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Timo Tolkki: La perspectiva de un creador

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Es complejo pensar en conciertos de homenaje a un instrumentista y compositor en particular, porque no se sabe dónde termina el show propio y dónde el tributo. Pero como vimos hace unos meses con Steve Rothery, incluso cuando existe una banda tributo, el músico original, con calidad e intención, logra convertirse en una luz que distingue la creación y su significado. Es una línea muy fina, pero cuando el músico tiene la calidad, es algo que ocurre, tal como también pasó en la noche del 8 de septiembre con Timo Tolkki, quien fuera vocalista y guitarrista de Stratovarius, época recordada en un Club Blondie casi repleto, aunque antes habría más momentos.

Cuando todavía era temprano, puntual a las siete de la tarde, se subió al escenario Caterina Nix con Chaos Magic para tocar temas de los dos discos del conjunto, tanto del homónimo de 2015, como de “Furyborn”, lanzado recientemente. Este proyecto fue iniciado por ella con el propio Timo Tolkki, por lo que el sonido se hacía muy familiar para el centenar de personas que estuvo ahí en el inicio de este show.

Like Never Before”, “You Will Breathe Again” o “Furyborn” sonaron en la potente voz de Caterina, un crédito probado en los escenarios, con una elegancia escénica precisa para el sonido que tiene su banda. El único detalle era el mix entre los instrumentos y la voz. La batería de Carlos Hernández sonaba por sobre todo el resto, lo que quitaba la chance de poder sentir las sutilezas de las figuras de guitarra o la voz de Caterina, parte importante del atractivo de este proyecto. Pese a ese detalle, el show fue potente y tuvo un final muy especial con el propio Timo subiendo a tocar “I’m Alive” con Chaos Magic. 45 minutos precisos y que anticipan lo que será el lanzamiento en vivo del nuevo disco de la banda a fin de mes.

Pocos minutos después, y con una puntualidad que se agradece, Timo Tolkki subió al escenario con la banda tributo a Stratovarius, Visions, y la gente vitoreaba al guitarrista que, igualmente a grandes momentos de genialidad, también ha tenido instantes muy complejos que enfrentar. El público reconoce al gran finés, quien sube al escenario con “Pomp And Circumstance” y luego aparecen los riffs de “Black Diamond” para romper con todo e iniciar el frenesí que casi no tendría freno. Visions no sólo era una banda competente, sino que un perfecto complemento para Tolkki, quien se notaba feliz con todo lo que ocurría en canciones como “Paradise” y “Against The Wind”.

Richie Zúñiga hacía lo mejor posible para dar con los tonos necesarios en las voces de estas canciones, y daba con el tono de lo que era esa noche: estas canciones son nuestra adolescencia, son nuestra infancia, son nuestra vida. Muchos coreaban cada letra como si la vida hubiera vuelto a ser lo que era cuando Juvenal Olmos dejaba eliminado a Chile del Mundial de Fútbol, cuando el “Choro” Navia era lo más grande, o cuando Piñera no estaba ni cerca de la presidencia. Son recuerdos y visiones de otro momento, ahí, en la Blondie, sonando fuerte y claro, en canciones como “Eagleheart” o “Galaxies”, que Richie hacía que la gente coreara para extender la sensación de que este es un momento donde se honra a Tolkki y también a esa visión de sus canciones.

Aunque la banda tributo suene increíble, eso no distrae de la pasión que Tolkki tiene por sus riffs y sus solos. Cada vez que tomaba el protagonismo, denotaba esa chispa especial que caracteriza a aquellos con el carisma necesario para sobresalir. Esto se nota de forma más clara cuando también el sonido es más claro, como en los tracks acústicos donde sólo era la guitarra electroacústica y la voz de Richie, haciendo “Coming Home” y “Forever”, con un intermedio con el cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven, más conocida como “la canción de la alegría”.

Dentro de todo lo bueno de Visions, es destacable la falta de egoísmo de Omar Alvear, guitarrista del conjunto, que hizo de segundo guitarrista apoyando a Timo. Este tipo de gestos importan; el respeto no se muestra en un aplauso o una frase vacía, sino que en acciones. Sin duda que Visions aprovechó a Mister Tolkki todo lo posible, con Sebastián del Pino luciendo su batería de forma permanente, potente, arrolladora, siendo el único que podía seguirle el ritmo a Timo, y con Raúl Tobar y Javier Mancilla siendo perfectos en lo suyo, algo necesario para que Timo realmente se luciera. No es lo mismo tener una pista y tocar encima, que tener una banda que te empuja a dar más y más, y hasta en este apartado Tolkki tuvo a pares para lucirse.

El concierto tuvo sólo clásicos y casi solamente de discos de los años 90, algo que pega duro, en especial con un sonido tan bueno como el que hubo en Club Blondie. “Distant Skies”, “The Kiss Of Judas” o “Speed Of Light” lucían a la gente y su capacidad de corear todo, de saltar, de vivir el evento al máximo. Quizás eso fue lo que se afectó con el quiebre en el espectáculo para hacer el bis. Durando más de lo usual, incluso permitiendo que Tobar, Mancilla y Del Pino improvisaran un cover a la versión de René Calderón de “Shock” de John Tesh, esa canción más conocida como la de El Tiempo en Mega. Esto quitó un poco de momentum, y por ello la gente aplaudió menos cuando Timo volvió al escenario y explicó que, pese a sus problemas en la garganta, cantaría una canción. La elegida fue “Hold On To Your Dream”, de los tiempos en que él cantaba en Stratovarius, antes de los problemas y de las trabas legales que ahora lo distancian del conjunto. Aun así, los momentos que entregó esa banda no son negados, sino que celebrados en un show que cerró perfectamente con “Father Time”, “Twilight Symphony” y una rareza que sólo tocó en Chile: “Legions”.

Timo Tolkki demostró la diferencia que puede marcar un intérprete y cómo esto puede evitar que estemos ante un tributo anodino. Al final, es el creador el que está ahí, trazando luces y mostrando su mirada sobre su instrumento. Y ahí es que, en casi dos horas, Timo Tolkki nos llevó a su Stratovarius, con una muy buena banda chilena, llegando a corazones, memorias, historias y pasados para un presente disfrutado a concho.

Setlist

  1. Black Diamond
  2. Paradise
  3. Against The Wind
  4. Eagleheart
  5. Galaxies
  6. Hunting High And Low
  7. Destiny
  8. Coming Home
  9. Forever
  10. Phoenix
  11. Distant Skies
  12. The Kiss Of Judas
  13. Will The Sun Rise?
  14. Speed Of Light
  15. Hold On To Your Dream
  16. Father Time
  17. Twilight Symphony
  18. Legions

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Howard Jones & Saiko: Masterizando legados

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Howard Jones

El riesgo para un proyecto musical con trayectoria está en perder calidad, potencia o la capacidad de mantener a flote las ansias creativas, enfrentando los éxitos pretéritos sin ponerlos como tabla de salvación, sino como un recuerdo bello y conmemorable. Por ello es refrescante ver bandas o artistas con décadas de trayectoria que siguen sacando buen material nuevo, evitando mirar tan atrás como para llegar a chocar, y así no sólo dejar a su público feliz, sino también a nuevos entusiastas. Esto es lo que unía en la noche de celebración del Aniversario 26 de Club Blondie a Saiko y Howard Jones, con backgrounds muy distintos: mientras la banda nacional ha tocado muchísimo en ese recinto y ha hecho del espacio subterráneo parte importante de su historia, el músico británico debutaba en Chile en ese, probablemente el lugar donde más ha sonado su música y que parecía perfecto para abordar tal debut.

Saiko salió primero a escena, pasadas las 21:15 hrs., con dos novedades: la más evidente era el debut en la batería de Mauricio Clavería, histórico baterista de La Ley y también de Diacero, donde comparte créditos con el bajista Luciano Rojas, nexo que ayudó a su integración a Saiko, marcando el primer momento con una intro tipo remix de “La Fábula”, donde Clavería mostró de inmediato esa potencia y urgencia, llena de recursos estéticos, que calzan con el perfil de Saiko. La segunda novedad fue la integración como guitarrista del productor y arreglista Martín D’Alesio, quien, tal vez no tan evidente, también es otro salto de calidad para una banda que en Rojas y Denisse Malebrán ya tiene un tótem absoluto. Y, además, están las canciones.

El inicio era arrollador con “Las Horas”, cuya letra tan poética como clara calza perfecto en una semana de recogimiento, como ocurre cada 11 de septiembre. La propia Denisse decía al final “nadie está olvidado”, quizás ante la gente que no agarra esa referencia como algo absolutamente coherente a la canción y su triste historia contada. Amados y amantes que también se encuentran en “Amor Que No Es” o en “Happy Hour”, tracks clásicos de los primeros discos del conjunto, que la gente coreó y disfrutó, con un sonido que no parece querer envejecer, pese a que van casi veinte años desde la salida de esos singles. He ahí la importancia de “remasterizar” la propia pega, no hacerla siempre igual, porque el diablo está en los detalles y el infierno puede estar al alcance de la mano cuando el piloto automático se enciende.

Una vibrante versión de “Estrechez De Corazón” y “Azar” terminaban con un tren de canciones más antiguas para dar espacio a otras que no por no ser longevas tienen menos arrastre. “Es Tan Lógico”, “Fluvial”, “Arder El Cielo” y “Viaje Estelar” hablan de una época de apariencia más calma en lo musical, pero de intensidad en lo emocional; de un pop potente, de excelencia, como siempre lo intentan generar, y en el escenario esto gana en credibilidad, aunque da la impresión de que con los nuevos integrantes y este énfasis, Saiko perfectamente puede elevar su sonido a los umbrales de un arena rock, porque la capacidad está, y con Clavería y Rojas como la base rítmica, y Malebrán con D’Alesio en lo melódico, perfectamente eso es posible.

Cuando Miro En Tus Ojos” iniciaba el trecho final, con puros golazos, que continuarían con “Limito Con El Sol”, luego con la upbeat “Debilidad”, y finalizando con un bis en “Lo Que Mereces”, en una hora de calidad y de conexión con su propia historia, esa que Saiko se ha encargado de tener bien a salvo, evitando la nostalgia excesiva. Esto mismo es lo que ha hecho Howard Jones, quien desde ser un maestro de los sintetizadores en los 80, ha comprendido cómo la música muta. A las 22:48 se subió al escenario de la Blondie, que estaba casi llena, para demostrarlo.

Tímidamente en el piano, Jones hizo una versión calma de “Hide And Seek” para luego sumar a Robbie Bronnimann, productor electrónico con el que Howard logró configurar el sonido que le quitaba el sueño y que se convirtió en el muy buen disco “Transform” (2018), una evolución lógica, pero llena de arrojo del pionero del synth-pop. Algo notorio en la canción que le da nombre al álbum o en “Take Us Higher”, pero también en el track del recuerdo, como la excelente “Equality” que, con un Howard colgándose la keytar, ganaba en potencia no sólo por la canción o los sintetizadores, sino en la re-producción esbozada por Bronnimann, que transformaba una canción de 1984 en el discazo “Human’s Lib” en algo que 35 años después puede sonar como si hubiera salido ayer.

Luego de otro momento en el piano de Howard con “No One Is To Blame”, seguía el frenesí electro-pop con “Beating Mr. Neg” o la excelente versión de “Everlasting Love”, que incluso se permitía entrecruzar con la línea melódica de “Twist And Shout” de The Beatles como si fueran canciones hermanas. Esa es la maestría de Howard Jones, quien, pese a no alcanzar una potencia vocal gigante, igualmente puede llegar a notas precisas, algo que no perdía de vista su micrófono a lo Chayanne, lo que también hizo que su gestualidad fuera muy particular, con atisbos de lo que había hecho hace un par de años David Byrne, por ejemplo.

El momento más bailable (y que también recordó un tanto al “Blue Monday” de New Order) fue “The Human Touch”, una vibrante construcción sonora que también tenía en las pantallas atisbos de Pet Shop Boys o de The Chemical Brothers, pero acercado de una forma única por la capacidad gestual de Howard Jones, quien a sus 64 años es capaz de entregar intensidad corporal cuando las canciones lo requieren. Esa canción donde se critica la posibilidad de reemplazar el “toque humano” por reacciones y acciones automatizadas, casi de máquinas, era a la vez algo completamente vital. En la máquina se ve el catalizador de un orgullo de ser humanos, de vivir los momentos con plena consciencia y querer hacerlos parte de un todo. Es eso que pone a la gente a bailar, pero además a darse cuenta del momento que se vive. Por ello, calzaba perfecto que luego Howard se sentara en el piano nuevamente para (cambiándole la letra un poco) hacer una versión 2.0 de “Life In One Day”, comprendiendo cómo ahora los días son más rápidos, urgentes, precisos, erróneos e inabarcables, como también lo expresa “Tin Man Song”.

El tramo final, que partía con “The One To Love You”, era de mayor repercusión con clásicos como “What Is Love?”, canción implacable y atemporal, para luego dar con el karaoke colectivo de “New Song”, justo para un pequeño bis que culminaría todo en “Things Can Only Get Better”. Y sí, es cierto, todo podrá estar mejor, en especial cuando vemos en figuras como Howard Jones las respuestas o, al menos, los ejemplos a seguir. En vez de caer en la espiral de la nostalgia vacía, una pequeña reinvención de lo propio es buena y no sólo hace lucir mejor todo, sino que también entrega más armas para la creatividad y, así, extender los legados mucho más allá, como se pudo ver en una noche brillante de artistas que siguen avanzando, hacia adelante, en una Blondie donde sonidos así no perecen, sino que se iluminan entre bolas disco y pasos de baile eternos.

Setlist Saiko

  1. Intro La Fábula
  2. Las Horas
  3. Amor Que No Es
  4. Happy Hour
  5. Estrechez De Corazón (original de Los Prisioneros)
  6. Azar
  7. Es Tan Lógico
  8. Fluvial
  9. Arder El Cielo
  10. Viaje Estelar
  11. Cuando Miro En Tus Ojos
  12. Limito Con El Sol
  13. Debilidad
  14. Lo Que Mereces

Setlist Howard Jones

  1. Hide And Seek
  2. Transform
  3. Take Us Higher
  4. Equality
  5. No One Is To Blame
  6. Beating Mr. Neg
  7. Everlasting Love
  8. Hero In Your Eyes
  9. The Human Touch
  10. Life In One Day 2.0
  11. Like To Get To Know You Well
  12. Tin Man Song
  13. The One To Love You
  14. What Is Love?
  15. New Song
  16. Things Can Only Get Better

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