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Jim Reid de The Jesus And Mary Chain: “Nunca encajamos, existíamos en nuestro propio rincón”

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Muchas veces han sido denominados como “la única verdadera banda indie”, y es bien cierto que The Jesus And Mary Chain no se aleja mucho de ese apelativo. Luego de estar separados por casi diez años, la banda regresó a los escenarios en 2007, mucho más maduros y dejando de lado todas las peleas que los hicieron distanciarse en un momento y publicando el álbum “Damage & Joy” (2017) como una muestra de aquello. Ahora, el conjunto integrado por los hermanos Jim y William Reid llegará nuevamente a nuestro país para encabezar la primera edición del festival Antena, siendo el encargado de cerrar la jornada del día 29 de junio, en su regreso a Santiago luego de haberse presentado por última vez en 2014.

Para amenizar la espera a este anhelado regreso, es que nos sentamos al teléfono junto al guitarrista Jim Reid, quien, de manera muy introvertida y serena, conversó con nosotros sobre una serie de temas en torno a la banda, tales como la grabación de su primer álbum en 20 años, el dolor de cabeza que significó trabajar en el disco “Munki” antes de su separación, su opinión sobre la música actual y las bandas que se sintieron inspiradas por The Jesus And Mary Chain, entre muchas cosas más, en una entrevista que te dejamos a continuación:

Obviamente, de lo primero que hablaremos es de este regreso a Chile luego de cinco años. ¿Cómo ven esta próxima visita al país?

Estoy expectante por regresar, ya han pasado cinco años. La audiencia chilena es muy entusiasta, es uno de los mejores públicos que hemos tenido, por lo que espero experimentar eso de nuevo.

Vienen con el álbum “Damage & Joy” de 2017, el primero luego de casi 20 años. ¿Qué tan diferente fue hacer un álbum en la actualidad, comparado con “Munki” que apareció en 1998?

Sí, supongo que es bien parecido, pero más rápido, ya que la tecnología ha avanzado demasiado. Antiguamente tenías una idea, como el uso de sintetizadores o una sección de cuerdas, y querías aplicarla, tomaba un día completo arreglar todo para que funcionara, pero ahora puedes hacer todo eso en un computador en cosa de minutos, sin tener que mover nada, por lo que las ideas fluyen más rápido, aunque esencialmente es lo mismo: un grupo de tipos en el estudio elaborando canciones y tratando de sacar lo mejor de ellas en el proceso.

En este disco trabajaron con Youth, bajista de Killing Joke, como productor. ¿Cómo se sintieron con una mirada externa hacia su trabajo?

Fue la primera experiencia con un productor, tomamos esa decisión porque estábamos muy nerviosos por entrar al estudio de nuevo, ya que grabar “Munki” fue una experiencia dolorosa y todavía era un recuerdo fresco en nuestras mentes, a pesar de todo el tiempo que pasó. Estar en el estudio es algo claustrofóbico a veces, temíamos estar atrapados mucho tiempo sin llegar a ningún punto claro y que volviéramos a lo mismo que pasó esa vez. Incluso, pese a que llevábamos tiempo girando juntos, ahí se adquiere experiencia y te unes más con la banda, pero en el estudio es algo mucho más personal. Pensamos que tener otra presencia en el estudio nos ayudaría a mantener las cosas en orden, así que lo analizamos mucho, además de que nos ayudaría con todos los aspectos tecnológicos que se utilizan al grabar un disco.

¿Por qué describes la experiencia de haber grabado “Munki” como algo doloroso?

Lo fue, temíamos que podía ser así desde antes. En este último disco nos hicimos amigos con William, al punto que nos unimos mucho más que antes, hablábamos de todo, conversábamos sobre el disco de manera constructiva, discutimos, sí, pero siempre de manera pacífica, acerca de la música y cosas así. Es lo normal que se produce en una relación creativa como la que tenemos; eran sólo temas de música y nada más. Con “Munki” llegó un punto en que discutíamos por todo, en cambio ahora fue más de ir juntos en la misma dirección.

Entiendo que no grabaron juntos durante el proceso de ese disco, pero ¿hubo algún momento en que trataron de trabajar los dos en el mismo estudio?

Comenzamos haciéndolo juntos, pero rápidamente se desintegró. William y yo nos pasábamos gritando el uno al otro, ni siquiera podíamos comenzar a grabar lo que teníamos compuesto. Finalmente él terminó grabando con la banda las canciones que ya tenía, mientras que yo hacía las mías aparte, fue como tener dos miradas distintas de la banda en un solo álbum.

En esta próxima visita a Santiago tocarán en un festival, encabezando la primera noche luego de algunas bandas locales, prácticamente todas jóvenes. ¿Te gusta estar al tanto de los nuevos sonidos? ¿Hay alguna banda nueva que disfrutes?

Probablemente debería, lo sé, pero no lo hago. Tengo cientos y cientos de álbumes pendientes, pero cada vez que escucho nuevas bandas, no me conecto, no he encontrado una banda nueva que me guste desde hace mucho. Para serte honesto, no escucho radio ni nada, he escuchado cosas buenas de repente cuando tocamos en algún festival, algo que suene en un escenario quizás, pero probablemente estoy pasado de moda, ya no es mi tiempo.

¿Sientes que quizás la música ya no es lo mismo de antes?

De alguna forma lo siento, pero quizás es porque soy muy viejo. Hay chicos de 17 o 18 años que piensan que esta es la mejor época de la música, y quizás tienen razón, porque todos suelen decir que la música con la que creces es la que consideras la mejor. Creo que debería escuchar más música, eso lo tengo claro.

Estando en una banda como The Jesus And Mary Chain de seguro que suelen decirte “tu música ha inspirado a esta, y esta, y esta otra banda”. ¿Se han visto reflejados en alguna de esas bandas inspiradas por su música?

Sí, me ha pasado, pero no mencionaré a ninguna porque no sería justo. He escuchado la esencia de The Jesus And Mary Chain en algunas bandas, y no creo que eso sea algo malo, el rock & roll se trata de eso. Nada es original, absolutamente nada, esto se trata de tomar distintas piezas y reorganizarlas a tu gusto. The Rolling Stones trató de ser algo como Chuck Berry en sus inicios; The Stooges trató de ser The Doors, pero necesitaban algunas lecciones de guitarra para lograrlo, ya sabes, tienes que poner algo de ti sobre la mesa, no puedes ser una copia de otra banda, tienes que sentirte inspirado por ellas y hacerlo a tu propia manera. Es un poco deprimente escuchar bandas que suenan exactamente como otras, de eso no se trata esto.

Jim, hablamos sobre las diferencias entre hacer un álbum en los 90 y hacerlo ahora, por lo que te repito la pregunta, pero esta vez hablando de los shows en vivo. ¿Cómo enfrentan esta nueva era donde los teléfonos y las redes sociales cambian la percepción a la hora de hacer un show en vivo?

Sí, tienes razón, es diferente, no hay duda de eso. Desde un punto de vista artístico prefiero mucho más la manera antigua, te sentías menos expuesto y mucho más confidente de lo que estás haciendo. Soy un tipo tímido, estar en el escenario y ser el centro de atención es todo un tema para mí, pero tenía una actitud muy punk cuando empezamos, quería ser como Iggy Pop; nunca podría ser eso, pero lo deseaba. La única forma en que podía estar arriba del escenario era si me emborrachaba antes. Toqué sin estar sobrio durante décadas, cada show, algunas veces ni siquiera podía mantenerme en pie, pero ya no bebo desde hace dos años y medio. Aún soy tímido y torpe, pero es mucho más profundo, puedo encasillarme más en la música y comprometerme y enfocarme en hacerlo cada vez mejor.

En una entrevista dijiste “no hay un lugar en el mundo para nosotros”, refiriéndote a la banda. ¿Qué quisiste decir con eso?

Nunca encajamos, existíamos en nuestro propio rincón. William y yo éramos los Mary Chain, y cuando pasó el grunge no teníamos nada que ver con eso; cuando llegó el brit pop no teníamos nada que ver con ellos, todos estos géneros que iban apareciendo nos excluían. Creo que para tener la atención de todos tuvimos que patearlos en las bolas, ya sabes a lo que me refiero. La canción “Amputation” precisamente habla de eso, de ese sentimiento de no estar conectados al resto de movimientos.

Este año se cumplen 30 años desde el lanzamiento de “Automatic”. ¿Planean alguna actividad especial para celebrarlo?

No hay planes, pero quién sabe, estamos abiertos a ideas. Lo único que puedo decir es que no tenemos nada pensado por el momento.

¿Por qué optaron por una producción más minimalista en ese álbum?

En esos momentos estábamos escuchando mucha música electrónica, por lo que queríamos hacer un álbum que sonara así. No hay bajo en el disco, todo está programado, hay drums machines y guitarras. Fue como nuestra carta de presentación para llegar a Estados Unidos. Cuando hicimos ese disco, estábamos tratando de sonar en las radios estadounidenses, y ese sonido nos acercó.

Bueno, Jim, se nos acaba el tiempo. ¿Hay algo que quieras decir a tus fans en Chile?

The Jesus And Mary Chain irá pronto a tocar para todos ustedes. Tenemos un set donde tocaremos canciones de todos nuestros discos. Si aman a la banda, estoy seguro de que les encantará el concierto, así que espero verlos ahí.

Muchas gracias por tu tiempo, nos vemos en el show.

Ok, muchas gracias a ti. Nos vemos.

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Jason Pierce de Spiritualized: “Uno hace arte en un contexto donde nada es para siempre”

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Los últimos meses han sido extensamente ocupados para Jason Pierce, el hombre a cargo de Spiritualized y quien ha encontrado el vehículo perfecto para expresar ideas, sensaciones, conceptos y metáforas a través de su música, muchas veces catalogada como desestructurada, pero también efectista en su ejecución. Lejos de todas esas contradicciones, y en plena etapa de recuperación de su catálogo a través de la serie de reediciones bautizadas como “The Spaceman Reissue Program”, Pierce concreta un trabajo de años con el lanzamiento de “Everything Was Beautiful”, nuevo trabajo de estudio que fue publicado el pasado 22 de abril a través del sello Bella Union.

Trabajado casi a la par con “And Nothing Hurt” de 2018, en este disco el artista se aventura en un estrepitoso viaje de siete canciones grabadas con más de 30 músicos en once estudios diferentes. Por si eso fuera poco, el mismo Pierce se encarga de tocar 16 instrumentos distintos en esta producción. Todo esto es motivo suficiente para que el pasivo e intrigante artista se tomara unos minutos para conversar telefónicamente con nosotros, donde platicamos distintos tópicos, como el encierro de la pandemia, su metodología de trabajo, la creación y grabación de este nuevo disco, entre muchos otros detalles, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Jason, primero quiero preguntarte como estás. La pandemia ha tenido un impacto en todo el mundo, ¿cómo has estado durante estos dos años?

Sí, ha sido loco, ¿cierto? Ha sido muy difícil para todos, y asumo que es algo todavía muy presente. No sé cómo será en tu país, pero pareciera que parte de la gente no está preocupada del bienestar de los otros, no entienden que hay gente trabajando muy duro para que no se pierdan más vidas, salvando vidas incluso cuando muchos no se lo toman en serio y ni siquiera consideran los peligros. Creo que eso ha sido lo más complicado, cualquier cosa que pase está ligada a la tristeza que generan estas personas que se comportan de manera muy egoísta.

Totalmente. Entiendo que, cuando comenzaron las cuarentenas, salías a caminar por las calles y verlas vacías te inspiró a hacer este nuevo disco. ¿Es correcto eso? ¿Qué nos puedes contar del proceso creativo de este álbum?

Sí, fue algo así. Es de esas cosas extrañas que pasan con la música, porque todos parecieran hacer la mejor música cuando se apartan del mundo, cuando el ambiente se calma. Cuando los artistas están en el estudio trabajan mejor tarde en la noche, cuando ya todos duermen, el mundo está en silencio y no hay una lógica con eso porque estás en una habitación con aislación, por ende, no se escucha nada y el mundo siempre estará en silencio, pero sin duda que es algo que se siente cuando el mundo verdaderamente está en silencio afuera. Supongo que así es todo el tiempo; parte de tu cerebro agradece la tranquilidad a veces. Suelo bromear con que durante la cuarentena no había que preocuparse de excusas cuando te invitaran a una fiesta. Esa tranquilidad me permitió enfocarme y decir “realmente puedo terminar esto ahora”, puedo finalizarlo y no hacer nada más porque no hay otra cosa que se pueda hacer más que estar encerrado, sobre todo con esa sensación de desesperanza acechando constantemente con tanta gente sufriendo afuera. Todo fue el escenario propicio para finalizar este disco.

Leía el comunicado de prensa para este disco, donde dices que te sentías como que llevabas entrenando toda tu vida para esto, para el confinamiento y la tranquilidad.

Sí, lo que pasa con el comunicado es que simplemente quise incluir ese chiste corto. Siento que no es tan diferente este período a estar sentado en la parte trasera del bus, en esos momentos de soledad. Hay cierta soledad en el ejercicio de tocar música de todas formas, lo que no se ve tan diferente a esto. Por momentos sentí como si hubiese entrado a una máquina del tiempo, miraba el cielo y prácticamente era el mismo cielo que miraban los romanos; no había aviones, no había humo, ningún elemento disruptivo del medioambiente, el río era casi prehistórico, todo muy silencioso y quieto. Eso no es algo que puedas tener en la ciudad, a no ser que te muevas fuera de ella. Tenías este ambiente natural, pero con la ciudad todavía ahí, con esa grandeza arquitectónica, estos edificios, todo vacío, inhabitable. Hay algo extrañamente convincente en todo eso.

Sí, es muy extraño ver las calles vacías. La primera vez que presencié eso no fue por la pandemia, de hecho, fue por las protestas en Chile en 2019. El gobierno puso un toque de queda a mitad de la tarde, por lo que ver las calles sin gente a esa hora del día fue muy extraño. Pero siempre persiste ese elemento de paz en el panorama, quizás al momento de notar que se puede trabajar mejor en ese contexto.

Sí, sí, también lo siento así. De hecho, creo que estuve en Chile antes de eso, estaba con mi hija en la calle tratando de regresar al hotel cuando estaban todos los militares en la calle por las protestas, supongo que esa calma que te dan esas calles vacías son algo que ayuda. Me obsesiono mucho cuando hago música y no puedo enfocarme en nada más, me siento casi como si me estuviera volviendo absolutamente loco. La pandemia permitió que esa calma pudiera pasar, no había ninguna distracción que me sacara de ese estado y realmente pude concentrarme y volverme loco con la música. De igual forma es algo que te consume, pero fue la única manera en que lograría completar este disco, estaba desesperado por terminarlo. Diría que durante los últimos siete años he estado desesperado por terminar tantas cosas como me sea posible, necesitaba completar eso para estar tranquilo nuevamente y pensar en lo que haría con mi futuro, tratar de completar cada canción que espera por ser terminada.

¿Qué hay del título del disco? ¿Cuál es el significado de “Everything Was Beautiful”?

Es una cita. No sé si debería hablar de esto, pero siempre es así con los títulos de Spiritualized. Mi intención cuando comencé esto era tener una tener una gran obra entre este álbum y el anterior, todas las canciones comenzaron a trabajarse al mismo tiempo. Mi compañía no quería un disco doble, ya que el lapso de atención de la gente es muy corto, pero también históricamente los álbumes dobles quedan perdidos; hay tanta información, que quedan en el olvido y son redescubiertos 20 años después de su lanzamiento. “Exile On Main St.” de The Rolling Stones es un ejemplo. Descubrí que ese disco tenía valor muchos años después, además que está la presión de que debes vender discos en este negocio, así que ellos me pidieron que no hiciera uno doble. De cierta forma funcionó, porque terminé la mitad que se transformó en un álbum, y las otras canciones recién las terminé ahora. Si hubiera sido doble, estaría todavía trabajando con todo el material a la vez. También fue algo arbitrario, no elegí qué canciones estarían en una parte y las que estarían en otra, creo que más bien incluí las que me faltaba menos por completar, ya sabes, “A Perfect Miracle” o “The Prize”.

¿Podríamos decir que este nuevo álbum es una continuación de “And Nothing Hurt”?

No, no diría que este disco es una Parte 2 o los descartes de ese disco. No hay descartes, todas son canciones que estaba componiendo, todas son canciones importantes. Además, cuando terminé lo que sería “And Nothing Hurt”, estas otras canciones iban por una dirección completamente distinta, por ende, tenía que ser un disco completamente distinto.

Para este disco trabajaste en once estudios diferentes. Eso es algo que se siente al escuchar el álbum, es como un viaje donde tú eres el personaje principal que se va impregnando de distintos elementos a medida que pasan las canciones. ¿Eso tiene algo que ver con el hecho de que trabajaste en muchos lugares distintos?

Supongo que es algo con los estudios, porque es difícil encontrar gente en la música que esté dispuesta a recorrer ciertas distancias. La mayoría de las personas en la música quieren trabajar bajo escenarios cómodos, donde puedan mostrar lo que son capaces de hacer. Muchos productores y personas en la música te dicen “me gusta lo que hiciste en tu último disco” o cosas así y, si bien yo no hago música para esperar eso, prefiero trabajar en un buen espacio donde pueda ir recogiendo las mejores partes antes de moverme al siguiente, de esa forma no hay un lugar definido para estas canciones. Hay productores que sólo producen una banda y luego buscan otra y la ponen en el mismo lugar, con la misma estructura, y yo obviamente no quiero eso. Soy más de aclarar y decir “esto es lo que hago”, prefiero que sea a mi manera. Muchos de esos estudios donde trabajé no funcionaron del todo, por eso tomé lo que me parecía interesante y me lo llevé hasta el siguiente, eso es algo difícil de calzar.

También se produjo la situación que por distancias había que trabajar en lugares diferentes, ¿no es así?

Sí, también ese fue un factor. Ciertos estudios estaban cerca del lugar en que estaban algunos integrantes de mi banda y ahí fue algo netamente geográfico, ya que necesitaba conseguir un estudio cerca de donde estuvieran para que trabajáramos. El resultado final, respondiendo a tu pregunta anterior, tiene que ver con que el disco es algo así como un collage; de hecho, son prácticamente dos mezclas puestas una encima de otra: una estaba sin finalizar, la otra estaba casi finalizada, pero tan pronto como las junté, puso todo el disco en un lugar que no podía reconocer, y me sorprendí a mí mismo con el resultado. No escuchaba mi trabajo en la misma forma que esperaba, a veces me gusta conservar los demos, por lo que hay una canción que está construida en base al demo, otra que está hecha a partir de una grabación en vivo que alguien hizo de nosotros y que encontramos en YouTube, ya que no podíamos dar con el sonido preciso. Todo se trata de aferrarse a los fragmentos que me gustan y hacerlos funcionar de modo que se transformen en una canción.

Además de esos once estudios, trabajaste con más de 30 músicos y cantantes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Les indicas “toca esto” o “canta esto”, o más bien son ellos poniendo su propio enfoque a las canciones?

Siempre es lo segundo, incluso si les pido qué tocar. Hay ocasiones en que yo les digo “toca esto” o “canta esto”, pero incluso ahí ellos ponen su estampa personal a la estructura, lo que da una idea de dónde puede ir la canción. Las cosas que hacen funcionar la música que amo están muy cercanas a las cosas que hacen funcionar a la música que no amo, eso es algo que siempre noto. Por ejemplo, una banda puede hacer un cover con los mismos instrumentos, configuración, equipos y arreglos que la versión original, pero puede que siga sonando horrible. De cierta forma, intento guiar a la gente, incluso si son músicos con los que trabajo hace mucho tiempo, siempre es necesaria una especie de guía. Eso al final también hace que ellos, como músicos, puedan encontrar su camino y aplicar sus ideas a lo que están tocando, y es inevitable que ellos traigan su habilidad a la música que están interpretando.

Jason, quisiera que pasemos a otro tema, puntualmente preguntarte sobre “The Spaceman Reissue Program”. ¿Cómo surgió esa idea?

Fue idea de Matthew Johnson, quien maneja mi sello en América, Fat Possum Records. Él comenzó a reeditar el catálogo de ciertos artistas y consideraba que era importante que los discos fueran propiedad de los artistas. Él se preocupó de todo eso, especialmente con mis discos, que siempre me decía que estaban un tanto olvidados y sin amor porque fueron publicados por un sello donde ya no estoy y nunca se preocuparon, no los reeditaban ni nada. Me di cuenta de que algunas de las reediciones que hicieron quedaron muy mal, por lo que era tiempo de botar todo eso y quisimos establecer que estos discos son importantes, son mi vida y mi historia. Realmente todo partió como una forma de darle el valor que merece mi trabajo, además de ponerlos a disposición de la gente nuevamente, ya que no lo estaban hace tiempo y los originales son muy caros actualmente por su rareza.

Definiste estos vinilos como las “ediciones definitivas”. ¿Podríamos decir que estos son los álbumes de la manera que pretendías que sonaran al momento de su lanzamiento?

Sí, algo así. Podríamos discrepar en el sentido de si fueron publicados como era mi intención en su momento, ya que en ese tiempo el mundo estaba más enfocado en el CD y la gente ahora está interesada en los vinilos. Supongo que eso le da un valor, además de que me gusta el hecho de que la portada sea respetada con una reestructuración, así como también el contenido del disco. Me gusta saber que uno hace arte en un contexto en donde nada es para siempre, las cosas envejecen, un disco se puede desgastar, el papel de la portada puede estar rayado o trizado, me gusta saber que el paso del tiempo afecte a una pieza de arte como un disco en cierta forma.

Bueno, Jason, esa fue la última pregunta. Quiero agradecerte por tu tiempo, por supuesto, pero también preguntarte si quieres enviarle un mensaje a tus fans chilenos que esperan verte nuevamente por acá algún día.

Sí, por supuesto. No tengo ningún mensaje preparado, pero sí siento que tengo una conexión especial con Chile, porque los primeros shows que hicimos en Sudamérica fue gracias a dos chicas chilenas que vinieron a Europa y conocí en un bar cerca de mi casa. Les pregunté si conocían a alguien que pudiera armar un show y afortunadamente una de ellas conocía al promotor que hizo posible nuestro primer concierto en Sudamérica, y se sintió que una vez que llegáramos no podrían cerrarnos la puerta. Ese fue el momento más importante para concretar nuestra llegada a Sudamérica. Ahora ya lo hemos visitado algo así como tres veces. Siempre ha sido importante ir allá, en estos momentos no es tan complejo para nosotros poder ir a tocar allá, pero necesitamos alguien que esté dispuesto a hacer el show y ayudarnos a concretar todo.

Esperamos verte pronto algún día.

Yo también espero que eso sea pronto.

Muchas gracias, Jason. ¡Cuídate mucho!

Igualmente. Nos vemos.

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