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Yes: La inminente cita con la historia

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Llegó el momento de desempolvar la alfombra roja para recibir por quinta vez en nuestro país toda la solemnidad de una de las bandas estandartes del rock progresivo, Yes. Una ocasión que no sólo se hace imperdible por tener de regreso a una de las agrupaciones icónicas de la década del setenta, sino que traen bajo el brazo la promesa de ofrecer un extenso show, de aproximadamente tres horas, en donde tocarán íntegramente tres de sus álbumes clásicos: “The Yes Album” (1971), “Close To The Edge” (1972) y “Going For The One” (1977). El próximo 28 de mayo el tiempo se detendrá cuando el YES 01Teatro Caupolicán sea testigo de toda la experiencia y talento que aseguran 45 años de trayectoria, en una presentación de lujo, que probablemente unificará a varias generaciones que han crecido con el característico sonido de los oriundos de Londres.

Yes, como todas las grandes agrupaciones de la historia del rock, no ha estado exenta de conflictos internos y rivalidades con otras bandas, escribiendo así una carrera plagada de curiosas y tormentosas anécdotas. Como preámbulo a lo que será su presentación en el recinto de San Diego, repasamos un par de sucesos que han marcado su trayectoria y que dan cuenta del difícil camino que les ha tocado transitar para convertirse en la leyenda que son hoy en día.

Batalla de egos

Una verdadera batalla de egos es la que libraron Yes y Deep Purple hace más de cuatro décadas, y donde nunca quedó del todo claro quién se coronó como vencedor de ese particular enfrentamiento. Este hecho ocurrió el 9 de agosto de 1970, cuando ambas bandas fueron invitadas a participar en la décima edición del Festival National Jazz & Blues, realizado en Plumpton, Inglaterra, y en donde todo habría transcurrido con total normalidad, si no hubiese sido por la ocurrencia de la organización que decidió que los encargados de cerrar el evento serían los muchachos de Deep Purple, en desmedro de unos irascibles Yes, que fueron delegados a un segundo plano como penúltimo número de la noche. Sin embargo, los integrantes de Yes no estaban dispuestos a rendirse a tan evidente humillación y decidieron retrasar su llegada, de tal manera que los organizadores se vieran obligados a intercambiar el orden de los shows.

Tengo fama de ser el tipo más odioso, pedante y caprichoso del heavy metal y la verdad es que no es cierto. Sé que no tengo un carácter maravilloso y que no soy el más simpático del grupo, pero también sé que no soy malo en serio, sino apenas el malo de la película”. (Ritchie Blackmore, guitarrista de Deep Purple)

YES 02En una primera instancia el plan resulto a la perfección, ya que Deep Purple fue obligado a salir primero al escenario, no obstante, el obstinado guitarrista Ritchie Blackmore ya estaba tramando una atractiva venganza a esta desleal jugada. Posterior a la interpretación casi íntegra del álbum “In Rock” (1970), los nativos de Hertford tomaron la decisión de cerrar su presentación con la canción “Paint It Black”, cover de The Rolling Stones, en medio de la cual Blackmore ordenó a sus roadies rociar combustible sobre todos los equipos, para posteriormente prenderles fuego, ante la mirada atónita de una multitud que no daba crédito al espectáculo que estaban presenciando. El show terminó en medio de las llamas, las que incendiaron toda la línea de voces y quemaron una gran parte del escenario. Los organizadores trabajaron arduamente para reparar los daños y, al cabo de varios minutos, Yes pudo salir a escena y cumplir su deseo de cerrar el festival, sin embargo, era evidente que gran parte del público seguía pensando en el penúltimo show, ese que pasaría a la historia como el mejor de la noche.

Una puñalada por la espalda

JON ANDERSONCuando has dedicado cuarenta años de tu vida al servicio de una banda, de la cual también eres líder y fundador, lo mínimo que puedes esperar de tus compañeros es una muestra de apoyo y solidaridad en los momentos difíciles que te toca enfrentar. Emblemático resulta el caso de Klaus Meine, vocalista de la agrupación alemana Scorpions, que en 1981 fue diagnosticado con nodos y pólipos en sus cuerdas vocales, con muchas posibilidades de no volver a cantar. En esa oportunidad, el cantante le comunicó al resto de la banda que debían buscar un nuevo frontman para continuar con los proyectos que tenían agendados, a lo que ellos respondieron que lo esperarían hasta que se repusiera totalmente de su enfermedad, en una evidente muestra de compañerismo, que superó incluso los intereses económicos que pudiesen estar involucrados. Lamentablemente, el hecho de que esta reacción sea la más lógica, no siempre implica que se cumpla, y así bien lo sabe el legendario Jon Anderson, antiguo líder y vocalista de Yes, que en julio de 2008, en el marco de la gira de celebración del 40 aniversario de la banda, tuvo que ser hospitalizado de urgencia a raíz de un severo ataque de asma, siendo tratado durante varios días en la unidad de cuidados intensivos.

Realmente no hay manera de reemplazar a Jon Anderson, pues él ha sido una gran fuerza en la industria de la música”. (Chris Squire, bajista y fundador de Yes)

Los médicos le diagnosticaron una falla respiratoria aguda, recomendándole un régimen estricto de descanso de no menos de seis meses, obligando a Yes a cancelar las 26 fechas que estaban contempladas en la gira por Norteamérica, que se extendería desde el 12 de julio (Quebec) hasta el 22 de agosto (Los Angeles). Ese mismo año, el vocalista tuvo que ser sometido a múltiples YES 03intervenciones a raíz de una pancreatitis. Todos estos problemas calaron hondo en la banda, quienes liderados por Chris Squire, bajista y fundador de Yes, tomaron la decisión de buscar un reemplazante para Anderson, lo que significaría una verdadera puñalada por la espalda para el cantante, quien siempre mantuvo vivas las esperanzas de reintegrarse a la agrupación. El desconocido vocalista Benoît David, de la banda Close To The Edge, fue seleccionado para llenar este cupo.

La verdad es que, mientras estuve enfermo, nadie de la banda se mantuvo en contacto conmigo. Ellos ven a la música como un negocio, simplemente. Para mí, es mi vida y mi pasión”. (Jon Anderson)

Lo que más desilusionó a Anderson, fue que los miembros de la banda, aquellos que en algún momento llegó a considerar como su familia, jamás fueron a visitarlo para conocer su estado de salud o la evolución de la enfermedad, inclusive, enterándose por la prensa que Yes había decidido seguir un camino sin él. Por fortuna para los amantes del rock, el vocalista no se echó a morir y decidió retomar su carrera solista, publicando los álbumes “The Living Tree” (2010), en conjunto con el tecladista Rick Wakeman, y “Survival & Other Stories” (2010), el que además lo trajo a Chile a fines de 2011.

Por Gustavo Inzunza

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Especial RockOut Fest 2017: Zakk Sabbath y Eterna Inocencia

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Ya se va acercando una nueva edición del festival RockOut, donde contaremos con un cartel de lujo y algunas de las bandas más destacadas a nivel mundial. Dentro de ese line up tenemos actos como Bad Religion, Opeth y Attaque 77, ente otros artistas que tienen un denominador común: el enorme cariño del público local. Esta vez nos enfocaremos en la presencia de dos nombres que vienen a entregar lo suyo desde veredas muy diferentes en este festival: Zakk Sabbath y Eterna Inocencia, quienes afianzarán el enorme vínculo que tienen con nuestro país.

Primero, el ex guitarrista de Ozzy Osbourne y miembro de Black Label Society, Zakk Wylde, unos de los músicos más queridos en Chile, trae su proyecto tributo a Black Sabbath, donde interpretará todos los clásicos de la legendaria banda británica a modo de homenaje para uno de los grupos que más ha influido en su carrera. Después será el turno de los trasandinos de Eterna Inocencia, quienes también han generado lazo con el público chileno, principalmente por el apoyo que este les ha entregado desde sus inicios.

Zakk Sabbath: Del aprendiz al maestro

Muchas veces el nombre Zakk Sabbath genera confusión, ya que no se tiene la certeza de qué es exactamente. Lo cierto es que este proyecto del siempre activo Zakk Wylde está lejos de ser un simple tributo a una de las bandas que más ha influido dentro del metal, sino más bien se trata de una necesidad casi de honor por rendirle tributo a los eternos Black Sabbath, en especial a su líder, Ozzy Osbourne, de quién Wylde fuese guitarrista en su banda solista durante varios años. Cuando ya estamos por cumplir un año desde el final definitivo de Black Sabbath, verdaderamente se siente que el mundo no merece dejar de oír sus canciones, es por eso qué tal vez este proyecto ha tenido tan buen recibimiento, ampliándose desde un simple acontecimiento limitado a una gira con todas sus letras, al punto de que Zakk debió paralizar su banda Black Label Society durante un tiempo.

Acompañado del bajista Blasko (Rob Nicholson), que también ha sido parte de la banda de Ozzy Osbourne, además del baterista Joey Castillo, Wylde despacha verdaderos himnos, como “War Pigs”, “Children Of The Grave” o “Fairies Wear Boots”, aportándole ese especial toque de su guitarra a unas composiciones que de por sí ya son densas y oscuras. Más que un tributo sin sentido o un aprovechamiento del catálogo de otro, este proyecto es algo con sentimientos de por medio, una especie de homenaje desde el aprendiz hacia el maestro. Sólo Zakk podrá saber cuánto ha influido Ozzy en su carrera o en su vida, pero este show, que tiene la responsabilidad de cuidar un tremendo legado, es algo hecho con respeto y admiración, siendo la manera en que el guitarrista intenta darle las gracias a quienes fueron uno de los mayores responsables de toda la música heavy que hemos tenido a lo largo de la historia.

Eterna Inocencia: Hazlo tú mismo

La historia de este conjunto trasandino ya se extiende por alrededor de 23 años, saliendo adelante y haciéndose un nombre siempre por cuenta propia. Fue en 1994 cuando Eterna Inocencia comenzó a expresar mediante su música temas tan relevantes y a la vez ocultos como los derechos de la mujer, el amor, la política o la rabia interna de ese adolescente adicto al skate. Existe una independencia constante en la música de Eterna Inocencia que les ha permitido resistir al paso del tiempo, haciendo las cosas a su manera y no necesariamente como el resto exija que se hagan. Más allá de toda la hermandad propia del punk, los quilmeños han entregado un espacio a quienes recién empiezan en la música bajo el sello Discos del Sembrador, donde también han editado todo su material propio, manteniendo vivo ese espíritu de colaboración, revolución y, sobre todo, empatía con quién está de tu lado.

No hay show de Eterna Inocencia donde el público no se haga notar, ya que la especial entrega de la banda en el escenario hace que su audiencia coree cada canción como si se tratara de un clásico de la vida. La especial pasión de su vocalista Guillermo Mármol a la hora de cantar, permite echar afuera sentimientos tan dispares como la tristeza, la rabia o también la felicidad, con su música introspectiva y combativa, pero con un sonido fresco propio de ese punk under de la vieja escuela. Sin duda alguna, será una de las presentaciones más destacadas en la próxima edición de RockOut Fest 2017, permitiendo expandir hacia un público más masivo el especial vínculo que tienen con nuestro país, donde incluso registraron un DVD en vivo, titulado “Una Tarde Mágica” (2004).

Dos artistas de estilos diferentes, pero ambos con un vínculo enorme con nuestro país. Ambos vienen con la tarea de reforzar ese cariño y apoyo mutuo que se ha desarrollado durante estos años. Instancias como un festival masivo son difíciles en el sentido de tener que darle en el gusto a un amplio marco de público, que muchas veces es diferente entre sí, pero que a su vez está expectante y curioso por saber qué entregarán las bandas que se paran sobre el escenario. En este caso, ambas presentaciones serán capaces de sobreponerse a aquello debido a su presencia y entrega, elementos que se transmiten a la hora de un show en vivo. El respeto es algo esencial, con los demás y con uno mismo, y aquí eso está de sobra, ya que se valora y cuida lo que se hace, ejerciéndolo de la manera más dedicada posible.

Por Manuel Cabrales

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