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Jeff Buckley: Cuando la muerte es sólo el comienzo

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Jeff Buckley es, según muchos entendidos, una de las figuras más talentosas de la escena rock de los noventa; quien, a pesar de tener una trayectoria especialmente corta, logró cautivar a toda una generación con su música. Si no fuese por un desafortunado accidente, quién sabe cuán grande sería su legado y su presente.

Generalmente tendemos a asociar la muerte de los rockstars con el abuso de las drogas y el alcohol, este no es el caso de Jeff Buckley, quien falleció ahogado en 1997, y que tras la autopsia, se determinó que no existía ninguna sustancia extraña en su sangre. Esto hace que su deceso sea aún más lamentable, ya que ni siquiera podemos “juzgarlo” (como es típico en estos casos) o atribuir su destino a un problema insoslayable, por el contrario, queda esa desagradable sensación de que perdimos otro gran artista, y con él, la posibilidad de seguir disfrutando de su talento.

A pesar de ser hijo de Tim Buckley, reconocido músico de la década de los setenta, se crió prácticamente sin tener ningún tipo de contacto con él. Lo conoció recién a la edad de 8 años, cuando su madre lo llevó a presenciar uno de sus conciertos, sin embargo, al poco tiempo murió por una sobredosis de heroína (1975). Jeff siempre supo que su padre lo abandonó privilegiando su carrera de artista, y fue su madre, pianista y chelista de música clásica, y su padrastro, quienes lo hicieron crecer en un ambiente muy cercano a la música. Mientras ella le enseñaba a tocar la armónica, él lo hacía escuchar canciones de Led Zeppelin, The Who y Jimi Hendrix. En la secundaria formó parte de un grupo de jazz, y posteriormente se graduó del “Guitar Institute Of Technology” de Los Angeles. Trabajó en varios estudios de grabación y colaboró con varios artistas, pero sin lograr mayor reconocimiento.

Paradójicamente, recién logró llamar la atención de la industria discográfica en 1991, cuando participó en un evento de homenaje a su padre, realizado en Brooklyn. En aquel show interpretó cuatro canciones que cautivaron a todo el público presente y que además le abrieron las puertas a su consagración como artista. En los siguientes años, su carrera tuvo un impulso ascendente, que culminó en 1994 con la grabación de su primera y única placa oficial, “Grace”. Su voz única, con su especial forma de cantar (fuertemente influenciada por vocalistas como Robert Plant), además de los covers “Lilac Wine” de Nina Simone y “Hallellujah” de Leonard Cohen, hacen que el disco sea considerado por la crítica como una verdadera obra maestra.

“Me apasiona cantar con Jeff. Ha escrito una canción llamada “Grace” que, literalmente, me pone los pelos de punta. La primera vez que la escuché, sudaba como una novia en su día de boda. La música nunca me había provocado esa reacción antes.” Elizabeth Fraser de Cocteau Twins

Muerte al ritmo de Led Zeppelin

Probablemente nunca se sabrá con exactitud si la muerte de Buckley fue un accidente o si se suicidó a causa del desorden bipolar que padecía. Quizás los testimonios que entregan mayores antecedentes respecto a los sucesos que rodearon su muerte, son la biografía escrita por David Browne (“Dream Brother”) y un documental emitido porla BBCen 2002, donde se narran los hechos acontecidos aquella fatídica noche del 29 de Mayo de 1997. Según estos relatos, Buckley había viajado hasta Memphis, para grabar su segunda placa, que llevaría por nombre “My Sweetheart The Drunk”, y esa noche llegaría su banda a la ciudad para comenzar el proceso de grabación.

Por lo general, Gene Bowen (Road Manager de Buckley) lo acompañaba a todos lados para evitar que se metiera en problemas, sin embargo, esa noche Jeff decidió salir a dar una vuelta, acompañado por el roadie Keith Foti. Al parecer habrían recorrido toda la ciudad escuchando canciones de John Lennon y Jane’s Addiction en un grabador doble casetera que Foti había comprado el día anterior. Cuando decidieron ir a la sala de ensayo para esperar a la banda, se dieron cuenta que estaban perdidos, al cabo de una hora de infructuosos esfuerzos por llegar a la Young Avenue, decidieron llamar a Bowen para pedirle que los ayudará a encontrar el camino, sin embargo, no pudieron contactarlo, ya que se había ido al aeropuerto a recibir al resto de los músicos. Fue en ese instante que Buckley tuvo la idea de que fueran a la ribera del Rio Wolf para tocar guitarra y seguir escuchando música.

El río no era apto para el baño, pero no existían carteles de advertencia que informaran de un potencial riesgo. Mientras Foti tocaba la guitarra, Jeff tomó el grabador y camino hasta la orilla del río, dejando el dispositivo bastante cerca del agua. Alrededor de las 9 de la noche y en un acto inexplicable, Buckley se metió al agua completamente vestido, inclusive con sus botas puestas, y a medida que se iba internando a lo más profundo del río, comenzó a interpretar “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin. En un momento, Foti movió de lugar el grabador para evitar que fuese a mojarse con las olas que produjo un barco que pasaba por el sector y, al levantar la vista, Jeff ya había desaparecido. El cuerpo de Buckley fue encontrado desnudo cinco días después, al final de Beale Street, y sólo pudo ser identificado por el característico piercing de su ombligo.

La noticia de su muerte conmocionó a todo el universo del rock, y fue en este punto que comenzó a forjarse una leyenda en torno a su nombre. Desde aquel día, su disco debut ha superado las dos millones de copias vendidas y son múltiples los artistas que se han visto influenciados por su música, tales como Radiohead, Travis, Starsailor, James Blunt, Muse, entre muchos otros. Se han escrito más de 60 canciones tributo a su persona, entre las que destacan “Wave Goodbye” de Chris Cornell y “Memphis” de PJ Harvey.

 

Jeff Buckley

Grace”

1994, Columbia Records

Resulta sumamente difícil encontrar un álbum que, de principio a fin, sea capaz de transmitir tanta emotividad y nostalgia en cada uno de sus cortes, como lo hace “Grace”, el disco debut del talentoso Jeff Buckley. Sin lugar a dudas una verdadera obra maestra, que tiene como figura excluyente la prodigiosa voz de cuatro octavas y media de Buckley, y su capacidad innata de captar la esencia más profunda del sonido en cada una de sus canciones, alcanzando registros que cuesta trabajo creer que sean posibles de dominar. Ni siquiera es importante cuantos artistas o estilos se hayan escuchado con anterioridad, es inevitable sentir que se esta en presencia de una forma de rock diferente, otro nivel musical y emocional. Quizás resulte un despropósito tratar de analizar cada una de las joyas que conforman esta placa, dudosamente existan palabras suficientes para transmitir la profundidad, el impacto y la energía que recorre los sentidos, cada vez que se escucha esta auténtica colección de éxitos.

“Grace” esta compuesto de 10 canciones (en ediciones posteriores se incorporaría un undécimo track bajo el nombre de “Forget Her”) y tiene una duración de poco más de cincuenta minutos, los que son más que suficientes para confirmar el virtuosismo y autenticidad de Jeff Buckley. El disco comienza con “Mojo Pin”, una canción que habla de una dolorosa historia de amor, y de la cual nos sentimos participe con cada una de sus notas. Una bellísima pieza, cargada de mucha tristeza, quizás no recomendable de escuchar si se está pasando por una crisis sentimental. La siguiente canción, “Grace”, es la que le da nombre a la placa, quizás el tema que mejor refleja el estado anímico por el cual pasaba Buckley al momento de componer el disco y que inclusive podría considerarse una verdadera carta suicida. A diferencia del tema anterior, la batería toma mayor protagonismo, con un ritmo bien marcado, que se complementa a la perfección con un sonido de cuerdas peculiarmente nítido. “Last Goodbye” es el primer single del álbum y tal como su nombre lo indica, una canción de despedida. La honestidad de la historia, resulta perfectamente perceptible a través de una interpretación vocal llena de melancolía y un riff que se marca lo justo y necesario en el inconsciente. El disco continúa con “Lilac Wine”, un corte cuya letra carece de profundidad y contenido, y en donde su simplicidad termina por convertirse en un descanso dentro de un viaje lleno de tanta emotividad. La canción que cierra la primera parte del álbum es “So Real”, una perfecta demostración de la exquisita voz de Buckley, que sin lugar a dudas se convierte en el instrumento principal durante toda la pieza. Las notas altas y el increíble registro vocal hacen de esta canción una de las mejores el disco.

La segunda mitad del disco no podría empezar de mejor manera, con la canción “Hallelujah” (tema original de Leonard Cohen, editada en 1984, en su álbum “Various Positions”). Es mediante una interpretación repleta de sentimiento, emoción y compenetración con el contenido religioso de la letra, que Buckley logra adueñarse de la canción, consiguiendo, sin lugar a dudas, la mejor versión de esta clásica pieza. “Lover, You Should’ve Come Over” comienza con el particular sonido de los acordes de un órgano, para dar paso a otra hermosa canción de amor, que nos vuelve a dejar en claro que las letras más profundas provienen del sentimiento de perdida y decepción. El siguiente tema es “Corpus Christi Carol” (composición docta-sacra de Benjamín Britten), en donde Buckley, haciendo alarde de su calidad vocal, alcanza un timbre de voz “femenino”, con un sonido que invita a la reflexión. El penúltimo track del álbum es “Eternal Life”, que en directo contraste con la canción anterior, es la pieza más rockera de toda la placa, conformada por un potente riff de guitarra, y un registro vocal mucho más duro. La canción que da por terminado el viaje es “Dream Brother”, tema que sirve como síntesis de todos los elementos que conforman el disco: letras profundas, perfecta interpretación, emotividad y sentimiento.

En resumen, un disco indispensable para cualquier melómano, en donde se da ese extraño fenómeno que cada canción que suena resulta ser mejor que la anterior. Un maravilloso trabajo, para escuchar y degustar con la luz apagada, y que nos permitirá acompañar a Jeff Buckley en un viaje hermoso a través de todo un espectro de emociones y sensaciones, que nos hará cambiar la forma que tenemos de concebir la música.

Por Gustavo Inzunza

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15 Comentarios

15 Comments

  1. Felipe Mondaca

    18-Jun-2012 en 8:08 pm

    Muy buen articulo, grande Jeff Buckley!

  2. Cristóbal

    18-Jun-2012 en 10:59 pm

    Definitivamente el mejor, no sale de mi iPod bajo ninguna circunstancia. Se aplicaron HumoNegro, grande JEFF BUCKLEY!!!

  3. Franco Acevedo Bustos

    19-Jun-2012 en 12:04 am

    escuchar a jeff buckley y salir vivo de tan gigante descarga de emoción.. no es algo que se pueda hacer con tanta facilidad.. hay que sumergirse con previa preparación.. si no.. quien sabe como terminaria uno.. un genio inmortal!

  4. Alejandra

    19-Jun-2012 en 12:42 am

    No hay mejor droga que ese álbum y la voz de Jeff Buckley, sin necesidad de sustancia lícita o ilícita alguna viajas por otras dimensiones y percibes todo de otra forma….cada sonido es una experiencia suprema…te extrañamos Jeff….

  5. charles green

    19-Jun-2012 en 4:05 pm

    El mas grande de todos sin duda eternal life jeff

  6. vitoki

    20-Jun-2012 en 1:35 am

    ese disco esta fuera de tiempo y jeff era un extraterrestre, es el único sentido q le encuentro..

  7. Alepanda

    29-May-2013 en 8:45 pm

    Completo y triste, reconozco a Jeff y lo escribo con nombre de pila, sus discos me hacen creer qie conozco ese dolor, que he pasado por eso y que justamente sus canciones, siguieron deleitando cada etapa de mi adolescencia.

  8. Sebastián

    30-May-2013 en 9:59 am

    Excelente articulo, felicitaciones.

  9. Gabriel Alarcón Raposo

    03-Nov-2013 en 1:04 pm

    Hermoso artículo. Conocí a Jeff hace algo de un año. El inicio del oscuro sonido de “Mojo Pin” al comienzo del disco me hizo ver que no estaba ante un artista común. Ahora, como dije, a casi un año de conocerlo, se convirtió en mi ídolo máximo… Creo que lo amo. Nunca en toda mi vida oí un artista que tuviera tal sensibilidad interpretativa como Jeff… NUNCA. Y su voz… ¿Necesito realmente decir algo de su voz?… Yo he escuchado mucha música, de los más diversos géneros e idiomas, y puedo decir con cierta potestad que Jeffrey Scott Buckley es lejos el mejor vocalista de la historia de la música, como también lejos el mejor interprete… Ah…

  10. Mess

    20-Dic-2013 en 12:24 am

    Muy buen articulo! Amo a Jeff, soy una melómana que le encantan las buenas voces y en mi búsqueda por buena música no he encontrado nada que supere el disco de Grace, esa voz y la emotividad que transmite Jeff en sus canciones lo hacen supremo en todos los sentidos. Definitivamente todo un grande, ni imaginar todo lo que perdimos con su muerte!

  11. Bianca Albornoz R.

    05-Jun-2014 en 3:40 pm

    Muy buen articulo HumoNegro, Jeff Buckley sin duda es lo mejor que ah dejado el rock de los años 90′.
    Conocí la música de Jeff hace poco menos de un mes y me eh nutrido con su disco y parte de su biografía…es simplemente un ángel, lo que me provoca su voz es indescriptible…las armonías en sus canciones, los altos y lo bajos que alcanza al interpretar sus letras…es simplemente maravilloso. Lamentable que personas tan especiales y talentosas como el tengan un triste final, cada ves que escucho sus canciones me da una pena pero a la vez satisfacción por haber conocido a tan espectacular artista. Sin duda el MEJOR INTERPRETE de sus propias lineas de vida.

  12. Josep

    13-Dic-2015 en 6:48 pm

    ‘Grace’ no parece de éste mundo, es algo irreal

  13. pablo

    05-Sep-2016 en 10:37 pm

    Tremendo cantante. Creo q imposible q alguno alcance su performance y sentir al interpretar…Por siempre Jeff …

  14. adsum

    24-Ago-2017 en 4:09 pm

    Incomparable, único y auténtico, profundo e intensamente superficial, sensible como la piel y doloroso también como ella. No se puede escuchar su música y ver su retrato sin ser transportado hacia los misterios de la bella oscuridad. Alguien muy especial, trovador de una música que debió encantar hasta a las sirenas, tan precoz, tan madura, tan de ninguna parte ni de ningún tiempo. Un ángel, como dijo alguien aquí. La inocencia y la inmortalidad de una exhalación. Tan propia, no me imagino la vida de este supremo y sencillo ser humano con otro curso y final. Sin duda triste, su muerte la veo también como la suprema experiencia estética. Tan mentada y acariciada en sus canciones, ella recorre la vida como un compañero de viaje que a veces nos seduce y atrae hacia el fondo de la bella e inaccesible melancolía. Esa noche en el río, al son de Whole Lotta Love, Jeff quiso sumergirse completamente en la música, entregarse sin límite a ese plasma materno del que un día salió para vivir como una exhalación entre nosotros, los mortales. Lo hizo y fundió finalmente su vida con la música. Sea este mi homenaje a un hermano, un artista que rindió a su vez tantos otros homenajes a las canciones que le hicieron sentir ese amor que solo la música, como una fragancia eterna, un extraño elixir, conserva y transmite a través del tiempo y el espacio.

  15. ndalmases

    25-Mar-2018 en 7:06 pm

    si se metió con la ropa y las botas puestas, luego no entiendo cómo lo encontraron desnudo..quizás no está del todo claro.

    Sea como fuere fue una gran pérdida, un alma como la suya estaba hecha de fuego, y al final se consumió antes de tiempo….vivirá por siempre en su música

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Mogwai, Future Islands y Sun Kil Moon, las tres fuerzas del otoño

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Fauna Otoño 2018

Al ver el cartel del festival que se realizará en Espacio Riesco este 12 de mayo, queda claro que varios mundos podrán convivir en el mismo espacio de Fauna Otoño, algo importante en tiempos donde la tolerancia y el respeto son claves para la convivencia, también considerando que la disposición de escenarios permite escuchar la gran mayoría de las propuestas. Es en este ánimo que destacan tres propuestas difíciles de clasificar, pero al mismo tiempo que son sencillas de identificar, las que intentaremos disponer desde las sensaciones más allá de tecnicismos.

 

Mogwai: Calma en el caos

Cada vez que una canción de Mogwai explota, la sensación que queda es de una extraña calma. Como si el cosmos aplicará un mecanismo de relajación ante un trauma, o como si hubiera hipnosis en el momento exacto del apocalipsis. Lo que hacen los escoceses va más allá de lo que técnicamente consiguen, porque construir crescendos que redunden en una catarsis bella es algo que pueden hacer muchos, pero lo de Mogwai va más allá, a veces dejando a la deriva al oyente en una meseta polar para luego, desde esa incertidumbre, llegar con un sonido más grande que la vida.

Aunque la banda hace rato que no saca un disco que caiga en gracia a todo el espectro de sus fans, lo que ha hecho en los últimos años, más que inventar una rueda nueva, ha sido refrescar la forma en la que ruedan. Eso hace que, en vez de escuchar algo que parezca igual a lo anterior, se permita ver en la performance misma las ganas de crear de los escoceses, quienes también destacan como creadores de soundtracks para películas y series. Si Mogwai es capaz de crear un mundo para sí mismos, en estos casos también son hábiles para arropar mundos ajenos en la música. Al final, lo que es evidente es cómo pueden manejar los ánimos, los espacios y los tiempos, fundamental para un espectáculo que relaja y tensa a la vez, como los latidos del corazón.

Future Islands: Baila por tu vida

La sofisticada propuesta del trío norteamericano Future Islands no alcanza a esconder las ansias de conseguir algo fundamental para la vida: el movimiento. Todas las armonías, las melodías, las figuras de bajo, todo eso redunda en la provocación fundamental de mover el cuerpo, las ideas, las emociones, a través de una dirección muy particular por la voz de Samuel T. Herring, uno de los frontman más impredecibles y entregados en un escenario. Cuando vemos la forma en la que Samuel vive un concierto, queda claro que lo de Future Islands no es casual, y que él siente esa música tanto o más que los fans.

Pero la banda no es sólo lo que consigue Samuel, porque la dinámica entre sintetizadores y bajo es parte de lo que hace a la agrupación sobresalir. Gerrit Welmers y William Cashion dialogan a través de compases que se tejen de tal forma, que no se puede ignorar lo que hit tras hit consigue Future Islands. Al final, el imperativo es bailar y sorprenderse con la extravagancia de Herring, y es difícil que eso no pase donde sea que se presenten.

Sun Kil Moon: aislar y provocar

No necesariamente a todos les puede gustar todo el mundo. Bien lo sabe y entiende Mark Kozelek, quien, más que preocuparse de agradar, ha intentado contar historias y hacerse valer en el escenario. Legendaria es aquella ocasión donde puteó a The War On Drugs por sonar muy fuerte, lo que molestaba su espectáculo con una sola guitarra. Kozelek en el proyecto Sun Kil Moon narra y expresa emoción a un grado descriptivo enorme, basado en letras casi declamadas, que no escatiman tiempo ni esfuerzo en llegar a lo medular de las historias y mucho más.

Pero Kozelek también es parlanchín debajo del escenario, y no es extraño verlo como Morrissey, lanzando opiniones poco populares, difíciles de defender y que, en vez de acercar gente a su música, la alejan. Esto redunda en que Sun Kil Moon tal vez no es un nombre tan conocido porque Mark no está interesado en algo tan masivo, pero sí en la cantidad de respeto necesario para que sus creaciones sean respetadas y realmente escuchadas. Es probable que en vivo quede claro que tantos dimes y diretes sirven para, finalmente, encontrar la música en medio del camino.

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