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The Psychedelic Furs + Electrodomésticos: Indefinible excelencia

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El primer signo del profesionalismo de propuestas musicales podría definirse por la capacidad de ponerse siempre de la misma forma en cualquier escenario, y no depender del contexto para entregar un espectáculo de calidad. Esto resulta evidente cuando hay jornadas como la del sábado 5 de agosto, cuando en el Teatro Cariola se reunieron dos bandas que pueden moverse de la misma manera ante 10 mil o 100 personas, con décadas de historia que han codificado estrategias para enfrentar un teatro a medio llenar.

Aunque usualmente las bandas chilenas sólo telonean a las extranjeras, en este caso parecía una jornada doble, con Electrodomésticos usando más de 50 minutos donde realmente dieron un paseo por toda su discografía. Claro, la agrupación liderada por Carlos Cabezas tiene muchas aristas a las que sacarle provecho, pero tras el lanzamiento de “Público” hace unas semanas pareciera que los Electro son capaces ahora, más que nunca, de conciliar todas sus facetas en un discurso coherente. Por eso, pueden partir con “¡Viva Chile!”, una rareza en vivo, y también tocar un tema que estará en el disco nuevo que el cuarteto planea lanzar en unos meses, “Ex La Humanidad”. Aunque a ratos las pistas pregrabadas con ciertas programaciones se escuchaban más fuerte de lo necesario, tapando en especial los teclados de Valentín Trujillo, la banda consigue la mayoría del tiempo equilibrar todas las fuerzas presentes, también con el bajo de Sebastián Muñoz y la batería de Edita Rojas, que lucen particularmente.

Algo que también dejó en claro que muchos fueron a ver a Electrodomésticos, es el nivel de ovaciones y de gritos de la gente a Carlos Cabezas, quien se llevó piropos todo el show, entre sonrisas nerviosas y aplausos muy ruidosos. El cierre con “Yo La Quería” y “El Frío Misterio” (esta última seguida atenta y bailadamente por Richard Butler desde detrás del escenario) fue de alto vuelo, y esto se veía en la efervescencia de un público que valoraba el trabajo de más de tres décadas de historia de una banda que es, hoy, la mejor del país en etapa creativa.

Con esta previa, la espera por The Psychedelic Furs podía ser más feliz, pero la impaciencia comenzó a dominar a la gente cuando las 22:30 hrs. anunciadas para su salida al escenario no se concretaron. De hecho, recién a las 22:48 comenzó a sonar una intro que dio paso al sexteto que inmediatamente hizo explotar los ánimos con rendiciones impecables de “Dumb Waiters”, “Heartbeat” y “The Ghost In You”, donde la cercanía de todos los miembros, y no sólo los hermanos Butler con el público, sería la regla general del show.

Aunque la gente se agolpaba cerca de la reja, todo el mundo lo pasaba bien ante una maquinaria aceitada que en especial resultaba impactante con el saxo y clarinete de Mars Williams, instrumentos que daban un toque de elegancia ochentera a canciones que podían caber fácilmente dentro del canon británico de esos tiempos. En especial, la banda se nutre de dos discos para el show, “Talk Talk Talk” (1981) y “Mirror Moves” (1984), que también generaron reacciones más potentes de parte del público, aunque la energía prácticamente no bajó nunca, también por lo compacto y directo que fue el show en todo momento.

Claro, no había más de 500 o 600 personas en el Cariola, pero el entusiasmo de buena parte de ellas, y también la labor de una banda que se sabe capaz de mover a cada una de ellas, generaron una noche cercana a la perfección. The Psychedelic Furs es una banda de sonido alternativo, pero sin duda que esa definición no genera ni un ápice de significado para entender lo único que es el conjunto, o cómo su mezcla entre el pop, el avantgarde y new wave pueden generar que se pueda bailar y beber al mismo tiempo, entre el jolgorio y la reflexión.

Punto aparte es la vitalidad de Richard y Tim Butler, que pareciera no les pasara el tiempo por encima, entre la forma de moverse y también el look que cultivan, todo parte de una mezcla entre nostalgia de un material con décadas de vida (su último álbum, “World Outside”, salió en 1991) y una entrega con un pie implacable en el presente, con arreglos que consiguen sonar frescos hoy, quizás no con la reinvención de Electrodomésticos, pero sin duda que con una excelencia y sentido de lo orgánico que permite que en estos tiempos –tres décadas después– cientos de personas hayan disfrutado de un show así, y se hayan dibujado tantas sonrisas al final de una gran jornada de música que, puede tener referencias y nostalgias asociadas, pero que si no hubieran tenido esta traducción al lenguaje del presente, no habría generado tal reacción. Y ahí reside el triunfo de ambas bandas, uno no sorprendente, pero sí muy confortante.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Pedro Mora

Setlist Electrodomésticos:

  1. ¡Viva Chile!
  2. Has Sabido Sufrir
  3. El Calor
  4. Corazón
  5. No Me Digas
  6. En Tu Mirar
  7. Fe De Carbón
  8. Ex La Humanidad
  9. Yo La Quería
  10. El Frío Misterio

Setlist The Psychedelic Furs:

  1. Dumb Waiters
  2. Heartbeat
  3. The Ghost In You
  4. So Run Down
  5. Heaven
  6. No Tears
  7. Believe (original de Love Spit Love)
  8. Highwire Days
  9. Love My Way
  10. Angels Don’t Cry
  11. Alice’s House
  12. Mr. Jones
  13. All That Money Wants
  14. House
  15. Pretty In Pink
  16. Heartbreak Beat
  17. India

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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