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Christofer Johnsson de Therion: “Jamás vendí mi alma para ser más exitoso”

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Hace rato que quedó claro que el trabajo de la escena sueca, en cuanto a metal se refiere, ha sido una de los más innovadores y fructíferos dentro del panorama mundial. Dentro de todos los exponentes, Therion destaca como uno de los primeros en fusionar lo más oscuro y extremo del género con arreglos sinfónicos, fórmula que más adelante sería todo un éxito.

De los inicios y la actualidad, hablamos con Christofer Johnsson, miembro fundador que se adentró en las causas de su vigencia y en los factores que han influido en el desarrollo del arte de la banda.

En sólo un par de años más, Therion cumplirá 30 años de carrera, ¿cómo describirías el actual momento de la banda, en términos creativos y en relación a la motivación artística?

Tocar es más divertido que nunca, esa es la parte buena. Nos sentimos muy bien, así que esperamos cumplir aparte de 30, al menos unos 20 años más. Ha sido todo un viaje musical muy largo, donde ni siquiera empezamos como una banda de death metal, lo nuestro era el heavy y el thrash metal, pero evolucionamos hacia el death e incorporamos elementos sinfónicos, música folklórica y así nos transformamos en algo diferente otra vez. Lo entretenido es que Therion fue mi primera banda, nunca tuve otra: cuando tenía 15 años, apenas llevaba tres meses tocando mi instrumento, momento en que fundé el conjunto. Todos los que empiezan bandas han tenido una o dos antes de la agrupación con la que lograron ser exitosos, así que resulta muy impresionante que aquella banda de mierda (risas) que fundé en 1987, cuando apenas podía tocar guitarra, sea aún mi banda.

La mayor parte de la crítica y los fans etiquetaron la música de los comienzos de Therion simplemente como death metal, lo cual considero mezquino, debido a la cantidad de elementos extra que se encuentran en la propuesta de esa época, entre 1985 y 1991. Sin embargo, “Theli” (1996) es diferente en comparación a sus predecesores. ¿Qué recuerdas de ese proceso creativo y qué te hizo dar ese giro?

No creo que haya sido un cambio tan radical en cuanto a la música, sólo la voz cambió bastante. Si tomas las canciones de “Lepaca Kliffoth” (1995) y les agregas voces líricas, la gente habría dicho “oh, el cambio más grande fue  ‘Lepaca Kliffoth’”; con “Symphony Masses (Ho Drakon Ho Megas)”, nuestro tercer álbum, podrías arreglar las canciones de otra manera y la gente habría dicho “oh, este es el momento en que el estilo de Therion cambió”. La gente es muy sensible respecto al “maquillaje”, a cómo vistes a la canción, cómo les haces los arreglos. En el primer disco éramos totalmente una banda de death metal, no hay dudas respecto a eso, pero incluso en ésa época teníamos riffs poco ortodoxos para el estilo, como “Megalomania”, que posee influencias del trabajo de Jimi Hendrix. Hay acordes mayores en algunas partes que de alguna manera resultaban extraños para el estilo, pero, claro, principalmente era un disco de death metal, que a la vez era muy original para la época, porque tal vez la gente podría decir que no lo es debido a que hoy ya todo es muy diverso y colorido, sin embargo, cabe mencionar que en esos días el death era un estilo muy conservador, así que para los estándares del 1991 ese primer trabajo fue muy original, de hecho. El siguiente LP, “Beyond Sanctorum” de 1992, estaba lleno de muchos elementos que eran muy lejanos al death: usamos arreglos de teclado melódicos que ninguna otra banda utilizó en esos días, tal vez hoy sí, pero no antes. Diría que un tercio de ese disco podría contener voces líricas y la gente decidiría si es un estilo u otro, pero la mayor parte de la identidad de Therion es el death metal, indudablemente. En nuestra tercera obra diría que ocurrió el cambio más grande, y se debió a que los miembros antiguos abandonaron la banda y ellos siempre me ponían límites diciendo “esto muy extraño” o “mejor repitamos esto o aquello”. Cuando se fueron –lo cual me entristeció mucho porque me gustaba la relación que teníamos y quería que se quedaran en la banda, pero por diferentes razones se marcharon- quedé solo por completo, pero me conseguí una nueva alineación. Entonces, la parte buena fue que empecé a usar todas esas ideas raras que ellos rechazaron. Así que ese fue para mí el momento del verdadero cambio.

Considerando los días cuando recién eran Blitzkrieg, ¿cómo describirías los sentimientos que tienes sobre el hecho que tu banda aún continúa y están más fuertes que nunca casi treinta años después?

Es increíble y muy extraño que hayamos llegado a alguna parte con nuestra primera banda. En esos grupos nadie sabe cómo tocar y suenas como la mierda, luego se separan y tú formas una agrupación nueva que suena un poco mejor, después pasa lo mismo, llegas a otra, hasta que en algún punto llegas a un conjunto que consigue éxito, si es que eso ocurre. Cuando formamos Blitzkrieg sonábamos más que horrible y nuestra única ambición era aprender a tocar los instrumentos, ni siquiera pensábamos en grabar un demo, sólo queríamos tener algunas canciones propias para ensayar, sólo queríamos tocar música. Así que pasamos de tener esas bajas expectativas, a tener una banda que ha vendido más de un millón de discos y ha tocado en unos cincuenta países por casi treinta años. Es algo espectacular que nunca pensé en conseguir, a pesar de que, claro, en algún lugar de mi cabeza estaba el sueño de convertirme en un músico exitoso y girar por el mundo, aunque era poco realista porque apenas podía tocar mi instrumento. Un año después de eso grabamos un demo, y cuando eso sucede, luego quieres hacer un álbum, después de eso sueñas con hacer giras y ya después tu sueño es vivir de la música. Cada vez pones la vara más alto.

En el álbum “Vovin” (1998) todo parecía calzar justo en su lugar en el momento indicado y preciso para la banda, porque se vendió bien, sobre todo en Europa. ¿Por qué crees que le fue tan  bien a ese disco?

Porque su producción fue impecable y las canciones fueron más accesibles, no comerciales, sino más ambles. Son más fáciles de asimilar. Si lo comparas con “Theli” y con las canciones más antiguas, estas eran más complejas, tenían más secciones. “Vovin”, por su parte, era más melódico y más directo, no diría comercial así como apto para radiodifusión. Aun así, canciones como las de la trilogía “Draconian”, en especial “Morning Star” y “Black Diamonds”, tenían estructuras muy complejas en sus coros que se asemejan a un réquiem o a la música clásica, pero igual son amigables; hasta tu madre podría disfrutar el disco si lo escucha. Esa época fue cuando explotó también la “tendencia sinfónica”, donde Nightwish ayudó a ese estallido y lo convirtió en algo muy grande. Mucha gente compraba el último álbum de la banda más reconocida de ese momento, entonces nosotros también les vendimos muchos discos a esas personas que quizá no eran seguidores de Therion, sólo eran el “metalero promedio” que compra lo que sea popular en el instante, y como nuestro trabajo salió justo en ese momento, obtuvo buenas ventas. Fue un período muy interesante, porque tuve que tomar la decisión de si nos convertíamos en algo parecido a  Nightwish si hacíamos otro álbum igual de accesible, si poníamos a una chica bonita como cara visible de la banda y así grabar muchos videos, lo que nos habría convertido en una banda aún más famosa. Sin embargo, quería hacer algo distinto, así que “Deggial” (2000) fue absolutamente lo opuesto: tiene canciones más largas con partes complejas, como “Via Nocturna…”, que creo es el mejor ejemplo. Tenía sólo canciones fuertes, pero no “hits” como de los que tomarías para hacer un videoclip. No eran temas que la gente silbaría en el auto camino al trabajo o a la casa. Creo que realmente tomé la decisión correcta, así que después de eso hicimos “Secret Of The Runes” (2001), que es aún más complejo con sus voces suecas y sus arreglos, donde no hubo guturales y sólo hubo voces limpias de canto lírico; disco que para el sello fue aún más difícil de vender. Insisto en que hicimos lo correcto, además de que siempre he hecho lo que he querido en la música. Los primeros cuatro trabajos de Therion se vendieron muy mal, sobre todo los tres del comienzo porque el cuarto vendió un poco más, sin embargo, jamás me rendí ni vendí mi alma para ser más exitoso comercialmente, a pesar de que no mejoraban las ventas álbum tras álbum; siempre continué haciendo la música en la que yo creía. Vender mi alma cuando llegó el éxito habría sido lo más fácil, creo que es común cruzar esa línea porque, claro, llega el dinero, la fama y el reconocimiento, pero yo sentí que tenía que probarme a mí mismo en ese punto, porque por su parte el sello presionaba para que hiciera otro “Vovin”, lo que no ocurrió porque finalmente hice lo que yo quise, aunque fuera difícil de vender. Así que me siento muy orgulloso, porque creo que esa es una de las razones principales por la que Therion ha estado vivo y activo por estos casi treinta años. Siempre que hacemos un disco nuevo y tocamos esas nuevas canciones, la gente está interesada realmente en escuchar esos nuevos temas en vivo, porque si nos comparas con bandas clásicas como Motörhead o Saxon, te darás cuenta que nadie quiere oír sus composiciones nuevas de los últimos 20 años y todos quieren escuchar su material clásico de los años ochenta. Es por eso que me siento feliz de que hemos mantenido nuestra creatividad intacta, lo que nos permite hacer discos interesantes todavía.

Considerando la situación actual de la industria musical, ¿qué tan duro ha sido para ustedes asimilar las nuevas reglas del juego?

Nos ha ido bien, de hecho, porque somos una banda antigua. Si tienes 14 discos y lanzas el número 15, en general los seguidores comprarán ese trabajo nuevo para tener la colección completa. La diferencia ocurre cuando tienes esos 15 discos, y nuevos seguidores jóvenes descubren tu banda; sabes que no hay forma de que ellos compren la discografía completa porque la escuchan en Spotify o en algún otro streaming, o derechamente la descargan. Para los antiguos, como nosotros, no es muy distinto como sí lo es para los artistas jóvenes que la tienen mucho más difícil. La verdad es que nos va bien, aunque reconozco que es más complicado que antes, pero nunca a un nivel catastrófico: la gente aún compra nuestros discos y asisten a nuestros shows, así que no es un problema en realidad.

Therion ha dado 9 conciertos en Chile, ¿cómo describirías la relación que la banda tiene con nuestro país?

Creo que es un país muy organizado dentro de América Latina. Cuando giras por Latinoamérica te enamoras de los conciertos porque son muy cálidos y emotivos, especialmente porque la gente ama cantar, y que lo hagan junto a nosotros es fantástico. En el caso de Chile, en comparación al resto del continente y al mundo en general, sabemos que habrá menos inconvenientes técnicos, es más fácil tocar ahí, por lo tanto nosotros y nuestro equipo lo aprecia mucho, nos gusta mucho tocar en su país.

¿Qué pueden esperar los seguidores chilenos de este nuevo formato acústico que presenciarán en esta nueva visita, y cuáles son tus expectativas al respecto?

Hicimos un show acústico de manera profesional en Colombia antes, en el último tour, y obtuvo una muy buena reacción de la gente y nos divertimos mucho haciéndolo, por lo tanto, espero una reacción similar esta vez en Chile. Además les recuerdo que jamás hemos hecho algo como esto hasta ahora, un tour completamente acústico, en nuestros primeros 28 años de carrera, así que esta es toda una oportunidad. Quizá no existan otros 28 años más, así que estoy seguro que la gente lo apreciará como tal.

Estoy seguro de que así será. Gracias por tu tiempo y disposición, Christofer.

De nada y gracias a ustedes también por interesarse en Therion y en el metal. Cuídense, sigan así, y también muchas gracias a nuestros seguidores chilenos por todos estos años de apoyo.

Por Hans Oyarzún

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Mark Bowen de IDLES: “Quisimos destilar la banda a su forma más esencial”

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IDLES

Uno de los nombres que más comentarios se ha llevado en los últimos años es IDLES, banda oriunda de Bristol que se ha ido abriendo camino poco a poco a punta de excelentes álbumes. Primero fue “Brutalism” en 2017 y luego “Joy As An Act Of Resistance.” En 2018, este último marcando un verdadero precedente en esta trinchera como el mejor álbum de ese año. Pero ahora la banda, más que seguir gozando de los elogios (algo que muchos hacen con apenas un par de trabajos actualmente), prefiere mirar adelante y adentrarse en una nueva etapa con “Ultra Mono”, su recién estrenado nuevo disco y que aspira a convertirse en una de las obras más destacadas de 2020.

Si bien, el disco ya tiene algunos días publicado, HumoNegro pudo escucharlo de manera anticipada antes de una grata conversación con Mark Bowen, guitarrista principal de la agrupación, con quien revisamos una serie de puntos de este trabajo, además de reflexionar sobre el éxito, la idea de IDLES como una banda en vivo, su pendiente debut en Chile y la influencia del segundo álbum en la banda, entre muchas cosas más, en una entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Mark, ¿cómo estás?

Estoy bien.

Te llamo desde Chile. Mi nombre es Manuel y es muy bueno hablar contigo. ¿Cómo han ido los últimos días?

Sí, estoy bien. Es un momento bastante inusual para lanzar un álbum, así que hay un montón de nuevos e inesperados desafíos con eso. De todas formas, sigue siendo algo bueno, estoy contento por este nuevo álbum, así que, ¡vamos a hacerlo!

Escuché el álbum completo antes de que habláramos y es realmente increíble, así que me gustaría que partiéramos hablando del desarrollo detrás de este disco. ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso creativo haciendo de este nuevo álbum?

Partió como una reacción a “Joy As An Act Of Resistance.” (2018). Recién habíamos terminado de mezclar y masterizar ese álbum y había algunos aspectos sonoros que no logramos del todo y queríamos trabajar en darnos cuenta por qué no lo habíamos hecho, pensar qué podíamos hacer en nuestro proceso de composición y grabación, queríamos poder sonar exactamente como queríamos hacerlo. Así que dimos con esta idea de que queríamos hacer algo como el hip hop contemporáneo y la música electrónica, poder identificar qué es lo que hacía esas cosas tan poderosas y, de hecho, es la singularidad.

En nuestra música, hasta ese punto, había mucho ruido de fondo; las guitarras tocaban cosas diferentes, nadie estaba poniendo atención a lo que hacia el otro. Podía sonar bien y caótico, pero en cierta forma templa la fuerza del mensaje, por lo que nos sentamos y quisimos calmar todo y destilar IDLES a su forma más esencial para que así pudiéramos realmente llevar este mensaje a través de estos pequeños gestos, como sencillas partes de guitarra, sencillas partes de batería, que realmente transmiten el mensaje, y luego quedó más que claro el tema de las letras o cuáles serían las temáticas que trataríamos. En ese minuto está el discurso social, la política, había muchas cosas pasando, especialmente en la izquierda, había mucha confusión, discusiones, disculpas, muchas cosas que hacían que cualquier mensaje perdiera la significancia, por lo que queríamos romper estas canciones que eran tan “blanco y negro”, tan simples y sencillas que no podían ser marcadas por algo más, esa era nuestra meta.

Para poder hacer eso en tu forma de componer, para poder decir estas cosas de forma sencilla en tu música, realmente debes aumentar tu confianza, porque es fácil cuando no estás confiado en algo. Hay que tener confianza para ayudar y decidir cosas como agregar alguna parte de guitarra, ese tipo de decisiones, eso es algo muy importante en el álbum, este mensaje de creer en uno mismo y tener determinación, creer en lo que quieres hacer y apegarte a algo. De esto se trata el álbum, este motiv de “Yo Soy Yo”, que es un arma de doble filo, ya que es como una arenga motivacional de “soy lo que soy, vamos”, o también de que “yo soy yo con todos mis defectos, virtudes; yo soy yo, y tengo que aceptar a esa persona”, por lo tanto, esa aceptación de uno mismo se transformó en una aceptación de lo que IDLES era y de lo que será. El sentimiento de “me estoy moviendo, estremeciendo, confío en mí”, emprender ese pensamiento para mejor, de esto se trata el álbum.

En cuanto a las letras, el mensaje es bastante claro, pero cuando nos vamos al sonido, lo primero que se vino a mi cabeza, especialmente cuando escuché la canción “The Lover”, fue que este disco pone el “sonido en vivo” de IDLES en un formato de estudio. Se siente como si estuvieran tocando estas canciones en un concierto. ¿Fue esto algo que intencionalmente quisieron hacer en el disco?

Sí, sí. Siempre está esa pelea entre la banda de que queremos dejar constancia de lo que somos en vivo. IDLES es principalmente una banda en vivo, eso es lo que hacemos, para eso componemos nuestras canciones, de eso se trata la banda: hacemos nuestra música para tocarla en vivo. Hay una energía cuando tocas en vivo que es muy difícil de capturar en un disco, y ahí es donde creo que Nick Launay y Adam Greenspan, nuestros productores, comprendieron eso como fans de la banda, y realmente lo lograron transmitir tan asombroso como les fue posible. Uno de los golpes de genialidad en este álbum es donde las baterías fueron grabadas, en algo así como un pequeño cuarto hecho de ladrillos; el cielo era de ladrillos, las paredes, todo. Eso permitió que tuviéramos este sonido cacofónico y violento en la batería, que es una parte fundamental de este disco, y una gran parte de esta canción que mencionaste, “The Lover”. Nunca había escuchado baterías como estas, y estoy tan contento de que estén en nuestro álbum (risas).

De hecho, escribí algunos apuntes de cada canción, y sobre esta puse que “es una de las canciones que más te hacen extrañar los conciertos”. Se siente como algo que desearían mucho tocar en vivo.

Sí, lo es (risas). Es prácticamente una canción para conciertos. De hecho, la compusimos durante una gira. Estábamos tocando en Alemania y la compusimos durante la prueba de sonido. Creo que es la única vez que la tocamos de alguna forma sobre un escenario, pero está diseñada para ser una canción de conciertos, no puedo esperar para que la gente la escuche. Además de eso, las guitarras son enormes, deben escucharlas en unos parlantes grandes, y háganlo lo más fuerte posible.

Me gustaría que habláramos de “Joy As An Act Of Resistance.”, segundo disco de la banda. Este fue escogido en nuestro sitio como el mejor álbum de 2018, y también el mejor de la década.

¡Oh, vaya! Muchas gracias.

Por esto quiero preguntarte cuál crees que es la principal influencia que este álbum ha tenido en la gente, y en la fanaticada de IDLES, especialmente.

Creo que la principal influencia que tuvo en nosotros como banda es que se transformó en una especie de motiv por el que vivimos ahora. “Joy As An Act Of Resistance.” es algo muy importante porque es realmente importante hacer las cosas con amor, compasión, con una mentalidad abierta. Debemos escucharnos los unos a los otros, compartir, ser capaces de sentirnos vulnerables y compartir tus sentimientos y pensamientos con los demás. Todo esto es algo por lo que nosotros como banda vivimos, y que se expandió a las comunidades alrededor de nosotros, como nuestros seguidores. Esta mentalidad abierta, este deseo de perseguir algo, incluso aunque parezca imposible, de sentirse bien a pesar de todo, sólo cosas buenas pueden salir de eso, y siento que ese es el legado de este álbum.

¿Sienten que este nuevo álbum es como el último capítulo de una trilogía? Lo pregunto por eso de que claramente hay un leitmotiv continuo en todos los discos.

Si, en cierta forma. Definitivamente hay un motiv que se mantiene, pero no creo que eso necesariamente se mantenga como la narrativa de una trilogía. Creo que con “Ultra Mono” alcanzamos el peak de IDLES. Siento que estamos por sobre la banda que hizo “Brutalism” o la que hizo “Joy As An Act Of Resistance.”. Con “Ultra Mono” llegamos a este peak de lo que nuestra banda es. Seguimos adelante y usamos este crecimiento de lo que somos en adentrarnos más en la experimentación y movernos de esa línea. Así que sí, se siente como una trilogía, pero no tiene la narrativa de “inicio, desarrollo, final”, es sólo el viaje de una banda comprendiendo quienes son.

Siento que este es el disco más diverso en cuanto a sonido; puedes oír un poco de cada período de IDLES en él. También estoy sorprendido por los nombres que están en el álbum, como Jehnny Beth, Warren Ellis o Kenny Beats, por lo que te pregunto: ¿por qué querían trabajar con estos colaboradores en este LP?

En este ejercicio de destilar IDLES a su forma más esencial, miramos estos conceptos que trata la banda, como la honestidad, la mentalidad abierta, auto aceptación, compartir, el sentimiento de comunidad. Esto último es una parte muy importante de IDLES, hemos formado comunidad entre la banda, con los colaboradores, también con nuestro público en los shows, los medios. Sentimos que ese sentido de comunidad era algo importante de tener en el álbum, y lo aplicamos teniendo voces externas a las cinco personas de la banda, gente como el saxofonista Colin Webster, David Yow en coros, Warren Ellis, Jehnny Beth, Jamie Cullum en el piano, todos son personas que pareciera no tiene mucho sentido tenerlas a juntas, pero funciona porque han mostrado interés en esos valores que promovemos, esa honestidad y entusiasmo en tener una mentalidad abierta, todos son IDLES. Por eso era importante tener sus voces en el disco.

Mark, lo siguiente es algo que pienso personalmente, por cierto. Creo que la banda va directo a su explosión de popularidad a nivel masivo. Pienso que ustedes serán –más bien, son ahora– una de las mejores bandas en el mundo. ¿Estás consciente de esta popularidad siempre en alza de IDLES?

Sí, ha sido todo un viaje. Con “Joy As An Act Of Resistance.” teníamos que promocionarnos nosotros mismos, nadie en la industria nos iba a tomar en cuenta y tuvo una popularidad más allá de nuestros sueños más locos. Creo lo mismo que tú dices: siento que con “Ultra Mono” esa popularidad llegará incluso más lejos, y también estoy de acuerdo con lo otro que dices de que IDLES es una de las mejores bandas del planeta (risas). Lo somos, es algo intencional, y lo digo de forma muy deliberada. Creo que eso nos presenta desafíos, que es un aspecto muy importante en nuestra relación como banda y también con los fans. Los fans sienten ese deseo de pertenencia, sienten que nuestros álbumes les pertenecen y eso es algo muy difícil de hacer.

A medida que te vas haciendo más y más popular, vas tocando en recintos cada vez más grandes, tus álbumes se venden cada vez más alrededor del mundo. Es difícil mantener eso, es difícil evitar que eso se desmorone, pero es una de las cosas divertidas de estar en una banda, tienes que enfrentarte a estos desafíos cada vez más difíciles. Nuestra tarea el año pasado, cuando pasamos de tocar en recintos con capacidad para mil personas a recintos para diez mil, presentaba un desafío enorme porque queríamos que todos se sintieran igual que en los shows de IDLES donde tocábamos para 200 personas. Esa es nuestra meta, teníamos que pensar realmente qué significaba estar ahí para cada una de las personas que asistía. Y lo digo de verdad, esto es cien por ciento como somos, y trabajaremos duro porque cada persona que descubra a IDLES pueda sentir eso.

Siento que esto es porque, por ejemplo, acá en Chile tuvimos muchas protestas en las calles el año pasado y eso coincide también con que especialmente la gente joven se siente muy motivada por la música de IDLES. Creo que, particularmente con “Joy…”, las canciones encienden una sensación de esperanza en las personas. Cuando iban a venir a Lollapalooza, la gente vio que IDLES iba a tocar a las dos de la tarde y todos estaban muy molestos porque querían tener un show completo, de noche y todo eso. Ahí fue cuando comprendí cuán popular es IDLES por acá. Bueno, todo esto que mencioné, es para preguntarte si te gustaría enviar algún mensaje a su público en Chile, que todavía están esperanzados de que puedan tocar acá, algún día.

Oh, sí (risas). Oh, Dios mío, no puedo explicarte lo entusiasmados que estábamos con la banda por ir a Chile y tocar para ustedes. Un gran factor motivante para nosotros ha sido ir a tocar para la gente donde sea que se encuentren, estábamos entusiasmados por todo esto. El hecho de que esos primeros shows que íbamos a tocar en el año hayan sido los primeros que se cancelaron fue algo lamentable. Les prometo que, en el instante que podamos volver, lo haremos. No tienen que preocuparse por la hora del día que tocaremos; de hecho, debo decirles que me gustan los shows de IDLES durante el día porque hay algo casi incongruente al vernos durante la luz fría del día, le añade una energía especial (risas). No se preocupen si será de día o de noche, igualmente daremos lo mejor sin importar la hora que sea.

Esta fue la última pregunta, ya que nos quedamos sin tiempo, Mark. Muchas gracias por la entrevista y felicitaciones por el disco, está realmente genial.

Sí, muchas gracias. Me siento muy honrado de que eligieran “Joy As An Act Of Resistance” como álbum del año, y ahora álbum de la década. Es un honor increíble. Me hace querer ir a Chile tan pronto como ahora mismo; si pudiéramos ir esta noche, iríamos esta noche. Estaremos allá, no se preocupen.

Bueno, siempre reviso los sets en festivales en YouTube y, cuando veo al público, pienso en que ustedes nunca jamás han visto un público como el de Santiago, se los prometo (risas).

Muy bien, estoy listo.

Bueno, Mark, espero que puedan venir a tocar acá. Cuídate mucho.

Muchas gracias, cuídate mucho. Adiós.

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