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Anton Reisenegger de Criminal: “Nunca he estado tan productivo musicalmente como en los últimos 10 años”

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Uno de los nombres de exportación que ha entregado el metal nacional es el de Anton Reisenegger, destacado músico presente en proyectos propios, como Pentagram y Criminal, pero también en otros de tinte internacional, como Brujeria y Lock Up. Ya con toda una carrera en sus espaldas, ahora se prepara para el regreso de Criminal con “Sacrificio”, álbum que llegará en septiembre presentando nueva formación y un sonido en su mejor momento.

Por ese motivo es que el guitarrista se tomó un tiempo para conversar con nosotros sobre el nuevo disco y otros aspectos de su carrera, como sus inicios en la música, el espíritu de la escena de los 90 en su sonido, su futuro con Brujeria, su opinión del estallido social en Chile y la influencia que este tuvo en el próximo disco, en una entrevista que te dejamos íntegramente a continuación de manera escrita y en video.

Muchas gracias por tomarte el tiempo de conversar con nosotros, Anton. Me gustaría partir por “Sacrificio”, un disco que habías estado adelantando desde hace algún tiempo y evidentemente vino el estallido que influyó en el álbum, y el Covid-19 el año pasado. ¿Cómo influyeron esas dos cosas en lo que ya se estaba construyendo previo a eso?

El proceso de composición fue principalmente en 2019, el mismo año del estallido y, por ese motivo, creo que cualquier chileno no puede haber quedado indiferente a eso. Como nosotros estábamos componiendo el disco, quedó claro que más de algún tema iba a tener que ver con eso, y finalmente son alrededor de cuatro temas los que tienen directa o indirectamente que ver con el tema del estallido o las condiciones que lo propiciaron. La carátula de alguna forma también hace alusión a eso, por supuesto.

En lo que respecta al Covid, ¿solamente hizo atrasar el disco o igual influyó algo en lo que ya estaba compuesto?

No alcanzo a influir. O sea, podría haber influido en las letras. Nosotros ya habíamos empezado a grabar guitarras rítmicas y baterías en febrero del año pasado, y lo que era la estructura de los temas, toda la parte musical, ya estaba más o menos hecha, pero obviamente yo estaba haciendo las letras en paralelo y decidí no hablar del Covid porque me pareció que iba a ver un millón de bandas que hablarían de lo mismo, y no sentí que era algo que me interesara como tema para tratar en el disco. Criminal hace ya mucho tiempo tiene letras de contenido y crítica social, y creímos que centrarnos un poco en lo que era nuestro propio país, sobre todo ahora que la formación de Criminal vuelve a ser tres cuartas partes chilenas, era algo que nos interesaba más. En ese sentido, el Covid lo que hizo fue atrasar el disco, en el fondo, si todo hubiera ido bien y si no hubiera habido todo este confinamiento y restricciones, lo podríamos haber terminado fácilmente de grabar a mediados del año pasado y quizás podría haber salido a fines de ese año. El Covid nos retrasó como un año.

De hecho, quería ir hacia ese lado, el tema de la nueva formación, principalmente conversar un poco de Danilo (Estrella, baterista), que entiendo que varias canciones fueron creadas con él en la sala de ensayo. ¿Cómo ha sido el aporte de los integrantes nuevos a la banda? ¿Cómo se adaptaron a las ideas que tenias preconcebidas para este disco?

La creación del cien por ciento del disco efectivamente fue en la sala de ensayo por Danilo y por mí, es decir, los temas, los riffs, los ritmos, las estructuras. Su aporte fue invaluable, diría yo, porque llegó con una forma de tocar que creo es precisamente lo que necesita Criminal, combinando la intensidad de lo que es el thrash, el death, incluso el grindcore, con una rítmica muy latina que, por lo menos en los primeros 10 años de la banda, fue una parte integral de nuestro estilo, y que después, cuando la banda se mudó a Europa, ese sonido de Criminal se fue europeizando de alguna forma, y pienso que fue bueno poder un poco volver a las raíces en ese sentido. Sergio también tuvo su aporte, sin duda, él se dedicó a trabajar muy a fondo y a conciencia todo lo que fueron los solos, porque nos quedó claro también que, con un disco que quedó muy brutal, muy al choque, en algunas partes disonante y muy violento, también necesitaba solos que estuvieran a la altura, en contexto, que no fueran simplemente virtuosismo y melodías, sino que también tuvieran que ver con el statement de la agresividad y de la violencia que le pusimos a los temas. Sergio se sacó la cresta y también fue un trabajo conjunto con nuestro productor Seba Puente, que lo guío un poco y lo ayudó a encajar su visión. Sergio es muy volado, es muy músico, entonces como que a veces analiza mucho las cosas, y hubo que agarrar eso y hacer que se acoplara de alguna forma a lo que son los temas, y yo creo que se logró a la perfección.

Este disco está llegando en otro punto de tu vida, ahora ya con una carrera consagrada. ¿Cuál crees que es la principal diferencia del Anton de “Dead Soul con el que está ahora lanzando “Sacrificio”?

Buena pregunta. Yo creo que en ese tiempo quizás tenía más energía, pero estaba más mal canalizada. Nunca he estado tan productivo musicalmente como en los últimos 10 o 12 años, es cosa de ver la discografía: he participado en discos de Lock Up, he hecho cosas como invitado en otras bandas, hicimos el disco de Pentagram, varios discos de Criminal, entonces como que siento que hoy día le saco mejor partido al tiempo y estoy más enfocado. Pero pienso que, a la vez, la forma de componer riffs que tengo no dista demasiado de lo que era en ese tiempo; está todavía esa espontaneidad, es una cosa que de alguna forma uno lleva dentro por todas las influencias que uno tiene y que se te salen por los riffs. De alguna forma, siguen siendo las mismas que el Anton del “Dead Soul”.

Siempre se ha dicho que las dictaduras en la Sudamérica de los 80 fue en parte lo que empujó a toda esta ola de metal extremo que empezó a surgir en Brasil, Chile, y otras partes. ¿Cómo fue cuando comenzaste en la música, con un país muy diferente a lo que es ahora en algunas cosas, sobre todo con un contexto político distinto?

Fue súper difícil ese tiempo, yo sentía que tenía todo en contra. Mi padre, de partida, no le gustaba que tuviera el pelo largo y que quisiera dedicarme a la música; el colegio no te permitía cierto tipo de expresiones; la policía que te perseguía por la apariencia o te cerraba los conciertos; la iglesia, que en ese tiempo tenía una influencia mucho más grande de la que tiene hoy en día, creo yo, así como a nivel de panorama moralizante, con esa mentalidad muy cartucha que existió y, hasta cierto punto, existe todavía en Chile. Fue un poco quijotesca la decisión de dedicarme a esto y, como tú dices, algunas cosas no han cambiado tanto, pero muchas sí. De hecho, de los 80 a los 90 muchas habían cambiado. Hubo una apertura de los medios en cuanto a darle cabida a cosas que antes habrían sido totalmente impensadas en el mainstream. O, por ejemplo, que un diario hablara de que Criminal estaba lanzando un disco en Japón, siendo que en los 80, cuando hablaban de nosotros en la prensa, era para tildarnos de pandilleros, violentos, satánicos, alcohólicos, y todo lo demás.

Si uno piensa en la letra de “Zona de Sacrificio”, que es el primer adelanto de este nuevo disco, es heavy notar que perfectamente la podrían haber lanzado en los 90 y sigue significando lo mismo. Tú, así como muchos otros músicos de metal, tienen que estar conectados con lo que está pasando en el entorno; el metal siempre ha sido una música con un mensaje muy real y directo, que tiene que ver con las cosas que pasan en el día a día. Bajo ese punto, me imagino que tienes tus influencias musicales, pero, a la hora de pensar en las letras, ¿en qué tipo de cosas te enfocas?

Yo separaría las cosas porque obviamente hay muchas bandas de metal que prefieren hablar de temas totalmente abstractos o de fantasía directamente, muchas power metal, o death y black, que hablan de seres y batallas imaginarias, y ese tipo cosas. Yo, como Criminal, siempre he querido tener una visión más cercana a la realidad, lo que se demuestra desde los primeros discos. Siempre hemos tenido temas de contenido y crítica social y, como dices tú, es un poco triste, pero “Zona de Sacrificio” perfectamente lo podríamos haber hecho en los 90, y eso viene a demostrar un poco que los últimos 30 años en democracia no ha sido todo tan color de rosa, y muchas desigualdades e injusticias están tan incrustadas en nuestro tema, que hizo falta un estallido violento para que realmente alguna gente se diera cuenta de lo que pasa en el país. Hay una minoría que yo siento que vive en otro país. Yo provengo de Las Condes, no lo niego y no lo escondo tampoco, pero eso no quita que uno pueda tener un cierto nivel de empatía o de entendimiento de las cosas que pasan afuera de tu metro cuadrado. Siempre he tenido amigos de todas las clases sociales y no me muevo en esos círculos de La Dehesa y ese tipo de lugares, aunque tengo ex compañeros de colegio, por ejemplo, que sí son parte de eso que se puede llamar la élite. Con conocimiento de causa te digo que hay una minoría de gente que vive en un país ideal, pero hay otros que sufren las consecuencias hasta hoy.

Se tiende a pensar que, con todo lo de la nueva Constitución y el proceso que está viviendo nuestro país, después todo se va a arreglar y ya no se va a cantar sobre estas cosas, lo que obviamente no es así, siempre seguirán pasando cosas y hay que estar atento. Quería vincularlo con tu opinión al respecto; sé que siempre te mostraste a favor de una nueva Constitución y quisiera saber qué opinas del proceso que vive actualmente nuestro país.

Siendo un poco pesimista por naturaleza, igual tengo cierta esperanza de que prevalezca un diálogo constructivo. Cuando sucedió el estallido, una de las primeras cosas que dije fue que esperaba que esta energía desbocada y violenta se pueda canalizar en cauces constructivos. Personalmente no me considero extrema izquierda, no soy un revolucionario, pienso que los problemas del siglo XXI no se arreglan con ideologías del siglo XIX, creo que hoy más que nunca nos hace falta soluciones creativas, y ahí está la llamada a la generación más joven. Yo me considero parte de una generación que de alguna forma es culpable de que las cosas siempre hayan seguido como están, pero por eso también he querido hablar del estallido más como testigo que como protagonista o víctima, porque claramente no lo he sido. Yo siempre he sido un poco cronista de lo que pasa en el momento, y con eso un poco contesto tu pregunta, creo que hay que ver la realidad y, por mi parte, estoy un poco por la influencia de los grupos hardcore y punk que me llevaron a hablar de cosas reales y no de hadas, castillos, demonios y cosas por el estilo.

Anton, quería saber en que están actualmente tus otros proyectos. Recuerdo que en una entrevista previa al “Antonfest” dijiste que había un disco con Brujería que ya estaba listo.

Está listo hace rato (risas).

 “Amaricon Czar” fue una de las canciones que escuchamos y después estuvo “COVID-666”, que me imagino no eran parte del disco originalmente, pero ¿en qué está ese trabajo?

Los dos del single “Amaricon Czar” fueron temas que hicimos en una sesión especial en Madrid, y que fueron hechas para ese single. Es cierto que la música de lo que son los temas del nuevo disco de Brujería están hechos y grabados hace rato; las bases de guitarra, bajo y batería, hace tiempo están terminadas. Estamos esperando que Juan Brujo termine sus letras y sus voces, y está en eso. Te puedo adelantar que estamos realmente en la recta final de producir ese disco y creo que el mejor momento es ahora, que todavía no se pueden hacer giras y podemos concentrarnos en eso para después tener un álbum nuevo para mostrar y que te de la oportunidad de hacer giras y festivales.

¿El enfoque que le das a tus distintos proyectos va cambiando, o tratas de incorporarte tú como persona a Brujería, Lock Up o Criminal?

No tengo que hacer un cambio consciente, ni tengo que cambiar un switch en mi cabeza para trabajar en uno u otro proyecto, en todos soy yo como tal quien participa, y cuando compongo algo o estoy haciendo un riff, sé mas o menos para cuál de los proyectos está orientado y para cuál sirve. Hay muy poco crossover entre mis distintos proyectos, lo que hago para un proyecto es de ese proyecto, tengo súper claro el lenguaje musical de cada uno y, en el caso de Lock Up y Brujería, que son bandas que ya funcionaban hace rato antes que yo entrara, respetando eso y tratando de aportar lo mío. En el caso de Criminal y Pentagram, rescatando un poco la esencia, la idea o concepto estético y musical de la banda, seguir eso siempre con la posibilidad de expandirlo y de ir más allá, pero respetando las reglas no escritas que tenía cuando partió.

Bueno, Anton, se nos está acabando el tiempo y quería agradecerte…

Podemos darle un par de minutos más si quieres, porque nos atrasamos en partir.

Bien. De hecho, tenía algo más que consultarte. En una entrevista dijiste que “el metal tiene que sonar de verdad”, y que bandas como Sabaton “te cargaban”. Pensé: “Qué bueno que alguien más dice eso” (risas), porque yo soy de la idea de que el metal tiene que ser lo que hace Criminal, Napalm Death, y otras bandas de ese estilo. Tengo esa división con el power metal y otras cosas que se enfocan más en la producción. ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Crees que la producción tiene que ser llevada por un lado más natural o tiene que ver con la distorsión? ¿A qué te refieres con eso de que el metal tiene que “sonar de verdad”?

Son varias aristas. También hay grupos extremos que suenan artificiales o sobre producidos. Creo que la esencia de un grupo de metal es una o dos guitarras, un bajo, una batería y un vocalista, tiene que sonar como en una sala de ensayo, o como suena en un club o un escenario. Siento que bandas como Sabaton o Rhapsody llevaron al extremo eso de pulir las cosas, pero también se hace mucho en el metal extremo. La gente usa los mismos presets en el estudio y al final terminan sonando todos los discos muy parecidos. Justamente de eso intentamos escapar un poco con el nuevo disco de Criminal. Yendo más allá, para mí el thrash y el death metal fueron una continuación natural del estilo, me encantan los grupos clásicos de metal como Judas Priest o Black Sabbath, incluso con Dio también, por supuesto Iron Maiden y Saxon, y todas esas bandas. No veo a grupos como Sabaton o HammerFall como los continuadores de ese legado. Hay una cosa bien importante de la que creo no se ha hablado mucho y es de que esos grupos tenían un componente muy importante de blues, y ese elemento en estas bandas que hacen melodías alegres o incluso medias cebollentas, no tiene que ver con un “Sin After Sin” o “Stained Class”, o como los primeros discos de Iron Maiden. Al final la cosa se fue un poco más por el thrash quizás, por ese lado se perdió un poco la parte tan característica: que en ese tiempo cada banda tenía un vocalista con una personalidad sonora muy fuerte, lo que se fue apagando con el advenimiento de las voces más guturales. Aun así, siento que el thrash y el death metal son las continuaciones lógicas del heavy metal clásico, y no bandas que hoy en día se dicen heavy metal clásico porque no lo son.

Iron Maiden, Black Sabbath o Judas Priest tienen una evolución más natural. Para mí, por ejemplo, “Iron Maiden (1980) y “Killers (1981) son mis discos favoritos de Maiden, quizás no son los mejores, pero tienen una evolución natural que hoy no se da porque las bandas parten queriendo ser el próximo Maiden o Sabbath.

Puede ser, es que estamos en un momento en que los viejos gigantes del metal están a punto de jubilarse. Los de Judas Priest andan por los 70 años, igual Black Sabbath, entonces ya están despidiéndose. A nivel mundial no se ve, para mí por lo menos, alguien que tenga el peso para reemplazarlos, para decir “este es el nuevo Judas Priest”. Tendría que ser algo que surja del underground, de forma espontánea, que aporte cosas nuevas y no intente hacer lo ya hecho con una producción más grande, más bonita y más brillante.

Me gustaba mucho Power Trip, no sé si has escuchado a esa banda. Falleció el vocalista hace un tiempo, no creo que sigan, pero podrían haber llegado arriba.

Sí, parece que van a seguir, por lo que han publicado últimamente. Hice una gira con ellos, fueron soporte de Brujeria en una gira por Europa y los conocí bastante bien. De hecho, me quedaba hasta tarde con el guitarrista, Nick Stewart, porque también es súper fanático de la “New Wave Of British Heavy Metal” y de los primeros grupos de thrash. A pesar de que hay una diferencia de edad importante conmigo, nos quedábamos escuchando Riot, Satan, bandas del año de la pera. Ellos saben muy bien de dónde vienen las raíces de todo esto. Yo sé que Riley será un tipo muy difícil de reemplazar, sobre todo por lo carismático que era, pero confío en que puedan seguir adelante y concuerdo contigo: sin ser mi banda favorita, creo que sí tenían esa autenticidad. Además, está claro que a la gente le gustaba, le impresionaba esa onda media callejera que tenía el grupo.

Anton, esta sí que es la última pregunta. Es sobre la influencia que tiene la época de los 90 de Napalm Death en el nuevo disco de Criminal, leí eso en el comunicado en que se anunciaba el disco. Sin adelantar mucho, ¿en qué está reflejado eso?

Es innegable, y la gente cuando lo escuche lo va a entender. Se sigue notando a la primera escucha que es Criminal, existen influencias no sólo de Napalm Death, sino que de otras bandas de esa época, como Carcass, Bolt Thrower, Benediction, y otras por el estilo. Lo curioso es que, de alguna forma, nos arreglamos para seguir siendo una banda de thrash, nunca hemos sido una banda enteramente death metal, aunque estén los elementos de esa música. Estamos tratando de rescatar el espíritu de los 90 porque, cuando la gente habla de la época de gloria, siempre son los 80. Para mí los 90 fue una época donde hubo mucha propuesta nueva y que mostró de alguna forma que el metal extremo puede ser bastante masivo y puede llegar a gustar a mucha gente. Por ejemplo, Sepultura con “Chaos A.D.” (1993) y “Roots” (1996) realmente fueron una banda transversal que, aparte de los metaleros, los escuchaba otra gente que le gustaba Rage Against The Machine o bandas de ese estilo. Los 90 fueron una época importante para el metal extremo, y fue cuando nació Criminal además, así que está claramente reflejado en el disco que esas son las influencias.

Excelente. Bueno, Anton, muchas gracias por tu tiempo. Estamos esperando que salga este nuevo disco de Criminal, el primer adelanto promete mucho para lo que vamos a tener en el álbum. Mucho éxito en todo y gracias por conversar con nosotros.

Vale. Te dejo adelantado que el próximo single saldrá a fines de agosto junto con un lyric video que estuve visualizando y está muy brutal. El primer single, “Zona de Sacrificio”, es uno de los temas más accesibles del disco, y ahora vamos a mostrar una parte un poco más directa y brutal. Con esto se verá más o menos por dónde va la cosa y estoy súper agradecido del interés que ha mostrado la gente, es como un nuevo comienzo para nosotros. Te agradezco a ti y a HumoNegro el espacio, y espero que disfruten el disco cuando salga.

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Justin Lockey de Editors: “Somos una banda muy democrática para componer nuestra música”

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Por dos décadas, Editors ha ido forjando una carrera con un sonido característico y una constante progresión entre sus composiciones disco a disco. El conjunto oriundo de Birmingham funciona como un reloj, donde sus piezas juegan un papel fundamental apoyándose unas a otras bajo la intensa dirección de Tom Smith, vocalista y frontman de la banda, quien es constantemente señalado por sus compañeros como el alma de esta. Ahora, la agrupación acaba de estrenar “EBM”, su séptimo trabajo de estudio y el primero de manera oficial con Benjamin John Power, también conocido como Blanck Mass, que hace su estreno como un integrante más luego de trabajar como músico de soporte y productor anteriormente.

Otra figura esencial es la del guitarrista Justin Lockey, quien desde 2012 se incorporó como parte del conjunto para hacer su estreno en el LP “The Weight Of Your Love” (2013) y todos los trabajos venideros, incluyendo el actual disco, que él mismo describe como uno de los más versátiles de su carrera. Bajo el contexto de este nuevo trabajo, Justin se tomó un tiempo para conversar con nuestro medio desde su estudio, relatando un poco el proceso creativo de este álbum, además de abordar otros tópicos como la salud mental, su trabajo con la banda Minor Victories y su afición por la fotografía, entre muchos otros temas, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Justin, primero que todo, muchas gracias por tomarte el tiempo de hablar con nosotros.

No hay problema, es un placer.

Chile es un país donde sin duda Editors tiene muchos fans. De hecho, hablaba con algunos amigos antes de la entrevista y prácticamente todos me pidieron que te preguntara cuando vendrían a tocar acá.

Oh, sí (risas), cada vez que publicamos algo en redes sociales o un video en YouTube están los comentarios de “vengan a Chile” una y otra vez. Hace mucho tiempo que queremos ir a Sudamérica. Estamos tratando de hacer funcionar eso y es muy difícil lograr una gira por allá, pero créanme que lo estamos intentando siempre.

Esperemos que sea con este nuevo álbum. Quiero que partamos hablando de “EBM”, específicamente de tu experiencia creándolo.

Comenzó de cierta forma en una conversación con Ben, Blanck Mass, cuando estábamos haciendo el álbum “Violence” (2018). Íbamos a hacer un show con él donde incorporaríamos arreglos especiales, algo así como tecno, pero luego vino la pandemia y seguimos trabajando en estas ideas que naturalmente se transformaron en un álbum con Ben involucrado. Seguimos desarrollando lo que teníamos durante la cuarentena, donde nos dimos cuenta de que estaba sonando como un álbum de Editors. Luego de eso, fuimos al estudio y pasamos un mes uniendo todas las piezas y dándole forma a este trabajo; sacamos de todas estas pequeñas piezas que cada uno trabajaba en sus propios estudios en casa y que nos íbamos enviando de manera virtual. Ahí fue cuando Russell (Leetch, bajista) y Ed (Lay, baterista), la sección rítmica, le dio un poco de forma al disco y trabajaron muy duro para conseguir el resultado final.

He estado escuchando el disco y siento muchas canciones con un sonido muy fresco, pero a la vez sonando como siempre la banda lo ha hecho, especialmente tracks como “Heart Attack” o “Picturesque”. ¿Siempre quisieron mantener esa pizca de su espíritu o fue algo que inevitablemente quedaría ahí?

Creo que es una de esas cosas que, independiente de las fórmulas que adoptes para hacer un disco, al final del día siempre queda, ese factor esencial por sobre todas las cosas, y en nuestro caso es la voz de Tom (Smith, vocalista). Podríamos literalmente grabar un bolso lleno de piedras y poner la voz de Tom encima y sonaría como una canción de Editors (risas). Su voz es tan poderosa y dominante, que sea donde sea que cante siempre pondrá las cosas en territorio nuestro, pero creo que cuando empezamos a hacer el disco simplemente fue la forma en que tocamos la que haría a este disco algo que suene a Editors, incluso con Ben involucrado, es algo que se mantiene en la forma en la que tocamos. Todo esto va en línea con la evolución de la banda cada vez que hacemos un disco y cambiamos la manera de producir, el sonido, las influencias, lo que sea. Al final del día siempre sonará como un álbum de Editors, sólo que es como un capítulo nuevo en nuestra constante historia. No creo que haya una forma de salir de eso, especialmente con su voz que es tan fuerte.

Sí, es una voz muy fuerte. De hecho, “Heart Attack” se siente como una canción específicamente para corear en vivo, casi puedes escuchar al público cantar junto a Tom en un concierto con miles de personas.

Sí, absolutamente se siente así.

Este fue el primer adelanto y también la canción con la que confirmaron que Benjamin (Blanck Mass) se unía oficialmente a la banda. ¿Cómo describirías la relación de trabajo que han tenido con él?

Es genial, trabajamos anteriormente en “Violence” y es como traer un amigo a la banda, fue muy fácil todo. No hay un proceso que debimos afrontar, es casi como que siempre estuvo ahí.

¿Sienten alguna diferencia ahora que es un miembro oficial de la banda y no un colaborador como lo era hasta ahora?

Creo que las diferencias son principalmente la ventaja de tener otro par de oídos que puedan escuchar y analizar lo que está faltando en nuestra música, guiar la conversación y la música hacia donde queremos. Somos muy colaboradores como banda, nos gusta trabajar juntos y hacer que la opinión de nuestros colaboradores, ya sea productores o ingenieros de sonido, cuente. Somos una banda muy democrática al momento de componer, no se trata de una persona, sino que de la banda como un todo. Se siente muy bien tener otro amigo en la habitación dando ideas e incorporando sus conocimientos. Cuando tienes un nuevo miembro, siempre agregará lo que sabe en la música, y en el caso de Ben es esta energía y sonido pesado, casi como industrial, que definitivamente incorporó con muchas ganas, así que ha sido genial trabajar juntos.

Justin, quiero que retrocedamos nueve años en el tiempo hasta “The Weight Of Your Love” (2013), el primer disco de Editors donde participaste. ¿Qué recuerdas de ese período siendo el chico nuevo en la banda?

Fue genial. He estado en bandas desde fines de los noventa, llevo muchos años en la música, recuerdo que mi antigua banda, Yourcodenameis:milo, un proyecto de post hardcore y math rock, una vez fue banda invitada de Editors cuando comenzaban, así que sabía quiénes eran y conocía sus primeros discos. El productor Flood, que es amigo mío, trabajó con la banda en el álbum “In This Light And On This Evening” (2009), cuando se estaban separando de Chris (Urbanowicz, ex guitarrista) les sugirió que me contactaran y probaran como me adaptaba a ellos. De todas formas, fue raro aceptar esa llamada telefónica, no conocía a nadie de la banda, nunca había hablado o salido con ellos. Un día me llamaron y fue como: “Oye, ¿te gustaría venir a tocar guitarra en Editors?” y dije: “Sí, sería divertido”, luego volé a Nashville y creamos el álbum “The Weight Of Your Love”, que fue un tremendo proceso y lo pasé muy bien. Luego de que llegué también se unió Elliott (Williams, tecladista) y se dio un período muy bueno para la banda, que ya tenía una gran carrera hasta el momento y se sentía un poco desorientada tras la salida de Chris. Finalmente, el disco logró que pudieran reencontrarse y así continuar su carrera. Se siente que fue hace mucho, ahora que lo pienso (risas).

Si, nueve años. El tiempo vuela.

Sí, se siente lejano, pero fue un gran proceso. Lo pasamos muy bien haciendo el disco.

Justin, quiero saber sobre otro de tus proyectos, Minor Victories. ¿Hay una posibilidad de que el proyecto continúe o solamente fue algo de un disco?

Qué divertido que preguntes eso, porque en estos momentos estoy en mi estudio revisando el montón de música que tenemos para un nuevo disco de Minor Victories. Tenemos muchísimas canciones preparándose, pero el problema con la banda es calzar los tiempos y agendas, todos estamos bastante ocupados este año. Tengo que enfocarme en la gira de Editors, Stuart (Braithwaite, guitarrista) está concentrado en lo suyo con Mogwai y Rachel (Goswell, vocalista) también está con muchas actividades junto a Slowdive, además que no coincidimos en nuestros períodos libres. Necesitamos encontrar el momento en que podamos estar todos juntos y hacer el disco, y estoy seguro de que pasará en algún momento. Me encanta el primer disco que hicimos y fijo que haremos otro nuevamente, pero tendrá que pasar tiempo para eso.

Durante octubre volverás a tocar con la banda en vivo, luego de ausentarte durante un tiempo de la gira para enfocarte en tu salud mental. ¿Qué has hecho en estos días para prepararte y regresar a los shows?

La mayoría del tiempo me la paso en mi estudio trabajando en música nueva, también jugando con cámaras, me he metido en la fotografía últimamente. También estoy trabajando en algunos guiones para producciones futuras, componiendo música, tengo algunos proyectos fotográficos en mente también, aprovechando el tiempo con mis hijos, básicamente manteniéndome en una posición en la que esté listo para volver a girar desde octubre. Luego de la cuarentena no estaba listo para regresar, a todos nos golpeó la pandemia de manera diferente y nunca me he avergonzado de hablar de mi salud mental, fui sincero en el sentido de que no quería volver a tocar, no estaba listo para girar nuevamente. Después de todo lo que ha pasado los últimos años, me sentía en un lugar seguro estando con mi familia en casa y experimentando nuevas cosas. Participé de los ensayos, estaba listo con todo lo que conlleva subirse al avión e iniciar la gira, pero mi mente no lo estaba, por lo que le dije a los chicos que no me sentía preparado y necesitaba más tiempo. Todos lo entendieron y me apoyaron.

Pensé mucho en esto porque creo que a muchas personas nos costó regresar a la “vida normal” cuando la pandemia comenzó a controlarse un poco más. En mi caso, fue un desafío ir a los primeros conciertos luego de que regresara la música en vivo y no quiero ni imaginar lo difícil que es para ti, que tienes que estar en el escenario tocando frente a miles de personas cada día.

Tienes razón. Lo que más podemos rescatar de todo esto es que no todo el mundo estaba listo para reconectarse a la vida cotidiana, ya sabes, nadie ha tocado ese tema, pero tarde o temprano las personas tendrían que enfrentar eso. Claramente hay gente que no tuvo problemas y regresó a sus actividades como si nada, pero también hay quienes no funcionan así. Si te arrebatan el mundo por dos años y luego te lo plantan en la cara de un día a otro, no esperes que todos reaccionen igual, sin duda habrá problemas. Yo no estaba listo para regresar, necesitaba pasar por ese proceso de preparación y hacer las cosas de nuevo, no podía hacer como si nada pasó porque hubo muchas cosas que pasaron. Todos perdimos nuestra vida por dos años, básicamente nos pusimos en pausa y fue muy extraño, ni siquiera podíamos estar cerca del otro y de pronto todo era igual que antes. El virus no se ha ido, en mi familia se contagiaron por tercera vez hace unas semanas. No es algo que se haya terminado, el miedo sigue afuera y, si la gente sintió ese temor por dos años, es natural que lo sigan teniendo porque aún hay muertes. Es un período muy difícil.

Sí, es algo muy difícil. ¿Estás preparándote de una manera distinta para regresar o simplemente necesitabas un poco más de tiempo?

Es algo más de tiempo, todo para procesar qué quieres realmente y seguir adelante. Cuando tu vida cambia, te pones a pensar qué es lo que quieres y hacia donde vas, es importante ser honesto contigo mismo para entender lo que anhelas. Necesitaba un tiempo para pensar y procesar si esa era mi vida, y lo es, claramente, sólo que tenía que pensarlo mejor y darme cuenta de ello. Ahora estoy agradecido de poder sentarme y decir “bien, estoy listo para regresar”. Los chicos me apoyaron, dejaron que me tomara el tiempo que necesitaba y ahora iniciaremos los ensayos. Ben se unirá al mismo tiempo que yo, así que será como un reinicio oficial de nuestras actividades.

Recuerdo que, cuando anunciaste tu salida temporal, terminaste el comunicado con la frase: “Mientras más lo hablemos, más fácil será llevarlo”, y me gustó mucho la manera en que dijiste eso. ¿Siempre has estado abierto a conversar sobre tus problemas o es un proceso que también debiste comprender?

Sí, siempre he llevado estos temas. He estado en terapias y grupos de apoyo por todos estos años, es un problema que hay que saber cómo llevar. A lo largo de los años he perdido amigos que se han suicidado por no poder hablar lo que les pasaba. Para mí es algo medieval, llegamos a un punto que admitir que estás en problemas es mostrarse como alguien débil, cuando no es así. En mi caso, hice saber a mis cercanos que no estaba bien y ellos lo entendieron, y así de fácil debería ser siempre. Uno ve que muchas veces en las bandas de rock se muestra esta personalidad a prueba de balas, pero no es así. Mira cuántas estrellas de rock se han suicidado, son personas con problemas como todo el mundo, tal como el cartero o alguien que trabaje en el supermercado, todos somos iguales. Para mí, decir algo como lo que dije, no debiera ser un problema, debería ser algo de todos los días para todos. No tenemos que estigmatizar la salud mental, deberíamos estar pendientes del otro constantemente, todo eso de que los hombres son fuertes es pura basura, siempre ha sido una estupidez. Lo único que sí existe es que el suicidio acaba con los jóvenes porque se tragan toda esa mierda y no logran hablar con nadie por miedo a sentirse débiles frente al resto. Hablar con alguien debería ser lo más fácil del mundo, no hay que tener miedo.

Justin, puede que alguien que esté leyendo esta entrevista pase por algo similar. ¿Hay algún consejo que te gustaría dar a quien no sepa como llevarlo?

Todos llevan las situaciones de manera diferente, lo que dije es el mejor consejo que puedo dar: mientras más lo hablemos, más fácil será llevarlo. Esto normaliza algo que debería ser regular, tengo hijos y quiero que hablen conmigo sea cuando sea que tengan un problema, todo se puede solucionar; incluso si estás en un período de depresión, ansiedad o estrés, debes abrir tu mente para entender que nada es tan terrible como uno lo siente, siempre habrá alguien o algo que pueda ayudarte. Puede que no todos sean capaces de ayudarte, pero al menos lo entenderán. Es importante conversar con amigos, familiares, incluso con extraños, puedes ir a un terapeuta y contar lo que pasa, siempre será posible salir adelante. Lo mejor que puedes hacer es comprender qué está pasando y buscar una situación tomando tu tiempo, es algo que se da paso a paso.

Esta será la última pregunta, ya que se nos acaba el tiempo. ¿Hay alguno de todos los proyectos que estás preparando que deseas tener listo antes de salir de gira?

Hay muchas cosas que estoy desarrollando, pero no creo que tenga algo listo antes de irme de gira. Habrá cosas el próximo año que tomarán forma, proyectos en los que llevo trabajando algunos años. Estoy esperando la gira para tomar algunas fotografías también, es algo que me genera un relajo enorme, el simple hecho de tener una cámara y usarla como un vehículo para comprender el mundo.

Bien, Justin, muchas gracias por tu tiempo. Esperamos verte algún día por acá, ya sabes que la gente está esperando.

Sí, lo sabemos (risas). Estaremos allá algún día, se los aseguro.

Muchas gracias, nos vemos.

Gracias a ti, cuídate mucho y que estés bien.

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