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Carlos Cabezas de Electrodomésticos: “En esta sociedad, trabajar de forma colectiva es lo verdaderamente revolucionario”

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Viva Chile” es uno de los discos más importantes de la historia de la música chilena y este 7 de septiembre cumple exactamente 30 años desde su lanzamiento. Tres décadas que se conmemorarán a lo grande, y con un pie en el pasado, y la mirada y el otro pie en el futuro, en un show especial que Electrodomésticos dará en el Teatro Nescafé de las Artes el próximo 1 de septiembre. A propósito de ello es que hablamos con Carlos Cabezas, compositor y miembro fundador de la agrupación, sobre el extremo cuidado que tienen de evitar caer en la nostalgia y, a la vez, cómo se gesta la celebración de un disco que al día de hoy parece tener una resonancia cada vez más potente, además de explicarnos cómo se siente cantar en el Chile de 2016 un tema como “Yo La Quería”.

¿Cuál es la motivación para hacer este concierto y celebrar a lo grande “Viva Chile” 30 años después?

Nosotros ya venimos de celebrar los 30 años de Electrodomésticos, entonces teníamos un poco fuera de foco celebrar “Viva Chile” porque ya había muchas conmemoraciones en números redondos de otros discos –este año hay como cinco por lo menos–, entonces inicialmente no le habíamos puesto demasiada atención al tema, pero empezamos a darnos cuenta de que para mucha gente empezó a ser importante esto y empezó a aparecer este interés en dar cuenta de que ese disco era importante y que había que celebrar sus 30 años porque está en la memoria emocional de muchas personas, de una generación. Aparecieron entidades que dijeron “nosotros vamos a ponerle atención a esto”, como los medios de comunicación, y a raíz de ese entusiasmo que empezamos a recibir vimos la importancia en buena que tiene celebrar a este disco. Nosotros tenemos un tema con la nostalgia: nos cuidamos harto de que los 80 no nos chupe en términos nostálgicos, porque es una época muy fuerte que tiene una huella emocional en muchas generaciones, obviamente por lo que hicieron muchos músicos en la época. La música fija las emociones de experiencias de vida. Te las fija de forma muy importante, indeleble, sólida, entonces empezó ese interés y vimos que sí valía la pena hacerlo, dar cara de ello. Estamos pensando más en el próximo disco este año, pero esto apareció como un interés muy sano, entonces… No es que el interés de los 80 sea insano… (Risas).

Pero es que hay un cuidado de evitar mirar atrás, en especial en vivo, que tocan prácticamente sólo temas desde 2003 en adelante.

Por ahí apareció esa idea, nos entusiasmamos y llegamos a lo de celebrar, montar los temas de ese disco, que no es fácil desde el punto de vista técnico y que hay que resolver porque no están las grabaciones, por ejemplo, y por eso llegamos a aquello de hacer una mirada nueva sobre esas canciones. Por ello la invitación a DJ Raff, Bitman y Fantasna, que estarán con nosotros haciendo esta mirada distinta, desde el ahora, y que también nos hará salir un poco de la nostalgia dura. No tengo ningún problema con esto último, pero no quiero que la nostalgia sea un lastre que nos impida y nos sabotee lo que queremos mostrar, que es nuestro trabajo para adelante. Electrodomésticos partió en la música de una forma muy curiosa, en términos de un contexto específico, con unas herramientas tecnológicas que comenzaban a aparecer, con un interés musical que teníamos todos nosotros, y finalmente ahí se generaron proyectos de vida que siguen hasta ahora y que se afirman en estar en un estado permanente de creatividad y de riesgo artístico; de estar haciendo cosas, esforzándose y exigiéndose, eso nos interesa, eso es nuestra vida. Por eso nos gusta mirar para adelante, que es lo que primordialmente hemos hecho estos tres años desde que sacamos el último disco y con estas presentaciones en el Municipal, tanto como en mostrar un nervio artístico vigente, y eso es lo que nos interesa contagiar a la gente. Que vean que este sentido de vida no se detiene en ningún momento y que no hay excusa para no seguir haciendo cosas, que la vida sigue hasta el último día y para nosotros no es una opción, sino que es lo que hacemos, es lo que sabemos hacer, es lo que nos da vitalidad, lo que nos mantiene vivos.

Cuando mencionas que Fantasna, Bitman y Raff estarán en el show, me pongo a pensar en que “Viva Chile” es el primer trabajo masivo en estos lares que se afronta como directamente electrónico, y no con la electrónica al servicio del pop u otro sonido. Entonces, ¿cuán influyente ves que fue ese disco, en especial viendo la relación con lo político?

Si uno lo ve así, fue un disco bien importante en esos términos, juntando esas cosas que mencionas. Primero, la sonoridad de la electrónica que estaba apareciendo en esos momentos era demasiado increíble, novedosa y estimulante, muy motivadora para desarrollar ideas en una etapa de tu vida donde estás buscando eso, cuestionarte todo el rato. Por otra parte, son herramientas que posibilitan a la gente que no tiene formaciones musicales académicas tener una expresión musical, y supongo que eso abrió la aproximación a expresarse musicalmente para algunas personas. Yo sí entiendo que lo que hicimos ahí ha influenciado a otros, pero para uno es difícil hablar esta cuestión porque el autobombo no queda muy bien, y lo entiendo. Con el tiempo nos dimos cuenta que este tema medio irónico que hacíamos al paisaje sonoro, cambiarlo de contexto y buscar que se resignificaran los textos de las personas que aparecen ahí, tenía un componente político bien potente, pero en el momento no te das cuenta de esas cosas. Nunca tuvimos un plan ni nada. Eran expresiones bien espontáneas de lo que pasaba. Éramos jóvenes entrando en esta sociedad que estaba muy tóxica. Como cuando eres joven y te das cuenta de que todo lo que te han vendido los adultos es pura mentira, todo contradictorio, los valores, nada funciona, y aparecen estos personajes que hacen más evidente eso, y tú jugando con eso. Por ejemplo, en “Andy Panda Va A Alemania” no había muchas vueltas que darle de qué se trataba en un gobierno dictatorial. Entonces, eran maneras muy poco pensadas y estructuradas, pero que quizás por eso mismo, por esa ingenuidad que tenían, llegaban de otra manera. Había también una búsqueda de lenguaje que nos despegara de todo lo que había en lenguaje musical y que nosotros lo relacionábamos directamente con el desorden social que había y la sobre ideologización de todo el mundo. Por eso la política siempre la he tenido bien de lejos, porque la conocí en esos tiempos, entonces fue un rechazo a nivel epidérmico porque en ese tiempo todo era muy sucio y ese lenguaje, que nos condujo a ese estado de cosas, asociado al lenguaje musical, no era lo nuestro y lo de esa generación. No nos dábamos cuenta de que, como mecanismo de supervivencia, empezamos a generar estas impresiones artísticas que se salían de estos moldes, para diferenciarnos e imaginarnos un mundo distinto a lo que estábamos viviendo.

En ese momento la política era un asunto de vida o muerte, en cambio ahora hay una polarización más simbólica. Pero está volviendo a existir, tal vez, densificando las cosas y el “Viva Chile” se inserta así de nuevo en el ideario.

Se lee muy actual. Yo no sé si es tanto como de esa época. Es evidente que sí en el sistema en que vivimos, de mercado, basado en la competencia y en que para que a ti te vaya bien tiene que irle mal a otro. Entonces, eso exacerba el individualismo y hace que lo colectivo se nos haga muy lejano, y es lo que tiene que empezar a funcionar. Tenemos ideologías desde los dos lados que, en nombre de los mejores deseos para la comunidad, son capaces de matar al contrario, de aplastarlo. Todo este lenguaje que se usa, que tienen los medios de comunicación que espero que se den cuenta de lo que hicieron, porque enseñaron un lenguaje tan violento para todos lados: tú ya no hablas, desclasificas, rompes el silencio. Es todo así, caricaturesco, sobreexcitado, entonces no sé si ahora es tan extremo como en ese tiempo, porque ahí la gente estaba dispuesta a cometer las atrocidades más inhumanas con tal de imponer su idea de qué era lo humano. Igual que ahora, donde los más conservadores son los comunistas y es como raro. Todo está cruzado. Nadie se da cuenta de eso. Los jóvenes que cuestionan con toda razón la manera de hacer las cosas de los adultos parten con ese cuestionamiento, pero al año están hablando igual que los adultos que critican y son igual de intolerantes. Todo se confunde mucho. Falta cariño entre las personas, valorarse, que creo que en general en Chile falta. Los chilenos somos mucho mejores de lo que nos cuentan los medios. Sales de Santiago y hay generosidad. Un amigo me dijo que ser revolucionario hoy es ser generoso. Es otra cosa. Lo revolucionario es lo que se sale de la norma y de los lenguajes normales de expresión política y social. Ahora debiéramos salirnos de este esquema donde buscan quién es el más inteligente, quién trapea con el otro, y toda esta tecnología tercera-guerra-mundialista.

Ser revolucionario sería apostar por lo colectivo, entonces.

Absolutamente. Lo colectivo es lo que perdimos de vista. El hecho de que haya un espacio para que otro compadre diga lo contrario que yo y que esa divergencia de opiniones valide el acuerdo al que lleguemos, porque esperar que todo el mundo piense igual no existe. Lo que debemos tener es una colectividad donde quepan todas las opiniones y que esa divergencia de opiniones sea la que valide esa comunidad. No lo contrario. No ordenar a todo el mundo como una secta y que todos piensen igual. El humano no es así. La riqueza del humano es precisamente lo distinto que se pueda ser. Lo colectivo es lo que nos separa, pero el individualismo viene impreso en la sociedad y deberíamos ser capaces de ver dentro de todo esto. Uno de los retos actuales es distinguir lo bueno dentro de toda la mierda que circula. Los medios generan mucho de eso, y el lenguaje que usan educa a las personas de cierta manera. Cada vez cuesta más quedarse con las ideas. Si hay un proceso constituyente, la gente dice “la Bachelet es una saco de hueas” y se personaliza la cosa en ella, cuando debiera ir por otro lado: ¿Es o no es bueno un proceso constituyente? ¿Es bueno o no que digamos lo que queremos? Porque no nos vamos a quedar chillando. Esa es una zona de confort que está obsoleta. Haz algo aparte de gritar desde la galería. Salgamos del gobierno y veamos las ideas que queremos hacer funcionar, los proyectos específicos, pero la persona fuera. La colectividad es lo que nos va a funcionar.

De hecho, en la música chilena se ve mucho de eso con la colaboración.

Yo creo que sí. Debería haber una especie de sentido común. Los chilenos tenemos un problema grave en cómo nos valoramos a nosotros mismos, que es algo cultural y no sé cómo se podría cambiar. Nos cuesta mucho, a diferencia de Argentina, por ejemplo. Ahí hay un orgullo y a nosotros nos cuesta eso, nos ninguneamos fácilmente, tenemos una pésima opinión de nosotros mismos y luego llegan personas de afuera y dicen “¿Qué les pasa a estos locos?”. El nivel de autoflagelación es increíble. Me llama la atención eso. Esto de que entre nosotros haya aventuras colectivas en lo colectivo funciona bien en ese sentido. Vemos a Alejandro Aravena ganándose el Pritzker, y salen muchos arquitectos que lo tiran para abajo. Es bien increíble, se personaliza la cosa. Lo de Aravena no importa si va con su peinado en un descapotable en las calles con su hijo, sino que lo que hace el tipo con una vivienda social y cómo condujo la arquitectura, que era sofisticada y para la élite, a un tema social. ¡La raja! Aprovechemos eso y que la arquitectura chilena se haga visible con eso. Creo que en lo musical funciona muy bien para quebrar el paradigma de esa autoevaluación y nos plantemos mejor, y no que tenga que venir un diario español para decirnos que hay una escena musical. Un poquito más de dignidad.

Ese trabajo colectivo viene harto de la independencia que, como me dijiste alguna vez, viene de la supervivencia y la libertad.

Depende harto de la seguridad por lo que estás haciendo. Si dependes de los demás o si te relacionas horizontalmente con el resto, eso también funciona bien y cada vez más. Las estructuras verticales ya no funcionan y no es porque sea un sueño utópico, sino porque funciona mejor y tiene mejores réditos en todos los ámbitos, incluso el económico, que es el que se supone más interesa a la sociedad hoy.

Pasemos a las canciones nuevas: Han tocado varios temas nuevos en vivo y se advierte cierta sensibilidad electrónica que gana terreno en relación a los trabajos anteriores.

Desde “Se Caiga El Cielo” (2013) siempre hemos ido por ese lado. O sea, la electrónica es lo nuestro.

De todas formas el rock orgánico había ganado terreno, pero en “El Calor” (2015) aparecen trazos de una electrónica más directa, que tal vez aparezcan en el nuevo disco.

Sí, viene eso de todas maneras. De las cosas que persigo al componer es, por un lado, que tenga mucha energía, independiente del tempo, que tenga una especie de incandescencia. Dentro de las características de la música que hacemos, la electrónica es súper fuerte. En vivo se nos ponen un poco más rockeros los temas, pero es que no lo podemos evitar (risas). En la producción uno trata de poder ir más preciso en la distribución de las estéticas, y la electrónica siempre ha sido parte. Los sintetizadores siempre han ido con nosotros. Quizás industrializar un poquito la cosa, y en ese vértice industrial se juntan los loops y las baterías de una forma más clara y con la guitarra rockera más clara. En los últimos temas he metido la guitarra al final. Me gusta lo que está pasando en las canciones nuevas. “La Ciudad Se Fue”, “Canción Azul”, que tienen harto de banda sonora de película, y de hecho una se inspiró en una película. Lo que queremos es que se note un paso adelante desde “Se Caiga El Cielo”, manteniendo esos elementos que son el riesgo, la energía, e intentando escribir un poco menos críptico (aquí Cabezas hace este gesto: ¯\_(ツ)_/¯).

Pero es que no sale de otra forma.

Es que no sale. Lo intento, pero hago una escritura medio visceral intuitiva que para mí va arrojando la música, que arma de a poco una especie de cuento donde busco quiénes son los personajes, y en la música yo busco las melodías, y desde las melodías llegan los textos. Siempre ha sido así la manera de componer. Dejar el intelecto afuera, buscar una experiencia, porque al final esto se trata de experiencias de vida.

Hablando de meter las guitarras, pienso en la batería. Edita Rojas tiene cada vez más protagonismo, armando capas, e imagino que ahí hay un hombro importante donde reposar en vivo y en la composición, pero al mismo tiempo se fue Silvio Paredes. Entonces, quería saber cómo se involucraron ellos en el disco.

O sea, lo que hacemos normalmente es que yo compongo las canciones y las armo con los espacios para que cada uno tenga su expresión. No hago el bajo, lo hace Silvio porque es el huevón más seco para hacer una línea de bajo. Silvio ha seguido dentro de lo mismo porque se puede trabajar vía internet; de hecho, ahora mismo vamos a grabar el single con Silvio antes de que se vaya mañana de vuelta a Inglaterra. Vamos a aprovechar. Tendremos los bajos de ese tema y probablemente con las baterías para un par de temas más. Entonces, ahora se puede trabajar así, a distancia, y estamos armando un plan para que Silvio pueda hacer sus aportes desde allá, mandando los bajos y para mezclar. No se ha desordenado tanto el proceso. Yo trabajo con loops de percusión al componer, de ahí hacemos taller con la Edita y normalmente salen en la sala de ensayo y ajustamos el resultado. Lo que sí ha pasado es que Valentín (Trujillo) ha ido proponiendo más cosas, opinando más, aportando más, de manera muy positiva y muy musical. Él es seco y tiene muchos profesores detrás en el tiempo. Lo lleva en la sangre, muy potente. Ha sido un aporte muy bueno, pero ahora cada vez más. Los pasos están más claros, han aportado de manera más lúdica, con más comodidad y soltura. Tanto la Edita como Valentín se han convertido en partes muy importantes a nivel creativo, en el sentido de las sonoridades que dan vuelta en una canción. Sebastián Muñoz de Cómo Asesinar A Felipes también ha sido un gran aporte, porque es una gran persona, y desde ahí en adelante que tiene una actitud muy constructiva y estamos muy contentos con él.

¿Cómo fue elegir a Seba como bajista?

Empezamos a preguntar y de repente apareció el nombre de él, Fue increíble, porque pensé que todo sería más engorroso. Desde que se dio la situación de Silvio, pensábamos qué a hacer. Nos preguntamos si la banda debía seguir, y Silvio dijo que obvio que debíamos continuar, y apareció el Seba, que fue la primera persona que vimos, conocimos y que fue a los ensayos. Grabó al Silvio tocando y se produjo ahí un traspaso de testimonio muy divertido, y funcionó perfecto. La energía que tienen ellos tres… ¡Yo parezco vampiro al lado de ellos! (Risas).

Imagino también la impresión de ellos al trabajar al comienzo con “Carlos Cabezas”, que para muchos eres un ícono de la música chilena.

Yo lo paso muy bien con ellos. Cada vez disfruto más hacer canciones para Electrodomésticos. Mi cosa personal, hacer discos solo, se ha juntado tanto con los Electro, y la energía está tan buena… Ensayamos el nuevo single con Silvio y él estaba alucinado, y estábamos muy bien, sentía que estamos pasando cosas. Hay gente para la que la energía decae a medida de que pasa el tiempo, se van poniendo más cómodos, se da la autocomplacencia, entonces sentir esto hace muy bien porque la misma energía genera cosas buenas. Los temas salen mejor. Los temas tienen un recorrido que es muy nutritivo en términos personales. Partimos diciendo que vamos a grabar un disco piolita y empiezan a crecer los temas, y de repente ese tema piolita es un tema hecho y derecho. Ahí te das cuenta de que se necesita productor, y llegas a la catarsis. Es bueno sentir eso porque te hace levantarte cagado de la risa, y me tiene feliz ver que puedo grabar temas. A estas alturas de la vida los espacios están más claros y nos podemos dedicar más a esto, y de mejor manera. Podemos organizarnos mejor, entonces el espacio está súper positivo y conducente a un trabajo creativo potente.

Una pregunta que se me ocurre frente al tema más conocido de “Viva Chile”: “Yo La Quería”. Esa canción tiene a un narrador que explica por qué hizo lo que hizo, que describe un femicidio, tema que en 2016 es muy potente, muy visible, y que en los 80 no se consideraba porque se calificaba de inmediato como “crimen pasional”. ¿Qué te pasa a ti cuando tomas el rol de ese narrador en un tema así de potente, convirtiéndote en ese hablante? ¿Qué sientes, considerando lo complejo que es el tema hoy, y lo potente que suena hoy más que ayer?

Es bien increíble lo que dices porque se ha visibilizado mucho. En esos tiempos existían igual y con niveles de perversión intrafamiliar mucho más terribles a nivel de abuso sexual, mucho más potente. Creo que uno de los ejes de ese tema es que en cualquier persona, incluso la mejor persona del mundo, versus los otros, los delincuentes, los fallados, los enfermos, esa separación no existe. Cualquiera puede estar en un momento de descalibre máximo y puede cometer una situación de violencia extrema. Por ahí es que lo que intenta el tema es mostrar eso, y para que cualquier persona lo vea. Me sitúo en el caso de cualquier compadre que puede pasar por eso. Yo soy cualquier compadre. Desde ahí me sitúo y hablo. Eso es importante de señalar en este caso; ni por un segundo pensemos de que estamos exentos que nos pase eso. A cualquiera le puede pasar; todos tenemos todos los registros de expresiones y la capacidad de ejercer una violencia en cualquier minuto y por eso debemos estar muy atentos. Es muy heavy ese tema. Interpretarlo en vivo me deja bien azotado, como si me hubiera atropellado un camión. Es una de las cosas que le da sentido a lo que hago. Cada vez que la toco quedo en un estado que no es normal. Una exacerbación emocional que dice que esa experiencia es de verdad.

Ya hemos hablado mucho rato y ahora va a llegar Silvio a grabar, así que te quiero agradecer por el tiempo y las palabras.

Gracias a ustedes. Ojalá nos veamos en el show del 1 de septiembre.

Por Manuel Toledo-Campos

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Entrevistas

Paulo Jr. de Sepultura: “La reunión con alineación clásica no pasará nunca”

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Si hay una cosa segura a la hora de hablar de Sepultura, es el hecho de cómo se han adaptado al traicionero paso del tiempo. Pues claro, la banda en la actualidad mantiene a solamente dos de sus integrantes originales, redireccionando su estilo en el proceso, además de hacer caso omiso a las insistentes consultas sobre una reunión con los hermanos Max e Igor Cavalera, miembros originales de una agrupación que pasó a la historia como una verdadera leyenda del metal brasileño.

Esa historia ha tenido varios capítulos con nuestro país, donde sin duda son una de las agrupaciones más queridas por el público local. Este próximo 21 de octubre, Sepultura llegará al Teatro Cariola para presentar “Machine Messiah” (2017), su aclamado nuevo álbum de estudio, el que se enmarca dentro de un contexto más conceptual y sinfónico que ese agresivo thrash que profesaban durante sus inicios. Por ese motivo, conversamos con su bajista, Paulo Jr., quien nos comentó acerca del estado actual de la banda, sus inicios en la música, su relación con los fans chilenos y por qué no sería posible una reunión de la formación original, entre otras cosas, en esta entrevista que te dejamos a continuación.

Comencemos hablando de “Machine Messiah”, el último álbum de Sepultura. ¿Cómo fue el proceso para este disco? ¿Qué buscaban transmitir con él?

Bueno, el concepto del disco es sobre la robotización de la sociedad en estos días. Es básicamente como si todos viniéramos de una máquina, y que esa máquina viniera a la Tierra haciendo que todos regresáramos a ella. Ese es el concepto de las letras y la música también, intentamos usar instrumentos que no hayamos usado antes. Ya sabes, cada álbum de Sepultura es un paso adelante y tratamos de hacer lo mismo con “Machine Messiah”, quisimos tener un entorno diferente, trabajar con otro productor. Toda la composición fue hecha en Brasil, luego viajamos a Suecia para grabar en el estudio de Jens Bogren, que fue el productor perfecto para lograr lo que queríamos con este álbum.

Ya que lo mencionas, ¿por qué decidieron trabajar con Jens Bogren? ¿Fue por alguna recomendación o sólo buscaban un productor diferente?

Bueno, las referencias siempre están. Él ha producido un montón de bandas suecas y, en cuanto al sonido, buscábamos algo diferente a “The Mediator Between Head And Hands Must Be The Heart” (2013). Tuvimos una conversación con Jens y de inmediato entendió el concepto, supo cómo enfrentar el proceso. Comprendió la idea de la música, y trabajó muy duro para lograr lo que todos deseábamos.

 

Cuando la banda comenzó, Brasil estaba en medio de un complicado escenario político. Bajo ese contexto, ¿qué te motivó en esos días para ser un músico?

Sí, bueno, en los ochenta estábamos finalizando una dictadura aquí en Brasil, pero no creo que nosotros estuviéramos tan preocupados por eso, éramos sólo unos chicos. Por supuesto que estábamos en un contexto y vida diferente, no como los jóvenes en el Brasil de estos días. Nuestra idea siempre fue hacer música, eso nos motivaba lo suficiente. Los niños de nuestra edad se dedicaban a salir los fines de semana, ir de compras y todo eso, en cambio nosotros nos quedábamos encerrados en casa escuchando música, intentando tocar los instrumentos, tratábamos de emular a nuestros ídolos. Desde ahí las cosas empezaron a tomarse más en serio, lo que derivó en el inicio de lo que somos hoy en día (risas).

Sudamérica fue presa de muchas dictaduras en aquellos años. Aquí en Chile, de hecho, estábamos en una. ¿Crees que eso tenga algo en común con el hecho de que muchas bandas de metal se formaron en Sudamérica en ese tiempo?

Quizás. Creo que, de cierta forma, el escenario político en Sudamérica ayudó bastante a la música, permitió que más gente quisiera expresarse. Hasta estos días se habla mucho del contexto político, por supuesto que hay diferentes puntos de vista, por lo que nosotros usamos nuestra música para que la gente olvide un poco eso y pueda darle un respiro a su mente. Definitivamente creo que sí tuvo que ver, y no solo acá, en muchas partes del mundo igual, en distintas culturas o contextos hubo quienes buscaban una alternativa a lo que vivían, incluso en la actualidad.

Voy a saltar hasta “Chaos A.D.” (1993). Ese fue el quinto álbum de Sepultura, y del que siguen tocando mucho hasta estos días. ¿Por qué resalta tanto para ustedes, más incluso que otros álbumes antiguos de la banda?

Es porque los fans nos fuerzan a tocarlo. No, estoy bromeando (risas). La verdad es que nos gusta mucho, no nos gusta dejarlo de lado. Cuando se arma un setlist es muy difícil escoger entre tantos álbumes, incluso a veces pensamos que sería genial darse el lujo de tocar algún álbum completo en un show. También hemos llegado a tener tres setlist diferentes para un solo concierto, porque siempre habrá que pensar en el material nuevo. Por cierto, en esta gira estamos tocando más de la mitad de “Machine Messiah”, eso es algo que no habíamos hecho con ningún álbum anterior. Llegamos a un punto que tenemos tantos discos, que cada vez es más difícil darle cabida al material muy antiguo.

Estuvieron tocando en Rock In Río hace unos días, ¿qué tal fue volver a presentarse ahí?

Sí, Rock In Río siempre es un show muy especial. Como es un festival, sólo tenemos una hora, así qué hay que concentrar bastante lo que tocaremos y que sea para todo tipo de público, mezclando lo nuevo y lo antiguo. Para este año tuvimos ayuda de Familia Lima, quienes tocaron los violines en las canciones del nuevo álbum, y también de Renato Zanuto, que fue el maestro de la orquesta y grabó con nosotros en “Machine Messiah”, así como en nuestros álbumes anteriores también. Su trabajo realmente logra reflejar en vivo lo que es el álbum, algo muy positivo sin duda.

Sepultura es una de las bandas de metal más populares en Chile, lo que genera el hecho de que en esta gira tocarán por primera vez en Coquimbo, además de Santiago. ¿Te gustaría enviarles un mensaje a tus fans chilenos?

Será genial estar ahí por primera vez, siempre hemos tenido una gran audiencia en Chile. Tenemos muchos fanáticos allá que apoyan nuestra música y nos han acompañado durante todos estos años, a pesar de todo. Siempre esperamos lo mejor de ustedes y estamos muy felices de volver una vez más, estoy seguro de que serán dos shows muy buenos. Espero también tener algo de tiempo para poder recorrer cuando esté allá (risas).

Paulo, me gustaría hablar de la iniciativa de caridad “Jogo de Estrelas”, que realizas hace varios años. ¿Qué nos puedes contar sobre ella?

Bueno, estamos haciendo esto hace mucho tiempo. La idea es jugar un partido de exhibición cuyas ganancias sean donadas a la caridad, por lo general se hace con jugadores retirados, en especial del equipo de mi ciudad, el Club Atlético Mineiro. La idea de esto es recolectar comida para los pobres, y para nosotros (los músicos) es el poder jugar fútbol con nuestros ídolos. Lo pasamos bien mientras hacemos una labor social; lo hemos estado haciendo por muchos años, y ya estamos trabajando para la edición del próximo año.

Es una gran labor la que hacen, los felicito por eso…

Muchas gracias, nos toma bastante trabajo porque todos estamos fuera del país y es muy difícil reunirnos al mismo tiempo y organizarnos. De hecho, ahora estoy en casa y pretendo ver si podemos comenzar a coordinar algo para el próximo año, espero que sea posible.

Y felicitaciones por el último álbum también; en HumoNegro creemos que es uno de los mejores álbumes de metal del año. Personalmente, estoy muy expectante por escuchar cómo suena en vivo.

¿En serio? Qué bueno saber eso. Qué bueno que les haya gustado, nosotros también estamos muy felices con este álbum, así que de seguro tocaremos varias canciones de él para ustedes.

Paulo, sé que mucha gente te pregunta esto todo el tiempo, pero debo hacerlo también. Sobre la reunión con la alineación clásica de Sepultura, Max (Cavalera) dijo una vez…

(Interrumpe) No, no pasará nunca.

¿Por qué no pasará? Max dijo que tú eres el único que no quiere la reunión, ¿es cierto eso?

Por supuesto que no, nadie quiere hacer la reunión. Todo el mundo lo pide, pero no pasará, estamos muy felices con la banda que somos ahora. Tocamos muy bien, somos muy unidos, no creo que sea sano para ninguno de nosotros recrear algo que ya no existe y que no existirá nunca más. Es un tema de pasión, esa pasión se perdió y no hay una razón para volver a buscarla y forzar algo que ya no está. No haré eso por dinero, ni por nada, porque ya fue. Hacer algo como eso no tiene ningún sentido para mí, creo que sería muy irrespetuoso tanto para nosotros como para nuestros fans.

Comprendo, Paulo, la decisión siempre pasará por ustedes.

Así es. Si hubiera una razón para volver a reunirse sería diferente, pero no hay nada, excepto el dinero y no creo que sea una razón suficiente para hacerlo. Nos sentimos cómodos así, queremos representar la historia de Sepultura haciendo lo que hacemos en estos días, eso es más importante.

Bien, Paulo, gracias por tu tiempo. Fue un honor hablar contigo, nos vemos en el show.

Muchas gracias a ti, nos veremos muy pronto. ¡Adiós!

Por Manuel Cabrales

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