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Cevladé: “Todo lo que observas repercute y se transforma en lo que haces”

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Wladimir Espinosa, más conocido como Cevladé, ya es alguien de la casa. Desde su irrupción con “El Escritor Maldito” (2005), ha venido poco a poco forjando un camino desde el underground hasta establecerse con obras esenciales del rap chileno moderno, como “Coronación” (2010), “Requiem For A Drink” (2012), “La Casa de Astaire” (2014) y “Pinceles y Puñales” (2017), por mencionar algunos. Ahora, con una vida renovada en Argentina, Cevla se encuentra con la mirada fija en lo que será su próximo larga duración, trabajo que lo presenta más humano, directo y sincero que nunca.

Intacto” es el nombre del álbum que trae de regreso este 2021 al rapero chileno, quien desde Argentina se tomó un tiempo para conversar con nosotros sobre el concepto detrás de este disco, el desarrollo del trabajo con colaboradores, las influencias musicales en su vida, sus reflexiones sobre el debate de artista vs. obra, entre muchos otros temas, en una entrevista que te invitamos a ver y compartir a continuación.

Cevladé, feliz de estar conversando por primera vez contigo. Conocí tu trabajo con “Pinceles y Puñales (2017), y desde HumoNegro siempre hemos estado apoyando tu música, atento a cada movimiento de “Cevla”, como te decimos de cariño. Te digo “de cariño”, y es primera vez que conversamos.

(Risas) No, pero está perfecto hermano, todo el mundo me llama igual y sé que es de cariño. Está todo bien, no hay problema.

Cevla, ahora estás en Argentina y quisiera partir conversando sobre cómo ha sido tu vida allá. ¿Cómo llegaste y desde cuándo estás?

Correcto. El 23 de agosto se cumplieron tres años desde que estoy acá. Y sobre cómo llegué, en avión (risas). Me vine hace tres años porque me enamoré. Igual estaba buscando irme de Chile y mi primera opción era México porque allá tengo familia, amigos, buenas perspectivas laborales. Justo había decidido irme de Chile, no específicamente a México, pero esa era la posibilidad más fuerte. Luego apareció esta persona, me enamoré, y dije: “Bueno, si ya decidí irme de Chile, me voy a Argentina”, porque ella es de acá, obviamente.

¿Ha sido difícil llevar la carrera desde allá? Es como hacer todo a distancia, supongo.

Es extraño porque además coincidió con el estallido social, la pandemia, entonces de vida normal entre comillas llevo como un año, más o menos. Para el estallido yo estaba en México, me acuerdo de que estaba presentando “RainViento” (2019), y en noviembre me iba a continuar la gira en Chile para luego seguir en diciembre con Argentina. Lo de Chile se tuvo que cancelar, quedé con ganas porque no pudimos hacer nada y eso me desmotivó. En marzo del año pasado tratamos de hacer algo en Chile y nos pilló la pandemia, tuve que salir arrancando prácticamente.

Y aquí estamos, todavía en pandemia, pero con un nuevo Cevla si pensamos en el lanzamiento de “Intacto” y todo lo que se viene. Pasemos a la música: ya escuché el disco y está muy bueno, como siempre con una rima muy directa, muy clara, con un mensaje que traspasa cualquier forma de expresión. Dijiste que al hacer este disco estabas en tu mejor momento, así que te preguntó, ¿cómo fue la experiencia haciendo este trabajo en comparación a los anteriores?

Bacán, gracias por eso. Después de que “RainViento” no tuvo la acogida que esperaba, quedé un poco frustrado no sólo con la gira, sino que también con la recepción en general del público, pero seguí haciendo música. De repente vi que tenía una buena batería de canciones y pensé en hacer un álbum, pero ahora sin pretensiones, porque el “RainViento” era un poco de graficar el momento, explicar por qué me fui de Chile, explicar lo que estás experimentando, retratar ese momento y también explicar por qué yo me sentía distinto y había madurado en muchos aspectos. El “Requiem For A Drink” de 2012 ya tenía un concepto bien denso, que era eso de la secta y el culto, era un disco bastante oscuro. Después “La Casa de Astaire”, inspirado en el cuento de Borges y el mito del Minotauro, que también es un disco conceptual. Lo mismo con “Pinceles y Puñales” y “RainViento”. Eso me hizo pensar en hacer un disco sin pretensión alguna, preocupándome de que fueran canciones sólidas, retratar que soy bueno haciendo canciones. Ahí pensé juntar todo eso en un álbum y, a medida que lo iba haciendo, se fue dando este concepto de la estatua, algo ostentoso y un poco egomaníaco, pero le pedí al diseñador de la carátula que esta se mostrara rota y vulnerable, tener esa dicotomía presente. Mostrarse como un prócer, pero también con grietas que dejan entrever esa fragilidad.

¿Ese paralelo con el cuento de “El Príncipe Feliz” está representado en otro concepto del disco, va más allá de la estatua de la carátula?

Sí, se fue desarrollando a medida que iba haciendo las canciones. Por ejemplo, las que compuse primero están un poco más alejadas del concepto, pero las posteriores tienen que ver con eso. Obviamente, en mi vida fueron pasando cosas, vas tomando ciertos rumbos, fui experimentando sensaciones nuevas y me vi en esa en esa posición como la historia de “El Príncipe Feliz”, que se supone que estás feliz, pero por dentro estás hecho pico. Igual no es mi caso, pero por ahí va la onda.

En el comunicado de lanzamiento decía que se ve enfrentado lo que uno aparenta contra lo que uno realmente siente. En este disco te veo bien seguro en las rimas, sobre todo al principio con “100” y “Pow”, que te muestra bien confiado y claro en lo que vas diciendo. Eso también se siente en las colaboraciones con muchos artistas, ¿estas se formaron por petición o creaste las canciones con ellos?

Yo nunca busco colaboraciones, sino que llegan, o simplemente la canción me las pide. En el caso de la canción donde aparece C-Funk, fue porque le faltaba un estribillo y sabía que no podía hacerlo yo, pero justo había empezado a hablar con él hace poco, así que le pregunté y dijo que sí, y para mi gusto quedó maravillosa esa canción. En el caso de Muelas de Gallo, Dee y ClapPsycho, ahí yo hice el instrumental y la letra, era el doble de letra de lo que sale en el tema, pero quise darle una vuelta de tuerca e invitar a más gente. Hace rato que tenía ganas de hacer un tema con Clap y con el Muelas, siempre un agrado trabajar juntos, así que los invité a los dos, pero al Muelas le dije que invitara a alguien de su crew, para hacerlo dos y dos. El Muelas le dijo al Dee, así que Dee apañó al toque y lo hicimos. Lo de Feliciano es lo más raro, porque con él siempre trabajamos juntos, pero esta vez como que ninguna canción me pedía a Feliciano. De hecho, esa no era con él, sino que con un sample, y para evitarme problemas con el sample, yo canté el fraseo y se lo mandé al Dj See All para que lo scratcheara, pero no me podía gustar mi parte. Ahí pensé, si hay alguien que lo puede cantar perfecto es el Feliciano, así que le pedí que me grabara dos frases para scratchearlas y se motivó con el tema, me pidió unos días para terminarlo y grabó las voces, guitarra, batería, hizo algunos arreglos también. Entonces, al final, como que el Feliciano apareció de invitado de casualidad, prácticamente. Voy a retomar una cosa qué dijiste: efectivamente el disco empieza bien sólido, con harta seguridad, pero, si te das cuenta, el último tema, que es precisamente con Feliciano, es para mostrar toda la fragilidad expuesta. Empieza el recorrido y desde ahí la estatua como que se va deteriorando, igual que la carátula.

Me quitaste las palabras porque, de hecho, te iba a decir eso (risas). La estatua parte majestuosa y se va rompiendo con cada canción. Es interesante pensarlo así, lo imaginaba en ese proceso, pero ahora lo confirmas.

Correcto.

¿Qué hay con el uso de los samples? ¿Cómo los abordas en tu trabajo?

Primero, con mucha cautela, eso es lo primero porque ya me bajaron un disco por copyright y no quiero volver a pasar por esa experiencia totalmente horrible, terrible y desastrosa. Luego está elegir con mucho cuidado y modular muy bien el sampleo, de manera que sea irreconocible. Lo otro es que, a partir del sampleo yo compongo lo demás, muchas veces parto desde el sample y después lo retiro de la canción. Desde ahí yo construyo y luego, cuando el tema está listo, a veces el sample termina por estorbar, así que ahí lo saco. Primero tengo cuidado de qué no sea reconocible y de componer algo nuevo a partir del sample, luego voy haciendo más capas de sonido encima y finalmente decido si lo dejo o no. El sample es casi como un punto de partida para la composición más que parte de la composición misma.

Me imagino que, a medida que tu carrera avanza, el sample se va dejando más de lado, ¿o no?

Discrepo.

Por lo menos en este disco lo siento un poquito más orgánico.

Si, pero es por lo que te acabo de explicar. Para mí es indispensable el sampleo en el rap. Ahora en casi toda la música se ocupa, no sé si en toda sea indispensable, pero para mí en el rap sí lo es. Por ejemplo, Feliciano canta, pero lo hace a partir de un sample que yo grabé, y luego él grabó a partir de lo que yo grabé, todo nace de un sample igual. Esa canción también está construida a partir de un sample que yo modifiqué, y luego toqué encima lo que había modificado, y ahí saqué el sample, por eso quedó todo súper orgánico, porque además el “Cachano” tocó la batería, la guitarra, unos teclados, qué sé yo. Para mí es esencial, es una cuestión que no voy a abandonar nunca, es parte de los principios de mi música. No andaré pontificando ni condenando a nadie, pero por lo menos en mi música es indispensable el uso del sampleo.

Ya que dices que el sampleo es algo esencial en el rap, quisiera preguntarte por la escena del rap actualmente. ¿Estás al tanto de lo que suena o te gusta más seguir escuchando lo clásico?

En mi día a día no estoy escuchando nada porque, después de trabajar en este disco, que fue algo muy intenso, quedé saturado de música. De todas maneras, igual no escucho mucha música en general, me dedico a ver tutoriales en YouTube, aprender cosas como hacer una palomita de papel, cosas así, que nunca voy a aprender. Además, como estoy en Argentina, el algoritmo me sugiere cosas de acá, entonces es muy difícil estar al tanto de la escena chilena si no estoy activamente buscando algo en concreto o estoy ahí atento a lo que pasa. Siempre me llegan sugerencias y cosas de lo que sucede acá, y creo que es muy distinto a lo que sucede allá. Creo, porque no tengo cómo comparar, pero acá se oye mucho trap, pop, el freestyle, que es una cuestión súper poderosa, sé que en Chile igual, eso sí lo sé. A veces escucho esas cosas involuntariamente porque la gente lo pone en sus autos, las casas, lo escucho cuando salgo a comprar. Generalmente tengo una playlist enorme, que son de todas las canciones que he bajado alguna vez para samplear, son “oldies but goldies”, esa es como mi selección.

Y de lo antiguo, ¿qué es lo que más te inspira?

Últimamente empecé de nuevo con lo que escuchaba cuando era más joven, la música de comienzos de los 2000, como el pop y el rhythm & blues de esa época, y también de finales de los 80. Cosas como New Edition, Neneh Cherry, también cosas de Pharrell Williams, Kelis, generalmente siempre escucho esa playlist de “oldies but goldies” y esto que te acabo de comentar.

Me soplaron que te gusta Michael Jackson, ¿no es así?

Sí poh, el rey (risas).

Es complejo hablar de él en estos días. Personalmente, no hay semana en que no escuche canciones de Michael Jackson, están en todas mis playlists, pero siempre lo hago con cierta sensación de ocultarlo (risas). ¿Qué opinas de toda la polémica en torno a su figura?

Yo soy super fan de Michael Jackson, pero no sé si fanático, hablo del fanatismo como el fanatismo religioso, esa ceguera que te impide ver las cosas. Yo no soy así. Cuando alguien dice: “Oye, pero el loco es aquí o acá”, o lo que tú mismo acabas de decir de escucharlo medio oculto, a esa gente no le digo que está equivocada ni nada. Yo pienso una cosa, la gente piensa otra, y entiendo por qué piensan eso. Lo que yo pienso al respecto es que era una persona muy talentosa, eso es indiscutible, también era una persona muy dañada, muy sensible, tuvo una vida extremadamente distinta, siendo él ya muy distinto a todo lo que conocemos. A los 11 años ya era una superestrella, y de ahí toda su vida estuvo en la mira de la prensa. Hay un montón de historias de cuando se iba de gira con los hermanos, metían groupies y Michael se hacía el dormido mientras los hermanos tenían sexo. Las otras dos cosas que más se le cuestionan son el abuso de menores y el cambio de tono de piel, eso último se explica por el vitíligo, no es que haya quedado completamente blanco, pero tenía demasiadas manchas blancas y luego se maquilla según este tono de piel, y para tener un color homogéneo es más fácil aclarar que oscurecer. El tema del abuso de menores es algo que está comprobado que siempre fue por plata, el primer caso que lo denunció fue por eso.

Siempre han quedado en duda todos los testimonios, es un tema complejo de abordar. Con esto de cancelar a la gente se echa por la borda el trabajo de un montón de personas, él no hizo sus canciones solo. Es un escenario complejo, y te llevaba a este tema por una cita tuya, donde, en el contexto literario, dices: “Siempre hay que considerar al autor únicamente dentro del contexto socio-político y cultural bajo el cual se generó la obra”.

Sí, esa es una mirada comunista de la literatura.

Sí, siento que en la música todavía no está ese debate porque, cuando hay actores que se cancelan, el tipo deja de tener roles y chao, pero la música es diferente, porque el músico puede seguir publicando canciones. ¿Qué opinas tú? ¿Tienes alguna decisión clara de eso personalmente?

Una canción la puedes escuchar una y 1000 veces, y si te gusta una película, lo mismo. El músico cancelado no va a dar más conciertos y, si hace canciones, no tendrá la difusión y repercusión que tenía antes. Lo mismo con el actor, el trabajo que hizo en una película o serie está ahí, si a ti te gustan las puedes ver, pero te va a hacer ruido verla porque ya sabes que esa persona que estás viendo o escuchando tiene una parte súper oscura y negativa, como una parte de su alma compuesta por basura, prácticamente. Eso es un debate muy complejo, podríamos estar horas conversando, porque separar la obra del artista es súper delicado, porque el artista es su obra también, él lleva su obra a través de quién es, es un intérprete de lo que él siente, de lo que él percibe, de cómo se relaciona con el mundo, no es sólo la obra por sí sola. La obra es una extensión del artista y el artista es un ser humano, con esas luces y sombras. Obvio que es algo condenable, en el caso específico de Michael sé que no es así, pero tampoco quiero intentar convencer a nadie (risas).

También dices que el arte tiene que mover a la gente, eso es esencial para que sea un buen arte. Sé que en Facebook hay gente que te cuenta su historia, te confía cosas, se sienten movidos por tu arte finalmente. ¿Cómo influye eso a la hora de componer? ¿Tomas elementos de eso o te inspiras de alguna forma?

Yo creo que sí me inspira, pero de manera inconsciente. De manera consciente lo que internalicé y me puse entre ceja y ceja es cada vez ser más cuidadoso con lo que digo y con lo que hago, porque hubo un momento en que yo tenía mucha repercusión y no dimensioné lo que provocaba mi música en las personas, pero empecé a cachar esta cercanía con cosas que me llegaban. Vi que las personas sentían una relación, era gente que me conocía, pero yo no los conocía a ellos, entonces empecé a tener más cuidado con lo que decía y cómo lo decía. La música es muy poderosa y, como dice el tío Ben, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, entonces, cuando tienes la capacidad, el don, el talento o la oportunidad de hacer música, y que además sea escuchada y conmueva a las personas, hay que tener mucho ojo. Conscientemente me puse la meta de ser cuidadoso y súper prolijo al momento de escribir, y como inspiración no sé si tanto, capaz que sí, pero no me he dado cuenta. Yo creo que sí, en todo caso, porque al final todo lo que te sucede y lo que te llega o lo que observas, de alguna manera repercute y se transforma en lo que tú haces.

La canción “Lo Siento” fue elegida Mejor Canción de la Década en una encuesta que hizo radio ADN. ¿Te sorprendió eso? ¿Cómo te sentiste en ese momento?

Sí, me sorprendió, hermano, porque nunca gano ninguna hueá (risas).

De hecho, la competencia que había era dura.

Sí, además de eso. Yo no creo que sea la canción de la década, pero en las que competían había nombres muy potentes, aunque ya no me acuerdo cuáles eran, pero había nombres como Los Bunkers, Mon Laferte creo que también, ¿o no?

Creo que sí, estaba Javiera Mena recuerdo, Jorge González como solista también.

Imagínate compararse con don Jorge, imposible. Era una votación, pero aun así fue extraño, sorpresivo y super placentero, porque siento que mi música debiese tener un poquito más de reconocimiento del que tiene. No sé, es lo que siento, a lo mejor estoy equivocado, pero bueno, tal vez habla mi ego, pero eso es lo que siento.

¿Sientes que eso te puso en el radar un poquito, al menos acá en Chile? Con esto es como que más gente supo que Cevladé existe.

No lo sé, puede que sí, eventualmente, pero por lo menos mi percepción de cómo me percibe la gente no cambió mucho. En ese momento sí, porque la gente tiene que haber dicho: “Y este ¿quién es? ¿De dónde salió? Nunca lo he escuchado”, pero después, como vivimos en la época de la inmediatez, pasa un par de meses y eso se olvida. Ahora hay que poner “Intacto” sobre la mesa y ahí hablamos, con esas credenciales.

Cevla, ¿cómo te va con los medios chilenos? Nosotros siempre hemos estado atentos a tus movimientos, pero en general, ¿te ha costado tener difusión?

Sólo una vez trabajé con una agencia, y fue para un evento en particular. No tengo manager, no tengo publicista, no tengo un equipo de trabajo detrás, o sea tengo un socio que es de Nawal Rage, con quien trabajamos el merchandising básicamente y la subida a las plataformas, además de amigos con los que colaboro normalmente, pero no son como parte de mi equipo. Está el Zebattack, que siempre me diseña cosas, es como mi diseñador estrella con el que trabajo la mayor cantidad de veces, pero no es el único con el que trabajo. En lo que es marketing y publicidad, no trabajo con nadie, todo es muy orgánico. Entiendo que los medios funcionan cuando las agencias están detrás, cuando hay alguien pujando, cuando están llamando permanentemente. Me imagino que ustedes deben recibir un montón de correos y llamadas (risas).

Si, de hecho, quizás me estoy quemando al decirlo públicamente porque esto después se puede ver en YouTube, pero pasa mucho que las agencias ofrecen bandas y artistas sacando su primer single y piden entrevistas. Lo veo complicado porque, primero deberían publicar su música, no esperar tener todos los ojos encima a la primera. Creo que las agencias a veces hacen más daño en vez de apoyar a los artistas.

Es que, como en todo, debe haber buenas y malas agencias. Hay agencias que saben a qué medio escribirle y cómo escribirle. Por ejemplo, si hay un medio que cubre pura música rock e indie, no le voy a mandar un proyecto de rap, es absurdo. Sí haces eso, y después tienes un proyecto de rock o indie para mandarle al medio, no te van a pescar porque ya están chatos de todo el rap que mandaste.

A nosotros nos llega trap y reggaeton todos los días. Hasta rancheras creo que una vez nos enviaron.

Rancheras, bacán (risas).

Sí, igual me gustan. Soy de Curacaví, así que las rancheras han sido parte esencial de mi vida (risas). Cevla, quería llevarte a una frase que me pareció muy bonita, cuando dijiste: “Sin el hip hop, mi vida no sería nada”. ¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a la música?

Así como siempre, no, pero desde muy chico sabía que iba a ser artista. Cuando era chico dibujaba mucho y bastante bien, no sé si la raja, pero sí mucho mejor que el promedio. Recuerdo que en el colegio tenía una revista de historietas, la dibujaba y después mi tata en el trabajo la fotocopiaba para después venderlas a mis compañeros. Me gustaba dibujar, en algún momento me metí en la pintura, pero cuando conocí el rap –yo no sabía que era rap– aluciné. Pensé: “Ya está, esto es lo mío, es lo que quiero hacer”. Me acuerdo que, en unas vacaciones que fuimos al campo, había un primo lejano que era más grande y andaba con un cassette, era como un mixtape donde tenía varios grupos, se me pegaron varias canciones. Ahí me quedó claro qué es lo que me gustaba y empecé a hacerlo. Como a los 11 años hice un grupo en el colegio, escribía las canciones en un cuaderno y después se las pasaba a mis compañeros para que se las aprendieran y las cantábamos en el espacio entre que los profesores se iban y venía la otra clase, lo hacíamos para divertir a los compañeros de curso. Ahí empecé a escribir mis primeras cosas, y después con unos primos grabábamos algo así como un podcast, “Los Roleros” se llamaba. Era como un programa de radio, inventábamos comerciales, hacíamos efectos de sonido con lo que tuviéramos, usábamos un My First Sony con efectos de sonidos de animales, ahí caché cómo grabar y toda la onda. Tenía el disco de los Beastie Boys, el “Check Your Head”, que venía con varios instrumentales y…

Discazo.

Sí, discazo. Ahí caché que venían varios instrumentales, grabé sobre estos unas letras que hice. Después caché que con la casetera podía grabar las colitas de los rap, cuando quedaba la instrumental sola, grababa el loop, retroceder, grabar el mismo loop otra vez, y ahí quedaban las bases. A veces eran medias cojas, con tropezones, pero después metía el micrófono y grababa. Fue entretenida esa época.

Bueno, Cevla, estamos llegando al final de esta entrevista, pero me gustaría cerrar volviendo a “Intacto”. ¿Cómo quieres que el público reciba este álbum y estas canciones? ¿Cómo te gustaría que llegue a las personas?

Estoy tratando de no hacerme expectativas porque quedé bien herido con lo de “RainViento”, entonces estoy tratando de calmar mis expectativas. Espero lo mejor, pero trato de no pensar mucho en eso, obviamente quiero que le guste a la gente, que lo disfrute, que lo compartan, que provoque emociones, que la gente lo escuche y sienta las canciones, las vacilen y se conmuevan. Que no sigan reaccionando a “La Panacea”, que tiene como 11 años esa canción (risas), que reaccionen y escuchen las cosas nuevas que estoy haciendo, que también son interesantes y también hay harta agua bajo el puente que pasó, es más de una década.

Ya pues, Cevla. Muchas gracias por tu tiempo, ha sido un gusto conversar y espero que esta instancia se repita en otro momento, quizás conversando de otros temas.

Yo feliz. Gracias a ti hermano, cuídate, un abrazo. Chao.

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Anton Reisenegger de Criminal: “Nunca he estado tan productivo musicalmente como en los últimos 10 años”

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Anton Reisenegger

Uno de los nombres de exportación que ha entregado el metal nacional es el de Anton Reisenegger, destacado músico presente en proyectos propios, como Pentagram y Criminal, pero también en otros de tinte internacional, como Brujeria y Lock Up. Ya con toda una carrera en sus espaldas, ahora se prepara para el regreso de Criminal con “Sacrificio”, álbum que llegará en septiembre presentando nueva formación y un sonido en su mejor momento.

Por ese motivo es que el guitarrista se tomó un tiempo para conversar con nosotros sobre el nuevo disco y otros aspectos de su carrera, como sus inicios en la música, el espíritu de la escena de los 90 en su sonido, su futuro con Brujeria, su opinión del estallido social en Chile y la influencia que este tuvo en el próximo disco, en una entrevista que te dejamos íntegramente a continuación de manera escrita y en video.

Muchas gracias por tomarte el tiempo de conversar con nosotros, Anton. Me gustaría partir por “Sacrificio”, un disco que habías estado adelantando desde hace algún tiempo y evidentemente vino el estallido que influyó en el álbum, y el Covid-19 el año pasado. ¿Cómo influyeron esas dos cosas en lo que ya se estaba construyendo previo a eso?

El proceso de composición fue principalmente en 2019, el mismo año del estallido y, por ese motivo, creo que cualquier chileno no puede haber quedado indiferente a eso. Como nosotros estábamos componiendo el disco, quedó claro que más de algún tema iba a tener que ver con eso, y finalmente son alrededor de cuatro temas los que tienen directa o indirectamente que ver con el tema del estallido o las condiciones que lo propiciaron. La carátula de alguna forma también hace alusión a eso, por supuesto.

En lo que respecta al Covid, ¿solamente hizo atrasar el disco o igual influyó algo en lo que ya estaba compuesto?

No alcanzo a influir. O sea, podría haber influido en las letras. Nosotros ya habíamos empezado a grabar guitarras rítmicas y baterías en febrero del año pasado, y lo que era la estructura de los temas, toda la parte musical, ya estaba más o menos hecha, pero obviamente yo estaba haciendo las letras en paralelo y decidí no hablar del Covid porque me pareció que iba a ver un millón de bandas que hablarían de lo mismo, y no sentí que era algo que me interesara como tema para tratar en el disco. Criminal hace ya mucho tiempo tiene letras de contenido y crítica social, y creímos que centrarnos un poco en lo que era nuestro propio país, sobre todo ahora que la formación de Criminal vuelve a ser tres cuartas partes chilenas, era algo que nos interesaba más. En ese sentido, el Covid lo que hizo fue atrasar el disco, en el fondo, si todo hubiera ido bien y si no hubiera habido todo este confinamiento y restricciones, lo podríamos haber terminado fácilmente de grabar a mediados del año pasado y quizás podría haber salido a fines de ese año. El Covid nos retrasó como un año.

De hecho, quería ir hacia ese lado, el tema de la nueva formación, principalmente conversar un poco de Danilo (Estrella, baterista), que entiendo que varias canciones fueron creadas con él en la sala de ensayo. ¿Cómo ha sido el aporte de los integrantes nuevos a la banda? ¿Cómo se adaptaron a las ideas que tenias preconcebidas para este disco?

La creación del cien por ciento del disco efectivamente fue en la sala de ensayo por Danilo y por mí, es decir, los temas, los riffs, los ritmos, las estructuras. Su aporte fue invaluable, diría yo, porque llegó con una forma de tocar que creo es precisamente lo que necesita Criminal, combinando la intensidad de lo que es el thrash, el death, incluso el grindcore, con una rítmica muy latina que, por lo menos en los primeros 10 años de la banda, fue una parte integral de nuestro estilo, y que después, cuando la banda se mudó a Europa, ese sonido de Criminal se fue europeizando de alguna forma, y pienso que fue bueno poder un poco volver a las raíces en ese sentido. Sergio también tuvo su aporte, sin duda, él se dedicó a trabajar muy a fondo y a conciencia todo lo que fueron los solos, porque nos quedó claro también que, con un disco que quedó muy brutal, muy al choque, en algunas partes disonante y muy violento, también necesitaba solos que estuvieran a la altura, en contexto, que no fueran simplemente virtuosismo y melodías, sino que también tuvieran que ver con el statement de la agresividad y de la violencia que le pusimos a los temas. Sergio se sacó la cresta y también fue un trabajo conjunto con nuestro productor Seba Puente, que lo guío un poco y lo ayudó a encajar su visión. Sergio es muy volado, es muy músico, entonces como que a veces analiza mucho las cosas, y hubo que agarrar eso y hacer que se acoplara de alguna forma a lo que son los temas, y yo creo que se logró a la perfección.

Este disco está llegando en otro punto de tu vida, ahora ya con una carrera consagrada. ¿Cuál crees que es la principal diferencia del Anton de “Dead Soul con el que está ahora lanzando “Sacrificio”?

Buena pregunta. Yo creo que en ese tiempo quizás tenía más energía, pero estaba más mal canalizada. Nunca he estado tan productivo musicalmente como en los últimos 10 o 12 años, es cosa de ver la discografía: he participado en discos de Lock Up, he hecho cosas como invitado en otras bandas, hicimos el disco de Pentagram, varios discos de Criminal, entonces como que siento que hoy día le saco mejor partido al tiempo y estoy más enfocado. Pero pienso que, a la vez, la forma de componer riffs que tengo no dista demasiado de lo que era en ese tiempo; está todavía esa espontaneidad, es una cosa que de alguna forma uno lleva dentro por todas las influencias que uno tiene y que se te salen por los riffs. De alguna forma, siguen siendo las mismas que el Anton del “Dead Soul”.

Siempre se ha dicho que las dictaduras en la Sudamérica de los 80 fue en parte lo que empujó a toda esta ola de metal extremo que empezó a surgir en Brasil, Chile, y otras partes. ¿Cómo fue cuando comenzaste en la música, con un país muy diferente a lo que es ahora en algunas cosas, sobre todo con un contexto político distinto?

Fue súper difícil ese tiempo, yo sentía que tenía todo en contra. Mi padre, de partida, no le gustaba que tuviera el pelo largo y que quisiera dedicarme a la música; el colegio no te permitía cierto tipo de expresiones; la policía que te perseguía por la apariencia o te cerraba los conciertos; la iglesia, que en ese tiempo tenía una influencia mucho más grande de la que tiene hoy en día, creo yo, así como a nivel de panorama moralizante, con esa mentalidad muy cartucha que existió y, hasta cierto punto, existe todavía en Chile. Fue un poco quijotesca la decisión de dedicarme a esto y, como tú dices, algunas cosas no han cambiado tanto, pero muchas sí. De hecho, de los 80 a los 90 muchas habían cambiado. Hubo una apertura de los medios en cuanto a darle cabida a cosas que antes habrían sido totalmente impensadas en el mainstream. O, por ejemplo, que un diario hablara de que Criminal estaba lanzando un disco en Japón, siendo que en los 80, cuando hablaban de nosotros en la prensa, era para tildarnos de pandilleros, violentos, satánicos, alcohólicos, y todo lo demás.

Si uno piensa en la letra de “Zona de Sacrificio”, que es el primer adelanto de este nuevo disco, es heavy notar que perfectamente la podrían haber lanzado en los 90 y sigue significando lo mismo. Tú, así como muchos otros músicos de metal, tienen que estar conectados con lo que está pasando en el entorno; el metal siempre ha sido una música con un mensaje muy real y directo, que tiene que ver con las cosas que pasan en el día a día. Bajo ese punto, me imagino que tienes tus influencias musicales, pero, a la hora de pensar en las letras, ¿en qué tipo de cosas te enfocas?

Yo separaría las cosas porque obviamente hay muchas bandas de metal que prefieren hablar de temas totalmente abstractos o de fantasía directamente, muchas power metal, o death y black, que hablan de seres y batallas imaginarias, y ese tipo cosas. Yo, como Criminal, siempre he querido tener una visión más cercana a la realidad, lo que se demuestra desde los primeros discos. Siempre hemos tenido temas de contenido y crítica social y, como dices tú, es un poco triste, pero “Zona de Sacrificio” perfectamente lo podríamos haber hecho en los 90, y eso viene a demostrar un poco que los últimos 30 años en democracia no ha sido todo tan color de rosa, y muchas desigualdades e injusticias están tan incrustadas en nuestro tema, que hizo falta un estallido violento para que realmente alguna gente se diera cuenta de lo que pasa en el país. Hay una minoría que yo siento que vive en otro país. Yo provengo de Las Condes, no lo niego y no lo escondo tampoco, pero eso no quita que uno pueda tener un cierto nivel de empatía o de entendimiento de las cosas que pasan afuera de tu metro cuadrado. Siempre he tenido amigos de todas las clases sociales y no me muevo en esos círculos de La Dehesa y ese tipo de lugares, aunque tengo ex compañeros de colegio, por ejemplo, que sí son parte de eso que se puede llamar la élite. Con conocimiento de causa te digo que hay una minoría de gente que vive en un país ideal, pero hay otros que sufren las consecuencias hasta hoy.

Se tiende a pensar que, con todo lo de la nueva Constitución y el proceso que está viviendo nuestro país, después todo se va a arreglar y ya no se va a cantar sobre estas cosas, lo que obviamente no es así, siempre seguirán pasando cosas y hay que estar atento. Quería vincularlo con tu opinión al respecto; sé que siempre te mostraste a favor de una nueva Constitución y quisiera saber qué opinas del proceso que vive actualmente nuestro país.

Siendo un poco pesimista por naturaleza, igual tengo cierta esperanza de que prevalezca un diálogo constructivo. Cuando sucedió el estallido, una de las primeras cosas que dije fue que esperaba que esta energía desbocada y violenta se pueda canalizar en cauces constructivos. Personalmente no me considero extrema izquierda, no soy un revolucionario, pienso que los problemas del siglo XXI no se arreglan con ideologías del siglo XIX, creo que hoy más que nunca nos hace falta soluciones creativas, y ahí está la llamada a la generación más joven. Yo me considero parte de una generación que de alguna forma es culpable de que las cosas siempre hayan seguido como están, pero por eso también he querido hablar del estallido más como testigo que como protagonista o víctima, porque claramente no lo he sido. Yo siempre he sido un poco cronista de lo que pasa en el momento, y con eso un poco contesto tu pregunta, creo que hay que ver la realidad y, por mi parte, estoy un poco por la influencia de los grupos hardcore y punk que me llevaron a hablar de cosas reales y no de hadas, castillos, demonios y cosas por el estilo.

Anton, quería saber en que están actualmente tus otros proyectos. Recuerdo que en una entrevista previa al “Antonfest” dijiste que había un disco con Brujería que ya estaba listo.

Está listo hace rato (risas).

 “Amaricon Czar” fue una de las canciones que escuchamos y después estuvo “COVID-666”, que me imagino no eran parte del disco originalmente, pero ¿en qué está ese trabajo?

Los dos del single “Amaricon Czar” fueron temas que hicimos en una sesión especial en Madrid, y que fueron hechas para ese single. Es cierto que la música de lo que son los temas del nuevo disco de Brujería están hechos y grabados hace rato; las bases de guitarra, bajo y batería, hace tiempo están terminadas. Estamos esperando que Juan Brujo termine sus letras y sus voces, y está en eso. Te puedo adelantar que estamos realmente en la recta final de producir ese disco y creo que el mejor momento es ahora, que todavía no se pueden hacer giras y podemos concentrarnos en eso para después tener un álbum nuevo para mostrar y que te de la oportunidad de hacer giras y festivales.

¿El enfoque que le das a tus distintos proyectos va cambiando, o tratas de incorporarte tú como persona a Brujería, Lock Up o Criminal?

No tengo que hacer un cambio consciente, ni tengo que cambiar un switch en mi cabeza para trabajar en uno u otro proyecto, en todos soy yo como tal quien participa, y cuando compongo algo o estoy haciendo un riff, sé mas o menos para cuál de los proyectos está orientado y para cuál sirve. Hay muy poco crossover entre mis distintos proyectos, lo que hago para un proyecto es de ese proyecto, tengo súper claro el lenguaje musical de cada uno y, en el caso de Lock Up y Brujería, que son bandas que ya funcionaban hace rato antes que yo entrara, respetando eso y tratando de aportar lo mío. En el caso de Criminal y Pentagram, rescatando un poco la esencia, la idea o concepto estético y musical de la banda, seguir eso siempre con la posibilidad de expandirlo y de ir más allá, pero respetando las reglas no escritas que tenía cuando partió.

Bueno, Anton, se nos está acabando el tiempo y quería agradecerte…

Podemos darle un par de minutos más si quieres, porque nos atrasamos en partir.

Bien. De hecho, tenía algo más que consultarte. En una entrevista dijiste que “el metal tiene que sonar de verdad”, y que bandas como Sabaton “te cargaban”. Pensé: “Qué bueno que alguien más dice eso” (risas), porque yo soy de la idea de que el metal tiene que ser lo que hace Criminal, Napalm Death, y otras bandas de ese estilo. Tengo esa división con el power metal y otras cosas que se enfocan más en la producción. ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Crees que la producción tiene que ser llevada por un lado más natural o tiene que ver con la distorsión? ¿A qué te refieres con eso de que el metal tiene que “sonar de verdad”?

Son varias aristas. También hay grupos extremos que suenan artificiales o sobre producidos. Creo que la esencia de un grupo de metal es una o dos guitarras, un bajo, una batería y un vocalista, tiene que sonar como en una sala de ensayo, o como suena en un club o un escenario. Siento que bandas como Sabaton o Rhapsody llevaron al extremo eso de pulir las cosas, pero también se hace mucho en el metal extremo. La gente usa los mismos presets en el estudio y al final terminan sonando todos los discos muy parecidos. Justamente de eso intentamos escapar un poco con el nuevo disco de Criminal. Yendo más allá, para mí el thrash y el death metal fueron una continuación natural del estilo, me encantan los grupos clásicos de metal como Judas Priest o Black Sabbath, incluso con Dio también, por supuesto Iron Maiden y Saxon, y todas esas bandas. No veo a grupos como Sabaton o HammerFall como los continuadores de ese legado. Hay una cosa bien importante de la que creo no se ha hablado mucho y es de que esos grupos tenían un componente muy importante de blues, y ese elemento en estas bandas que hacen melodías alegres o incluso medias cebollentas, no tiene que ver con un “Sin After Sin” o “Stained Class”, o como los primeros discos de Iron Maiden. Al final la cosa se fue un poco más por el thrash quizás, por ese lado se perdió un poco la parte tan característica: que en ese tiempo cada banda tenía un vocalista con una personalidad sonora muy fuerte, lo que se fue apagando con el advenimiento de las voces más guturales. Aun así, siento que el thrash y el death metal son las continuaciones lógicas del heavy metal clásico, y no bandas que hoy en día se dicen heavy metal clásico porque no lo son.

Iron Maiden, Black Sabbath o Judas Priest tienen una evolución más natural. Para mí, por ejemplo, “Iron Maiden (1980) y “Killers (1981) son mis discos favoritos de Maiden, quizás no son los mejores, pero tienen una evolución natural que hoy no se da porque las bandas parten queriendo ser el próximo Maiden o Sabbath.

Puede ser, es que estamos en un momento en que los viejos gigantes del metal están a punto de jubilarse. Los de Judas Priest andan por los 70 años, igual Black Sabbath, entonces ya están despidiéndose. A nivel mundial no se ve, para mí por lo menos, alguien que tenga el peso para reemplazarlos, para decir “este es el nuevo Judas Priest”. Tendría que ser algo que surja del underground, de forma espontánea, que aporte cosas nuevas y no intente hacer lo ya hecho con una producción más grande, más bonita y más brillante.

Me gustaba mucho Power Trip, no sé si has escuchado a esa banda. Falleció el vocalista hace un tiempo, no creo que sigan, pero podrían haber llegado arriba.

Sí, parece que van a seguir, por lo que han publicado últimamente. Hice una gira con ellos, fueron soporte de Brujeria en una gira por Europa y los conocí bastante bien. De hecho, me quedaba hasta tarde con el guitarrista, Nick Stewart, porque también es súper fanático de la “New Wave Of British Heavy Metal” y de los primeros grupos de thrash. A pesar de que hay una diferencia de edad importante conmigo, nos quedábamos escuchando Riot, Satan, bandas del año de la pera. Ellos saben muy bien de dónde vienen las raíces de todo esto. Yo sé que Riley será un tipo muy difícil de reemplazar, sobre todo por lo carismático que era, pero confío en que puedan seguir adelante y concuerdo contigo: sin ser mi banda favorita, creo que sí tenían esa autenticidad. Además, está claro que a la gente le gustaba, le impresionaba esa onda media callejera que tenía el grupo.

Anton, esta sí que es la última pregunta. Es sobre la influencia que tiene la época de los 90 de Napalm Death en el nuevo disco de Criminal, leí eso en el comunicado en que se anunciaba el disco. Sin adelantar mucho, ¿en qué está reflejado eso?

Es innegable, y la gente cuando lo escuche lo va a entender. Se sigue notando a la primera escucha que es Criminal, existen influencias no sólo de Napalm Death, sino que de otras bandas de esa época, como Carcass, Bolt Thrower, Benediction, y otras por el estilo. Lo curioso es que, de alguna forma, nos arreglamos para seguir siendo una banda de thrash, nunca hemos sido una banda enteramente death metal, aunque estén los elementos de esa música. Estamos tratando de rescatar el espíritu de los 90 porque, cuando la gente habla de la época de gloria, siempre son los 80. Para mí los 90 fue una época donde hubo mucha propuesta nueva y que mostró de alguna forma que el metal extremo puede ser bastante masivo y puede llegar a gustar a mucha gente. Por ejemplo, Sepultura con “Chaos A.D.” (1993) y “Roots” (1996) realmente fueron una banda transversal que, aparte de los metaleros, los escuchaba otra gente que le gustaba Rage Against The Machine o bandas de ese estilo. Los 90 fueron una época importante para el metal extremo, y fue cuando nació Criminal además, así que está claramente reflejado en el disco que esas son las influencias.

Excelente. Bueno, Anton, muchas gracias por tu tiempo. Estamos esperando que salga este nuevo disco de Criminal, el primer adelanto promete mucho para lo que vamos a tener en el álbum. Mucho éxito en todo y gracias por conversar con nosotros.

Vale. Te dejo adelantado que el próximo single saldrá a fines de agosto junto con un lyric video que estuve visualizando y está muy brutal. El primer single, “Zona de Sacrificio”, es uno de los temas más accesibles del disco, y ahora vamos a mostrar una parte un poco más directa y brutal. Con esto se verá más o menos por dónde va la cosa y estoy súper agradecido del interés que ha mostrado la gente, es como un nuevo comienzo para nosotros. Te agradezco a ti y a HumoNegro el espacio, y espero que disfruten el disco cuando salga.

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