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Within Temptation: Poder y Melodías Memorables

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El regreso de los holandeses a tierras nacionales, tuvo de dulce y agraz. Por una parte, nos encontrábamos con una banda que venía promocionando su último y aclamado trabajo de estudio, “The Unforgiving” (2011), con una gira mundial cuya puesta en escena era la más ambiciosa que los músicos habían realizado hasta la fecha. Tanto así que el mismísimo Robert Westerholt, en una entrevista exclusiva con HumoNegro, nos aseguraba que este sería el mejor show del año.

Por otra parte, se encontraban los fans. Ya se está convirtiendo en tradición que las citas con el rock en el Caupolicán sean recordadas como conciertos memorables, debido a la atmósfera que se crea en el recinto de San Diego, el que invita a una comunión entre músico y público, como pocas veces se puede vivenciar. Sólo basta recordar “La Gala” de Faith No More, la presentación de Anthrax o el más reciente concierto de Motörhead. Esta vez el ambiente era el mismo. Los miles de asistentes lo hicieron sentir cuando pasadas las 21 hrs. se proyectaba sobre un gran telón “Mother Maiden”, el cortometraje que sirve de antesala para “A Shoot In The Dark”. La banda salía a escena, comandados por la bella Sharon Den Adel, para tomar sus puestos en un oscuro escenario de dos pisos. El sonido era perfecto, la banda impecable y el público hizo lo suyo en la que se perfilaba como una noche perfecta.

Con el pulgar en alto, Sharon saludaba al público, y Ruud Jolie en la guitarra principal (remplazando a Westerholt, quien se volvió a ausentar de la gira sudamericana), daba los primeros riffs de “In The Middle Of The Night”, también de “The Unforgiving”. Justo antes del coro, ocurre un apagón de energía que dejó sin sonido a la banda, quienes, claramente sorprendidos, dejaban el escenario ante la perplejidad del público que comenzó a manifestarse. Pasaron unos diez minutos para el retorno de la banda, quienes pidieron disculpas por el incidente y volvieron a interpretar la canción. Como una desagradable sorpresa, llegó un segundo apagón. La banda dejaba el escenario una vez más y la que hace un rato parecía una presentación impecable, ahora tomaba ribetes de papelón.

Sin embargo, a pesar de que fueron casi 30 minutos de incertidumbre y tensión, regresaban al escenario con la misma energía y entusiasmo. Un gesto más que admirable, que demuestra el profesionalismo de los músicos, pero por sobre todo, una gran humildad. Ahora sí, “In The Middle Of the Night” sonó en plenitud. Le siguió “Faster”, sencillo que devolvió la euforia al público, quienes de a poco comenzaban a olvidar el trago amargo. “Fire And Ice” trajo la calma en un momento de intimidad con Sharon de pie en el segundo piso del escenario, dejando en claro que su capacidad vocal no hace más que mejorar con los años.

Llegaba el momento de los clásicos con “Ice Queen”, que sonó sencillamente perfecta y fue agradecida por los fans, quienes nunca dejaron de corear cada letra de la canción.

La grandilocuencia y delicadeza del show quedaba demostrada en la perfecta sincronía que existía entre la música y las imágenes proyectadas, además de un cuidado juego de luces y una actitud que desbordaba energía y entrega en cada canción. En temas como “Hand Of Sorrow” o “Stand My Ground”, se podía apreciar el poder de la banda y la elegancia de la puesta en escena, un equilibrio perfecto entre sofisticación y brutalidad.

Llegaba el momento de volver a “The Unforgiving”, con una nueva intro de la mano de un cortometraje, que a pesar de no contar con subtítulos en español, era observado con atención por el respetable. De esta manera llegaba la bailable “Sinéad”, con una Sharon vistiendo una chaqueta de brillantes e invitando a los presentes a saltar junto a la banda. “What Have You Done” volvió a poner la nota pesada, donde las imágenes de Keith Caputo, cuya voz hacía dúo con la de Sharon, dieron forma a una versión simplemente inigualable.

Después de “Iron” llegaba “Angels”, sencillo de “The Silent Force” (2004), acompañado de su videoclip proyectado sobre la figura de Sharon, donde volvió a brillar la participación del público, que en “Memories”, dejó las cámaras fotográficas a un lado para alzar las llamas de sus encendedores, marcando un íntimo momento.

“Where Is The Edge” mantenía calmos los ánimos, para luego arremeter con “See Who I Am”, que a pesar de sus pasajes melódicos, sonó mas pesada y visceral que en su versión de estudio. El final llegaba con “Mother Earth”, poderosísima interpretación que fue acompañada por un sensual baile arábico de Sharon, y que marcó el clímax de una presentación sensacional.

Momento del bis. La banda agradeció el cariño de los fanáticos, coronando el momento con una fotografía al público y la entrega, por parte de un fanático, de una bandera chilena con el nombre de la banda. “Stairway To The Skies” fue la elegida para terminar el recital, que aunque no era uno de los clásicos, fue disfrutada por los fans, quienes despidieron a los holandeses con un caluroso aplauso.

Dejando de lado las fallas técnicas, Within Temptation cumplió con una presentación impecable y poderosa. Es muy pronto para declarar que su show fue el mejor del año, pero en vista de lo ocurrido, podemos asegurar que una vez más en el Caupolican se vivió una noche para recordar.

Por Sebastián Zumelzu

Fotos: Sebastián Rojas

 Setlist

  1. Shot In The Dark
  2. In The Middle Of The Night
  3. Faster
  4. Fire And Ice
  5. Ice Queen
  6. Hand Of Sorrow
  7. Stand My Ground
  8. Sinéad
  9. What Have You Done
  10. Iron
  11. Angels
  12. Memories
  13. Where Is The Edge
  14. See Who I Am
  15. Mother Earth
  16. Stairway To The Skies

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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