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Weezer: Un clásico contemporáneo

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Cada vez que se planteaba la interrogante sobre qué banda debía venir a nuestro país, la respuesta muchas veces era Weezer, por lo que, al momento de que se dio a conocer la noticia de que el cuarteto finalmente debutaría en Chile, de inmediato se daba a entender que sería una cita de antología. Es improbable determinar cuánta era la cantidad de personas que llegó la noche del martes hasta el Movistar Arena, pero, aunque lamentablemente el recinto no estaba a su máxima capacidad, el entusiasmo palpitante en el aire parecía darle poca importancia a la cantidad de asistentes; Weezer debutaría finalmente en Chile y se acababa una de las esperas que más material entregó durante muchos años, con una serie de chistes, memes, trascendidos, rumores y cuanta otra cosa que aparecía en las redes sociales para generar una expectación en torno a un show que muchos pensaban que jamás llegaría.

Por supuesto, la presencia nacional tenía que ser un obligado de la noche, y fue Protistas quienes jugaron ese papel con una presentación escuchada y respetada por todos los presentes, dando inicio a su show puntualmente, según indicaban los horarios de la jornada. Tras compartir un rato con los presentes, el conjunto nacional se despidió para darle paso a lo que todos esperaban.

Cuando un show es bueno, es bueno, y esa premisa se pudo aplicar desde el minuto en que Weezer subió al escenario para entregar uno de esos conciertos que no pasan muy seguidos en la cartelera local, de esos de los que se hablará y recordarán por mucho tiempo. Independiente de la productiva carrera discográfica que la banda mantiene (un ritmo que los ha hecho publicar ya dos álbumes este año, con otro en camino para 2020), muchos podrían pensar que el repertorio se enfocaría en el material reciente, pero la banda salió de los clichés convencionales para entregar un concierto que se paseó por los puntos más importantes de su discografía.

Bastaron solo los primeros acordes de “Buddy Holly” para que los gritos, saltos y cánticos se multiplicaran en una audiencia que estaba viendo frente a sus ojos uno de sus anhelos más longevos hacerse realidad. Esto no era un tributo, no era un DVD, ni un video de YouTube, Rivers Cuomo y compañía estaban desplegando un arsenal de hits en carne y hueso. Así, sin ningún contratiempo, la noche iría avanzando por distintos hits, desde “Beverly Hills”, pasando por tracks como “Surf Wax America” o “Island In The Sun”, sin duda una de las más esperadas por la audiencia, algo que se notó en la energía que puso al momento de corear uno de los hitazos desprendidos del “Green Album” (2001).

Y es que el show de Weezer se basa precisamente en el concepto de establecer un karaoke masivo a punta de una batería de éxitos, lo que se intercala de manera muy inteligente con algunos covers de canciones tan presentes en la memoria colectiva, como “Take On Me” de A-ha, “Happy Together” de The Turtles, u otras composiciones que aparecerían más tarde en el setlist, como “Lithium” de Nirvana o “Paranoid” de Black Sabbath. En la misma vereda, pero un poco más alejado de todo eso, estaría la impecable interpretación de “Africa”, la canción más popular de Toto y que encuentra una nueva vida gracias al meme de internet que por años hizo que los fans pidieran a Rivers Cuomo y compañía abrazar esta importante composición e incorporarla dentro de su amplio repertorio.

Esa capacidad de mezclar material ajeno con el propio hace de este show una instancia tan importante hoy por hoy, permitiendo que cada asistente encuentre lo suyo en algún momento de este. Sumándole también el gran trabajo que hacen Patrick Wilson, Scott Shriner y Brian Bell dentro de la banda, con este último incluso haciéndose cargo de la voz durante “Paranoid”. Pero tampoco hay que negar que el verdadero punto de atención estaba en Cuomo y su impronta absoluta de frontman, mostrándose participativo y con un ímpetu en el escenario que inspira la sensación de estar viendo un buen show de rock, de esos que solo una banda que ya debería ser catalogada como clásica puede entregar.

Desde un pequeño adelanto de lo que será “Van Weezer” (2020) con “The End Of The Game”, hasta una especie de conmemoración por el aniversario de “Pinkerton” (1996) con “El Scorcho” (álbum que el mismo día cumplió 23 años) fueron apareciendo más adelante en el setlist, desatando incluso momentos de locura con hitazos de la talla de “Hash Pipe” y “My Name Is Jonas”, donde se formó un enorme circle pit en la Cancha VIP, en donde, más que golpearse o empujarse, todos se dedicaron a pasar un buen rato. “Say It Ain’t So” fue el cierre definitivo para un show que comprometió a toda la gente, con la banda agradeciendo un cariño que fue el motor principal de la presentación completa.

Lo que prometía ser un debut soñado fue todo eso y mucho más, porque lo cierto es que no estaba en los cálculos de nadie que el show de Weezer fuera tan despampanante como lo mostrado por Cuomo y sus compañeros durante una hora y veinte minutos. No es necesario tener que ser una banda con infinitas décadas de trayectoria para poner una presentación de primer nivel y, aunque Weezer ya alcanza 27 años sobre los escenarios, igual son catalogados como contemporáneos dentro de la escena. Ahora bien, luego de lo mostrado en el Movistar Arena, quedó más que claro que ya pasaron la barrera para convertirse en un referente del rock para las generaciones futuras.

De si el entusiasmo previo fue el esperado o no, eso se discutirá en otras instancias, pero para quienes tuvieron la fortuna de presenciar el concierto sabrán que esta fecha pasará a la historia como el cierre de un ciclo, el final de una espera y la incertidumbre de si este será un momento que vuelva a repetirse en otra ocasión. Si nos concentramos en la respuesta de ahora, puede que no sea así, pero el antecedente del demoledor show que entregó el cuarteto la noche del martes seguramente pasará de boca en boca, por lo que, de aquí en adelante, serán muchas más las personas que afirmarán haber estado presentes en esta fecha histórica, donde finalmente los cuatro de California pisaron un país que por tantos años les fue esquivo.

Setlist

  1. Buddy Holly
  2. Beverly Hills
  3. (If You’re Wondering If I Want You To) I Want You To
  4. Surf Wax America
  5. Island In The Sun
  6. Take On Me (original de Aha)
  7. Perfect Situation
  8. Holiday
  9. Happy Together (original de The Turtles)
  10. In The Garage
  11. The End Of The Game
  12. Undone – The Sweater Song
  13. Lithium (original de Nirvana)
  14. Hash Pipe
  15. My Name Is Jonas
  16. El Scorcho
  17. Pork And Beans
  18. Africa (original de Toto)
  19. Buddy Holly (versión Barbershop Quarter)
  20. Paranoid (original de Black Sabbath)
  21. Say It Ain’t So

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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