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Denise de Aguaturbia: “El rock puede ocupar espacios preciosos”

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Hay pocos casos en el mundo donde una banda vuelve a lanzar material nuevo y fresco después de más de cuatro décadas, pero Aguaturbia tiene una historia tan rica en anécdotas como en lagunas temporales, de las que siempre han surgido sus principales cultores: Carlos Corales y Denise, con quien pudimos compartir para hablar de la historia de la banda y también de lo que será el show del 1 de julio en el Teatro Nescafé de las Artes, donde lanzarán su primer disco en 47 años, “Fé, Amor y Libertad”. Del por qué hacerlo en un teatro específico, del largo camino para sacar este disco, y mucho más, habla la icónica Denise de Aguaturbia.

¿Por qué pasó tanto tiempo antes de lanzar este nuevo disco? ¿Qué ocurre con la creatividad en tantos años?

Bueno, la creación nunca se termina. Sería mentira si dijera que no podíamos, porque los estudios de grabación son nuestros. Tenemos la posibilidad. Lo que sucedió es que hubo un momento en que volvimos a Chile (en 1973) para tocar en el Festival de Viña y se generó una gran euforia. En especial para Carlos, porque no había músicos con la experiencia y el conocimiento de la música de hoy, como Santana, el rock legal. Veníamos de Nueva York y conversamos en la cama, y me dijo que estaría bueno que aguantáramos un contrato de dos o tres años para tener algo más sólido.

Y ahí se toparon con Pinochet.

Empezamos en eso, pero ya estaba la dictadura, y por ahí no pudimos funcionar con Aguaturbia porque el rock es una cosa desafiante, el rock tiene palabra, y si te paras en el escenario tienes que ser sólido como persona y con opinión. Con esos gobernantes no se podía, y era bien dramático porque estábamos atados a un contrato, aunque no tan amargo porque igual éramos profesionales para enfrentar algo así.

¿Cómo?

Empezamos a trabajar haciendo música que no era de Aguaturbia, sino que balada americana. Hice un disco en los 80, entonces eso funcionaba, estábamos trabajando, hasta que el ’84 quedé fuera de la TV. Estaba vetada por la boca mía. Esa era la manera de irnos, pero teníamos a Aguaturbia en la mente, tenía metida en la cabeza la idea de libertad, de hacer lo mío, y pensando que lo que hago no moleste a otros.

Imagino que con ese veto vino el renacer de la banda.

Nos conectamos con Willy (Cavada, baterista de Aguaturbia) que estaba en Alemania y tocamos en el festival de Viña nuevamente. Lo pasamos regio. Ganó el “NO”, Willy llegó de Hamburgo, y todo bien. Hicimos un concierto donde invitamos a 150 personas. Llegaron 500. Había interés y comenzamos a tocar de nuevo como Aguaturbia.

Carlos buscó a un bajista porque el que teníamos estaba enfermo hace rato (Ricardo Briones), y ubicó a Miguel Pérez y tocamos en todos lados. Como Aguaturbia, un sonido de blues rock, pero que ahora también tiene más de hard rock y al borde de lo metalero, porque trabajamos con gente que tiene el oído de hoy y ha sido una mezcla preciosa porque nosotros tenemos el concepto de lo clásico, del rhythm and blues, del rock, en los tiempos en que estaba Black Sabbath, entonces Carlos componía, pero no era el momento de hacer disco.

Eso es más en los 90, pero ¿qué pasó después?

En 2000, unos coleccionistas ingleses eligieron a Aguaturbia como la mejor banda iberoamericana de música psicodélica. Son distinciones que dan, y es interesante pensando que la psicodelia duró no más que tres años. Se murieron casi todos. Nosotros éramos niños, ingenuos, talentosos y marginales, y éramos cagones ante todo, y el único más bandido era Willy. Pero bueno, después de los 2000 Carlos compuso y mucho más. Los ingleses compraron los derechos a nuestro productor en ese tiempo. Justo en esa época los periodistas de espectáculo empezaron a preguntarse qué era de nosotros, y uno más viejo, (Ítalo Passalacqua) dijo que Aguaturbia todavía existía, que yo todavía canto, y más. Y de eso pasaron 10 años donde tocamos lo que nos pedía la gente, porque nos pedían todo lo de los 70, los dos discos homónimos, aunque nunca los tocamos igual, porque qué fome eso de cantar exactamente lo mismo.

Desgraciadamente, hace unos años falleció Willy, y Carlos debió buscar otro baterista, y es difícil porque esta es una banda que debe tener aguante. Tocamos con gente maravillosa, pero a los 30 minutos de estar tocando como lo hacemos nosotros ellos pedían un descanso, o que no tocáramos ciertos temas, o se confundían. Nos dimos cuenta de que tocaban maravillosamente bien, pero cómodos y tranquilos. Ésta es una banda que, aunque hagamos blues, tiene que tener un punch y una cosa especial.

Pero también es algo que se ve en vivo en Aguaturbia, que el baterista tiene que ir quebrando compases y a contrarritmo del bajo. Hay toda una métrica que saca de la zona de confort a los intérpretes.

Exacto, muy bien. Fue dramático, un poco estresante porque teníamos contratos. Además, Carlos dirige la banda y si no tiene toda la perfección y magia que él requiere, no le gusta. Bueno, yo también, pero soy más descarada, puedo cantar hasta a capella.

Pero el disco no llegó ahí.

De ahí se fue atrasando el disco. La gracia es que los diez temas los hemos probado y el público los ha aceptado, como “En Mi Lugar” o “Corazón Bye Bye”. Empezó a darse un tema grande, pero los vinilos han agotado las pasiones y hemos tocado -y no podemos dejar de hacerlo- el “Waterfall”, por ejemplo. Tengo claro que después de este disco viene otro, otro y otro, porque lo tengo fríamente calculado. Claro, está que me aguante Alfonso Carbone, el productor del disco, o sino pido un préstamo a Carlos y le pago de alguna manera (risas). Lo mejor también era buscar gente con experticia en el mercado para que viera todo lo que hay de Aguaturbia en las redes para ordenarlos. Yo soy una bruta y no tenía idea.

¿Y de dónde viene la idea de lanzar este disco en ese teatro?

Lo que más queríamos era tocar en el Nescafé, porque originalmente ese era el teatro que un joven de 18 años (cuando se llamaba Teatro Marconi en ese tiempo) el día domingo hacía conciertos de rock, y él despertó a esos jóvenes que querían el rock y la onda de Woodstock, porque antes no había aquello en Chile. Estaba la Nueva Ola, gente así que había tenido una época bella, más formal, más respetuosa.

¿Quiénes colaboraron con ustedes en el disco?

La gente que trabajó en la grabación y en la mezcla es toda como ustedes, casi hijos. Ángelo Pierattini, por ejemplo, que fue alumno de Carlos, y es un muchacho que vemos toda la vida en la música, y él mezcló el disco con su hermano Daniel. Lo masterizó Chalo González. Gente capa.

¿Y por qué esa gente, crees tú?

Si estamos tocando con público tan nuevo, pensando que la gente de nuestra edad está preocupada de la Isapre, la AFP, el nieto, entonces el público que tenemos ahora es más joven y está acostumbrado a los megaeventos. Sabe cómo suena y cuándo una banda es potente. Cuando fuimos a Maquinaria tuvimos la chance de conocer a Slash (Guns ‘N Roses, Velvet Revolver) y claro, él quedó sorprendido de la facilidad que tenía Carlos para mostrar distintos estilos, como un Satriani, como un Van Halen. A los muchachos hoy no les puedes vender la pomada porque están acostumbrados.

Y vivimos tiempos donde es más fácil que nunca darse cuenta de cómo y cuánto se copia.

Sí, claro. No puedes mentirles a los de tu generación; saben meterse a buscar música y se dan cuenta.

¿Cómo fue grabar el disco?

Te voy a contar una infidencia. Un día muy temprano, a la hora que me levanto, tipo ocho de la mañana, le pregunto a Carlos si tiene algo que hacer en el estudio. Él me dice que no. Y le digo que grabaré el disco entero de nuevo, porque lo grabé de a pedacitos y no estaba conforme. Escuché muchas voces de gente que iba a la casa y opinaba, y yo la estúpida decidí olvidar todo eso, y dije que lo haría en un día. A las dos de la tarde ya había terminado en un round, sin esos aparatos que te afinan, nada, como tiene que ser: mágico, porque así se grababa antes, y quizás eso es lo que los expertos encuentran en estos discos. ¿Por qué la gente se vuelve loca aún con The Who o con The Rolling Stones? Porque tienen muchísimas fallas, pero a la vez tienen esa cosa mágica de las canciones que fluyen y no son ejercicios. Lo que vemos mucho en el rock con los Satriani u otros virtuosos son ejercicios, como dice Carlos Corales.

¿Y te sentiste conforme?

Creo que me encanta este disco. Estoy muy contenta. Toda la gente que trabajó y puso su amor. El cabro de las carátulas, la gente que trabajó… Pero, además, la banda en vivo es una tormenta y el disco está lindo, aunque en el disco no estás con el ñeque. Ahora vamos a hacer el DVD en el Teatro Nescafé.

¿De una?

De una, con todo. Como Metallica, por ejemplo, que estuvieron en Lollapalooza Chile.

Como ustedes también.

Para nosotros fue muy emocionante, increíble, porque cerramos el Lotus Stage esa vez, en un horario donde en general pensábamos que habría gente en otros lados, y estaba lleno. Fue tal la recepción, que tuvimos que pasarnos del horario que nos dieron y hacer bis, y los cabros locos, maravilloso, y uno se retroalimenta y hace cosas, se tira al suelo, y más. En ese momento pensamos “se puede”, y seguimos adelante. Ese momento fue un respaldo enorme.

Y así parte de nuevo la maquinaria de los discos.

Sí, además que estamos ahora en Música & Entretenimiento, el sello de Alfonso Carbone, que es un tipo que sabe mucho, que es muy inteligente y tiene la experticia. Un punto importante es que sacaremos este disco en vinilo porque la demanda es alta, aunque poca gente tenga un tocadiscos. Es que -como decía un experto- el vinilo demanda un acto de pararse, poner el disco, sentarte y bailar, es decir, había un tratamiento, en cambio el CD o el iPod te da más y más, sin pausas.

Lo último: ¿Qué habrá en el show del 1 de julio?

El teatro lo elegimos porque marcó el inicio del rock en Chile, generó nuevas bandas y es donde nos iniciamos. Además, podemos demostrar que el rock puede estar en un escenario precioso, con butacas, y no necesariamente debe estar en la tierra y la mugre. Queremos demostrar la energía y todo lo mejor que podemos dar. Vamos a llevar bronces y cuerdas, además de la psicodelia. Será un show de excelencia, que se está preparando con imágenes. Me gusta que lo hayamos hecho ahora, que viene tanto grupo de afuera y que la gente pueda comparar. Vamos con todo y que Dios nos bendiga.

Muchas gracias, Denise por el tiempo y las anécdotas.

Gracias a ustedes por el interés y ojalá verlos este 1 de julio.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Pedro Mora

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Entrevistas

Mark Bowen de IDLES: “Quisimos destilar la banda a su forma más esencial”

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IDLES

Uno de los nombres que más comentarios se ha llevado en los últimos años es IDLES, banda oriunda de Bristol que se ha ido abriendo camino poco a poco a punta de excelentes álbumes. Primero fue “Brutalism” en 2017 y luego “Joy As An Act Of Resistance.” En 2018, este último marcando un verdadero precedente en esta trinchera como el mejor álbum de ese año. Pero ahora la banda, más que seguir gozando de los elogios (algo que muchos hacen con apenas un par de trabajos actualmente), prefiere mirar adelante y adentrarse en una nueva etapa con “Ultra Mono”, su recién estrenado nuevo disco y que aspira a convertirse en una de las obras más destacadas de 2020.

Si bien, el disco ya tiene algunos días publicado, HumoNegro pudo escucharlo de manera anticipada antes de una grata conversación con Mark Bowen, guitarrista principal de la agrupación, con quien revisamos una serie de puntos de este trabajo, además de reflexionar sobre el éxito, la idea de IDLES como una banda en vivo, su pendiente debut en Chile y la influencia del segundo álbum en la banda, entre muchas cosas más, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Mark, ¿cómo estás?

Estoy bien.

Te llamo desde Chile. Mi nombre es Manuel y es muy bueno hablar contigo. ¿Cómo han ido los últimos días?

Sí, estoy bien. Es un momento bastante inusual para lanzar un álbum, así que hay un montón de nuevos e inesperados desafíos con eso. De todas formas, sigue siendo algo bueno, estoy contento por este nuevo álbum, así que, ¡vamos a hacerlo!

Escuché el álbum completo antes de que habláramos y es realmente increíble, así que me gustaría que partiéramos hablando del desarrollo detrás de este disco. ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso creativo haciendo de este nuevo álbum?

Partió como una reacción a “Joy As An Act Of Resistance.” (2018). Recién habíamos terminado de mezclar y masterizar ese álbum y había algunos aspectos sonoros que no logramos del todo y queríamos trabajar en darnos cuenta por qué no lo habíamos hecho, pensar qué podíamos hacer en nuestro proceso de composición y grabación, queríamos poder sonar exactamente como queríamos hacerlo. Así que dimos con esta idea de que queríamos hacer algo como el hip hop contemporáneo y la música electrónica, poder identificar qué es lo que hacía esas cosas tan poderosas y, de hecho, es la singularidad.

En nuestra música, hasta ese punto, había mucho ruido de fondo; las guitarras tocaban cosas diferentes, nadie estaba poniendo atención a lo que hacia el otro. Podía sonar bien y caótico, pero en cierta forma templa la fuerza del mensaje, por lo que nos sentamos y quisimos calmar todo y destilar IDLES a su forma más esencial para que así pudiéramos realmente llevar este mensaje a través de estos pequeños gestos, como sencillas partes de guitarra, sencillas partes de batería, que realmente transmiten el mensaje, y luego quedó más que claro el tema de las letras o cuáles serían las temáticas que trataríamos. En ese minuto está el discurso social, la política, había muchas cosas pasando, especialmente en la izquierda, había mucha confusión, discusiones, disculpas, muchas cosas que hacían que cualquier mensaje perdiera la significancia, por lo que queríamos romper estas canciones que eran tan “blanco y negro”, tan simples y sencillas que no podían ser marcadas por algo más, esa era nuestra meta.

Para poder hacer eso en tu forma de componer, para poder decir estas cosas de forma sencilla en tu música, realmente debes aumentar tu confianza, porque es fácil cuando no estás confiado en algo. Hay que tener confianza para ayudar y decidir cosas como agregar alguna parte de guitarra, ese tipo de decisiones, eso es algo muy importante en el álbum, este mensaje de creer en uno mismo y tener determinación, creer en lo que quieres hacer y apegarte a algo. De esto se trata el álbum, este motiv de “Yo Soy Yo”, que es un arma de doble filo, ya que es como una arenga motivacional de “soy lo que soy, vamos”, o también de que “yo soy yo con todos mis defectos, virtudes; yo soy yo, y tengo que aceptar a esa persona”, por lo tanto, esa aceptación de uno mismo se transformó en una aceptación de lo que IDLES era y de lo que será. El sentimiento de “me estoy moviendo, estremeciendo, confío en mí”, emprender ese pensamiento para mejor, de esto se trata el álbum.

En cuanto a las letras, el mensaje es bastante claro, pero cuando nos vamos al sonido, lo primero que se vino a mi cabeza, especialmente cuando escuché la canción “The Lover”, fue que este disco pone el “sonido en vivo” de IDLES en un formato de estudio. Se siente como si estuvieran tocando estas canciones en un concierto. ¿Fue esto algo que intencionalmente quisieron hacer en el disco?

Sí, sí. Siempre está esa pelea entre la banda de que queremos dejar constancia de lo que somos en vivo. IDLES es principalmente una banda en vivo, eso es lo que hacemos, para eso componemos nuestras canciones, de eso se trata la banda: hacemos nuestra música para tocarla en vivo. Hay una energía cuando tocas en vivo que es muy difícil de capturar en un disco, y ahí es donde creo que Nick Launay y Adam Greenspan, nuestros productores, comprendieron eso como fans de la banda, y realmente lo lograron transmitir tan asombroso como les fue posible. Uno de los golpes de genialidad en este álbum es donde las baterías fueron grabadas, en algo así como un pequeño cuarto hecho de ladrillos; el cielo era de ladrillos, las paredes, todo. Eso permitió que tuviéramos este sonido cacofónico y violento en la batería, que es una parte fundamental de este disco, y una gran parte de esta canción que mencionaste, “The Lover”. Nunca había escuchado baterías como estas, y estoy tan contento de que estén en nuestro álbum (risas).

De hecho, escribí algunos apuntes de cada canción, y sobre esta puse que “es una de las canciones que más te hacen extrañar los conciertos”. Se siente como algo que desearían mucho tocar en vivo.

Sí, lo es (risas). Es prácticamente una canción para conciertos. De hecho, la compusimos durante una gira. Estábamos tocando en Alemania y la compusimos durante la prueba de sonido. Creo que es la única vez que la tocamos de alguna forma sobre un escenario, pero está diseñada para ser una canción de conciertos, no puedo esperar para que la gente la escuche. Además de eso, las guitarras son enormes, deben escucharlas en unos parlantes grandes, y háganlo lo más fuerte posible.

Me gustaría que habláramos de “Joy As An Act Of Resistance.”, segundo disco de la banda. Este fue escogido en nuestro sitio como el mejor álbum de 2018, y también el mejor de la década.

¡Oh, vaya! Muchas gracias.

Por esto quiero preguntarte cuál crees que es la principal influencia que este álbum ha tenido en la gente, y en la fanaticada de IDLES, especialmente.

Creo que la principal influencia que tuvo en nosotros como banda es que se transformó en una especie de motiv por el que vivimos ahora. “Joy As An Act Of Resistance.” es algo muy importante porque es realmente importante hacer las cosas con amor, compasión, con una mentalidad abierta. Debemos escucharnos los unos a los otros, compartir, ser capaces de sentirnos vulnerables y compartir tus sentimientos y pensamientos con los demás. Todo esto es algo por lo que nosotros como banda vivimos, y que se expandió a las comunidades alrededor de nosotros, como nuestros seguidores. Esta mentalidad abierta, este deseo de perseguir algo, incluso aunque parezca imposible, de sentirse bien a pesar de todo, sólo cosas buenas pueden salir de eso, y siento que ese es el legado de este álbum.

¿Sienten que este nuevo álbum es como el último capítulo de una trilogía? Lo pregunto por eso de que claramente hay un leitmotiv continuo en todos los discos.

Si, en cierta forma. Definitivamente hay un motiv que se mantiene, pero no creo que eso necesariamente se mantenga como la narrativa de una trilogía. Creo que con “Ultra Mono” alcanzamos el peak de IDLES. Siento que estamos por sobre la banda que hizo “Brutalism” o la que hizo “Joy As An Act Of Resistance.”. Con “Ultra Mono” llegamos a este peak de lo que nuestra banda es. Seguimos adelante y usamos este crecimiento de lo que somos en adentrarnos más en la experimentación y movernos de esa línea. Así que sí, se siente como una trilogía, pero no tiene la narrativa de “inicio, desarrollo, final”, es sólo el viaje de una banda comprendiendo quienes son.

Siento que este es el disco más diverso en cuanto a sonido; puedes oír un poco de cada período de IDLES en él. También estoy sorprendido por los nombres que están en el álbum, como Jehnny Beth, Warren Ellis o Kenny Beats, por lo que te pregunto: ¿por qué querían trabajar con estos colaboradores en este LP?

En este ejercicio de destilar IDLES a su forma más esencial, miramos estos conceptos que trata la banda, como la honestidad, la mentalidad abierta, auto aceptación, compartir, el sentimiento de comunidad. Esto último es una parte muy importante de IDLES, hemos formado comunidad entre la banda, con los colaboradores, también con nuestro público en los shows, los medios. Sentimos que ese sentido de comunidad era algo importante de tener en el álbum, y lo aplicamos teniendo voces externas a las cinco personas de la banda, gente como el saxofonista Colin Webster, David Yow en coros, Warren Ellis, Jehnny Beth, Jamie Cullum en el piano, todos son personas que pareciera no tiene mucho sentido tenerlas a juntas, pero funciona porque han mostrado interés en esos valores que promovemos, esa honestidad y entusiasmo en tener una mentalidad abierta, todos son IDLES. Por eso era importante tener sus voces en el disco.

Mark, lo siguiente es algo que pienso personalmente, por cierto. Creo que la banda va directo a su explosión de popularidad a nivel masivo. Pienso que ustedes serán –más bien, son ahora– una de las mejores bandas en el mundo. ¿Estás consciente de esta popularidad siempre en alza de IDLES?

Sí, ha sido todo un viaje. Con “Joy As An Act Of Resistance.” teníamos que promocionarnos nosotros mismos, nadie en la industria nos iba a tomar en cuenta y tuvo una popularidad más allá de nuestros sueños más locos. Creo lo mismo que tú dices: siento que con “Ultra Mono” esa popularidad llegará incluso más lejos, y también estoy de acuerdo con lo otro que dices de que IDLES es una de las mejores bandas del planeta (risas). Lo somos, es algo intencional, y lo digo de forma muy deliberada. Creo que eso nos presenta desafíos, que es un aspecto muy importante en nuestra relación como banda y también con los fans. Los fans sienten ese deseo de pertenencia, sienten que nuestros álbumes les pertenecen y eso es algo muy difícil de hacer.

A medida que te vas haciendo más y más popular, vas tocando en recintos cada vez más grandes, tus álbumes se venden cada vez más alrededor del mundo. Es difícil mantener eso, es difícil evitar que eso se desmorone, pero es una de las cosas divertidas de estar en una banda, tienes que enfrentarte a estos desafíos cada vez más difíciles. Nuestra tarea el año pasado, cuando pasamos de tocar en recintos con capacidad para mil personas a recintos para diez mil, presentaba un desafío enorme porque queríamos que todos se sintieran igual que en los shows de IDLES donde tocábamos para 200 personas. Esa es nuestra meta, teníamos que pensar realmente qué significaba estar ahí para cada una de las personas que asistía. Y lo digo de verdad, esto es cien por ciento como somos, y trabajaremos duro porque cada persona que descubra a IDLES pueda sentir eso.

Siento que esto es porque, por ejemplo, acá en Chile tuvimos muchas protestas en las calles el año pasado y eso coincide también con que especialmente la gente joven se siente muy motivada por la música de IDLES. Creo que, particularmente con “Joy…”, las canciones encienden una sensación de esperanza en las personas. Cuando iban a venir a Lollapalooza, la gente vio que IDLES iba a tocar a las dos de la tarde y todos estaban muy molestos porque querían tener un show completo, de noche y todo eso. Ahí fue cuando comprendí cuán popular es IDLES por acá. Bueno, todo esto que mencioné, es para preguntarte si te gustaría enviar algún mensaje a su público en Chile, que todavía están esperanzados de que puedan tocar acá, algún día.

Oh, sí (risas). Oh, Dios mío, no puedo explicarte lo entusiasmados que estábamos con la banda por ir a Chile y tocar para ustedes. Un gran factor motivante para nosotros ha sido ir a tocar para la gente donde sea que se encuentren, estábamos entusiasmados por todo esto. El hecho de que esos primeros shows que íbamos a tocar en el año hayan sido los primeros que se cancelaron fue algo lamentable. Les prometo que, en el instante que podamos volver, lo haremos. No tienen que preocuparse por la hora del día que tocaremos; de hecho, debo decirles que me gustan los shows de IDLES durante el día porque hay algo casi incongruente al vernos durante la luz fría del día, le añade una energía especial (risas). No se preocupen si será de día o de noche, igualmente daremos lo mejor sin importar la hora que sea.

Esta fue la última pregunta, ya que nos quedamos sin tiempo, Mark. Muchas gracias por la entrevista y felicitaciones por el disco, está realmente genial.

Sí, muchas gracias. Me siento muy honrado de que eligieran “Joy As An Act Of Resistance” como álbum del año, y ahora álbum de la década. Es un honor increíble. Me hace querer ir a Chile tan pronto como ahora mismo; si pudiéramos ir esta noche, iríamos esta noche. Estaremos allá, no se preocupen.

Bueno, siempre reviso los sets en festivales en YouTube y, cuando veo al público, pienso en que ustedes nunca jamás han visto un público como el de Santiago, se los prometo (risas).

Muy bien, estoy listo.

Bueno, Mark, espero que puedan venir a tocar acá. Cuídate mucho.

Muchas gracias, cuídate mucho. Adiós.

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