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Cristián Del Campo, director de La Primavera De Chile: “El gran triunfo del movimiento, fue despertar a un país dormido”

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En la oficina de “El Faro Producciones” el frío no calaba tan hondo. Afiches del documental y varios computadores editando trailers del estreno del próximo 17 de mayo en el Cine Arte Alameda, son el paisaje que exuda trabajo y convicción. Cristián del Campo, director de “La Primavera De Chile”, habló con HumoNegro no sólo del documental, sino que también del país donde se instala este relato que, en 110 minutos, explica lo acontecido durante las movilizaciones del año pasado desde un punto de vista que “no toman los medios masivos”; los triunfos y desafíos de un movimiento que le tocó observar. Además, cuenta los detalles de la producción y realización de este documental, el primero que se realiza sobre el tema y cuyo preestreno en Berlín fue muy bien recibido.

¿Qué dificultades tuvieron en la realización de este documental?

Si tú ves el artículo 1° de la ley de prensa, cualquier chileno, sea periodista o no, puede registrar todo lo que acontece en la vía pública, en vista de la responsabilidad de informar el quehacer político, y eso es un derecho. El otro día los pacos querían registrar a un escolar y voy y le saco una foto, me pide el carné y me quería llevar, le digo que el hecho de poder registrar lo que pasa en la vía pública es derecho y deber de los ciudadanos. Perdimos una cámara producto de las mojadas del guanaco, una Z1 cagó. No sé si este año vamos a reportear, porque el soporte económico con el que grabamos el documental ahora no está.

¿Cómo se solventó este proyecto?

En realidad fue un documental bien barato. Hubo un donante anónimo que creyó en el proyecto, por ejemplo, dentro de lo que te puedo mencionar, que nos pasó plata de sus ahorros con la idea de que lo podamos recuperar del cine, DVDs, concursos, festivales. Otra parte, fue con aportes de organizaciones sociales que no nos pidieron nada a cambio y que, si bien no era mucha plata, sumaba y sumaba fondos poquito a poquito. Más el aporte nuestro como El Faro. Básicamente fue un proyecto autogestionado, pero tampoco tuvimos nunca como objetivo tener al Gobierno, por ejemplo, como financista, porque queríamos trabajar con independencia, sin ataduras, ni de Gobierno ni de partidos políticos ni actores que nos cortaran contenidos.

¿Cuán importante para un trabajo como este es la independencia?

En realidad, siendo riguroso, también el Fondart no te ve nada, pero igual es poco coherente tener para un proyecto como este el logo del Gobierno de Chile. Es un documental “contra” el Gobierno. Básicamente, el documental se encarga de contar lo que pasó desde la voz de los cabros, o sea, de los estudiantes, profesores, trabajadores y algunas otras organizaciones sociales, como la Asociación Nacional de pobladores, algunos sindicatos e incluso la CUT, entendiendo que todos esos tienen diferencias entre ellos, pero básicamente queríamos que fuera la historia contada por ellos y esa fue la lógica para este documental.

¿De dónde sale el concepto Primavera de Chile?

Cuando yo tenía 20 años, pensaba que los hitos duraban lo que duraba un año escolar. Cuando pasas los 40 -como es el caso mío- te das cuentas que esos procesos son largos, muy largos. Como ejemplo, la municipalización de la educación fue el año 86, la LOCE es impuesta por Pinochet el día antes de dejar el poder y aparece recién la LGE el 2008, entonces el proceso para cambiar de LOCE a LGE demoró 19 años, y estos son procesos que no se han resuelto y ya hubo una marcha con adherencia muy grande, lo que indica que este puede ser un año lleno de movilizaciones y tomas donde todo puede pasar. Desde 2006 se marca un salto en la movilización, porque antes no se veía una orgánica y con los pingüinos ya se marcó una diferencia y hubo muchos otros momentos importantes, pero es un hito y como tal, es diferente a otros. Por ejemplo, ya no es Vallejo la presidenta de la Fech, ahora es Boric, este es un año electoral también, entonces se marca la existencia de un movimiento que se enfrenta a una derecha empresarial, a diferencia de la derecha política que era en la práctica la Concertación, aunque se ponga nombres como socialistas o socialdemócratas, en la práctica también son derecha. Con Piñera está la derecha dura. Los secundarios son trasgresores y estructurales en sus demandas. No plantean becas o rebajas en los créditos, sino que la desmunicipalización, fin al lucro, congelamiento de los decretos para los subvencionados e incluso algunos plantean la vuelta de los subvencionados. Entonces este hito es único y no se resolverá hasta que en el país haya, por ejemplo, una asamblea constituyente. Pero lo que pasa el año pasado marca una antes y un después y marca mucho. Es un salto. No hubo ni siquiera en dictadura una movilización como las del Parque O’Higgins, que aglutinó un millón de personas. Entonces las razones por las que la gente salió a la calle son distintas a las que usualmente hemos escuchado. En los últimos 20 años si decías que 200 mil personas marcharían frente a la Moneda pidiendo asamblea constituyente, plebiscito, no te hubieran creído. Tomamos el nombre La Primavera de Chile porque fue el concepto que acuñaron los mismos estudiantes. También porque es el que se utilizó en el mundo. También porque hay un despertar que se manifiesta en las calles y entre diferentes generaciones, me sorprendía cuando veía que las generaciones de ahora escuchaban a gente de 50, 60 años venir a decirles “pero si yo estudié gratis” y los cabros no lo creían. Entonces está tan internalizado que hay que pagar por todo, que no se entiende que la educación es un derecho. Para nosotros, los que vivimos la dictadura y la transición, esto fue despertar también.  En Chile estaba penalizado el carnaval, que la gente se expresara en las calles con alegría, colores.Quizás lo diferente de este movimiento, fue notar que las demandas iban más allá de las narices de quienes exigen cambios, como en este caso son los estudiantes.

Hay un testimonio que no está en el documental, pero que me llamó la atención. Una profesora de Ciencias que decía que lo que tú dices que cuando las personas son capaces de expresar demandas que van más allá de su beneficio personal y comienzan a pensar en un beneficio social, de las futuras generaciones, ese proceso, es un proceso complejo porque la persona se debe dar cuenta que hay algo más allá de su individualidad. Y eso fue lo que se naturalizó en los 90. Que el Estado no podía ser paternalista, que el desarrollo personal podía ser alcanzado, como si eso se disociara de lo social, entonces se elaboró una lógica/filosofía social donde cada uno se rascaba con sus propias uñas. Eso se cambió. No es que sea de un día para otro. Llega un punto que en Concepción, en el gremio de los Trabajadores de la Salud, plantean que el mejor reajuste es la Educación Gratuita, nada de sueldos, sino que educación gratis. Por lo mismo, si tú ves este paradigma social que cambia y te replantea cómo se benefician todos. Lo que se expresa en la calle es eso y por eso ves a tantas generaciones juntas. Rescato otra cosa: la clase política de este país está muy disociada de la gente y se ha encerrado en su burbuja. Hace años que la clase política viene en lo mismo, de pensar en maquillajes a lo ya existente y evitar las reformas estructurales.

Hay varios ejemplos en los que se puede denotar la desigualdad y la disociación entre políticos y ciudadanía, que me imagino puede desprestigiar a la política.

Pienso que la ciudadanía se está dando cuenta también de que los senadores, diputados, son meros muñecos de los poderes fácticos. Por eso, incluso diría que lo de los 2 millones del Senado es un chiste al lado de las platas que manejan las grandes fortunas y los grandes grupos económicos, quienes son también los que están en todo orden de cosas. Yo creo que las personas se están dando cuenta incluso que los políticos con cargos son un chiste. Las diferencias son, como dice Marcel Claude en el documental, entre el 5% más rico y el 5% más pobre de más de 400 veces en los ingresos. Entonces, en Chile se siente un nivel feroz de desigualdad. No somos pobres. Somos un país rico con pésima distribución del ingreso. Eso lo ve la ciudadanía, que ha tomado una conciencia de mayor nivel. Estamos en un proceso de reflexión como país para definir qué es lo que queremos. Lo que le ha faltado al movimiento, creo, es entender que lo que se pide es muy grande y se deben dar muchos pasos, más allá de lo que ya se han dado. Es un movimiento extraordinariamente fuerte en las demandas, pero le falta entender que la negociación con los que detentan el poder no llegará a nada.

Y tú justamente puedes tener una mirada desde afuera de todo este proceso.

Miro también con un afán de aprendizaje, por ejemplo, con el asambleísmo como forma de democracia. Nosotros venimos de una generación post-dictadura que no creía en eso, sino que en representantes que eligen por ti. Sin embargo, veo una cuota de inocencia en pensar que gente que trabajó 30 años en pos de este modelo, lo van a sacar de la noche a la mañana. No lo harán ellos. La única forma es que la misma ciudadanía establezca sus propias formas de movilización y de llegar al poder. El Gobierno no iba a hacer cambios con Lavín, Piñera, Bulnes, Beyer, Larroulet. Incluso si vas a la Concertación, los Aylwin también tienen sociedades en colegios. Varios políticos o afines a ellos son parte de los directorios de instituciones privadas de educación. Es muy difícil que ellos hagan los cambios que la educación necesita. En ese sentido, a este movimiento le faltó un arrojo que en verdad espero que lo logre. No encuentro descabellada la idea de la asamblea constituyente, considerando que es una forma de lograr cambios estructurales como los pide buena parte de la sociedad y no los cambios cosméticos que se han planteado. Y muchos piensan que va a quedar la cagada, pero yo creo que no y gran parte de la ciudadanía espera que alguien se la juegue. Hay una tremenda minoría que supo maniatar a una gran mayoría y dominarla, y vastos sectores no entienden bien lo que pasa en la sociedad. En el fondo, los Gobiernos creen en la economía de libre mercado, de educación de mercado, y puedes ejercer la oferta y demanda, las cuales pueden ser subsidiadas desde el Estado.

¿Y qué pasa con los otros movimientos? ¿Ayudan a la consecución de los objetivos de los estudiantes o no tienen relación con ellos?

Un mensaje muy potente fue “Todos Somos Aysén”. Ya no existe la idea de que Santiago es Chile y nada más. ¿Cuántos chilenos conocen Aysén? Muy pocos, y la mayoría no conoce nada y no tiene nada que ver con la vida del centro o norte del país. En el fondo te das cuenta que la ciudadanía no ve el problema en “su” jardín, sino que en “nuestro” jardín, sociedad, patio, donde estamos todos. La prensa, la política, no dan el ancho para hablar con la ciudadanía. Existe una cultura de síntesis absoluta que tiende al corte. Por ejemplo, el documental debió durar menos de lo que queríamos por la estructura de la industria, porque hay una tendencia al brief, al pasar superficialmente por los contenidos, sin dar espacio a la reflexión o al contexto, sin estudiar qué hay detrás de los hechos. Hoy puedes ver lo que quieras gracias a Internet. No debes estar sometido a los horarios de los canales, entonces esta televisión acotada que te secuestra y no te muestra las problemáticas, no debiera estar tan segura de ser lo predominante. Lo que pasó en Canal 13, que se atreven a revelarse, te marca un hito gigante y que tengan la solidaridad de los conductores del noticiero, y el canal lo borró de Youtube, pero al final educativamente estos son hechos muy potentes y marcan hitos. E incluso la gente en la casa ya no cree cuando los noticieros no muestran una marcha, porque lo ven al pasar, entonces sienten que hubo algo que no cuadra entre lo que muestran en la TV y en su propia realidad.

¿Ponerse de acuerdo con los matices es una dificultad para la izquierda que es más heterogénea que la derecha?

Encuentro espectacular cuando los movimientos no se estancan y hay alternancia como lo que pasó con Camila y Boric, porque indica que existe una sana competencia, no como pasa con los políticos tradicionales que se apernan en sus cargos y siempre estamos hablando de los mismos.

¿Y la igualdad de dónde sale como demanda?

Yo entiendo que, por ejemplo, el tema de la gratuidad no estaba instalado en el Confech, que hubo divergencias fuertes y eso lo planteamos, de que hubo dirigentes que en su momento se la jugaron, desde los secundarios y las universidades más precarizadas como la de Playa Ancha o la UTEM, y lo plantearon y supieron llevar la problemática. La impusieron porque tuvo resonancia en las grandes mayorías y los matices son buenos, pero lo que pasa es que hay que saber construir con ellos un camino que esperen las grandes mayorías. Pero eso hoy no se da como una vinculación entre el mundo social, entre obreros, estudiantes y profesores, entre otros. Los universitarios tienen mucho que aprender del mundo popular, y con un proceso así, con mayor razón, los diferentes matices congeniarán y permearán en la población.

¿Cuáles son los triunfos del movimiento social?

Lo principal que nos movió, fue que nos sentimos vivos de nuevo a través de la movilización como ciudadanos de a pié, que para nosotros fue hermoso ver esto y quisimos hacer un registro con cariño a los cabros que convocaron esto, pero también para entender que lo del año pasado sí fue un triunfo. No se acabó la estructura del sistema contra el que se protestaba, pero se instaló la noción de que lo que había era necesario cambiarlo, y requieres mucho tiempo para hacerlo. El primer paso fue el más difícil, que era volver a movilizar a la gente. Recordemos que la sociedad chilena fue desmovilizada por los gobiernos de la Concertación en su afán de transición, porque para mantener los privilegios de la dictadura, la Concertación desmovilizó a la gente con la vía de la política institucionalizada y de los acuerdos. Este país era un país “niño”, porque había muchas cosas que no te dejaban hacer y otras que aprendiste de a poco, como las tarjetas de crédito por ejemplo, y la sociedad comenzó a creer que el consumo era la vía a la libertad. Diez años después tuviste, por tanto, a una sociedad empobrecida y además desmovilizada. El proceso de La Primavera de Chile no fue de un momento para otro, porque fueron 10 años de reconstrucción de ese espíritu, y si no se hubiera logrado, eso sí que hubiera sido un fracaso.

¿Qué se puede esperar la gente del documental y quién crees tú que debe ver el documental?

Llamaría a todos los que estuvieron ahí porque fueron parte del documental, dado que una parte es la explicación de la instauración del modelo y después el documental pone como eje la cronología de los hechos, y es bueno revivir esos hitos. Intentamos retratar esto que parte con las movilizaciones de abril y luego vienen las tomas, los flashmobs, las marchas, entonces es el recorrido del movimiento. Y obvio que también llamaría a que lo vieran todos los que no formaron parte de esto. Lo más potente del documental es que en el fondo nosotros, de forma patuda, nos colgamos de la historia de estos muchachos, con una historia con su nudo dramático propio, y es increíble como va in crescendo, porque paso a paso más gente se suma. Este documental también devela lo que pasa en la sociedad chilena. Hicimos seguimiento a las asambleas y también seguimos a los dirigentes universitarios y secundarios.

¿Hay algún otro formato que tengan en mente?

Lamentablemente el cine chileno hizo que con su política de películas “cortas” tuviéramos que pensar en el DVD como una opción para mostrar el trabajo completo. Aunque la idea es que por lo menos tengamos el documental un par de meses en salas de cine. Vamos a asistir a muchos festivales, donde incluso en Berlín tuvimos un predebut bastante exitoso.

¿Qué más cambió en la forma de trabajar en algo tan complejo como un documental como “La Primavera de Chile”?

Podemos generar nuevas plataformas y nuevos contenidos, pero lo que pasa es que hay que socializarlos, y en la medida que trabajemos en eso, es que vamos a contribuir a la comunicación y luego le puedes disputar a los grandes medios de comunicación, que no mostraban el carnaval de la movilización e incluso mostraron denuncias de carabineros encapuchados, porque Internet acorrala a los canales, ya que los flujos de información van rapidísimo.

¿Qué se puede esperar de este año de movilización?

Más conciencia social. Ese fue el gran triunfo y es difícil que eso se pierda de un año para otro.

Por Manuel Toledo-Campos

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Justin Lockey de Editors: “Somos una banda muy democrática para componer nuestra música”

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Por dos décadas, Editors ha ido forjando una carrera con un sonido característico y una constante progresión entre sus composiciones disco a disco. El conjunto oriundo de Birmingham funciona como un reloj, donde sus piezas juegan un papel fundamental apoyándose unas a otras bajo la intensa dirección de Tom Smith, vocalista y frontman de la banda, quien es constantemente señalado por sus compañeros como el alma de esta. Ahora, la agrupación acaba de estrenar “EBM”, su séptimo trabajo de estudio y el primero de manera oficial con Benjamin John Power, también conocido como Blanck Mass, que hace su estreno como un integrante más luego de trabajar como músico de soporte y productor anteriormente.

Otra figura esencial es la del guitarrista Justin Lockey, quien desde 2012 se incorporó como parte del conjunto para hacer su estreno en el LP “The Weight Of Your Love” (2013) y todos los trabajos venideros, incluyendo el actual disco, que él mismo describe como uno de los más versátiles de su carrera. Bajo el contexto de este nuevo trabajo, Justin se tomó un tiempo para conversar con nuestro medio desde su estudio, relatando un poco el proceso creativo de este álbum, además de abordar otros tópicos como la salud mental, su trabajo con la banda Minor Victories y su afición por la fotografía, entre muchos otros temas, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Justin, primero que todo, muchas gracias por tomarte el tiempo de hablar con nosotros.

No hay problema, es un placer.

Chile es un país donde sin duda Editors tiene muchos fans. De hecho, hablaba con algunos amigos antes de la entrevista y prácticamente todos me pidieron que te preguntara cuando vendrían a tocar acá.

Oh, sí (risas), cada vez que publicamos algo en redes sociales o un video en YouTube están los comentarios de “vengan a Chile” una y otra vez. Hace mucho tiempo que queremos ir a Sudamérica. Estamos tratando de hacer funcionar eso y es muy difícil lograr una gira por allá, pero créanme que lo estamos intentando siempre.

Esperemos que sea con este nuevo álbum. Quiero que partamos hablando de “EBM”, específicamente de tu experiencia creándolo.

Comenzó de cierta forma en una conversación con Ben, Blanck Mass, cuando estábamos haciendo el álbum “Violence” (2018). Íbamos a hacer un show con él donde incorporaríamos arreglos especiales, algo así como tecno, pero luego vino la pandemia y seguimos trabajando en estas ideas que naturalmente se transformaron en un álbum con Ben involucrado. Seguimos desarrollando lo que teníamos durante la cuarentena, donde nos dimos cuenta de que estaba sonando como un álbum de Editors. Luego de eso, fuimos al estudio y pasamos un mes uniendo todas las piezas y dándole forma a este trabajo; sacamos de todas estas pequeñas piezas que cada uno trabajaba en sus propios estudios en casa y que nos íbamos enviando de manera virtual. Ahí fue cuando Russell (Leetch, bajista) y Ed (Lay, baterista), la sección rítmica, le dio un poco de forma al disco y trabajaron muy duro para conseguir el resultado final.

He estado escuchando el disco y siento muchas canciones con un sonido muy fresco, pero a la vez sonando como siempre la banda lo ha hecho, especialmente tracks como “Heart Attack” o “Picturesque”. ¿Siempre quisieron mantener esa pizca de su espíritu o fue algo que inevitablemente quedaría ahí?

Creo que es una de esas cosas que, independiente de las fórmulas que adoptes para hacer un disco, al final del día siempre queda, ese factor esencial por sobre todas las cosas, y en nuestro caso es la voz de Tom (Smith, vocalista). Podríamos literalmente grabar un bolso lleno de piedras y poner la voz de Tom encima y sonaría como una canción de Editors (risas). Su voz es tan poderosa y dominante, que sea donde sea que cante siempre pondrá las cosas en territorio nuestro, pero creo que cuando empezamos a hacer el disco simplemente fue la forma en que tocamos la que haría a este disco algo que suene a Editors, incluso con Ben involucrado, es algo que se mantiene en la forma en la que tocamos. Todo esto va en línea con la evolución de la banda cada vez que hacemos un disco y cambiamos la manera de producir, el sonido, las influencias, lo que sea. Al final del día siempre sonará como un álbum de Editors, sólo que es como un capítulo nuevo en nuestra constante historia. No creo que haya una forma de salir de eso, especialmente con su voz que es tan fuerte.

Sí, es una voz muy fuerte. De hecho, “Heart Attack” se siente como una canción específicamente para corear en vivo, casi puedes escuchar al público cantar junto a Tom en un concierto con miles de personas.

Sí, absolutamente se siente así.

Este fue el primer adelanto y también la canción con la que confirmaron que Benjamin (Blanck Mass) se unía oficialmente a la banda. ¿Cómo describirías la relación de trabajo que han tenido con él?

Es genial, trabajamos anteriormente en “Violence” y es como traer un amigo a la banda, fue muy fácil todo. No hay un proceso que debimos afrontar, es casi como que siempre estuvo ahí.

¿Sienten alguna diferencia ahora que es un miembro oficial de la banda y no un colaborador como lo era hasta ahora?

Creo que las diferencias son principalmente la ventaja de tener otro par de oídos que puedan escuchar y analizar lo que está faltando en nuestra música, guiar la conversación y la música hacia donde queremos. Somos muy colaboradores como banda, nos gusta trabajar juntos y hacer que la opinión de nuestros colaboradores, ya sea productores o ingenieros de sonido, cuente. Somos una banda muy democrática al momento de componer, no se trata de una persona, sino que de la banda como un todo. Se siente muy bien tener otro amigo en la habitación dando ideas e incorporando sus conocimientos. Cuando tienes un nuevo miembro, siempre agregará lo que sabe en la música, y en el caso de Ben es esta energía y sonido pesado, casi como industrial, que definitivamente incorporó con muchas ganas, así que ha sido genial trabajar juntos.

Justin, quiero que retrocedamos nueve años en el tiempo hasta “The Weight Of Your Love” (2013), el primer disco de Editors donde participaste. ¿Qué recuerdas de ese período siendo el chico nuevo en la banda?

Fue genial. He estado en bandas desde fines de los noventa, llevo muchos años en la música, recuerdo que mi antigua banda, Yourcodenameis:milo, un proyecto de post hardcore y math rock, una vez fue banda invitada de Editors cuando comenzaban, así que sabía quiénes eran y conocía sus primeros discos. El productor Flood, que es amigo mío, trabajó con la banda en el álbum “In This Light And On This Evening” (2009), cuando se estaban separando de Chris (Urbanowicz, ex guitarrista) les sugirió que me contactaran y probaran como me adaptaba a ellos. De todas formas, fue raro aceptar esa llamada telefónica, no conocía a nadie de la banda, nunca había hablado o salido con ellos. Un día me llamaron y fue como: “Oye, ¿te gustaría venir a tocar guitarra en Editors?” y dije: “Sí, sería divertido”, luego volé a Nashville y creamos el álbum “The Weight Of Your Love”, que fue un tremendo proceso y lo pasé muy bien. Luego de que llegué también se unió Elliott (Williams, tecladista) y se dio un período muy bueno para la banda, que ya tenía una gran carrera hasta el momento y se sentía un poco desorientada tras la salida de Chris. Finalmente, el disco logró que pudieran reencontrarse y así continuar su carrera. Se siente que fue hace mucho, ahora que lo pienso (risas).

Si, nueve años. El tiempo vuela.

Sí, se siente lejano, pero fue un gran proceso. Lo pasamos muy bien haciendo el disco.

Justin, quiero saber sobre otro de tus proyectos, Minor Victories. ¿Hay una posibilidad de que el proyecto continúe o solamente fue algo de un disco?

Qué divertido que preguntes eso, porque en estos momentos estoy en mi estudio revisando el montón de música que tenemos para un nuevo disco de Minor Victories. Tenemos muchísimas canciones preparándose, pero el problema con la banda es calzar los tiempos y agendas, todos estamos bastante ocupados este año. Tengo que enfocarme en la gira de Editors, Stuart (Braithwaite, guitarrista) está concentrado en lo suyo con Mogwai y Rachel (Goswell, vocalista) también está con muchas actividades junto a Slowdive, además que no coincidimos en nuestros períodos libres. Necesitamos encontrar el momento en que podamos estar todos juntos y hacer el disco, y estoy seguro de que pasará en algún momento. Me encanta el primer disco que hicimos y fijo que haremos otro nuevamente, pero tendrá que pasar tiempo para eso.

Durante octubre volverás a tocar con la banda en vivo, luego de ausentarte durante un tiempo de la gira para enfocarte en tu salud mental. ¿Qué has hecho en estos días para prepararte y regresar a los shows?

La mayoría del tiempo me la paso en mi estudio trabajando en música nueva, también jugando con cámaras, me he metido en la fotografía últimamente. También estoy trabajando en algunos guiones para producciones futuras, componiendo música, tengo algunos proyectos fotográficos en mente también, aprovechando el tiempo con mis hijos, básicamente manteniéndome en una posición en la que esté listo para volver a girar desde octubre. Luego de la cuarentena no estaba listo para regresar, a todos nos golpeó la pandemia de manera diferente y nunca me he avergonzado de hablar de mi salud mental, fui sincero en el sentido de que no quería volver a tocar, no estaba listo para girar nuevamente. Después de todo lo que ha pasado los últimos años, me sentía en un lugar seguro estando con mi familia en casa y experimentando nuevas cosas. Participé de los ensayos, estaba listo con todo lo que conlleva subirse al avión e iniciar la gira, pero mi mente no lo estaba, por lo que le dije a los chicos que no me sentía preparado y necesitaba más tiempo. Todos lo entendieron y me apoyaron.

Pensé mucho en esto porque creo que a muchas personas nos costó regresar a la “vida normal” cuando la pandemia comenzó a controlarse un poco más. En mi caso, fue un desafío ir a los primeros conciertos luego de que regresara la música en vivo y no quiero ni imaginar lo difícil que es para ti, que tienes que estar en el escenario tocando frente a miles de personas cada día.

Tienes razón. Lo que más podemos rescatar de todo esto es que no todo el mundo estaba listo para reconectarse a la vida cotidiana, ya sabes, nadie ha tocado ese tema, pero tarde o temprano las personas tendrían que enfrentar eso. Claramente hay gente que no tuvo problemas y regresó a sus actividades como si nada, pero también hay quienes no funcionan así. Si te arrebatan el mundo por dos años y luego te lo plantan en la cara de un día a otro, no esperes que todos reaccionen igual, sin duda habrá problemas. Yo no estaba listo para regresar, necesitaba pasar por ese proceso de preparación y hacer las cosas de nuevo, no podía hacer como si nada pasó porque hubo muchas cosas que pasaron. Todos perdimos nuestra vida por dos años, básicamente nos pusimos en pausa y fue muy extraño, ni siquiera podíamos estar cerca del otro y de pronto todo era igual que antes. El virus no se ha ido, en mi familia se contagiaron por tercera vez hace unas semanas. No es algo que se haya terminado, el miedo sigue afuera y, si la gente sintió ese temor por dos años, es natural que lo sigan teniendo porque aún hay muertes. Es un período muy difícil.

Sí, es algo muy difícil. ¿Estás preparándote de una manera distinta para regresar o simplemente necesitabas un poco más de tiempo?

Es algo más de tiempo, todo para procesar qué quieres realmente y seguir adelante. Cuando tu vida cambia, te pones a pensar qué es lo que quieres y hacia donde vas, es importante ser honesto contigo mismo para entender lo que anhelas. Necesitaba un tiempo para pensar y procesar si esa era mi vida, y lo es, claramente, sólo que tenía que pensarlo mejor y darme cuenta de ello. Ahora estoy agradecido de poder sentarme y decir “bien, estoy listo para regresar”. Los chicos me apoyaron, dejaron que me tomara el tiempo que necesitaba y ahora iniciaremos los ensayos. Ben se unirá al mismo tiempo que yo, así que será como un reinicio oficial de nuestras actividades.

Recuerdo que, cuando anunciaste tu salida temporal, terminaste el comunicado con la frase: “Mientras más lo hablemos, más fácil será llevarlo”, y me gustó mucho la manera en que dijiste eso. ¿Siempre has estado abierto a conversar sobre tus problemas o es un proceso que también debiste comprender?

Sí, siempre he llevado estos temas. He estado en terapias y grupos de apoyo por todos estos años, es un problema que hay que saber cómo llevar. A lo largo de los años he perdido amigos que se han suicidado por no poder hablar lo que les pasaba. Para mí es algo medieval, llegamos a un punto que admitir que estás en problemas es mostrarse como alguien débil, cuando no es así. En mi caso, hice saber a mis cercanos que no estaba bien y ellos lo entendieron, y así de fácil debería ser siempre. Uno ve que muchas veces en las bandas de rock se muestra esta personalidad a prueba de balas, pero no es así. Mira cuántas estrellas de rock se han suicidado, son personas con problemas como todo el mundo, tal como el cartero o alguien que trabaje en el supermercado, todos somos iguales. Para mí, decir algo como lo que dije, no debiera ser un problema, debería ser algo de todos los días para todos. No tenemos que estigmatizar la salud mental, deberíamos estar pendientes del otro constantemente, todo eso de que los hombres son fuertes es pura basura, siempre ha sido una estupidez. Lo único que sí existe es que el suicidio acaba con los jóvenes porque se tragan toda esa mierda y no logran hablar con nadie por miedo a sentirse débiles frente al resto. Hablar con alguien debería ser lo más fácil del mundo, no hay que tener miedo.

Justin, puede que alguien que esté leyendo esta entrevista pase por algo similar. ¿Hay algún consejo que te gustaría dar a quien no sepa como llevarlo?

Todos llevan las situaciones de manera diferente, lo que dije es el mejor consejo que puedo dar: mientras más lo hablemos, más fácil será llevarlo. Esto normaliza algo que debería ser regular, tengo hijos y quiero que hablen conmigo sea cuando sea que tengan un problema, todo se puede solucionar; incluso si estás en un período de depresión, ansiedad o estrés, debes abrir tu mente para entender que nada es tan terrible como uno lo siente, siempre habrá alguien o algo que pueda ayudarte. Puede que no todos sean capaces de ayudarte, pero al menos lo entenderán. Es importante conversar con amigos, familiares, incluso con extraños, puedes ir a un terapeuta y contar lo que pasa, siempre será posible salir adelante. Lo mejor que puedes hacer es comprender qué está pasando y buscar una situación tomando tu tiempo, es algo que se da paso a paso.

Esta será la última pregunta, ya que se nos acaba el tiempo. ¿Hay alguno de todos los proyectos que estás preparando que deseas tener listo antes de salir de gira?

Hay muchas cosas que estoy desarrollando, pero no creo que tenga algo listo antes de irme de gira. Habrá cosas el próximo año que tomarán forma, proyectos en los que llevo trabajando algunos años. Estoy esperando la gira para tomar algunas fotografías también, es algo que me genera un relajo enorme, el simple hecho de tener una cámara y usarla como un vehículo para comprender el mundo.

Bien, Justin, muchas gracias por tu tiempo. Esperamos verte algún día por acá, ya sabes que la gente está esperando.

Sí, lo sabemos (risas). Estaremos allá algún día, se los aseguro.

Muchas gracias, nos vemos.

Gracias a ti, cuídate mucho y que estés bien.

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