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Alexis Marshall de Daughters: “Al final de cada show siento que he muerto”

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En la antesala de su ansiado debut en Chile en el marco del certamen LeRock Fest, que se realizará en 11 de mayo en Matucana 100Alexis Marshall, vocalista y miembro fundador de Daughters, se tomó una pausa en la gira que están realizando por el viejo continente para conversar con nosotros acerca del laureado nuevo disco de su banda, “You Won’t Get What You Want” (2018), las experiencias que han vivido junto al éxito de este y detalles de lo que será su primera actuación en tierras chilenas.

Un gusto, Alexis. Sé que están en medio de una exhaustiva gira por Europa. ¿Qué podrías contarnos sobre esta serie de shows que han realizado hasta ahora?

Muy bien. En esta oportunidad hemos tenido experiencias muy distintas a las de veces anteriores, y creo que cada show que hemos hecho últimamente ha sido distinto a lo que hacíamos antes. También hemos tenido más tiempo a nuestra disposición para hacer otras cosas, como visitar lugares históricos. Ha sido genial.

Revisando las fechas del tour, hay muchos shows que tienen sus entradas agotadas. ¿Esperaban esta recepción de la gente cuando comenzaron la gira?

No, pero la verdad es que tratamos de no esperar nada porque nunca sabemos qué es lo que pasará. Sí están las esperanzas de que todo salga genial. Ahora sacamos un nuevo disco y nos propusimos salir a tocar, pero nunca nos esperamos que iba a haber tal nivel de demanda. Hemos podido visitar lugares en los que nunca habíamos estado y es más de lo que habíamos anticipado, y eso es algo bueno.

Me imagino que mucha de esta demanda se debe a su último disco, el cual ha sido posicionado como número uno en varias listas de lo mejor del año pasado. ¿Alguna vez imaginaron que tendría ese nivel de repercusión?

No, no lo esperábamos. Nunca habíamos tenido eso antes, de estar en listas y todo eso. Es un buen cambio, pero no lo esperamos. Hoy lo estamos disfrutando, pero independiente de todo, lo nuestro es hacer canciones y salir a tocarlas, y si alguien quiere escucharlas, depende de cada persona si quiere hacerlo o no.

Para serte sincero, conocí a la banda con este álbum, y cuando los escuché mi primera impresión fue “esto es como Swans, pero en esteroides”. Parecía la banda sonora de una pesadilla, y con cada escucha más cosas he podido descubrir. ¿Podrías contarnos de dónde vino la inspiración para crear estas canciones?

Pensé en muchas bandas sonoras de películas y creo que eso se refleja en la música. Mi acercamiento a la composición ha sido el mismo que he tenido siempre. Más allá de lo que puede ser, siendo un grupo que vivimos tan lejos los unos de los otros, pudimos discutir ideas libremente y tuvimos muchos intercambios de correos y mensajes en el proceso. Al vivir en lugares distintos y sin poder juntarnos a ensayar, era fácil olvidarnos que estábamos en una banda, incluso que estábamos haciendo un álbum. Pero pudimos sortear la distancia y crear algo bueno.

Teniendo en cuenta que el álbum se escucha tan afiatado y sólido, podría considerarse un verdadero logro haberlo gestado de la manera en que lo hicieron.

No fue fácil, y ojalá no tengamos que volver a hacerlo así. Creo que a ninguno de nosotros nos gustaría volver a tener que trabajar de esa manera, pero sólo podemos hacer lo que podemos hacer, y si así tocan las cosas, lo haremos lo mejor posible. Me gusta pensar que pasamos la parte más difícil y que de ahora en adelante las cosas serán más sencillas. O eso espero.

Recuerdo leer una entrevista que diste hace un tiempo, donde resumes el nuevo disco de la siguiente manera: “Estamos viviendo el fin de los tiempos y escribimos EL disco del fin de los tiempos”. ¿Podrías darnos más detalles de esa definición?

Bueno, política y socialmente existe un clima de tensión literal y metafísica. Queríamos escribir un disco que no discuta un tema político o ideológico explícitamente, ya que nosotros no tenemos una agenda que queramos empujar. Creo que pudimos encapsular el estado emocional que la gente tiene cuando ve las noticias o cuando tiene una experiencia horrible con alguien. Hay mucha ansiedad, incertidumbre, frustración, miedo y rabia en estas canciones, no hay conclusiones ni soluciones. Todos estamos pasando por esto, esperando que las cosas mejoren. Y en el sentido de “el fin de los tiempos” también está la sensación de que estamos todos jodidos y este lugar se va a secar en cualquier momento y el planeta se transformará en un maldito desierto. Quizás la manifestación más grande de esto es la canción “Guest House”, donde el final es inminente y está viniendo, no sólo en un plano personal, sino que todos y todo lo que tenemos se va a acabar. Quién sabe cuándo, pero todo es temporal, por lo menos desde el punto de vista por el que nos gusta verlo. Creamos estructuras y legados artísticos –lo que sea que eso signifique–, formamos lazos familiares, pero todo es temporal, absolutamente todo. Existe un punto en que nada va a importar y no está muy lejos.

Con respecto a la canción que mencionaste, “Guest House”, que es la que cierra el registro, al escucharla no sólo me queda una sensación de desesperanza y desolación, sino que también de pánico y desesperación. ¿Crees que vamos en una caída en picada o existe una posibilidad de redención?

Hay cosas que se pueden hacer, pero no se harán, nadie las hará. Es difícil para mí conciliar estas ideas porque tengo dos hijos y tengo que aceptar que creé sus vidas, y procurar que en los años que les queda por vivir exista aire limpio para que respiren y agua limpia para que beban. No quiero pensar sobre estas cosas, pero es difícil.

Tomando en cuenta la evolución musical que han tenido durante su carrera, cuando se escucha su discografía se puede apreciar que en los primeros discos primaban los gritos y riffs más directos, en cambio ahora las cosas son más densas, sombrías y aterradoras. Tú juegas el papel más de un narrador, lo que da un tono más siniestro a todo.

Definitivamente ahora existe una sensación más cinematográfica en comparación a lo que hacíamos antes. Creo que hicimos un gran trabajo con este disco, estamos muy satisfechos con él. Para mí es una progresión natural de las cosas, vamos en la dirección en la que teníamos que ir, sin forzar nada o crear un producto para vender al resto. Nosotros no hacemos cosas como esas. Creo que hemos podido madurar como artistas. Y, bueno, Nick siempre está componiendo y yo, dependiendo de mi estado de ánimo, me pongo a escribir letras. Podemos no estar en el mismo lugar, pero cuando mi trabajo con el suyo se juntan, son capaces de crear algo que habla por sí mismo. Es difícil tener a cuatro personas distintas con ideas distintas en una misma banda, tratar de llegar a un pensamiento único o idea, pero diría que, en esta oportunidad, nuestro trabajo estuvo destinado a ser más oscuro y perturbador, sin ser necesariamente conscientes de que iba a resultar así.

Si bien, has dicho en otras entrevistas que en este disco juegas el papel de un narrador que cuenta una historia que no necesariamente representa tus propias sensaciones o pensamientos, existe una canción en el disco llamada “The Reason They Hate Me”, donde lanzas unos dardos contra los periodistas musicales. Teniendo en cuenta este conflicto, en estos momentos existe una proliferación de críticos no tradicionales que realizan su trabajo en internet, tales como el youtuber Anthony Fantano, quienes, a día de hoy, tienen una influencia mucho mayor en el público que la de los medios tradicionales, grabando videos desde su habitación. ¿Qué opinas de este fenómeno?

Bueno, primero que todo, quiero aclarar que no tengo un conflicto con el periodismo musical como un todo. Es un caso puntual de una publicación que habló mal de nosotros, pero en estos tiempos existe un acceso mucho más fácil a la información, a la música y al arte en general, lo que es bueno, pero al mismo tiempo se hace difícil encontrar buen arte porque cualquiera tiene el espacio para crear y dar su opinión al respecto. No estoy diciendo que eso sea malo, cada uno puede expresar lo que quiera de lo que escucha, el problema es que existe gente que se dedica a esto y son muy malos en su trabajo. Nosotros estamos en una buena posición ahora porque venimos trabajando desde hace veinte años. Nos hicimos mejores, pero fue un camino difícil. Sin embargo, existe esta gente que hace mal periodismo musical, que se levanta de su cama y se pone a escribir mierda sobre tu trabajo y luego vuelve a su vida normal sin considerar la historia de vida que hay detrás del artista que están criticando. Hay mucha mierda que no tiene que estar porque hay gente que no da cuenta de lo que cuesta hacerlo en realidad, de cuánto pierdes de ti mismo para formar parte de esto.

Discutiendo con amigos, hablamos sobre “sufrir por arte”, que puede sonar como un cliché, pero hay una parte de mí que piensa que es necesario sufrir para entender lo importante que es tener a gente que te escuche, que no es lo mismo que decirle a la gente cómo deben sentirse sobre algo que escuchan, que es lo que hacen muchos periodistas y críticos en general, haciendo que la gente deje de reflexionar y empiecen a repetir sus opiniones. En eso se han convertido. Pero ahí tienes a gente como Fantano, y lo que me gusta de él es que no le dice a la gente lo que debe sentir, sino que te da los datos duros y deja que la gente se haga una opinión propia. Y eso es algo parecido a lo que hacemos nosotros. Yo no ando diciéndole a la gente sobre el significado de lo que estoy escribiendo ni de cómo deberían sentirse al escucharlo, sino que queda en ellos el cómo interpretarlo. Creo que eso es algo que todos los artistas deberíamos hacer, ya que cuando creas algo y lo muestras al resto, deja de ser tuyo y pasa a ser de los demás.

Hoy el querer crear algo hermoso o abominable ha sido reemplazado por la necesidad de que tu opinión, tu arte, tu creación, reciba el máximo de atención y elogios posible. Todos tenemos la capacidad de ser creativos, pero no todos seremos buenos o geniales en ello. Si eres adolescente triste y quieres escribir mala poesía en tu cuaderno, está bien para expresarte, pero no porque hayas escrito un montón de poemas de mierda significa que sea bueno y que todo el mundo debería leerlos. Me ha pasado al revisar cosas que escribí en el pasado, las leía y me decía a mí mismo: “¿En qué mierda estaba pensando? Esto es terrible”. En retrospectiva te das cuenta de ese tipo de cosas, pero qué se le va a hacer, sólo hay que crear y esperar lo mejor.

Hablando de “sufrir por el arte”, he revisado varias presentaciones en vivo de la banda, y la energía e intensidad que derrochan es tremenda. ¿Cómo lo haces para mantener ese nivel de performance y no morir en el intento?

Al final de cada show siento que he muerto. No sé cómo lo hacemos, sólo disfruto actuar y me emociona mucho el poder hacerlo. Hay noches que son tremendas y haces un par de cosas estúpidas, es parte de ello, pero antes de haber podido aprender a cantar bien y llamarme un cantante, yo hacía performances desde la adolescencia, como cuando cantaba en bandas punk. Yo no podía cantar bien, pero podía actuar, así que siempre eso ha venido antes de las capacidades técnicas y vocales. Eso se ha quedado conmigo, creo que me he vuelto bueno en ello y he seguido haciéndolo. No se siente forzado, y no hay día en donde el flujo de emociones y la energía de la noche no me motiven a actuar. Apreció mucho salir al escenario y actuar como un tonto. Para mí es más que cantar una canción, es algo físico que me conecta con la gente.

Hace unos días, Ipecac Recordings celebró veinte años de historia. Ustedes lanzaron su último álbum bajo este sello. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con ellos?

Es genial. Se nos dio la oportunidad de hacer lo que fuera que quisiéramos hacer, con la sensación de que no le debíamos nada a nadie. No tuvimos que rendir cuentas a nadie, simplemente creyeron en lo que estábamos haciendo. Ellos tienen un gran catálogo y se preocupan de las personas con quien están trabajando. No son de esos sellos donde te dicen que debes sacar un single y que te van a mostrar en un lugar en el que no quieres estar.  Con Ipecac es para dónde quieres ir y ellos irán contigo. ¡Es genial! Hay una libertad que necesitábamos, porque no podíamos estar supeditados a alguien más. Queríamos trabajar a nuestra manera y hacer lo que queríamos hacer, y en Ipecac fueron un gran apoyo y entusiasmo en ese sentido. Además, yo escuchaba Faith No More desde que era un puto niño, así que es genial estar con ellos.

Cuando hicieron el anuncio para venir a Chile, para muchos acá fue una verdadera sorpresa, ya que pensábamos que una banda como Daughters jamás pasaría por nuestro país. Quizás por el alto precio de traerlos o porque simplemente no tenían idea de nuestra existencia. ¿Cómo se gestó esta visita?

La verdad es que sólo recibimos un correo de nuestro agente que decía que existía una oferta para ir a tocar a Chile y si queríamos hacerlo. Toda la banda dijo que sí inmediatamente, y esa es la historia. Últimamente hemos tenido muchas ofertas para ir a tocar a lugares en los que nunca hemos estado antes, tales como Santiago o Sao Paulo. Hemos tenido también la oportunidad de tocar en Rusia, y a fin de año tenemos un show programado para Noruega y Polonia. Es algo muy emocionante. Una vez que recibimos el llamado, vemos el tema de los costos y el financiamiento de los pasajes, porque no somos una banda cara, pero sí tenemos que asegurarnos que nadie pierda dinero cuando vaya a tocar a algún lugar. Para todos esto es un trabajo, y si no hace el suficiente dinero para vivir, no puedes seguir con ese trabajo. De eso se trata, y sobre Chile, estoy muy feliz de que podamos ir a tocar para ustedes.

¿Planean visitar más países de la región o sólo harán estas dos fechas?

Sólo tenemos estas dos fechas por ahora, pero ojalá en el futuro podamos preparar algo más amplio. Recibimos muchos mensajes del tipo “Vengan a Australia” o “Vengan a tal lugar”. La otra vez nos llegó un mensaje desde India, y de inmediato fui donde nuestro agente a preguntar si era posible. Muchos quieren vernos y es genial. Si podemos, iremos y tocaremos. No sé qué más hacer con mi tiempo. Esta banda nos está llevando a lugares y para nosotros, que crecimos en pobreza, en malos barrios, surgiendo como sea, el hecho de que tocar música nos esté llevando a conocer países y culturas increíbles es algo que nunca imaginamos, y es muy emocionante. Estoy muy agradecido de todo esto.

Según un comunicado que lanzaron por sus redes sociales, Samuel Walker, bajista de la banda, estará ausente durante parte del tour. ¿Eso incluye su show en Chile?

Sí. Cuando comenzamos a tocar algunos shows por Estados Unidos eran sólo un par de semanas en un lugar y luego en otro, pero cuando lanzamos el álbum y las cosas se empezaron a mover, nos dimos cuenta que requeriríamos mucho más tiempo del que teníamos contemplado para dedicarnos a esto. Sam tiene un trabajo que le gusta y no quiere dejar, tiene su casa, está casado y con un bebé en camino, por lo que necesitaba quedarse. Para todos es distinto. Con mi pareja tenemos nuestros hijos, nunca he tenido otro trabajo aparte de este, así que tomamos esta oportunidad y fuimos con ella. Todos tenemos diferentes prioridades, nadie está enojado con nadie y lo extrañamos mucho, pero así es la vida. Hay que tomar decisiones y ver qué es lo mejor para cada uno.

Sobre tu otro proyecto musical, Fucking Invincible, ¿existe la posibilidad de escuchar nueva música?

No, creo que ya estamos. Todos tenemos otras cosas que hacer, vivimos en lugares distintos, tenemos otras bandas y proyectos. Ha habido algunas invitaciones para volver a tocar, pero la verdad es que ahora no tengo tiempo para eso. Pero fue una etapa divertida. Cuando paré de tocar con Daughters por un tiempo, con Fucking Invincible volví a hacer shows en garajes, en sótanos, en livings de casas y en otros lugares raros donde no había tocado hace mucho tiempo y fue muy divertido. No había presión, nos era muy fácil escribir música y lo pasamos muy bien.

Para los fanáticos que asistirán al show que harán en Santiago, ¿qué pueden esperar de su actuación?

Vamos a ir a tocas algunas canciones, a interpretarlas, y quién sabe qué más ocurra. Las expectativas suelen ser autocomplacientes, en parte por eso nombramos al disco “You Won’t Get What You Want”, porque quizás vayas por algo que crees que vas a recibir, algo que haga algo para ti, pero al final todo se va a la mierda. Sólo vengan a tener una experiencia y lo pasaremos muy bien.

Foto gentileza de Alexander Schelldorf

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Mark Lanegan: “Creo que toda esa cosa del streaming es una operación criminal”

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Mark Lanegan

Sin duda que una extensa carrera como la suya, ha hecho que Mark Lanegan guste de ir innovando y cambiando de dirección en cada trabajo que realiza, por lo que su álbum “Somebody’s Knocking” (2019) es una muestra perfecta de todas las distintas influencias que el músico ha ido adquiriendo con los años, donde la música que escuchaba en su juventud parece no dejarlo de lado a la hora de buscar inspiración para crear sus propias canciones. Con una obra tan amplia en términos sonoros, Lanegan tiene muy claro qué camino seguir cuando se trata de estructurar un disco a su medida, y bajo el contexto de este nuevo álbum, el músico se tomó un tiempo para conversar con HumoNegro sobre distintos aspectos de este disco.

Desde el proceso de composición, las inspiraciones detrás de algunos tracks puntuales del álbum, la forma en que elabora su repertorio cuando debe incluir nuevas canciones, la música que está escuchando durante el último tiempo y sus intenciones de visitar Sudamérica, entre otras cosas, es que conversamos con Mark en una entrevista que te dejamos de manera integra a continuación.

Acabo de escuchar tu último disco y está increíble. Así que quiero que partamos hablando un poco del proceso detrás de él. ¿Cómo fue toda la preparación de este trabajo?

Un montón de la música fue hecha por un amigo mío llamado Rob Marshall, guitarrista-compositor británico. Escribimos un montón de canciones para “Gargoyle” juntos y él puso la idea en mi cabeza de hacer un álbum doble, cosa que yo había querido hacer por bastante tiempo. Nos pusimos en marcha y coescribí un montón de música con él. Luego, también un amigo mío danés, llamado Sietse Van Gorkom, quien ha tocado cuerdas en mis álbumes y en un disco que hice en 2014 llamado “Phantom Radio”, coescribió una canción titulada “The Killing Season” conmigo. Entre él y Rob escribimos la mayoría del disco juntos. También compuse una de las canciones con Martin Jenkins, un tipo británico que graba bajo el pseudónimo de Pye Corner Audio; es un artista electrónico. Y luego escribí mi canción favorita con Alain Johannes, mi productor de hace muchos años. Todo está coescrito con otras personas. Quise hacer un álbum doble porque quería específicamente poner tantas canciones descaradamente pegajosas que podrían ser sencillos en él solamente, porque es algo que nunca había hecho antes. Probablemente nunca lo volveré a hacer, pero creo que he logrado mi meta y estoy feliz con ello.

¿Adaptaste más canciones o usaste el material descartado de otros discos? 

No, para nada, todo es totalmente nuevo, excepto por una canción, “Penthouse High”, que escribí con Alain Johannes, y que habíamos compuesto originalmente para “Gargoyle” y luego, mientras armábamos el disco, nos dimos cuenta de que realmente no encajaba con ese álbum. Pero esa fue escrita literalmente unos pocos meses antes de que empezáramos a trabajar en este disco, sólo que no terminó en el disco anterior. Fue la única canción que no era “totalmente nueva”, todo lo demás fue escrito al mismo tiempo que lo grabábamos.

Hablando de esa canción, leí en una entrevista que te inspiraste en New Order para hacer este track.

New Order, Depeche Mode, el synth-pop clásico que disfruté en los 80 y 90. Básicamente, quería hacer mi versión de una canción disco y Alain me ayudó a concretarlo, así que quedé muy satisfecho. Este disco tiene una vibra muy oscura, como la de algunas bandas de los ochenta.

Además de las mencionadas, ¿qué otras bandas fueron las influencias más grandes de este álbum?

Bueno, este disco para mí es una caja de sorpresas de influencias. Digo, puedo escuchar a The Stooges en él, a Love, a Joy Division, a Bauhaus o a New Order, un montón de las bandas que amo. Siempre he llevado mis influencias a flor de piel y no me avergüenza decir de donde mierda pido cosas prestadas. Y este disco es sólo mi versión de toda la música que he amado a lo largo de los años.

¿Qué estás escuchando ahora mismo, en estos días?

En estos días estoy escuchando principalmente música electrónica underground, un montón de cosas que no incluyen nada de canto. Principalmente es donde mi corazón está. O sea, aún escucho muchos favoritos del post-punk, ya sabes, como Joy Division, Siouxsie And The Banshees, Bauhaus, todo ese tipo de cosas.

Mark, entiendo que te gusta tener una sensación constante en todos tus discos, una vibra. Siento que este nuevo disco la tiene, pero estoy un tanto curioso por preguntarte: ¿cómo adaptas eso en sets en vivo cuando no tocas todas las canciones de principio a fin o de un álbum?

Armar un set en vivo es como armar una secuencia para un disco, que es algo que yo considero una forma de arte, algo que ya no es desafiante, ya que la mayoría de la gente consigue música vía streaming. Pero cuando armo un disco lo pienso a la vieja escuela: las primeras canciones que escribo son el principio y el final del disco, y de ahí incluyo el medio. Y es de la misma manera que cuando escribo un setlist, es como hacer un disco más grande que incluye registros o canciones de tus otros discos, pero es lo mismo, es la misma habilidad. Es sólo una cuestión de hacer que la mierda fluya, que tenga un auge y caída, esos momentos dramáticos. Sólo lo pienso de la misma manera, pero en un sentido más grande. De hecho, obtengo más oportunidad de disfrutar de esa parte del proceso cuando armo un setlist que cuando armo un disco, porque generalmente un disco tiene menos canciones y yo toco durante una hora y media. Aún no he hecho un disco de treinta canciones, pero he hecho setlist de treinta canciones (risas).

Leí que dices que hacer esto para un álbum es como hacer un setlist que dure para siempre, es decir, no puedes cambiar eso. Pero con plataformas de streaming como que, no sé, la gente no disfruta de los álbumes completos en la actualidad. ¿Qué piensas de eso?

Bueno, para empezar, creo que toda esa cosa del streaming es una operación criminal y que los artistas son los que están siendo arruinados. Las compañías discográficas han hecho tratos con estas compañías y ellos están ganando millones, pero los artistas están ganando menos que en los días en los que Bo Diddley comercializó todas sus ediciones para “Cadillac”. Puedo lograr 500 mil reproducciones en Spotify y ganar más dinero trabajando part-time en McDonald’s, eso es lo que pienso sobre el streaming. Y, además, eso no va a cambiar mientras viva, nunca va a cambiar porque no son solamente las compañías de streaming y las discográficas, sino que ahora tenemos una tercera generación de gente que ha crecido pensando que esta es la forma en la que consigues música. ¿Va la gente a empezar, de un momento a otro, a pagar por comprar discos? No, eso está en un futuro lejano. Pero, desafortunadamente, ha hecho que sea extremadamente difícil para artistas como yo, que dependía de la venta física de discos y que obtenemos menos del porcentaje de un centavo por cada reproducción. Entonces no ganamos nada por el streaming; nosotros no somos quienes ganamos dinero por eso. Spotify y las discográficas son los que están ganando. Creo que es un crimen, es un puto crimen.

Lo es. Es también como un mundo diferente. Recuerdo que una canción de Drake fue la más reproducida el año pasado, pero yo nunca he escuchado esa canción, y eso que, por mi trabajo, escucho música todo el tiempo. Es verdaderamente un mundo aparte del resto.

No sé, esto está hecho para ganar dinero gracias a los artistas. No lo entiendo, para ser honesto, no entiendo toda esta industria discográfica estos días.

¿Piensas que tal vez algún día todo el concepto de un álbum cambiará para siempre, que quizás los artistas no lanzarán discos en el futuro?

Por supuesto. Digo, ese parece ser el camino hacia donde todas las cosas están apuntando. Pero sí sé esto: la forma en la que yo gano la mayor parte de mi dinero es con los bootlegs que yo mismo grabo en vinilo. En otras palabras, yo mismo grabo mis shows, creo mis propios vinilos y los vendo en mis conciertos. Y así es como realmente me sostengo económicamente. Entonces, hay gente ahí fuera que siempre comprará álbumes. Habrá menos a medida que pasan los años. Ojalá haya suficientes para mantener un ingreso hasta que esté muerto. O sea, mira: ni siquiera creo que vaya a haber un país habitable en cien años, así es cómo me siento sobre las cosas. Hacia allá siento que van las cosas. Esa es la violación de este mundo hecha por estos políticos que están destruyendo la atmósfera. Los Angeles será inhabitable, Nueva York estará sumergida bajo el agua, estará tan caluroso en todos lados, que la gente no podrá producir cultivos, no habrá cosas para comer. Esa es mi visión del futuro. Entonces, cualquier cosa que pase en el negocio de la música, es insignificante. Ojalá esté muerto para cuando todas estas situaciones entren en juego, porque eso es lo que creo que está pasando en este futuro. Odio ser un aguafiestas, pero es lo que se nos viene.

Mark, quiero volver a cuando estábamos hablando de tu disco. Dices que siempre haces la primera y la última canción, y después empiezas a llenar el espacio vacío en el álbum. ¿Es así como siempre has trabajado?

Sí, así es como he trabajado siempre. Busco la primera o la última canción, y luego trato de rellenarlo. Porque hay ciertas canciones que naturalmente sientes que será la primera en el disco, y luego hay otras que naturalmente sientes que podría ser la última, porque para mí es la primera, la última, quizás la tercera o la cuarta canción en un disco las que son las más importantes. La primera es la más importante porque es tu introducción. “Esto es de lo que se va a tratar este disco, esto es lo primero que la gente va a oír”. Y en la tercera o cuarta canción es generalmente donde pongo el que considero es el sencillo más fuerte, la que puede tener la mejor oportunidad de ser tocada en la radio porque ahí es donde naturalmente pertenece en mi mente. Y luego, la última canción es la más importante para mí porque esa es en la que realmente digo “adiós”, y puede que sea por última vez porque nunca sabes lo que va a pasar en este mundo o cuál va a ser tu último disco. Trato de hacer de ese tema una canción importante, una que sea significativa para mí y, ojalá, para otra gente.

Has dicho que trabajas con letras instintivas. ¿Eso quiere decir que siempre la música vino antes y luego empiezas a escribir las letras?

Bueno, depende. Si estoy escribiendo una canción solo, ambas salen al mismo tiempo. En otras palabras, cuando estoy haciendo sonidos en un instrumento, también estoy haciendo sonidos con mi voz, y es el mismo método si alguien más me entrega la música. Cuando estoy escuchando música por primera vez, también estoy haciendo mi mapa vocal por primera vez, y usualmente termina siendo casi igual a lo que empecé haciendo la primera vez. Eso quiere decir que no estoy necesariamente escribiendo palabras, pero estoy haciendo sonidos y frases sin saber realmente hacia dónde la música va a ir, especialmente si, por supuesto, alguien más ha escrito la música, no sé dónde están los cambios. Yo sólo la sigo instintivamente y luego pongo las palabras que parecen ser las apropiadas para esa pieza de música y esa melodía. Nunca con el pensamiento de sobre lo que trata o lo que significa. A veces, sólo años después descifro lo que estaba diciendo, pero a veces no sé lo que estoy diciendo. La mayoría de las veces siento que estoy solamente invocando a alguien más. Por ejemplo, si alguien me entrega una pieza de música, en diez minutos puedo tener una parte vocal y letras escritas para ella. Soy rápido, soy así de rápido, pero no soy realmente yo. Sólo siento que es algo que viene a través de mí desde otra parte.

Mark, me gustaría terminar esta entrevista preguntando si tendremos la oportunidad de escuchar estas nuevas canciones en vivo aquí en Sudamérica en el futuro cercano.

Ciertamente, espero que sea así. Amo ir a Santiago, es una de mis ciudades favoritas de todos los tiempos y amo el público allá. Generalmente voy una vez cada tres años, más o menos, pero con el favor de Dios estaré allá tan rápido como pueda porque es uno de mis lugares favoritos.

Muy bien, esperamos verte acá. Gracias por tu tiempo, fue un placer.

El placer es mío. Un agrado hablar contigo.

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