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Eric Peterson de Testament: “Somos parte de la huella digital del thrash”

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Si bien, muchos están de acuerdo con los conjuntos que conforman el denominado grupo de los “Big Four” del thrash metal, hay otros tantos que no lo están y que exigen la inclusión de Testament en dicha categoría. Los titanes californianos ostentan una carrera sólida, que hoy los ubica como uno de los máximos referentes del género gracias al apego a sus raíces extremas y, al mismo tiempo, a la experimentación que han utilizado para nutrir su música, la que en su mayoría sólo ha recibido halagos.

El año pasado publicaron “Brotherhood Of The Snake”, undécimo álbum de su carrera y objeto principal de la nueva gira que los trae de regreso el 24 de agosto a al Teatro Caupolicán, junto a Nile, circunstancias idóneas que nos motivaron para conversar con Eric Peterson, el único miembro original de la banda desde los días en que se llamaban Legacy. Sus impresiones frente al éxito de su último disco, respecto a la historia del grupo y a este nuevo concierto en nuestro país, quedan a continuación disponibles en su integridad.

Sabemos que en gran medida tú fuiste el artífice del último disco, y se nota tu influencia y tu dirección musical en la obra. ¿Cómo describirías el proceso creativo del registro y cómo se graficó tu perspectiva personal en este trabajo?

Respecto a la batería, durante la mitad del proceso trabajé con alguien más, mientras que simultáneamente lo hice con un programa de baterías reales grabadas, donde creo que hasta el mismo (Gene) Hoglan participó en varios de esos beats. Contiene bases thrash, beats con doble bombo, puedo modificar el tempo y luego aplicar todo ese trabajo en futuras maquetas. Tengo un pequeño estudio en mi casa que nos sirvió para crear el material y trabajar en eso, sin embargo, no soy muy experto, de hecho, conozco a muchas personas que hacen trabajos increíbles muy rápido, como es con Andy Sneap; sé que él es capaz de terminar algo en una semana si se lo propone y es impresionante. Como yo estoy lejos de eso, solía frustrarme y estaba siempre pensando en cómo manejar el programa de mejor forma, entonces pensé en usar ambos métodos y así no perdía la vibra del momento y eso espontáneo que tiene crear música, por eso a menudo estuve con un baterista y no sólo con la máquina, de esa manera todo fue más fluido. Logramos un buen sonido con mi equipamiento gracias a la tecnología de la que disponemos, así que el demo que realicé quedó genial y fue muy útil. Gene, por otra parte, trabajó con esta especie de “escritor fantasma” (el otro baterista) en varias ocasiones en las que usamos una batería real y una electrónica, proceso en el que tomaron el material y ordenaron muchas partes para así darle forma a lo que después se convirtieron en las canciones.

Lo diferente en esta oportunidad fue que con el resto de músicos no nos juntamos a ensayar y a familiarizarnos con los temas, porque todos estaban ocupados con sus respectivas giras y compromisos, por lo tanto, yo les envié las maquetas de ocho canciones, unos siete u ocho meses antes de entrar al estudio. Una vez allí, aún hacíamos arreglos. Recuerdo que había una canción en particular que a nadie le gustaba, entonces tuve que usar muchas partes que tenía en mente para modificarla y así generar algo que lograra el consenso. Personalmente, siempre tuve claro qué era lo que queríamos lograr como banda, el sonido que buscábamos, así que jamás me desenfoqué, lo que facilitó el trabajo. Chuck, por otra parte, al principio se sentía frustrado e incómodo con el material que teníamos, no obstante, al poco tiempo cambió de opinión y vio el potencial de las canciones, así que encontró el rumbo, la inspiración y terminó realizando una gran labor en la voz, como siempre lo ha hecho. Ya después con la recepción de la crítica y de algunos seguidores que exclamaron incluso que éste es nuestro mejor álbum, Chuck acabó por convencerse y ahora está feliz con el disco.

El proceso completo de “Brotherhood Of The Snake” fue diferente y complicado, debido a la falta de tiempo de los integrantes y sus apretadas agendas. Sin embargo, tal como decías, el álbum ha sido aclamado por la crítica y los seguidores. ¿A qué crees se debe esta situación?

Teníamos que terminarlo rápido y siempre me sentí capaz de lograrlo, esas fueron más o menos las ideas que dominaron el proceso. Un aspecto negativo fue el hecho de que no nos comunicamos bien, por lo tanto, no nos juntamos antes para practicar y desarrollar el material para el disco: Alex estaba de gira con Metal Allegiance, Steve y Gene eran parte de la gira de Death, este último recién pudo llegar un día antes de la sesión de grabación de baterías y alegaba que no conocía bien las canciones y todo eso. Por lo mismo, muchas partes cambiaron; tal vez el verso ahora es el coro y cosas así, pero la música y su intención no cambiaron. Suelo co-producir los discos, pero esta vez quise concentrarme más en lo musical. Desde hace un tiempo nosotros mismos nos hacemos cargo de las labores relacionadas al trabajo de la banda, como Chuck, que hace muy bien su tarea de manager, por ejemplo, mientras que yo estoy metido por completo en la música. De esta forma nos esforzamos por lograr nuestros objetivos y hacemos que pasen las cosas.

¿Cuánta de la responsabilidad es tuya respecto al sonido más pesado y denso que ha desarrollado Testament en estos últimos años?

Asumo una parte considerable de eso, pero debo reconocer que Gene también se lleva parte del crédito al ser el baterista (el corazón), porque él da el ritmo y personalmente compongo y toco pensando en lo que a él le gusta hacer en Testament, entonces por ahí va el tema. Cuando empieza la composición, siempre visualizó lo que hará el baterista y lo que a él le hace feliz tocar, así que de antemano todo ya va más o menos orientado hacia eso, para que él luego participe y decida si hay que modificar algo o no. Con este método hicimos también “Brotherhood Of The Snake”, que incluso fue elegido disco del año en más de algún lugar. Por lo tanto, creo que está validada la forma de trabajar, dimos con una buena estrategia. En el camino hubo problemas, algunos se contrariaron más de la cuenta tal vez, pero al final hicimos un gran disco que llegó a los primeros lugares en distintas listas. Entendimos que no teníamos tiempo y que había que cumplir con una fecha estipulada para el álbum, así que nos esforzamos y lo hicimos; si hubiésemos esperado para que todos participaran más o se sintieran más cómodos con la situación, quizá nunca habríamos grabado, tal vez recién lo estaríamos haciendo ahora debido a nuestros compromisos y el resultado no sería el mismo. Quién sabe lo que habría pasado. Teníamos la oportunidad también de tocar en muchos festivales de Europa y no podíamos lograrlo si no llevábamos un álbum nuevo, así funciona el negocio, entonces toda esa presión nos terminó por favorecer para trabajar duro y concretar el disco. Sabemos que ya no es como antes, ahora salen cientos o miles de discos de metal cada mes y tenemos que competir en cierta medida con eso. Si bien somos unos privilegiados debido a que estamos desde los comienzos y somos parte de la “huella digital” del género thrash, no se compara lo que vivimos en el pasado a lo que se vive hoy, donde hay miles trabajando duro y convirtiéndose en parte de esta competencia.

¿Cuál ha sido la clave de la longevidad de Testament?

La clave diría que es el saber elegir las batallas en las que participarás. Hay ocasiones en las que conviene callar y morderse los labios en vez de enojarte y volverte loco. La vida es injusta, nada lo es, nada es perfecto. No obstante, hay bondad. Al final todo se trata de conseguir el balance, querer algo e ir por ello; perseverar, pero recordando que tal vez algo fue fácil de conseguir, aunque puede ser difícil de mantener. Siempre tuvimos fe en el trabajo de Testament, eso también fue algo fundamental. Por mi parte, me basé en la experiencia de anhelar algún disco nuevo que me vuele la mente y, al no encontrarlo, entonces pensé en escribirlo yo mismo.

¿Tienes algún recuerdo especial de sus visitas previas a Chile? ¿Qué podemos esperar de esta nueva presentación?

Primero que todo, dejo en claro que el público de Chile nos ha entregado una de las respuestas más eufóricas de las que hayamos recibido en cualquier lugar del mundo. De verdad lo que ocurre con el público chileno es algo muy especial en comparación con lo que pasa en el resto del mundo; el espíritu del público chileno es distinto. Respecto al repertorio que mostraremos en esta oportunidad, tendrá obviamente muchos temas clásicos y otros que no hemos tocado en bastante tiempo. Además, cada uno de nosotros ejecutará un solo de su instrumento, más que nada porque eso era parte de la tradición de ir a un concierto, algo que sentimos se ha perdido un poco. No sé si será algo que ocurrirá durante toda la gira, pero sí lo haremos en lugares especiales como Chile porque es un público al que queremos mucho y para el que sólo tenemos palabras de agradecimiento por todo su apoyo. Estamos muy emocionados de volver.

Por Hans Oyarzún

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Geordie Greep de Black Midi: “Crear canciones por separado permitió que fueran más ambiciosas”

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Geordie Greep Black Midi

Luego de un aclamado ciclo en torno a su álbum debut, el implacable “Schlagenheim” de 2019, Black Midi tendría la difícil misión de superar expectativas y no fracasar en su segundo largo. Una banda tan ecléctica como esta no siempre consigue tantos comentarios favorables, por lo que la presión de tener a todas las miradas encima ponía en tela de juicio la calidad de un potencial segundo LP. Ahora, con “Cavalcade”, su segundo disco siendo una realidad, la joven agrupación se siente mucho más optimista en lo que depara el futuro, manteniendo siempre la ambición necesaria para ir avanzando en su búsqueda por encontrar ese sonido colectivo, de un caos que puede ser tan desordenado como estructurado en cada compás.

Luego de un tiempo analizando este segundo disco, en HumoNegro tuvimos la oportunidad de hablar algunos minutos con el guitarrista y vocalista Geordie Greep, quien durante toda la vorágine propia de la semana de estreno del disco se hizo un tiempo para conversar sobre una serie de temas, desde el proceso creativo de “Cavalcade”, la forma de componer que utilizan en su trabajo en equipo, la música que los influenció para este larga duración y su visión de la banda hacia el futuro, entre muchas otras cosas, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Geordie, te hablo desde Santiago de Chile.

Genial.

Esta es la tercera vez que conversamos, de hecho. Tuvimos entrevistas que no salieron a la luz por el show que harían en Santiago, que se postergó por el Covid-19 y luego se terminó cancelando.

Oh, sí, sí, cuánto lamento eso.

Quiero que hablemos del tremendo nuevo álbum de la banda. He estado escuchando “Cavalcade” un montón y siento que es muy diferente en comparación a su debut, ¿no es así?

Sí, el proceso fue algo diferente al primer álbum porque en el anterior la mayoría de las canciones –todas menos una en realidad– fueron compuestas entre todos con un proceso muy comunitario y democrático. Estábamos en una habitación todos juntos dando ideas, improvisando juntos, y tan pronto como surgía una canción que nos gustaba, parábamos y decíamos “de acuerdo, esto hay que agregarlo al montón que tenemos”. Teníamos muchos fragmentos que pegamos para transformarlos en una canción; diría que todas son un compilado de distintas secciones unidas en una composición. Fue un proceso menos inteligente en cuanto a diseño, más bien de estar en una habitación hasta conseguir que una canción funcionara.

¿Qué nos puedes contar del proceso de creación de este nuevo disco?

Con este álbum fue todo lo opuesto, porque habíamos estado trabajando de esa forma durante mucho tiempo y, luego de que terminamos nuestro primer álbum, seguimos trabajando de la misma forma. Fue así como nos sentimos cada vez menos inspirados y hubo momentos en que no lográbamos encontrar nada interesante; el hecho de que nos gustara algo cuando improvisamos fue cada vez menos frecuente. Al final, pasaron meses sin lograr tener una canción, así que un día estábamos improvisando y logramos llegar a algo, pero no sabíamos cómo avanzar. Ahí pensé “bien, me llevaré esto a casa”, y trabajé para crear otra sección y completar la canción. Luego llegué al otro día y les mostré la estructura a los chicos, a todos les gustó porque funcionó, fue mucho más fácil. Se logró llegar a varias ideas para perfeccionarla, pero seguí trabajando en casa hasta que les dije “bien chicos, esta es la canción para que la aprendan”. La mitad del nuevo disco fue hecho así, el resto fueron creadas tanto en conjunto como por separado.

Sin duda el cambio de metodología permitió también un cambio notorio en la interpretación, este disco tiene prácticamente cada movimiento cronometrado.

Esto permitió que pudiéramos ser más ambiciosos con el material, porque cuando tocamos todos juntos no podemos improvisar una secuencia o estructura, estamos todos básicamente tocando algo diferente. No puedes tocar en una nota especifica, más bien es algo atonal, surge desde las texturas y el sonido. Crear canciones por separado nos permitió que fueran mucho más melódicas y, a su vez, más ambiciosas.

¿Qué hay de la pandemia, tuvo alguna influencia en la forma de trabajar o en la naturaleza del disco como tal?

Tuvimos la suerte de estar usando esa nueva metodología antes de que toda la pandemia empezara y, al momento en que tuvimos que separarnos y encerrarnos en nuestras casas por la cuarentena, ya nos sentíamos cómodos trabajando de esa manera. De hecho, preferíamos trabajar así, tener todo el tiempo del mundo para componer fue un regalo. Fuimos muy afortunados en descubrir que podíamos trabajar así antes de que nos viéramos forzados a ello, de lo contrario habríamos quedado inmóviles esperando a juntarnos a improvisar juntos y, sumado al coronavirus, no hay posibilidad de que hubiésemos tenido un álbum listo en todo este tiempo. Estaríamos recién ahora viendo si podemos componer algo, así que tuvimos suerte (risas).

Al ver el tracklist del disco, tenemos desde canciones de dos minutos y algo más, hasta la última que es de nueve. ¿Sienten a “Cavalcade” como una especie de canción larga con diferentes secciones?

Quizás. Creo que todas las canciones son muy distintivas por su cuenta, pero la intención del álbum es escucharlo de una pasada. Cuando estábamos decidiendo el tracklist no había un orden natural que había que seguir estructuradamente, hay canciones que grabamos al mismo tiempo y que son tan buenas como las del disco, pero las dejamos afuera intencionalmente porque no iban con el ritmo del álbum. Así que, con estas ocho canciones, diría que sí, es como una única canción de larga duración.

Puedo percibir influencias de The Fall e incluso King Crimson. Entiendo que el álbum “Discipline de 1981 fue una obra muy influyente para el sonido de este disco. ¿Hubo algún disco que escuchaste mucho cuando estaban componiendo las canciones para “Cavalcade”?

Una gran influencia en muchas canciones fue Olivier Messiaen, un compositor que hizo una opera llamada “Saint François d’Assise”, sobre este personaje histórico, ya sabes. Esa es una pieza de música alocadamente conmovedora, muy experimental, comprometedora, son cuatro horas que escuchas y te hipnotizas en la narrativa. Fue una obra que escuché mucho antes de que comenzáramos a completar las canciones, influenció mucho en el disco, especialmente en “Ascending Forth”, la última canción.

Hay algo que me llamó la atención mientras leía para preparar esta entrevista, y es el hecho de que se aburrieron de su primer álbum y por eso tomaron la decisión de “ahora sí hacer un álbum bueno”, creo que algo así fue la frase que dijeron. ¿Por qué se sentían de esa forma, incluso cuando fue tan exitoso?

Bueno, no lo sé, supongo que lo tocamos demasiado y fue así como empezamos a notar las limitaciones de las canciones. El hecho de que fueran construidas como te expliqué hace un rato, les dio ciertas limitaciones que no podíamos evitar. Muchas de las canciones son solamente uno o dos acordes, pueden ser interesantes, hay muchos sonidos geniales que dan esa sensación natural de estar viendo tocar a una banda en vivo, pero en términos de las canciones como tal, los acordes y las melodías no son las más interesantes del mundo que digamos. Esta vez queríamos hacer canciones que fueran fundamentalmente más interesantes, y luego agregar algunos “efectos especiales” encima para hacerlas incluso mejores. El primer álbum es el primer álbum, probablemente terminemos diciendo lo mismo de este disco en un año más, o quizás sintamos que es un montón de basura cuando estemos en el tercer disco (risas). De todas formas, siento que esta vez hicimos canciones que tienen una longevidad y con espacio para desarrollarlas cuando las toquemos en vivo.

Tuve la suerte de escuchar el disco antes de su lanzamiento para hacerle un review y hay algo que escribí en mi texto que quería comentar: siento que este álbum es el punto de partida para llegar a uno de los mejores álbumes de la historia. No lo sé, quizás el tercer o cuarto álbum de Black Midi. Te comento esto porque leí una entrevista donde justamente dijeron lo mismo, que sienten a este disco como el punto de partida para otra etapa de la banda. Así que quisiera escuchar tus reflexiones al respecto, ¿por qué lo sienten de esa forma?

Sí, lo entiendo. Sí, dijimos eso cuando descubrimos que en esta nueva forma de trabajar había una vibra más optimista en lo que estábamos haciendo, sabíamos que estas canciones podían tener una longevidad. Desde esta fórmula podemos seguir mejorando e intentando cosas nuevas con este mismo enfoque. No lo sé, quizás sea el siguiente o nos tardemos un par de discos más, pero espero que uno de esos sea el “TBE”, The Best Ever (risas). Habrá que ver que pasa en el futuro.

Bueno, este disco es el mejor de este año, no hay duda de eso.

¿En lo que va del año? Fantástico, lo agradezco mucho (risas).

De hecho, “Schlagenheim” fue el segundo mejor en nuestra lista de ese año, solamente fue superado por “Ghosteen de Nick Cave & The Bad Seeds.

Oh, muchísimas gracias por eso también.

Geordie, se supone que vendrían a tocar a Santiago el año pasado, luego se postergó por la pandemia y finalmente se canceló. ¿Tendremos la oportunidad de ver a Black Midi algún día acá en Chile?

Eso espero, amigo, realmente lo quiero. Será genial tocar allá en algún momento porque mi mejor amigo desde los tres años es de Chile, siempre me dice que deberíamos tocar allá. Algún día lograremos tocar allá, estoy seguro de eso, y espero que sea más temprano que tarde.

Eso espero también, todos están muy entusiasmados por verlos. Bueno, Geordie, se nos acaba el tiempo, así que esa fue la última pregunta. Para terminar, ¿le quieres enviar un mensaje a los fans de la banda que estén leyendo esto?

Sí. Sólo quiero decirles que disfruten el álbum, escúchenlo todo lo que puedan y, si no les gusta en un principio, denle otra oportunidad (risas). También quiero que sepan que estaremos allá, tarde o temprano tocaremos allá, así que nos veremos algún día.

Muchas gracias por la entrevista, Geordie.

Gracias a ti, amigo. ¡Nos vemos!

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