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Tom Chaplin: Así se siente la nostalgia

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La nostalgia prematura es algo extraño cuando algo de hace no mucho tiempo se siente como si fuera de una vida pasada. Ecos de hechos pasados, de personas que ya no están, de darse cuenta de cómo se dio vuelta el calendario, todo a través de una canción. Eso es lo que entregó a ratos Tom Chaplin, conocido por ser el vocalista de Keane, en su primera presentación como solista en nuestro país, ante una Cúpula Multiespacio repleta y entregada al intérprete inglés. Pero no sólo hubo espacio para éxitos pasados, sino para probables éxitos del futuro, porque Chaplin tenía como excusa para su regreso un nuevo disco, su primer trabajo solista, “The Wave”, salido el año pasado, y que dejó en claro que la voz de Keane tenía más que ofrecer que esos acordes que son marca registrada de Tim Rice-Oxley.

En “The Wave” Chaplin entregó un material perfecto para acompañar a gente en medio de la soledad, a personas en medio de huracanes, y a amigos en medio de quiebres, todo en medio de canciones tan tiernas como potentes, con pinta de suaves, que pegaban duro. Eso se pudo ver en el show en nuestro país, que en su primera parte tuvo énfasis en estos tracks solistas, moviéndose desde lo emocional al callo como en “Bring The Rain”, hasta la charla motivacional en tracks como “The River” o el que le da su nombre al disco, todo con una voz que no sólo se mantiene como en los mejores tiempos de Keane, sino que en sus entonaciones puede tener más matices que se le atribuyen a una madurez que calza con la adultez de gran parte de la audiencia que lo lleva escuchando desde la adolescencia.

Por supuesto que los momentos de mayor comunión del show que se extendió más allá de la hora y 40 minutos fue con los hits de Keane. El primer gran karaoke fue con la calma “Bedshaped” y el baile se impondría con “Sovereign Light Café”, pero mientras las versiones de la banda se mostraban como competentes, los arreglos hacían que temas como “Quicksand” se destacaran. Usualmente la nostalgia se avizora como patrimonio del tiempo extenso, teniendo que pasar décadas para que esta se presente con propiedad, pero a veces una década es suficiente y es extraño ver gente que, fuera de La Cúpula sería considerada como “joven”, caer en este ejercicio de nostalgia, pero es así, y es el poder de la música y de estos tiempos, donde los lanzamientos son múltiples, la vida es fugaz y la nostalgia demora mucho menos en llegar.

Al momento de “Crystal Ball” cerrando el set principal, daba igual el año, el lugar o cuántos años se tiene, porque ese hit volvía a golpear con su coro lleno de añoranza adolescente y acordes divertidos. “Cheating Death”, al regreso para el encore, podría haber sido un tema nuevo, como lo era hace 10 años, o en 10 años más, pero Chaplin lograba una sensación de buenos tiempos ahí, en frente, en el escenario, conectando partes de la memoria de forma evidente.

The Lovers Are Losing” y “Everybody’s Changing” fueron muy coreadas, y la propia de Tom, “See It So Clear”, lograba convertir todo en un rincón de luz, para finalizar con el hit planetario “Somewhere Only We Know”, que no sólo fue entregado con convicción por Chaplin, sino que transmitió esa posibilidad de ser el portal que separaba dimensiones, la de ayer y la de hoy, por medio de un show sólido donde un artista no negó su pasado y, a la vez, podía mostrar que mirar hacia delante también es posible cuando las canciones y la motivación está del lado de la creación. Un espectáculo donde pudo pasar la vida por delante, pero también invitó a mirar a Tom Chaplin como un artista que puede trascender a la banda de la que proviene, haciendo dialogar sus mundos y tiempos de gran manera, tal como pudo ver el público chileno en una noche fría de septiembre.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. Still Waiting
  2. Hardened Heart
  3. Bend And Break (original de Keane)
  4. Solid Gold
  5. I Remember You
  6. Silenced By The Night (original de Keane)
  7. Hold On to Our Love
  8. Clear Skies (original de Keane)
  9. Worthless Words
  10. Bring The Rain
  11. Bedshaped (original de Keane)
  12. The River
  13. Quicksand
  14. Better Way
  15. Sovereign Light Café (original de Keane)
  16. The Wave
  17. Crystal Ball (original de Keane)
  18. Cheating Death
  19. The Lovers Are Losing (original de Keane)
  20. Everybody’s Changing (original de Keane)
  21. See It So Clear
  22. Somewhere Only We Know (original de Keane)

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Boy Pablo: El otro lado del paraíso

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El mismo día en que se socializó la información de que Carabineros de Chile está disparando balines con plomo y casi nada de goma a chilenas y chilenos, entregando más datos para creer que se está viviendo un infierno en ciertos espacios del país, se configuró una especie de burbuja o paraíso en el subterráneo que es Club Blondie, como ha sido desde hace unas semanas, esta vez con la excusa del debut de Boy Pablo en el país de sus padres. Una cita muy esperada, con casi todos los tickets agotados con semanas de anticipación, y que demostraría como, a veces, la música y la comunión son un escape paradisíaco en medio de tanta miseria, dolor e injusticia.

La citación fue temprano, con mucha gente ingresando poco a poco desde las 19:30 hrs., repletando el tradicional recinto, con sonrisas y ánimo por doquier, algo demostrado por gritos como “el que no salta es paco”, “Piñera culiao” o “chúpalo Karol Dance” calentando las gargantas y las articulaciones porque, obvio, todo el mundo saltó: nadie quiere ser Carabinero hoy por hoy, menos cuando el ánimo es pasarlo bien. Al son de Vampire Weekend y otras bandas pop e indie dieron las 20:30 y la impaciencia se tomó el ambiente, la gente de adelante quedó aún más apretada, y el espíritu adolescente se esbozó más que nunca cuando 6 minutos más tarde comenzó a salir la agrupación, encabezada por el hype-man Eric Tryland, que además toca teclados, hace voces, mueve el pandero y contagia su sonrisa en cada compás. Pero si la reacción de la gente fue ruidosa con la banda, cuando Nicolas Pablo Muñoz apareció con su camiseta de la selección chilena en Francia ’98 (y con la ‘9’ de Zamorano, nada menos) la Blondie rugió, y desde ese momento, las sonrisas se tomarían el aire, el calor, la vibración y también los sonidos.

La banda jamás es diestra o compleja en su labor, ni tampoco el sonido es prístino, pero lo que lograba con su energía era infectar en el mejor de los sentidos a quienes repletaban la Blondie. “Yeah (Fantasizing)” puso los cuerpos a bailar, en tanto que “wtf” pegada con el hit “Feeling Lonely” y los pasitos a lo banda de cumbia bien coordinados imprimieron urgencia en los ritmos. Usualmente se compara a Boy Pablo con Mac DeMarco, pero las energías son muy diferentes: mientras Mac busca divertirse indulgentemente con sus compañeros, Nicolás Pablo trata de contagiar lo que a su banda de amigos le parece gracioso, y es eso lo que más ayuda a que el show jamás decaiga. Luego del mash-up preciso entre “ur phone” y “Roar” de Katy Perry, la banda muestra una canción completamente nueva, y en vez de lo típico, de bajar las energías por el desconocimiento, entre Eric y Pablo conectaron a la gente a “JD’s Song”, haciendo que luego en el karaoke colectivo de “Sick Feeling” se sintiera como que todo estaba fluyendo perfecto.

Aunque son jóvenes y adoran reírse, no por ello Boy Pablo desperdicia su capital más importante, que son las buenas canciones. Por ello, en vez de operar con la versión disco que estuvieron rotando en Europa y EE.UU., “Ready/Problems”, una de las composiciones más intensas de la agrupación, llegó en su versión más directa al escenario subterráneo de la Blondie. Aunque es el tema que cierra su primer EP “Roy Pablo” (2017), muestra de lleno las vibras que presenta la propuesta musical de Muñoz y los suyos. En vez de centrarse en ese indie lo-fi tan atractivo y sencillo de encapsular como hacen tantos, Boy Pablo bebe de otras vertientes, que se materializarían de la forma más inesperada ante el joven público en el encore, más ligadas a un pop clásico, setentero, más dramático y simple, que habla más del amor que de los amantes, más del sentimiento y qué se hace al respecto que de historias, y es en “Everytime”, el hit planetario, que este tipo de sonido permea a todo el resto de las ansias. Una versión de esa canción al estilo pop italiano ganaría San Remo, fácilmente.

El avance del show, la buena onda, y cuán fuerte la gente corea cada letra de las canciones, hace que se huelan las sonrisas, se olvide lo pésimo que se pasa a algunas cuadras más allá o el temor que dan en la noche los “pacos”, y lo que queda es bailar. Bailar mucho. Si en “Everytime” o “Sick Feeling” la sensación es de un tipo de pop más europeo, “Losing You” tiene un ritmo más latino, donde se notó también la solidez de Sigmund Vestrheim y de Henrik Åmdal en el bajo, además de la colaboración en timbales de Esteban, hermano de Pablo. La gente cantaba, bailaba, saltaba, y también seguía las instrucciones de Eric para hacer palmas o atinaba a prender las lámparas de los smartphones en canciones de mayor recogimiento como “Limitado”. Aunque a Pablo le encanta decir que le carga escribir letras, esa simpleza de las buenas frases explica en buena parte la efervescencia de la gente.

No se trata de un ambicioso músico, o de un sobredesarrollado producto, y eso genera reacciones genuinas que se acentuaron en “tkm”, quizás la canción más triste elaborada por el proyecto musical, y que también exhibe esa capacidad de ser una oda al pop más clásico, si incluso el coro tiene una melodía que podría estar presente en cualquier composición romántica latina. Pero no sólo es el amor o el desamor, porque en el show esta canción también se configuró como un punto de encuentro, emocional y físico, con espacio para respirar, también para sentir y cabecear un poco antes del “la la la lá” final, transitando hacia el final del set principal, casi una hora después del inicio, ante un público que no quería irse, y que nuevamente volvía a la lógica movilizada.

Tras un par de minutos, la banda volvió, y Pablo quería hablar, pero antes la gente cantó “Pablito escucha, en Chile se tortura” y “Piñera conchetumare”, tras lo cual el artista dijo que “apoyo a la justicia y que escuchen al pueblo”, dando paso a que el público entonara “el pueblo unido”. Tras intentos de que escucharan a Pablo, él explicó cómo sus padres le legaron mucha música que luego sería parte importante de lo que es como compositor hoy, y he ahí que música como la de la Nueva Ola le pegó, tras lo cual presentó un cover de “Al Pasar Esa Edad” de Los Red Juniors. Ahí se mostró parte importante del ADN de Pablo como compositor, y otro lado estuvo con otro cover, el más conocido “50 Souls And A Discobowl” de The Lionheart Brothers, justo antes de la catarsis final en este paraíso improbable pero real que formó en la tarde del 16 de noviembre con “Dance, Baby!”.

Más allá del show con sacarse la polera, el maravilloso solo final en keytard de Eric o lo movida de la canción, lo primordial fue notar cómo un proyecto de amigos se volvió una banda sólida, competente, divertida y contagiosamente viva. En 75 minutos, el debut de Boy Pablo fue un verdadero escape a los balines rellenos de plomo que sacan ojos, configurando bajo tierra, donde se supone que debiera estar el infierno, otro espacio celestial, mediante música de esa que mueve las entrañas y las decenas de músculos que se necesitan para sonreír como estúpidos, porque sí, incluso en los tiempos más oscuros se necesitan instantes de felicidad, y qué alegría cuando eso lo traen artistas transparentes y genuinos mediante música pegajosa y llena de intrigas divertidas que se cierran y devuelven a la lucha cuando el propio Pablo cantó el mantra de estas semanas: “el pueblo unido jamás será vencido”.

Setlist

  1. Yeah (Fantasizing)
  2. wtf
  3. Feeling Lonely
  4. ur phone / Roar (original de Katy Perry)
  5. JD’s Song
  6. Sick Feeling
  7. Ready/Problems
  8. Limitado
  9. Beach House
  10. Never Cared
  11. Everytime
  12. Losing You
  13. tkm
  14. Al Pasar Esa Edad (original de Red Juniors)
  15. 50 Souls And A Discobowl (original de The Lionheart Brothers)
  16. Dance, Baby!

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