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Entrevistas

Armando de Castro de Barón Rojo: “En mi memoria sigue latente nuestro último concierto en Chile”

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El hard rock de Barón Rojo llega nuevamente a escenarios nacionales el próximo 15 de abril, específicamente al Teatro Cariola. Debido a la ocasión, aprovechamos de conversar en extenso con uno de sus fundadores y principales pilares, el guitarrista Armando de Castro, quien nos contó lo que se viene para este nuevo show, sus mejores y peores recuerdos en los 36 años de carrera de la agrupación española, y cómo intentan adaptarse a las nuevas tecnologías, manejos y formas del mercado musical actual.

Lee a continuación la conversación íntegra:

¿Qué nos puedes contar del actual momento que vive la banda y qué planes tienen para este año 2016?

Ahora nos encontramos entre dos situaciones distintas, porque teníamos planes de preparar material nuevo, para después entrar al estudio y grabarlo, pero la partida del anterior bajista, Gorka, nos alteró mucho el esquema que teníamos. Debimos incorporar a un nuevo músico, Oscar Cuenca, y recién ahora como que acabamos el proceso de conocernos y afiatarnos como banda. Hoy ya nos encontramos en el momento de comenzar la preparación del material de cara a una nueva grabación de un disco en estudio, sin embargo, este cambio nos pilló en medio de una serie de conciertos por España y ahora está toda la gira que haremos por América del Sur, por lo tanto todo esto es lo más importante y es lo que está en nuestro punto de mira. En cuanto se termine todo lo que aún nos falta por hacer en España en el verano, pondremos las primeras semillas de lo que será el nuevo álbum, que esperamos pueda ver la luz en unos cuantos meses más. Por lo demás, estamos muy bien y con un buen estado de ánimo, pletóricos de fuerza y de ganas para hacer toda esta gira por Sudamérica, algo que nos llena de ilusión.

Ya llevan 36 años de carrera, por lo tanto su historia está plagada de anécdotas y momentos de todo tipo. ¿Cuál ha sido  el instante más feliz de Barón Rojo y cuál ha sido el peor?

Empezaré por el peor, porque lo tengo muy claro: fue cuando en el año 1986 intentamos cambiarnos de casa discográfica, hacia la compañía que en ese entonces era la multinacional EMI Odeón, sello que no sabemos por cuál grupo fue absorbido; si fue por Sony, Universal o Warner, pero fue una de esas. La cosa es que aquel era el contrato de nuestras vidas, el que nos iba a catapultar a nivel internacional, así que teníamos todas nuestras ilusiones y esperanzas en ese cambio, pero las negociaciones con nuestro sello hasta ese punto, Zafiro / Chapa, salieron de la peor forma posible. Al final nos obligaron a renovar con ellos, en condiciones que, si bien no eran malas, no eran lo que el grupo quería hacer y fue una gran frustración para toda la banda. Creo que aquel golpe moral es algo de lo que nunca nos pudimos reponer. Ese fue el instante en que empieza la “cuesta abajo” de lo que fue la primera alineación de Barón Rojo hasta el año 1989, año en el que se vieron destruidas nuestras ilusiones y se opuso a todos nuestros planes a nivel de promoción internacional y todo eso. Hablar del mejor momento es mucho más difícil, porque afortunadamente ha habido muchos en tantos años de carrera. Quizá puedo decir que me sentí muy emocionado la primera vez que actuamos en Madrid, más o menos en la primavera de 1981 y, contra todo pronóstico, llenamos dos días seguidos un local de 3.000 personas y aquello fue algo que me dijo “aquí va a pasar algo”: era el primer disco, se vendía bien, pero aún no llegábamos a las grandes cifras de ventas que alcanzaríamos después con nuestro segundo disco, “Volumen Brutal”, y a mí en especial, ver entrar a toda esa multitud que fue a ese y a muchos de nuestros primeros conciertos en la capital, fue uno de los instantes que recuerdo con mayor agrado y satisfacción. Pero que quede claro que es sólo uno dentro de muchos recuerdos felices que tenemos.

¿Qué recuerdas particularmente del proceso creativo de “Volumen Brutal”? Lo pregunto porque ese trabajo es el más exitoso a la fecha de Barón Rojo.

Sí, estás en lo cierto. Nosotros no esperábamos comernos el mundo con “Volumen Brutal”; es un álbum que preparamos en nuestro local de ensayo de siempre y en ese entonces ni siquiera sabíamos qué nombre le llevaría, sólo era nuestro siguiente disco y no sabíamos qué iba a pasar con él. Por otra parte, se dio una circunstancia muy favorable cuando nuestro manager de la época, Mariscal Romero, consiguió que el disco se grabase en Inglaterra en los estudios de Ian Gillian (Deep Purple), y eso fue un aliciente muy importante, pero no pensamos que ese era el mejor material del mundo y que iríamos por el mundo creyendo que éramos Led Zepellin. “Volumen Brutal” fue un álbum que se grabó en 100 horas de estudio, incluyendo las mezclas y dos versiones, una en español y otra en inglés, y con eso hoy, o  hace algunos años apenas, se alcanzaría a hacer una o dos canciones. Creo que para esa ocasión los astros se alinearon y nos ayudaron. Mi primera impresión después de escuchar el disco fue que no se llegó al mejor resultado, pensé que no estuvimos al nivel de la circunstancia; pensaba que tal vez no pasaría mucho con este disco. Afortunadamente, mis apreciaciones fueron erróneas y, en cuanto el disco se editó, empezó a escucharse por todos lados, vimos que sería un auténtico “bombazo” no sólo como un disco de heavy metal o de rock duro, sino como disco de cualquier estilo, de música popular. Subió en todos los ránkings en español y desde ahí se convirtió en el disco que permitió el despegue en los mercados europeos, luego vino el americano y así. Fue el gran álbum del que nos sentimos muy orgullosos, pero en su momento, como pasa muchas veces, no quedamos muy convencidos con aquellas diez canciones, y menos que después llegaran a ser consideradas como lo más representativo del rock en español.

Me gustaría que nos digas si la siguiente información es verdadera o falsa: cuenta la leyenda que se perdió, o se destruyó, gran parte del material que se grabó en video de los míticos dos conciertos que dieron en 1984, con más de tres mil personas cada uno, en el desaparecido Pabellón de los Deportes del club Real Madrid, y que sólo se recuperaron algunos fragmentos, como el de uno de los himnos de la banda, la canción “Barón Rojo”.

Hasta donde yo sé, parte de eso es cierto, pero no tengo ninguna confirmación palpable de que haya ocurrido así. El productor de todo aquello, que se llamaba Alfonso Arteseros, en un momento dado nos dijo que en principio iba a grabar en video todos los conciertos, pero que luego, por desavenencias y desacuerdos con la compañía discográfica, decidió no continuar. Y no sólo eso, sino que además prefirió destruir la mayoría del material y que se quedó con algunas cosas que ya estaban elaboradas y trabajadas. A nosotros nos mostró unas primeras tomas de “Las Flores del Mal” y “Barón Rojo” por lo que recuerdo, entonces habían algunas canciones, y al final “Campos de Concentración” se transformó en el single de ese disco. En resumen, quedaron unas cuatro o cinco canciones que él nos mostró en privado para que viéramos que hizo su parte y todo lo posible por lanzar el material, pero que por culpa de la compañía no se llegó a un acuerdo. Así que, bueno, él nos mostró lo que rescató para que viéramos que lo intentó. Esa es la historia que rodea a ese material y él, Alfonso, es el único que realmente sabe qué fue lo que ocurrió y cómo fue el tema con el sello. Después perdimos contacto con él; lo vi una vez durante los conciertos de 2010 y hablamos muy poco, pero nada de ese tema.

Barón Rojo es un grupo que surgió cuando la industria musical trabajaba de una manera muy distinta a como lo hace hoy en la actualidad. ¿Cómo fue para ustedes, músicos y artistas formados en la “vieja escuela”, la adaptación a las nuevas condiciones que impone el mercado?

La verdad es que todavía estamos en ello, aún estamos dejando atrás los antiguos conceptos: como se grababan los discos antes, como se promocionaban, como se definían las cláusulas y las regalías discográficas en los contratos, etcétera. Todavía estamos digiriendo la gran avalancha de la digitalización y la posterior aparición del internet y sus redes, que remecieron y cambiaron para siempre la forma de grabar y editar discos. Creo que nosotros somos de los grupos que peor se ha enfrentado  a este situación, porque nos hemos tardado mucho en asimilar este cambio tan radical, lo que ha influido mucho en nuestra creatividad y en las ganas hacer material nuevo. También afectó a nuestra confianza, porque ya no sabemos si nuestro trabajo tendrá algo de repercusión, porque hoy, si pillas a internet en el día indicado, puedes ser todo un éxito, pero si no es así, reina la incertidumbre. Antes, con una disquera normal detrás, sabías que ellos disponían de cierto dinero para la promoción, y si tu material era mínimamente bueno o decente, sabías que aquello podía funcionar casi seguro. Ahora estás metido en una especie de lotería donde dependes de muchas cosas que no están bajo tu control; ya no sabes bien qué es una compañía de discos, sólo tienes que grabar tu disco, promocionarlo y subirlo a internet. La verdad es que es un tema que Barón Rojo no ha digerido del todo, estamos en ello y espero que luego también logremos una estabilidad en la alineación para ponernos las pilas con material nuevo y meternos de lleno en el engranaje de tocar, grabar y lanzar música nueva al mercado, porque hoy estamos más enfocados en los conciertos que en la composición y posterior publicación, debido a que lo último nos resulta un poco inseguro y eso nos complica. Pero insisto, estamos trabajando en ello y es un camino que vamos a recorrer, así que esperamos que de a poco las cosas se pongan favorables para nosotros. Como banda en directo ten por seguro que seguiremos, la cosa es que otra vez logremos tener la misma proyección a nivel discográfico o de edición de material nuevo, pero ser una banda en directo es lo que hoy nos motiva y nos llena. Afortunadamente aún hay Barón Rojo para rato, mientras el cuerpo nos acompañe y mientras la gente aún desee vernos en vivo.

El año 2010, se reunió la alineación original de la banda para realizar una serie de conciertos en celebración de los 30 años del grupo. Ahora que han pasado ya seis años desde ese momento, ¿qué sensaciones les dejó esa gira y cómo quedaron las cosas entre la banda y sus ex miembros?

En lo personal, me dejó una sensación agridulce: dulce porque era algo que se tenía que producir en algún momento y yo, de hecho, fui uno de los que más trabajo para eso y para que se llevaran a cabo esos conciertos de reunión y así conseguir que siguiera la trayectoria del grupo. En ese contexto surgió la oportunidad de llamar a los antiguos miembros y realizar una serie de conciertos para celebrar y rememorar los treinta años de la banda y su éxito en los años ochenta, para que los seguidores tuvieran la oportunidad que se merecían de escuchar, aunque fuese en algunas ocasiones, los temas tocados por la alineación original. Ese fue el ánimo que yo tenía y que luego compartió el resto de los involucrados. Concretar todo eso me dio mucha satisfacción. La parte amarga fue que en los primeros ensayos todo salió bien, sin embargo, al poco tiempo de empezar a dar los conciertos aparecieron los fantasmas del pasado; a uno de los músicos se le comenzaron a subir los humos a la cabeza y al final la gira terminó mal en términos de ánimo y convivencia. De esa forma se acabó el tour y eso trajo consigo que las relaciones entre nosotros volvieran a deteriorarse. Desde 2011, que fue el año del último concierto, no hemos hablado otra vez y la comunicación quedó destruida, por lo tanto, es prácticamente imposible que nos juntemos otra vez con la antigua formación. Imposible reeditar aquella circunstancia, porque hubo algunas acciones y actitudes que mermaron todo.

La relación de la banda con América del Sur se extiende hasta los años ochenta. ¿Cómo describirías el vínculo que tienen con este lado del planeta y cómo es en particular su conexión con Chile?

Para nosotros todo el continente americano, desde Río Grande hacia abajo, es nuestro segundo hogar; es lo que nos permitió afianzarnos como una banda de proyección internacional, a pesar de que los primeros contactos para salir a tocar al exterior se hayan concretado con giras por Inglaterra, Bélgica, Francia y Alemania. Nuestra gran realización como músicos a nivel global fue visitar América Latina en muchas ocasiones, porque la acogida del público es grandiosa y significa mucho para la historia de Barón Rojo. De Chile tengo los mejores recuerdos de las tres o cuatro veces que hemos tocado allá. Personalmente lo pasé muy bien, y está latente en mi memoria lo que ocurrió en el último concierto que dimos en el Teatro Caupolicán, me dejó un gran sabor de boca porque fue un show muy entretenido. En ese sentido, espero que esta nueva presentación que daremos sea capaz de revivir el gran ambiente que se dio en las ocasiones anteriores.

Para terminar, ¿qué pueden esperar los asistentes a este nuevo concierto y cuáles son las expectativas de la banda al respecto?

Será un reencuentro muy esperado por nosotros, así que, como siempre, pondremos todas nuestras energías en entregar un buen espectáculo, donde mostraremos parte de nuestro último material de estudio, “Tommy Barón” (2012), que es una adaptación al español  de la ópera “Tommy” de The Who y es algo que no hemos hecho en Latinoamérica, así que esa es la novedad que traemos para el concierto. Para nosotros lo fundamental es la conexión que logramos con el público de América Latina y eso es lo que hará que estos conciertos sean inolvidables e imborrables, como siempre lo han sido, porque el público tiene la sangre latina al igual que nosotros, y ese calor al momento de hacer rock se manifiesta de maravilla. Esa es la clave que nos une con la gente: el ambiente que se crea en los shows siempre ha sido fenomenal y es lo más importante para nosotros, así que esperamos que Chile y el resto de los países que visitaremos lo note y lo disfrute.

Muchas gracias por tu tiempo, Armando, has sido muy amable con HumoNegro  y te deseamos lo mejor para este retorno.

Ha sido un placer. Muchas gracias a ustedes por la entrevista y espero que todo salga genial ese día y que el ambiente sea el mejor. ¡Hasta pronto!

Por Hans Oyarzún

Foto por Mikel DLM

Entrevistas

Dean Fertita: “Si voy a aportar algo, tiene que ser diferente de lo que están haciendo los demás”

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Años de trayectoria con proyectos como Queens Of The Stone Age, The Raconteurs, The Dead Weather o Hello=Fire avalan a Dean Fertita como uno de los músicos más moldeables en el rock, llevando su sello de guitarra y teclado como un aporte distintivo en los artistas con quienes toca. Ahora, el músico se pone por primera vez en la primera plana con el lanzamiento de “Tropical Gothclub”, su primer larga duración como solista, el que no sólo recoge ideas de las tantas sesiones de grabación durante la pandemia, sino que también de los años de carretera tocando en distintos países y con distintos músicos.

La llegada de este trabajo fue suficiente para que nos conectáramos con Fertita a la distancia y conversáramos no sólo sobre la creación del LP, sino que también de la manera que tiene de trabajar, el estado actual del próximo disco de Queens Of The Stone Age, cómo surgieron los conceptos que aborda en esta obra, entre otros temas, que abordamos en esta entrevista que te dejamos a continuación.

Hola, Dean, ¿cómo estás?

Estoy muy bien. ¿Cómo estás tú?

Muy bien, gracias por conversar con nosotros sobre tu nuevo álbum. ¿Dónde estás ahora? ¿Sigues viviendo en Nashville?

Sí. Estoy en mi casa en Nashville en estos momentos.

Partamos hablando de tu nuevo disco, “Tropical Gothclub”. Estuviste trabajando con Dave Feeny, que tiene un estudio en Detroit. ¿Viajaste hasta allá para grabar las canciones?

No, la verdad, con Dave tenemos una relación de trabajo desde hace mucho tiempo. Como antes yo vivía en Detroit, lo conozco hace años. Tenemos una relación al punto de que le mando tracks para que los mezcle, confiando plenamente en que sabe los resultados que busco; tenemos ese tipo de química. Para algunas canciones grabé unas partes allá, en unas tres o cuatro grabamos las baterías allá también. Con un amigo trabajamos en las ideas e hicimos unas versiones largas de las canciones, las que después acorté porque realmente no tenía claro qué hacer, sólo estaba materializando las ideas. El hecho de que todas ellas terminaran siendo un disco, básicamente fue un accidente (risas).

De hecho, te iba a preguntar sobre esto. Entiendo que comenzaste a trabajar en esta música durante la pandemia porque tenías mucho tiempo libre. Ya que dijiste que fue un accidente, ¿cómo llegaste a la idea de hacer un disco?

Nunca lo hice, de hecho. Es interesante. En 2020 estábamos preparándonos para grabar con Queens Of The Stone Age, y para todos fue como: “¿Cuánto irá a durar esta cuarentena? De seguro estaremos de regreso en dos semanas”. En 25 años que me la he pasado girando y grabando, nunca había estado más de seis meses seguidos en casa, así que de pronto me vi con mucho tiempo y entendiendo que las cosas seguirían así. En vez de prepararme para regresar a la vida habitual, preferí seguir siendo productivo y tener algo que hacer, para así al final del día sentir que hice algo más que sentarme a esperar que la situación mejorara, eso fue parte de mi rutina. Tengo un pequeño estudio, muy primitivo, así que llevé estas canciones que en mi mente no eran más que demos, y nunca pensé en una colección de canciones que se transformaran en un disco. Estas ideas estaban pensadas para terminar en algún otro lugar, pero no lo hicieron por distintas circunstancias. De pronto, fui persuadido por mis amigos de que debía publicar estas canciones como un álbum, así que confié en su opinión (risas).

¿Por qué decidiste que este álbum estuviera firmado con tu nombre y no con un pseudónimo o un nombre para el proyecto?

Interesantemente, luché porque el disco fuera sólo con el proyecto Tropical Gothclub, esa era la idea, no quería que se interpusiera mi nombre en el camino porque no era algo que había estado preparando ni nada, nunca estuvo concebido como un álbum solista. Así que, nuevamente, por consejo de mis amigos puse mi nombre en el disco y aquí estamos (risas).

También dijiste que el concepto de este disco es la “nostalgia futurista”. Quisiera que nos contaras un poco del significado de esto.

Lo de la nostalgia futurista es porque pasaron varias cosas cuando empecé a trabajar en este material. Eso me dio una oportunidad para realmente pensar en situaciones que han ocurrido en mi vida que me llevaron donde estoy ahora, así que me obsesioné con el hecho de volver a experimentar cosas que hice cuando era joven. Crecí durante los 70, así que volví a toda esa música que escuchaba, me reconecté con elementos que me unen a mis amigos y que se han transformado en parte importante de lo que soy actualmente. No sólo música, también hablo de arte, películas, y cosas por el estilo. Todo eso, sumado al período tan único que estábamos viviendo, el que espero que nunca más tengamos que vivir, me marcó de una forma en que en 20 años más, o incluso ahora mismo, miro profundamente porque realmente definió la forma de ver la vida, hizo que algunas cosas se aclararan, lo que es importante y todo eso. Estoy consciente de que actualmente vivo un período al que recordaré con nostalgia, por lo que de ahí viene el concepto, es lo que rodeaba mi cabeza cuando trabajaba en estas canciones.

¿Por qué nombraste el disco como “Tropical Gothclub”?

El nombre proviene de algo totalmente ajeno a la música. Durante la pandemia pasé mucho tiempo con mi hija, ya que girando por 25 años me perdí de muchas cosas importantes con ella. Cuando comenzamos a trabajar en el próximo disco de Queens Of The Stone Age, con mi familia nos mudamos a California, que era preciso para estar durante ese tiempo porque había una playa cerca. Cada vez que salíamos a la playa, no podíamos evitar pensar en el entorno tan maravilloso, vibrante y soleado, así como en el contraste con el período tan oscuro y depresivo que se vivía, por lo que empezamos a bromear de que íbamos al “Tropical Gothclub” (Club Gótico Tropical) cada vez que salíamos. Luego de que empezamos a bromear con eso, con mi hija comenzamos a tomar fotos en blanco y negro de las cosas más coloridas y alegres que encontráramos, y eso terminó mezclándose con la música en la que estaba trabajando.

Genial. Este es, sin duda, un disco muy ligado a lo que viviste estos años.

Sí, además de eso hay algo más filosófico, en el sentido de que estas ideas de lo bueno y malo, sombra y luz, el hecho de conocerse con lo bueno y lo malo, son cosas muy introspectivas que influyeron mucho. Todas estas cosas son más grandes y personales para mí, por lo que son importantes.

Cuando escucho las canciones de este disco, me recuerda a muchas de las cosas que has hecho en tu carrera, se sienten las influencias de artistas con los que has tocado. De hecho, siempre que he escrito sobre algo en donde estás involucrado, ya sea un show o un disco, te destaco como el “arma secreta” de la banda…

Oh, muchas gracias (risas).

Con todo esto, se me viene a la mente el saber cómo te enfocas a la hora de componer. ¿Tratas de aportar tu enfoque o más bien buscas cómo adaptarte a la situación?

Siempre habrá algo de adaptación cuando trabajas con otros músicos, pero pasa de una forma tan natural, que muchas veces no lo notas. Creo que la forma en que veo las cosas es de siempre aportar algo, si voy a aportar algo, tiene que ser diferente de lo que están haciendo los demás. Hay que sentirse muy cómodo con saber quién es uno y en qué puede ayudar. Cuando trabajaba en estas canciones, esa fue mi intención. Sabía que QOTSA haría otro disco y quería tener algo que aportar, mantenerme en forma como compositor y estar constantemente haciendo cosas, esperando que alguna pudiera funcionar y se complementara con otra idea. Por el otro lado, es interesante que todo esto probablemente no habría partido si no fuera por una conversación que tuve con Alison Mosshart, ya que después de terminar la gira con The Raconteurs, pensamos que quizás sería divertido trabajar en algunas ideas con The Dead Weather, debido a que estábamos todos en casa. Nos enviamos algunos demos, ella me envió una canción llamada “Street Level”, que era solamente su voz y una guitarra, y me encantó la idea y la reinterpreté para incluirla como lado B en el primer single de este disco. Eso me puso en la disposición para trabajar y ayudó mucho, sin duda.

Dean, hablemos de Queens Of The Stone Age, ya que justo un poco antes de que te llamara se confirmaron los primeros shows para 2023. ¿Eso significa un tour completo? ¿Un nuevo álbum? ¿Qué nos puedes contar del futuro de la banda?

Teóricamente, significa todo eso (risas). Vamos acercándonos a la etapa final del disco y estamos totalmente enfocados en terminarlo. De hecho, hace unos días regresé luego de estar durante unas semanas trabajando junto a la banda. Estoy muy entusiasmado, creo que el próximo año será muy divertido.

¿Están pensando en qué fecha de 2023 para publicar el disco?

Depende de cuando esté todo listo, pero idealmente ya estará disponible cuando giremos el próximo verano por distintos países.

Dean, lamentablemente se nos acaba el tiempo. Antes de terminar, quisiera que nos contaras si estás enfocado en algún otro proyecto en estos momentos.

En estos momentos estoy enfocado en terminar el disco de QOTSA, es lo único en lo que pienso por ahora. He tenido conversaciones para hacer algunos shows un poco menos convencionales en torno al disco que lanzaré, pero tengo que pensarlo, ya que está ligado a la agenda que tendré con QOTSA, y espero tener más claridad de eso pronto.

Qué bueno que me dices esto, ya que en el comunicado de prensa del disco dices que no quieres hacer la promoción habitual para esta placa, sino que pensar en algo diferente.

Exacto. He pensado un poco en cómo me gustaría llevar estas canciones a un formato en vivo, lo que me da una oportunidad para llevar a cabo esas ideas y ver si es que funcionan y a la gente le gusta. Tengo también algunos proyectos con amigos, en los que no hemos podido trabajar por la falta de tiempo, pero eso no lo hace menos importantes. Definitivamente tengo que encontrar un espacio para dedicarme a ellos.

Muchas gracias por tu tiempo, espero verte el próximo año acá en Chile.

Esperemos que sí. Muchas gracias, cuídate mucho. ¡Nos vemos!

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