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Mejores discos internacionales 2022

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No importa si se trata de nombres nuevos o consagrados, no queda duda de que este año trajo consigo varias grandes obras en distintos estilos. 2022 queda atrás y es tiempo de nuestros recuentos revisando lo mejor en el cine y la música durante la temporada, siendo en esta ocasión el turno de los discos internacionales que más destacaron en los últimos meses. Desde figuras siempre presentes en este tipo de publicaciones, hasta nuevas incorporaciones, el año tuvo una diversidad de sonidos y conceptos que fueron ejecutados de manera impecable por los artistas acá presentes.

Como cada año, nuestro equipo propuso, escuchó, evaluó y seleccionó un cuidadoso listado durante todos estos meses, para así entregar los que son, a nuestro parecer, los discos más destacados durante el período del 3 de diciembre de 2021 hasta el 1 de diciembre de 2022. Más allá de subjetividades, consideren esta lista como una guía de los títulos que más disfrutamos durante este año, esperando también que puedan encontrar alguno que les llame la atención o, por qué no, a su próximo artista o disco favorito. Sin mayores preámbulos, los dejamos con nuestra lista de los mejores 50 discos de 2022.

Si quieres escuchar los álbumes, haz clic en la imagen de cada uno.


Diaspora Problems

Soul Glo

Acechando desde las tinieblas del under e influenciados por diferentes vertientes de la música negra, Soul Glo irrumpe en los radares mundiales vomitando energía a través de versos furibundos, con rimas y riffs que merodean en búsqueda de trifulca. Encausando múltiples estímulos del mundo callejero a través de la energía hardcore del sonido east coast, el cuarteto de Filadelfia incorpora además la agresividad y excentricidades del trap con naturalidad, redibujando esa ambigua etiqueta denominada “música urbana”. Transgresor en cuerpo y alma, “Diaspora Problems” refleja la mirada de un grupo de hijos de migrantes sobre la violencia y marginalidad vivida entre callejones y baldíos de nuestras metrópolis.


“And I Have Been”

Benjamin Clementine

Benjamin Clementine logra que los vacíos que deja el sonido minimalista se conviertan en un foco, casi como el lente encuadrando detalles al filmar una película. Melodía, letra, poesía, fuerza y ansia artística se respiran en cada rincón de su álbum más directo y accesible, pero no por ello menos elaborado. El manejo de melodías y relatos es algo que el artista implementa con maestría, acercándose a lo cotidiano y lo mundano sin dejar de sonar celestial, en especial en los arreglos, tanto vocales como de cuerdas, y en su propia voz. Pocas veces la pena, la angustia y las disputas internas suenan tan elegantes y brillantes, menos aún con este halo de integridad artística que baña de épica cada escucha.


“Malign Hex”

Meat Wave

Post punk y noise es lo que suda Meat Wave en su cuarto disco de estudio. Los de Chicago se vuelcan a una forma más primitiva y natural de ejecución, donde expulsan con mayor intensidad y velocidad una propuesta sonora que goza cada vez más de nuevos adeptos. “Malign Hex” es breve y veloz, un disco pensado sin mayores sobresaltos y con una estructura al grano, que no da pie a mayores sutilezas que acompañen bajo, guitarra y batería, sólo 10 certeros golpes al mentón entre un tímido baile. Es interesante cómo conjugan justamente los brillos del noise con las claves típicas del ensueño post punk que ya han revitalizado bandas como Protomartyr, Shame o Fontaines D.C. Si bien, Meat Wave no ofrece mayor originalidad, explota con destreza un recurso donde lo certero es clave, manteniendo una tensión constante y resolviendo con oficio con una receta básica.


“Melt My Eyez See Your Future”

Denzel Curry

Dando un nuevo paso en su ascendente carrera, Denzel Curry sorprende con “Melt My Eyez See Your Future”, su quinto larga duración y una demostración de las capacidades que el rapero tiene a la hora de gestar un relato coherente, potente y más orgánico que los estilos a los que suele recurrir, donde no solamente se expande sonoramente, sino que también presenta distintas caras de su multifacética presencia. Entre incontables colaboraciones y referencias a la cultura popular y la estética del hip hop más clásico, el oriundo de Florida se muestra diverso y establece de manera definitiva las bases para seguir su obra en el futuro, el que seguramente estará marcado por capítulos tanto o más interesantes que este.


“BADモード

Hikaru Utada

El autoconocimiento es algo que viene con el tiempo, desde experiencias e interactuar con otros, y Hikaru Utada entiende que esa reflexión no se termina. Por ejemplo, elle (en respeto a su autodefinición) primero se rebeló contra los pronombres de género y luego se definió como persona no binaria; la electrónica que dominó sus trabajos anteriores dio paso también a sonidos más orgánicos y, en medio, canciones bailables, pero llenas de tristezas compartidas. Empatía en dosis saludables y dolores en espacios seguros, entre el city pop, disco, R&B y más estilos que se complementan con composiciones que relucen la madurez en la voz de le artista, ícono del jpop no sólo en su forma de cantar, sino en la solidez estructural del LP.


“Where Myth Becomes Memory”

Rolo Tomassi

A través de un fluido viaje de intensidades, “Where Myth Becomes Memory” se perfila como la muestra del extendido proceso artístico recorrido por Rolo Tomassi. En su sexto álbum, los ingleses enfocan su mirada hacia los sonidos etéreos, tomando nota de géneros como el dream pop para añadirlos a la fórmula donde también habitan influencias cercanas al mathcore. En un vaivén permanente, la banda logra plasmar la dualidad de emociones que conduce este disco, donde pasajes agresivos conviven armónicamente con aquellos momentos de mayor sutileza e intimidad. Liderados por la dupla Eva Korman y James Spence, Rolo Tomassi consolida una etapa de crecimiento mediante un trabajo donde prima la melancolía y amplía sus horizontes.


“Zeal & Ardor”

Zeal & Ardor

Tras casi un año entre la publicación de su primer single promocional y el álbum, Zeal & Ardor hizo valer cada segundo de espera por su nuevo LP. Como si hubiese sido intencional, por cada mes de espera, Manuel Gagneux incorporó un estilo musical en su ecléctico proyecto, reafirmando su posición de vanguardia en el metal. Con naturalidad y sin tapujos, el músico logra combinar ritmos tan dispares como los son el blues y góspel con el black metal, dando por resultado un trabajo lleno de matices, a su vez reinventando aquellos cantos que por siglos alzaron al viento los esclavos traídos desde África, reconfigurando su sentir, en un ejercicio que para liberar almas está dispuesto a desgarrar carne.


“II”

Dead Cross

Una aplanadora sin contemplaciones es lo que entrega Dead Cross con su segundo trabajo de larga duración. El proyecto que ve a Mike Patton asomarse por las vertientes del hardcore punk al más puro estilo de la escena ochentera, entrega un disco muy claro en sus intenciones, sin escatimar recursos para desenvolver su carácter de una manera lúdica y violenta, con la siempre inquietante fuerza interpretativa del frontman. Una sección rítmica de lujo, coronada por las punzantes baterías de Dave Lombardo, hace de este disco un esencial no sólo de la temporada, sino que también de un artista tan relevante como Patton, que se encuentra en un prolífero y maduro punto de su extensa carrera con múltiples proyectos.


“BLUSH”

PVA

El trío londinense no revoluciona el género, pero sí refresca el panorama con “BLUSH”. La receta de la banda es simple: acercarse lo más posible a todos los recursos del synthpop, el dance, la electrónica y sus derivados, con diferentes estados de fervor, intensidad y oscuridad. Así, el álbum se mueve entre la voz de Ella Harris y Josh Baxter, quienes marcan sus diferentes ritmos y pausas. Dentro de la música electrónica y bailable, PVA propone nuevos aires que, si bien no son arriesgados, recuperan ciertos pasajes de un estilo que necesita reinventarse. En sencillos como “Bad Dad” la banda conjuga en extremo su destreza entre lo sintético y lo análogo. Para los fanáticos del género, PVA se enlaza muy bien con lo que hacían bandas como Ladytron, por ejemplo.


“Fear Of The Dawn”

Jack White

En una de las decisiones más inesperadas para un artista como Jack White, publicar dos álbumes este 2022 sirvió para analizar en profundidad su obra, principalmente con “Fear Of The Dawn”, disco más eléctrico y experimental en comparación a su sucesor “Entering Heaven Alive”. Acá, el guitarrista se expande sonoramente y entrega arreglos refrescantes a una fórmula que con los años hizo propia, funcionando para dejar contentos a sus seguidores de la vida, así como a los curiosos que busquen un nuevo álbum de rock en tiempos como estos. Jovial, atrevido y despojado de las etiquetas, el guitarrista muestra una de sus facetas más maduras y sólidas con otro capítulo en su larga carrera.


“Gnosis”

Russian Circles

Con su octavo trabajo, Russian Circles abraza mucho más el metal que en otros discos, demostrando cuáles son sus intenciones e influencias. Y es que el consejo de Kurt Ballou en la producción los ha llevado a nuevos límites sonoros y compositivos. “Gnosis” asoma como un disco breve pero intenso, lleno de capas y detalles. Esos riffs que antes Mike Sullivan administraba de manera más textural y con el uso de loops, ahora resuenan de manera más cruda y directa, siempre acompañados de profundos bajos, y una furiosa y ordenada batería. “Gnosis” es uno de los trabajos más duros de Russian Circles, donde la inspiración se centra en profundizar ese sonido más ligado al sludge y al post metal, trabajando por capas y haciendo del trío una experiencia más robusta.


“The Line Is A Curve”

Kae Tempest

Como un ejercicio de auto reconocimiento y una necesaria comprensión de su entorno, Kae Tempest irradia energía en su urgente rima con “The Line Is A Curve”, álbum donde las historias de carácter más contemporáneo toman forma y fondo mediante los contrastes propios de lo personal y colectivo, factores esenciales para comprender la narrativa y forma de interpelar que tiene Tempest en su trabajo. Con un hip hop que no teme incorporar otros estilos, la obra progresa dramáticamente mediante la interpretación de experiencias, análisis de la sociedad y sus conductas, además de una convicción muy en tono con la manera en que Tempest despacha cada palabra, siempre de forma prosaica, resiliente y lo más honestamente posible.


“Warm Chris”

Aldous Harding

La manera en que se funden arpegios acústicos y eléctricos junto a la suave voz de Harding, dan cuenta de su atractivo y sólido rango. En un contexto más minimalista, la compositora neozelandesa se atreve con toques de electrónica muy sutil, jazz y pop, casi emulando a Broadcast, con cuerdas y teclas como protagonistas. “Warm Chris” es cálido y sencillo, pero lo que lo hace robusto y completo es su paseo por esos elementos; una pizca de cada uno para un sonido original con su clásica receta de voz, la que se disfraza en cada track según lo que propone en su revoltoso folk. La experiencia a través de los movimientos que propone “Warm Chris” no hace recordar a primeras la música anterior de la artista, sino que funciona como invitación a un descubrimiento personal e íntimo hacia sus propias inquietudes, pero de forma tenue y pausada, dejando trazos de clásicos en cada compás.


“A Gut Feeling”

Cassels

Claramente no fue parte del plan, pero el resultado deja claro que el dúo inglés fue uno de los que se benefició con la pausa de la pandemia. Si bien, la propuesta de la banda siempre se sostuvo en base a riffs directos y contagiosos, el tiempo extra para trabajar en el nuevo álbum permitió que perfeccionaran la fórmula. Mientras en lo narrativo lucen más punzantes y críticos que nunca, es en lo musical donde la banda corre el kilómetro adicional, explorando estilos que van desde el math rock al post punk, pasando incluso por momentos de pop de una manera equilibrada y atractiva. Líderes de un revival desde antes de que este lo fuera, el tiempo de los hermanos Beck parece finalmente haber llegado.


“NOT TiGHT”

DOMi & JD Beck

El joven dúo DOMi & JD BECK irrumpe con un debut que mantiene en completo equilibrio la suavidad y frenética naturaleza de un sonido virtuoso, y construido en base a una naturalidad y estructura rítmica sin titubeos. Con “NOT TiGHT”, estos músicos llevan los elementos esenciales del jazz fusión hacia las nuevas generaciones, proyectando una infusión de estilos de los 70 con una mirada moderna y que carga con el peso del aprendizaje y desarrollo de dichas influencias. Desde un enfoque técnico, maduro y fresco, este disco demuestra el poder que la interpretación puede explayar para crear la esencia y alma de los sonidos, más allá de estructuras y reglamentos.


“Close”

Messa

Cual tormenta de arena en el desierto, Messa ha irrumpido en la escena global de forma inesperada con un trabajo que logra brindar nuevos colores al siempre penumbroso doom metal. Conjugando una propuesta oscura, cargada de misticismo, llena de matices melódicos y fuertemente influenciada por la cultura norafricana, el tercer larga duración de los italianos tiende puentes entre la modernidad y sonidos de raigambre tribal, enriqueciendo de texturas la propuesta autodenominada por ellos mismos como “doom escarlata”. De esta forma, “Close” consolida y hace destacar ese sello propio al lograr una comunión entre el género y elementos de dark jazz, drone e incluso música ajena a la tradición occidental.


“Lucifer On The Sofa”

Spoon

Tras aventurarse a utilizar el estudio como un laboratorio en sus últimos discos, Spoon vuelve a la creación mirándose a los ojos, transparente y aparentemente simple, y el resultado es brillante, con más rock & roll y la sencillez como emblema. La banda hilvana ideas escondiendo sus complejidades, con la habilidad que ha decantado teniendo a Britt Daniel como uno de los compositores más prolijos del rock actual. En paralelo, Mark Rankin logra que el sonido del disco comparta tal limpieza, sin perder potencia ni esa rugosidad que ya es una característica de las performances de Britt y Spoon. Uno de los mejores discos de, quizás, la banda de calidad más consistente del rock en las últimas décadas.


“Dragon New Warm Mountain I Believe In You”

Big Thief

Lanzar un álbum de veinte canciones puede parecer excesivo para una banda que habitualmente se mueve por un universo sonoro más bien pausado, sin embargo, tras recorrer los 80 minutos que dan vida al quinto disco de Big Thief, se hace evidente que el cuarteto no sólo resolvió el acertijo sin contratiempos, sino que además terminó firmando el que muy probablemente sea su mejor trabajo a la fecha. Con acertados pasajes de indie folk, country, dream pop e incluso trip hop, una aproximación narrativa impecable a cargo de la infalible Adrianne Lenker y una producción especialmente cautivadora en lo rítmico, “Dragon New Warm Mountain I Believe In You” se alza sin duda como uno de los momentos musicales imperdibles del año.


“Cheat Codes”

Danger Mouse & Black Thought

De aquellas sorpresas altamente satisfactorias es lo que entrega “Cheat Codes”. En la primera colaboración entre los gigantes Danger Mouse y Black Thought, la excelencia es un atributo que aflora desde todas las aristas posibles. La producción refinada de Brian Burton transporta al oyente medio siglo al pasado, con recursos interesantes, como el tono de teclados y beats propios del soul, hasta detalles como el ruido de los discos de vinilo. La lírica certera del MC de The Roots se complementa con invitados igual de consistentes, destacando el aporte onírico de Michael Kiwanuka o la emotiva participación póstuma de MF DOOM. Un sólido homenaje al linaje cultural afroamericano, con méritos propios de un clásico contemporáneo.


“Laurel Hell”

Mitski

Hasta 2018, Mitski había estado editando discos casi cada dos años. Para “Laurel Hell” sin embargo, se tomó cuatro años y el tiempo parece haberle sentado bien, porque su nuevo trabajo abandona por un momento la crudeza rítmica de sus entregas anteriores y se embarca sin consideraciones en los terrenos del synth-pop, el indie y el new wave de la mano de Patrick Hyland, su productor de toda la vida, acometiéndose en líricas más conceptuales e íntimas. Si bien, la producción musical es sólida, y por ratos la naturaleza intrínseca de los sintetizadores acapara rango sonoro y la voz de Mitski suena soterrada, quizás es parte de su plan de pseudo retiro por allá por 2019 y dejar que la música tome un rol más protagónico.


“Dawn FM”

The Weeknd

Tras dominar la euforia y la resaca con el todopoderoso “After Hours” (2020), The Weeknd sorprendió al encargarse de las consecuencias en su disco más humano en mucho tiempo. “Dawn FM” tiene una fluidez y coherencia que se cruza con la confusión, añoranza y hedonismo que dominan los tracks de un álbum donde no sólo se extiende en el sonido electrónico bailable y nostálgico que consolidó al artista canadiense, sino también configura una retórica compleja. Una radio, un viaje al infierno personal, y figuras como Quincy Jones y Jim Carrey se suceden en un trabajo que utiliza la división entre placer y dolor para otorgarle madurez e intención a uno de los artistas claves del pop de este milenio.


“You Belong There”

Daniel Rossen

Cuando un trabajo se posiciona bajo el rótulo de “álbum solista”, usualmente ofrece la oportunidad de abordar pasajes que evocan intimidad, ya sea desde su música como sus letras. Con una sobriedad solemne, que va desde su austera portada en adelante, Daniel Rossen es consciente de esta virtud. Las armonías vocales, el acompañamiento de cuerdas y vientos y, sobre todo, el cautivador rol de las guitarras, en partes iguales dan una excelente muestra de un minucioso trabajo de producción y las cualidades multi instrumentales del también vocalista de Grizzly Bear. Acompañándose de letras crípticas, las diez canciones que componen este disco articulan un sonido envolvente y sorprendentemente equilibrado.


“Super Champon”

Otoboke Beaver

Brutales como knockout. En un comprimido de estridencia, Otoboke Beaver amplifica una puesta en escena que, hace sólo tres años, se caracterizó por su explosiva ferocidad. El segundo disco de las kiotenses lleva la fórmula al extremo, con un buen puñado de canciones que ni siquiera alcanzan los sesenta segundos y un álbum que, en su totalidad, apenas supera los veinte minutos. No hace falta de mayores preámbulos para apreciar la habilidad de uno de los grupos más histriónicos dentro de la escena hardcore punk contemporánea. Desde la trinchera del ruido, este cuarteto de mujeres arrolla al oyente en una vorágine que, pese a su ritmo fulminante e impredecible, no deja de ser una experiencia divertida.


“How Do You Burn?”

The Afghan Whigs

Greg Dulli es un tipo que lleva cuatro décadas haciendo música, pero en vez de ser un “viejo zorro” y no aprender nuevos trucos, mantiene los oídos y el alma abierta para continuar adelante, con sonidos que motivan, prenden, emocionan, aterran y enamoran. La saga de retorno de The Afghan Whigs continúa demostrando versatilidad, letras genuinas, interpretaciones que reconocen la experiencia sin avejentar el resultado y, en esta última parada, además lo hacen sin caer en nostalgias como sería tan fácil hacerlo. Ni siquiera las últimas notas de Mark Lanegan instalan al disco desde la reminiscencia, sino que desde la reflexión, mirando hacia adelante, con dolor pero sin temor, y el resultado es inspirador.


“Sometimes, Forever”

Soccer Mommy

Uno de los desafíos que enfrentan los artistas anclados en la vereda del indie pop es cómo hacer para diferenciarse del largo número de proyectos que ocupan dicho espacio. En esa línea, el tercer trabajo de estudio de Sophie Allison funciona perfecto para poner a la cantautora por delante de sus pares. Ya no sólo se trata de un proyecto de narrativas íntimas conducido por una voz cálida, sino que en este álbum Allison toma sonoridades de corte dream pop, noise y algo de psicodelia, pero además decide sumar a la mezcla arreglos de electrónica. Con esto, no sólo logra darle novedad a su propuesta, sino que permite que el disco atraviese espacios de luz y oscuridad sin perder un ápice de consistencia. Único y cautivador.


“Autofiction”

Suede

Una de las cosas que siempre se le agradece a una banda con más de dos décadas de carrera, es que sea capaz de aventurarse en nuevas direcciones y no repetir la fórmula. Es justamente en esa línea donde el noveno álbum del quinteto se anota sus mayores aciertos. Completamente desmarcado del ánimo orquestal de “The Blue Hour” (2018), lo que hace este nuevo trabajo es invitarnos a explorar la faceta más cruda, íntima y urgente del conjunto, en un cautivador viaje que no sólo echa mano a sonidos que rememoran a grupos históricos del rock gótico, sino que además saluda a bandas contemporáneas de la escena post punk sin perder en ningún momento el innegable sello de los londinenses. Revitalizador y contundente.


“Renaissance”

Beyoncé

Después de seis años de silencio discográfico, Beyoncé vuelve con un álbum que se distancia radicalmente de lo que nos entregó en su última placa. Los 62 minutos que dan vida a “Renaissance”, por un lado funcionan como una suerte de homenaje a los grandes nombres del dance y el house de antaño, pero sobre todo se alzan como una celebración destemplada a la vida, a seguir adelante y a creer en uno mismo. Todo, con una Beyoncé arrolladora en los vocales, una producción impecable y una ejecución tan ridículamente contundente, que casi con seguridad está destinada a superar los límites del nicho para arrastrar a la pista de baile a cualquiera que tenga oídos y se cruce por delante.


“fawn”

Foxtails

Los de Connecticut sorprenden con un disco breve en apariencia, pero robusto en cuanto a una madurez en la producción y el sonido. Y es que, cuando la inquietud cruza el límite de lo “post” y lo experimental, es clave dar con aquellos elementos diferenciadores. En “fawn”, Foxtails propone un viaje más denso y oscuro, que se mezcla con una producción cruda, con baterías secas y un trabajo más detallado en las capas de guitarras. La voz como pieza clave se funde de manera orgánica con la banda. Por cierto, hay límites que Foxtails no cruza para mantenerse en el cerco de lo experimental de su propuesta cercana al screamo. Así, continúan su independencia sonora y a la vanguardia, gracias a las apariciones de arreglos de violín y sus referencias al jazz. Este disco mantiene a la banda en un estado under, pero aun así muestra sus cartas como referentes de un buen, inquieto y atrevido trabajo.


“Aethiopes”

Billy Woods

Como una declaración llena de simbolismos aparece “Aethiopes”, el inesperado nuevo trabajo de Billy Woods. El rapero neoyorkino sorprende con un disco en solitario donde no deja rimas al azar, alzándose como uno de los álbumes a tener en cuenta en el universo rapero de este año. Tremendamente directo y político, Woods es capaz de interpretar una directa lírica crítica del capitalismo, el colonialismo tardío y el racismo, con elementos ligados al country y al jazz, apropiándose de estas texturas históricamente arrebatadas (en el caso del sample del músico etíope Alemayehu Eshete en “Asylum”) o sus acercamientos al reggae en pequeñas dosis, entre otras sutilezas. Woods –que creció en Zimbabue– rescata así parte de la historia y el significado de su cultura con una intrépida propuesta sonora.


“Hiss”

Wormrot

Sin muchos preámbulos, pero con dosis desbordantes de energía, “Hiss” se encumbra dentro de los lanzamientos más sólidos del panorama extremo con una vorágine aplastante de poco más de 30 minutos. Seis años separan a este álbum de su predecesor, tiempo más que extenso donde el proyecto de Singapur trasladó su propuesta hacia nuevos horizontes de experimentación. Detrás de este telón de caos, hay un trabajo de complejidad y técnica difícil de emular; un torrente de composiciones donde la visceralidad se ejecuta con precisión milimétrica. Con cambios impredecibles, violines con tintes caóticos y la velocidad como constante, Wormrot se abre camino y demuestra que el grindcore aún es terreno para la innovación.


“Jodeki”

Tricot

Alejada de la convencionalidad que se da a nivel masivo en la música asiática, Tricot vuelve a hacer de las suyas con un excelente trabajo como “Jodeki”, donde saca a relucir su maestría al aportar una sustancia muy rica al pop de sus canciones, enfocándose como siempre en la técnica a la hora de ejecutar sus secciones instrumentales. Con una ejecución compleja y un sonido muy accesible, el conjunto japonés logra el equilibrio preciso para transmitir su fluidez hacia los auditores, trabajando con un constante sentimiento lúdico y de progresión en su desarrollo. Atmósferas sutiles, pero de una profundidad muy explícita en su forma y fondo, logran encontrar ese punto exacto entre la calidez y la estridencia.


“Heart Under”

Just Mustard

La oscuridad y los niveles que esta puede alcanzar es el concepto transversal del segundo álbum de Just Mustard, ajustando los oídos para ver entre las densas capas que se entrelazan, en espirales que hacen fútil el intento de distinguir sonidos particulares. Entre un rock evocativo a lo industrial y la voz de ensueño de Katie Ball, el disco hace lo suficiente para evitar el tedio y demandar ser escuchado sin detener el movimiento de las sensaciones, que nunca son de total comodidad, pero sí continúan intrigando al oyente en cada momento. Este álbum tiene vocaciones de fuera de este mundo, sin abandonar la empatía con el pavor, desorientación y atracción que puede sentirse ante tal nivel de perfección sonora.


“God’s Country”

Chat Pile

Hay belleza en el caos, un desorden sin aparente chance de control, porque hay un halo de impredecibilidad que intriga, como los protagonistas de una obra dramática sobrepasando el punto de no retorno, pese a las advertencias previas. Una espiral de suciedad, agobio, crudeza, y con luz en medio, es lo que expone el LP debut de Chat Pile. En medio de elocuentes aullidos, Raygun Busch transita entre poesía entrópica y la prosa directa, animando a descender en espacios que no están oscuros, pero sí tenues. De cerca, lo instrumental se mueve árido y polvoriento, calzando con los retratos en carbón y residuos contaminantes que conforman el concepto que cohesiona un disco que convoca desde lo sucio, doloroso y real.


“THE UNRAVELING OF PUPTHEBAND”

PUP

Si toda la música del mundo fuera dramaturgia, PUP podría ser fácilmente un discípulo actualizado de Bertolt Brecht. Porque en el sonido de “THE UNRAVELING OF PUPTHEBAND”, el cuarto larga duración de los canadienses, hay algo de performático, como una obra de teatro donde, tras un telón de fondo de punk y noise, se entrecruzan intentonas de electrónica e indie naïve con canciones de plano jocosas e irónicas sobre la facilidad de la construcción musical. Conceptualmente, además, abordando la autodestrucción, la displicencia humana y la fragilidad de las relaciones en un mundo virtual (incluso entre ellos mismos como banda, Stefan Babcok mediante) cosechan un disco que nadie esperaba, pero todos queríamos.


“As The Moon Rests”

A.A. Williams

Las estructuras del doom y el metal siguen presentes en el segundo largo de A.A. Williams. De un muy buen presente, la artista inglesa explora con más márgenes diferentes atmósferas y elementos que hacen de su propuesta un resultado denso y oscuro. Sin embargo, dentro de su registro contralto también hay destellos de luz que dejan entrar arreglos de guitarra acústica y otros elementos que enriquecen, pero no sobrepoblan su propuesta. A.A. Williams ha sido una compositora inquieta y ha llegado con nuevos aires a renovar la escena de música pesada, que ya empiezan a dominar artistas que con nuevas claves se aproximan a romper los límites del género.


“A Light For Attracting Attention”

The Smile

La primera toma de contacto con el debut de The Smile, el proyecto de Thom Yorke y Jonny Greenwood con el baterista de afrojazz Tom Skinner, resulta desconcertante, aunque no por ello menos interesante. Teniendo como referencia el incatalogable sonido de Radiohead, abundante en este trabajo por ratos, cabría preguntarse por qué todo esto no fue material para otro trabajo de los ingleses. La respuesta posible está en el imaginario percutivo de Skinner y en el alma explorativa de Yorke y Greenwood, entregando un trabajo que se arremolina alrededor de sonidos improbables, capas asfixiantes y oscuridad de bajo octanaje para fraguar un sonido que difiere de otro de los tantos proyectos de Yorke, por ejemplo.


“Fossora”

Björk

Para su regreso en larga duración, Björk optó por el camino de lo impredecible facturando un álbum que toma del ambient, la esencia musical de su país y de cosas que quizás parezcan extrañas a ojos y oídos de quien no le ha seguido los pasos en las últimas décadas (como el reggaetón, aunque sea sólo en un par de canciones), para darse un gustito y permitirse fracturar una nueva frontera. La intención musical de “Fossora” es más ubicua y menos dolorosa y rígida emocionalmente que sus trabajos anteriores, es un canto a la maternidad y al amor familiar, poniendo incluso a sus propios hijos a colaborar en él, y también un canto a la vida que brota desde la tierra sin rozar siquiera lo hippie.


“Everything Was Beautiful”

Spiritualized

En una dinámica del tipo “celebración/fin de ciclo”, justo 25 años después del lanzamiento de “Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space”, el disco más laureado del conjunto, Jason Pierce llega a sorprendernos con un álbum que, pese a ser breve, sabe rescatar de forma precisa el imaginario eterno que ha construido la banda, y además juega a golpearnos con los ingredientes que hasta acá han hecho de esta propuesta una firma sonora de identidad única. Innumerables capas de sonido, figuras musicales reverberantes y una melodicidad abrumadora, hacen imposible resistirse al viaje con que el spaceman nos invita una vez más a flotar por el espacio. Hace años que el space rock no sonaba tan contundente.


“I Love You Jennifer B”

Jockstrap

Ambicioso, desconcertante y profundamente pop, el debut de Jockstrap se escapa de las convenciones cada vez que puede, sin dejar de ser un deleite cohesivo, consistente y lleno de sorpresas. Con paciencia y confianza, las decisiones estéticas subvierten las expectativas respecto a melodías y armonías de apariencia sencilla, pero que Georgia Ellery y Taylor Skye convierten en mapas donde se sabe el terreno que se pisa, mas no el camino exacto a recorrer. Y he ahí lo impactante: el ánimo constante de descubrimiento, aprendizaje y reconocimiento de ciertos patrones que cierran el círculo, volviendo a esta aventura en algo que finalmente resulta más familiar y acogedora de lo que se pudiera llegar a anticipar.


“Most Normal”

Gilla Band

Explorando la inquietante irracionalidad del mundo de los sueños, en un desafío extremo en forma y esencia, los otrora Girl Band nos mantienen al borde de la convulsión con su particular forma de entender el surrealismo. Estrenando nuevo nombre, los irlandeses presentan una ensordecedora mezcla entre la irreverencia del no wave, el desenfreno del noise rock y la oscuridad del post industrial, que, más allá de su estética, revela la cruda realidad de un proceso de rehabilitación y búsqueda de estabilidad mental. Escapando de convencionalismos, “Most Normal” es un golpe de corriente para nuestros sentidos y férreo ejemplo de cómo la incomodidad generada por el caos puede convertirse en una virtud.


“Blue Rev”

Alvvays

A cinco años de distancia de su antecesor, el tercer álbum de Alvvays continúa recorriendo terrenos dulces y nostálgicos. Pese a que “Blue Rev” no implementa cambios significativos a la fórmula, se trata de un trabajo donde el encanto sigue latente, mediante canciones cándidas y envolventes. La apacible voz de Molly Rankin convive entre pasajes etéreos y enérgicos, donde la reminiscencia a tiempos pasados es una constante. Guitarras inspiradas en Johnny Marr y sintetizadores oníricos profundizan la identidad de un proyecto que rápidamente alcanza la consolidación, pese a las dificultades personales. En este disco, los canadienses prueban que hacer música fresca y llevadera no es tan sencillo como parece.


“Free LSD”

OFF!

El reciente LP de los californianos es la prueba perfecta de que a veces un pequeño puñado de innovación puede mejorar el nivel a una banda de manera exponencial. No es que en el pasado lo del conjunto no fuera arrollador, sin embargo, se movía dentro de un universo donde había mucho más para elegir. En esta oportunidad lo que catapulta a OFF! es la inteligente inclusión de nuevos ingredientes, que van desde la más cruda disonancia, hasta pasajes de corte jazz, que no sólo funcionan perfecto como una aplastante muralla de sonido punk, sino que además dejan el campo abierto para que la banda se aventure a dar vida a una historia extraordinaria. Ya no sólo pegan fuerte, ahora también suenan únicos.


“Baby”

Petrol Girls

Cual grupo guerrillero, Petrol Girls busca incendiar los esquemas que oprimen a las mujeres a través de un equilibrio entre creatividad musical y punzantes mensajes de protesta. En su tercer álbum, la agrupación inglesa mantiene vivo el fuego de las barricadas a punta de noise rock y post hardcore, cuya estridencia agita en lo alto las banderas del feminismo y el anticapitalismo, sin matices ni eufemismos, en tiempos de polarización que así lo exigen. Lejos de ser una respuesta coyuntural, la propuesta de la banda se nutre de décadas de lucha, tanto en el terreno social como dentro de la escena musical, siendo una de las grandes herederas en el siglo XXI del discurso y furia del movimiento Riot Grrrl.


“CLOSURE / CONTINUATION”

Porcupine Tree

El regreso de Porcupine Tree con “CLOSURE/CONTINUATION” luego de trece años de ausencia oficial, podría parecer un reseteo, pero en realidad es la última gran jugada maestra de Steven Wilson, sistemáticamente rechazando la idea de reunir a la banda durante más de una década para poner por delante sus proyectos personales, cuando por detrás había canciones como “Chimera’s Wreck”, que data de 2011, por lo que la trastienda del disco transmite perfectamente la sensación ambigua del título. Un LP macizo, potente, pero escasamente metalero –muy en la veta actual de Wilson–, con vocación melódica y sentido experimental por partes iguales, un disco de prog-rock para mostrarle a los no fans del prog-rock con orgullo.


“Once Twice Melody”

Beach House

Los mundos que describe Beach House van más allá de las palabras, pero en su disco más ambicioso, la banda encuentra más resonancia en las letras, desarrolla especificidades en medio de lo difuso, y con ello entrega atmósferas variadas, que expanden lo ya conocido. En cuatro capítulos, cada cual accediendo a una forma de articular mensajes y emociones, pero con la íntima majestuosidad de los arreglos (por primera vez incluyendo una orquesta a su sonido) como punto común. Expansivo en su espectro, “Once Twice Melody” reúne todo lo aprendido por Beach House en su historia, y se siente como un punto cúlmine en sus poderes creativos y a nivel de composición, siendo tan familiar como desafiante.


“Skinty Fia”

Fontaines D.C.

Con el arraigo cultural que les caracteriza, Fontaines D.C. regresa con “Skinty Fia”, el que puede considerarse como el hito más consistente dentro de una joven, prometedora y para nada despreciable carrera discográfica. Trasladando la agresividad hacia un segundo plano, este disco fluye con distinguida sobriedad en canciones como “Bloomsday” y “Roman Holiday”, sin dejar de lado la impronta poética y melancólica que bien sabe materializar Grian Chatten. Dialecto, anécdotas de la historia reciente de Irlanda y sutiles inspiraciones musicales, son el cúmulo de elementos con los que la banda tributa a sus raíces, en un interesante ejercicio que se mueve con códigos contemporáneos.


“Mr. Morale & The Big Steppers”

Kendrick Lamar

El disco con más expectativa de toda la carrera del oriundo de Compton es también su obra más compleja y personal. A través de 18 tracks, Kendrick Lamar usa a “Mr. Morale & The Big Steppers” como un vehículo para explorar su mente y alma, con luces y sombras, dando su opinión sobre los temas de relevancia en el mundo, pero también ofreciendo una mirada a lo más profundo de su ser, dejando entrever todas las fracturas que eso conlleva. Con un ritmo asfixiante e intenso, el rapero opta por no encasillarse en un género ni apuntar hacia ninguna composición en específico, entregando un desarrollo a través de distintas capas, con todos los conceptos y personajes que componen esta obra tan oscura como esperanzadora.


“And In The Darkness, Hearts Aglow”

Weyes Blood

Si en su disco anterior Natalie Mering le cantaba a los aparentes tiempos finales y al sobrevivir, en este siguiente estadio ella prefiere enaltecer los efectos de esas pérdidas, la soledad de quienes quedaron y la desesperanza que surge del acto de seguir creyendo. En un tono aún más etéreo y celestial que en sus trabajos pasados, Weyes Blood trata de encontrarle sentido común a la humanidad más individualista de la historia. Entre psicodelia, música atemporal y una voz privilegiada, la belleza de este álbum se equipara a la devastación emocional y simbólica a la que apela, denotando experiencias colectivas más que personales, esas que se siguen perdiendo de vista, incluso cuando ya se pudrió todo.


“Hellfire”

Black Midi

Lo de Black Midi ya no es sorpresa. Su meteórica carrera les ha permitido ganar el respeto de la crítica y el cariño de la comunidad melómana. Como piedra angular de su incipiente discografía, “Hellfire” viene a coronar su santísima trinidad del rock progresivo contemporáneo, balanceando a la perfección la esquizofrenia y elegancia de sus dos predecesores. Ayudando a tender puentes entre rock arty y las masas, lo nuevo de los ingleses destaca por su histrionismo vocal y desenfrenada orquestación, manteniendo un constante tono épico y teatral, sin perder de vista la cuota de comedia. Eclécticos, encarnando el todo en todas partes y al mismo tiempo, el trío hace propio el sonido de la vorágine del mundo moderno.


“Ants From Up There”

Black Country, New Road

Uno de los desafíos que tenía el conjunto inglés luego de su disco debut, era demostrar que podía superar el reto del segundo álbum. Por fortuna, si hay una pregunta que este disco responde de forma categórica, es que lo de la banda no sólo se trata de una propuesta musical contundente, sino que además tiene un espacio enorme para seguir creciendo. Precisos arreglos de vientos y cuerdas, un impecable manejo de los silencios, una paciencia casi infinita en la construcción de cada corte y la sobrecogedora interpretación vocal de Isaac Wood, hacen de este “Ants From Up There” uno de esos viajes que por momentos parecen saltarse los oídos de los que estamos al otro lado del parlante para llegar a conectar directo con el alma.


Ránking y textos por Manuel Cabrales, Javier Pérez, Manuel Toledo-Campos, David Martínez, Matías Muñoz, Danny Arce, Emilio Toledo y Claudio Tapia. Diseño de gráficas por Rodolfo Jofré.


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Mejores películas 2022

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Mejores Películas 2022


Como siempre, las superproducciones se han llevado toda la atención, sin embargo, para nosotros es importante poner el foco en aquel cine que, más allá de entretener, tiene como objetivo exponer temáticas, plantear conceptos o remover cabezas y corazones, nunca olvidando nuestro lado más palomitero, por supuesto.

La metodología de este artículo es la misma que hemos venido implementando desde hace algunos años: nuestro equipo ve todo lo que llega a cines locales, plataformas de streaming o sale en formato físico, y lo califica. Con muchísimos títulos más en comparación a nuestros años anteriores, la selección comprende películas estrenadas entre el 1 de diciembre de 2021 hasta el 30 de noviembre de este 2022.

Están en orden alfabético y puedes hacer clic en la imagen si quieres acceder a su ficha técnica.


After Yang

Kogonada

Para ser una película de ciencia ficción, la sensación que deja “After Yang” se asemeja a los dramas más humanos y conscientes de los últimos años. Con una hermosa e íntima cinematografía, cuyo fuerte es recordar la belleza de lo mundano, la cinta presenta un futuro cercano con muy interesantes y filosóficas preguntas, ideales para quienes disfrutan entregarse a tales experimentos mentales. Una nueva gran actuación de Colin Farrell como el melancólico e introspectivo protagonista, se convierte en el canal perfecto para una historia sobre inteligencia artificial, cuyo objetivo (a diferencia de muchas predecesoras) no es asombrarnos con una mente cibernética, sino con nuestra propia humanidad, gracias a la perspectiva que puede entregar el tecno-sapiens llamado Yang.


Argentina, 1985

Santiago Mitre

Ambientada durante el juicio a los altos mandos de la dictadura militar argentina (1976 – 1983), la última película del director Santiago Mitre sigue la clásica estructura de un drama judicial, aunque esta vez revelando la trastienda de un proceso sin precedentes, que se enfrentó a una maquinaria política perversa y sanguinaria. Con una cuidada dirección y un montaje tremendamente gentil con el espectador, Mitre logra que su relato cobre relevancia sin ahogarse en fórmulas rebuscadas, otorgando todo el protagonismo a los hechos históricos y especialmente a la fuerza de sus personajes. Sin caer en el sentimentalismo fácil, “Argentina, 1985” asume su responsabilidad con la historia, convirtiéndose en una película necesaria para mantener viva la memoria y que nos invita a no perder nunca de vista la fragilidad de la democracia.


Athena

Romain Gavras

Los primeros minutos de “Athena” son probablemente los más intensos y técnicamente impresionantes del año, y no es debido sólo al increíble espectáculo visual, sino porque nos introduce al joven Karim (interpretado por un sorprendente Sami Slimane), quien se apropia de la pantalla en cada escena que aparece. Es difícil no empatizar con él, un joven idealista que busca justicia por la muerte de su hermano menor de la única forma que concibe: enfrentándose directamente al sistema. Indiferente de ser una película francesa, se siente universal y muy actual, mostrando otro ejemplo de la lucha entre los que se sienten más abandonados versus un poder incuestionable y omnipotente. Adrenalina pura, pero con fondo.


Barbarian

Zach Cregger

“Barbarian” se une a una creciente tendencia que amplía el género del terror y, al igual que en “X” y “Men”, entre otros estrenos 2022, la película de Zach Cregger desarrolla una narrativa que revela algunas dimensiones del comportamiento social, situando a su protagonista en un escenario de vulnerabilidad frente al género masculino. Esta sensación se transmite en parte gracias a la conexión entre los recursos visuales y un guion que potencia la sensación de suspenso a través de la intriga creciente de un misterio que, si bien, no se resuelve de manera clara o satisfactoria, abre la puerta a una interpretación personal. En esta línea, resultan muy originales los giros incorporados a la trama aparentemente consolidada, integrando exitosamente a otros personajes para demostrar que el peligro puede adquirir diversas formas.


Boiling Point

Philip Barantini

Con notable agilidad, el director inglés Philip Barantini se despacha una de las películas más intensas de la temporada. “Boilling Point” es un sabroso ejercicio cinematográfico, que combina forma y contenido de manera brillante para lograr un plato de primer nivel. Toda la acción ocurre en un plano secuencia de 90 minutos al interior de un restaurant siguiendo al chef Andy Jones (Stephen Graham), quien intenta equilibrar la debacle de su vida personal con su agobiante trabajo, mientras el reloj avanza hacia un punto de ebullición que promete hacer explotar todo. Una danza gastronómica minuciosamente coreografiada, que combina excelentes actuaciones y un ritmo vertiginoso, ingredientes centrales de este tenso drama que, sin dudas, dejará un sabor de boca muy especial.


Cinco Lobitos

Alauda Ruiz de Azúa

El extraño equilibrio entre la densidad del drama y la belleza de una historia sencilla no es algo fácil de lograr, sin embargo, Alauda Ruiz de Azúa logra dicho cometido en nada más y nada menos que su ópera prima. A veces sentimental, a veces incómoda y a veces gratificante, “Cinco Lobitos” nace de una íntima reflexión acerca de la maternidad, pero alcanza niveles mucho más universales a partir de un viaje emocional por las relaciones familiares, que nos invita a repensar y desmitificar los roles y estereotipos que hemos reproducido sin darnos cuenta. Con un guion finamente trabajado y filmada con delicadeza, “Cinco Lobitos” es un debut excepcional; una de esas películas lúcidas y transparentes que reflejan más de lo que vemos a simple vista.


C’Mon C’Mon

Mike Mills

Hay pocos cineastas que logran el nivel de intimidad y honestidad que Mike Mills imbuye en sus historias y personajes, y “C’Mon C’Mon” no es la excepción. Con un ritmo fragmentado y dinámico, pero nunca frenético (estilo que se ha convertido en su sello), Mills es capaz de otorgar un peso emocional tremendo a las escenas más cotidianas a través del montaje y el cuidadoso uso de la voz en off. La cinta no es sólo un festín cinematográfico, sino que también un sentido y cándido homenaje a la inocencia y la esperanza de la niñez, y una profunda reflexión sobre lo que nos lleva a perder esas cualidades a medida que crecemos.


CODA

Sian Heder

La película se centra en la experiencia de una familia cuyos integrantes son sordos, excepto la hija menor, quien instintivamente se posiciona como puente comunicacional entre ellos y los integrantes de su comunidad. La construcción de los diálogos posibilita involucrarse en la intimidad de la dinámica familiar, retratando con ingenio sus vivencias que, si bien están condicionadas por las dificultades que enfrentan, a la vez se mezcla con situaciones cómicas que aportan a la identidad de los personajes. “CODA” tiene un mensaje claro, cuyo motor es el valor de la empatía ante realidades diferentes y que, gracias a la cotidianidad en que se enmarca, logra transmitirse con fuerza sin la necesidad de exagerar o enfocarse únicamente en el componente emotivo que envuelve a la historia.


Crimes Of The Future

David Cronenberg

La última película de David Cronenberg plantea preguntas y reflexiones sobre la adaptación de la especie humana en el futuro. Desde esta premisa, al igual que otras obras del director, los acontecimientos simplemente ocurren y se instalan como parte de una historia que pareciera esconder un trasfondo no exhibido, logrando que los aspectos relevantes de la trama se manifiesten a través de la corporalidad de sus personajes. El aspecto visual se consolida a través de la inclusión de artefactos mecánicos que interactúan hábilmente con los protagonistas, instalando una estética original y reconocible. El desarrollo de una imaginería visual oscura, junto con sus destacadas actuaciones –especialmente de Léa Seydoux y Kristen Stewart–, definen a “Crimes Of The Future” como una manifestación magistral del horror corporal.


De Uskyldige

Eskil Vogt

La historia se centra en la amistad que desarrolla un grupo de niños en medio de un complejo de departamentos, mientras que deben lidiar con su entorno familiar. Los elementos naturales que rodean las viviendas se aprovechan, logrando enriquecer visualmente el transcurso de una narrativa que se abre al entendimiento de la experiencia a través de la perspectiva de los niños. Desde ahí, el guion instala sin sutilezas la ocurrencia de ciertos sucesos sobrenaturales, cuyos efectos definirán la esencia de cada personaje. “De Uskyldige” es una película que permite reflexionar sobre el cambio que pueden experimentar los valores, creencias o comportamientos arraigados, ante un factor externo, incluso poniendo en tela de juicio la inocencia que habitualmente se atribuye los niños.


Doraibu Mai Kâ

Ryûsuke Hamaguchi

Las casi tres horas de “Doraibu Mai Kâ” pueden sonar imponentes, pero cada escena del director Ryûsuke Hamaguchi cumple un propósito. Basada en un cuento corto del célebre Haruki Murakami, la cinta se centra en un exitoso director de teatro, quien se convierte en un espejo con el que el público puede identificarse, pues sus luchas internas son universales: la búsqueda del sentido, el arrepentimiento y el luto. Mientras los actores callan, los silencios llegan a ser igual de expresivos, especialmente de la mano de una cinematografía llena de propósito, tanto en sus primeros planos como en panorámicas que esconden sutiles metáforas. Hamaguchi ha creado una obra magnífica, que no sólo entrega emotivas perspectivas sobre la vida en general, sino que hasta puede gatillar una reflexión en la de uno mismo.


Droste No Hate De Bokura

Junta Yamaguchi

Puede resultar un poco frustrante el actual estado de la industria cinematográfica. Los grandes estrenos parecen orientarse a las mismas temáticas y franquicias, y da la impresión de que es cada vez más difícil encontrar ideas originales o únicas. En este escenario, “Droste No Hate De Bokura” es una bocanada de aire fresco. Con un concepto sumamente simple, ejecutado de manera magistral, Junta Yamaguchi y el resto de su pequeño equipo demuestran que a veces no es necesario tener todo el dinero del mundo, ni personajes famosos ni tramas excesivamente complejas y extensas. A veces sólo se necesita ingenio, originalidad y corazón para generar la que, sin duda, es una de las experiencias cinematográficas más divertidas e interesantes del año.


È Stata La Mano Di Dio

Paolo Sorrentino

A través de un relato personal, el director Paolo Sorrentino reinterpreta ciertos acontecimientos que marcaron su vida con un destacable despliegue audiovisual, que aprovecha cada rincón de la ciudad de Nápoles. En este recorrido se percibe un excelente manejo del amplio y variado elenco de actores, que el guión logra posicionar estratégicamente en su rol para aportar a la experiencia del protagonista, lo que en definitiva consigue poner en evidencia ciertas inquietudes relevantes respecto a la etapa de juventud que atraviesa, evitando diálogos extensos o innecesarios. Sin duda, es una película que, más que exhibir una historia pasada, plantea una profunda reflexión sobre el destino, apoyándose ingeniosamente en los elementos de cotidianidad, drama e incluso de fantasía que caracterizan a su narrativa.


El Buen Patrón

Fernando León de Aranoa

La última película de Fernando León de Aranoa recupera la mejor versión del director español, en el que quizás sea su trabajo más alabado desde “Los Lunes Al Sol” (2002). “El Buen Patrón” es un drama con toques de comedia negra, que a la vez clava una mirada aguda y ácida en torno al mundo empresarial. La película nos cuenta la historia de Julio Blanco (Javier Bardem en estado de gracia), el carismático propietario de una fábrica que, mientras busca la excelencia y el reconocimiento, camina por la cornisa de lo ético sin medir el efecto rebote de sus propias decisiones. Quizás alguien piensa que el cine de corte político y social siempre debe verse con el ceño fruncido, pues acá Aranoa desafía tal premisa al combinar una dirección ágil y un guion cautivador, logrando sin dudas una de las películas más entretenidas de la temporada.


Everything Everywhere All At Once

Dan Kwan y Daniel Scheinert

Disfrazándola de una película de fantasía y ciencia ficción, los Daniels construyen una historia que logra ir mucho más allá de su premisa, utilizando su original e ingeniosa identidad visual para esconder una tierna historia sobre la familia, el amor y el perdón. Si bien, se apoya en el concepto de multiverso para generar una estética única y darnos excelentes secuencias de artes marciales (sustentadas en el gran talento de Michelle Yeoh), todo está al servicio de entregar un mensaje mucho más profundo. “Everything Everywhere All At Once” es una de las experiencias cinematográficas más auténticas de los últimos años, un profundo viaje emocional sobre la familia y los lazos que nos unen en un universo sin sentido. Y es, finalmente, una invitación a querernos y abrazarnos en el caos que nos rodea, mensaje que se vuelve cada vez más contingente y necesario.


Flugt

Jonas Poher Rasmussen

“Flugt” es una película que desborda humanidad. Apoyándose en la animación para proteger la identidad de su protagonista, Jonas Poher Rasmussen utiliza esta limitación para construir un relato tan expresivo como brutalmente honesto sobre las peripecias que debe atravesar un refugiado afgano para vivir en Europa. El uso de la animación subvierte las formalidades del formato documental y entrega una materialidad única al relato, complementando la voz de su protagonista y generando una experiencia sumamente íntima. Es una película que habla sobre la soledad y la alienación, pero también sobre la amistad, el amor y la esperanza. No es sólo una historia que merece ser contada, es una historia necesaria.


Ghahreman

Asghar Farhadi

Con los años, Asghard Farhadi se ha convertido en un maestro en el manejo del suspenso, con su cine desplegando un finísimo equilibrio entre la tensión y el drama en historias cotidianas que atrapan y emocionan por partes iguales. Esa marca registrada se hace presente en “Ghahreman”, donde nos cuenta la historia de Rahim, un tipo normal que, en su afán de enmendar un error, ve cómo su vida se enreda en un nudo que mientras más intenta desatar, más lo aprisiona. Acá la indiferencia no es opción, pues, lo que pareciera ser apenas un malentendido trivial, terminará siendo un imbricado drama que nos traslada a lo más profundo de la cultura iraní y su idiosincrasia, pero sin dejar de ser una historia universal acerca de los contrastes de la moral humana. Sin dudas, otro lúcido trabajo en la ya atrapante filmografía de Farhadi.


Große Freiheit

Sebastian Meise

Cuando un sistema social y sus estructuras morales coartan y someten la libertad de lo que somos, no queda otro camino más que el desafío constante y la porfía por derribar esos muros, aunque eso signifique arriesgarlo todo. Con “Große Freiheit”, el director austríaco Sebastian Meise logra encontrar las grietas de esos muros, sutiles, pero significativas fisuras por donde una cálida luz se abre camino conducida por la relación de sus dos personajes principales, dos hombres que se encuentran y reencuentran a partir de sus propias naturalezas, padecimientos y diferencias. ¿Amistad? ¿Amor? ¿Acaso importa? Un montaje fragmentario y excelentes actuaciones van dando forma a este drama carcelario realista, sensible y conmovedor, una historia sobre la resistencia del espíritu humano y su necesidad por alcanzar la libertad.


Im Westen Nichts Neues

Edward Berger

En “Im Westen Nichts Neues”, a diferencia de otras películas del género bélico, la crudeza con que se exponen las circunstancias históricas está exenta de cualquier componente épico, desplegando su enfoque por medio de secuencias extendidas, que siguen al personaje principal mientras avanza mecánicamente por un objetivo (en un claro tributo a “Idi i Smotri”, la obra maestra del ruso Elem Klimov), pudiendo comprenderse las consecuencias emocionales a través de otras escenas, donde es posible percibir el lado humano que subyace pese a las circunstancias. Esta contraposición, al igual que la manifestada por la indiferencia con que actúan los superiores a cargo, termina transmitiendo con fuerza su idea central, resultando profundamente conmovedora.


Le Sommet des Dieux

Patrick Imbert

Profunda y reflexiva, lo último del director francés Patrick Imbert es una cautivante película que sigue el trayecto de Fukamachi, un periodista japonés que busca desentrañar un gran misterio tras las expediciones al monte Everest, mientras descubre la historia de un enigmático y esquivo escalador. “Le Sommet des Dieux” es un film bellamente animado, que sobresale por el realismo de los imponentes y gélidos paisajes montañosos en los que se desarrolla. Transitando ágilmente entre el thriller y el drama, cuenta con una magnífica banda sonora, un montaje inteligente y dinámico, y un excelente desarrollo de personajes, elementos que dan como resultado una de las mejores y más interesantes películas animadas del último tiempo, alcanzando indiscutiblemente la cúspide de esta temporada.


L’événement

Audrey Diwan

Uno de los mayores logros que puede conseguir una película, es darle al espectador perspectivas que lo ayuden a entender la realidad. En “L’événement” tenemos un gran ejemplo, ya que entrega una mirada angustiante e íntima al proceso detrás de un aborto, un tema que aún hoy se trata como tabú. La historia, que ocurre en Francia durante los 60, acompaña a una universitaria llamada Anne (Anamaria Vartolomei en una gran actuación), quien ve su normalidad interrumpida cuando un embarazo amenaza su futuro. A pesar de que es fácil empatizar con la protagonista, se nota un esfuerzo en presentar los eventos de la forma más humana posible, evitando caer en lecciones o moralejas. Se entrega la experiencia de Anne a un nivel tan transparente, que el mismo público puede sentirse inspirado a revisitar sus posturas. Por eso, “L’événement” es de aquellas cintas que nos recuerdan que el cine es arte y que el arte nos mueve.


Licorice Pizza

Paul Thomas Anderson

En “Licorice Pizza” Paul Thomas Anderson reconstruye una época a través de referencias visuales y acontecimientos noticiosos, situando la historia en su contexto con naturalidad, destacándose no sólo el desempeño de la pareja de protagonistas, sino que también de personajes más pequeños que absorben por breves momentos la trama, sin dejar de servir a la dinámica del relato principal. Es una película que, dotada de una estética original, transmite a través de una premisa sencilla la visión de su director, enfocándose en los detalles y en la construcción de diálogos, enalteciendo el valor de los sucesos más que de un desenlace en específico.


Limbo

Soi Cheang

“Limbo” podría ser nada más que un film policial a la antigua porque es, a grandes rasgos, un noir sobre detectives de pasados tortuosos intentando infructuosamente resolver un crimen cruel y violento. Sin embargo, la dirección de Soi Cheang eleva una historia que podría resultar cliché y la transforma en una visión única. “Limbo” muestra a Hong Kong como un paisaje desolador y hostil, casi alienígena o futurista, y obliga a sus personajes a deambular a ciegas en su interior, lentamente llevándolos a sus rincones más oscuros y miserables. Es una película cruel, violenta y angustiante, pero que hace gala de una elegancia que nunca se permite llegar a lo grotesco, a pesar de que a veces lo roce. Y es, ante todo, una experiencia difícil de olvidar.


Luzzu

Alex Camilleri

Con un drama costumbrista cercano al documental, hace su impecable debut el director maltés Alex Camilleri. Una película pequeña, que se agiganta a partir de su visionado y que no deja indiferente. “Luzzu” destaca por su simpleza, por un soundtrack exquisito y, sobre todo, por la sobresaliente actuación de su protagonista, Jesmark Scicluna, apenas un debutante frente a la cámara. La cinta se presenta como un drama, pero por momentos se acerca a la tensión de un thriller social (muy al estilo de Ken Loach) a partir de la historia de un pescador artesanal que se encuentra frente a la encrucijada entre tradición y modernidad. El pasado como columna vertebral de una identidad que se enfrenta a cambios y transformaciones que, aunque indeseadas, en algún punto se vuelven inevitables. La premisa finalmente es una sola: no naufragar.


Mad God

Phil Tippett

“Mad God” será probablemente recordada como la ópera magna de Phil Tippett, referente del stop-motion en Hollywood. El proyecto comenzó hace décadas, pero finalmente vio la luz al ser financiado en parte por fans a través de Kickstarter. Si bien, no tiene una trama concreta (es un cine más conceptual, que recuerda algunas secciones de “Pink Floyd: The Wall”) y la realidad distópica que expone es bastante oscura y hasta chocante, la cinta atrapa con su espectáculo audiovisual y con su invitación a usar la imaginación para descifrar lo que se ve. Con criaturas grotescas y escenarios decadentes, es una experiencia como pocas y un manjar para los seguidores del artesano que encantó en “Star Wars”, “Jurassic Park”, “Willow” y “RoboCop”, entre muchos otros clásicos.


Maixabel

Icíar Bollaín

El año 2000, el político español José María Jauregui era asesinado por la agrupación terrorista ETA. Once años después, su viuda Maixabel Lasa accedía a reunirse con los asesinos de su marido. Este episodio es el motor narrativo de “Maixabel”, la última película de la española Icíar Bollaín. Con un tacto admirable y sin perder la perspectiva crítica sobre la historia, Bollaín logra dar forma a un puzle cuyas piezas parecieran, en principio, difíciles de encajar. Un drama político construido sobre el peso de lo real, donde se desnuda lo mejor y lo peor de la condición humana; un ejercicio de diálogo entre cine e historia construido con delicadeza, pero también con sinceridad y valentía. Dirección, montaje, música y un elenco brillante (con un Luis Tosar sobresaliente) completan una de las imprescindibles de esta temporada.


Marcel the Shell with Shoes On

Dean Fleischer-Camp

Marcel The Shell es un personaje creado por Jenny Slate para un cortometraje que se hizo famoso en internet a principios de la década pasada. Afortunadamente, no es necesario conocerlo de antemano para enamorarse de él desde los primeros minutos de la película. Con diálogos tan ingeniosos como adorables, y tocando temáticas profundas con una perspectiva liviana, pero nunca ingenua, Marcel nos habla sobre su filosofía de vida y sus ideas sobre familia, comunidad y pertenencia, todo con un sentido del humor que a veces podría sentirse infantil, aunque también tiene un lado oscuro. Con una historia emocionante, divertida y auténtica, “Marcel The Shell With Shoes On” nos prueba una vez más que grandes relatos pueden venir de los lugares menos esperados y de los personajes más pequeños.


Mass

Fran Kranz

“Mass”, dirigida por el primerizo Fran Kranz, logra con cuatro actores y una habitación lo que a un país completo se le dificulta: mostrar una conversación auténtica sobre los tiroteos en los colegios de EE.UU. Pero en vez presenciar la violencia del ataque mismo, la película nos expone a un escenario que a veces se siente igual de violento: la conversación entre los padres del asesino y los de una víctima. Es un intercambio desgarrador, el que Kranz hace sentir como una tragedia real, en parte gracias a dos muy buenas decisiones de guion. Primero, casi toda la película se desarrolla alrededor de una mesa, lo que da una auténtica sensación de claustrofobia, y segundo, no se empujan posturas políticas determinadas –indiferente de su importancia–, sino que centran el lente en la intimidad de este pequeño universo de cuatro personas. Quizás su perspectiva sea recordarnos que las desgracias no desaparecen junto a las víctimas fatales, sino que perduran en los que quedan.


Men

Alex Garland

La película dirigida por Alex Garland define su trama profundizando en las capas emocionales del subconsciente de su protagonista, a quien sitúa en un escenario propicio para enfrentar un duro proceso de introspección. El trabajo de fotografía enmarca nítidamente este recorrido y ayuda a crear una atmósfera opresiva, que transforma la cotidianeidad del entorno. “Men” es una propuesta cargada de un simbolismo exacerbado, cuya manifestación se toma el tiempo necesario, pero sin conceder ningún matiz de sutileza, logrando su real impacto al transmitirse como metáfora de las emociones íntimas de la protagonista, donde predomina un sentimiento de culpa cuyo proceso de superación no pretende estandarizarse o tener una respuesta única, dejando la puerta abierta a la reflexión personal.


Nitram

Justin Kurzel

Entrar en la mente de un asesino suele ser un tópico atractivo para el cine, sin embargo, no es una tarea sencilla de lograr sin caer en el morbo. “Nitram”, dirigida por Justin Kurzel, no sólo logra con creces su cometido, sino que se convierte en uno de los más interesantes estudios de personaje del último tiempo. Con un guion consistente e impecables actuaciones, el film sostiene gran parte de su peso en la espléndida performance de Caleb Landry Jones en el rol de personaje principal. Una película de atmósferas intimistas y que transmite constantemente la sensación de estar cayendo en un espiral sin vuelta atrás, siendo un relato incómodo, pero no exento de humanidad. Esto no implica para nada un lavado de imagen, simplemente acá hay un retrato de la naturaleza humana en su versión más enigmática y oscura.


Nope

Jordan Peele

“Nope” es difícil de definir. Podría ser una película de terror, de aventura o de misterio, incluso un western, ya que Jordan Peele usa códigos de variados géneros para construir una historia que constantemente se transforma y, con cada cambio, abre el abanico de temáticas que trata. Es una película sobre el cine mismo, sobre la explotación, sobre la humanidad y nuestra necesidad de espectáculo, de ver algo que nunca hemos visto, y el precio que se paga por ello. Sea este el trauma eterno de una estrella infantil atormentada por un evento horrible, o la lenta decadencia de una pequeña empresa familiar, nada nunca es gratis. Todos estos elementos confluyen para generar una experiencia tan satisfactoria como inquietante, y que plantea interrogantes incómodas respecto a nuestra relación con el cine y su industria.


Pleasure

Ninja Thyberg

La mercantilización del placer y la explotación de los cuerpos, una maquinaria perversa retratada de forma cruda, chocante y extrañamente humana por la directora sueca Ninja Thyberg. “Pleasure” nos cuenta la historia de Bella Cherry (magnífico debut de Sofia Kappel), una joven que busca hacerse un nombre y una carrera en la deslumbrante industria del porno. Un cuento de hadas moderno; la inocencia de una princesa que quiere ser reina enfrentando obstáculos y monstruos, mientras lucha por no pervertir su propia naturaleza. Una película explícita, pero elegantemente dirigida por Thyberg, quien crea una obra feminista sin caer en lo panfletario, desafiando al espectador mientras revela lo que no queremos ver. Un turbulento y fascinante viaje a las cloacas de un mundo que aparenta ser puro placer.


Prey

Dan Trachtenberg

Si a alguien le preocupaba el rumbo de la saga “Depredador”, ya sea por las últimas secuelas, como por la compra de Disney, “Prey” es exactamente lo que se necesitaba para levantar ánimos y mostrar el potencial de su historia. El escenario (planicies pobladas de Comanches en la Norteamérica de 1791) es rico visual y narrativamente, y el gran trabajo de cámara nos adentra en sus bellos, pero salvajes paisajes. Los personajes gozan de interesantes arcos argumentales. A diferencia de otras “presas humanas” de la franquicia, esta tribu importa y hace cómplice al espectador, en especial la protagonista, quien demuestra a sus pares y al público que está a la altura de los brutales y creativos enfrentamientos que llegarán. Sin puntos débiles, esta precuela no sólo resucita un prometedor clásico, sino que anticipa cosas muy buenas para su futuro.


Red Rocket

Sean Baker

Al igual que en su film anterior, “The Florida Project” (2017), Sean Baker centra su premisa en el desencanto que rodean entornos aparentemente ideales o deseables, mostrando un lado B a través de un estilo reconocible. En el caso de “Red Rocket”, exhibe la experiencia de un actor retirado de la industria pornográfica que vuelve a su pueblo de origen, debiendo lidiar con una realidad que por años evitó enfrentar. La contraposición entre la sordidez de algunas situaciones, la fantasía y el humor, se integran con naturalidad en el transcurso de un relato dinámico, donde se destaca el trabajo actoral y en especial el de su protagonista, con el que incluso es posible empatizar, resultando en una mirada particular y refrescante que juega con los límites de la crítica social, sin pretender simplificar realidades complejas.


RRR (Rise Roar Revolt)

S.S. Rajamouli

“RRR (Rise Roar Revolt)” es la demostración más clara y evidente de que el cine sigue siendo un espectáculo y una industria de la entretención, y enhorabuena que así sea. Es una apuesta fantástica, pero a la vez muy honesta consigo misma; un film que desafía al espectador con una propuesta sobrecargada y por momentos excesiva, sin embargo, cuando nos dejamos llevar por sus particulares códigos, entramos en una historia cautivante, con un ritmo vertiginoso y repleta de emociones. Un bromance heroico ambientado en la India de los años 20, que se mueve sin ataduras entre la acción, el musical, la crítica política y el drama histórico, un todo-en-uno que no debería funcionar, pero que el director S.S. Rajamouli logra encajar de forma magistral. Sin dudas, una de las grandes experiencias cinematográficas de la temporada.


Summer Of Soul (…Or, When The Revolution Could Not Be Televised)

Questlove

Este documental captura desde una perspectiva actual el valor intrínseco de un material audiovisual hasta ahora desconocido, reproduciendo las presentaciones que tuvieron lugar en el Festival Cultural de Harlem en 1969. Así, sorprende la puesta en escena de artistas que emergen del movimiento cultural centrado en dicho barrio de Nueva York, reconocibles hasta el día de hoy por su trayectoria, pero también el testimonio de los asistentes, que resulta conmovedor y, a la vez, elocuente para transmitir la urgencia del cambio en un contexto histórico donde la segregación racial logró invisibilizar a la comunidad afroamericana en muchos ámbitos. Más allá de la apelación a la nostalgia, en la cinta se da el espacio para enaltecer las performances de grandes artistas, a su público y, sobre todo, la lucha de una época.


Tár

Todd Field

Parece un desacierto que una película comience con una entrevista a su protagonista, sin embargo, la modalidad de los primeros minutos de “Tár” queda totalmente justificada con el resto del metraje, ya que tenemos todo el trasfondo que necesitamos como espectador para que Todd Field mueva a su Lydia Tár por donde se le plazca. De esta forma, somos testigos de su vida laboral, íntima y social, sin necesidad de explicaciones complementarias, y el guion puede así encargarse de sus temáticas, como la obsesión, el choque generacional, el arte, e incluso un fuerte énfasis en la cultura de cancelación. Con una Cate Blanchett sobresaliente, una puesta en escena muy particular y decisiones directoriales de una sutileza envidiable, “Tár” se convierte en una de las imperdibles de 2022. Lo único triste es que uno termina preguntándose por qué esta es apenas la tercera película de Todd Field en 21 años, cuando siempre ha entregado obras de gran calidad.


The Batman

Matt Reeves

Son tantas las versiones del hombre murciélago, que a estas alturas ya es un reto que se sienta novedoso, pero con “The Batman” Matt Reeves lo consigue. Gran parte del mérito va en la premisa, pues no muestra ni el origen ni el peak del enmascarado, sino que un crítico peldaño en su evolución como tal, mostrado a través de su faceta más detectivesca, con un suspenso y atmósfera que recuerdan más a cintas como “Zodiac” o “Se7en” de David Fincher. La cinematografía colabora mucho al mostrar una Ciudad Gótica en todo su esplendor y detalle, tanto así, que se siente como un personaje más. Eso, considerando el notable listado de villanos y aliados con el que el estoico, pero atormentado protagonista (un muy creíble Robert Pattinson) debe lidiar. Todo aquello demuestra que, habiendo una buena idea detrás, siempre se puede dar nueva vida a las grandes historias, sin importar las veces que ya fueron contadas.


The Fallout

Megan Park

Si bien, es difícil imaginarse el trauma de un tiroteo masivo, la película debut de Megan Park hace todo lo posible para educarnos. Tanto los grandes momentos (estudiantes escondidos en el baño y genuinamente aterrorizados) como los más sutiles (esa extraña sensación de vacío que emite la protagonista tras el ataque), suman en su intención de gatillar tanto la curiosidad como la preocupación en el espectador. Y es que el personaje de Jenna Ortega se siente constantemente bajo ataque, pero ya no por un hombre y un arma, sino por el principal villano del film: el trauma. “The Fallout” es una película atrapante e importante, que desnuda ante el público lo complejas que son estas experiencias, en aspectos que ni siquiera imaginamos y mucho después de que las cámaras dejan de grabar.


The Humans

Stephen Karam

Las primeras escenas de “The Humans” predisponen al espectador a enfrentar una atmósfera un tanto asfixiante e incómoda, cuya historia transcurre en una cena familiar donde se revelan los problemas emocionales que cada personaje atraviesa en su esfera privada. Bajo esta premisa, la ópera prima del dramaturgo Stephen Karam se compromete con una estética que crea un ambiente enrarecido, potenciado con imágenes inquietantes que aportan suspenso a la narrativa. En este escenario los diálogos son intensos, pero fluyen de manera natural integrando elementos de humor negro, que finalmente develan el lado más sensible y vulnerable de personajes que se ven obligados a enfrentar sus propios fantasmas. En definitiva, es un film que puede provocar opiniones divididas, pero que transmite con fuerza una mirada atemporal de la psicología humana.


The Last Duel

Ridley Scott

Ridley Scott, Ben Affleck y Matt Damon nos entregan una historia medieval llena de giros y cambios de perspectiva, sintiéndose fresca y original, y que, aparte de entregar una historia fascinante desde una perspectiva histórica, plantea interesantes reflexiones sobre la naturaleza de la masculinidad y el poder, y la violencia sistemática contra la mujer. Estos temas, si bien han sido tratados en infinidad de ocasiones, siguen siendo sumamente relevantes hasta el día de hoy, y la película los desarrolla de una manera orgánica y elocuente. Sumado a un ritmo narrativo constante y cuidadoso, todo desemboca en una resolución llena de tensión y suspenso, con un final sumamente catártico.


The Lost Daughter

Maggie Gyllenhaal

Maggie Gyllenhaal comienza una prometedora carrera de cineasta con una interesante y original reflexión sobre la femineidad y la maternidad. Con una puesta en escena misteriosa y elegante, y fascinantes actuaciones no sólo de parte de Olivia Colman, sino de la totalidad del elenco, “The Lost Daughter” plantea difíciles preguntas sobre la forma en que la sociedad mira a la mujer. ¿Son compatibles para una mujer la realización personal con la vida familiar? ¿Hasta qué punto una mujer debe abandonarse a sí misma en pos del cuidado de sus hijos? Maggie Gyllenhaal no busca entregar respuestas a estas interrogantes, sino más bien dejar la puerta abierta para que nosotros saquemos nuestras propias conclusiones.


The Northman

Robert Eggers

Pese a que “The Northman” es y se ve como una megaproducción, también es un proyecto muy personal de su actor principal Alexander Skarsgård y del director Robert Eggers (“The VVitch: A New-England Folktale”, “The Lighthouse”), y es algo que se nota en múltiples sentidos, como el nivel de detalle con el que se presenta esta épica historia o la entrega del sueco para encarnar al protagonista, el Príncipe Amleth, inspiración escandinava del “Hamlet” de Shakespeare. En cierta forma, como el fondo de esta premisa es familiar, da la impresión de que Eggers prioriza la forma, premiando al espectador que se entrega a esta odisea con un espectáculo tanto crudo y realista, como mitológico y fantástico. Sumándole a eso el nivel del elenco y los méritos técnicos, hay razones suficientes para conocer el origen de uno de los mitos que más ha influenciado la cultura occidental.


The Power Of The Dog

Jane Campion

“The Power Of The Dog” es una película difícil de clasificar. Sus personajes parecen navegar un drama, pero su puesta en escena es tan sugestiva e intrigante, que transforma a la película en una especie de thriller, a pesar de que pareciera no estar pasando nada sustantivo. Es un misterio que la audiencia va resolviendo con cada escena, una experiencia cerebral e intelectual, pero también profundamente emocional. Es una reflexión sobre la masculinidad y un cuestionamiento del ideal de macho recio que encarna la figura del vaquero norteamericano. Jane Campion teje todas estas ideas y estilos con una facilidad fascinante, en un film de cocción lenta que invita a revisitarlo una y otra vez.


The Stranger

Thomas M. Wright

“The Stranger” es un thriller de cocción lenta, que puede ser difícil de ver a primeras. Pero a medida que la historia se va desenvolviendo y abriendo al espectador, se transforma en una escalofriante disección del mal y las diferentes formas en que afecta a la gente que lo rodea. Una puesta en escena fría y tétrica, y las geniales actuaciones de Joel Edgerton y Sean Harris, nos guían a través de un siniestro laberinto de mentiras y juegos mentales, que con cada vuelta de tuerca se vuelve más agobiante. Con un ritmo narrativo lento y deliberado, que mantiene constantemente al borde del asiento, “The Stranger” no es sólo una gran película policial, es también un estudio sobre la banalidad de la violencia y el precio de enfrentarse a ella.


The Tragedy of Macbeth

Joel Coen

“The Tragedy of Macbeth” es un experimento hecho para los amantes de Shakespeare. Joel Coen (en su primera película sin su hermano Ethan) exhibe sus talentos en una gran fusión de teatro y cine, contando esta clásica tragedia sobre ambición, traición y arrepentimientos. Denzel Washington y Frances McDormand dan intensa vida a los protagonistas Lord y Lady Macbeth, quienes nos guían en su descenso a la locura, rodeados de un elenco que mantiene su nivel de calidad. Es una cinta que no sólo atrapa por su historia, sino con la producción misma: una lúgubre mirada monocromática, una impecable ambientación sonora y una escenografía que no apunta al realismo, sino moldeada para teñir cada escena de ensueño y hasta fantasía. En fin, mucho mérito en una película que, aunque se vea como un salto al pasado, se siente como el inicio de una tendencia cinematográfica.


Thirteen Lives

Ron Howard

Ron Howard tiene un largo historial adaptando historias reales a la pantalla. Y, a pesar de que ha tenido diversos niveles de éxito, es innegable que posee un manejo del lenguaje cinematográfico que le permite transformar cualquier historia en una épica cargada de emotividad y suspenso. “Thirteen Lives” es, en este sentido, un ejercicio estético y narrativo que demuestra sus capacidades directoriales en su mayor expresión. Relatando la historia del rescate de los doce estudiantes tailandeses y su entrenador en la cueva de Tham Luang, Howard genera un relato cargado de tensión, suspenso y angustia, sin nunca recaer demasiado en la emotividad o lo meloso. Esto, sumado a las impecables actuaciones de sus protagonistas, hace que, incluso conociendo el desenlace de la historia, la película nos mantenga cautivos y al borde del asiento hasta el último momento.


Turning Red

Domee Shi

Con el estreno de “Turning Red”, Pixar pareciera haber comenzado una nueva y emocionante etapa, tal como la encantadora bestia roja que la protagoniza. Esto se debe a que la directora, Domee Shi –quién debutó con el encantador corto “Bao”–, creó una historia que consigue no sólo resonar universalmente (gracias al caos propio de la pubertad), sino que lo hace a través de una protagonista de un nicho más específico de lo habitual: Mei es una niña canadiense de 13 años, hija de tradicionales inmigrantes chinos y fanática de las boy band. Shi logra que todos los elementos contribuyan a esta nueva experiencia narrativa, como la muy intencional y explosiva paleta de colores, o su especial tipo de humor, repleto de energía, hormonas y guiños a la cultura asiática. Es una película emotiva y culturalmente importante, con la que Pixar quiso demostrar que aún tiene grandes historias para cada uno de nosotros. Y lo logra, espectacularmente.


Verdens Verste Menneske

Joachim Trier

Aunque en principio pudiera parecer otra de tantas comedias románticas, “Verdens Verste Menneske” se erige como un relato reflexivo y existencial dirigido con particular dinamismo por el noruego Joachim Trier. Una historia atada profundamente a nuestro tiempo, en que mientras contamos con miles de opciones para conducir nuestras vidas, corremos el riesgo de terminar ahogados en la angustia de no saber qué camino tomar. Es lo que le ocurre a July, entrañablemente interpretada por Renate Reinsve, una joven de 30 años cuya crisis existencial la lleva a transitar por emociones y dudas mientras busca el amor y la estabilidad en un mundo inestable. Gracias a un guion que hace dialogar de manera impecable la comedia y el drama, Trier logra una de esas extrañas películas para reír, llorar y reflexionar en partes iguales.


X

Ti West

Si bien, “X” es una película de terror y no le falta violencia y sustos, el miedo más intenso en pantalla debe ser el terror a la vejez. La cinta de Ti West no sólo homenajea e imita perfectamente a los clásicos slashers que la inspiraron, sino que además replantea algunos de sus estereotipos, generando dinámicas complejas y novedosas. A pesar de que los protagonistas afrontarán las consecuencias de entregarse al placer (una premisa infaltable de estas historias), es interesante ver cómo la “pérdida” de la sexualidad tiene un lugar esencial en la propuesta. Estas ideas son presentadas en gran forma, notándose el ingenio y el propósito detrás de las decisiones cinematográficas, banda sonora y producción en general. Definitivamente, un imperdible tributo para los verdaderos fans de este subgénero.


You Won’t Be Alone

Goran Stolevski

Impresiona que “You Won’t Be Alone” sea la primera película del director Goran Stolevski, no sólo por tratarse de un género específico y difícil (terror folk/psicológico), sino porque está tan bien orquestada, que parece la obra de un veterano. Aunque inicialmente recuerda a “The VVitch: A New-England Folktale”, pronto asoman las diferencias, pues acá las brujas son protagonistas y no monstruos que atacan desde las sombras. Stolevski usa ingeniosos métodos narrativos para mostrarnos la odisea de su protagonista, quien recién descubre el mundo a sus 16 años sin siquiera entender que ella es distinta a los humanos. La premisa desencadena no sólo nuevas experiencias para ella, sino nuevas perspectivas para el espectador al invitarlo a ver con otros ojos temáticas como el sexo, la comunicación, la maternidad y hasta la humanidad. Es posible que el ritmo pausado no sea para todos, pero quienes logren interiorizar esta siniestra fábula se verán premiados con una curiosa y profunda experiencia.


Selección y textos por Esteban De La Ville, Sandra Gutiérrez, Héctor Muñoz, Simón Arias y Claudio Tapia.


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