Elena Tonra de Daughter: “No me avergüenza la tristeza, porque indica que estoy sintiendo algo fuerte”

miércoles, 13 de septiembre de 2017 | 1:08 am | No hay comentarios
Elena Tonra de Daughter: “No me avergüenza la tristeza, porque indica que estoy sintiendo algo fuerte”

La vida exige equilibrios para que nadie se vuelva más loco de lo que ya está. Se evitan los extremos para congeniar, y tal vez por ello cuando Elena Tonra se enfrenta a una entrevista, la sensación de tristeza que puede tomarse una canción de Daughter se disipa al compartir minutos conversando con ella.

La vocalista, letrista y compositora del trío que se presentará por partida doble en Chile, en solitario el 9 de noviembre y dos días después en el Festival Fauna Primavera, se escapa del aura turbia de las mejores canciones del conjunto y se presenta risueña y simpática, abierta a sugerencias para los días que pasará en Chile, pero también muy clara en dónde se dispone y desde qué parámetros nota que ha aprendido a ser no sólo intérprete, sino que también autora, algo que, siendo mujer, ha sido algo importante para tener un espacio y evitar rodearse de gente que no le genera réditos personales. Aquí nuestra conversación con Elena Tonra, la voz de Daughter.

Hola, Elena, nos dijeron que teníamos algunos minutos para hablar contigo. ¿Todo bien?

Sí, por supuesto. Me retrasé con otra entrevista, pero no tengo planes más allá de esta conversación. Sólo soy una viejita quedándome en casa, con una taza de té (risas).

¿Cómo te sientes para venir por primera vez a Sudamérica? Acá en Chile el concierto está a punto de agotar y la gente se entusiasmó mucho cuando se anunció.

Estoy tan emocionada y agradecida de que por fin haya resultado esto. Llevamos seis años como banda; es grandioso. Con los chicos estamos muy contentos porque ninguno ha tenido la oportunidad de estar en Chile y será una verdadera aventura. No puedo esperar.

Si puedes, prueba vino chileno. Si bebes, por supuesto.

(Risas) ¡Sí! Me encanta el vino, aunque eso suena peligroso, así que debo cuidarme de no emborracharme antes del show. No antes, pero definitivamente sí después.

Intentaste escribir canciones en el medio del pasado tour y no resultó. Entonces, ¿qué crees que necesitas para que la autoría fluya y realmente logres hacer lo que quieres?

Para serte honesta, es difícil saber cuáles son esas condiciones. No puedo planificar cuándo escribiré, lo que es frustrante porque a veces pasan semanas o incluso meses sin escribir nada. Y amo escribir, me genera mucha confianza hacerlo, entonces, cuando no lo puedo hacer de verdad que lo noto. Siento que me pongo un poco loca, pero cuando tengo un tiempo productivo es alrededor de algún evento específico y particular, o cuando rondo un tema muy grande y lo intento poner en un formato más pequeño. Puedo escribir mucho acerca de un tópico, o sea, mucho (risas) o de una sola persona. Disfruto la soledad, porque es bueno estar con Remi y los chicos, pero a veces necesitas la paz para poder conectarte completamente con cómo te sientes. Me acomoda estar con ellos, pero, aunque parezca tenebroso y extraño, hay que estar solo. No hay una receta específica, pero creo que, aunque a veces tenga un bloqueo creativo y pase mucho sin escribir, debo tener la certeza de que lo haré nuevamente. Tengo amigos músicos que escriben todo el tiempo, pero los cerebros piensan diferente, así que no me aproblemo tanto.

La gente en general niega la tristeza, pero algo que ocurre con tus canciones es que no niega su existencia y hasta permite que luzca bella y poderosa. ¿Cómo crees que opera para ti esa tristeza y esas sensaciones?

Pienso que es una trasmutación de algo, cuando quieres cambiar algo que está muy dentro de ti, casi como si quisieras deshacerte de ello, pero habrá tiempo para todo, para estar triste o feliz, porque es lo que pasa finalmente, y muchas veces escribo más cuando no estoy muy bien, y es como si quisiera encontrar una salida mediante esa escritura. No se trata de que quiera profitar de mi propia tristeza, aunque pareciera que así fuera (risas), pero ojalá que pudiera estar mejor. Así es el asunto y tampoco me avergüenza la tristeza, porque implica estar sintiendo algo fuerte. El mundo en general se pone una careta y la gente dice que está bien todo el tiempo, que todo es maravilloso, cuando eso no es real. Hay momentos en los que no estás tan bien y hay que salir de ese estado y sentirse mejor, no hay que escapar y negar eso. Si un amigo se siente mal, no puedo arrancar, sino que tengo que estar ahí, ayudar y que con trabajo ambos estemos bien. Es hasta lindo hablar de esas cosas, con los amigos, con una taza de té, sintiendo todo. Con la música es lo mismo, porque no creo que haya que fingir, sino que prefiero sentirlo todo antes que tratar lo imposible, que es elegir los sentimientos.

¿Y cuánto juega en tu escritura de canciones la soledad?

Con la banda somos muy colaborativos, lo que nos deja poco espacio para estar demasiado solos, lo que creo que es bueno porque se trabaja mucho con el ego al crear. Entonces, cuando se genera algo mutuo y complementario se logra evitar eso, con un balance, porque el ego puede tirar para abajo. Y pasa lo mismo con las canciones que a veces son bajadas y tristes, entonces la alegría del trabajo en grupo ayuda a cambiar eso. Hay una forma de decir qué creo que es mejor, y es que yo prefiero estar sola, pero no podría existir en un ambiente solitario. Tendría que socializar o sería una persona muy rara (risas). El balance debe existir para crear y decir lo que quieras, y en aislamiento eso debe ser algo matizado porque no puedes hacerlo todo el tiempo. Igualmente, sabes que la soledad no sólo es física, sino que también emocional, entonces puedes estar increíblemente sola rodeada de miles de personas.

Tú escribes desde las experiencias, pero no sólo tuyas. Leí que “Doing The Right Thing” es una canción sobre la relación entre tu madre y tu abuela. ¿Cómo es para ti hablar de sus vidas y sus luchas?

Creo que es la primera vez que escribo acerca de ellas. En el primer disco intenté hablar de mi madre y mi padre, pero figurativamente, estilo “tú eres un árbol y tú también” (risas). Es muy duro ver a tu madre relacionándose con su madre, ver cómo tu abuela tiene una enfermedad, y ha cambiado mucho desde que podía recordar cosas a cómo está ahora. Progresivamente es peor, y para mí es duro pensar que mi abuela ya no pueda recordar quién soy, pero siento que ese sentimiento debe ser cien veces peor para mi madre, porque te preguntas por qué pasa eso. Además que ahora se rotan los papeles, porque la madre se vuelve la hija y viceversa, y de repente la madre de la que te preocupaste por tanto tiempo ahora no tiene cómo hacerlo. Resulta en algo muy bello. No es algo dicho, sino que algo instintivo. Ella debe hacerse cargo y lo hace, y es hermoso porque es amor incondicional y cuidado de la una por la otra. Es una canción dedicada a ellas.

Es duro ver a mi mamá sintiendo eso, cuando mi abuela es alguien muy lleno de alegría y es muy animada; una señora italiana muy enérgica que, aunque no sabe cómo me llamo, igual me da un beso y se ríe. Para ella todo es muy presente, entonces no tiene sentido del tiempo o siquiera sabe dónde está o quién es, o quién soy yo, pero el presente, lo que está al frente, es lo más importante, y su cerebro se enfoca en ese segundo. Es algo interesante y triste. Me gustaría que recordara cuando me iban a dejar al colegio y cosas así, pero está bien, y es lo que es ahora. La memoria define lo que somos, pero en este caso ves cómo eso puede cambiar, entonces esa es una canción de amor para ellas, básicamente porque las amo.

La música en general es un “club de hombres”, entonces se me hace importante preguntarte a ti, como mujer en la industria, ¿cómo sientes o has visto el machismo o la misoginia en medio de tu trabajo en la música?

Para ser honesta, siempre he sido juiciosa para elegir con quién trabajo y me rodeo por gente buena, aunque a veces me acuerdo de que, en la escena de Londres, por ejemplo, en los primeros shows no nos pagaban. Y siempre era un hombre el que hacía los tratos, presentaba a la gente, y yo pensaba “ok, grandioso” en un rincón. Trato de no dar cabida a ninguna mierda machista en mi trabajo y quehacer como músico, como cuando a veces te encuentras con alguien al querer comprar o probar pedales: los hombres quedan preguntándose si yo sabía lo que hacía y hasta me ofrecían pedales por los colores, por la forma, y yo pensaba que a mí no me importaban para nada los colores (risas), era como “qué creían que haría con ellos”. Todavía hay gente que opera así, y lo veo a veces, pero nunca he experimentado completamente un trato injusto porque yo siempre soy muy cuidadosa con eso, y cuando veo que es así lo hago notar de inmediato y cambian. Pero es difícil verlo porque no siempre te encuentras con demasiada gente. Quizás en los festivales, cuando notas que la mayoría de las bandas tiene hombres como líderes, pero no sé cuánto tenga que ver con calidad y oportunidades, es difícil de saber eso aún.

Igual, he sido una afortunada en poder trabajar con gente buena y excelente en lo que hace, porque creo que no aguantaría si no fueran así (risas) porque soy exigente. Creo que siempre me comparan con otras mujeres y yo siento que lo hacen sólo porque somos mujeres, y pienso que por favor investiguen un poco más para que no queden en ridículo. Pero cada vez pasa menos, y ahí importa tener una buena red de amigos y de amigas.

Eso sería todo, Elena. Gracias por el tiempo y las risas, y esperamos verte por estos lares.

Gracias por las preguntas, y ojalá que en noviembre tomemos esas copas de vino, pero después del show, no antes (risas).

Por Manuel Toledo-Campos

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