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The Raveonettes: Cálido y frío

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Muchas veces las cosas se confunden en el escenario. Hay gente que cree que el cantante más entregado y que siente más el vínculo con su audiencia, es el que se lanza al vacío y se deja llevar en andas. Otros creen que es el que se mueve más de un lado a otro, como un director de orquesta, pero en realidad esto también puede ser visto como una mera actuación. La honestidad no es tan relevante para la música, sino que la verosimilitud de cómo logras actuar. Aunque, si eres genuino, eso se nota.

Anoche, The Raveonettes, se lo demostró a casi 600 personas en el Centro Cultural Amanda, con una frialdad deliciosa, con la eficiencia de su performance, pero también con un montón de detalles que delataban la grata sorpresa que su público chileno les dejaba en cada uno de los instantes de los 60 minutos que duró el show.

Todo inició con la energética “Attack of the Ghost Riders” del EP debut de los daneses. Todavía tímidos y haciendo su trabajo, The Raveonettes sueltan agradecimientos ante fans que les hablan en su idioma natal, sorprendidos de que a miles de kilómetros de distancia los entusiastas hagan la tarea. Viene “My Tornado”, donde queda de manifiesto el muro de sonido que conforman las voces de Sune y Sharin, pero también que los músicos de apoyo que tocan de pie dos baterías al unísono le dan todo un elemento punk a la propuesta indie-rock del dúo. Casi todas las canciones ganan mucho con este tipo de puesta en escena. Temas como el tierno “Dead sound” ganan profundidad y urgencia con otra actitud. Aquí ya notamos que lo de Sharin y Sune no es pose, sino que es su forma de vivir la música, de forma aparentemente fría, pero siempre atenta al feedback de su audiencia. Es otra forma de calidez, que puede parecer distante, pero que es totalmente honesta. Por mientras, la sensual “Lust” calma los beats; con ese riff y la instrumentación logra llegar a la médula de cada fan, y marca uno de los varios puntos altos del concierto.

Luego, la juguetona “Noisy Summer” y sus aplausos, se roban la escena con su mezcla indie/surf rock y que con empatía logra que la gente baile y coree, sin embargo la audiencia está esperando lo que sigue. De golpe “Love Is a Trashcan” suena más directa y rockera que nunca. Uno de los clásicos de la banda logra que muchos canten y que otros se queden mirando como si un milagro estuviera ocurriendo.

Una gracia del concierto fue que nada sobró y nada faltó, así, cada canción era un acontecimiento en sí misma, con riffs o solos cerebrales y metódicos, que provocaban reacciones completamente enajenadas. Varios bailaban meneando la cabeza de un lado a otro, mientras Sharin lo hacía con un swing más calmo, como niña en jardín infantil.

Otra esperada se aproximaba: “Heart of Stone”. Sonó más parecida a su versión en estudio, lo cual no es malo, sólo que hubiera sido lo contrario verla con un poco más de sangre, pese a que la rítmica percusión pusiera de todas formas a muchos a bailar.

Aunque The Raveonettes viene a Chile a presentar su disco de este año, “Raven In The Grave”, recién en la octava canción irrumpe un corte de este álbum. “Evil Seeds” tiene la misión y no defrauda. La madurez sonora se nota y la evolución le sienta bien a la pareja danesa, que se siente más cómoda con dejar espacios para la calma sonora y luego explotar en riffs. Si a alguien le queda dudas de eso, “Forget That You’re Young” pone a todo Amanda (por fin) a corear y ponerle ganas al baile o por lo menos darse cuenta de que ante ellos The Raveonettes está poniendo en escena uno de sus setlists más sólidos en mucho tiempo.

“Ignite” sigue con esta selección de “Raven In The Grave” y logra un sonido tan Happy Mondays, que duele, pero en buena. Las reminiscencias a Joy Division también son un plus, demostrando que los daneses no se quedan en fórmulas probadas, sino que incursionan más allá.

La presentación de canciones nuevas se cierra con la melancólica y reverberante “Apparitions” que lleva a Sune y Sharin a otro tipo de interpretación vocal, más demandante en el disco y aún más en vivo, y salen airosos, como ya es costumbre.

“Blush” vuelve a poner el beat más rápido y esta locomotora no para. Sune y Sharin siguen mirando atentos al horizonte, pero de reojo se quedan con la imagen de un fanático y siguen adelante, tocando y tocando. Sharin se intercambia de instrumento variadas veces con uno de los músicos de apoyo y sigue adelante, a veces con guitarra, a veces con bajo, pero siempre en el lugar correcto.

El momento imborrable de la noche llega con “Last Dance”, donde no sólo se corea, sino que se ruge el coro. Casi como petición mutua, dicho coro busca preservar esta frágil pero interesante relación entre Raveonettes y su público chileno: “Este es el último baile / Guárdalo para mí, nena”. Y parece un compromiso cumplido con el dúo final de canciones. “That Great Love Sound” es tan movediza y potente, que la gente cree por momentos que es la última canción y, con su final extendido, este pensamiento vuelve aún más incierto el qué ocurrirá. Pero “Aly, Walk With Me”, esa canción que tanto suena a Portishead del “Lust, Lust, Lust” (Orchard, 2007), cierra la fiesta, de forma estruendosa, fuerte, potente, jugada, casi extrema con Sune y Sharin jugando con rasgueos ensordecedores que logran dejar a todos los presentes electrificado.

El público no alcanza ni a pedir el bis, ni a aplaudir o a hacer el típico “No nos vamos ni cagando” y ya suena música de fondo, las luces se encienden y las esperanzas se pierden.

Un show seco, potente y sin aspavientos innecesarios, se acaba.

The Raveonettes constató la relevancia de los detalles, esos que denotan la cercanía de una banda que, si nos guiáramos sólo en su forma de tocar, no quedaría como un témpano de hielo inexpugnable (como hay tantos en Dinamarca), pero que, por suerte, no fue así. Un hielo que nunca había logrado ser tan cercano y cálido a miles de kilómetros de distancia.

Por Manuel Toledo-Campos

Setlist:

  1. Attack of the Ghost Riders
  2. My tornado
  3. Dead sound
  4. Lust
  5. Noisy Summer
  6. Love is a Trashcan
  7. Heart of Stone
  8. Evil Seeds
  9. Forget That You’re Young
  10. Ignite
  11. Apparitions
  12. Blush
  13. Last Dance
  14. That Great Love Sound
  15. Aly, Walk With Me

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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