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Cristián Del Campo, director de La Primavera De Chile: “El gran triunfo del movimiento, fue despertar a un país dormido”

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En la oficina de “El Faro Producciones” el frío no calaba tan hondo. Afiches del documental y varios computadores editando trailers del estreno del próximo 17 de mayo en el Cine Arte Alameda, son el paisaje que exuda trabajo y convicción. Cristián del Campo, director de “La Primavera De Chile”, habló con HumoNegro no sólo del documental, sino que también del país donde se instala este relato que, en 110 minutos, explica lo acontecido durante las movilizaciones del año pasado desde un punto de vista que “no toman los medios masivos”; los triunfos y desafíos de un movimiento que le tocó observar. Además, cuenta los detalles de la producción y realización de este documental, el primero que se realiza sobre el tema y cuyo preestreno en Berlín fue muy bien recibido.

¿Qué dificultades tuvieron en la realización de este documental?

Si tú ves el artículo 1° de la ley de prensa, cualquier chileno, sea periodista o no, puede registrar todo lo que acontece en la vía pública, en vista de la responsabilidad de informar el quehacer político, y eso es un derecho. El otro día los pacos querían registrar a un escolar y voy y le saco una foto, me pide el carné y me quería llevar, le digo que el hecho de poder registrar lo que pasa en la vía pública es derecho y deber de los ciudadanos. Perdimos una cámara producto de las mojadas del guanaco, una Z1 cagó. No sé si este año vamos a reportear, porque el soporte económico con el que grabamos el documental ahora no está.

¿Cómo se solventó este proyecto?

En realidad fue un documental bien barato. Hubo un donante anónimo que creyó en el proyecto, por ejemplo, dentro de lo que te puedo mencionar, que nos pasó plata de sus ahorros con la idea de que lo podamos recuperar del cine, DVDs, concursos, festivales. Otra parte, fue con aportes de organizaciones sociales que no nos pidieron nada a cambio y que, si bien no era mucha plata, sumaba y sumaba fondos poquito a poquito. Más el aporte nuestro como El Faro. Básicamente fue un proyecto autogestionado, pero tampoco tuvimos nunca como objetivo tener al Gobierno, por ejemplo, como financista, porque queríamos trabajar con independencia, sin ataduras, ni de Gobierno ni de partidos políticos ni actores que nos cortaran contenidos.

¿Cuán importante para un trabajo como este es la independencia?

En realidad, siendo riguroso, también el Fondart no te ve nada, pero igual es poco coherente tener para un proyecto como este el logo del Gobierno de Chile. Es un documental “contra” el Gobierno. Básicamente, el documental se encarga de contar lo que pasó desde la voz de los cabros, o sea, de los estudiantes, profesores, trabajadores y algunas otras organizaciones sociales, como la Asociación Nacional de pobladores, algunos sindicatos e incluso la CUT, entendiendo que todos esos tienen diferencias entre ellos, pero básicamente queríamos que fuera la historia contada por ellos y esa fue la lógica para este documental.

¿De dónde sale el concepto Primavera de Chile?

Cuando yo tenía 20 años, pensaba que los hitos duraban lo que duraba un año escolar. Cuando pasas los 40 -como es el caso mío- te das cuentas que esos procesos son largos, muy largos. Como ejemplo, la municipalización de la educación fue el año 86, la LOCE es impuesta por Pinochet el día antes de dejar el poder y aparece recién la LGE el 2008, entonces el proceso para cambiar de LOCE a LGE demoró 19 años, y estos son procesos que no se han resuelto y ya hubo una marcha con adherencia muy grande, lo que indica que este puede ser un año lleno de movilizaciones y tomas donde todo puede pasar. Desde 2006 se marca un salto en la movilización, porque antes no se veía una orgánica y con los pingüinos ya se marcó una diferencia y hubo muchos otros momentos importantes, pero es un hito y como tal, es diferente a otros. Por ejemplo, ya no es Vallejo la presidenta de la Fech, ahora es Boric, este es un año electoral también, entonces se marca la existencia de un movimiento que se enfrenta a una derecha empresarial, a diferencia de la derecha política que era en la práctica la Concertación, aunque se ponga nombres como socialistas o socialdemócratas, en la práctica también son derecha. Con Piñera está la derecha dura. Los secundarios son trasgresores y estructurales en sus demandas. No plantean becas o rebajas en los créditos, sino que la desmunicipalización, fin al lucro, congelamiento de los decretos para los subvencionados e incluso algunos plantean la vuelta de los subvencionados. Entonces este hito es único y no se resolverá hasta que en el país haya, por ejemplo, una asamblea constituyente. Pero lo que pasa el año pasado marca una antes y un después y marca mucho. Es un salto. No hubo ni siquiera en dictadura una movilización como las del Parque O’Higgins, que aglutinó un millón de personas. Entonces las razones por las que la gente salió a la calle son distintas a las que usualmente hemos escuchado. En los últimos 20 años si decías que 200 mil personas marcharían frente a la Moneda pidiendo asamblea constituyente, plebiscito, no te hubieran creído. Tomamos el nombre La Primavera de Chile porque fue el concepto que acuñaron los mismos estudiantes. También porque es el que se utilizó en el mundo. También porque hay un despertar que se manifiesta en las calles y entre diferentes generaciones, me sorprendía cuando veía que las generaciones de ahora escuchaban a gente de 50, 60 años venir a decirles “pero si yo estudié gratis” y los cabros no lo creían. Entonces está tan internalizado que hay que pagar por todo, que no se entiende que la educación es un derecho. Para nosotros, los que vivimos la dictadura y la transición, esto fue despertar también.  En Chile estaba penalizado el carnaval, que la gente se expresara en las calles con alegría, colores.Quizás lo diferente de este movimiento, fue notar que las demandas iban más allá de las narices de quienes exigen cambios, como en este caso son los estudiantes.

Hay un testimonio que no está en el documental, pero que me llamó la atención. Una profesora de Ciencias que decía que lo que tú dices que cuando las personas son capaces de expresar demandas que van más allá de su beneficio personal y comienzan a pensar en un beneficio social, de las futuras generaciones, ese proceso, es un proceso complejo porque la persona se debe dar cuenta que hay algo más allá de su individualidad. Y eso fue lo que se naturalizó en los 90. Que el Estado no podía ser paternalista, que el desarrollo personal podía ser alcanzado, como si eso se disociara de lo social, entonces se elaboró una lógica/filosofía social donde cada uno se rascaba con sus propias uñas. Eso se cambió. No es que sea de un día para otro. Llega un punto que en Concepción, en el gremio de los Trabajadores de la Salud, plantean que el mejor reajuste es la Educación Gratuita, nada de sueldos, sino que educación gratis. Por lo mismo, si tú ves este paradigma social que cambia y te replantea cómo se benefician todos. Lo que se expresa en la calle es eso y por eso ves a tantas generaciones juntas. Rescato otra cosa: la clase política de este país está muy disociada de la gente y se ha encerrado en su burbuja. Hace años que la clase política viene en lo mismo, de pensar en maquillajes a lo ya existente y evitar las reformas estructurales.

Hay varios ejemplos en los que se puede denotar la desigualdad y la disociación entre políticos y ciudadanía, que me imagino puede desprestigiar a la política.

Pienso que la ciudadanía se está dando cuenta también de que los senadores, diputados, son meros muñecos de los poderes fácticos. Por eso, incluso diría que lo de los 2 millones del Senado es un chiste al lado de las platas que manejan las grandes fortunas y los grandes grupos económicos, quienes son también los que están en todo orden de cosas. Yo creo que las personas se están dando cuenta incluso que los políticos con cargos son un chiste. Las diferencias son, como dice Marcel Claude en el documental, entre el 5% más rico y el 5% más pobre de más de 400 veces en los ingresos. Entonces, en Chile se siente un nivel feroz de desigualdad. No somos pobres. Somos un país rico con pésima distribución del ingreso. Eso lo ve la ciudadanía, que ha tomado una conciencia de mayor nivel. Estamos en un proceso de reflexión como país para definir qué es lo que queremos. Lo que le ha faltado al movimiento, creo, es entender que lo que se pide es muy grande y se deben dar muchos pasos, más allá de lo que ya se han dado. Es un movimiento extraordinariamente fuerte en las demandas, pero le falta entender que la negociación con los que detentan el poder no llegará a nada.

Y tú justamente puedes tener una mirada desde afuera de todo este proceso.

Miro también con un afán de aprendizaje, por ejemplo, con el asambleísmo como forma de democracia. Nosotros venimos de una generación post-dictadura que no creía en eso, sino que en representantes que eligen por ti. Sin embargo, veo una cuota de inocencia en pensar que gente que trabajó 30 años en pos de este modelo, lo van a sacar de la noche a la mañana. No lo harán ellos. La única forma es que la misma ciudadanía establezca sus propias formas de movilización y de llegar al poder. El Gobierno no iba a hacer cambios con Lavín, Piñera, Bulnes, Beyer, Larroulet. Incluso si vas a la Concertación, los Aylwin también tienen sociedades en colegios. Varios políticos o afines a ellos son parte de los directorios de instituciones privadas de educación. Es muy difícil que ellos hagan los cambios que la educación necesita. En ese sentido, a este movimiento le faltó un arrojo que en verdad espero que lo logre. No encuentro descabellada la idea de la asamblea constituyente, considerando que es una forma de lograr cambios estructurales como los pide buena parte de la sociedad y no los cambios cosméticos que se han planteado. Y muchos piensan que va a quedar la cagada, pero yo creo que no y gran parte de la ciudadanía espera que alguien se la juegue. Hay una tremenda minoría que supo maniatar a una gran mayoría y dominarla, y vastos sectores no entienden bien lo que pasa en la sociedad. En el fondo, los Gobiernos creen en la economía de libre mercado, de educación de mercado, y puedes ejercer la oferta y demanda, las cuales pueden ser subsidiadas desde el Estado.

¿Y qué pasa con los otros movimientos? ¿Ayudan a la consecución de los objetivos de los estudiantes o no tienen relación con ellos?

Un mensaje muy potente fue “Todos Somos Aysén”. Ya no existe la idea de que Santiago es Chile y nada más. ¿Cuántos chilenos conocen Aysén? Muy pocos, y la mayoría no conoce nada y no tiene nada que ver con la vida del centro o norte del país. En el fondo te das cuenta que la ciudadanía no ve el problema en “su” jardín, sino que en “nuestro” jardín, sociedad, patio, donde estamos todos. La prensa, la política, no dan el ancho para hablar con la ciudadanía. Existe una cultura de síntesis absoluta que tiende al corte. Por ejemplo, el documental debió durar menos de lo que queríamos por la estructura de la industria, porque hay una tendencia al brief, al pasar superficialmente por los contenidos, sin dar espacio a la reflexión o al contexto, sin estudiar qué hay detrás de los hechos. Hoy puedes ver lo que quieras gracias a Internet. No debes estar sometido a los horarios de los canales, entonces esta televisión acotada que te secuestra y no te muestra las problemáticas, no debiera estar tan segura de ser lo predominante. Lo que pasó en Canal 13, que se atreven a revelarse, te marca un hito gigante y que tengan la solidaridad de los conductores del noticiero, y el canal lo borró de Youtube, pero al final educativamente estos son hechos muy potentes y marcan hitos. E incluso la gente en la casa ya no cree cuando los noticieros no muestran una marcha, porque lo ven al pasar, entonces sienten que hubo algo que no cuadra entre lo que muestran en la TV y en su propia realidad.

¿Ponerse de acuerdo con los matices es una dificultad para la izquierda que es más heterogénea que la derecha?

Encuentro espectacular cuando los movimientos no se estancan y hay alternancia como lo que pasó con Camila y Boric, porque indica que existe una sana competencia, no como pasa con los políticos tradicionales que se apernan en sus cargos y siempre estamos hablando de los mismos.

¿Y la igualdad de dónde sale como demanda?

Yo entiendo que, por ejemplo, el tema de la gratuidad no estaba instalado en el Confech, que hubo divergencias fuertes y eso lo planteamos, de que hubo dirigentes que en su momento se la jugaron, desde los secundarios y las universidades más precarizadas como la de Playa Ancha o la UTEM, y lo plantearon y supieron llevar la problemática. La impusieron porque tuvo resonancia en las grandes mayorías y los matices son buenos, pero lo que pasa es que hay que saber construir con ellos un camino que esperen las grandes mayorías. Pero eso hoy no se da como una vinculación entre el mundo social, entre obreros, estudiantes y profesores, entre otros. Los universitarios tienen mucho que aprender del mundo popular, y con un proceso así, con mayor razón, los diferentes matices congeniarán y permearán en la población.

¿Cuáles son los triunfos del movimiento social?

Lo principal que nos movió, fue que nos sentimos vivos de nuevo a través de la movilización como ciudadanos de a pié, que para nosotros fue hermoso ver esto y quisimos hacer un registro con cariño a los cabros que convocaron esto, pero también para entender que lo del año pasado sí fue un triunfo. No se acabó la estructura del sistema contra el que se protestaba, pero se instaló la noción de que lo que había era necesario cambiarlo, y requieres mucho tiempo para hacerlo. El primer paso fue el más difícil, que era volver a movilizar a la gente. Recordemos que la sociedad chilena fue desmovilizada por los gobiernos de la Concertación en su afán de transición, porque para mantener los privilegios de la dictadura, la Concertación desmovilizó a la gente con la vía de la política institucionalizada y de los acuerdos. Este país era un país “niño”, porque había muchas cosas que no te dejaban hacer y otras que aprendiste de a poco, como las tarjetas de crédito por ejemplo, y la sociedad comenzó a creer que el consumo era la vía a la libertad. Diez años después tuviste, por tanto, a una sociedad empobrecida y además desmovilizada. El proceso de La Primavera de Chile no fue de un momento para otro, porque fueron 10 años de reconstrucción de ese espíritu, y si no se hubiera logrado, eso sí que hubiera sido un fracaso.

¿Qué se puede esperar la gente del documental y quién crees tú que debe ver el documental?

Llamaría a todos los que estuvieron ahí porque fueron parte del documental, dado que una parte es la explicación de la instauración del modelo y después el documental pone como eje la cronología de los hechos, y es bueno revivir esos hitos. Intentamos retratar esto que parte con las movilizaciones de abril y luego vienen las tomas, los flashmobs, las marchas, entonces es el recorrido del movimiento. Y obvio que también llamaría a que lo vieran todos los que no formaron parte de esto. Lo más potente del documental es que en el fondo nosotros, de forma patuda, nos colgamos de la historia de estos muchachos, con una historia con su nudo dramático propio, y es increíble como va in crescendo, porque paso a paso más gente se suma. Este documental también devela lo que pasa en la sociedad chilena. Hicimos seguimiento a las asambleas y también seguimos a los dirigentes universitarios y secundarios.

¿Hay algún otro formato que tengan en mente?

Lamentablemente el cine chileno hizo que con su política de películas “cortas” tuviéramos que pensar en el DVD como una opción para mostrar el trabajo completo. Aunque la idea es que por lo menos tengamos el documental un par de meses en salas de cine. Vamos a asistir a muchos festivales, donde incluso en Berlín tuvimos un predebut bastante exitoso.

¿Qué más cambió en la forma de trabajar en algo tan complejo como un documental como “La Primavera de Chile”?

Podemos generar nuevas plataformas y nuevos contenidos, pero lo que pasa es que hay que socializarlos, y en la medida que trabajemos en eso, es que vamos a contribuir a la comunicación y luego le puedes disputar a los grandes medios de comunicación, que no mostraban el carnaval de la movilización e incluso mostraron denuncias de carabineros encapuchados, porque Internet acorrala a los canales, ya que los flujos de información van rapidísimo.

¿Qué se puede esperar de este año de movilización?

Más conciencia social. Ese fue el gran triunfo y es difícil que eso se pierda de un año para otro.

Por Manuel Toledo-Campos

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Tomas Lindberg de At The Gates: “El arte nace de nuevo cuando el receptor lo decodifica”

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Tomas Lindberg

Ser una de las bandas más influyentes de su género es un apelativo que muchas veces, sobre todo en el metal más extremo, viene acompañado de un misticismo casi underground, donde pareciera que sólo pocos conocen de su nombre. Si bien, en el caso de At The Gates su historia no fue del todo así, la banda ha sido referencia obligatoria en lo que respecta al death metal en variadas ocasiones, siendo señalados como pioneros en el sonido más melódico de la escena de Gotemburgo. Puede que otros se lleven las luces, pero el conjunto lo tiene claro a la hora de pensar de manera aterrizada en cómo desarrollar su arte y mostrar su música al mundo.

Con esa misma lucidez de la realidad, es que el conjunto sueco se prepara para publicar su álbum “The Nightmare Of Being” el próximo 2 de julio, por lo que el séptimo larga duración de su carrera era la instancia ideal para conversar con Tomas Lindberg, vocalista de la banda, quien nos adentró un poco en su mirada sobre el mundo y la música, todo con la misma naturaleza honesta y consciente que se han encargado de impregnar en su música. Detalles de su nuevo disco, su inspiración en la literatura filosófica, los venideros treinta años de su trabajo debut, el desarrollo de su reunión y posterior álbum de regreso en 2014, entre otros temas, conversamos con el frontman en una entrevista que te dejamos a continuación.

Gracias por darte el tiempo para conversar con nosotros, Tomas. ¿Cómo has estado en estos locos dos años que hemos tenido?

Todo va bien por ahora. De hecho, acabo de recibir mi primera dosis de la vacuna hace unos días (risas). Las cosas finalmente parecen verse un poco mejor, ha sido un período muy loco como tú dices, supongo que para todos ha sido igual. Hemos tenido la suerte de no perder a ningún cercano por el Covid, y también afortunadamente la pandemia llegó durante el período de composición de nuestro nuevo disco y no durante la gira de promoción. Probablemente hemos tenido días mucho menos complejos que en gran parte del mundo, así que eso lo agradezco.

El 2 de julio será el lanzamiento de “The Nightmare Of Being”, próximo disco de At The Gates. ¿Qué nos puedes comentar de este nuevo trabajo?

Giramos mucho con el último disco, así que, luego de terminar el tour, recién el año pasado nos metimos directo al proceso de composición. Teníamos algunas ideas y demos flotando con anticipación, el concepto del disco estaba claro, pero luego apareció esta pandemia y básicamente nos dio más tiempo para enfocarnos en el proceso de composición y en la grabación, lo que es algo que quizás benefició al disco porque es más texturizado, con capas. Es un álbum mucho más grande que el anterior y fue muy divertido componer este disco. Creativamente hablando, fue muy desafiante, pero nos gustan los desafíos (risas).

En el comunicado de prensa para el anuncio del disco, dijiste que este es un trabajo “oscuro, pero no negativo”. ¿Cuál es la diferencia específica que hicieron entre esos dos conceptos?

La oscuridad que intentamos reflejar tiene que ver con el lado emocional de la música, la melancolía, la desesperación, ese tipo de ideas. Todos esos sentimientos no pueden existir sin la esperanza, por lo que ahí se remarca esa diferencia que me preguntas, con eso es como se desencadenan esas emociones. Es un álbum sobre el pesimismo, pero no es pesimista, eso es lo principal.

¿Pero tiene un enfoque pesimista más progresivo en la música y las letras, o era un concepto base desde donde surgieron las canciones?

Si, creo que la idea que tuvimos, al menos para mí, fue de ir a través del proceso de aprender sobre la filosofía pesimista al mismo tiempo en que escribía las letras para el álbum, por lo que podríamos decir que muestro mi proceso de aprendizaje al oyente. No es como educarlos, porque no creo que una banda deba hacer eso, sino más bien como dar a conocer algunas ideas de lo que aprendí, y hablar sobre ellas. No en el sentido de “esta es la única forma de ver la vida”, más bien como “estas son ideas muy interesantes, ¿qué piensan ustedes sobre eso?”. La idea de este disco es que se pueda dar esa conversación con quien lo escuche.

Pese a que nadie está tocando en la actualidad, evidentemente saldrán de gira con este disco en algún momento. ¿Cómo crees que se adaptará el nuevo material con los clásicos que están presentes en el repertorio?

Este es un disco donde tenemos lo que llamo “canciones de audífonos” (risas). Hay muchas canciones que podrían adaptarse naturalmente con el material antiguo, pero también otras que son más desafiantes para el oyente, depende más del contexto donde toquemos. Si estamos junto a otras bandas y nos toca un set de 40 minutos o algo así, probablemente nos enfoquemos en las canciones más agresivas del disco. Pero si es en un show como cabezas de cartel, de unos 90 minutos, ahí tendríamos una secuencia de tiempo para pasar por los distintos aspectos de la banda, tener una sección con un estado más melancólico, y luego de eso golpear con canciones más pesadas. Se da un show más dinámico de esa forma.

El próximo año se cumplirán tres décadas de “The Red In The Sky Is Ours”, el álbum debut de la banda. ¿Tienen o tenían algo preparado para celebrarlo?

Bueno, debo ser sincero: nos dimos cuenta hace muy poco que se cumplirán treinta años de eso. Estábamos tan enfocados el año pasado con el aniversario 25 de “Slaughter Of The Soul” (1995), que se supone que tocaríamos sets especiales de ese álbum en 2020. Esos shows no se cancelaron, y los tuvimos que posponer, así que ahora tocaremos shows por los 27 años de “Slaughter Of The Soul” (risas). Pero ya que “The Red In The Sky Is Ours” tendrá 30 años al mismo tiempo, hay posibilidad de que toquemos algunas canciones que nos parecen interesantes de ese disco. Lo hemos hecho en otras ocasiones también. Algunas canciones de ese disco son más difíciles de tocar en vivo porque fueron compuestas por unos jóvenes más odiosos y pretenciosos, y ya no somos esos jóvenes (risas), así que es muy difícil recrear la misma atmósfera. Por otro lado, hay canciones que tienen un sentimiento más fácil de incorporar en el show, así que quién sabe.

Ya que mencionas eso, creo que en ciertos aspectos se nota el hecho de que el primer disco tiene influencias netamente musicales, mientras que en el material actual incorporan influencias más filosóficas ¿no es así?

Sí, diferencias hay, pero en los primeros días de nuestra carrera igual tenía ideas filosóficas de hacia dónde queríamos llevar la música y las letras, aunque no tenía mucho conocimiento en aquel entonces (risas), era más de expresar cómo me sentía en ese momento. Ahora leo mucho durante el período de composición de las letras, tener claro que las líricas tengan un sustento teórico, ya que ahora sé mucho más de los temas sobre los que estoy cantando y eso, de hecho, lo hace más importante, más honesto. Cuando expreso lo que canto, mi forma de ser ahora es más honesta, creo que esa es la diferencia principal. At The Gates es mucho más importante para nosotros ahora que cuando teníamos veinte.

Sé que eres profesor de Ciencias Sociales. ¿Cómo ha sido esa experiencia de trabajar en algo alejado de la música?

Ha sido genial, realmente. Siempre hemos tenido esta idea con At The Gates de que nunca dejaríamos que la banda sea nuestra principal fuente de ingresos, siempre hemos sido bien aterrizados. Una parte de esa idea es nuestro deseo de estar más en contacto con el mundo real, o algo así, no estar distantes de la sociedad. Mientras que, por la otra vereda, sentimos que hay cierto riesgo cuando vives de tu música o tu arte, al punto que podrías llegar a acomodar ciertas cosas para que lo que hagas venda mucho más y así puedas tener mucho más dinero. No queríamos arriesgar eso, básicamente es como un pasatiempo que amamos; ponemos todas nuestras emociones y creatividad en ello, no necesitamos vivir de esto, por lo tanto, podemos hacer música más interesante de esta forma.

Eso es algo que le pasa mucho a las bandas, estadounidenses especialmente. La mayoría de los grupos europeos siempre se mantiene en un estándar de calidad. Ustedes, por ejemplo, así como otras bandas, no transan eso. Es contrario a lo que he visto en muchos ejemplos en la escena norteamericana, hay bandas que sacrifican esa calidad con el objetivo de vender más, así como otras que empiezan con la meta de ser ricos y famosos, perdiendo el foco de lo que quieres expresar como artista.

Sí, cuando partimos con At The Gates, por ejemplo, nuestra meta era poder grabar un demo y ser reseñados por algún fanzine underground de metal, ese era nuestro principal objetivo, mucho más que ser famosos. Así que, cuando lo logramos, ­–que fue casi inmediatamente– sentimos todo lo que vino después como un bonus, lo que es tremendo. Estamos felices de estar donde estamos; si tenemos que tocar en recintos pequeños o grandes, no importa en lo absoluto, amamos hacer esto.

Ya que hablamos de esto, ¿qué consejo le darías a los jóvenes que empiezan en la música y que estén leyendo esta entrevista?

Creo que lo más importante tiene que ver con lo que dijiste: debes pensar primero por qué quieres hacer música. Si es porque quieres acceso gratis a cerveza o que te sigan las mujeres, está bien supongo (risas), si sientes que esa es tu meta está bien. Pero si quieres decir algo con tu música, deseas trabajar duro y no estás tan preocupado de ser famoso, mucho mejor. Simplemente piensen en metas sencillas, cumplan esos objetivos primero. Si quieres lanzar un 7 pulgadas por tu cuenta, puedes enfocarte en cumplirlo, hazlo de manera honesta y sé fiel a tus principios para luego pasar a la siguiente etapa. No trabajen pensando en llegar a un sello grande y convertirse en los próximos Slayer inmediatamente porque, si lo hacen así, estarán enfocados en las razones incorrectas.

Esa es la diferencia entre fama y reconocimiento. Creo que eso es lo esencial.

Totalmente, eso es lo principal.

Mirando en retrospectiva tu trayectoria en la música durante todos estos años, ¿hay algo de lo que estés especialmente orgulloso?

He sido muy afortunado, he logrado muchas cosas que nunca pensé que lograríamos con la banda. Creo que lo más difícil que hemos hecho, y que no pensé que lograríamos, fue poder publicar “At War With Reality” (2014), nuestro álbum de regreso. Fue algo muy muy difícil de hacer, era una idea “sin fines de lucro” (risas). En ese punto de nuestra carrera no habíamos hecho un disco en mucho tiempo, pero queríamos desarrollar nuestra creatividad todos juntos, por eso decidimos hacerlo, las expectativas eran muy altas para todos. Ahora, años después, cuando tocamos canciones de ese disco, todas son muy bien recibidas en vivo y eso nos sorprende, estamos agradecidos de que tuviera la recepción que tuvo. Para nosotros fue como que logramos componer y grabar algo que la gente igualmente sintió que era At The Gates, incluso cuando habían pasado tantos años desde nuestra separación. Fue un gran logro para mí, estoy muy orgulloso de eso.

Recuerdo que, cuando salió ese disco, fue como una gran declaración de “hemos vuelto”, le dio a la reunión un sentido más real. Hizo entender que, más que un ejercicio de nostalgia, era retomar el camino creativo.

Absolutamente, fue algo que se fue dando de manera natural.

Siguiendo en ese período, ¿por qué decidieron retomar la banda después de tantos años sin tocar juntos?

Para la primera reunión, cuando sólo tocamos las canciones clásicas en vivo, fue una propuesta de Anders (Björler, guitarrista) porque él abandonó la banda en 1996, así que quizás se sintió un poco culpable y quería retomar el contacto (risas). Tuvimos varias reuniones para ver cómo lo haríamos, todos tenían algo que decir y fue un proceso muy democrático, todos se escucharon y respetaron las opiniones del otro. Luego de que hicimos la gira de Norteamérica y Europa primero, luego la gente quería la gira en Sudamérica y Australia y, bueno, los shows siguieron por más tiempo. Llegó un punto en que Anders dijo: “¿Saben? No podemos seguir haciéndolo de esta forma, sería tonto seguir si no publicamos algo nuevo”. Pasó que había compuesto algunas canciones, nos preguntó si queríamos oírlas, a lo que todos accedimos, creo que la primera canción que nos mostró fue “The Book Of Sand”, e inmediatamente me encantó. Le dije a Anders que era muy fresca y enérgica, realmente sentí que podíamos lograr un disco, así que decidimos seguir componiendo, pero sin contarle nada a nadie hasta que tuviéramos que grabar el disco (risas).

¿Por qué optaron mantener ese secretismo?

Porque no queríamos tener ningún tipo de presión externa. Quizás eran sólo unas cinco personas las que sabían, aparte de nosotros. Fue un proceso muy extraño y que de seguro tomó a todos por sorpresa cuando el disco estaba completado. Me alegro de que haya sido así. Como dije, hacer ese disco es una de las cosas por las que estoy más orgulloso.

 

Tomas, quiero que volvamos al nuevo disco, ya que hay algo que no te pregunté hace un rato. Cuando los fans escuchen este trabajo, ¿cómo te gustaría que abordaran la nueva música de la banda?

Quiero que recreen la música y las letras por su cuenta. No quiero decirles cómo se deberían sentir, sólo espero la predisposición a un álbum que es muy desafiante, que toma trabajo, quizás deban escucharlo unas diez veces para ir comprendiendo sobre qué trata. Espero que lo reciban con la mente abierta, dejar fluir las emociones, es muy interesante ver cómo la gente reaccionará al disco, estamos expectantes. Realmente creo que el arte nace de nuevo cuando el receptor lo decodifica. Nuestra idea es que este álbum cree una especie de nuevo mundo al que puedan adentrarse y descubrir cosas. Para eso, tienen que darle algunas escuchas antes de comprenderlo, creo yo (risas).

Bueno, Tomas, esa fue la última pregunta. Para terminar, ¿te gustaría enviar un mensaje a los fans de At The Gates en Chile?

Nos encantaría volver. Cada vez que hemos estado en Chile nos han recibido muy bien, el cariño que nos entregan es inmenso. Todavía se me eriza la piel al recordar la primera vez que tocamos allá, no estábamos listos para eso (risas). Fue una locura, la emoción de los fans es muy importante para nosotros. Tenemos algunos amigos en Chile, así que hemos podido conocer algo de un país tan hermoso como el suyo. Volveremos allá, definitivamente. Si tenemos una gira, es obvio que pasaremos por Chile.

Muy bien, Tomas. Muchas gracias por tu tiempo.

Muchas gracias a ti, fue una gran entrevista. ¡Espero verte algún día en Chile!

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