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Entrevistas

Colin Edwin: “Nunca hemos recibido una oferta para tocar con Porcupine Tree en Chile”

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Más conocido por su trabajo como bajista en Porcupine Tree, el australiano Colin Edwin llega a nuestro país el próximo 20 de junio para presentarse junto a su reciente proyecto O.R.k., el cual conforma junto a Pat Mastelotto, baterista de King Crimson, y los italianos Lorenzo Esposito y Carmelo Pipitone, con quienes presentará el primer disco de la agrupación, junto al dúo TU, en una intensa velada doble en el Teatro Nescafé de la Artes. El bajista conversó con nosotros y nos contó de qué trata el proyecto que viene a presentarnos, detalles de su trabajo como músico y sobre el futuro de Porcupine Tree.

Hola, Colin. Mi primera pregunta va en cuanto a la pronunciación del nombre de la banda. ¿Se lee en inglés, italiano, o de alguna otra forma?

Bueno, en realidad lo puedes decir de la forma que quieras. Para ser honesto, fue sólo un nombre que se nos ocurrió, sin un significado en específico. Dos de los otros integrantes de la banda son italianos y la palabra “orca” en italiano, significa “ballena asesina”. Para ellos, ese animal simbolizaba el sentimiento que transmitía la música del grupo, lo que me hace sentido, ya que en la superficie la música es hermosa, pero por debajo te puedes encontrar con algo impredecible, incluso peligroso.

A mí también me hace sentido, y me gustaría saber cómo fue que dieron con este proyecto.

Bueno, vengo trabajando desde hace unos años con el vocalista, Lorenzo Esposito, con quien teníamos otra banda llamada Obake. Un día le propuse que podríamos trabajar en algo juntos. A él le gustó la idea y tiempo después me mandó material de un amigo suyo, Carmelo Pipitone, guitarrista italiano que no conocía, pero que al escucharlo me pareció muy interesante. Me envió una maqueta del tema “Pyre”, y me pareció muy original. Era rock, pero en su estilo particular. Me cautivó de inmediato y comenzamos a trabajar en otras canciones. Luego Pat Mastelotto se sumó al proyecto y así fue cómo comenzamos a grabar el primer disco de forma remota, cada uno en sus estudios y países, usando internet como canal de comunicación. Y así lo hicimos, fue todo muy rápido.

Me imagino que fue complicado sacar un disco adelante con todos los miembros del grupo esparcidos en diferentes partes del mundo. Y también es impresionante escuchar el disco y sentir que la música esta tan unificada, que pareciera que todos estuvieron grabando en el mismo lugar.

Sí, muchos piensan que porque grabas en diferentes lugares se transforma en un proceso frío. Pero a mi realmente no me importa, porque cuando grabo mis bajos soy básicamente yo, a solas, tocando mis partes sobre algo que ya está grabado o componiendo algo para compartir con el resto, y da lo mismo si toda la banda está presente o no. A nosotros nos funcionó bien porque todos poseemos una sensibilidad que nos permitió contribuir siempre con nuevas ideas sobre lo que estábamos haciendo. Nos involucramos al cien por ciento con el proyecto y salió todo a la perfección.

¿Y cómo fue cuando se reunieron por primera vez a tocar estas en vivo?

Debo serte honesto: la mejor frase para definirlo es “un viaje hacia lo desconocido”. Con la mayoría de los chicos no había tocado nunca y apenas los conocía en persona. A Pat lo conocía, peor nunca habíamos tocado juntos. Con Lorenzo había tocado en Obake, pero ahora estábamos en algo completamente distinto. A Carmelo lo conocí en Italia durante un ensayo junto a Obake, pero sólo compartimos un trago. Lo bueno de los deadlines es que el tiempo te obliga a hacer que las cosas funcionen lo más rápido posible. Agendamos esta gira, acordamos unos días de ensayo y tuvimos que sacarlo adelante. La presión fue algo positivo y siempre tuve la certeza de que íbamos a lograrlo, sólo que no sabía cómo. Pero nos juntamos, tocamos, ensuciamos algunas cosas, cambiamos otros arreglos y lo hicimos, tan rápido como hicimos el álbum. La energía siempre fue buena y la recepción que tuvimos fue mucho mejor.

Eso quería saber, porque acá en Chile el principal gancho para el show es que los integrantes de O.R.k. pertenecen a otras agrupaciones más populares, como King Crimson o Porcupine Tree. ¿Cómo ha sido la respuesta de los fanáticos para O.R.k.?

Ha sido muy buena, y es raro porque en un principio pensamos en hacerlo sólo como un experimento. Hicimos una campaña de crowdfunding, donde la gente prácticamente financió la realización del disco. Con tan sólo un video de demostración de lo que estábamos haciendo, la gente confió en nosotros y nos dio el apoyo para hacer nuestro trabajo. Para mí, que soy una persona que ha estado involucrada en muchos proyectos, el interés que recibió O.R.k. por parte del público me sorprendió por lo grande que fue. Claro, el hecho de que yo pertenezca a una banda como Porcupine Tree y Pat a King Crimson ayuda bastante, pero desde mi punto de vista los otros dos músicos que conforman la banda son tan importantes como nosotros en cuanto a lo que significa el proyecto. No se trata de lo que hemos hecho en el pasado, sino de lo que los cuatro hemos podido crear juntos.

Y sobre lo que comenzaron como un experimento, ¿pretenden seguir adelante con este grupo o fue sólo algo de un disco?

Ya estamos trabajando en un segundo álbum, que esperamos tener listo a inicios del próximo año y presentarlo en algunos shows durante la primavera, pero debemos coordinarlo todo. No es algo que no podamos hacer si se planea bien.

¿El show que presentaran en Chile estará enfocado íntegramente en el material de O.R.k., o podremos escuchar también algo de Porcupine Tree o King Crimson?

Estará enfocado netamente en O.R.k., que en vivo expande su música con jammings, improvisaciones y arreglos nuevos. Finalmente, el álbum es sólo la receta para hacer otras cosas. Será muy accesible para el público en general, no es un jazz ni nada muy complicado, pero mucho nace de estar ahí tocando en el momento. Para mí se siente como una fiesta; afloran vibras muy positivas cuando estamos tocando.

Hace unas semanas, tuvimos a Marillion en el país tocando tres espectaculares shows. En una de las entrevistas que dio Steve Hogarth, vocalista del grupo, dijo que el término “prog music” es sólo una etiqueta para calificar lo que es la música progresiva, pero no necesariamente define a la música en sí. ¿Qué opinión tienes tú al respecto?

A la gente le encanta crear etiquetas para la música, pero al final del día la música es una expresión de algo que piensas y quieres compartir con los demás. Limitarme a lo que debería ser un estilo sería como ponerme a mí mismo en una caja. A mí me asocian con la música progresiva, y está bien, pero no significa nada para mí. Hay algunas cosas que tienen una etiqueta y no me gustan, y otras que tienen la misma etiqueta, pero sí me gustan. Al final es algo confuso, y prefiero dejárselo a los periodistas y a los coleccionistas. Si vas con una mente abierta, puedes disfrutar de cosas que jamás pensaste que podrías disfrutar. Cuando te conectas con una música, disfrutas del momento y cualquier problema que afecte tu vida no importa. Eso es lo que busco.

Sé que tienes tu sello discográfico y que, aparte de producir bandas, también has realizado una carrera solista. ¿Podrías contarnos un poco de tu proceso de creación y tu papel como productor?

He estado involucrado en muchos proyectos, con mucha gente y todo se trata de interactuar con quien sea que me toque hacerlo. Lo último que lancé fue un proyecto llamado  Endless Tapes, donde me uní a un baterista italiano y es el sonido de ambos explorando nuestros intereses comunes, y todo se reduce a eso, a interactuar con el otro. Hay oportunidades en las que soy yo con mi bajo, en una especie de ejercicio creativo, donde puedo tomar todas las decisiones sobre el material que refuerza mi juicio, pero no hago shows a solas. Todo lo que hago con otros músicos estoy dispuesto a llevarlo a un concierto en vivo, pero en cuanto a mi carrera como solista, soy sólo yo con mi bajo en mi estudio.

En Chile existe una gran cantidad de fanáticos de Porcupine Tree. Steven Wilson ha realizado numerosos shows acá y siempre ha tenido una gran recepción de la gente. Es por eso que muchos se han preguntado si es que, en algún futuro cercano, sería posible tener a la banda realizando un recital en escenarios nacionales. ¿Existe una oportunidad de ver a Porcupone Tree en vivo en Chile?

De seguro no será en un futuro próximo, ya que no tenemos previsto realizar nuevas giras ni álbumes de Porcupine Tree por el momento. No quiero descartar que lo hagamos más adelante, pero no ha existido ninguna conversación sobre hacer algo juntos.

¿Siguen en completo receso, entonces?

Sí, no hemos trabajado juntos desde el año 2010. Sé que sigue existiendo un gran interés por la banda. Es interesante que nunca hayamos bajado a Sudamérica, lo máximo que nos acercamos fue las veces que visitamos México. Pero conozco a gente y me siguen haciendo la misma pregunta, chilenos o personas del todo el mundo, todo quieren saber cuándo pasará. Sería entretenido poder volver a tocar y visitar lugares en los que nunca nos pudimos presentar, pero por el momento no hay ningún plan sobre eso. No podemos decir “Oh, sí, iremos a tocar allá el próximo año”, porque no ocurrirá.

Sería genial, ya que cada vez que Steven toca algo de Porcupine Tree en Chile la gente se vuelve loca.

No tenía idea que la gente en Chile estaba interesada, porque nunca fuimos para allá, y de hecho, nunca nos han hecho ofertas para ir a tocar a Sudamérica, o por lo menos ninguna de la que yo tenga conocimiento. Pero es bueno oír que las personas se interesan por la banda.

Por último, ¿podrías hacer una invitación para los fanáticos que esperan verte con O.R.k. el próximo 20 de junio?

Claro. Estoy muy emocionado de ir a Chile y probar su fabuloso vino y conocer a toda esa gente de la que tanto me hablan, a las que les gusta Porcupine Tree y O.R.k., que es lo que nos convoca, y estoy muy emocionado de ir a presentarles junto al resto de la banda.

Por Sebastián Zumelzu

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Entrevistas

Jason Pierce de Spiritualized: “Uno hace arte en un contexto donde nada es para siempre”

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Los últimos meses han sido extensamente ocupados para Jason Pierce, el hombre a cargo de Spiritualized y quien ha encontrado el vehículo perfecto para expresar ideas, sensaciones, conceptos y metáforas a través de su música, muchas veces catalogada como desestructurada, pero también efectista en su ejecución. Lejos de todas esas contradicciones, y en plena etapa de recuperación de su catálogo a través de la serie de reediciones bautizadas como “The Spaceman Reissue Program”, Pierce concreta un trabajo de años con el lanzamiento de “Everything Was Beautiful”, nuevo trabajo de estudio que fue publicado el pasado 22 de abril a través del sello Bella Union.

Trabajado casi a la par con “And Nothing Hurt” de 2018, en este disco el artista se aventura en un estrepitoso viaje de siete canciones grabadas con más de 30 músicos en once estudios diferentes. Por si eso fuera poco, el mismo Pierce se encarga de tocar 16 instrumentos distintos en esta producción. Todo esto es motivo suficiente para que el pasivo e intrigante artista se tomara unos minutos para conversar telefónicamente con nosotros, donde platicamos distintos tópicos, como el encierro de la pandemia, su metodología de trabajo, la creación y grabación de este nuevo disco, entre muchos otros detalles, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Jason, primero quiero preguntarte como estás. La pandemia ha tenido un impacto en todo el mundo, ¿cómo has estado durante estos dos años?

Sí, ha sido loco, ¿cierto? Ha sido muy difícil para todos, y asumo que es algo todavía muy presente. No sé cómo será en tu país, pero pareciera que parte de la gente no está preocupada del bienestar de los otros, no entienden que hay gente trabajando muy duro para que no se pierdan más vidas, salvando vidas incluso cuando muchos no se lo toman en serio y ni siquiera consideran los peligros. Creo que eso ha sido lo más complicado, cualquier cosa que pase está ligada a la tristeza que generan estas personas que se comportan de manera muy egoísta.

Totalmente. Entiendo que, cuando comenzaron las cuarentenas, salías a caminar por las calles y verlas vacías te inspiró a hacer este nuevo disco. ¿Es correcto eso? ¿Qué nos puedes contar del proceso creativo de este álbum?

Sí, fue algo así. Es de esas cosas extrañas que pasan con la música, porque todos parecieran hacer la mejor música cuando se apartan del mundo, cuando el ambiente se calma. Cuando los artistas están en el estudio trabajan mejor tarde en la noche, cuando ya todos duermen, el mundo está en silencio y no hay una lógica con eso porque estás en una habitación con aislación, por ende, no se escucha nada y el mundo siempre estará en silencio, pero sin duda que es algo que se siente cuando el mundo verdaderamente está en silencio afuera. Supongo que así es todo el tiempo; parte de tu cerebro agradece la tranquilidad a veces. Suelo bromear con que durante la cuarentena no había que preocuparse de excusas cuando te invitaran a una fiesta. Esa tranquilidad me permitió enfocarme y decir “realmente puedo terminar esto ahora”, puedo finalizarlo y no hacer nada más porque no hay otra cosa que se pueda hacer más que estar encerrado, sobre todo con esa sensación de desesperanza acechando constantemente con tanta gente sufriendo afuera. Todo fue el escenario propicio para finalizar este disco.

Leía el comunicado de prensa para este disco, donde dices que te sentías como que llevabas entrenando toda tu vida para esto, para el confinamiento y la tranquilidad.

Sí, lo que pasa con el comunicado es que simplemente quise incluir ese chiste corto. Siento que no es tan diferente este período a estar sentado en la parte trasera del bus, en esos momentos de soledad. Hay cierta soledad en el ejercicio de tocar música de todas formas, lo que no se ve tan diferente a esto. Por momentos sentí como si hubiese entrado a una máquina del tiempo, miraba el cielo y prácticamente era el mismo cielo que miraban los romanos; no había aviones, no había humo, ningún elemento disruptivo del medioambiente, el río era casi prehistórico, todo muy silencioso y quieto. Eso no es algo que puedas tener en la ciudad, a no ser que te muevas fuera de ella. Tenías este ambiente natural, pero con la ciudad todavía ahí, con esa grandeza arquitectónica, estos edificios, todo vacío, inhabitable. Hay algo extrañamente convincente en todo eso.

Sí, es muy extraño ver las calles vacías. La primera vez que presencié eso no fue por la pandemia, de hecho, fue por las protestas en Chile en 2019. El gobierno puso un toque de queda a mitad de la tarde, por lo que ver las calles sin gente a esa hora del día fue muy extraño. Pero siempre persiste ese elemento de paz en el panorama, quizás al momento de notar que se puede trabajar mejor en ese contexto.

Sí, sí, también lo siento así. De hecho, creo que estuve en Chile antes de eso, estaba con mi hija en la calle tratando de regresar al hotel cuando estaban todos los militares en la calle por las protestas, supongo que esa calma que te dan esas calles vacías son algo que ayuda. Me obsesiono mucho cuando hago música y no puedo enfocarme en nada más, me siento casi como si me estuviera volviendo absolutamente loco. La pandemia permitió que esa calma pudiera pasar, no había ninguna distracción que me sacara de ese estado y realmente pude concentrarme y volverme loco con la música. De igual forma es algo que te consume, pero fue la única manera en que lograría completar este disco, estaba desesperado por terminarlo. Diría que durante los últimos siete años he estado desesperado por terminar tantas cosas como me sea posible, necesitaba completar eso para estar tranquilo nuevamente y pensar en lo que haría con mi futuro, tratar de completar cada canción que espera por ser terminada.

¿Qué hay del título del disco? ¿Cuál es el significado de “Everything Was Beautiful”?

Es una cita. No sé si debería hablar de esto, pero siempre es así con los títulos de Spiritualized. Mi intención cuando comencé esto era tener una tener una gran obra entre este álbum y el anterior, todas las canciones comenzaron a trabajarse al mismo tiempo. Mi compañía no quería un disco doble, ya que el lapso de atención de la gente es muy corto, pero también históricamente los álbumes dobles quedan perdidos; hay tanta información, que quedan en el olvido y son redescubiertos 20 años después de su lanzamiento. “Exile On Main St.” de The Rolling Stones es un ejemplo. Descubrí que ese disco tenía valor muchos años después, además que está la presión de que debes vender discos en este negocio, así que ellos me pidieron que no hiciera uno doble. De cierta forma funcionó, porque terminé la mitad que se transformó en un álbum, y las otras canciones recién las terminé ahora. Si hubiera sido doble, estaría todavía trabajando con todo el material a la vez. También fue algo arbitrario, no elegí qué canciones estarían en una parte y las que estarían en otra, creo que más bien incluí las que me faltaba menos por completar, ya sabes, “A Perfect Miracle” o “The Prize”.

¿Podríamos decir que este nuevo álbum es una continuación de “And Nothing Hurt”?

No, no diría que este disco es una Parte 2 o los descartes de ese disco. No hay descartes, todas son canciones que estaba componiendo, todas son canciones importantes. Además, cuando terminé lo que sería “And Nothing Hurt”, estas otras canciones iban por una dirección completamente distinta, por ende, tenía que ser un disco completamente distinto.

Para este disco trabajaste en once estudios diferentes. Eso es algo que se siente al escuchar el álbum, es como un viaje donde tú eres el personaje principal que se va impregnando de distintos elementos a medida que pasan las canciones. ¿Eso tiene algo que ver con el hecho de que trabajaste en muchos lugares distintos?

Supongo que es algo con los estudios, porque es difícil encontrar gente en la música que esté dispuesta a recorrer ciertas distancias. La mayoría de las personas en la música quieren trabajar bajo escenarios cómodos, donde puedan mostrar lo que son capaces de hacer. Muchos productores y personas en la música te dicen “me gusta lo que hiciste en tu último disco” o cosas así y, si bien yo no hago música para esperar eso, prefiero trabajar en un buen espacio donde pueda ir recogiendo las mejores partes antes de moverme al siguiente, de esa forma no hay un lugar definido para estas canciones. Hay productores que sólo producen una banda y luego buscan otra y la ponen en el mismo lugar, con la misma estructura, y yo obviamente no quiero eso. Soy más de aclarar y decir “esto es lo que hago”, prefiero que sea a mi manera. Muchos de esos estudios donde trabajé no funcionaron del todo, por eso tomé lo que me parecía interesante y me lo llevé hasta el siguiente, eso es algo difícil de calzar.

También se produjo la situación que por distancias había que trabajar en lugares diferentes, ¿no es así?

Sí, también ese fue un factor. Ciertos estudios estaban cerca del lugar en que estaban algunos integrantes de mi banda y ahí fue algo netamente geográfico, ya que necesitaba conseguir un estudio cerca de donde estuvieran para que trabajáramos. El resultado final, respondiendo a tu pregunta anterior, tiene que ver con que el disco es algo así como un collage; de hecho, son prácticamente dos mezclas puestas una encima de otra: una estaba sin finalizar, la otra estaba casi finalizada, pero tan pronto como las junté, puso todo el disco en un lugar que no podía reconocer, y me sorprendí a mí mismo con el resultado. No escuchaba mi trabajo en la misma forma que esperaba, a veces me gusta conservar los demos, por lo que hay una canción que está construida en base al demo, otra que está hecha a partir de una grabación en vivo que alguien hizo de nosotros y que encontramos en YouTube, ya que no podíamos dar con el sonido preciso. Todo se trata de aferrarse a los fragmentos que me gustan y hacerlos funcionar de modo que se transformen en una canción.

Además de esos once estudios, trabajaste con más de 30 músicos y cantantes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Les indicas “toca esto” o “canta esto”, o más bien son ellos poniendo su propio enfoque a las canciones?

Siempre es lo segundo, incluso si les pido qué tocar. Hay ocasiones en que yo les digo “toca esto” o “canta esto”, pero incluso ahí ellos ponen su estampa personal a la estructura, lo que da una idea de dónde puede ir la canción. Las cosas que hacen funcionar la música que amo están muy cercanas a las cosas que hacen funcionar a la música que no amo, eso es algo que siempre noto. Por ejemplo, una banda puede hacer un cover con los mismos instrumentos, configuración, equipos y arreglos que la versión original, pero puede que siga sonando horrible. De cierta forma, intento guiar a la gente, incluso si son músicos con los que trabajo hace mucho tiempo, siempre es necesaria una especie de guía. Eso al final también hace que ellos, como músicos, puedan encontrar su camino y aplicar sus ideas a lo que están tocando, y es inevitable que ellos traigan su habilidad a la música que están interpretando.

Jason, quisiera que pasemos a otro tema, puntualmente preguntarte sobre “The Spaceman Reissue Program”. ¿Cómo surgió esa idea?

Fue idea de Matthew Johnson, quien maneja mi sello en América, Fat Possum Records. Él comenzó a reeditar el catálogo de ciertos artistas y consideraba que era importante que los discos fueran propiedad de los artistas. Él se preocupó de todo eso, especialmente con mis discos, que siempre me decía que estaban un tanto olvidados y sin amor porque fueron publicados por un sello donde ya no estoy y nunca se preocuparon, no los reeditaban ni nada. Me di cuenta de que algunas de las reediciones que hicieron quedaron muy mal, por lo que era tiempo de botar todo eso y quisimos establecer que estos discos son importantes, son mi vida y mi historia. Realmente todo partió como una forma de darle el valor que merece mi trabajo, además de ponerlos a disposición de la gente nuevamente, ya que no lo estaban hace tiempo y los originales son muy caros actualmente por su rareza.

Definiste estos vinilos como las “ediciones definitivas”. ¿Podríamos decir que estos son los álbumes de la manera que pretendías que sonaran al momento de su lanzamiento?

Sí, algo así. Podríamos discrepar en el sentido de si fueron publicados como era mi intención en su momento, ya que en ese tiempo el mundo estaba más enfocado en el CD y la gente ahora está interesada en los vinilos. Supongo que eso le da un valor, además de que me gusta el hecho de que la portada sea respetada con una reestructuración, así como también el contenido del disco. Me gusta saber que uno hace arte en un contexto en donde nada es para siempre, las cosas envejecen, un disco se puede desgastar, el papel de la portada puede estar rayado o trizado, me gusta saber que el paso del tiempo afecte a una pieza de arte como un disco en cierta forma.

Bueno, Jason, esa fue la última pregunta. Quiero agradecerte por tu tiempo, por supuesto, pero también preguntarte si quieres enviarle un mensaje a tus fans chilenos que esperan verte nuevamente por acá algún día.

Sí, por supuesto. No tengo ningún mensaje preparado, pero sí siento que tengo una conexión especial con Chile, porque los primeros shows que hicimos en Sudamérica fue gracias a dos chicas chilenas que vinieron a Europa y conocí en un bar cerca de mi casa. Les pregunté si conocían a alguien que pudiera armar un show y afortunadamente una de ellas conocía al promotor que hizo posible nuestro primer concierto en Sudamérica, y se sintió que una vez que llegáramos no podrían cerrarnos la puerta. Ese fue el momento más importante para concretar nuestra llegada a Sudamérica. Ahora ya lo hemos visitado algo así como tres veces. Siempre ha sido importante ir allá, en estos momentos no es tan complejo para nosotros poder ir a tocar allá, pero necesitamos alguien que esté dispuesto a hacer el show y ayudarnos a concretar todo.

Esperamos verte pronto algún día.

Yo también espero que eso sea pronto.

Muchas gracias, Jason. ¡Cuídate mucho!

Igualmente. Nos vemos.

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