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Scorpions: Voces y portadas

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El próximo 14 de Septiembre, en el marco de la gira “Final Sting World Tour”, el Movistar Arena será testigo de lo que se supone es la última presentación de los alemanes de Scorpions en tierras nacionales. Esta visita corresponde a la segunda parte de su gira de despedida que ya los trajo a Chile en 2010 y en donde repasarán los grandes éxitos de sus más de 40 años de trayectoria. Resulta imposible abstraerse del inminente fin de una de las bandas más reconocidas y respetadas de la escena musical a nivel mundial, con un estilo único que reinventó el concepto de hard rock, en base a una increíble batería de éxitos, que incluyen algunas de las mejores power ballads de la historia.

No cabe duda que ver a Scorpions en vivo es una experiencia imperdible, y si no se ha tenido la oportunidad de presenciar a los alemanes en alguna de sus anteriores tres visitas, es el momento preciso para saldar esta deuda pendiente con la historia. Preparándonos para vivir este memorable último show, los dejo con un par de anécdotas de Scorpions que nos acercan un poco más a su increíble legado.

Cuando Scorpions se quedó sin voz

En 1981, durante la grabación de los demos para el álbum “Blackout”, Klaus Meine comenzó a evidenciar serios problemas en sus cuerdas vocales, no llegando a los tonos más altos y teniendo muchas dificultades para mantener su registro. Durante una sesión de grabación en Francia, el vocalista se quedó sin voz y fue a parar a la clínica, en donde el diagnóstico del doctor fue lapidario, había desarrollado nodos y un pólipo en sus cuerdas vocales, y sería imposible que volviese a cantar. Con estos antecedentes la banda se vio obligada a cancelar algunas fechas que ya estaban agendadas y detener la grabación del nuevo disco.

Me sentía realmente mal, porque mi estado físico ponía al grupo fuera de servicio, estaba muy asustado, ya que pensaba que jamás volvería a cantar”. (Klaus Meine)

El vocalista se reunió con la banda y les explicó que sería muy difícil que recuperase su voz, por lo que consideraba prudente que buscaran otro cantante. Sus compañeros, liderados por su buen amigo Rudolf Schenker, decidieron esperarlo hasta que se recuperara totalmente e inclusive barajaron la posibilidad de disolverse si Meine no podía continuar. Para no paralizar por completo el proceso de creación del álbum, decidieron contactar al cantante Don Dokken para completar los demos que se estaban grabando.

Motivado por el respaldo de la banda, Meine decide visitar a un doctor en Viena que se especializaba en tratar a cantantes de ópera, quien le dijo que existía una posibilidad de recuperar su voz, pero que tendría que ser operado y posteriormente seguir un delicado proceso de recuperación. El vocalista tuvo que ingresar en dos ocasiones al quirófano y pasar varias semanas sin articular ninguna palabra, además de someterse a sesiones de masajes en la garganta (los que por recomendación médica mantiene hasta la actualidad). El sacrificio valió la pena, ya que Meine recuperó su voz e inclusive amplió su rango vocal, volviendo al estudio en 1982 para dar vida al octavo álbum de estudio de Scorpions, “Blackout”, el que obtuvo disco de platino en EE.UU. y el reconocimiento como el mejor disco hard rock del año. El material grabado por Don Dokken se utilizó en las segundas voces de la placa.

La polémica como estandarte

Una de las características que han marcado la trayectoria de Scorpions, son las constantes polémicas en que se han visto envueltas las carátulas de sus álbumes. Una tendencia que lejos de afectar su popularidad, les ha servido como trampolín para situar sus discos entre los más solicitados por miles de curiosos fanáticos, que no soportan la tentación de adueñarse de un material que ha sido etiquetado como “prohibido”. El primer disco en ser objeto de críticas fue “In Trance” (1975), por mostrar en su carátula a una modelo con una guitarra eléctrica exhibiendo uno de sus senos. En las ediciones posteriores la fotografía fue oscurecida para evitar ser censurada.

La idea fue del sello discográfico, pero no nos opusimos. Eso sí, la culpa fue de nosotros. Estas portadas fueron probablemente la cosa más vergonzosa en las que he participado”. (Uli Jon Roth, ex integrante de Scorpions)

“Virgin Killer” (1976), el cuarto álbum de estudio de los alemanes, es sin duda el disco más polémico de toda su trayectoria; fue duramente criticado por mostrar en su portada la foto de una niña desnuda, donde se simulaba el efecto de un cristal roto en su zona genital. La carátula fue censurada en varios países y tuvo que ser reemplazada por la imagen de los miembros de la banda. Klaus Meine, vocalista de Scorpions, argumentó que todo se había tratado de una estrategia comercial ideada por la casa discográfica. La portada del álbum “Taken By Force” (1977), fue considerada como bélica por el público más conservador, esto debido a la fotografía de dos niños jugando con armas en un cementerio militar francés. La solución nuevamente fue reemplazar el arte por una imagen de la banda sobre un fondo oscuro.

La carátula de “Love Drive” (1979), a pesar de tener un sentido más lúdico, no se escapó de las críticas. Su portada correspondía a un dibujo (muy similar a una fotografía) que mostraba a un hombre y una mujer en el asiento trasero de un auto, en donde el seno de la muchacha parecía estar derritiéndose en las manos de su acompañante. La Revista Playboy la eligió como la mejor portada de disco de 1979, y a pesar de venir cubierta en papel, de todas maneras fue censurada, siendo reemplazada por el dibujo de un escorpión azul. Pasaron cinco años y la polémica volvió a hacerse presente con el álbum “Love At First Sting” (1984), en donde se criticó el alto contenido erótico de la fotografía, que mostraba a un hombre abrazando y tatuando el muslo de una mujer que dejaba ver parte de su seno izquierdo. A petición de la cadena Wal-Mart, la carátula fue reemplazada por una fotografía de los integrantes de Scorpions sobre un fondo blanco.

“Pure Instinct” (1996) trajo de vuelta la polémica, al presentar en su carátula varias personas desnudas dentro de una jaula (incluyendo niños) que eran observadas desde fuera por animales, simulando el concepto inverso de un zoológico. La portada fue censurada en EEUU y tuvo que ser reemplazada por una fotografía de los cuatro integrantes que a esa fecha estaban en la banda.

Queremos ser recordados corriendo en el escenario, en buena forma y reflejando que estamos en excelente comunión con nuestros fans. Lo triste sería seguir en un escenario con nuestras capacidades disminuidas” (Matthias Jabs, guitarrista de Scorpions)

Por Gustavo Inzunza

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2 Comentarios

2 Comments

  1. vitoki

    11-Sep-2012 en 3:42 pm

    se venden 2 entradas para scorpions a $40.000 cancha general

  2. jordan shoes

    24-Sep-2012 en 3:03 pm

    Hi,I would just like to say what a great Article by Kim Roach it’s the first time i have ever read anything by Kim but i am now a fan of Kim’s.Thanks very much Kim for all of the tips you gave us.

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Especial En Órbita 2017: Cigarettes After Sex

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Cigarettes After Sex

Un cenicero con los restos de cigarros recién apagados. Ventanas con las cortinas cerradas. Ropa interior en el suelo, en una silla, en medio de las sábanas o los cojines. ¿Solo o acompañado? ¿Luces prendidas o apagadas? ¿Imaginación, sueño o realidad palpable? Los ambientes que genera Cigarettes After Sex en sus canciones pintan imágenes complejas, ponen espejos al frente, y permiten la intermitencia entre brillantez y opacidad, porque el amor, el sexo, la soledad, y todo lo que esté entremedio, son puestos en la lupa sonora del cuarteto liderado por Greg Gonzalez.

Aunque con EP “I” (2012) habían tenido una notoriedad clara y su manera de ver al pop estaba de manifiesto, ciertamente había terminaciones que pulir y escenarios que iluminar más allá de lo teatral. En su álbum debut homónimo, salido en junio pasado, Cigarettes After Sex consigue salir de lo esquemático que podría ser su tipo de composición, y así las cosas fluyen. En vez de andar a tropiezos con las piezas de ropa que caen, todo puede ir un poco más lento, pero con más seguridad en los recursos y movidas a utilizar. En la habitación que se llena del sonido de los norteamericanos ya no es necesario tropezar al andar, porque cada movimiento tiene un impulso natural, entre un dreampop elegante y una manera oscura de plantar el ambient, entre una voz aterciopelada y bajos y ritmos profundos.

Quizás el rubro donde le falte cierta experiencia a la banda sea en las letras, que no consiguen la delicadeza que la interpretación en instrumentos y voz sugieren, pero también es parte del aprendizaje. Quizás son las palabras que se meten entre los cuerpos y que traban el correr de la sangre, que hielan las manos y convergen en la necesidad de seguir adelante, porque lo que consigue musicalmente Cigarettes After Sex no es sólo remitir a lo que ocurre en pareja, trío, o grupo de gente que se busca entre el amor, odio, lujuria y ausencia, sino que armar recuerdos que se puedan esconder en los beats de un bajo casi tan protagonista en la melodía como la voz de Greg, que entre tul y cuero sumerge las conciencias en historias sencillas, pero que conectan con el oyente.

Eso sí, lo concreto de las letras permite que haya un ancla en el mundo real. No se trata de un lugar de ensueño, donde el acto de tocar, besar, desear o amar quede restringido a acciones sin consecuencias. En las canciones de Cigarettes After Sex –y en especial en su LP homónimo– existen detalles concretos, corazones rotos (“Sweet”), ilusiones que se traducen en metáforas demasiado directas (“Opera House”) o la cotidianidad de una cama (“K”). No hay mucho que esconder cuando el olor a tabaco continúa en el dormitorio o cuando la brisa de la madrugada pega en los hombros, porque en medio de un ambiente idílico reside lo humano, a través del contacto físico y/o emocional.

A eso termina refiriendo la banda, entre un minimalismo elegante y sexy, a lo humano, a lo que puede errar, a lo que puede doler, y también a lo crudo e insensible (“Young & Dumb”), donde Gonzalez es capaz de culpar a su objeto de deseo de forma misógina por despecho, y aun así sonar como si pudiera convencer a cualquiera de seguirlo, a él y a sus palabras. El mundo de Cigarettes After Sex no es perfecto, se repleta de cenizas, ropa revuelta, olor a humo, a fluidos corporales, a alcohol, a ausencia, de dolores y palabras envueltas en rocas y cemento. El difícil terreno de lo carnal y lo ecléctico se funde en medio de imperfecciones que otorgan la calidez necesaria para que las canciones y los sonidos no se queden en axiomas vacíos, sino que realmente puedan generar una conexión significativa. Y en ese tipo de construcción narrativa y musical es que Cigarettes After Sex se ha vuelto una banda necesaria de escuchar y sentir. Bien adentro. Humanamente.

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