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Mejores discos internacionales 2021 Mejores discos internacionales 2021

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Mejores discos internacionales 2021

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Otro año se termina y ya es tiempo de análisis y recuentos, momento preciso para revisitar lo más destacado en lanzamientos internacionales en un año que tuvo a la música de a poco retomando su curso creativo en un contexto de mayor control frente a la pandemia. Desde impensables colaboraciones, como Chelsea Wolfe junto a Converge, Anderson .Paak y Bruno Mars, o Floating Points con Pharoah Sanders y la London Symphony Orchestra, hasta la consagración de créditos más actuales, como Black Midi, Turnstile, Little Simz o Jinjer, este año estuvo repleto de discos que empujaron los cánones de sus respectivos estilos hasta alturas insospechadas, rearticulando las bases de cada género y sentando un precedente entre el debate de decisión creativa versus repetición de fórmulas. Por supuesto, este 2021 también fue un período para que muchos artistas ya consagrados salieran de su zona de confort, entregando en el proceso verdaderas obras dignas de lo mejor en sus amplios catálogos, como el caso de Iron Maiden, Nick Cave & Warren Ellis, Steven Wilson o St. Vincent.

Fueron muchos los discos que nuestro equipo propuso, escuchó, evaluó y seleccionó durante todos estos meses para dar con los que, a nuestro juicio, son los más importantes de este período, que comprende obras publicadas desde el 4 de diciembre de 2020 hasta el 26 de noviembre de 2021. Esperando que puedan encontrar algún título que hayan disfrutado mucho durante estos meses, o descubrir a su siguiente artista o disco favorito, a continuación dejamos nuestra lista con los 50 mejores discos de 2021.

Si quieres escuchar los álbumes, haz clic en la imagen de cada uno.


“Smiling With No Teeth”

Genesis Owusu

Para quienes disfrutan de la música como un arte ecléctico, “Smiling With No Teeth” de Genesis Owusu puede transformarse fácilmente en una de las revelaciones más satisfactorias de este año. Pese a estar fuera del epicentro de la industria, el debut del artista ghanés-australiano cuenta con sólidos argumentos que lo erigen como un excelente trabajo de autor. Encaminándose por tantas veredas sonoras como se le hace posible, el joven músico hace metáfora de su mundo personal tomando elementos tan disímiles como el funk o el post punk, donde cada track ofrece una mirada diferente sin perder el hilo conductor. Con la genialidad de un álbum fresco, Owusu se presenta al mundo sin pirotecnia, simplemente con su talento.


“…And Again Into The Light”

Panopticon

La música de Panopticon siempre ha caminado por la cornisa de lo esperable. El proyecto unipersonal del multiinstrumentista Austin Lunn ha sabido congeniar la crudeza y la angustia del black metal con folk y música tradicional de su tierra apalache. Y para “…And Again Into The Light” ahonda en esa inflexión, dándole los toques cinemáticos característicos del post rock para cohesionar su propuesta más sólida hasta la fecha la que, a contrapelo del estilo, entrega luz, esperanza y un profundo sentido de gratitud, búsqueda del perdón y amor en estos tiempos inciertos, llegando incluso a donar parte de las ganancias del álbum a quienes estén sufriendo algún tipo de enfermedad mental. A veces, un empujón llega de donde menos se espera.


“Utopian Ashes”

Bobby Gillespie And Jehnny Beth

En vez de cumplir expectativas y corresponder a sus carreras por separado, Jehnny y Bobby potencian el lado más introspectivo y melódico de cada uno en esta reunión rica en dulzura, aridez y poesía. Con sonidos más ligados al folk, al soul o al vals, este disco se demuestra como una instancia más dramática, entregando nuevos matices de estos intérpretes, que se entrelazan para tomar los roles que piden las canciones. El hastío, la soledad y las relaciones interpersonales son motores de composiciones que transforman el paisaje en escenario, y a cantantes en actores. Un álbum oscuro, quizás sin tanta catarsis, pero muy adecuado para las sensaciones que había cuando el encierro era lo más natural.


“Things Take Time, Take Time”

Courtney Barnett

Cuando Courtney Barnett anunció un nuevo álbum, muchos se ilusionaron con volver a escuchar esas letras cómicas, pertinentes e ingeniosas que la hicieron famosa alrededor del globo. Pero no, “Things Take Time, Take Time” es otra cosa. Con sólo minutos de escucha ya se puede percibir que atrás quedó esa esencia natural y espontánea que había creado en sus primeros trabajos; ahora ella es distinta y, por consecuencia, su música también. El tercer LP de su carrera se separa de sus trabajos previos, explorando un aura más pensativa y circular, donde la introspección y el descubrimiento brillan con texturas hipnóticas y baterías digitales que sólo la estrella de Melbourne podía crear.


“As Days Get Dark”

Arab Strap

Dieciséis años tuvieron que pasar para volver a escuchar un nuevo álbum de los escoceses Arab Strap, esta vez al alero del sello de sus compatriotas Mogwai, y su desprejuicio lírico y musical siguen más vigentes que nunca. En “As Days Get Dark” el sedoso manto del pop de cámara, tan en boga a fines de los noventa en su país natal, se ve nuevamente lacerado por melodías sombrías, monólogos hoscos e incómodos, pero sinceros, sobre la sociedad actual y sus comportamientos gangrenosos, especialmente la masculinidad tóxica, tema recurrente en las letras de Aidan Moffat. Esa tendencia a lo burdo y lo sarcástico de Arab Strap funciona perfectamente como marco teórico para el mundo caótico en el que nos encontramos hoy en día.


“The Art Of Losing”

The Anchoress

La pena y el duelo son los motores del segundo disco de Catherine Anne Davies, cargando de oscuridad y belleza sus reflexiones, con una interpretación arrojada y llena de sensaciones y matices. Con colaboraciones de James Dean Bradfield y producción de ella misma, “The Art Of Losing” explicita momentos de dolor con una luz especial y una escritura de canciones enfocada y llena de precisión, en clave pop alternativo. Mientras los efectos de una pandemia devastadora hacen pensar en la muerte como algo más cercano, son discos como este los que nos recuerdan que hay mucha humanidad en la pérdida, en sus efectos y en cómo seguir adelante, a través de canciones que hábilmente escudriñan en los recovecos del alma.


“Holoceno”

Papangu

El debut de Papangu es resultado de un trabajo evidentemente meticuloso y refinado, si se consideran los siete años de producción por el que atravesaron para concretar lo que escuchamos en “Holoceno”. Un dato relevante al tratarse de un álbum donde la destreza técnica y la creatividad rítmica son el norte de las siete canciones que lo componen, las que ofrecen pasajes agresivos, intrincados e impredecibles en todo momento. Notoriamente influenciados por pilares de la música progresiva, tales como Magma o King Crimson, este primer disco también destaca por posicionarse frente a la crisis medioambiental del Amazonas. Pese a estar alejados del radar de la industria, la placa de los brasileños brilla por su legítima genialidad.


“Senjutsu”

Iron Maiden

Con más de 45 años de carrera en el cuerpo, lo que nos regala la Doncella de Hierro en esta oportunidad es el testimonio definitivo de una banda que no sólo ha sabido sobrevivir durante más de cuatro décadas, sino que además ha tenido la lucidez de adaptar su repertorio para seguir deslumbrando a sus seguidores. Echando mano a un sonido que indudablemente sigue las claves del metal progresivo, el sexteto se da el lujo de regalarnos una aventura sonora con personalidad propia, contundente y también épica hasta el hastío, pero que, sobre todo, destaca por la inagotable destreza instrumental e interpretativa del conjunto. Todo indica que, a pesar del tiempo, Eddie sigue estando en su mejor forma.


“Springtime”

Springtime

El trío llamó la atención con su debut cargado a la experimentación sobre trazos clásicos del jazz, el art rock y el pop-noise, con un protagonismo interesantísimo de guitarras high pitch sobre pianos y otros arreglos. Springtime conjuga muy coherentemente todos los elementos caóticos y disonantes de un sinfín de géneros para crear una atmósfera que cuesta situar en 2021, y además difícil de clasificar. Esa virtud es clave para que “Springtime” cale hondo en una primera escucha y, más allá de los elementos dispersos de su propuesta sonora, guarda una sensibilidad que se refleja en letras muy íntimas y melancólicas, que se roban gran parte de la atención. Sin duda un disco fresquísimo, que llena un vacío con mucha creatividad y actitud para la improvisación y, sobre todo, para demostrar de entrada una identidad clara.


“Pilgrimage Of The Soul”

MONO

Los japoneses apostaron en grande y, sin transar en su correcta visión del post rock, decidieron subir el volumen y entregar un trabajo tan caótico como introspectivo. En su último trabajo decidieron que las capas de atmósferas, guitarras y artilugios convivieran con arreglos de cuerda y detalles electrónicos, nutriendo su propuesta y sin abandonar los momentos más ruidosos. Si bien, los límites de su estilo están definidos, MONO ha sido capaz de empujarlos hacia nuevas posibilidades con oficio, inteligencia y virtuosismo. Cambian la velocidad y entregan el protagonismo sonoro a las baterías, que se mezclan entre las guitarras y los momentos más volátiles de las canciones. El giro de MONO en esta pasada es fresquísimo, y así se sacuden de la etiqueta del post rock más clásico y aburrido con una propuesta original y generosa. Uno de sus mejores lanzamientos.


“Engine Of Hell”

Emma Ruth Rundle

Lo de Emma Ruth Rundle ha sido un ascenso excepcional. Si ya con “On Dark Horses” (2018) había llamado la atención de la crítica con sus guitarras pesadas y un sinfín de efectos, ahora necesitaba dar un giro más personal. “Engine Of Hell” se compuso de tropezón gracias a la pandemia y descubrió un lado aún más intenso de la artista. Compuesto e interpretado sólo con piano y guitarra acústica, el álbum goza de la mejor exhibición vocal de Rundle, transmitiendo una energía y sensibilidad única. El disco es denso, oscuro y duro, pero mantiene esos elementos que hacen de Rundle una de las nuevas y más interesantes exponentes de lo que se podría llamar post metal (junto a sus compañeras de sello Chelsea Wolfe y Lingua Ignota), tomando elementos del neofolk, el metal y el shoegaze.


“Valentine”

Snail Mail

Catarsis, confianzas por encontrar y los diferentes puntos de vista respecto a una ruptura sentimental, son ingredientes claves de cómo Lindsey Jordan armó el segundo disco de Snail Mail, pero hay mucho más que esos aparentes clichés. Junto con exigirse vocalmente y desplegar la emoción ahí, también hay decisiones en las letras y la forma de interpretar, llevando la vulnerabilidad, la ira y la incomodidad a los compases, al tempo, a los efectos de la guitarra e incluso al fraseo. Quienes extrañan el desparpajo de “Lush” (2018), tal vez encuentren correcto y más medido a “Valentine”, pero es parte de la gracia: el avance en madurez y en lo pulido que suena todo, sin perder potencia, urgencia, ni autenticidad.


“Fortitude”

Gojira

Cuando uno pensaba que los franceses ya habían mostrado todo lo que tenían, llegó “Fortitude” para dejar en claro que, tras dos décadas, Gojira no ha hecho más que perfeccionarse y crecer. Un disco que mezcla la potencia desmedida de sus primeros álbumes con la suavidad melódica que experimentaron en “Magma” (2016), logrando así dar con una de las mejores versiones de la banda en su larga historia. Aquí están todos los elementos que venían cocinando, pero perfeccionados; no hay errores, ni apuestas fallidas, sólo acierto tras acierto. Un disco que no sólo confirma que los europeos son leyendas dentro del género, sino que también están más vigentes que nunca.


“Call Me If You Get Lost”

Tyler, The Creator

Para el sexto trabajo de estudio de Tyler, The Creator, el ex líder del colectivo de hip hop Odd Future tenía como meta tácita darle continuidad a la mejor faceta de sí mismo comenzada en “Flower Boy” (2017) e “IGOR” (2019). Y lo cierto es que las expectativas se cumplieron con creces: un disco que fluye de manera naturalmente desprejuiciada, añadiendo toques de reggae, soul y R&B para otorgarle mayor profundidad y riqueza de elementos y texturas. Además, reúne a un cúmulo de estrellas del rap estadounidense, e incluso se da el lujo de invitar a, en su momento, su héroe máximo, Pharrell Williams, y lo lleva a su propio terreno haciéndolo rapear, algo muy inusual y un bien escaso del que sólo pueden ostentar quienes han probado llevar los horizontes de su propia creación mucho más allá de lo esperable.


“G_d’s Pee AT STATE’S END!”

Godspeed You! Black Emperor

Uno de los grandes regresos de este convulsionado año, fue el de los monumentales Godspeed You! Black Emperor, quienes nos regalan un soundtrack y manifiesto político para un cambio de época, el que sellan con la consigna: “Estos son tiempos de muerte y nuestro lado tiene que ganar”. Fieles a su legado, los quebequenses nos entregan un épico relato musical, que parte desde atmósferas turbulentas para emprender rumbo hacia paisajes sonoros esperanzadores. Así, pese a no encontrar novedad con respecto a trabajos anteriores, la virtud de “G_d’s Pee AT STATE’S END!” está en que probablemente sea el álbum de los canadiense que mayor correlato presenta entre su estética y la vivencia colectiva que estamos enfrentando.


“The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows”

Damon Albarn

Con un espíritu casi sanador, las canciones que dan vida al segundo álbum solista de Albarn tienen el mérito de construir un recorrido particularmente cautivador, que no sólo invita a la reflexión y a conectarse con el entorno natural que nos rodea (de identidad esencialmente invernal en el caso del disco), sino que además golpea de manera contundente en lo musical sin necesidad de recursos especialmente extravagantes. Piano, saxofón, fantásticos arreglos de cuerda y un intérprete que definitivamente entrega un poco de su alma con cada composición, funcionan de manera perfecta como hilo conductor de este sencillo, pausado y, sobre todo, reconfortante pequeño gran viaje. Un nuevo triunfo del inglés.


“CRAWLER”

IDLES

Tan sorpresivo su anuncio como el camino que la banda tomó en su desarrollo, “CRAWLER” ratifica la madurez del conjunto de Bristol yendo un paso más allá de lo mostrado en “Ultra Mono”, publicado tan solo en 2020. Cada momento se sitúa en un estado de anticipación, de alerta, de una necesidad de estar pendiente de cada movimiento del entorno, lo que se va estructurando a medida que su frontman, Joe Talbot, dispara de manera desafiante las líricas suficientemente sustentadas por la sólida pared instrumental. Las intenciones suenan fuerte y claro, e indudablemente estamos frente a la primera experimentación propiamente artística para una banda que ya no necesita demostrar nada para comprobar su relevancia.


“Dream Weapon”

Genghis Tron

Lejos de los alaridos iracundos y las cajas de ritmos a velocidades extremas que en algún momento los caracterizó, Genghis Tron marcó un retorno sorpresivo y totalmente renovado. Cumpliéndose 13 años desde su última publicación, “Dream Weapon” es un trabajo que aborda la cruza entre metal y electrónica desde una vereda diferente. Ya sea por los cambios en su formación, junto a un nuevo vocalista e incorporando baterías orgánicas, o en la motivación por entregar composiciones dentro del rango de lo etéreo, este tercer disco se plantea como una relectura de la banda, donde las influencias del ambient y krautrock entregan una obra grandilocuente y espacial, sin dejar de lado un tremendo desplante de fuerza.


“The Path Of The Clouds”

Marissa Nadler

El trabajo de estudio más reciente de Marissa Nadler, “The Path Of The Clouds”, bien puede servir de manual de estilo sobre cómo abordar la subcultura gótica sin caer en los clichés, o sobre cómo hablar del fenómeno true crime sin inmiscuirse en sensacionalismos, sino que abordándolos como un tópico para desenvolverse líricamente acerca de la vida, la muerte y todo aquello que pasa entre medio. Flanqueada por figuras fundamentales como el ex bajista de Cocteau Twins, Simon Raymonde, y de nuevos nombres como Amber Webber, Emma Ruth Rundle o la arpista Mary Lattimore, da vida a un disco producido por ella misma y compuesto desde el piano, un instrumento que acababa de aprender durante la pandemia.


“Happier Than Ever”

Billie Eilish

Pocos artistas han tenido tantas expectativas de cara a su segundo disco como Billie Eilish. Ese cañón llamado “When We All Fall Asleep, Where Do We Go?” le cambió la vida y la puso en un sitial reservado para las estrellas más relucientes de la galaxia. Por eso es imposible que todo lo vivido no se vea reflejado en “Happier Than Ever”. La fama apresurada, el hastío y la insoportable exigencia del ser ejemplo, son algunos de los temas que se abordan en este segundo experimento de los hermanos, el cual, pese a sus colores vivos y renovados, sigue teniendo espacio para esos beats oscuros que reventaron el globo hace dos años. Trabajo de cambio, sí, pero también álbum de confirmaciones y refinaciones.


“I Know I’m Funny haha”

Faye Webster

Desde la simpleza, Faye Webster propone un relato donde consolida un sonido más maduro y lleno de detalles y sutilezas, que hacen de este un trabajo más completo y complejo que sus predecesores. Desde la cotidianidad reflejada en sus letras (no tan vacías), que hablan de amor y hasta comedia, y la incorporación de elementos como la steel guitar que coquetean con el folk y otros, Webster presenta una clara evolución en su sonido, haciendo de “I Know I’m Funny haha” un ejercicio en extremo auténtico: si tuviera que dialogar con otros proyectos similares, su diferencia está en la construcción de esa simpleza e identidad, que no es antojadiza y es más robusta de lo que parece. Así, Webster entrega un trabajo divertido y con méritos para seguir creciendo.


“Blue Weekend”

Wolf Alice

No era un desafío menor superar lo que Wolf Alice había logrado con “Visions Of A Life” (2017). Conscientes de ello, el conjunto hizo lo que hacen los grupos que ya han alcanzado cierto grado de madurez: en vez de seguir extremando las mismas claves que habían explotado en el pasado, la banda se dedicó básicamente a darle cuerpo a su propuesta, trayendo a la vida un álbum quizás no tan directo como su predecesor, pero sí mucho más desafiante. Lleno de pequeños detalles que sólo se dejan ver después de múltiples escuchas, el nuevo álbum del cuarteto logra ser versátil, grandilocuente, vulnerable y agresivo al mismo tiempo, sin desperdiciar ni un segundo. Por el momento, lo de los ingleses sólo parece seguir mejorando.


“De Doorn”

Amenra

Consagrados en la escena del metal contemporáneo, Amenra y su séptimo larga duración reafirman dicho sitial, logrando una pulcra muestra de su lacerante propuesta estética. Expandiendo los límites de trabajos anteriores, en “De Doorn” prima una atmósfera contemplativa, pero no por eso menos tormentosa, donde agónicas rogativas y poéticas predicas son elementos fundamentales en el desarrollo de esta nueva liturgia. Con este álbum, los belgas comulgan una potencia y visceralidad poco convencional en el género, manifestada a través de pasajes catárticos, que quebrantan cuerpo y espíritu gracias a una densidad asfixiante, dejando caer sobre nuestra existencia todo el peso de su catedral en llamas.


“New Long Leg”

Dry Cleaning

Tener una vocalista que no canta podría ser un handicap para cualquier banda, pero Dry Cleaning le saca lustre a la particular entonación de Florence Shaw en los tracks de “New Long Leg”, álbum debut de la agrupación inglesa. Pero no sólo se trata de letras declamadas, sino también de pintar dinámicas sonoras llenas de acción, matices y post-punk capaces de remover estructuras. En vez de cantarle a emociones e individualidades, Dry Cleaning ofrece narraciones, paisajes, situaciones e historias, espacios y lugares descritos y explicados en forma de canción, yendo más allá de las emociones, entregando finalmente una vía más de escape a un año dominado por el encierro mental, afectivo y físico.


“Twin Plagues”

Wednesday

Las estruendosas guitarras entran por los oídos y nos sumergen en un trance completo. Lo que suena es la reencarnación absoluta de la esencia del shoegaze, pero modernizada. Y es que, pese a que “Twin Plagues” mantiene los códigos más puros de un género que tiene poco de purista, siempre consigue darle un toque de frescura al más puro estilo siglo XXI. Así es como Wednesday entrega en su tercer disco un cóctel de sonidos y texturas entretenido e hipnótico, donde, a través de un sonido principal, consiguen explorar distintas facetas sonoras. Un puzle que en estos tiempos de cuestionamientos e interrogantes se recibe con los brazos abiertos.


“Daddy’s Home”

St. Vincent

En una movida que podría considerarse arriesgada por lo bajo, Annie Clark decidió abandonar buena parte de la firma sonora que tanto éxito le había traído en sus últimos trabajos para dedicarse a explorar sonidos más emparentados con la década del setenta. Pasajes de contagioso funk, atmósferas llenas de psicodelia y notas de soul dan vida a un álbum que no sólo es innovador en lo sonoro, sino que, además, apuesta a no renunciar del todo al ADN que caracteriza a la cantautora de manera tal, que si bien de entrada puede sonar a un álbum muy “no St. Vincent”, a la larga es evidente que es ella la mente que está detrás de todo. Variado en lo musical y desafiante en las líricas, un acierto por donde se le mire.


“Bright Green Field”

Squid

Rememorando las vetas más experimentales del post punk de fines de los setenta, Squid y su debut “Bright Green Field” se posicionan de inmediato como imprescindibles de la rejuvenecida escena que le ha concebido un nuevo revival al género. Rebosante de lúdicas guitarras y robóticos sintetizadores, además de voces deshumanizadas que transitan hasta la paranoia, hipnóticas líneas de bajo y sutiles arreglos de trompeta y chelo, los ingleses nos entregan un álbum que logra marcar diferencia de sus coetáneos gracias a composiciones de larga duración, cargadas de extensas improvisaciones y atmósferas retro futuristas fuertemente influenciadas por el krautrock.


“I Don’t Live Here Anymore”

The War On Drugs

Simplificando su fórmula pulida y reconocida en su último par de discos, el proyecto liderado por Adam Granduciel consigue canciones más directas, sin perder la profundidad en lo que produce su sonido. En vez de decantar por el virtuosismo de un solo o extensos pasajes de figuras y arpegios, a veces son un par de notas o de cambios en un puente para expandir las emociones que, en este caso, acompañan letras que hablan del poder de los cambios y lo que es necesario para llevar estos a cabo. En el camino, generan el disco que más se parece a la experiencia de ver a la banda en vivo, logrando armar en contexto de pandemia y a distancia un álbum más vital y de agrupación que en ningún momento anterior.


“If I Can’t Have Love, I Want Power”

Halsey

El álbum es una obra teatral en sí misma. Una entrega completa y apasionada de una primicia tan brutal como sensata: el embarazo y el parto no sólo son un momento de dicha, también es un proceso de horrores y lamentos. Así lo entendió Halsey y así lo ejecutó en este LP. Con la producción de Trent Reznor y Atticus Ross, la artista de Nueva Jersey da con un trabajo honesto y meticuloso, donde sus propuestas sonoras pasadas se entrelazan para generar un sonido fresco y llamativo. Si se pensaba que su gran disco iba a ser “Manic” de 2020, con “If I Can’t Have Love, I Want Power” aquella declaración queda en el pasado. En menos de un año, Ashley Frangipane se superó a sí misma con creces.


“Infinite Granite”

Deafheaven

El paisaje usualmente es más abrumador cuando se ve completo, entonces la percepción no es la misma cuando el foco se fija en ciertos elementos. Esta es la sensación de concentración y admiración que produce el quinto disco de Deafheaven, que se arriesga a perder el bosque para mirar en detalle las copas de los árboles, poniendo a cuentagotas elementos reconocibles del sonido de la banda, como los guturales de George Clarke o la catarsis de la batería de Daniel Tracy. Más cercanos al shoegaze, es la belleza la que se impone ante la brutalidad, en un giro que aleja la banda de prejuicios o concepciones previas. El resultado es paciente, contemplativo y hasta tímido, pero no por ello menos poderoso ni emotivo.


“Wallflowers”

Jinjer

Jinjer no detiene su maquinaria demoledora. Dando un paso firme, y luego del desarrollo considerable en su propuesta con “Macro” (2019), este último trabajo viene a reafirmar los aciertos de la banda. El desplante técnico en lo instrumental, sumado a la versatilidad vocal y talento de Tatiana Shmailyuk, son las principales fortalezas que los ucranianos han logrado pulir y transformar en su sello de autenticidad, obteniendo un trabajo que, sin dejar de ser estridente, navega por distintas intensidades, paseando de voces limpias a salvajes guturales con toda naturalidad. Sin ser algo necesariamente nuevo, “Wallflowers” es la cosecha de un trabajo de años, el cual comienza a rendir sus frutos.


“Mirrors”

Pupil Slicer

Una ráfaga de agónicos alaridos, corrosivos riffs disonantes y métricas caóticas, dan cuerpo al demoledor álbum debut de Pupil Slicer. Con “Mirrors”, el trío londinense transita entre el sonido orgánico y la crudeza del metalcore de fines de los noventa y la sofisticación técnica de variantes más modernas del mathcore. Un trabajo que, sobre todo, se caracteriza por su exuberante brutalidad y versatilidad sónica, lejano a estancarse en los lugares comunes de su género. Estreno de ensueño con estética de pesadilla, el primer larga duración de los ingleses nos consume en su oscura decadencia y líricas cargadas de pesimismo, confrontándonos con el reflejo de la angustiante existencia contemporánea.


“THE FUTURE BITES”

Steven Wilson

Abordar la conceptualidad en un disco que se caracteriza por su leitmotiv, es algo que puede rayar en la monotonía, debido a que los tópicos de letra y música siempre deben ir de la mano para fortalecer la idea final. En “THE FUTURE BITES”, Steven Wilson logra dominar muy bien ese ejercicio, desarrollando un disco que juega con sonidos futuristas, centrándose principalmente en el synth pop y la electrónica para entregar su propia versión del presente, el estado actual de la sociedad y su relación con la creciente e imparable tecnología que domina nuestras vidas. Aunque gran parte de su fanaticada extrañara las guitarras, eso no importa, una realidad como la nuestra solamente puede ser descrita de esta forma.


“Drunk Tank Pink”

Shame

El desafío del segundo disco siempre es un fenómeno interesante, básicamente porque es imposible anticipar cómo va a enfrentar el desafío cada agrupación. En el caso de los oriundos de South London, la jugada fue radical. Si bien, aún es posible reconocer la visceralidad a la que apelaron en su primer trabajo, lo de ahora es una aventura abiertamente más provocadora, más emparentada con las claves del post punk, oscura y pantanosa en términos líricos, plagada de disonancias vocales y una base rítmica contundente en lo musical. Las canciones que dan vida a este retorno no sólo prueban que la banda no le teme a explorar nuevas fórmulas, sino que además tiene lo necesario para triunfar en el proceso.


“As The Love Continues”

Mogwai

Los escoceses se vuelcan a sus raíces con un álbum donde recurren a esa receta que tanto éxito les ha traído. Ruidosos a su manera, Mogwai se atreve a explotar poderosos riffs con suaves atmósferas cinemáticas y pequeños guiños al ambient. En este, su último trabajo, la banda consolida su estampa de veteranos y a sus anchas condensan su mejor versión noventera, atreviéndose con vientos y una que otra programación. Si de algo carece “As The Love Continues” en sus más de 60 minutos, es de baterías más insolentes que se sumen a la energía que proyecta el resto. Y es esa energía la que marca una nueva etapa de la banda, una aún más experimental y que no deja cabos sueltos: Mogwai no se cansa de buscar ni dar un giro a sus ideas sin perder identidad.


“Comfort To Me”

Amyl And The Sniffers

Un mundo privativo, nervioso y asfixiante necesita música liberadora, revolucionaria y caótica. Es bajo esa lógica que Amyl And The Sniffers toma más y más valor. Ya no sólo son la banda punk de Melbourne que sacó un buen primer disco, ahora son un caballito de batalla para aquellos que quieren y necesitan sacudirse de la rutina agria de estos años modernos. Y es que, para esos oídos curiosos, “Comfort To Me” es un santo remedio, pero este LP no sólo es una muestra de energía y actitud, sino que, sobre todo, es un trabajo lleno de canciones grandiosas y potentes.


“Ignorance”

The Weather Station

El quinto lanzamiento de The Weather Station pareciera ser la consagración. La banda liderada por la voz de Tamara Lindeman encuentra en sus matices de cuerdas, percusiones y atmósferas a veces densas, un espacio en el que se mueve holgadamente. Y es que “Ignorance” es rico en esos detalles: un disco desordenado, que aglutina muchos elementos para crear una espesa experiencia hasta que la voz de Lindeman aparece en escena. El álbum mantiene una velocidad impulsada por arreglos electrónicos que conviven con vientos y guitarras, disipando toda oscuridad, entregándole energía y donde cada compás es un descubrimiento.


“Jubilee”

Japanese Breakfast

La tercera entrega en larga duración de la coreana-estadounidense Michelle Zauner, siempre bajo su alter ego musical Japanese Breakfast, es justamente lo que promete: un disco jubiloso con grandes pasajes, donde el pop orquestado recuerda al sonido menos balcánico de Beirut (“Paprika”), canciones sintéticas indie (“Be Sweet”) y power pop (“Kokomo, IN”) perfectamente equilibrado en forma y fondo. Eso sí, hay canciones mucho más densas y complejas, como “Sit”, que le dan reminiscencia a sus previos trabajos, cargados de emotividad por la muerte de su madre en 2014. En este álbum, Zauner ejerce de alquimista y transforma toda su breve discografía en un compendio que vale la pena destacar y escuchar.


“An Evening With Silk Sonic”

Silk Sonic

Tras meses de espera luego del anuncio de la sociedad constituida por Bruno Mars y Anderson .Paak, “An Evening With Silk Sonic” se convierte en un punto a destacar en las discografías de ambos. Rindiendo tributo a ritmos gloriosos de los 70, como el funk o el soul, al igual que socios con años de trabajo colaborativo, la dupla desborda un groove envidiable, transmitiendo una química pocas veces vista en este tipo de alianzas. Alejados de la sonoridad mainstream, en un ejercicio siempre arriesgado, sobre todo para una estrella del pop, el dúo sale airoso del experimento, conservando la capacidad para encantar a las masas y entregar hits radiales llenos de pasajes bailables y melodías seductoras.


“SINNER GET READY”

Lingua Ignota

Todo lo que recoge Lingua Ignota para nutrir su oscura propuesta la posiciona hacia una nueva aproximación del post metal. Esos elementos son clave para construir sus relatos, que pasan por la intimidad, la confrontación y la performance. En “SINNER GET READY” consigue un aplastante y estremecedor resultado: órganos, percusiones caóticas y una atmósfera cargada a lo religioso, con pasajes ansiosos únicos y densos. Aquella teatralidad es algo que hace de Lingua Ignota una propuesta única, gracias a su talento para recrear escenarios con su excelente trabajo lírico, visual y vocal, agregando detalles que recoge del doom, el barroco, gótico, folk y ópera. Sin duda, su inquietante oscuridad la posicionan como una referente original, sin sutilezas, y con una identidad única.


“Promises”

Floating Points, Pharoah Sanders & the London Symphony Orchestra

Floating Points es un productor electrónico, pero ese rótulo hace rato le queda chico. La complejidad de sus últimos proyectos hace que se piense en los pasos más allá que puede dar, y gracias a la alianza con Pharoah Sanders y cinco años de trabajo, es más clara la expansión de este potencial. “Promises” es una pieza musical dividida en nueve movimientos, mezclando lo clásico con lo contemporáneo, e instalando como nexo espiritual y figura protagónica al saxo de Sanders, en un deleite auditivo que merece paciencia para converger en estructuras y emociones atemporales que dejan queriendo más, pero que también parecen un premio al acto de escuchar, que es la mejor sensación que puede dejar un disco.


“HEY WHAT”

Low

Abrazar el ruido con ternura y sumergirse en páramos melancólicos cubiertos por la estática. Esa es la invitación de “HEY WHAT”, un álbum que nos llama a poner atención a todo rincón, donde cada nueva escucha nos revela algún tesoro oculto entre voces moduladas y frecuencias sobresaturadas. Emblemáticos para el slowcore, hoy la propuesta de Mimi Parker y Alan Sparhawk consolida su giro hacia atmósferas noise y post-industriales, en donde las posibilidades de la electricidad enriquecen el sonido del dúo con un variopinto arsenal de texturas. Manteniendo la esencia emotiva que los ha caracterizado por décadas, Low nos da lecciones de cómo evolucionar y reinventar las formas sin dañar el alma del proyecto.


“CARNAGE”

Nick Cave & Warren Ellis

El disco que debía llegar en un mundo apaleado por la pandemia se presenta no sólo como un completo panorama de la resignación y pesimismo propio de la incertidumbre, sino que además revela las claves para un futuro no tan brillante, pero con un sentido de urgencia en seguir la marcha y no bajar el ritmo. Cave y Ellis brindan una obra que, en poco más de 40 minutos, representa el peak creativo de sus carreras, replanteando nuevamente los conceptos de lo espiritual y lo material mediante la música. Un trabajo donde las palabras cobran un protagonismo esencial, apoyadas por bellas y desgarradoras melodías, que le brindan el aura precisa a este ejercicio de exorcizar los males internos y externos de la sociedad.


“ULTRAPOP”

The Armed

El esquivo colectivo de punk y metalcore, The Armed, esta vez se viste de ocho personas (que otra vez no se sabe quiénes son a ciencia cierta) y vuelve a la carga luego de tres años con “ULTRAPOP”, un trabajo que, como su nombre lo indica, explora vertientes más accesibles sin abandonar el metal amurallado y la violencia expresionista y muchas veces caótica de sus incontables capas de sonido, ambas características de esta agrupación. Contando con invitados de primer nivel, como miembros de METZ, Queens Of The Stone Age, Converge, Death y Genghis Tron, crean un universo en constante expansión, anónimo y enigmático como siempre, pero más concreto y ambicioso que nunca, abarcando aún más estilos y posibilidades.


“Bloodmoon: I”

Converge & Chelsea Wolfe

Hace ya algunos años que las colaboraciones entre Converge y Chelsea Wolfe entregaban luces de lo interesante que podía resultar la fusión, sin embargo, el lanzamiento de un disco en conjunto significaba una apuesta más tentadora. Como era de esperarse, “Bloodmoon: I” suena como un abismo, en el que la potencia de Converge se torna más hacia los compases lentos, dibujando este imaginario denso y oscuro, que muy bien sabe habitar Chelsea Wolfe. Mediante su voz hipnótica y fantasmagórica como ingrediente sustancial, la artista se intercala con Jacob Bannon, quien también aporta matices propios. Durante casi una hora de ritmo letárgico, el colectivo cumple las expectativas y transporta al oyente hacia un terreno sombrío.


“The Turning Wheel”

Spellling

Despojándose de los sonidos predominantes en sus primeros trabajos, Tia Cabral se vuelca directamente al pop progresivo en “The Turning Wheel”, tercer larga duración de su proyecto Spellling. Separando la obra en dos partes, “Above” y “Below”, la artista nos transporta en un viaje de 57 minutos donde podemos experimentar distintas emociones, experiencias, personajes e historias, ejecutando una impecable obra en lo conceptual y lo musical, donde el pop de cámara marca el pulso principal para los 12 tracks que componen este trabajo. Otra prueba fehaciente de que gran parte de la música más interesante de este año está interpretada y creada por mujeres, la verdadera fuerza predominante en la escena musical.


“For The First Time”

Black Country, New Road

Entre todos los debuts que aparecieron este año, “For The First Time” de Black Country, New Road es uno de los más refrescantes en el sentido de cómo sacudió el panorama musical británico, siempre acostumbrado a la novedad que sobresale de lo establecido. Con este primer LP, la agrupación concentra sus energías en seis relatos que abordan desde el post-punk hasta el free jazz, entregando un disco que no tiene pausas ni momentos bajos en su ecléctico y, a veces, confuso desarrollo, siempre entregando una versión propia de esa fórmula que ha estado repetida por años, pero ignorada hasta que alguien hace eco de ella. Una carta de presentación más que sólida para una banda que aún le queda mucho por experimentar.


“Sometimes I Might Be Introvert”

Little Simz

Si con “GREY Area” (2019) ya demostraba su capacidad lírica y la capacidad de construir mundos con esas palabras, Simbi ahora extiende ese poder a la generación de atmósferas emotivas con melodías y arreglos prístinos y bellos. Este álbum es convocante por su sensibilidad y los temas que toca, desde el desacomodo a lo exterior, que resuena con especial holgura en estos tiempos, hasta algo tan específico como la fama y sus problemas. Con una orquesta a disposición, Little Simz convierte el desamparo en épica, la vulnerabilidad en matices espectrales, y sus barras en el staccato que, como directora de orquesta, toma la batuta para contar una historia de rompecabezas por armar y emociones por controlar.


“GLOW ON”

Turnstile

Hace bastante tiempo que el hardcore no recibía un trabajo tan refrescante y rupturista como el tercer álbum de Turnstile, donde la banda se toma absoluta libertad para hacer lo que le plazca con un estilo que, por muy desordenado que parezca, tiene sus estructuras ultra determinadas. “GLOW ON” nos muestra a un conjunto en su etapa más experimental y mejor preparada, sacando páginas del libro del hardcore para mezclarlo con distintos ritmos y tonalidades con una primera regla inquebrantable: nunca dejar de ser ellos mismos. Acá Turnstile se siente diferente, mucho más maduro y decidido, pero mayormente con una visión muy clara de lo necesario que es escapar de una conveniente zona de confort para desarrollarte artísticamente.


“Cavalcade”

Black Midi

Cuando mezclamos la inquietud de perseguir nuevos horizontes sonoros con la jovial energía de una banda que quiere comerse al mundo, se da un resultado como el de “Cavalcade”, el segundo álbum de Black Midi. Y es que, con tan solo dos trabajos, la banda ha sabido cómo gestar su propio sonido, explorando diversos territorios de una manera atrevida, progresiva y llena de matices, siempre entregándole importancia al ritmo e intensidad de relato a través de su obra. Mediante estructuras complejas y una ironía al borde de lo permitido, el joven conjunto británico no escatima en recursos ni referencias para instalar las bases de lo que será un próspero legado en el futuro.


Ránking y textos por Manuel Cabrales, Javier Pérez, Manuel Toledo-Campos, David Martínez, Matías Muñoz, Aquiles Cornejo, Danny Arce, Emilio Toledo y Claudio Tapia.


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Mejores discos internacionales 2022

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Mejores discos 2022


No importa si se trata de nombres nuevos o consagrados, no queda duda de que este año trajo consigo varias grandes obras en distintos estilos. 2022 queda atrás y es tiempo de nuestros recuentos revisando lo mejor en el cine y la música durante la temporada, siendo en esta ocasión el turno de los discos internacionales que más destacaron en los últimos meses. Desde figuras siempre presentes en este tipo de publicaciones, hasta nuevas incorporaciones, el año tuvo una diversidad de sonidos y conceptos que fueron ejecutados de manera impecable por los artistas acá presentes.

Como cada año, nuestro equipo propuso, escuchó, evaluó y seleccionó un cuidadoso listado durante todos estos meses, para así entregar los que son, a nuestro parecer, los discos más destacados durante el período del 3 de diciembre de 2021 hasta el 1 de diciembre de 2022. Más allá de subjetividades, consideren esta lista como una guía de los títulos que más disfrutamos durante este año, esperando también que puedan encontrar alguno que les llame la atención o, por qué no, a su próximo artista o disco favorito. Sin mayores preámbulos, los dejamos con nuestra lista de los mejores 50 discos de 2022.

Si quieres escuchar los álbumes, haz clic en la imagen de cada uno.


Diaspora Problems

Soul Glo

Acechando desde las tinieblas del under e influenciados por diferentes vertientes de la música negra, Soul Glo irrumpe en los radares mundiales vomitando energía a través de versos furibundos, con rimas y riffs que merodean en búsqueda de trifulca. Encausando múltiples estímulos del mundo callejero a través de la energía hardcore del sonido east coast, el cuarteto de Filadelfia incorpora además la agresividad y excentricidades del trap con naturalidad, redibujando esa ambigua etiqueta denominada “música urbana”. Transgresor en cuerpo y alma, “Diaspora Problems” refleja la mirada de un grupo de hijos de migrantes sobre la violencia y marginalidad vivida entre callejones y baldíos de nuestras metrópolis.


“And I Have Been”

Benjamin Clementine

Benjamin Clementine logra que los vacíos que deja el sonido minimalista se conviertan en un foco, casi como el lente encuadrando detalles al filmar una película. Melodía, letra, poesía, fuerza y ansia artística se respiran en cada rincón de su álbum más directo y accesible, pero no por ello menos elaborado. El manejo de melodías y relatos es algo que el artista implementa con maestría, acercándose a lo cotidiano y lo mundano sin dejar de sonar celestial, en especial en los arreglos, tanto vocales como de cuerdas, y en su propia voz. Pocas veces la pena, la angustia y las disputas internas suenan tan elegantes y brillantes, menos aún con este halo de integridad artística que baña de épica cada escucha.


“Malign Hex”

Meat Wave

Post punk y noise es lo que suda Meat Wave en su cuarto disco de estudio. Los de Chicago se vuelcan a una forma más primitiva y natural de ejecución, donde expulsan con mayor intensidad y velocidad una propuesta sonora que goza cada vez más de nuevos adeptos. “Malign Hex” es breve y veloz, un disco pensado sin mayores sobresaltos y con una estructura al grano, que no da pie a mayores sutilezas que acompañen bajo, guitarra y batería, sólo 10 certeros golpes al mentón entre un tímido baile. Es interesante cómo conjugan justamente los brillos del noise con las claves típicas del ensueño post punk que ya han revitalizado bandas como Protomartyr, Shame o Fontaines D.C. Si bien, Meat Wave no ofrece mayor originalidad, explota con destreza un recurso donde lo certero es clave, manteniendo una tensión constante y resolviendo con oficio con una receta básica.


“Melt My Eyez See Your Future”

Denzel Curry

Dando un nuevo paso en su ascendente carrera, Denzel Curry sorprende con “Melt My Eyez See Your Future”, su quinto larga duración y una demostración de las capacidades que el rapero tiene a la hora de gestar un relato coherente, potente y más orgánico que los estilos a los que suele recurrir, donde no solamente se expande sonoramente, sino que también presenta distintas caras de su multifacética presencia. Entre incontables colaboraciones y referencias a la cultura popular y la estética del hip hop más clásico, el oriundo de Florida se muestra diverso y establece de manera definitiva las bases para seguir su obra en el futuro, el que seguramente estará marcado por capítulos tanto o más interesantes que este.


“BADモード

Hikaru Utada

El autoconocimiento es algo que viene con el tiempo, desde experiencias e interactuar con otros, y Hikaru Utada entiende que esa reflexión no se termina. Por ejemplo, elle (en respeto a su autodefinición) primero se rebeló contra los pronombres de género y luego se definió como persona no binaria; la electrónica que dominó sus trabajos anteriores dio paso también a sonidos más orgánicos y, en medio, canciones bailables, pero llenas de tristezas compartidas. Empatía en dosis saludables y dolores en espacios seguros, entre el city pop, disco, R&B y más estilos que se complementan con composiciones que relucen la madurez en la voz de le artista, ícono del jpop no sólo en su forma de cantar, sino en la solidez estructural del LP.


“Where Myth Becomes Memory”

Rolo Tomassi

A través de un fluido viaje de intensidades, “Where Myth Becomes Memory” se perfila como la muestra del extendido proceso artístico recorrido por Rolo Tomassi. En su sexto álbum, los ingleses enfocan su mirada hacia los sonidos etéreos, tomando nota de géneros como el dream pop para añadirlos a la fórmula donde también habitan influencias cercanas al mathcore. En un vaivén permanente, la banda logra plasmar la dualidad de emociones que conduce este disco, donde pasajes agresivos conviven armónicamente con aquellos momentos de mayor sutileza e intimidad. Liderados por la dupla Eva Korman y James Spence, Rolo Tomassi consolida una etapa de crecimiento mediante un trabajo donde prima la melancolía y amplía sus horizontes.


“Zeal & Ardor”

Zeal & Ardor

Tras casi un año entre la publicación de su primer single promocional y el álbum, Zeal & Ardor hizo valer cada segundo de espera por su nuevo LP. Como si hubiese sido intencional, por cada mes de espera, Manuel Gagneux incorporó un estilo musical en su ecléctico proyecto, reafirmando su posición de vanguardia en el metal. Con naturalidad y sin tapujos, el músico logra combinar ritmos tan dispares como los son el blues y góspel con el black metal, dando por resultado un trabajo lleno de matices, a su vez reinventando aquellos cantos que por siglos alzaron al viento los esclavos traídos desde África, reconfigurando su sentir, en un ejercicio que para liberar almas está dispuesto a desgarrar carne.


“II”

Dead Cross

Una aplanadora sin contemplaciones es lo que entrega Dead Cross con su segundo trabajo de larga duración. El proyecto que ve a Mike Patton asomarse por las vertientes del hardcore punk al más puro estilo de la escena ochentera, entrega un disco muy claro en sus intenciones, sin escatimar recursos para desenvolver su carácter de una manera lúdica y violenta, con la siempre inquietante fuerza interpretativa del frontman. Una sección rítmica de lujo, coronada por las punzantes baterías de Dave Lombardo, hace de este disco un esencial no sólo de la temporada, sino que también de un artista tan relevante como Patton, que se encuentra en un prolífero y maduro punto de su extensa carrera con múltiples proyectos.


“BLUSH”

PVA

El trío londinense no revoluciona el género, pero sí refresca el panorama con “BLUSH”. La receta de la banda es simple: acercarse lo más posible a todos los recursos del synthpop, el dance, la electrónica y sus derivados, con diferentes estados de fervor, intensidad y oscuridad. Así, el álbum se mueve entre la voz de Ella Harris y Josh Baxter, quienes marcan sus diferentes ritmos y pausas. Dentro de la música electrónica y bailable, PVA propone nuevos aires que, si bien no son arriesgados, recuperan ciertos pasajes de un estilo que necesita reinventarse. En sencillos como “Bad Dad” la banda conjuga en extremo su destreza entre lo sintético y lo análogo. Para los fanáticos del género, PVA se enlaza muy bien con lo que hacían bandas como Ladytron, por ejemplo.


“Fear Of The Dawn”

Jack White

En una de las decisiones más inesperadas para un artista como Jack White, publicar dos álbumes este 2022 sirvió para analizar en profundidad su obra, principalmente con “Fear Of The Dawn”, disco más eléctrico y experimental en comparación a su sucesor “Entering Heaven Alive”. Acá, el guitarrista se expande sonoramente y entrega arreglos refrescantes a una fórmula que con los años hizo propia, funcionando para dejar contentos a sus seguidores de la vida, así como a los curiosos que busquen un nuevo álbum de rock en tiempos como estos. Jovial, atrevido y despojado de las etiquetas, el guitarrista muestra una de sus facetas más maduras y sólidas con otro capítulo en su larga carrera.


“Gnosis”

Russian Circles

Con su octavo trabajo, Russian Circles abraza mucho más el metal que en otros discos, demostrando cuáles son sus intenciones e influencias. Y es que el consejo de Kurt Ballou en la producción los ha llevado a nuevos límites sonoros y compositivos. “Gnosis” asoma como un disco breve pero intenso, lleno de capas y detalles. Esos riffs que antes Mike Sullivan administraba de manera más textural y con el uso de loops, ahora resuenan de manera más cruda y directa, siempre acompañados de profundos bajos, y una furiosa y ordenada batería. “Gnosis” es uno de los trabajos más duros de Russian Circles, donde la inspiración se centra en profundizar ese sonido más ligado al sludge y al post metal, trabajando por capas y haciendo del trío una experiencia más robusta.


“The Line Is A Curve”

Kae Tempest

Como un ejercicio de auto reconocimiento y una necesaria comprensión de su entorno, Kae Tempest irradia energía en su urgente rima con “The Line Is A Curve”, álbum donde las historias de carácter más contemporáneo toman forma y fondo mediante los contrastes propios de lo personal y colectivo, factores esenciales para comprender la narrativa y forma de interpelar que tiene Tempest en su trabajo. Con un hip hop que no teme incorporar otros estilos, la obra progresa dramáticamente mediante la interpretación de experiencias, análisis de la sociedad y sus conductas, además de una convicción muy en tono con la manera en que Tempest despacha cada palabra, siempre de forma prosaica, resiliente y lo más honestamente posible.


“Warm Chris”

Aldous Harding

La manera en que se funden arpegios acústicos y eléctricos junto a la suave voz de Harding, dan cuenta de su atractivo y sólido rango. En un contexto más minimalista, la compositora neozelandesa se atreve con toques de electrónica muy sutil, jazz y pop, casi emulando a Broadcast, con cuerdas y teclas como protagonistas. “Warm Chris” es cálido y sencillo, pero lo que lo hace robusto y completo es su paseo por esos elementos; una pizca de cada uno para un sonido original con su clásica receta de voz, la que se disfraza en cada track según lo que propone en su revoltoso folk. La experiencia a través de los movimientos que propone “Warm Chris” no hace recordar a primeras la música anterior de la artista, sino que funciona como invitación a un descubrimiento personal e íntimo hacia sus propias inquietudes, pero de forma tenue y pausada, dejando trazos de clásicos en cada compás.


“A Gut Feeling”

Cassels

Claramente no fue parte del plan, pero el resultado deja claro que el dúo inglés fue uno de los que se benefició con la pausa de la pandemia. Si bien, la propuesta de la banda siempre se sostuvo en base a riffs directos y contagiosos, el tiempo extra para trabajar en el nuevo álbum permitió que perfeccionaran la fórmula. Mientras en lo narrativo lucen más punzantes y críticos que nunca, es en lo musical donde la banda corre el kilómetro adicional, explorando estilos que van desde el math rock al post punk, pasando incluso por momentos de pop de una manera equilibrada y atractiva. Líderes de un revival desde antes de que este lo fuera, el tiempo de los hermanos Beck parece finalmente haber llegado.


“NOT TiGHT”

DOMi & JD Beck

El joven dúo DOMi & JD BECK irrumpe con un debut que mantiene en completo equilibrio la suavidad y frenética naturaleza de un sonido virtuoso, y construido en base a una naturalidad y estructura rítmica sin titubeos. Con “NOT TiGHT”, estos músicos llevan los elementos esenciales del jazz fusión hacia las nuevas generaciones, proyectando una infusión de estilos de los 70 con una mirada moderna y que carga con el peso del aprendizaje y desarrollo de dichas influencias. Desde un enfoque técnico, maduro y fresco, este disco demuestra el poder que la interpretación puede explayar para crear la esencia y alma de los sonidos, más allá de estructuras y reglamentos.


“Close”

Messa

Cual tormenta de arena en el desierto, Messa ha irrumpido en la escena global de forma inesperada con un trabajo que logra brindar nuevos colores al siempre penumbroso doom metal. Conjugando una propuesta oscura, cargada de misticismo, llena de matices melódicos y fuertemente influenciada por la cultura norafricana, el tercer larga duración de los italianos tiende puentes entre la modernidad y sonidos de raigambre tribal, enriqueciendo de texturas la propuesta autodenominada por ellos mismos como “doom escarlata”. De esta forma, “Close” consolida y hace destacar ese sello propio al lograr una comunión entre el género y elementos de dark jazz, drone e incluso música ajena a la tradición occidental.


“Lucifer On The Sofa”

Spoon

Tras aventurarse a utilizar el estudio como un laboratorio en sus últimos discos, Spoon vuelve a la creación mirándose a los ojos, transparente y aparentemente simple, y el resultado es brillante, con más rock & roll y la sencillez como emblema. La banda hilvana ideas escondiendo sus complejidades, con la habilidad que ha decantado teniendo a Britt Daniel como uno de los compositores más prolijos del rock actual. En paralelo, Mark Rankin logra que el sonido del disco comparta tal limpieza, sin perder potencia ni esa rugosidad que ya es una característica de las performances de Britt y Spoon. Uno de los mejores discos de, quizás, la banda de calidad más consistente del rock en las últimas décadas.


“Dragon New Warm Mountain I Believe In You”

Big Thief

Lanzar un álbum de veinte canciones puede parecer excesivo para una banda que habitualmente se mueve por un universo sonoro más bien pausado, sin embargo, tras recorrer los 80 minutos que dan vida al quinto disco de Big Thief, se hace evidente que el cuarteto no sólo resolvió el acertijo sin contratiempos, sino que además terminó firmando el que muy probablemente sea su mejor trabajo a la fecha. Con acertados pasajes de indie folk, country, dream pop e incluso trip hop, una aproximación narrativa impecable a cargo de la infalible Adrianne Lenker y una producción especialmente cautivadora en lo rítmico, “Dragon New Warm Mountain I Believe In You” se alza sin duda como uno de los momentos musicales imperdibles del año.


“Cheat Codes”

Danger Mouse & Black Thought

De aquellas sorpresas altamente satisfactorias es lo que entrega “Cheat Codes”. En la primera colaboración entre los gigantes Danger Mouse y Black Thought, la excelencia es un atributo que aflora desde todas las aristas posibles. La producción refinada de Brian Burton transporta al oyente medio siglo al pasado, con recursos interesantes, como el tono de teclados y beats propios del soul, hasta detalles como el ruido de los discos de vinilo. La lírica certera del MC de The Roots se complementa con invitados igual de consistentes, destacando el aporte onírico de Michael Kiwanuka o la emotiva participación póstuma de MF DOOM. Un sólido homenaje al linaje cultural afroamericano, con méritos propios de un clásico contemporáneo.


“Laurel Hell”

Mitski

Hasta 2018, Mitski había estado editando discos casi cada dos años. Para “Laurel Hell” sin embargo, se tomó cuatro años y el tiempo parece haberle sentado bien, porque su nuevo trabajo abandona por un momento la crudeza rítmica de sus entregas anteriores y se embarca sin consideraciones en los terrenos del synth-pop, el indie y el new wave de la mano de Patrick Hyland, su productor de toda la vida, acometiéndose en líricas más conceptuales e íntimas. Si bien, la producción musical es sólida, y por ratos la naturaleza intrínseca de los sintetizadores acapara rango sonoro y la voz de Mitski suena soterrada, quizás es parte de su plan de pseudo retiro por allá por 2019 y dejar que la música tome un rol más protagónico.


“Dawn FM”

The Weeknd

Tras dominar la euforia y la resaca con el todopoderoso “After Hours” (2020), The Weeknd sorprendió al encargarse de las consecuencias en su disco más humano en mucho tiempo. “Dawn FM” tiene una fluidez y coherencia que se cruza con la confusión, añoranza y hedonismo que dominan los tracks de un álbum donde no sólo se extiende en el sonido electrónico bailable y nostálgico que consolidó al artista canadiense, sino también configura una retórica compleja. Una radio, un viaje al infierno personal, y figuras como Quincy Jones y Jim Carrey se suceden en un trabajo que utiliza la división entre placer y dolor para otorgarle madurez e intención a uno de los artistas claves del pop de este milenio.


“You Belong There”

Daniel Rossen

Cuando un trabajo se posiciona bajo el rótulo de “álbum solista”, usualmente ofrece la oportunidad de abordar pasajes que evocan intimidad, ya sea desde su música como sus letras. Con una sobriedad solemne, que va desde su austera portada en adelante, Daniel Rossen es consciente de esta virtud. Las armonías vocales, el acompañamiento de cuerdas y vientos y, sobre todo, el cautivador rol de las guitarras, en partes iguales dan una excelente muestra de un minucioso trabajo de producción y las cualidades multi instrumentales del también vocalista de Grizzly Bear. Acompañándose de letras crípticas, las diez canciones que componen este disco articulan un sonido envolvente y sorprendentemente equilibrado.


“Super Champon”

Otoboke Beaver

Brutales como knockout. En un comprimido de estridencia, Otoboke Beaver amplifica una puesta en escena que, hace sólo tres años, se caracterizó por su explosiva ferocidad. El segundo disco de las kiotenses lleva la fórmula al extremo, con un buen puñado de canciones que ni siquiera alcanzan los sesenta segundos y un álbum que, en su totalidad, apenas supera los veinte minutos. No hace falta de mayores preámbulos para apreciar la habilidad de uno de los grupos más histriónicos dentro de la escena hardcore punk contemporánea. Desde la trinchera del ruido, este cuarteto de mujeres arrolla al oyente en una vorágine que, pese a su ritmo fulminante e impredecible, no deja de ser una experiencia divertida.


“How Do You Burn?”

The Afghan Whigs

Greg Dulli es un tipo que lleva cuatro décadas haciendo música, pero en vez de ser un “viejo zorro” y no aprender nuevos trucos, mantiene los oídos y el alma abierta para continuar adelante, con sonidos que motivan, prenden, emocionan, aterran y enamoran. La saga de retorno de The Afghan Whigs continúa demostrando versatilidad, letras genuinas, interpretaciones que reconocen la experiencia sin avejentar el resultado y, en esta última parada, además lo hacen sin caer en nostalgias como sería tan fácil hacerlo. Ni siquiera las últimas notas de Mark Lanegan instalan al disco desde la reminiscencia, sino que desde la reflexión, mirando hacia adelante, con dolor pero sin temor, y el resultado es inspirador.


“Sometimes, Forever”

Soccer Mommy

Uno de los desafíos que enfrentan los artistas anclados en la vereda del indie pop es cómo hacer para diferenciarse del largo número de proyectos que ocupan dicho espacio. En esa línea, el tercer trabajo de estudio de Sophie Allison funciona perfecto para poner a la cantautora por delante de sus pares. Ya no sólo se trata de un proyecto de narrativas íntimas conducido por una voz cálida, sino que en este álbum Allison toma sonoridades de corte dream pop, noise y algo de psicodelia, pero además decide sumar a la mezcla arreglos de electrónica. Con esto, no sólo logra darle novedad a su propuesta, sino que permite que el disco atraviese espacios de luz y oscuridad sin perder un ápice de consistencia. Único y cautivador.


“Autofiction”

Suede

Una de las cosas que siempre se le agradece a una banda con más de dos décadas de carrera, es que sea capaz de aventurarse en nuevas direcciones y no repetir la fórmula. Es justamente en esa línea donde el noveno álbum del quinteto se anota sus mayores aciertos. Completamente desmarcado del ánimo orquestal de “The Blue Hour” (2018), lo que hace este nuevo trabajo es invitarnos a explorar la faceta más cruda, íntima y urgente del conjunto, en un cautivador viaje que no sólo echa mano a sonidos que rememoran a grupos históricos del rock gótico, sino que además saluda a bandas contemporáneas de la escena post punk sin perder en ningún momento el innegable sello de los londinenses. Revitalizador y contundente.


“Renaissance”

Beyoncé

Después de seis años de silencio discográfico, Beyoncé vuelve con un álbum que se distancia radicalmente de lo que nos entregó en su última placa. Los 62 minutos que dan vida a “Renaissance”, por un lado funcionan como una suerte de homenaje a los grandes nombres del dance y el house de antaño, pero sobre todo se alzan como una celebración destemplada a la vida, a seguir adelante y a creer en uno mismo. Todo, con una Beyoncé arrolladora en los vocales, una producción impecable y una ejecución tan ridículamente contundente, que casi con seguridad está destinada a superar los límites del nicho para arrastrar a la pista de baile a cualquiera que tenga oídos y se cruce por delante.


“fawn”

Foxtails

Los de Connecticut sorprenden con un disco breve en apariencia, pero robusto en cuanto a una madurez en la producción y el sonido. Y es que, cuando la inquietud cruza el límite de lo “post” y lo experimental, es clave dar con aquellos elementos diferenciadores. En “fawn”, Foxtails propone un viaje más denso y oscuro, que se mezcla con una producción cruda, con baterías secas y un trabajo más detallado en las capas de guitarras. La voz como pieza clave se funde de manera orgánica con la banda. Por cierto, hay límites que Foxtails no cruza para mantenerse en el cerco de lo experimental de su propuesta cercana al screamo. Así, continúan su independencia sonora y a la vanguardia, gracias a las apariciones de arreglos de violín y sus referencias al jazz. Este disco mantiene a la banda en un estado under, pero aun así muestra sus cartas como referentes de un buen, inquieto y atrevido trabajo.


“Aethiopes”

Billy Woods

Como una declaración llena de simbolismos aparece “Aethiopes”, el inesperado nuevo trabajo de Billy Woods. El rapero neoyorkino sorprende con un disco en solitario donde no deja rimas al azar, alzándose como uno de los álbumes a tener en cuenta en el universo rapero de este año. Tremendamente directo y político, Woods es capaz de interpretar una directa lírica crítica del capitalismo, el colonialismo tardío y el racismo, con elementos ligados al country y al jazz, apropiándose de estas texturas históricamente arrebatadas (en el caso del sample del músico etíope Alemayehu Eshete en “Asylum”) o sus acercamientos al reggae en pequeñas dosis, entre otras sutilezas. Woods –que creció en Zimbabue– rescata así parte de la historia y el significado de su cultura con una intrépida propuesta sonora.


“Hiss”

Wormrot

Sin muchos preámbulos, pero con dosis desbordantes de energía, “Hiss” se encumbra dentro de los lanzamientos más sólidos del panorama extremo con una vorágine aplastante de poco más de 30 minutos. Seis años separan a este álbum de su predecesor, tiempo más que extenso donde el proyecto de Singapur trasladó su propuesta hacia nuevos horizontes de experimentación. Detrás de este telón de caos, hay un trabajo de complejidad y técnica difícil de emular; un torrente de composiciones donde la visceralidad se ejecuta con precisión milimétrica. Con cambios impredecibles, violines con tintes caóticos y la velocidad como constante, Wormrot se abre camino y demuestra que el grindcore aún es terreno para la innovación.


“Jodeki”

Tricot

Alejada de la convencionalidad que se da a nivel masivo en la música asiática, Tricot vuelve a hacer de las suyas con un excelente trabajo como “Jodeki”, donde saca a relucir su maestría al aportar una sustancia muy rica al pop de sus canciones, enfocándose como siempre en la técnica a la hora de ejecutar sus secciones instrumentales. Con una ejecución compleja y un sonido muy accesible, el conjunto japonés logra el equilibrio preciso para transmitir su fluidez hacia los auditores, trabajando con un constante sentimiento lúdico y de progresión en su desarrollo. Atmósferas sutiles, pero de una profundidad muy explícita en su forma y fondo, logran encontrar ese punto exacto entre la calidez y la estridencia.


“Heart Under”

Just Mustard

La oscuridad y los niveles que esta puede alcanzar es el concepto transversal del segundo álbum de Just Mustard, ajustando los oídos para ver entre las densas capas que se entrelazan, en espirales que hacen fútil el intento de distinguir sonidos particulares. Entre un rock evocativo a lo industrial y la voz de ensueño de Katie Ball, el disco hace lo suficiente para evitar el tedio y demandar ser escuchado sin detener el movimiento de las sensaciones, que nunca son de total comodidad, pero sí continúan intrigando al oyente en cada momento. Este álbum tiene vocaciones de fuera de este mundo, sin abandonar la empatía con el pavor, desorientación y atracción que puede sentirse ante tal nivel de perfección sonora.


“God’s Country”

Chat Pile

Hay belleza en el caos, un desorden sin aparente chance de control, porque hay un halo de impredecibilidad que intriga, como los protagonistas de una obra dramática sobrepasando el punto de no retorno, pese a las advertencias previas. Una espiral de suciedad, agobio, crudeza, y con luz en medio, es lo que expone el LP debut de Chat Pile. En medio de elocuentes aullidos, Raygun Busch transita entre poesía entrópica y la prosa directa, animando a descender en espacios que no están oscuros, pero sí tenues. De cerca, lo instrumental se mueve árido y polvoriento, calzando con los retratos en carbón y residuos contaminantes que conforman el concepto que cohesiona un disco que convoca desde lo sucio, doloroso y real.


“THE UNRAVELING OF PUPTHEBAND”

PUP

Si toda la música del mundo fuera dramaturgia, PUP podría ser fácilmente un discípulo actualizado de Bertolt Brecht. Porque en el sonido de “THE UNRAVELING OF PUPTHEBAND”, el cuarto larga duración de los canadienses, hay algo de performático, como una obra de teatro donde, tras un telón de fondo de punk y noise, se entrecruzan intentonas de electrónica e indie naïve con canciones de plano jocosas e irónicas sobre la facilidad de la construcción musical. Conceptualmente, además, abordando la autodestrucción, la displicencia humana y la fragilidad de las relaciones en un mundo virtual (incluso entre ellos mismos como banda, Stefan Babcok mediante) cosechan un disco que nadie esperaba, pero todos queríamos.


“As The Moon Rests”

A.A. Williams

Las estructuras del doom y el metal siguen presentes en el segundo largo de A.A. Williams. De un muy buen presente, la artista inglesa explora con más márgenes diferentes atmósferas y elementos que hacen de su propuesta un resultado denso y oscuro. Sin embargo, dentro de su registro contralto también hay destellos de luz que dejan entrar arreglos de guitarra acústica y otros elementos que enriquecen, pero no sobrepoblan su propuesta. A.A. Williams ha sido una compositora inquieta y ha llegado con nuevos aires a renovar la escena de música pesada, que ya empiezan a dominar artistas que con nuevas claves se aproximan a romper los límites del género.


“A Light For Attracting Attention”

The Smile

La primera toma de contacto con el debut de The Smile, el proyecto de Thom Yorke y Jonny Greenwood con el baterista de afrojazz Tom Skinner, resulta desconcertante, aunque no por ello menos interesante. Teniendo como referencia el incatalogable sonido de Radiohead, abundante en este trabajo por ratos, cabría preguntarse por qué todo esto no fue material para otro trabajo de los ingleses. La respuesta posible está en el imaginario percutivo de Skinner y en el alma explorativa de Yorke y Greenwood, entregando un trabajo que se arremolina alrededor de sonidos improbables, capas asfixiantes y oscuridad de bajo octanaje para fraguar un sonido que difiere de otro de los tantos proyectos de Yorke, por ejemplo.


“Fossora”

Björk

Para su regreso en larga duración, Björk optó por el camino de lo impredecible facturando un álbum que toma del ambient, la esencia musical de su país y de cosas que quizás parezcan extrañas a ojos y oídos de quien no le ha seguido los pasos en las últimas décadas (como el reggaetón, aunque sea sólo en un par de canciones), para darse un gustito y permitirse fracturar una nueva frontera. La intención musical de “Fossora” es más ubicua y menos dolorosa y rígida emocionalmente que sus trabajos anteriores, es un canto a la maternidad y al amor familiar, poniendo incluso a sus propios hijos a colaborar en él, y también un canto a la vida que brota desde la tierra sin rozar siquiera lo hippie.


“Everything Was Beautiful”

Spiritualized

En una dinámica del tipo “celebración/fin de ciclo”, justo 25 años después del lanzamiento de “Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space”, el disco más laureado del conjunto, Jason Pierce llega a sorprendernos con un álbum que, pese a ser breve, sabe rescatar de forma precisa el imaginario eterno que ha construido la banda, y además juega a golpearnos con los ingredientes que hasta acá han hecho de esta propuesta una firma sonora de identidad única. Innumerables capas de sonido, figuras musicales reverberantes y una melodicidad abrumadora, hacen imposible resistirse al viaje con que el spaceman nos invita una vez más a flotar por el espacio. Hace años que el space rock no sonaba tan contundente.


“I Love You Jennifer B”

Jockstrap

Ambicioso, desconcertante y profundamente pop, el debut de Jockstrap se escapa de las convenciones cada vez que puede, sin dejar de ser un deleite cohesivo, consistente y lleno de sorpresas. Con paciencia y confianza, las decisiones estéticas subvierten las expectativas respecto a melodías y armonías de apariencia sencilla, pero que Georgia Ellery y Taylor Skye convierten en mapas donde se sabe el terreno que se pisa, mas no el camino exacto a recorrer. Y he ahí lo impactante: el ánimo constante de descubrimiento, aprendizaje y reconocimiento de ciertos patrones que cierran el círculo, volviendo a esta aventura en algo que finalmente resulta más familiar y acogedora de lo que se pudiera llegar a anticipar.


“Most Normal”

Gilla Band

Explorando la inquietante irracionalidad del mundo de los sueños, en un desafío extremo en forma y esencia, los otrora Girl Band nos mantienen al borde de la convulsión con su particular forma de entender el surrealismo. Estrenando nuevo nombre, los irlandeses presentan una ensordecedora mezcla entre la irreverencia del no wave, el desenfreno del noise rock y la oscuridad del post industrial, que, más allá de su estética, revela la cruda realidad de un proceso de rehabilitación y búsqueda de estabilidad mental. Escapando de convencionalismos, “Most Normal” es un golpe de corriente para nuestros sentidos y férreo ejemplo de cómo la incomodidad generada por el caos puede convertirse en una virtud.


“Blue Rev”

Alvvays

A cinco años de distancia de su antecesor, el tercer álbum de Alvvays continúa recorriendo terrenos dulces y nostálgicos. Pese a que “Blue Rev” no implementa cambios significativos a la fórmula, se trata de un trabajo donde el encanto sigue latente, mediante canciones cándidas y envolventes. La apacible voz de Molly Rankin convive entre pasajes etéreos y enérgicos, donde la reminiscencia a tiempos pasados es una constante. Guitarras inspiradas en Johnny Marr y sintetizadores oníricos profundizan la identidad de un proyecto que rápidamente alcanza la consolidación, pese a las dificultades personales. En este disco, los canadienses prueban que hacer música fresca y llevadera no es tan sencillo como parece.


“Free LSD”

OFF!

El reciente LP de los californianos es la prueba perfecta de que a veces un pequeño puñado de innovación puede mejorar el nivel a una banda de manera exponencial. No es que en el pasado lo del conjunto no fuera arrollador, sin embargo, se movía dentro de un universo donde había mucho más para elegir. En esta oportunidad lo que catapulta a OFF! es la inteligente inclusión de nuevos ingredientes, que van desde la más cruda disonancia, hasta pasajes de corte jazz, que no sólo funcionan perfecto como una aplastante muralla de sonido punk, sino que además dejan el campo abierto para que la banda se aventure a dar vida a una historia extraordinaria. Ya no sólo pegan fuerte, ahora también suenan únicos.


“Baby”

Petrol Girls

Cual grupo guerrillero, Petrol Girls busca incendiar los esquemas que oprimen a las mujeres a través de un equilibrio entre creatividad musical y punzantes mensajes de protesta. En su tercer álbum, la agrupación inglesa mantiene vivo el fuego de las barricadas a punta de noise rock y post hardcore, cuya estridencia agita en lo alto las banderas del feminismo y el anticapitalismo, sin matices ni eufemismos, en tiempos de polarización que así lo exigen. Lejos de ser una respuesta coyuntural, la propuesta de la banda se nutre de décadas de lucha, tanto en el terreno social como dentro de la escena musical, siendo una de las grandes herederas en el siglo XXI del discurso y furia del movimiento Riot Grrrl.


“CLOSURE / CONTINUATION”

Porcupine Tree

El regreso de Porcupine Tree con “CLOSURE/CONTINUATION” luego de trece años de ausencia oficial, podría parecer un reseteo, pero en realidad es la última gran jugada maestra de Steven Wilson, sistemáticamente rechazando la idea de reunir a la banda durante más de una década para poner por delante sus proyectos personales, cuando por detrás había canciones como “Chimera’s Wreck”, que data de 2011, por lo que la trastienda del disco transmite perfectamente la sensación ambigua del título. Un LP macizo, potente, pero escasamente metalero –muy en la veta actual de Wilson–, con vocación melódica y sentido experimental por partes iguales, un disco de prog-rock para mostrarle a los no fans del prog-rock con orgullo.


“Once Twice Melody”

Beach House

Los mundos que describe Beach House van más allá de las palabras, pero en su disco más ambicioso, la banda encuentra más resonancia en las letras, desarrolla especificidades en medio de lo difuso, y con ello entrega atmósferas variadas, que expanden lo ya conocido. En cuatro capítulos, cada cual accediendo a una forma de articular mensajes y emociones, pero con la íntima majestuosidad de los arreglos (por primera vez incluyendo una orquesta a su sonido) como punto común. Expansivo en su espectro, “Once Twice Melody” reúne todo lo aprendido por Beach House en su historia, y se siente como un punto cúlmine en sus poderes creativos y a nivel de composición, siendo tan familiar como desafiante.


“Skinty Fia”

Fontaines D.C.

Con el arraigo cultural que les caracteriza, Fontaines D.C. regresa con “Skinty Fia”, el que puede considerarse como el hito más consistente dentro de una joven, prometedora y para nada despreciable carrera discográfica. Trasladando la agresividad hacia un segundo plano, este disco fluye con distinguida sobriedad en canciones como “Bloomsday” y “Roman Holiday”, sin dejar de lado la impronta poética y melancólica que bien sabe materializar Grian Chatten. Dialecto, anécdotas de la historia reciente de Irlanda y sutiles inspiraciones musicales, son el cúmulo de elementos con los que la banda tributa a sus raíces, en un interesante ejercicio que se mueve con códigos contemporáneos.


“Mr. Morale & The Big Steppers”

Kendrick Lamar

El disco con más expectativa de toda la carrera del oriundo de Compton es también su obra más compleja y personal. A través de 18 tracks, Kendrick Lamar usa a “Mr. Morale & The Big Steppers” como un vehículo para explorar su mente y alma, con luces y sombras, dando su opinión sobre los temas de relevancia en el mundo, pero también ofreciendo una mirada a lo más profundo de su ser, dejando entrever todas las fracturas que eso conlleva. Con un ritmo asfixiante e intenso, el rapero opta por no encasillarse en un género ni apuntar hacia ninguna composición en específico, entregando un desarrollo a través de distintas capas, con todos los conceptos y personajes que componen esta obra tan oscura como esperanzadora.


“And In The Darkness, Hearts Aglow”

Weyes Blood

Si en su disco anterior Natalie Mering le cantaba a los aparentes tiempos finales y al sobrevivir, en este siguiente estadio ella prefiere enaltecer los efectos de esas pérdidas, la soledad de quienes quedaron y la desesperanza que surge del acto de seguir creyendo. En un tono aún más etéreo y celestial que en sus trabajos pasados, Weyes Blood trata de encontrarle sentido común a la humanidad más individualista de la historia. Entre psicodelia, música atemporal y una voz privilegiada, la belleza de este álbum se equipara a la devastación emocional y simbólica a la que apela, denotando experiencias colectivas más que personales, esas que se siguen perdiendo de vista, incluso cuando ya se pudrió todo.


“Hellfire”

Black Midi

Lo de Black Midi ya no es sorpresa. Su meteórica carrera les ha permitido ganar el respeto de la crítica y el cariño de la comunidad melómana. Como piedra angular de su incipiente discografía, “Hellfire” viene a coronar su santísima trinidad del rock progresivo contemporáneo, balanceando a la perfección la esquizofrenia y elegancia de sus dos predecesores. Ayudando a tender puentes entre rock arty y las masas, lo nuevo de los ingleses destaca por su histrionismo vocal y desenfrenada orquestación, manteniendo un constante tono épico y teatral, sin perder de vista la cuota de comedia. Eclécticos, encarnando el todo en todas partes y al mismo tiempo, el trío hace propio el sonido de la vorágine del mundo moderno.


“Ants From Up There”

Black Country, New Road

Uno de los desafíos que tenía el conjunto inglés luego de su disco debut, era demostrar que podía superar el reto del segundo álbum. Por fortuna, si hay una pregunta que este disco responde de forma categórica, es que lo de la banda no sólo se trata de una propuesta musical contundente, sino que además tiene un espacio enorme para seguir creciendo. Precisos arreglos de vientos y cuerdas, un impecable manejo de los silencios, una paciencia casi infinita en la construcción de cada corte y la sobrecogedora interpretación vocal de Isaac Wood, hacen de este “Ants From Up There” uno de esos viajes que por momentos parecen saltarse los oídos de los que estamos al otro lado del parlante para llegar a conectar directo con el alma.


Ránking y textos por Manuel Cabrales, Javier Pérez, Manuel Toledo-Campos, David Martínez, Matías Muñoz, Danny Arce, Emilio Toledo y Claudio Tapia. Diseño de gráficas por Rodolfo Jofré.


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