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Christofer Johnsson de Therion: “Jamás vendí mi alma para ser más exitoso”

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Hace rato que quedó claro que el trabajo de la escena sueca, en cuanto a metal se refiere, ha sido una de los más innovadores y fructíferos dentro del panorama mundial. Dentro de todos los exponentes, Therion destaca como uno de los primeros en fusionar lo más oscuro y extremo del género con arreglos sinfónicos, fórmula que más adelante sería todo un éxito.

De los inicios y la actualidad, hablamos con Christofer Johnsson, miembro fundador que se adentró en las causas de su vigencia y en los factores que han influido en el desarrollo del arte de la banda.

En sólo un par de años más, Therion cumplirá 30 años de carrera, ¿cómo describirías el actual momento de la banda, en términos creativos y en relación a la motivación artística?

Tocar es más divertido que nunca, esa es la parte buena. Nos sentimos muy bien, así que esperamos cumplir aparte de 30, al menos unos 20 años más. Ha sido todo un viaje musical muy largo, donde ni siquiera empezamos como una banda de death metal, lo nuestro era el heavy y el thrash metal, pero evolucionamos hacia el death e incorporamos elementos sinfónicos, música folklórica y así nos transformamos en algo diferente otra vez. Lo entretenido es que Therion fue mi primera banda, nunca tuve otra: cuando tenía 15 años, apenas llevaba tres meses tocando mi instrumento, momento en que fundé el conjunto. Todos los que empiezan bandas han tenido una o dos antes de la agrupación con la que lograron ser exitosos, así que resulta muy impresionante que aquella banda de mierda (risas) que fundé en 1987, cuando apenas podía tocar guitarra, sea aún mi banda.

La mayor parte de la crítica y los fans etiquetaron la música de los comienzos de Therion simplemente como death metal, lo cual considero mezquino, debido a la cantidad de elementos extra que se encuentran en la propuesta de esa época, entre 1985 y 1991. Sin embargo, “Theli” (1996) es diferente en comparación a sus predecesores. ¿Qué recuerdas de ese proceso creativo y qué te hizo dar ese giro?

No creo que haya sido un cambio tan radical en cuanto a la música, sólo la voz cambió bastante. Si tomas las canciones de “Lepaca Kliffoth” (1995) y les agregas voces líricas, la gente habría dicho “oh, el cambio más grande fue  ‘Lepaca Kliffoth’”; con “Symphony Masses (Ho Drakon Ho Megas)”, nuestro tercer álbum, podrías arreglar las canciones de otra manera y la gente habría dicho “oh, este es el momento en que el estilo de Therion cambió”. La gente es muy sensible respecto al “maquillaje”, a cómo vistes a la canción, cómo les haces los arreglos. En el primer disco éramos totalmente una banda de death metal, no hay dudas respecto a eso, pero incluso en ésa época teníamos riffs poco ortodoxos para el estilo, como “Megalomania”, que posee influencias del trabajo de Jimi Hendrix. Hay acordes mayores en algunas partes que de alguna manera resultaban extraños para el estilo, pero, claro, principalmente era un disco de death metal, que a la vez era muy original para la época, porque tal vez la gente podría decir que no lo es debido a que hoy ya todo es muy diverso y colorido, sin embargo, cabe mencionar que en esos días el death era un estilo muy conservador, así que para los estándares del 1991 ese primer trabajo fue muy original, de hecho. El siguiente LP, “Beyond Sanctorum” de 1992, estaba lleno de muchos elementos que eran muy lejanos al death: usamos arreglos de teclado melódicos que ninguna otra banda utilizó en esos días, tal vez hoy sí, pero no antes. Diría que un tercio de ese disco podría contener voces líricas y la gente decidiría si es un estilo u otro, pero la mayor parte de la identidad de Therion es el death metal, indudablemente. En nuestra tercera obra diría que ocurrió el cambio más grande, y se debió a que los miembros antiguos abandonaron la banda y ellos siempre me ponían límites diciendo “esto muy extraño” o “mejor repitamos esto o aquello”. Cuando se fueron –lo cual me entristeció mucho porque me gustaba la relación que teníamos y quería que se quedaran en la banda, pero por diferentes razones se marcharon- quedé solo por completo, pero me conseguí una nueva alineación. Entonces, la parte buena fue que empecé a usar todas esas ideas raras que ellos rechazaron. Así que ese fue para mí el momento del verdadero cambio.

Considerando los días cuando recién eran Blitzkrieg, ¿cómo describirías los sentimientos que tienes sobre el hecho que tu banda aún continúa y están más fuertes que nunca casi treinta años después?

Es increíble y muy extraño que hayamos llegado a alguna parte con nuestra primera banda. En esos grupos nadie sabe cómo tocar y suenas como la mierda, luego se separan y tú formas una agrupación nueva que suena un poco mejor, después pasa lo mismo, llegas a otra, hasta que en algún punto llegas a un conjunto que consigue éxito, si es que eso ocurre. Cuando formamos Blitzkrieg sonábamos más que horrible y nuestra única ambición era aprender a tocar los instrumentos, ni siquiera pensábamos en grabar un demo, sólo queríamos tener algunas canciones propias para ensayar, sólo queríamos tocar música. Así que pasamos de tener esas bajas expectativas, a tener una banda que ha vendido más de un millón de discos y ha tocado en unos cincuenta países por casi treinta años. Es algo espectacular que nunca pensé en conseguir, a pesar de que, claro, en algún lugar de mi cabeza estaba el sueño de convertirme en un músico exitoso y girar por el mundo, aunque era poco realista porque apenas podía tocar mi instrumento. Un año después de eso grabamos un demo, y cuando eso sucede, luego quieres hacer un álbum, después de eso sueñas con hacer giras y ya después tu sueño es vivir de la música. Cada vez pones la vara más alto.

En el álbum “Vovin” (1998) todo parecía calzar justo en su lugar en el momento indicado y preciso para la banda, porque se vendió bien, sobre todo en Europa. ¿Por qué crees que le fue tan  bien a ese disco?

Porque su producción fue impecable y las canciones fueron más accesibles, no comerciales, sino más ambles. Son más fáciles de asimilar. Si lo comparas con “Theli” y con las canciones más antiguas, estas eran más complejas, tenían más secciones. “Vovin”, por su parte, era más melódico y más directo, no diría comercial así como apto para radiodifusión. Aun así, canciones como las de la trilogía “Draconian”, en especial “Morning Star” y “Black Diamonds”, tenían estructuras muy complejas en sus coros que se asemejan a un réquiem o a la música clásica, pero igual son amigables; hasta tu madre podría disfrutar el disco si lo escucha. Esa época fue cuando explotó también la “tendencia sinfónica”, donde Nightwish ayudó a ese estallido y lo convirtió en algo muy grande. Mucha gente compraba el último álbum de la banda más reconocida de ese momento, entonces nosotros también les vendimos muchos discos a esas personas que quizá no eran seguidores de Therion, sólo eran el “metalero promedio” que compra lo que sea popular en el instante, y como nuestro trabajo salió justo en ese momento, obtuvo buenas ventas. Fue un período muy interesante, porque tuve que tomar la decisión de si nos convertíamos en algo parecido a  Nightwish si hacíamos otro álbum igual de accesible, si poníamos a una chica bonita como cara visible de la banda y así grabar muchos videos, lo que nos habría convertido en una banda aún más famosa. Sin embargo, quería hacer algo distinto, así que “Deggial” (2000) fue absolutamente lo opuesto: tiene canciones más largas con partes complejas, como “Via Nocturna…”, que creo es el mejor ejemplo. Tenía sólo canciones fuertes, pero no “hits” como de los que tomarías para hacer un videoclip. No eran temas que la gente silbaría en el auto camino al trabajo o a la casa. Creo que realmente tomé la decisión correcta, así que después de eso hicimos “Secret Of The Runes” (2001), que es aún más complejo con sus voces suecas y sus arreglos, donde no hubo guturales y sólo hubo voces limpias de canto lírico; disco que para el sello fue aún más difícil de vender. Insisto en que hicimos lo correcto, además de que siempre he hecho lo que he querido en la música. Los primeros cuatro trabajos de Therion se vendieron muy mal, sobre todo los tres del comienzo porque el cuarto vendió un poco más, sin embargo, jamás me rendí ni vendí mi alma para ser más exitoso comercialmente, a pesar de que no mejoraban las ventas álbum tras álbum; siempre continué haciendo la música en la que yo creía. Vender mi alma cuando llegó el éxito habría sido lo más fácil, creo que es común cruzar esa línea porque, claro, llega el dinero, la fama y el reconocimiento, pero yo sentí que tenía que probarme a mí mismo en ese punto, porque por su parte el sello presionaba para que hiciera otro “Vovin”, lo que no ocurrió porque finalmente hice lo que yo quise, aunque fuera difícil de vender. Así que me siento muy orgulloso, porque creo que esa es una de las razones principales por la que Therion ha estado vivo y activo por estos casi treinta años. Siempre que hacemos un disco nuevo y tocamos esas nuevas canciones, la gente está interesada realmente en escuchar esos nuevos temas en vivo, porque si nos comparas con bandas clásicas como Motörhead o Saxon, te darás cuenta que nadie quiere oír sus composiciones nuevas de los últimos 20 años y todos quieren escuchar su material clásico de los años ochenta. Es por eso que me siento feliz de que hemos mantenido nuestra creatividad intacta, lo que nos permite hacer discos interesantes todavía.

Considerando la situación actual de la industria musical, ¿qué tan duro ha sido para ustedes asimilar las nuevas reglas del juego?

Nos ha ido bien, de hecho, porque somos una banda antigua. Si tienes 14 discos y lanzas el número 15, en general los seguidores comprarán ese trabajo nuevo para tener la colección completa. La diferencia ocurre cuando tienes esos 15 discos, y nuevos seguidores jóvenes descubren tu banda; sabes que no hay forma de que ellos compren la discografía completa porque la escuchan en Spotify o en algún otro streaming, o derechamente la descargan. Para los antiguos, como nosotros, no es muy distinto como sí lo es para los artistas jóvenes que la tienen mucho más difícil. La verdad es que nos va bien, aunque reconozco que es más complicado que antes, pero nunca a un nivel catastrófico: la gente aún compra nuestros discos y asisten a nuestros shows, así que no es un problema en realidad.

Therion ha dado 9 conciertos en Chile, ¿cómo describirías la relación que la banda tiene con nuestro país?

Creo que es un país muy organizado dentro de América Latina. Cuando giras por Latinoamérica te enamoras de los conciertos porque son muy cálidos y emotivos, especialmente porque la gente ama cantar, y que lo hagan junto a nosotros es fantástico. En el caso de Chile, en comparación al resto del continente y al mundo en general, sabemos que habrá menos inconvenientes técnicos, es más fácil tocar ahí, por lo tanto nosotros y nuestro equipo lo aprecia mucho, nos gusta mucho tocar en su país.

¿Qué pueden esperar los seguidores chilenos de este nuevo formato acústico que presenciarán en esta nueva visita, y cuáles son tus expectativas al respecto?

Hicimos un show acústico de manera profesional en Colombia antes, en el último tour, y obtuvo una muy buena reacción de la gente y nos divertimos mucho haciéndolo, por lo tanto, espero una reacción similar esta vez en Chile. Además les recuerdo que jamás hemos hecho algo como esto hasta ahora, un tour completamente acústico, en nuestros primeros 28 años de carrera, así que esta es toda una oportunidad. Quizá no existan otros 28 años más, así que estoy seguro que la gente lo apreciará como tal.

Estoy seguro de que así será. Gracias por tu tiempo y disposición, Christofer.

De nada y gracias a ustedes también por interesarse en Therion y en el metal. Cuídense, sigan así, y también muchas gracias a nuestros seguidores chilenos por todos estos años de apoyo.

Por Hans Oyarzún

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Oskar Carls de Viagra Boys: “Siempre tratamos de hacer cosas que nos permitan renovarnos”

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Oskar Carls de Viagra Boys

Con tan solo siete años de carrera, Viagra Boys se ha ido alzando poco a poco como uno de los nombres de referencia para la actual escena híbrida de post punk que se ha generado en Europa, permitiendo que, con tres álbumes de estudio, puedan expandir su popularidad mucho más allá de su natal Suecia. Ahora, luego de cosechar excelentes críticas con “Street Worms” (2018) y “Welfare Jazz” (2021), la banda no pierde tiempo y está de regreso con “Cave World” (2022), álbum que los ve explorar tópicos como la pandemia del COVID-19, la violencia en el uso de armas en Estados Unidos y las teorías conspirativas, entre otros aspectos de la podrida sociedad de este siglo.

Con el objetivo de conversar y abordar un poco más acerca de la creación de este nuevo disco, es que nos tomamos el tiempo de platicar a distancia con Oskar Carls, saxofonista de la banda y pieza clave en el sonido que el conjunto liderado por Sebastian Murphy ha ido desarrollando a través de su discografía. Desde el proceso creativo de este LP, los haters de redes sociales, la energía desatada por la audiencia en los shows, hasta su entusiasmo por visitar Sudamérica, los pros y contras de internet, y otros temas, es que conversamos con el músico en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Oskar, ¿cómo estás?

¡Hola, Manuel! Estoy bien, muy bien. ¿Cómo estás tú?

Muy bien también, gracias. Quiero que conversemos sobre algunas cosas, partiendo por la gira que están haciendo actualmente, con muchos shows durante las últimas semanas y varias apariciones en festivales. ¿Cómo va todo eso? ¿Qué tal ha reaccionado el público a las canciones nuevas?

La gente las ha apreciado muy bien, la verdad. Como hemos dicho varias veces, siempre tratamos de hacer cosas que nos permitan renovarnos un poco, eso siempre es una apuesta, pero la gente ha reaccionado muy bien. Además de esto, luego del Covid, donde todos estuvieron en sus casas esperando por salir a conciertos, hay una energía que se está liberando y realmente puedes sentir eso con el público.

Vienen a tocar en Santiago con “Cave World”, su nuevo álbum. Cuéntanos un poco de las sesiones para componer y grabar este trabajo discográfico.

Fue una mezcla de diferentes sesiones. Fueron tres sesiones durante un período de dos años desarrollando este álbum. Por supuesto, también eso involucra diferentes puntos de vista, porque hemos estado girando mucho y no tenemos todo el tiempo del mundo para hacer lo que queremos en nuestro lugar de ensayo. Algunas canciones las hicimos en nuestra sala de ensayo, otras salieron de algunas ideas y demos que hacíamos por separado en casa. Siempre es una mezcla, además que Sebastian (Murphy, vocalista) espera hasta el último minuto para escribir las letras (risas).

Leí en una parte, creo que fue en el comunicado de prensa de este disco, que optaron por regrabar las canciones cuando el álbum estaba listo.

Sí, fue algo así, de hecho.

¿Por qué decidieron cambiar todo cuando ya estaba finalizado?

Hicimos algo así como una semana de trabajo en el legendario Silence Studio de Suecia, mucha buena música se compuso ahí. Sentimos que teníamos un buen álbum, así que se lo enviamos a nuestro productor, Pelle Gunnerfeldt, quien quiso regrabar algunas cosas, y además que en el intertanto compusimos algunas canciones más. No es realmente que hayamos regrabado todo, sólo fueron algunas canciones y otras nuevas que surgieron también durante el proceso.

Oskar, este disco está inspirado por las cosas que están pasando actualmente en todo el mundo. ¿Qué temas en particular influyeron en esta obra?

Principalmente es la separación que se ha generado en la gente con la pandemia del COVID-19; hay personas que no creen en el virus y hay muchas teorías conspirativas, creo que ese fue el comienzo de la temática para este disco. Sebastian, además, ha estado indagando en otros temas que puedes escuchar en las canciones, como en “Troglodyte”, que toca la violencia con las armas en Estados Unidos, el deterioro de la sociedad, también el fenómeno del capitalismo tardío.

Para este disco, ustedes dicen que optaron por “consumir el caos y destilarlo en las canciones”, lo que se refleja muy bien en las letras. En cuanto a la forma en que tocas tu instrumento, ¿cómo reflejaste esto?

Para mí, que toco el saxofón, es un rol más libre. Vengo del mundo del free jazz y la música improvisada antes de tocar con Viagra Boys y siempre trato de aportar desde esa vereda, mantener mi instrumento presente y tocar lo que sea necesario para que la canción se mantenga viva. ¿Esto responde tu pregunta? (risas).

Sí, por supuesto.

De acuerdo, muy bien (risas).

Cuando escucho la música de Viagra Boys, siento que tu instrumento es el que marca la diferencia en comparación al sonido de otras bandas de la misma escena. ¿Cómo empezaste a involucrarte más en el desarrollo de las canciones?

Ha sido siempre teniendo presente mi situación. Estoy consciente de que tocar el saxofón en una banda de rock es difícil porque la historia del instrumento en estas bandas ha sido solamente haciendo un solo, o cosas por el estilo. Intento usarlo más como un instrumento rítmico y ser un elemento más de la banda.

Quiero preguntarte por la canción “Troglodyte”, la que obviamente es muy satírica, pero también bien clara en su mensaje. Ese tipo de gente que aborda la canción está presente en todos los países y, en base a esto, ¿cómo crees que deberíamos actuar frente a ese tipo de personas que dañan a la sociedad con sus actitudes?

Sí, es difícil lidiar con eso. Generalmente es gente solitaria, la que no se muestra mucho porque, si tomamos como ejemplo a los haters de internet, generalmente son personas anónimas. No lo sé, amigo, supongo que tenemos que poner de nuestra parte para entregar positivismo a los que están a nuestro alrededor y tener la esperanza de que eso se extienda a todos. Es difícil hacer las cosas por cuenta propia, tenemos que entre todos esforzarnos para crear el mundo en que queremos vivir.

Sebastian dijo una vez que los animales tienen un sentido de sociedad más desarrollado en comparación con los humanos, lo que es totalmente cierto.

Si, totalmente. Esa frase resume todo, de alguna forma.

No importa lo que digas o hagas en internet, siempre habrá alguien anónimo criticando. Es algo que he visto en las redes de la banda, de hecho, comentarios de odio y cosas así. Lo primero que uno se pregunta es ¿qué estás haciendo aquí?

Sí, eso me hace pensar que tampoco uno sabe cómo deshacerse de esas conductas. Uno de los principales problemas de esto es la falta de empatía que sienten, además de que nunca logras verle las caras cuando están comentando cosas. Nunca obtienes una reacción clara porque es todo desde el anonimato.

Es mejor ignorar ese tipo de actitudes, creo yo.

Totalmente. Quizás es una de las cosas malas que vienen con el amplio uso de internet en la actualidad. El internet todavía es muy nuevo, creo que todavía no logramos entenderlo por completo (risas).

Oskar, vendrán por primera vez a Sudamérica en noviembre. Acá en Santiago harán dos shows, uno en el festival Primavera Sound y otro más pequeño en un club o teatro de la ciudad, del que aún no tenemos detalles.

Oh, vaya, supongo que sabes más que yo sobre esto (risas).

Bueno, con el ticket del festival tienes acceso al evento y a estos shows más pequeños que se harán por distintas partes de la ciudad. Ustedes son uno de esos shows, pero no se ha anunciado cuándo ni dónde será.

¡Muy bien, genial! Suena muy divertido todo esto.

¿Prefieres los shows de festival o los conciertos más pequeños? La energía en ambos puede ser muy diferente.

Sí, es diferente, pero un buen festival es otra cosa. Quizás prefiero un show pequeño y acalorado, son mis favoritos. De esos cuando hace tanto calor, que tienes que empezar a quitarte la ropa, esos son mis shows favoritos (risas).

Siendo una banda tan nueva, ya están viniendo a tocar a esta parte del mundo. Hay mucha gente esperando por ustedes, ¿qué sienten de venir hasta acá por primera vez?

Es genial, nos sorprende el cariño que recibimos desde Sudamérica. Estamos muy entusiasmados por ir, hemos estado en Norteamérica algunas veces y es genial poder seguir recorriendo, esperábamos ir para allá y ahora se cumplirá.

Bueno, Oskar, se nos acaba el tiempo. Muchas gracias por conversar con nosotros, que estés muy bien. Nos vemos en noviembre.

Gracias a ti, nos vemos en noviembre, Manuel. ¡Cuídense todos por allá!

Foto por Ulrika Lovén.

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