dee apañó al toque y lo hicimos. Lo de Feliciano es lo más raro, porque con él siempre trabajamos juntos, pero esta vez como que ninguna canción me pedía a Feliciano. De hecho, esa no era con él, sino que con un sample, y para evitarme problemas con el sample, yo canté el fraseo y se lo mandé al Dj See All para que lo scratcheara, pero no me podía gustar mi parte. Ahí pensé, si hay alguien que lo puede cantar perfecto es el Feliciano, así que le pedí que me grabara dos frases para scratchearlas y se motivó con el tema, me pidió unos días para terminarlo y grabó las voces, guitarra, batería, hizo algunos arreglos también. Entonces, al final, como que el Feliciano apareció de invitado de casualidad, prácticamente. Voy a retomar una cosa qué dijiste: efectivamente el disco empieza bien sólido, con harta seguridad, pero, si te das cuenta, el último tema, que es precisamente con Feliciano, es para mostrar toda la fragilidad expuesta. Empieza el recorrido y desde ahí la estatua como que se va deteriorando, igual que la carátula.

Me quitaste las palabras porque, de hecho, te iba a decir eso (risas). La estatua parte majestuosa y se va rompiendo con cada canción. Es interesante pensarlo así, lo imaginaba en ese proceso, pero ahora lo confirmas.

Correcto.

¿Qué hay con el uso de los samples? ¿Cómo los abordas en tu trabajo?

Primero, con mucha cautela, eso es lo primero porque ya me bajaron un disco por copyright y no quiero volver a pasar por esa experiencia totalmente horrible, terrible y desastrosa. Luego está elegir con mucho cuidado y modular muy bien el sampleo, de manera que sea irreconocible. Lo otro es que, a partir del sampleo yo compongo lo demás, muchas veces parto desde el sample y después lo retiro de la canción. Desde ahí yo construyo y luego, cuando el tema está listo, a veces el sample termina por estorbar, así que ahí lo saco. Primero tengo cuidado de qué no sea reconocible y de componer algo nuevo a partir del sample, luego voy haciendo más capas de sonido encima y finalmente decido si lo dejo o no. El sample es casi como un punto de partida para la composición más que parte de la composición misma.

Me imagino que, a medida que tu carrera avanza, el sample se va dejando más de lado, ¿o no?

Discrepo.

Por lo menos en este disco lo siento un poquito más orgánico.

Si, pero es por lo que te acabo de explicar. Para mí es indispensable el sampleo en el rap. Ahora en casi toda la música se ocupa, no sé si en toda sea indispensable, pero para mí en el rap sí lo es. Por ejemplo, Feliciano canta, pero lo hace a partir de un sample que yo grabé, y luego él grabó a partir de lo que yo grabé, todo nace de un sample igual. Esa canción también está construida a partir de un sample que yo modifiqué, y luego toqué encima lo que había modificado, y ahí saqué el sample, por eso quedó todo súper orgánico, porque además el “Cachano” tocó la batería, la guitarra, unos teclados, qué sé yo. Para mí es esencial, es una cuestión que no voy a abandonar nunca, es parte de los principios de mi música. No andaré pontificando ni condenando a nadie, pero por lo menos en mi música es indispensable el uso del sampleo.

Ya que dices que el sampleo es algo esencial en el rap, quisiera preguntarte por la escena del rap actualmente. ¿Estás al tanto de lo que suena o te gusta más seguir escuchando lo clásico?

En mi día a día no estoy escuchando nada porque, después de trabajar en este disco, que fue algo muy intenso, quedé saturado de música. De todas maneras, igual no escucho mucha música en general, me dedico a ver tutoriales en YouTube, aprender cosas como hacer una palomita de papel, cosas así, que nunca voy a aprender. Además, como estoy en Argentina, el algoritmo me sugiere cosas de acá, entonces es muy difícil estar al tanto de la escena chilena si no estoy activamente buscando algo en concreto o estoy ahí atento a lo que pasa. Siempre me llegan sugerencias y cosas de lo que sucede acá, y creo que es muy distinto a lo que sucede allá. Creo, porque no tengo cómo comparar, pero acá se oye mucho trap, pop, el freestyle, que es una cuestión súper poderosa, sé que en Chile igual, eso sí lo sé. A veces escucho esas cosas involuntariamente porque la gente lo pone en sus autos, las casas, lo escucho cuando salgo a comprar. Generalmente tengo una playlist enorme, que son de todas las canciones que he bajado alguna vez para samplear, son “oldies but goldies”, esa es como mi selección.

Y de lo antiguo, ¿qué es lo que más te inspira?

Últimamente empecé de nuevo con lo que escuchaba cuando era más joven, la música de comienzos de los 2000, como el pop y el rhythm & blues de esa época, y también de finales de los 80. Cosas como New Edition, Neneh Cherry, también cosas de Pharrell Williams, Kelis, generalmente siempre escucho esa playlist de “oldies but goldies” y esto que te acabo de comentar.

Me soplaron que te gusta Michael Jackson, ¿no es así?

Sí poh, el rey (risas).

Es complejo hablar de él en estos días. Personalmente, no hay semana en que no escuche canciones de Michael Jackson, están en todas mis playlists, pero siempre lo hago con cierta sensación de ocultarlo (risas). ¿Qué opinas de toda la polémica en torno a su figura?

Yo soy super fan de Michael Jackson, pero no sé si fanático, hablo del fanatismo como el fanatismo religioso, esa ceguera que te impide ver las cosas. Yo no soy así. Cuando alguien dice: “Oye, pero el loco es aquí o acá”, o lo que tú mismo acabas de decir de escucharlo medio oculto, a esa gente no le digo que está equivocada ni nada. Yo pienso una cosa, la gente piensa otra, y entiendo por qué piensan eso. Lo que yo pienso al respecto es que era una persona muy talentosa, eso es indiscutible, también era una persona muy dañada, muy sensible, tuvo una vida extremadamente distinta, siendo él ya muy distinto a todo lo que conocemos. A los 11 años ya era una superestrella, y de ahí toda su vida estuvo en la mira de la prensa. Hay un montón de historias de cuando se iba de gira con los hermanos, metían groupies y Michael se hacía el dormido mientras los hermanos tenían sexo. Las otras dos cosas que más se le cuestionan son el abuso de menores y el cambio de tono de piel, eso último se explica por el vitíligo, no es que haya quedado completamente blanco, pero tenía demasiadas manchas blancas y luego se maquilla según este tono de piel, y para tener un color homogéneo es más fácil aclarar que oscurecer. El tema del abuso de menores es algo que está comprobado que siempre fue por plata, el primer caso que lo denunció fue por eso.

Siempre han quedado en duda todos los testimonios, es un tema complejo de abordar. Con esto de cancelar a la gente se echa por la borda el trabajo de un montón de personas, él no hizo sus canciones solo. Es un escenario complejo, y te llevaba a este tema por una cita tuya, donde, en el contexto literario, dices: “Siempre hay que considerar al autor únicamente dentro del contexto socio-político y cultural bajo el cual se generó la obra”.

Sí, esa es una mirada comunista de la literatura.

Sí, siento que en la música todavía no está ese debate porque, cuando hay actores que se cancelan, el tipo deja de tener roles y chao, pero la música es diferente, porque el músico puede seguir publicando canciones. ¿Qué opinas tú? ¿Tienes alguna decisión clara de eso personalmente?

Una canción la puedes escuchar una y 1000 veces, y si te gusta una película, lo mismo. El músico cancelado no va a dar más conciertos y, si hace canciones, no tendrá la difusión y repercusión que tenía antes. Lo mismo con el actor, el trabajo que hizo en una película o serie está ahí, si a ti te gustan las puedes ver, pero te va a hacer ruido verla porque ya sabes que esa persona que estás viendo o escuchando tiene una parte súper oscura y negativa, como una parte de su alma compuesta por basura, prácticamente. Eso es un debate muy complejo, podríamos estar horas conversando, porque separar la obra del artista es súper delicado, porque el artista es su obra también, él lleva su obra a través de quién es, es un intérprete de lo que él siente, de lo que él percibe, de cómo se relaciona con el mundo, no es sólo la obra por sí sola. La obra es una extensión del artista y el artista es un ser humano, con esas luces y sombras. Obvio que es algo condenable, en el caso específico de Michael sé que no es así, pero tampoco quiero intentar convencer a nadie (risas).

También dices que el arte tiene que mover a la gente, eso es esencial para que sea un buen arte. Sé que en Facebook hay gente que te cuenta su historia, te confía cosas, se sienten movidos por tu arte finalmente. ¿Cómo influye eso a la hora de componer? ¿Tomas elementos de eso o te inspiras de alguna forma?

Yo creo que sí me inspira, pero de manera inconsciente. De manera consciente lo que internalicé y me puse entre ceja y ceja es cada vez ser más cuidadoso con lo que digo y con lo que hago, porque hubo un momento en que yo tenía mucha repercusión y no dimensioné lo que provocaba mi música en las personas, pero empecé a cachar esta cercanía con cosas que me llegaban. Vi que las personas sentían una relación, era gente que me conocía, pero yo no los conocía a ellos, entonces empecé a tener más cuidado con lo que decía y cómo lo decía. La música es muy poderosa y, como dice el tío Ben, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, entonces, cuando tienes la capacidad, el don, el talento o la oportunidad de hacer música, y que además sea escuchada y conmueva a las personas, hay que tener mucho ojo. Conscientemente me puse la meta de ser cuidadoso y súper prolijo al momento de escribir, y como inspiración no sé si tanto, capaz que sí, pero no me he dado cuenta. Yo creo que sí, en todo caso, porque al final todo lo que te sucede y lo que te llega o lo que observas, de alguna manera repercute y se transforma en lo que tú haces.

La canción “Lo Siento” fue elegida Mejor Canción de la Década en una encuesta que hizo radio ADN. ¿Te sorprendió eso? ¿Cómo te sentiste en ese momento?

Sí, me sorprendió, hermano, porque nunca gano ninguna hueá (risas).

De hecho, la competencia que había era dura.

Sí, además de eso. Yo no creo que sea la canción de la década, pero en las que competían había nombres muy potentes, aunque ya no me acuerdo cuáles eran, pero había nombres como Los Bunkers, Mon Laferte creo que también, ¿o no?

Creo que sí, estaba Javiera Mena recuerdo, Jorge González como solista también.

Imagínate compararse con don Jorge, imposible. Era una votación, pero aun así fue extraño, sorpresivo y super placentero, porque siento que mi música debiese tener un poquito más de reconocimiento del que tiene. No sé, es lo que siento, a lo mejor estoy equivocado, pero bueno, tal vez habla mi ego, pero eso es lo que siento.

¿Sientes que eso te puso en el radar un poquito, al menos acá en Chile? Con esto es como que más gente supo que Cevladé existe.

No lo sé, puede que sí, eventualmente, pero por lo menos mi percepción de cómo me percibe la gente no cambió mucho. En ese momento sí, porque la gente tiene que haber dicho: “Y este ¿quién es? ¿De dónde salió? Nunca lo he escuchado”, pero después, como vivimos en la época de la inmediatez, pasa un par de meses y eso se olvida. Ahora hay que poner “Intacto” sobre la mesa y ahí hablamos, con esas credenciales.

Cevla, ¿cómo te va con los medios chilenos? Nosotros siempre hemos estado atentos a tus movimientos, pero en general, ¿te ha costado tener difusión?

Sólo una vez trabajé con una agencia, y fue para un evento en particular. No tengo manager, no tengo publicista, no tengo un equipo de trabajo detrás, o sea tengo un socio que es de Nawal Rage, con quien trabajamos el merchandising básicamente y la subida a las plataformas, además de amigos con los que colaboro normalmente, pero no son como parte de mi equipo. Está el Zebattack, que siempre me diseña cosas, es como mi diseñador estrella con el que trabajo la mayor cantidad de veces, pero no es el único con el que trabajo. En lo que es marketing y publicidad, no trabajo con nadie, todo es muy orgánico. Entiendo que los medios funcionan cuando las agencias están detrás, cuando hay alguien pujando, cuando están llamando permanentemente. Me imagino que ustedes deben recibir un montón de correos y llamadas (risas).

Si, de hecho, quizás me estoy quemando al decirlo públicamente porque esto después se puede ver en YouTube, pero pasa mucho que las agencias ofrecen bandas y artistas sacando su primer single y piden entrevistas. Lo veo complicado porque, primero deberían publicar su música, no esperar tener todos los ojos encima a la primera. Creo que las agencias a veces hacen más daño en vez de apoyar a los artistas.

Es que, como en todo, debe haber buenas y malas agencias. Hay agencias que saben a qué medio escribirle y cómo escribirle. Por ejemplo, si hay un medio que cubre pura música rock e indie, no le voy a mandar un proyecto de rap, es absurdo. Sí haces eso, y después tienes un proyecto de rock o indie para mandarle al medio, no te van a pescar porque ya están chatos de todo el rap que mandaste.

A nosotros nos llega trap y reggaeton todos los días. Hasta rancheras creo que una vez nos enviaron.

Rancheras, bacán (risas).

Sí, igual me gustan. Soy de Curacaví, así que las rancheras han sido parte esencial de mi vida (risas). Cevla, quería llevarte a una frase que me pareció muy bonita, cuando dijiste: “Sin el hip hop, mi vida no sería nada”. ¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a la música?

Así como siempre, no, pero desde muy chico sabía que iba a ser artista. Cuando era chico dibujaba mucho y bastante bien, no sé si la raja, pero sí mucho mejor que el promedio. Recuerdo que en el colegio tenía una revista de historietas, la dibujaba y después mi tata en el trabajo la fotocopiaba para después venderlas a mis compañeros. Me gustaba dibujar, en algún momento me metí en la pintura, pero cuando conocí el rap –yo no sabía que era rap– aluciné. Pensé: “Ya está, esto es lo mío, es lo que quiero hacer”. Me acuerdo que, en unas vacaciones que fuimos al campo, había un primo lejano que era más grande y andaba con un cassette, era como un mixtape donde tenía varios grupos, se me pegaron varias canciones. Ahí me quedó claro qué es lo que me gustaba y empecé a hacerlo. Como a los 11 años hice un grupo en el colegio, escribía las canciones en un cuaderno y después se las pasaba a mis compañeros para que se las aprendieran y las cantábamos en el espacio entre que los profesores se iban y venía la otra clase, lo hacíamos para divertir a los compañeros de curso. Ahí empecé a escribir mis primeras cosas, y después con unos primos grabábamos algo así como un podcast, “Los Roleros” se llamaba. Era como un programa de radio, inventábamos comerciales, hacíamos efectos de sonido con lo que tuviéramos, usábamos un My First Sony con efectos de sonidos de animales, ahí caché cómo grabar y toda la onda. Tenía el disco de los Beastie Boys, el “Check Your Head”, que venía con varios instrumentales y…

Discazo.

Sí, discazo. Ahí caché que venían varios instrumentales, grabé sobre estos unas letras que hice. Después caché que con la casetera podía grabar las colitas de los rap, cuando quedaba la instrumental sola, grababa el loop, retroceder, grabar el mismo loop otra vez, y ahí quedaban las bases. A veces eran medias cojas, con tropezones, pero después metía el micrófono y grababa. Fue entretenida esa época.

Bueno, Cevla, estamos llegando al final de esta entrevista, pero me gustaría cerrar volviendo a “Intacto”. ¿Cómo quieres que el público reciba este álbum y estas canciones? ¿Cómo te gustaría que llegue a las personas?

Estoy tratando de no hacerme expectativas porque quedé bien herido con lo de “RainViento”, entonces estoy tratando de calmar mis expectativas. Espero lo mejor, pero trato de no pensar mucho en eso, obviamente quiero que le guste a la gente, que lo disfrute, que lo compartan, que provoque emociones, que la gente lo escuche y sienta las canciones, las vacilen y se conmuevan. Que no sigan reaccionando a “La Panacea”, que tiene como 11 años esa canción (risas), que reaccionen y escuchen las cosas nuevas que estoy haciendo, que también son interesantes y también hay harta agua bajo el puente que pasó, es más de una década.

Ya pues, Cevla. Muchas gracias por tu tiempo, ha sido un gusto conversar y espero que esta instancia se repita en otro momento, quizás conversando de otros temas.

Yo feliz. Gracias a ti hermano, cuídate, un abrazo. Chao.

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