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Stone Sour: Una medida de whisky por dos de Hard Rock

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Si alguien escucha el nombre de Corey Taylor, lo más probable es que lo primero que se le venga a la cabeza es su labor como frontman de Slipknot o las especulaciones sobre su incorporación a Velvet Revolver, idea que fue desechada por Slash, siendo que ya se habían grabado 10 canciones para un álbum que a la larga nunca vería la luz, sin embargo, el trabajo del vocalista se remonta a mucho antes de estos hitos. En 1992, Taylor, en conjunto con el baterista Joel Ekman, decide formar una banda de hard rock, con el único objetivo de llenar todos los tiempos libres que tenían durante su juventud en Des Moines, Iowa. El nombre escogido para la agrupación fue el de “Stone Sour”, el apodo de un cóctel que se prepara en base a whisky, jugo de naranja y una mezcla ácida.

Al poco tiempo de su formación se unió a la banda el bajista Shawn Economaki, un viejo amigo de Taylor. Durante los primeros años de vida de Stone Sour, se dedicaron a realizar shows en clubes nocturnos, en donde sus presentaciones se fundamentaban en covers de Metallica, Ozzy Osbourne, Alice In Chains, Pantera, Stone Temple Pilots, entre muchos otros. En la mayoría de los casos, la guitarra era ejecutada por músicos de sesión que no terminaban por convencer a los miembros del grupo, hasta que en 1995 aparece  James Root, quien de inmediato cautivó a todos con su talento, ganándose el puesto de guitarrista de forma permanente.

En 1997, Stone Sour participa en el evento “Batalla de Bandas”, en donde Corey Taylor tiene su primer acercamiento con Slipknot, quienes a la postre resultarían ganadores del concurso. Una noche, mientras Taylor cumplía sus labores habituales en la tienda para adultos donde trabajaba, “The Adult Emporium”, tres integrantes de Slipknot ingresaron al local para pedirle formalmente que se uniera a su banda (el actual vocalista Anders Colsefini habría sido rechazado por el sello Roadrunner Records), solicitud que fue aceptada de inmediato por el músico, marcando con esto el punto exacto en que Stone Sour pierde su rumbo, y en donde sus integrantes comenzarían a recorrer dispares caminos. Joel tomó la decisión de formar una familia, mientras que un año más tarde James y Shawn también optarían por integrarse a Slipknot, como guitarrista y Stage Manager, respectivamente.

En 2000, el guitarrista Josh Rand, amigo y colaborador de Corey Taylor, reaparece en su vida para mostrarle unas canciones en las que había estado trabajando en los últimos años. Ambos pasaron un año y medio componiendo nueva música, obteniendo tan buenos resultados que tomaron la decisión de reunir a los antiguos miembros de Stone Sour. Tras seis años desde su última presentación en vivo, la formación original se reunió en el lugar donde todo empezó, Des Moines, para comenzar a delinear las directrices de este nuevo proyecto. El primer obstáculo que debieron soslayar fue la elección del nombre de la banda; luego de algunas fallidas ideas, tales como: Project X, Super Ego y Closure, tomaron la decisión de conservar el nombre que los vio nacer.

El lanzamiento de su álbum debut (homónimo) llega en 2002, haciendo su estreno en la escena musical al participar en la banda sonora de la película “Spider-Man” (2002) con el tema “Brother”, canción compuesta por Corey Taylor en 1995 mientras se mudaba a Des Moines desde Denver en el auto de un amigo. Los trabajos de post-producción de la placa se llevaron a cabo en Los Angeles, en donde tuvieron la colaboración del productor James Barton. Este primer trabajo de Stone Sour recibió muy buenas críticas de parte de los medios especializados, siendo nominados al Grammy en la categoría “Mejor Interpretación de Metal” durante años consecutivos, además de recibir el Disco de Oro por parte de la RIAA (Asociación de Industria Discográfica de Estados Unidos).

A principios de 2006, el baterista Joel Ekman anuncia su salida de la banda debido a la grave enfermedad de su hijo (tumor cerebral), siendo sustituido por Roy Mayorga (ex Sepultura y Soulfly). En marzo de ese mismo año, la banda grabó 18 canciones en el Studio 606, propiedad de Dave Grohl, que posteriormente serían mezcladas por Randy Staub, quien ya había trabajado con Metallica. En agosto del mismo año sale al mercado la segunda placa de estudio de Stone Sour, bajo el hombre de “Come What(ever) May”, la cual tuvo mayor reconocimiento que su predecesora, alcanzando el cuarto lugar dentro de los mejores 200 álbumes del Billboard, vendiendo más de medio millón de copias sólo en Estados Unidos.

Cuatro años más tarde la banda se vuelve a meter al estudio, repitiendo la fórmula que tan buenos dividendos les dio en su segundo disco, donde nuevamente trabajan con el productor Nick Raskulinecz (Foo Fighters, Alice In Chains y Deftones). Las sesiones de grabación las realizaron en los Blackbird Studios de Nashville. El resultado de este trabajo constituye su tercer larga duración, “Audio Secrecy” (2010).

Este 2012 Stone Sour comenzó las grabaciones de lo que será un disco conceptual doble, el cual llevará por nombre “House Of Gold And Bones”, y cuyo lanzamiento se realizará en dos partes: la primera en octubre de este año y la segunda en 2013. Para este trabajo, Rachel Bolan (Skid Row) reemplaza en el bajo al histórico Shawn Economaki (se desconocen los motivos que gatillaron su salida de la banda), y en la gira que comienzan ahora lo hará Johny Chow (Cavalera Conspiracy, Fireball Ministry). Casi en paralelo con el lanzamiento de la primera parte de este álbum, los oriundos de Iowa se estarán presentando en la tercera edición de Maquinaria Festival Chile, y para ir calentando los motores los dejamos con un video de su presentación en el Download Festival 2010, interpretando uno de sus grandes hits “30/30-150”:

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4 Comentarios

4 Comments

  1. cesar bustamante

    09-Oct-2012 en 9:41 pm

    tengo una duda, si cavalera conspiracy y stone sour tienen el mismo bajista, como tocan en el mismo horario??

  2. Felipe

    09-Oct-2012 en 10:30 pm

    grande hueon, voy el sabado a puro ver a esta gran banda, tiene temazos increibles y espero que haga un repaso por todos los discos en especial el primero!

  3. Sebastian

    10-Oct-2012 en 10:40 am

    El tema que aparece en spiderman no se llama “Brothers”, se llama “Bother”

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Especial En Órbita 2017: Cigarettes After Sex

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Cigarettes After Sex

Un cenicero con los restos de cigarros recién apagados. Ventanas con las cortinas cerradas. Ropa interior en el suelo, en una silla, en medio de las sábanas o los cojines. ¿Solo o acompañado? ¿Luces prendidas o apagadas? ¿Imaginación, sueño o realidad palpable? Los ambientes que genera Cigarettes After Sex en sus canciones pintan imágenes complejas, ponen espejos al frente, y permiten la intermitencia entre brillantez y opacidad, porque el amor, el sexo, la soledad, y todo lo que esté entremedio, son puestos en la lupa sonora del cuarteto liderado por Greg Gonzalez.

Aunque con EP “I” (2012) habían tenido una notoriedad clara y su manera de ver al pop estaba de manifiesto, ciertamente había terminaciones que pulir y escenarios que iluminar más allá de lo teatral. En su álbum debut homónimo, salido en junio pasado, Cigarettes After Sex consigue salir de lo esquemático que podría ser su tipo de composición, y así las cosas fluyen. En vez de andar a tropiezos con las piezas de ropa que caen, todo puede ir un poco más lento, pero con más seguridad en los recursos y movidas a utilizar. En la habitación que se llena del sonido de los norteamericanos ya no es necesario tropezar al andar, porque cada movimiento tiene un impulso natural, entre un dreampop elegante y una manera oscura de plantar el ambient, entre una voz aterciopelada y bajos y ritmos profundos.

Quizás el rubro donde le falte cierta experiencia a la banda sea en las letras, que no consiguen la delicadeza que la interpretación en instrumentos y voz sugieren, pero también es parte del aprendizaje. Quizás son las palabras que se meten entre los cuerpos y que traban el correr de la sangre, que hielan las manos y convergen en la necesidad de seguir adelante, porque lo que consigue musicalmente Cigarettes After Sex no es sólo remitir a lo que ocurre en pareja, trío, o grupo de gente que se busca entre el amor, odio, lujuria y ausencia, sino que armar recuerdos que se puedan esconder en los beats de un bajo casi tan protagonista en la melodía como la voz de Greg, que entre tul y cuero sumerge las conciencias en historias sencillas, pero que conectan con el oyente.

Eso sí, lo concreto de las letras permite que haya un ancla en el mundo real. No se trata de un lugar de ensueño, donde el acto de tocar, besar, desear o amar quede restringido a acciones sin consecuencias. En las canciones de Cigarettes After Sex –y en especial en su LP homónimo– existen detalles concretos, corazones rotos (“Sweet”), ilusiones que se traducen en metáforas demasiado directas (“Opera House”) o la cotidianidad de una cama (“K”). No hay mucho que esconder cuando el olor a tabaco continúa en el dormitorio o cuando la brisa de la madrugada pega en los hombros, porque en medio de un ambiente idílico reside lo humano, a través del contacto físico y/o emocional.

A eso termina refiriendo la banda, entre un minimalismo elegante y sexy, a lo humano, a lo que puede errar, a lo que puede doler, y también a lo crudo e insensible (“Young & Dumb”), donde Gonzalez es capaz de culpar a su objeto de deseo de forma misógina por despecho, y aun así sonar como si pudiera convencer a cualquiera de seguirlo, a él y a sus palabras. El mundo de Cigarettes After Sex no es perfecto, se repleta de cenizas, ropa revuelta, olor a humo, a fluidos corporales, a alcohol, a ausencia, de dolores y palabras envueltas en rocas y cemento. El difícil terreno de lo carnal y lo ecléctico se funde en medio de imperfecciones que otorgan la calidez necesaria para que las canciones y los sonidos no se queden en axiomas vacíos, sino que realmente puedan generar una conexión significativa. Y en ese tipo de construcción narrativa y musical es que Cigarettes After Sex se ha vuelto una banda necesaria de escuchar y sentir. Bien adentro. Humanamente.

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