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Nick Jost de Baroness: “No somos una banda estrictamente de metal”

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Junio será el mes de varios debuts muy esperados en nuestro país, y uno de ellos será el de Baroness, quienes se presentarán el próximo 21 de junio en Club Blondie, tan solo una semana después de que publiquen “Gold & Grey”, su quinto trabajo de estudio. Formados en 2003, el conjunto ha desarrollado una interesante propuesta llena de distintos estilos, tomando elementos de la vereda del sludge, el metal progresivo, e incluso el rock alternativo para entregar una música en donde la densa oscuridad de sus melodías pesa, atrapa y lleva al oyente por un viaje sonoro poco habitual.

Para la antesala a su esperado concierto, conversamos con el bajista Nick Jost, quien se sentó al teléfono para platicar sobre diversos temas, como el nuevo disco de la banda, las similitudes entre su llegada y la de la guitarrista Gina Gleason al conjunto, su proyecto de jazz junto al baterista ecuatoriano Andrés Benavides, el significado del título en los álbumes de Baroness y su opinión respecto del metal en la actualidad, entre otras cosas, en una entrevista que te dejamos de manera integra a continuación.

Quiero que partamos hablando por supuesto de “Gold & Grey”, álbum que lanzarán pocos días antes de su debut en Santiago. ¿Cómo fue el desarrollo de este trabajo?

Siento que este álbum es una combinación de lo que Baroness ha sido a través del tiempo, una representación de dónde estábamos y hacia dónde queríamos llegar musicalmente. Si escuchas uno de los discos más antiguos, sabrás que la música es densa, hay mucha información en el sonido, muchas guitarras densas, creo que la gran diferencia en este disco es que la progresión del sonido de la banda llega a otros niveles. Siento que la capacidad como compositor de John –tanto lírica como melódicamente– es muy inteligente, ha encontrado su punto ideal, tiene una nueva personalidad creativa y eso se demuestra mucho en este disco.

Cada disco de la banda tiene un color en el título, en este caso el dorado y el gris. ¿Cómo son representados en el álbum?

Siento que están representados de manera lírica; de hecho, se mencionan las palabras “gold” y “grey” en el álbum, pero es como si el dorado fuera el brillo y el valor del disco, mientras que el gris es lo oscuro del sonido. Es como se representan estos dos elementos de Baroness, como si este disco reflejara que tenemos momentos de luz, pero siempre habrá oscuridad en lo que hacemos, ya sea líricamente o algunas de las armonías que desfilan en el disco. Definitivamente existe una dualidad en este disco que se pasea por ambos estados.

Hablando de oscuridad, en varias entrevistas John Dyer (vocalista) ha dicho que la banda trata de “hacer de la oscuridad algo divertido”. ¿Cómo logran expresar eso?

(Risas) Si nos ves en vivo, creo que eso lo representa muy bien. Somos enérgicos y nos divertimos mucho haciendo esto, lo tomamos en serio, y el material que tocamos tiene mucha oscuridad en las letras, en el mundo en realidad. No estamos ignorando el complejo período que atravesamos en el mundo como sociedad, entendemos lo que siente la gente, pero también queremos pasar un buen momento junto a ellos. Creo que cuando tocamos en vivo la energía que ponemos en esta música es como concibo esa idea que me dices, esa es la forma en que experimentamos la oscuridad.

Este álbum será el primero con Gina Gleason en la guitarra, quien, pese a llevar algunos años tocando junto a ustedes, aún no participaba de un LP. ¿Qué tal se vivió el trabajo junto a ella como nueva adición?

Gina es asombrosa, es una tremenda guitarrista en todo el sentido de la palabra, puede hacer lo que sea en la guitarra, es genial trabajar con ella. Tenemos algunas similitudes, ya que en “Purple” fue la primera vez que yo compuse junto a la banda, la primera vez que me introduje en esa dinámica. Seb, John y yo tenemos una dinámica a la que ella tuvo que acostumbrarse e introducirse, e hizo un buen trabajo, trajo muchas buenas ideas y permitió generar esa conexión de su voz y la de John cuando cantan juntos. Siento que eso funciona increíble, y hay momentos en este disco que lo demuestran, algunas de las mejores partes de este álbum son cuando cantan juntos.

¿Fue eso relevante en la decisión de escogerla? ¿Algo así como “necesitamos que nuestra próxima guitarrista sea mujer”?

Fue algo que ocurrió. Todos la conocimos por un amigo llamado Steve, quien produjo y vendió unos pedales de fuzz junto a John. Gina compró uno y casualmente era de la misma ciudad, por lo que se mantuvieron en contacto luego de que compró el pedal. Cuando Pete dejó la banda, Gina estaba ahí, no fue como que hicimos una búsqueda para encontrar a alguien que tocara guitarra, fue una cosa del destino, ella estaba ahí y se adaptaba bien con nosotros. No lo pensamos dos veces.

Llegaste a la banda antes de que comenzaran a trabajar en el álbum “Purple” (2015). ¿Cómo te adaptaste a un proyecto que ya estaba conformado?

Siento que, como bajista, quizás me tocó un poco más fácil. Gina y Seb tienen que reemplazar partes más complejas al tratarse de la guitarra y la batería, y mi rol era más bien llegar, hacer un buen trabajo y apoyar a la banda. A la hora de componer fue un gran desafío, muy divertido, ya que era música que se componía hasta ese momento sólo en guitarra, y tener que llevar mis ideas a la banda fue todo un aprendizaje. Tenía que entregarles cosas para que ellos pudieran sacar lo mejor de sí mismos sobre ellas. Este trabajo se trata de que todos aprendan a leer a sus compañeros y permitir que desarrollen sus mejores habilidades a la hora de tocar.

Pasemos a otro de tus proyectos musicales, Forgotten Arm, donde te acompañas solamente de un baterista. ¿Cuándo surgió la idea de hacer algo diferente?

Diría que es un proyecto de jazz, somos más de improvisación. Mi esposa es de Quito, Ecuador, y una vez que la fui a visitar me presentó a un amigo llamado Andrés Benavides, que es un baterista increíble de Quito, integrante de bandas como Can Can, que goza de popular en su país. Es un baterista de metal que también puede tocar jazz, y lo hace muy bien. En un principio para mí fue “de acuerdo, esta chica con la que salgo quiere que toque junto a su amigo, podría salir muy bien o podría salir muy mal” (risas), y afortunadamente nos llevamos muy bien la primera vez que nos reunimos. Hicimos algunos conciertos, lanzamos un EP, y ahora estamos trabajando en un nuevo álbum.

¿Piensas en algún límite de tiempo para lanzar el álbum?

Estamos casi listos grabándolo. Estamos trabajando con algunos cineastas para hacer algunos videos y lanzar el proyecto completo, porque nos encerramos tres días en el estudio y tocamos como si lo hiciéramos en vivo, así que luego queda producir esa música y transformarla en canciones. En ella capturamos nuestra historia musical; tengo formación de jazz y eso lo aplico bastante, él incorpora percusión de manos y algunos instrumentos tradicionales de Ecuador, así que es un gran proyecto.

Baroness tocó en Colombia hace unos años, siendo el único show en Sudamérica hasta ahora. ¿Por qué no hicieron una gira completa en dicha ocasión?

Es difícil hacer eso, estamos en una posición interesante porque no somos tan grandes como para arriesgar dinero, por lo que es entretenido intentarlo. De pronto pasó que los astros se alinearon y logramos ir hacia allá en esta gira, no es que no queríamos (risas). El hecho de que Seb sea de Buenos Aires lo hace doblemente especial, será un concierto tremendo allá. Hemos tenido oportunidades de ir en estos años, pero no funcionaban lamentablemente. Es complicado, ya sabes.

Estuve mirando tu Instagram y vi algunas fotos de cuando giraron con Deafheaven y Zeal & Ardor, y me llama la atención que describiste el tour como “una absoluta locura cada noche”. ¿Qué experiencias recogiste de la gira con bandas relativamente nuevas?

Tocar con ellos fue increíble, esa gira fue algo ridículamente genial. Sentimos que estábamos llevando un evento a cada ciudad que íbamos. Deafheaven soy muy buenos en vivo, pueden ser aterradores con una canción de black metal y luego, de la nada, incorporan un jam tipo shoegaze de veinte minutos y te quedas parado pensando: “¿Qué es esta banda?” (risas). Ya sabes, ellos entienden cómo unir diferentes estilos.

¿Qué opinas del estado actual de la música más pesada?

Siento que va por buen camino. Girando y haciendo shows he notado que es una escena muy sana y muy motivante. Hay un millón de bandas buenas haciendo música, la comunidad es positiva y enérgica, van por un muy buen camino. La gente está experimentando más con los sonidos, y creo que esa gira que mencionaste fue como la representación de la escena actual, con bandas que tratan de sacudir un poco las cosas, incluyendo a nosotros, que definitivamente no somos una banda estrictamente de metal bajo ningún término. Siento que, a pesar de que no estaba pensado de esa forma, terminó siendo la reunión de los inadaptados: bandas que tomamos este género del metal pesado y lo transformamos porque no calzamos del todo en él.

No digo esto porque estamos hablando, pero personalmente esa gira fue literalmente “las tres mejores bandas de música pesada que tenemos en la actualidad”.

Fabuloso oír eso (risas), lo aprecio mucho.

Para terminar: ¿Qué le dirías a los fans en Santiago que esperan por el show?

Estamos extremadamente entusiasmados por llegar hasta allá, tocar en Blondie y pasar un gran momento juntos. Todos estamos listos para tener una gran noche con ustedes, y espero que lo disfrutemos cuando llegue el momento.

Nos vemos en el show, Nick. Muchas gracias por tu tiempo.

Genial, cuídate mucho. ¡Nos vemos!

Foto de portada por Stefan Brending http://www.2eight.de/

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Jason Pierce de Spiritualized: “Uno hace arte en un contexto donde nada es para siempre”

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Los últimos meses han sido extensamente ocupados para Jason Pierce, el hombre a cargo de Spiritualized y quien ha encontrado el vehículo perfecto para expresar ideas, sensaciones, conceptos y metáforas a través de su música, muchas veces catalogada como desestructurada, pero también efectista en su ejecución. Lejos de todas esas contradicciones, y en plena etapa de recuperación de su catálogo a través de la serie de reediciones bautizadas como “The Spaceman Reissue Program”, Pierce concreta un trabajo de años con el lanzamiento de “Everything Was Beautiful”, nuevo trabajo de estudio que fue publicado el pasado 22 de abril a través del sello Bella Union.

Trabajado casi a la par con “And Nothing Hurt” de 2018, en este disco el artista se aventura en un estrepitoso viaje de siete canciones grabadas con más de 30 músicos en once estudios diferentes. Por si eso fuera poco, el mismo Pierce se encarga de tocar 16 instrumentos distintos en esta producción. Todo esto es motivo suficiente para que el pasivo e intrigante artista se tomara unos minutos para conversar telefónicamente con nosotros, donde platicamos distintos tópicos, como el encierro de la pandemia, su metodología de trabajo, la creación y grabación de este nuevo disco, entre muchos otros detalles, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Jason, primero quiero preguntarte como estás. La pandemia ha tenido un impacto en todo el mundo, ¿cómo has estado durante estos dos años?

Sí, ha sido loco, ¿cierto? Ha sido muy difícil para todos, y asumo que es algo todavía muy presente. No sé cómo será en tu país, pero pareciera que parte de la gente no está preocupada del bienestar de los otros, no entienden que hay gente trabajando muy duro para que no se pierdan más vidas, salvando vidas incluso cuando muchos no se lo toman en serio y ni siquiera consideran los peligros. Creo que eso ha sido lo más complicado, cualquier cosa que pase está ligada a la tristeza que generan estas personas que se comportan de manera muy egoísta.

Totalmente. Entiendo que, cuando comenzaron las cuarentenas, salías a caminar por las calles y verlas vacías te inspiró a hacer este nuevo disco. ¿Es correcto eso? ¿Qué nos puedes contar del proceso creativo de este álbum?

Sí, fue algo así. Es de esas cosas extrañas que pasan con la música, porque todos parecieran hacer la mejor música cuando se apartan del mundo, cuando el ambiente se calma. Cuando los artistas están en el estudio trabajan mejor tarde en la noche, cuando ya todos duermen, el mundo está en silencio y no hay una lógica con eso porque estás en una habitación con aislación, por ende, no se escucha nada y el mundo siempre estará en silencio, pero sin duda que es algo que se siente cuando el mundo verdaderamente está en silencio afuera. Supongo que así es todo el tiempo; parte de tu cerebro agradece la tranquilidad a veces. Suelo bromear con que durante la cuarentena no había que preocuparse de excusas cuando te invitaran a una fiesta. Esa tranquilidad me permitió enfocarme y decir “realmente puedo terminar esto ahora”, puedo finalizarlo y no hacer nada más porque no hay otra cosa que se pueda hacer más que estar encerrado, sobre todo con esa sensación de desesperanza acechando constantemente con tanta gente sufriendo afuera. Todo fue el escenario propicio para finalizar este disco.

Leía el comunicado de prensa para este disco, donde dices que te sentías como que llevabas entrenando toda tu vida para esto, para el confinamiento y la tranquilidad.

Sí, lo que pasa con el comunicado es que simplemente quise incluir ese chiste corto. Siento que no es tan diferente este período a estar sentado en la parte trasera del bus, en esos momentos de soledad. Hay cierta soledad en el ejercicio de tocar música de todas formas, lo que no se ve tan diferente a esto. Por momentos sentí como si hubiese entrado a una máquina del tiempo, miraba el cielo y prácticamente era el mismo cielo que miraban los romanos; no había aviones, no había humo, ningún elemento disruptivo del medioambiente, el río era casi prehistórico, todo muy silencioso y quieto. Eso no es algo que puedas tener en la ciudad, a no ser que te muevas fuera de ella. Tenías este ambiente natural, pero con la ciudad todavía ahí, con esa grandeza arquitectónica, estos edificios, todo vacío, inhabitable. Hay algo extrañamente convincente en todo eso.

Sí, es muy extraño ver las calles vacías. La primera vez que presencié eso no fue por la pandemia, de hecho, fue por las protestas en Chile en 2019. El gobierno puso un toque de queda a mitad de la tarde, por lo que ver las calles sin gente a esa hora del día fue muy extraño. Pero siempre persiste ese elemento de paz en el panorama, quizás al momento de notar que se puede trabajar mejor en ese contexto.

Sí, sí, también lo siento así. De hecho, creo que estuve en Chile antes de eso, estaba con mi hija en la calle tratando de regresar al hotel cuando estaban todos los militares en la calle por las protestas, supongo que esa calma que te dan esas calles vacías son algo que ayuda. Me obsesiono mucho cuando hago música y no puedo enfocarme en nada más, me siento casi como si me estuviera volviendo absolutamente loco. La pandemia permitió que esa calma pudiera pasar, no había ninguna distracción que me sacara de ese estado y realmente pude concentrarme y volverme loco con la música. De igual forma es algo que te consume, pero fue la única manera en que lograría completar este disco, estaba desesperado por terminarlo. Diría que durante los últimos siete años he estado desesperado por terminar tantas cosas como me sea posible, necesitaba completar eso para estar tranquilo nuevamente y pensar en lo que haría con mi futuro, tratar de completar cada canción que espera por ser terminada.

¿Qué hay del título del disco? ¿Cuál es el significado de “Everything Was Beautiful”?

Es una cita. No sé si debería hablar de esto, pero siempre es así con los títulos de Spiritualized. Mi intención cuando comencé esto era tener una tener una gran obra entre este álbum y el anterior, todas las canciones comenzaron a trabajarse al mismo tiempo. Mi compañía no quería un disco doble, ya que el lapso de atención de la gente es muy corto, pero también históricamente los álbumes dobles quedan perdidos; hay tanta información, que quedan en el olvido y son redescubiertos 20 años después de su lanzamiento. “Exile On Main St.” de The Rolling Stones es un ejemplo. Descubrí que ese disco tenía valor muchos años después, además que está la presión de que debes vender discos en este negocio, así que ellos me pidieron que no hiciera uno doble. De cierta forma funcionó, porque terminé la mitad que se transformó en un álbum, y las otras canciones recién las terminé ahora. Si hubiera sido doble, estaría todavía trabajando con todo el material a la vez. También fue algo arbitrario, no elegí qué canciones estarían en una parte y las que estarían en otra, creo que más bien incluí las que me faltaba menos por completar, ya sabes, “A Perfect Miracle” o “The Prize”.

¿Podríamos decir que este nuevo álbum es una continuación de “And Nothing Hurt”?

No, no diría que este disco es una Parte 2 o los descartes de ese disco. No hay descartes, todas son canciones que estaba componiendo, todas son canciones importantes. Además, cuando terminé lo que sería “And Nothing Hurt”, estas otras canciones iban por una dirección completamente distinta, por ende, tenía que ser un disco completamente distinto.

Para este disco trabajaste en once estudios diferentes. Eso es algo que se siente al escuchar el álbum, es como un viaje donde tú eres el personaje principal que se va impregnando de distintos elementos a medida que pasan las canciones. ¿Eso tiene algo que ver con el hecho de que trabajaste en muchos lugares distintos?

Supongo que es algo con los estudios, porque es difícil encontrar gente en la música que esté dispuesta a recorrer ciertas distancias. La mayoría de las personas en la música quieren trabajar bajo escenarios cómodos, donde puedan mostrar lo que son capaces de hacer. Muchos productores y personas en la música te dicen “me gusta lo que hiciste en tu último disco” o cosas así y, si bien yo no hago música para esperar eso, prefiero trabajar en un buen espacio donde pueda ir recogiendo las mejores partes antes de moverme al siguiente, de esa forma no hay un lugar definido para estas canciones. Hay productores que sólo producen una banda y luego buscan otra y la ponen en el mismo lugar, con la misma estructura, y yo obviamente no quiero eso. Soy más de aclarar y decir “esto es lo que hago”, prefiero que sea a mi manera. Muchos de esos estudios donde trabajé no funcionaron del todo, por eso tomé lo que me parecía interesante y me lo llevé hasta el siguiente, eso es algo difícil de calzar.

También se produjo la situación que por distancias había que trabajar en lugares diferentes, ¿no es así?

Sí, también ese fue un factor. Ciertos estudios estaban cerca del lugar en que estaban algunos integrantes de mi banda y ahí fue algo netamente geográfico, ya que necesitaba conseguir un estudio cerca de donde estuvieran para que trabajáramos. El resultado final, respondiendo a tu pregunta anterior, tiene que ver con que el disco es algo así como un collage; de hecho, son prácticamente dos mezclas puestas una encima de otra: una estaba sin finalizar, la otra estaba casi finalizada, pero tan pronto como las junté, puso todo el disco en un lugar que no podía reconocer, y me sorprendí a mí mismo con el resultado. No escuchaba mi trabajo en la misma forma que esperaba, a veces me gusta conservar los demos, por lo que hay una canción que está construida en base al demo, otra que está hecha a partir de una grabación en vivo que alguien hizo de nosotros y que encontramos en YouTube, ya que no podíamos dar con el sonido preciso. Todo se trata de aferrarse a los fragmentos que me gustan y hacerlos funcionar de modo que se transformen en una canción.

Además de esos once estudios, trabajaste con más de 30 músicos y cantantes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Les indicas “toca esto” o “canta esto”, o más bien son ellos poniendo su propio enfoque a las canciones?

Siempre es lo segundo, incluso si les pido qué tocar. Hay ocasiones en que yo les digo “toca esto” o “canta esto”, pero incluso ahí ellos ponen su estampa personal a la estructura, lo que da una idea de dónde puede ir la canción. Las cosas que hacen funcionar la música que amo están muy cercanas a las cosas que hacen funcionar a la música que no amo, eso es algo que siempre noto. Por ejemplo, una banda puede hacer un cover con los mismos instrumentos, configuración, equipos y arreglos que la versión original, pero puede que siga sonando horrible. De cierta forma, intento guiar a la gente, incluso si son músicos con los que trabajo hace mucho tiempo, siempre es necesaria una especie de guía. Eso al final también hace que ellos, como músicos, puedan encontrar su camino y aplicar sus ideas a lo que están tocando, y es inevitable que ellos traigan su habilidad a la música que están interpretando.

Jason, quisiera que pasemos a otro tema, puntualmente preguntarte sobre “The Spaceman Reissue Program”. ¿Cómo surgió esa idea?

Fue idea de Matthew Johnson, quien maneja mi sello en América, Fat Possum Records. Él comenzó a reeditar el catálogo de ciertos artistas y consideraba que era importante que los discos fueran propiedad de los artistas. Él se preocupó de todo eso, especialmente con mis discos, que siempre me decía que estaban un tanto olvidados y sin amor porque fueron publicados por un sello donde ya no estoy y nunca se preocuparon, no los reeditaban ni nada. Me di cuenta de que algunas de las reediciones que hicieron quedaron muy mal, por lo que era tiempo de botar todo eso y quisimos establecer que estos discos son importantes, son mi vida y mi historia. Realmente todo partió como una forma de darle el valor que merece mi trabajo, además de ponerlos a disposición de la gente nuevamente, ya que no lo estaban hace tiempo y los originales son muy caros actualmente por su rareza.

Definiste estos vinilos como las “ediciones definitivas”. ¿Podríamos decir que estos son los álbumes de la manera que pretendías que sonaran al momento de su lanzamiento?

Sí, algo así. Podríamos discrepar en el sentido de si fueron publicados como era mi intención en su momento, ya que en ese tiempo el mundo estaba más enfocado en el CD y la gente ahora está interesada en los vinilos. Supongo que eso le da un valor, además de que me gusta el hecho de que la portada sea respetada con una reestructuración, así como también el contenido del disco. Me gusta saber que uno hace arte en un contexto en donde nada es para siempre, las cosas envejecen, un disco se puede desgastar, el papel de la portada puede estar rayado o trizado, me gusta saber que el paso del tiempo afecte a una pieza de arte como un disco en cierta forma.

Bueno, Jason, esa fue la última pregunta. Quiero agradecerte por tu tiempo, por supuesto, pero también preguntarte si quieres enviarle un mensaje a tus fans chilenos que esperan verte nuevamente por acá algún día.

Sí, por supuesto. No tengo ningún mensaje preparado, pero sí siento que tengo una conexión especial con Chile, porque los primeros shows que hicimos en Sudamérica fue gracias a dos chicas chilenas que vinieron a Europa y conocí en un bar cerca de mi casa. Les pregunté si conocían a alguien que pudiera armar un show y afortunadamente una de ellas conocía al promotor que hizo posible nuestro primer concierto en Sudamérica, y se sintió que una vez que llegáramos no podrían cerrarnos la puerta. Ese fue el momento más importante para concretar nuestra llegada a Sudamérica. Ahora ya lo hemos visitado algo así como tres veces. Siempre ha sido importante ir allá, en estos momentos no es tan complejo para nosotros poder ir a tocar allá, pero necesitamos alguien que esté dispuesto a hacer el show y ayudarnos a concretar todo.

Esperamos verte pronto algún día.

Yo también espero que eso sea pronto.

Muchas gracias, Jason. ¡Cuídate mucho!

Igualmente. Nos vemos.

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