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The Prodigy: Penumbras y decibeles

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(Aclaramos que no tenemos fotos, al igual que muchos otros medios, porque según Transistor, productora a cargo del evento, la banda sólo permitía un reducido número de gráficos, sin siquiera permitir que se pudieran tomar fotos desde el espacio común del público. También se informó que fue la banda la que seleccionó a los medios, pero no se aclaró cuál fue la metodología para hacerlo. Si fue al azar, tuvimos mala suerte)

Ciertamente las comparaciones son odiosas, pero luego del show de cierre de Maquinaria 2012 acargo de los británicos The Prodigy, más de alguna de estas saltó a la vista. Primero, fue el hecho que el cierre del día anterior probablemente sea uno de los shows más grandilocuentes en las ligas del rock. Maquillaje, pomposos atuendos, luces del tipo Las Vegas, estruendosos fuegos artificiales, interpretación perfecta y miles de personas cantando con Kiss. Por ese lado, The Prodigy salió perdiendo. Un show muy de nicho, con un público que se iba reduciendo más y más mientras avanzaba el reloj, a horas de cerrar la edición 2012 del festival.

Como segunda cosa, es comparar las últimas dos presentaciones de la banda en el país, y aunque ambas probablemente fueron para un  número de audiencias bastante similares, las diferencias saltan a la vista (y al oído). El enclaustramiento de la visita anterior tuvo mucho que ver con las sensaciones intensas que se puede vivir en un concierto de The Prodigy. Aún así, presentando la misma escenografía de luces estroboscópicas y un escenario algo lúgubre, la fiesta comenzó pasadas las 22 horas, cuando miles de espectadores del show de Calle 13, ya iban a pasos agigantados hacia la salida de Las Vizcachas.

El inicio se dio con la potentísima “World’s On Fire”, de su último disco de 2009, Invaders Must Die”, que ha sido el responsable de la gira de estos últimos tres años. Entre la penumbra y los shocks producidos por las estroboscópicas, aparecería primero Maxim Reality sucedido por Liam Howlett y Keith Flint. Desde un comienzo fue fácil apreciar que el nivel de los altavoces era probablemente el más alto de Maquinaria, emanando  explosivamente cada una de las secuencias de Howlett, y si a eso le sumamos la banda de apoyo formada por una batería que se paseaba entre el metal y el drum and bass, y una guitarra que en todo momento se mantuvo pululando en riffs extremos, el resultado era un sonido ensordecedor que en primeras filas llegaba a sentirse levemente saturado, como en “Omen”, donde el eurobeat más reciente envolvió a la audiencia a altos decibeles.

Apenas comenzando el show, y con Reality manteniéndose como el principal MC del trío de Essex –quinteto en vivo-, saltó el primero de los grandes éxitos precedido por una multi timbrística introducción. “Breathe” de “Fat Of The Land” (1997), uno de los discos más importantes de música electrónica de la década de los 90’s, encendió hasta los más curiosos. Muchos “talibanes” de la línea de Maquinaria, criticaron en un momento el hecho de que una banda electrónica –por abreviar el estilo- cerrara el que se ha convertido en el festival de rock por excelencia. Pero The Prodigy es la veta más dura de la música electrónica, pudiéndose acercar del mismo modo al rave, como sucedió con “Voodoo People”, hasta llegar al duro sonido del hard metal con “Spitfire/Spitfast”.

La agrupación, a pesar de estar por años en la post promoción de “Invaders Must Die” (2009), ha estado trabajando en su sexto disco, que tentativamente lleva por nombre “How To Steal A Jet Fighter”, del cual presentaron algunas canciones nuevas. Tal fue el caso de “Jetfighter”, que trae consigo un sonido más oscuro y de altas revoluciones, y aunque por segundos se cortó el sonido y sólo se podía escuchar el monitoreo de escenario saliendo al público, una vez de vuelta, logró el efecto indoor que consigue Prodigy, ese que hace que las bajas frecuencias resuenen por todo el cuerpo. También tuvieron su debut en el país “Dogbite” y una guitarra cercana al hardcore con Flint y Reality enfrascados en una bailable pelea en el escenario. Y con “AWOL” se presenta es su estado más puro la música electrónica industrial, esa que ha hecho de The Prodigy su principal gestor.

Decir que una banda como The Prodigy es sólo de música electrónica, es un pecado casi tan grande como decir que Calle 13 es una banda de reggaeton. Las distintas aristas que ha sabido cubrir Liam Howlett, el gran cerebro de la agrupación, pasan por canciones como “Poison” y  sonidos que topan el ragga en las rimas, en paralelo con la música de corte más metal. El contraste se logra con el grime y hip hop de “Diesel Power”.

Y aunque el público comenzaba a escasear, y el que quedaba en latitudes lejanas al escenario no prendía mucho (un cuento repetido en escenarios chilenos), en las primeras filas la fiesta era imparable. Sobre el escenario, Keith Flint y Maxim Reality tienen dos labores totalmente concordantes, pero aún así distintas. Mientras Reality oficia de MC, rapea y habla con el público –cosas absolutamente intrascendentes-, Flint es el encargado de los pasos más eufóricos, las líneas melódicas más rudas y una provocación constante a los presentes, con gestos que se podrían tomar como seudo amenazas. Y aunque la mayor parte del show Flint tiene un papel secundario, es en “Firestarter”, el primer single de “The Fat Of The Land”, donde no sólo pasa a ser el centro de atención, sino que logra con uno de los hits de la velada encender a todos en medio del frío de Las Vizcachas.

La noche seguiría con un viaje hasta “Invaders Must Die” de 2009, junto a “Run With The Wolves” con el break beat y el hardcore, una versión “puente” de “Omen (Reprise)” para llegar a la canción homónima del álbum, con computarizadas voces programadas y acordes dance entre tanto sonido metálico. El cierre de la primera parte sería con “Smack My Bitch Up”, que al momento de sonar nos lleva a todos a ese andrógino video que sería prohibido en tantos países. Voces arábigas y una fiesta que levantaba polvo en las primeras filas. La vuelta y cierre sería con “Take Me To The Hospital” y lo más complejo del llamado oldschool jungle, para dar paso a la antes mencionada “AWOL”. El fin de la fiesta sería con “Their Law” en extenso, para acallar finalmente y ponerle candado a esta edición de Maquinaria 2012.

Siguiendo con el inicio de las comparaciones, The Prodigy no es por ningún lado una banda de espectáculo rimbombante que lleve consigo un show de colores, explosiones y artilugios. The Prodigy va por la oscuridad y la intención de sus ya mentadas luces; es juntamente el hacer un dúo perfecto con las frecuencias más duras. Esas que resuenan en el cuello, en el estómago, en nuestra cabeza. Pero el nivel de emanación sonora, es fiel a cualquier cierre de cualquier festival de rock. Sí, está bien, para los más cercanos al término The Prodigy no posee mucha electroacústica propiamente tal como para ser un ejemplo de rock, pero Howlett se ha encargado, en cuanto a producción, de unir los elementos más variados desde el dance, eurobeat, rave, etcétera, hasta dar con el hardcore, el agro, metal e industrial. El problema es que, basados en las ya reincidentes comparaciones de este artículo, los ingleses aunque se vieron de buena forma, usaron la misma lúgubre escena de hace tres años, lo que generó que el público no sintiera esa conexión visual que es tan importante debido al área del lugar, muy distinto a uno cerrado, lo que no debe ser determinante para un buen show, y menos para una banda que se ha presentado en todos lados y distintos espacios. Y más aún, el no estar en una hervidora como fue el Teatro Caupolicán en 2009, nos privó de esa sensación casi orgásmica, por lo que es extraño saber y entender que fue un buen show, que técnicamente fue impecable, pero que algo faltó. La sensación indoor, o el últimamente esquivo calor de las masas. Quién sabe.

Setlist

  1. World’s On Fire
  2. Breathe
  3. Jetfighter
  4. Omen
  5. Poison
  6. Dogbite
  7. Voodoo People
  8. Firestarter
  9. Run With The Wolves
  10. Spitfire/Spitfast
  11. Omen Reprise
  12. Invaders Must Die
  13. Diesel Power
  14. Smack My Btich Up
  15. Take Me To The Hospital
  16. AWOL
  17. Their Law

Por Pamela Cortés

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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