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Trivium + Dragonforce: Los nuevos sonidos del metal

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El Caupolicán se ha transformado en el refugio del metal en estos últimos días, albergando los dos memorables conciertos de Megadeth durante el fin de semana pasado, y ahora para recibir la segunda visita de los ingleses de Dragonforce y el debut de los norteamericanos de Trivium, el plato fuerte de la noche, dueños de una exitosísima carrera, donde los elogios del público y la crítica han llegado a señalarlos como los llamados a tomar el puesto de Metallica, cuando estos decidan colgar las uñetas.

La jornada es prometedora, y aunque la cancha no logro ser llenada en su totalidad, el entusiasmo es suficiente para recibir el power metal de Dragonforce.

Dragonforce: Haters Gonna Hate

En 2009 fue la primera visita de los ingleses a escenarios chilenos, de hecho, al mismo Teatro Caupolicán. Tres años han pasado desde esa presentación, y era lógico pensar que nos encontraríamos con un Dragonforce mucho más maduro. Lo cierto es que no han cambiado demasiado, pero han consolidado su propuesta, y lo suyo es power metal extra veloz, transmitiendo la recurrente sensación de estar en un show que está hecho para saltar, cantar y, en definitiva, pasarlo bien.

La música envasada se detiene y comienza la introducción que da pie a “Holding On”, tema que abre su más reciente placa, “The Power Within” (2012), y lo primero que salta a la salta a la vista –o a los oídos mejor dicho- es el sonido de la banda, que en vivo se siente mucho más orgánico y natural que en su versión en estudio, donde los arreglos y la sobre producción, dan forma a un sonido plástico y artificial. Eso no ocurre cuando la banda está en escena, y se agradece de sobre manera. Por lo demás, la inclusión del nuevo vocalista, Marc Hudson, quien tomó el puesto de ZP Theart, es una de las mejores decisiones que ha tomado la banda. Hudson es un frontman de tomo y lomo, y mejor aún, un muy buen cantante, alcanzando cada nota alta como nunca pudo hacerlo ZP Theart.

El blondo cantante toma la palabra, para dar la bienvenida y presentar “Operation Ground And Pound”, single de “Inhuman Rampage” (2006), que desata la euforia de los fanáticos en las primeras filas. Uno de los puntos que más se le ha criticado a Dragonforce es la falta de prolijidad que muestran en vivo, en comparación a la perfección y rapidez que se puede escuchar en sus discos. Una vez más, logran demostrar lo contrario cuando Herman Li y Sam Totman interpretan sus solos de manera impecable, con alguna que otra pifia, pero sin perder la garra que los caracteriza, sacando aplausos del respetable, que los admira como si fueran unos Dream Theater hiperventilados y PG-13.

“Cry Thunder”, el primer single de su más reciente placa, hace acto de presencia poniendo a saltar a todo el mundo con su melodía medieval, con sabor ochentero. “Heroes Of Our Time”, llega para reavivar la fiesta y continuar con las guitarras frenéticas y los coros inspirados en hazañas heroicas. El goce de los músicos en el escenario es total, mientras Li hace de las suyas en las seis cuerdas, su compañero lo mira desde un rincón, mientras mantiene la base del tema con una mano, y sostiene un vaso de cerveza con la otra. Frédéric Leclercq y Hudson, son los principales encargados de interactuar con el público, ya sea animándolo o lanzando un par de muecas. Vadim Pruzhanov en el teclado, no deja de saltar o tomar su instrumento para tocarlo junto al resto de lo músicos en medio del escenario. En el fondo, junto a la batería que más tarde usaría Trivium, se ubicaba Dave Mackintosh, que a pesar de estar demasiado oculto, no dejaba de azotar el doble bombo. Lo de Dragonforce es una fiesta que continúa con “Seasons”, segundo single de “The Power Within”, y cuyo video podremos ver durante las próximas semanas, según lo anunciado por Hudson.

“Fury Of The Storm” cae como uno de los clásicos de la banda, con su estruendosa rapidez parafernálica, que es compartida por “Through The Fire And Flames”, que tuvo como previa un desafío por parte del vocalista, quien aseguro que en el show que dieron la noche anterior en Buenos Aires, la gente se volvió loca cantando la canción, por lo que los chilenos debían demostrar que podían más. Nunca sabremos si la victoria fue para nuestro país, pero lo cierto es que el público respondió a cabalidad e hizo de “Through The Fire And Flames”, el gran momento de la presentación de Dragonforce.

El final llegaría con la canción que los catapultó a la fama y se ha transformado en el himno por excelencia de los ingleses. “Valley Of The Damned” fue el azote final de esta fuerza dragónica, que sin ser la protagonista de la noche, demostró que ha solidificado su estilo y sonido. Podrán decir que su música funciona sólo en el estudio, que aceleran mediante programas sus solos de guitarra, que abusan mucho en sus canciones de la frase “So far away”, que su fama se debe únicamente a su participación en la banda sonora del videojuego Guitar Hero y que no son más que un chiste. Para todos ellos, una frase que está muy de moda en estos días por la Internet, “Haters Gonna Hate”.

Trivium: Futuras Leyendas del Metal

La noche era de Trivium, y así lo confirmaban las centenares de camisetas con el nombre de la banda que vestían los fanáticos, que a eso de las nueve de la noche terminaban por completar la convocatoria en el Caupolicán. Ahora sí, se escuchaban los cánticos pidiendo a los norteamericanos, mientras en el escenario era descubierta la batería del ítalo-americano, Nick Augusto, y de fondo se ubicaba el telón dedicado a “In Waves” (2011), el quinto y último LP del grupo.

La espera se hace corta para cuando las luces bajan y “Capsizing The Sea”, tema que fácilmente pudo haber compuesto Trent Reznor, sirve de introducción para “In Waves”, cuyo poderoso breakdown, abriría una noche donde el nuevo metal mostraría sus mejores cartas, y más aún, el porqué es que el estilo, en vez de extinguirse, está en una constante evolución. Los de Florida tiran toda la carne a la parrilla desde un principio con “Pull Harder On The Strings Of Your Martyr”, tema de su disco “Ascendancy” (2005), que hace unos años fue repudiado por los “true metalheads”, quienes incluso ridiculizaron la letra con un popular video en Youtube, donde se traducen los gritos de Matt Heafy en hilarantes versos, parodia que los músicos tomaron con humor en su momento. Ahora “Pull Harder…” se ha transformado en uno de los imprescindibles de Trivium, y se escucha potente en su versión en vivo.

El concierto se disfruta, y pasando por alto la baja convocatoria, Matt Heafy se muestra muy sorprendido con el recibimiento de los chilenos, piropeando cada vez que puede la garra y pasión de la fanaticada criolla, asegurando que en Sudamérica, reside el mejor público del metal en el mundo. Entre otros elogios, destacaron los cantos de las melodías de guitarra, algo que nunca habían visto, y lo bueno del vino chileno. El material más “antiguo” se sigue haciendo presente con “Rain”, donde Heafy ordena que todo que el mundo salte en el quiebre de la canción, acción que es secundada por la totalidad del teatro.

Volviendo a recalcar que en la noche anterior Argentina los había dejado locos, y que Chile debía superar al país vecino, llegaba “Into The Mouth Of Hell We March”, y sin duda alguna, en vista de lo ocurrido durante la interpretación del tema, esta contienda tiene que haber sido ganada por los chilenos. El álbum “Shogun” (2008) seguía siendo revisado con la excelente “Down From The Sky”, que guardando diferencias con la épica que logra en su versión en estudio, no baja la vara del concierto. El único corte extraído del LP “The Crusade” (2006), fue “Detonation”, algo extraño siendo que “The Crusade” en su momento fue vanagloriado como uno de los mejores discos de heavy metal de su generación, y que sirvió a Trivium como una plataforma para llegar a hacerse conocidos a nivel mundial. También durante ese período, sus fanáticos más acérrimos criticaron el alejamiento del metalcore y los guturales que caracterizaban a la banda, que se ganó la denominación de “los nuevos Metallica”. Lo cierto es que la agrupación supo combinar de muy buena manera su nueva tendencia con sus raíces, dando a luz dos álbumes que han terminado por sellar el estilo del grupo. Quizás esa sea una de las razones para dejar de lado “The Crusade”, abrazar la identidad del pasado y sostenerse en la madurez del presente, pero hay que admitir que se echó de menos escuchar algo más de ese disco.

“Built To Fall” nos devuelve a la potencia de “In Waves”, que fue acompañado por palmas y vítores, para volver al pasado con “The Deceived”, y regresar al presente con “Forsake Not The Dream”, que vino antecedido por caluroso un “ceacheí…”, por parte del frontman. Corey Beaulieu, guitarrista y principal responsable de los guturales, toma la batuta en “Ember To Inferno”, tema que pone el título al debut discográfico de Trivium, lanzado el año 2003, y recibido con un aguerrido mosh. Prometiendo volver con cada tour que realicen a futuro, es presentado el primer single en la historia del conjunto, “Like Light To The Flies”, pegada a “Caustic Are The Ties That Bind”, otra de su último álbum y que obligó a ondear los brazos para celebrar la calma de su pasaje intermedio.

“A Gunshot To The Head Of Trepidation” fue otro de los puntos altos de la presentación, dueño de un salvaje pogo. Las voces del público no hacían más que clamar el nombre de “Shogun”, tema del disco homónimo de más de once minutos de duración. A pesar de las plegarias del respetable, Heafy fue incapaz de descifrar el mensaje, y sólo se limitó a aplaudir el entusiasmo de sus fanáticos. Sin embargo, del disco “Shogun” llegó “Torn Between Scylla And Charybdis”, con el particular solo de bajo de Paolo Gregoletto y la desbordante energía de la banda.

El gran final llegaba con “Throes Of Perdition”, dejando en claro que hablar de Trivium es hablar de palabras mayores y que en un futuro, de seguir creciendo como lo han hecho hasta ahora, su legado llegará a ser tan grande como el de leyendas de la talla de Iron Maiden o Metallica. Faltó más público, eso es cierto, pero todos los que estuvimos ahí tenemos en nuestro haber la primera vista de una de las grandes bandas del metal de nuestro tiempo. Los elogios eran acertados.

Setlist

Dragonforce

  1. Holding On
  2. Operation Ground and Pound
  3. Cry Thunder
  4. Heroes of Our Time
  5. Seasons
  6. Fury of the Storm
  7. Through the Fire and Flames
  8. Valley of the Damned

Trivium

  1. Capsizing The Sea
  2. In Waves
  3. Pull Harder on the Strings of Your Martyr
  4. Rain
  5. Into the Mouth of Hell We March
  6. Down From the Sky
  7. Detonation
  8. Built to Fall
  9. The Deceived
  10. Forsake Not the Dream
  11. Ember to Inferno
  12. Like Light to the Flies
  13. Caustic Are the Ties That Bind
  14. A Gunshot to the Head of Trepidation
  15. Torn Between Scylla and Charybdis
  16. Throes of Perdition
  17. Leaving This World Behind

Por Sebastián Zumelzu

Fotos Por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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