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Mark Gardener Mark Gardener

Entrevistas

Andy Bell de Ride: “A lo largo de los años nos hicimos amigos de nuevo”

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Fue por mucho tiempo uno de los debuts más esperados por el público local, el que finalmente será una realidad. Ride llega a nuestro país el próximo 30 de abril, acompañándose de Wild Nothing para celebrar los 10 años de Club Fauna en el Teatro Teletón. Los ingleses presentarán un recorrido por su carrera, que incluye el álbum que marcó su vuelta al estudio de grabación, “Weather Diaries”, y el EP “Tomorrow’s Shore”, trabajos que marcan su regreso a los escenarios en 2014.

Bajo ese contexto, conversamos con Andy Bell, guitarrista y una de las voces de la banda, para analizar el suceso de este regreso de Ride, el proceso detrás de su último disco y la forma en que diseñan su show, entre otras cosas, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Comencemos hablando del show: ¿Por qué tardaron tanto en venir?

No fue mi elección tener que esperar tanto (risas). Estaba deseando este momento desde hace mucho tiempo, desde siempre quise venir de hecho. No habíamos tenido la posibilidad de tocar en Sudamérica en lo absoluto, nunca he ido con Ride, fue una espera larga.

Esta es una reunión luego del receso que la banda tuvo. Después de no tocar juntos por tanto tiempo, ¿por qué decidieron reunir nuevamente a la banda?

A lo largo de los años nos hicimos amigos de nuevo, y de pronto se presentó el momento correcto para hacer algunos conciertos, lo cual nos terminó por entusiasmar a seguir juntos y tocar algunos más. Después de eso, decidimos que sería buena idea continuar e intentar hacer un disco. No teníamos nada planificado y ahora aquí estamos, reunidos nuevamente como banda.

¿Crees que esto es una reunión temporal o la banda está completamente de vuelta?

Estamos completamente de vuelta, cien por ciento. Esto ya no es una reunión.

Genial. Lanzaron su álbum “Weather Diaries” en 2017, luego de la gira de reunión. ¿Cómo afrontaron ese proceso?

Al final de la gira de reunión, en ese tiempo que tuvimos libre, hicimos algunos demos tanto juntos como por separado, así que luego de algunos meses decidimos unir todas esas piezas y ensayarlas como banda. Si lo analizamos, el proceso fue un tanto largo, de hecho, hicimos unos shows con The Cure y tuvimos la oportunidad de tocar algunas canciones nuevas que después estuvieron en el álbum, creo que eran “Lannoy Point”, “Weather Diaries” y “Charm Assault”, si es que no me equivoco, sólo para probarlas, porque es bueno probar esas cosas en vivo antes de grabarlas, para ver si funcionan.

¿Fue complicado adaptarse a trabajar juntos nuevamente?

Bueno, el proceso de composición fue un poco más separado, cada uno tenía que tratar de reconectarse con su rol tras este largo tiempo antes de la reunión. Creo que, si hacemos más discos en el futuro, sería mejor escribir más juntos, aun así, no tengo alguna queja de “Weather Diaries”, creo que es un gran álbum y el trabajo que hizo el productor Erol Alkan es fascinante.

Hablando de tocar en vivo, y considerando la extensa cantidad de canciones que tienen, ¿cómo seleccionan el setlist para cada show?

Es muy complicado (risas), porque todos tenemos miradas diferentes. Algunos quieren tocar más canciones antiguas, otros quieren más de las nuevas, luego de eso tenemos la discusión sobre “¿Cuál canción nueva y cuál canción vieja deberíamos tocar?”, “¿Cuántas de cada una?”, “¿Cuán largo debería ser el show?” (risas). Algunas personas esperan mucho por vernos y, a pesar de que todos tenemos diferentes ideas, debemos comprometernos y aprender a entender al otro cuando hacemos un setlist, porque todos queremos que sea el mejor concierto posible.

Cuando interpretas material más antiguo, ¿se te vienen recuerdos de cuando esas canciones fueron creadas, o es algo que, al saber tocarlas tan bien, sólo las interpretas?

A veces tengo recuerdos. Cuando toco, intento estar en el momento, en la atmósfera que tenemos nosotros junto al público. Entiendo que eso se refuerza cuando tocamos alguno de los favoritos, esos que la gente disfruta mucho más, por lo que se vive un momento muy especial. Trato de crear nuevos momentos cada vez que tocamos en vez de pensar en el pasado, pero a veces me acuerdo de situaciones al azar, como cuando tocamos la misma canción en otro lugar, cuando estaba componiéndola en la casa de mis padres, esas tardes en mi habitación siendo un adolescente, o cosas así.

Quisiera hablar de “Nowhere” (1990). Este álbum ha sido catalogado muchas veces como una obra maestra, por lo que debo preguntarte: ¿Qué los motivó en ese momento para crear tan gran álbum como este?

Oh, “Nowhere”, bien, la gente suele decir “tienes toda tu vida para hacer tu primer álbum”, y es algo así como me siento respecto a este. Para muchos su primer disco es el mejor y eso lo veo en muchas de las bandas que me gustan. Fue algo especial porque también era nuevo para nosotros, fuimos muy afortunados de hacer las canciones correctas en el momento correcto, realmente no podría tomar todo el crédito, solo sé que fuimos muy afortunados (risas).

Bueno, Andy, lamentablemente se nos acaba el tiempo, muchas gracias por esta entrevista. ¿Te gustaría enviar un mensaje a los fans de Ride que están impacientes esperando por el concierto?

Sí, sólo quiero decirles que no puedo esperar por el show, estaba deseando este momento desde que Ride se reunió, quería tocar en Sudamérica y especialmente en Chile, así que muchas gracias por hacer que esto pasara. ¡Nos vemos pronto!

Gracias por tu tiempo, Andy. Nos vemos.

Muy bien, Manuel, ¡nos vemos en el show!

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Entrevistas

Alexis Marshall de Daughters: “Al final de cada show siento que he muerto”

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Daughters

En la antesala de su ansiado debut en Chile en el marco del certamen LeRock Fest, que se realizará en 11 de mayo en Matucana 100Alexis Marshall, vocalista y miembro fundador de Daughters, se tomó una pausa en la gira que están realizando por el viejo continente para conversar con nosotros acerca del laureado nuevo disco de su banda, “You Won’t Get What You Want” (2018), las experiencias que han vivido junto al éxito de este y detalles de lo que será su primera actuación en tierras chilenas.

Un gusto, Alexis. Sé que están en medio de una exhaustiva gira por Europa. ¿Qué podrías contarnos sobre esta serie de shows que han realizado hasta ahora?

Muy bien. En esta oportunidad hemos tenido experiencias muy distintas a las de veces anteriores, y creo que cada show que hemos hecho últimamente ha sido distinto a lo que hacíamos antes. También hemos tenido más tiempo a nuestra disposición para hacer otras cosas, como visitar lugares históricos. Ha sido genial.

Revisando las fechas del tour, hay muchos shows que tienen sus entradas agotadas. ¿Esperaban esta recepción de la gente cuando comenzaron la gira?

No, pero la verdad es que tratamos de no esperar nada porque nunca sabemos qué es lo que pasará. Sí están las esperanzas de que todo salga genial. Ahora sacamos un nuevo disco y nos propusimos salir a tocar, pero nunca nos esperamos que iba a haber tal nivel de demanda. Hemos podido visitar lugares en los que nunca habíamos estado y es más de lo que habíamos anticipado, y eso es algo bueno.

Me imagino que mucha de esta demanda se debe a su último disco, el cual ha sido posicionado como número uno en varias listas de lo mejor del año pasado. ¿Alguna vez imaginaron que tendría ese nivel de repercusión?

No, no lo esperábamos. Nunca habíamos tenido eso antes, de estar en listas y todo eso. Es un buen cambio, pero no lo esperamos. Hoy lo estamos disfrutando, pero independiente de todo, lo nuestro es hacer canciones y salir a tocarlas, y si alguien quiere escucharlas, depende de cada persona si quiere hacerlo o no.

Para serte sincero, conocí a la banda con este álbum, y cuando los escuché mi primera impresión fue “esto es como Swans, pero en esteroides”. Parecía la banda sonora de una pesadilla, y con cada escucha más cosas he podido descubrir. ¿Podrías contarnos de dónde vino la inspiración para crear estas canciones?

Pensé en muchas bandas sonoras de películas y creo que eso se refleja en la música. Mi acercamiento a la composición ha sido el mismo que he tenido siempre. Más allá de lo que puede ser, siendo un grupo que vivimos tan lejos los unos de los otros, pudimos discutir ideas libremente y tuvimos muchos intercambios de correos y mensajes en el proceso. Al vivir en lugares distintos y sin poder juntarnos a ensayar, era fácil olvidarnos que estábamos en una banda, incluso que estábamos haciendo un álbum. Pero pudimos sortear la distancia y crear algo bueno.

Teniendo en cuenta que el álbum se escucha tan afiatado y sólido, podría considerarse un verdadero logro haberlo gestado de la manera en que lo hicieron.

No fue fácil, y ojalá no tengamos que volver a hacerlo así. Creo que a ninguno de nosotros nos gustaría volver a tener que trabajar de esa manera, pero sólo podemos hacer lo que podemos hacer, y si así tocan las cosas, lo haremos lo mejor posible. Me gusta pensar que pasamos la parte más difícil y que de ahora en adelante las cosas serán más sencillas. O eso espero.

Recuerdo leer una entrevista que diste hace un tiempo, donde resumes el nuevo disco de la siguiente manera: “Estamos viviendo el fin de los tiempos y escribimos EL disco del fin de los tiempos”. ¿Podrías darnos más detalles de esa definición?

Bueno, política y socialmente existe un clima de tensión literal y metafísica. Queríamos escribir un disco que no discuta un tema político o ideológico explícitamente, ya que nosotros no tenemos una agenda que queramos empujar. Creo que pudimos encapsular el estado emocional que la gente tiene cuando ve las noticias o cuando tiene una experiencia horrible con alguien. Hay mucha ansiedad, incertidumbre, frustración, miedo y rabia en estas canciones, no hay conclusiones ni soluciones. Todos estamos pasando por esto, esperando que las cosas mejoren. Y en el sentido de “el fin de los tiempos” también está la sensación de que estamos todos jodidos y este lugar se va a secar en cualquier momento y el planeta se transformará en un maldito desierto. Quizás la manifestación más grande de esto es la canción “Guest House”, donde el final es inminente y está viniendo, no sólo en un plano personal, sino que todos y todo lo que tenemos se va a acabar. Quién sabe cuándo, pero todo es temporal, por lo menos desde el punto de vista por el que nos gusta verlo. Creamos estructuras y legados artísticos –lo que sea que eso signifique–, formamos lazos familiares, pero todo es temporal, absolutamente todo. Existe un punto en que nada va a importar y no está muy lejos.

Con respecto a la canción que mencionaste, “Guest House”, que es la que cierra el registro, al escucharla no sólo me queda una sensación de desesperanza y desolación, sino que también de pánico y desesperación. ¿Crees que vamos en una caída en picada o existe una posibilidad de redención?

Hay cosas que se pueden hacer, pero no se harán, nadie las hará. Es difícil para mí conciliar estas ideas porque tengo dos hijos y tengo que aceptar que creé sus vidas, y procurar que en los años que les queda por vivir exista aire limpio para que respiren y agua limpia para que beban. No quiero pensar sobre estas cosas, pero es difícil.

Tomando en cuenta la evolución musical que han tenido durante su carrera, cuando se escucha su discografía se puede apreciar que en los primeros discos primaban los gritos y riffs más directos, en cambio ahora las cosas son más densas, sombrías y aterradoras. Tú juegas el papel más de un narrador, lo que da un tono más siniestro a todo.

Definitivamente ahora existe una sensación más cinematográfica en comparación a lo que hacíamos antes. Creo que hicimos un gran trabajo con este disco, estamos muy satisfechos con él. Para mí es una progresión natural de las cosas, vamos en la dirección en la que teníamos que ir, sin forzar nada o crear un producto para vender al resto. Nosotros no hacemos cosas como esas. Creo que hemos podido madurar como artistas. Y, bueno, Nick siempre está componiendo y yo, dependiendo de mi estado de ánimo, me pongo a escribir letras. Podemos no estar en el mismo lugar, pero cuando mi trabajo con el suyo se juntan, son capaces de crear algo que habla por sí mismo. Es difícil tener a cuatro personas distintas con ideas distintas en una misma banda, tratar de llegar a un pensamiento único o idea, pero diría que, en esta oportunidad, nuestro trabajo estuvo destinado a ser más oscuro y perturbador, sin ser necesariamente conscientes de que iba a resultar así.

Si bien, has dicho en otras entrevistas que en este disco juegas el papel de un narrador que cuenta una historia que no necesariamente representa tus propias sensaciones o pensamientos, existe una canción en el disco llamada “The Reason They Hate Me”, donde lanzas unos dardos contra los periodistas musicales. Teniendo en cuenta este conflicto, en estos momentos existe una proliferación de críticos no tradicionales que realizan su trabajo en internet, tales como el youtuber Anthony Fantano, quienes, a día de hoy, tienen una influencia mucho mayor en el público que la de los medios tradicionales, grabando videos desde su habitación. ¿Qué opinas de este fenómeno?

Bueno, primero que todo, quiero aclarar que no tengo un conflicto con el periodismo musical como un todo. Es un caso puntual de una publicación que habló mal de nosotros, pero en estos tiempos existe un acceso mucho más fácil a la información, a la música y al arte en general, lo que es bueno, pero al mismo tiempo se hace difícil encontrar buen arte porque cualquiera tiene el espacio para crear y dar su opinión al respecto. No estoy diciendo que eso sea malo, cada uno puede expresar lo que quiera de lo que escucha, el problema es que existe gente que se dedica a esto y son muy malos en su trabajo. Nosotros estamos en una buena posición ahora porque venimos trabajando desde hace veinte años. Nos hicimos mejores, pero fue un camino difícil. Sin embargo, existe esta gente que hace mal periodismo musical, que se levanta de su cama y se pone a escribir mierda sobre tu trabajo y luego vuelve a su vida normal sin considerar la historia de vida que hay detrás del artista que están criticando. Hay mucha mierda que no tiene que estar porque hay gente que no da cuenta de lo que cuesta hacerlo en realidad, de cuánto pierdes de ti mismo para formar parte de esto.

Discutiendo con amigos, hablamos sobre “sufrir por arte”, que puede sonar como un cliché, pero hay una parte de mí que piensa que es necesario sufrir para entender lo importante que es tener a gente que te escuche, que no es lo mismo que decirle a la gente cómo deben sentirse sobre algo que escuchan, que es lo que hacen muchos periodistas y críticos en general, haciendo que la gente deje de reflexionar y empiecen a repetir sus opiniones. En eso se han convertido. Pero ahí tienes a gente como Fantano, y lo que me gusta de él es que no le dice a la gente lo que debe sentir, sino que te da los datos duros y deja que la gente se haga una opinión propia. Y eso es algo parecido a lo que hacemos nosotros. Yo no ando diciéndole a la gente sobre el significado de lo que estoy escribiendo ni de cómo deberían sentirse al escucharlo, sino que queda en ellos el cómo interpretarlo. Creo que eso es algo que todos los artistas deberíamos hacer, ya que cuando creas algo y lo muestras al resto, deja de ser tuyo y pasa a ser de los demás.

Hoy el querer crear algo hermoso o abominable ha sido reemplazado por la necesidad de que tu opinión, tu arte, tu creación, reciba el máximo de atención y elogios posible. Todos tenemos la capacidad de ser creativos, pero no todos seremos buenos o geniales en ello. Si eres adolescente triste y quieres escribir mala poesía en tu cuaderno, está bien para expresarte, pero no porque hayas escrito un montón de poemas de mierda significa que sea bueno y que todo el mundo debería leerlos. Me ha pasado al revisar cosas que escribí en el pasado, las leía y me decía a mí mismo: “¿En qué mierda estaba pensando? Esto es terrible”. En retrospectiva te das cuenta de ese tipo de cosas, pero qué se le va a hacer, sólo hay que crear y esperar lo mejor.

Hablando de “sufrir por el arte”, he revisado varias presentaciones en vivo de la banda, y la energía e intensidad que derrochan es tremenda. ¿Cómo lo haces para mantener ese nivel de performance y no morir en el intento?

Al final de cada show siento que he muerto. No sé cómo lo hacemos, sólo disfruto actuar y me emociona mucho el poder hacerlo. Hay noches que son tremendas y haces un par de cosas estúpidas, es parte de ello, pero antes de haber podido aprender a cantar bien y llamarme un cantante, yo hacía performances desde la adolescencia, como cuando cantaba en bandas punk. Yo no podía cantar bien, pero podía actuar, así que siempre eso ha venido antes de las capacidades técnicas y vocales. Eso se ha quedado conmigo, creo que me he vuelto bueno en ello y he seguido haciéndolo. No se siente forzado, y no hay día en donde el flujo de emociones y la energía de la noche no me motiven a actuar. Apreció mucho salir al escenario y actuar como un tonto. Para mí es más que cantar una canción, es algo físico que me conecta con la gente.

Hace unos días, Ipecac Recordings celebró veinte años de historia. Ustedes lanzaron su último álbum bajo este sello. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con ellos?

Es genial. Se nos dio la oportunidad de hacer lo que fuera que quisiéramos hacer, con la sensación de que no le debíamos nada a nadie. No tuvimos que rendir cuentas a nadie, simplemente creyeron en lo que estábamos haciendo. Ellos tienen un gran catálogo y se preocupan de las personas con quien están trabajando. No son de esos sellos donde te dicen que debes sacar un single y que te van a mostrar en un lugar en el que no quieres estar.  Con Ipecac es para dónde quieres ir y ellos irán contigo. ¡Es genial! Hay una libertad que necesitábamos, porque no podíamos estar supeditados a alguien más. Queríamos trabajar a nuestra manera y hacer lo que queríamos hacer, y en Ipecac fueron un gran apoyo y entusiasmo en ese sentido. Además, yo escuchaba Faith No More desde que era un puto niño, así que es genial estar con ellos.

Cuando hicieron el anuncio para venir a Chile, para muchos acá fue una verdadera sorpresa, ya que pensábamos que una banda como Daughters jamás pasaría por nuestro país. Quizás por el alto precio de traerlos o porque simplemente no tenían idea de nuestra existencia. ¿Cómo se gestó esta visita?

La verdad es que sólo recibimos un correo de nuestro agente que decía que existía una oferta para ir a tocar a Chile y si queríamos hacerlo. Toda la banda dijo que sí inmediatamente, y esa es la historia. Últimamente hemos tenido muchas ofertas para ir a tocar a lugares en los que nunca hemos estado antes, tales como Santiago o Sao Paulo. Hemos tenido también la oportunidad de tocar en Rusia, y a fin de año tenemos un show programado para Noruega y Polonia. Es algo muy emocionante. Una vez que recibimos el llamado, vemos el tema de los costos y el financiamiento de los pasajes, porque no somos una banda cara, pero sí tenemos que asegurarnos que nadie pierda dinero cuando vaya a tocar a algún lugar. Para todos esto es un trabajo, y si no hace el suficiente dinero para vivir, no puedes seguir con ese trabajo. De eso se trata, y sobre Chile, estoy muy feliz de que podamos ir a tocar para ustedes.

¿Planean visitar más países de la región o sólo harán estas dos fechas?

Sólo tenemos estas dos fechas por ahora, pero ojalá en el futuro podamos preparar algo más amplio. Recibimos muchos mensajes del tipo “Vengan a Australia” o “Vengan a tal lugar”. La otra vez nos llegó un mensaje desde India, y de inmediato fui donde nuestro agente a preguntar si era posible. Muchos quieren vernos y es genial. Si podemos, iremos y tocaremos. No sé qué más hacer con mi tiempo. Esta banda nos está llevando a lugares y para nosotros, que crecimos en pobreza, en malos barrios, surgiendo como sea, el hecho de que tocar música nos esté llevando a conocer países y culturas increíbles es algo que nunca imaginamos, y es muy emocionante. Estoy muy agradecido de todo esto.

Según un comunicado que lanzaron por sus redes sociales, Samuel Walker, bajista de la banda, estará ausente durante parte del tour. ¿Eso incluye su show en Chile?

Sí. Cuando comenzamos a tocar algunos shows por Estados Unidos eran sólo un par de semanas en un lugar y luego en otro, pero cuando lanzamos el álbum y las cosas se empezaron a mover, nos dimos cuenta que requeriríamos mucho más tiempo del que teníamos contemplado para dedicarnos a esto. Sam tiene un trabajo que le gusta y no quiere dejar, tiene su casa, está casado y con un bebé en camino, por lo que necesitaba quedarse. Para todos es distinto. Con mi pareja tenemos nuestros hijos, nunca he tenido otro trabajo aparte de este, así que tomamos esta oportunidad y fuimos con ella. Todos tenemos diferentes prioridades, nadie está enojado con nadie y lo extrañamos mucho, pero así es la vida. Hay que tomar decisiones y ver qué es lo mejor para cada uno.

Sobre tu otro proyecto musical, Fucking Invincible, ¿existe la posibilidad de escuchar nueva música?

No, creo que ya estamos. Todos tenemos otras cosas que hacer, vivimos en lugares distintos, tenemos otras bandas y proyectos. Ha habido algunas invitaciones para volver a tocar, pero la verdad es que ahora no tengo tiempo para eso. Pero fue una etapa divertida. Cuando paré de tocar con Daughters por un tiempo, con Fucking Invincible volví a hacer shows en garajes, en sótanos, en livings de casas y en otros lugares raros donde no había tocado hace mucho tiempo y fue muy divertido. No había presión, nos era muy fácil escribir música y lo pasamos muy bien.

Para los fanáticos que asistirán al show que harán en Santiago, ¿qué pueden esperar de su actuación?

Vamos a ir a tocas algunas canciones, a interpretarlas, y quién sabe qué más ocurra. Las expectativas suelen ser autocomplacientes, en parte por eso nombramos al disco “You Won’t Get What You Want”, porque quizás vayas por algo que crees que vas a recibir, algo que haga algo para ti, pero al final todo se va a la mierda. Sólo vengan a tener una experiencia y lo pasaremos muy bien.

Foto gentileza de Alexander Schelldorf

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