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Tom Jones: Sinónimo de excelencia

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Existe un selecto grupo de músicos que pertenecen a una casta especial, artistas cuya sola presencia basta y sobra para llenar un escenario y desatar la histeria de sus miles de incondicionales fanáticos alrededor del mundo. Este es el caso de Sir Tom Jones que, con más de medio siglo de una impecable trayectoria, ha forjado una verdadera leyenda en torno a su nombre, y que por tercera vez regresaba a nuestro territorio para desplegar lo más destacado de su extenso repertorio, incluyendo su más reciente producción “Long Lost Suitcase” (2015), el álbum N° 41 de su envidiable discografía. Si de por sí ver en vivo al nativo de Gales ya se convierte en un privilegio inmensurable, poder disfrutar de su show en un escenario tan íntimo como el Teatro Caupolicán se transformaba en una ocasión imperdible para encontrarse frente a frente con uno de los últimos iconos vivientes de la historia de la música.

Es tanta la devoción que Jones despierta en nuestro país, que desde muy temprano las inmediaciones del recinto de calle San Diego se comenzaron a llenar de cientos de fanáticos ansiosos por degustar de los grandes clásicos del británico. Unos pocos minutos después de la hora pactada aparece en escena la magna figura de Tom Jones y de inmediato una cerrada ovación baja desde todos los puntos del teatro. “Burning Hell” y “Run On” son las encargadas de abrir la fiesta y desde un principio queda en evidencia la calidad del cantante, cuya propuesta se intensifica con el apoyo de sus nueve músicos que saben perfectamente cuál es su rol; por ejemplo, los bronces que suenan precisos en “Hit Or Miss” o las cuerdas que potencian “Mama Told Me Not to Come”. En “Sexbomb” el galés entremezcla en su justa medida su carisma y calidad artística, para personificar de manera excepcional el concepto más propio e inherente de lo que debe ser un show, no necesitando echar mano a tanta parafernalia, ni mucho menos a una puesta en escena llamativa o elaborada, para cautivar a todo un Teatro Caupolicán que se rinde ante su descollante presentación.

Resulta difícil dimensionar cuál es el secreto detrás de la figura del incombustible Sir Tom Jones, con una voz impecable, exenta de ripios y una vitalidad que parece no acusar el paso de sus 76 años de vida. Muy por contrario: pareciese sonar con mucha más fuerza a medida que recorre cada uno de los grandes himnos que conforman su catálogo. Muy pocos artistas se pueden jactar de convertir en un éxito cada obra que interpretan, y desde esta noche un puñado de compatriotas se podrá vanagloriar que fueron testigos privilegiados de la presentación de uno de ellos. Los clásicos “Tomorrow Night”, “Raise A Ruckus” y “Take My Love (I Want To Give It All To You)” siguen cimentando una presentación memorable. Una versión más pausada de “Delilah” hace cantar al unísono a las miles de almas presentes en el recinto, complementándose de justa manera con la sensibilidad de “Soul Of A Man”. Promediando la mitad del show, el tiempo parece haberse consumido en un abrir y cerrar de ojos, y esto es precisamente lo que logra el tigre de Gales: montar una atmósfera donde el entretenimiento y la distracción se transforman en protagonistas excluyentes, en una sucesión de canciones perfectamente interpretadas, con esa textura tan especial que hace que cada nota se llene de emoción y recorra cada fibra del cuerpo, estableciendo una exquisita comunión entre el frontman y su público.

Durante su presentación existe el espacio para rendir tributo a dos grandes iconos del rock, Elvis Presley con “Elvis Presley Blues” y Prince con “Kiss”. La noche sigue transcurriendo de la mano de “Tower Of Song”, “Green, Green Grass Of Home”, y tres incombustibles himnos del catálogo popular: “It’s Not Unusual”, “You Can Leave Your Hat On” y “If I Only Knew”. Como es habitual en cada uno de sus shows, el británico engrandece éxitos del catálogo folk, rhythm & blues, rock y country, tales como John Lee Hooker, Odetta, Randy Newman, Blind Willie Johnson y Leonard Cohen, sólo por nombrar algunos, impregnando ese característico sello personal que lo ha hecho acreedor de reconocimiento a nivel mundial. La potente y decidida voz del galés se expande y viaja por cada rincón del recinto capitalino, envolviendo a los miles de fanáticos nacionales con un manto de delicadez y ese extraño sentimiento de intemporalidad sonora.

Si hay algo en lo que Tom Jones no tiene punto de comparación es su manejo escénico, controlando de manera natural cada uno de sus movimientos y gestos, los que elevan la temperatura y arrancan gritos de excitación desde cada rincón del recinto. No deja de impresionar su habilidad para transformar un arte tan complejo, como lo es la música, en un ejercicio casi trivial que fluye de manera natural a través de cada una de sus fibras. Tras un breve receso, donde el Caupolicán se llenó de gritos histéricos, aplausos y silbidos, el galés vuelve para cerrar una noche perfecta con “Thunderball” y finalmente “Strange Things Happening Every Day”. Con la presentación de su banda en el centro del escenario y un sentido “god bless you all”, se marca el punto final de una jornada de ensueño.

Buscar adjetivos para intentar describir lo acontecido esta noche sería caer en un ejercicio fútil y sin sentido, ya que lo vivido va mucho más allá de un texto que puede ser plasmado en un resumen o una descripción detallada de un show que rayó en la perfección, sino que es algo mucho más emotivo y especial, es esa clase de experiencia que queda grabada con fuego en los sentidos y que nos acompañarán hasta nuestro último aliento. Medio siglo de trayectoria no pasa en vano, y es así como en cada uno de los movimientos, guiños y notas que interpreta Sir Tom Jones, se desprenden pinceladas de talento y matices de carisma, que conspiran en exacta armonía para que, hoy por hoy, esta presentación sea lo más cercano que nos vamos a encontrar a la excelencia.

Por Gustavo Inzunza

Setlist

  1. Burning Hell (original de John Lee Hooker)
  2. Run On
  3. Hit Or Miss (original de Odetta)
  4. Mama Told Me Not to Come (original de Randy Newman)
  5. Didn’t It Rain
  6. Sexbomb
  7. Tomorrow Night (original de Horace Heidt & His Musical Knights)
  8. Raise A Ruckus
  9. Take My Love (I Want To Give It All To You) (original de Little Willie John)
  10. Delilah
  11. Soul Of A Man (original de Blind Willie Johnson)
  12. Elvis Presley Blues (original de Gillian Welch)
  13.  Tower Of Song (original de Leonard Cohen)
  14. Green, Green Grass Of Home (original de Johnny Darrell)
  15. It’s Not Unusual
  16. You Can Leave Your Hat On (original de Randy Newman)
  17. If I Only Knew
  18. I Wish You Would (original de Billy Boy Arnold)
  19. Thunderball
  20. Kiss (original de Prince)
  21. Strange Things Happening Every Day (original de Sister Rosetta Tharpe)

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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