Contáctanos

En Vivo

The Sea and Cake: La perfección de la sutileza

Publicado

en

Extraño es hablar aún sobre The Sea and Cake como la banda paralela de cada uno de sus integrantes. Extraño es asimilarla como proyecto alternativo cuando llegas a entender la calidad musical, la exquisita composición, o cuando recuerdas que llevan 20 años juntos y nueve discos al hombro.

Cada uno de sus proyectos solistas o en conjunto, han tendido en cierto modo (o mejor dicho, al ojo crítico) a eclipsar la rica y variada discografía de estos músicos de Chicago. Bandas paralelas, como es el caso de John McEntire y Tortoise, en donde cumple un rol multifuncional a diferencia de lo que hace en The Sea And Cake, cumpliendo sólo en batería. O la de Archer Prewitt y su nutrida carrera como solista además de su participación con The Cocktails. O también sobre los trabajos solistas de Sam Prekop y Eric Claridge, los cuales provienen de Shrimp Boat. Finalmente decantan en un proyecto “paralelo” en donde hacen gala de una exquisita y delicada discografía, y que, a punta de post-rock, bossa y principalmente pop, son capaces de llevarnos a momentos sublimes como fue el caso de este domingo en el Centro Cultural Amanda.

Esto comienza con la bonita introducción nacional por parte de Astro, quienes tuvieron que salir un poco más tarde de lo acordado, debido a esta mala costumbre que se está dando en Chile sobre llegar tarde a las tocatas-fiestas. Sonido sicodélico y cumplidor en su rol de introducción a los de Chicago. Luego vendría la super banda independiente chilena de “Caravana”, que de a poco nos sumergieron en un ambiente que venía con sonidos más suaves y melódicos.

Luego vendría el turno de Prewitt, Prekop, McEntire y Claridge que, distribuidos en ese orden, se disponían a entregarnos unos de los mejores y más completos conciertos del año, por decir lo menos.

Todo comienza a teatro lleno con la delicada guitarra de “Weekend”, en donde los sintetizadores que acompañan el tema de estudio sobraban mientras entremezclaban la precisa voz de Sam Prekop, con los delicados acordes de Prewitt. Luego seguimos con la alegre “Windows Sills” y “The Staircase”, del aplaudido “Car Alarm” (2008), en donde ya inmersos en el trance hipnótico de esas dulces y bellas melodías, sólo bastaba con dejarse llevar.

Luego vendría el primer guiño al último disco (“The Moonlight Butterfly”, 2011) y una de las razones de su visita a Chile, tocan “Up on the North Shore”, con la cual, entre quiebres rítmicos y morisquetas que nos entregaba McEntire, simplemente no podías dejar de bailar, y sonreír.

Así pasamos a los temas del disco “Everybody” (2007): “Middlenight”, “Crossing Line” y “Exact To Me”, un poco menos dulzonas, pero precisas para subir el movimiento y el ritmo; aquí nos dan muestra de las infinitas capacidades técnicas que quizás, entre tanta melodía deliciosa e hipnótica, por ahí alguien puede olvidar. Así seguimos en la misma línea con “Scort” y “An Assassin”, el show no baja ni un segundo la atmósfera, acompañada de delicados fondos de colores con fotografías, que solo ayudaban a darle más intimidad al momento.

Con “Midtown” dan una merecida pasada a esos característicos rasgueos bossa que mezclan de manera magistral con los bajos de Claridge y los cantos -en esos momentos casi susurros- de Prekop.

Continuaban con “The Argument”, del disco “The Fawn” (1997), uno de los momentos más altos de la noche, con el ritmo de John McEntire casi marcando el pulso de los oyentes; las guitarras de Prewitt y el bajo de Claridge, rompiendo una y otra vez con los ritmos, subiendo y bajando, nos tenían a todos entregados a esa bella suerte.

Cierran con “Coconout”, pero, al recibir el ensordecedor griterío y aplauso de los espectadores, vuelven inmediatamente con “Lyric” de su último disco, para luego terminar la hermosa noche con el broche de oro de “Parasol”, segunda canción del disco “Nasaau” (1995)

La agrupación nos entregó una pasada por casi toda su nutrida discografía, llevándonos de un lado a otro desde el post rock hacia el bossa, de un lado a otro con una armonía tal, que no permitía siquiera sentir cada uno de los cambios.

Lo más bello de The Sea and Cake es definitivamente la sutileza, lo delicado, lo discreto, la perfección de lo preciso; un trabajo de cirujanos, como una ecuación química perfecta y armónica en busca del equilibrio. Temas mágicos y sin pretensiones, salvo disfrutar. Algo de lo cual, quienes participamos en esta bella noche en Amanda, pudimos disfrutar y seguir recordando como uno de las grandes tocatas del año, aquí en Santiago.

Por Pablo Ruiz
Fotos por Praxila Larenas

Publicidad
1 Comentario

1 Comentario

  1. karlakaka

    21-Oct-2011 en 9:58 pm

    Pucha que queria ir u.u… Mejor no leo ninguna reseña pq me da la pena infinita y amargura para con el mundo y lo vacio de mi bolsillo

    oh no!! Demaciado tarde T.T

Responder

En Vivo

Rod Stewart: Directo al ángulo

Publicado

en

Rod Stewart

Muchas veces se critica a los artistas que, teniendo una trayectoria grandiosa y extensa, no viven un presente que les permita preservar adecuadamente su legado. Salvo casos paradigmáticos como el de Chuck Berry en sus últimos años, en general esa crítica tiene que ver con una cosa muy chilena: ver en los artistas que alcanzan (o están cerca de) la tercera edad a seres inútiles cuyo tiempo ya pasó. Hay una situación estructural que sustenta la limitada visión de Chile hacia los mayores de 60 años, desde lo organizacional hasta el trato diario, entonces de antemano hay prejuicios ante una persona en cualquier ámbito. Más aún cuando se para en un escenario.

Por eso hace bien ver cuando alguien “viejo” –según el pasaporte– denota más frescura que muchos actos que se ven copiándose mutuamente en festivales y proscenios varios. Rod Stewart no es un niño, pero intenta (y muchas veces logra) moverse como tal. No es un dotado vocalmente, pero cuando necesita dejar en claro que tiene garganta y cuerdas, lo hace. Rod no es un gran creador, pero sí es un tremendo intérprete, y eso queda en claro cuando se revisa cómo estuvo su retorno a Chile, en una fresca noche de 18 de febrero en un Movistar Arena a un 90 por ciento de su capacidad, que pudo ver la puntualidad excesiva de este londinense, quien partió su show poco antes de la hora convenida.

A las 20:56 ingresó la banda, compuesta por una docena de intérpretes, a tocar “Soul Finger”, original de The Bar-Kays, para luego dar paso a Rod, la algarabía de la gente (en especial al frente) y una versión de ajuste vocal para Stewart de “Infatuation”. Luego de sortear ese escollo con éxito, la mesa estaba servida para la fiesta, y así prosiguió con clásicos de su repertorio como “Having a Party” y “Tonight’s The Night”, además de covers a hits como “Have You Ever See The Rain?” de Creedence Clearwater Revival. Las pantallas, los movimientos y cambios entre los músicos y las coristas, los propios movimientos de Stewart, todo era hecho para dar cuenta de un sentido de espectáculo, sin perder una sensación de urgencia juvenil que rara vez se ve en un concierto de temas que, en su gran mayoría, tienen más de un cuarto de siglo de vida. Los cambios de tempo son muy ligeros y los arreglos son prístinos, lo que se escapa del esquema de la nostalgia como mina de oro cuando las canciones se vuelven lentas y cansinas, perdiendo una chispa que Rod sí puede seguir prendiendo a su antojo.

Los movimientos de Rod siguen siendo los del muchacho que tocara con Jeff Beck o que formara Faces, entreteniéndose y, a la vez, generando reacciones de un público que, desde un respeto por el espectáculo, mostró fervor en varios pasajes del show. Stewart entiende que no por haber vendido centenares de millones de discos va a tener la tarea hecha con sólo pararse en el piso pintado como tablero de ajedrez en el proscenio, sino que debe hacer algo relevante para seguir ahí, con la adrenalina y la satisfacción de sentirse vivo en vivo. Por eso maneja a la gente, la hace cantar, aplaudir, sentarse, pararse, y también le entrega un show con momentos diferentes, como cuando tras un doblete lleno de sentimiento con una versión renovada entre el country y el alt rock de “Forever Young” y la belleza del cover de Tom Waits de “Downtown Train”, pidió atención, sentó a casi toda su banda, e incluso a su dinámico e inquieto cuerpo, en taburetes plásticos para una sesión acústica.

Lo futbolero no se le irá jamás a Rod, quien en “You’re In My Heart (The Final Acclaim)” no sólo mostró goles del Celtic a su archirrival Glasgow Rangers, sino que también instó a corear como en el estadio, mientras un sector de fans ataviados de camisetas albiverdes respondían entusiastas al llamado. Tampoco más adelante, cuando en “Hot Legs” patearía más de una decena de pelotas autografiadas al público. Además, incluyó temas tan clásicos como “The First Cut Is The Deepest” de Cat Stevens, o “Have I Told You Later” de Van Morrison, un “bastardo” según Rod, quien sonreía al presentar la canción.

La confianza que Stewart tiene en su banda es tal, que, más allá de trucos que usan algunos para cambiarse de ropa como hacer veinte solos y cuarenta juegos con el público, con toda tranquilidad fue tras bambalinas, sus coristas tomaron la voz e hicieron una vibrante versión de “Proud Mary”, que luego –como todo buen blanco criado con música negra en los 60– tendría un necesario homenaje a Muddy Waters con “Rollin’ And Tumblin’”. Con esta inyección de fuerza llegó la sección final del show, con “Hot Legs”, la omnipresente “Da Ya Think I’m Sexy?” sonando a estos tiempos, y “Baby Jane” cerrando la parte central del show.

Dos minutos después, Stewart volvía a comandar el karaoke masivo con “Sailing”, y con el coro convertido en una especie de mantra se cerró el telón tras 103 minutos de espectáculo pensado, ensayado y ejecutado con respeto al público y los artistas. El mayor gol de un show así es el entendimiento cabal de las limitaciones de Rod Stewart, y de esa forma poder aprovechar sus puntos fuertes, dejando en claro que se puede confiar en su capacidad en el escenario, esa área donde el olfato de un artista no se extingue.

Setlist

  1. Soul Finger (original de The Bar-Kays)
  2. Infatuation
  3. Having A Party (original de Sam Cooke)
  4. Have You Ever See The Rain? (original de Creedence Clearwater Revival)
  5. Rhythm Of My Heart (original de Marc Jordan y John Capek)
  6. Some Guys Have All The Luck (original de Jeff Fortgang)
  7. Tonight’s The Night (It’s Gonna Be Alright)
  8. Forever Young
  9. Downtown Train (original de Tom Waits)
  10. You’re In My Heart (The Final Acclaim)
  11. People Get Ready (original de The Impressions)
  12. The First Cut Is The Deepest (original de Cat Stevens)
  13. I Don’t Wanna Talk About It (original de Crazy Horse)
  14. Have I Told You Later (original de Van Morrison)
  15. Proud Mary (original de Creedence Clearwater Revival)
  16. Rollin’ And Tumblin’ (original de Hambone Willie Newbern)
  17. Hot Legs
  18. Da Ya Think I’m Sexy?
  19. Baby Jane
  20. Sailing (original de Sutherland Brothers)

IR A GALERÍA FOTOGRÁFICA

Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

The Dark Side Of The Moon The Dark Side Of The Moon
DiscosHace 2 meses

El Álbum Esencial: “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd

No hay que ser seguidor de Pink Floyd para reconocer que “The Dark Side Of The Moon” marca uno de...

Low In High School Low In High School
DiscosHace 2 meses

Morrissey – “Low In High School”

Hubo una época en que no teníamos el poder de juzgar instantáneamente a las personas en la plaza pública virtual...

Utopia Utopia
DiscosHace 2 meses

Björk – “Utopia”

El espejo es inclemente. El paso del tiempo es implacable. Los cambios forzosos desgastan, y eso se nota en las...

Who Built The Moon? Who Built The Moon?
DiscosHace 2 meses

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built The Moon?”

Luego de haber recorrido todo el mundo presentando su “Chasing Yesterday” (2015), Noel Gallagher comenzó a cuajar el tercer larga...

Ununiform Ununiform
DiscosHace 2 meses

Tricky – “Ununiform”

Inglaterra ha sido tierra fértil para las reinvenciones musicales, las nuevas escenas e incluso nuevos estilos. Tal es el caso...

Pacific Daydream Pacific Daydream
DiscosHace 3 meses

Weezer – “Pacific Daydream”

Musicalmente los años noventa se presentaron como una década estruendosa, agitada, combativa y cambiante. De aquellos años, en la mayoría...

The Dusk In Us The Dusk In Us
DiscosHace 3 meses

Converge – “The Dusk In Us”

Este ha sido un año grandioso para los fanáticos de Converge. En marzo sorprendieron con “Jane Live”, registro en vivo...

Ex La Humanidad Ex La Humanidad
DiscosHace 3 meses

Electrodomésticos – “Ex La Humanidad”

El pavimento quema las retinas y el reflejo de un sol inclemente se potencia por el efecto de las fachadas...

Unknown Pleasures Unknown Pleasures
DiscosHace 3 meses

El Álbum Esencial: “Unknown Pleasures” de Joy Division

Hacia finales de la década del 70, el mundo del rock parecía transformarse con mayor premura de lo que lo...

Luciferian Towers Luciferian Towers
DiscosHace 3 meses

Godspeed You! Black Emperor – “Luciferian Towers”

Godspeed You! Black Emperor es de esas bandas que ha logrado construir una identidad reconocida. Cuando suenan, se sabe que...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: