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VUUR y Delain: Reinventando la misma rueda

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Es extraño que se hable siempre majaderamente de cómo el rock pierde terreno ante otros estilos, principalmente por dos motivos. El primero es que en los números no hay grandes pérdidas y público sigue existiendo. El segundo es que, en lo creativo, no hay grandes estancamientos en la visión más general, algo marcado por la existencia de cada vez más (y mejores) mujeres dentro de las posibilidades creativas, algo que hemos dicho muchas veces, por ejemplo, cuando Courtney Barnett vino el 1 de marzo pasado, sin ir más lejos. Por eso la velada del 19 de mayo en el Teatro Cariola no sólo tenía mucho de interesante por la calidad, sino también por las visiones sobre el rock que se ponían en escena, con Delain volviendo luego de apenas siete meses y VUUR luego de quince.

Pese a la prontitud de estos retornos, la gente llegó desde temprano, en una jornada que sería abierta por el crédito nacional Caterina Nix, quien con su banda entregó su ya acostumbrada solvencia y buena voz, junto a canciones bien tocadas que, sin embargo, dentro del contexto de la noche, quizás sería lo más clásico que veríamos en escena, no por ello siendo menos excelente.

El dueto de Caterina con Karin de Slaverty como invitada fue una muestra maestra de cómo se opera en el rock sinfónico. Igualmente fue una buena chance de ver cómo se vienen las novedades con la artista, que hace poco lanzó “Furyborn”, primer sencillo con su banda Chaos Magic, cuyos músicos la acompañaron en escena en media hora precisa para entregar calidad de entrada a los centenares que llegaron temprano.

Delain

Veinticinco minutos después de finalizado lo de Caterina Nix, vino el turno de Delain, que, a menos de dos años desde su debut en Chile, retornaba con material nuevo, el EP “Hunter’s Moon” lanzado hace tres meses. Pero el show que mostraron en el Cariola distaba de enfocarse en novedades y fue más cercano a ese show del Club Subterráneo en 2017, recorriendo la historia de la banda, algo inteligente considerando que a esas alturas, además del público de la banda holandesa, también iba llegando la fanaticada de Anneke Van Giersbergen que más adelante tocaría con VUUR.

Delain es una banda inteligente, de esas que entiende cómo se debe evolucionar, y es excelente la vuelta de tuerca que logra porque hace que un sonido, que pareciera estar estacionado en convencionalismos, logre llegar a un estado mucho más ligado a sonidos populares. Esto puede ser complejo para públicos más tradicionales, pero en una noche como esta calza perfecto, dados los cánones desafiados en la jornada.

Desde el comienzo con “Go Away” y la muy bien recibida por la gente, “Suckerpunch”, que se notó que el nivel de sonido del micrófono estaba muy bajo, algo extraño dada la profundidad de la voz de Charlotte Wessels. Mucho más adelante, ella se disculparía porque no podía dar el cien por ciento al estar muy resfriada, algo que tampoco se notó mucho porque la vocalista saltó y se movió como si estuviera mejor que nunca, y números exigentes con su voz, como “Get The Devil Out Of Me”, funcionaban bien, mientras el resto de la banda se lucía también.

Es interesante cómo es que Delain se mueve en materia estilística, con un look cercano al metal sinfónico, pero que en sus composiciones llevan más hacia el pop, e incluso con citas al famoso millennial woop y líneas más parecidas a lo que haría un Paramore que un Within Temptation o un Nightwish. He ahí también la mirada más interesante que provocan, porque no se trata de un rock sólo muy bien hecho, sino también de una evolución que puede llegar a más oídos, sin duda alguna. Por ejemplo, “Hunter’s Moon”, lo más nuevo de la banda, muestra el camino que pueden seguir, más ligado a la faceta pop que al rock, lo cual es interesante porque hoy no existe verdadero metal pop.

Entre jams de Timo Somers y Joey de Boer, e interludios programados, la banda iba marcando distintos momentos en el show, aunque sin propósitos narrativos o expresivos claros, lo que hacía lucir al concierto como algo más extenso de lo que fue. Ello no afectó mayormente el desarrollo de un espectáculo cuya mayor dificultad seguiría siendo el micrófono no en el nivel óptimo para destacar la voz de Charlotte, quedando sumergida en los instrumentos en canciones como “Mother Machine” o “We Are The Others”, y sería también algo que afectaría a la propia Anneke, por lo que no se ve como tema sólo de Delain, quienes, eficazmente en 70 minutos, configuraron un show a su medida, con un cierre de antología y muy adecuado con la canción “The Gathering”, buscando comunión y entregando otro camino para reinventar esta rueda que sigue girando como es la del rock.

VUUR

Una figura que sabe bien toda la extensión de ese concepto es Anneke Van Giersbergen, artista que se ha movido por todo el espectro, desde lo más sinfónico y suave a lo más crudo. Precisamente en esta última parte del abanico de posibilidades es con lo que volvía, en este caso a dar un show más extenso que su debut con VUUR en Chile en el Teatro Caupolicán abriendo para Epica, y en este caso cerrando la jornada. Aunque Anneke es conocida por lo melódico y lo sinfónico al servicio de sus canciones, ella sentía que tenía que mostrar su lado más heavy metal, y con VUUR lo hace de gran forma. Si Caterina Nix trabaja desde la excelencia y Delain desde la vuelta más pop, Anneke con VUUR busca el retorno a lo básico, y eso se agradece porque muestra que, aunque los riffs sean más duros, la voz de Anneke evoca la misma sensación épica y calidez adecuadas a las canciones, obviamente.

Tres minutos antes de las 22:00 hrs., tiempo convenido para el inicio del show, la banda salió al escenario y de inmediato con “Time – Rotterdam” quedó claro que, lejos de las aventuras melódicas en las que se había metido Anneke, lo de VUUR es orgánico y directo. Lograr canciones interesantes es el reto inicial, pero superado eso, lo que brilla es el complemento de su voz con instrumentos más rockeros que nunca en la carrera de una artista que hace lo que quiere y le sale bien.

A veces da la impresión de que las canciones que conforman el disco debut de VUUR, “In This Moment We Are Free – Cities” (2017), están sobre desarrolladas; de hecho, durando un poco más de lo que deberían, quitándole fuerza al material. Pero esa fuerza logra estar equilibrada en vivo, haciendo que canciones un poco lánguidas en estudio, como “Days Go By – London” o “The Martyr And The Saint – Beirut” logren tomar real vuelo. Parte del atractivo, claramente, radica en el lenguaje corporal de Anneke y los músicos, todos quienes están disfrutando mucho lo que hacen, y eso que parece un premio de consuelo para muchos, en realidad también se traspasa a la manera de interpretar las composiciones.

Igualmente, queda muy claro que a VUUR le queda camino cuando –fuera de excepciones como “Freedom – Rio” o la muy especial “Sail Away – Santiago”, que sólo apareció en el setlist del show en Chile en esta pasada por Sudamérica– los momentos más intensos fueron con canciones de The Gathering, como “On Most Surfaces (Inuït)” o la versión gigantesca de “The Storm” del proyecto The Gentle Storm. La gente hace sentir eso, aunque en verdad el show tiene un gran equilibrio y muestra cómo Anneke cree en lo que está haciendo, y eso le da un peso y una gravedad específicas al proyecto.

El cierre con “Strange Machines” de The Gathering, luego de bromear con que sólo quedaba una canción porque “tenemos que ir a ver la repetición del capítulo de “Game Of Thrones”, dejó en claro de que Anneke no olvida los puntos de partida, pero que no por ello va a mirar sólo hacia atrás. Es en la nueva vida que toman canciones antiguas donde se nota el valor real de VUUR, un proyecto que propone desde lo básico una manera más fresca de vivir cierto tipo de composiciones más rockeras, proponiendo un cierre preciso para una noche de intérpretes femeninas que muestran el camino, sin copiarse ni siquiera a ellas mismas.

Tras hora y cuarto de VUUR, los aplausos llenaban el Teatro Cariola y, así como llega, se va nuevamente la sonrisa de una Anneke que sabe bien lo que hace, y que logra convencer a todo el mundo de eso, con un goce único en el proceso.

Setlist Delain

  1. Go Away
  2. Suckerpunch
  3. The Glory And The Scum
  4. Get The Devil Out Of Me
  5. Hands Of Gold
  6. Sing To Me
  7. Timo & Joey Jam
  8. Pristine
  9. Mother Machine
  10. Don’t Let Go
  11. We Are The Others
  12. Hunter’s Moon
  13. The Gathering

Setlist VUUR

  1. Time – Rotterdam
  2. On Most Surfaces (Inuït) (original de The Gathering)
  3. My Champion – Berlin
  4. The Storm (original de The Gentle Storm)
  5. Days Go By – London
  6. The Martyr And The Saint – Beirut
  7. Freedom – Rio
  8. Fallout (original de Devin Townsend Project)
  9. Your Glorious Light Will Shine – Helsinki
  10. Reunite! – Paris
  11. Sail Away – Santiago
  12. Strange Machines (original de The Gathering)

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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