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The Neighbourhood: Amigos vecinos

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Nadie tiene la receta para saber cómo algún músico o banda puede ser más o menos exitoso. Tratar de descifrarlo parece fútil, pero existen varios conjuntos con ciertas fórmulas que les permiten ir en alza constante, tal como The Neighbourhood (o como se estila, The NBHD). La banda tuvo un accidentado debut en Chile en el marco de Lollapalooza Chile 2018, tupiendo retrasos y un tiempo mucho menor para tocar sus canciones, pero aún en esas dificultades la fanaticada los alentó, teniendo una accidental aunque muy decidora postal que mostraba en parte el potencial de la banda con el público chileno.

Quince meses después, este potencial se concretó en dos conciertos agotados en Cúpula Multiespacio, con meses de anticipación, que se materializarían en una jornada doble, donde incluso los accesos estaban divididos para permitir que aquellas y aquellos fanáticos que querían buscar la reja en la función nocturna pudieran esperar, y los había, incluso horas antes del inicio de la función de las 17:00 hrs.

Adentro la efervescencia era aún mayor, con la gente apretadísima en cancha, todos en búsqueda de estar más adelante. Claro, estar más cerca del quinteto encabezado por el peculiarmente carismático Jesse Rutherford era más relevante que la propia seguridad para muchos, y por ello se vio a muchas chicas debiendo ser levantadas por encima de la reja para evitar su desmayo u otros malestares. Son parte de las reglas del juego cuando el fanatismo es así de grande, y se entiende la intensidad cuando la banda también imprime un pulso incansable en su show, y quizás entiende que, pese a la postal bonita de una noche de Lollapalooza, es en esta tarde y noche de junio de 2019 donde se instalará la verdadera primera impresión, esa que se logra con la ayuda de las y los fans.

Casi puntuales, The NBHD disparó con canciones tan pegadas, que parecía un medley, donde “How”, “R.I.P. 2 My Youth” y “Dust” incluso compartían en parte la propuesta de iluminación, para luego, sin pausas, continuar con “Afraid” y “You Get Me So High”. Este frenesí también irrumpía a ratos con los chillidos de un público que quería aplaudir a los músicos, pero estos no entregaban esa pausa para escuchar a la gente, cosa que recién pasó tras un cuarto del setlist, antes de “Crybaby”, cuando Jesse saludaba mientras su micrófono dejaba notar que tenía un efecto de eco muy singular, algo que en medio de las canciones las dotaba de otra profundidad, casi etérea, muy interesante, y casi en discordancia con la ágil batería de Brandon Fried, quien con su estilo más funky sazonaba canciones que pululan entre el pop, el indie y el EDM con una naturalidad magistral.

Sin duda que no son las mejores canciones del mundo y a ratos era incómoda la forma en la que el fraseo de Jesse aparentaba disonancia con el resto de la banda, pero, a la vez, su propuesta es correcta, sin aspavientos, sin tener una obra que perezca en la blanda intrascendencia, sino que existe sangre y espectáculo que permiten entender el fanatismo. Eso, y también el carisma de Jesse, quien cuando se saca prenda por prenda tiene una presencia similar a la de Adam Levine de Maroon 5, pero mucho más en onda alternativa. Algo interesante como fenómeno, que ojalá no lleve a The NBHD a tener un sonido así de insulso, sino que logren mejorar en sus capacidades que ya tienen el gran valor de representar las voces de los adolescentes, algo muy difícil en tiempos tan fugaces.

Wiped Out!”, “Daddy Issues” o la más acústica “Sadderdaze” logran que la gente cante y se confunda con las ondas sonoras de Jeremiah Freedman y Zachary Abels, que en sus guitarras construyen competentes y atragantes texturas, permitiendo que canciones aparentemente simples logren capturar la atención cuando se busca una lectura mayor. Ya en el cuarto final del show –que no tendría encore alguno–, “Scary Love”, “Wires” y “Warm” generarían los gritos necesarios para entender que, aunque The NBHD parezca una moda, en verdad llevan ahí la gran parte de esta década, dándole duro a los lanzamientos, entregando canciones que describen sensaciones, sentimientos y saberes, lo que en hits como “Sweater Weather” o “Stuck With Me” tienen sus momentos de celebración y gloria.

Con mesurada cercanía, pero con la familiaridad de ver cuando todas las voluntades se reúnen para sacar jornadas memorables adelante, el verdadero debut de The Neighbourhood en nuestro país no sólo fue todo lo que tenía que ser, sino que además entregó en ochenta minutos los planos base de lo que, esperemos, sea la construcción de una de esas bandas de las que podamos hablar en una década posterior.

Setlist

  1. How
  2. R.I.P. 2 My Youth
  3. Dust
  4. Afraid
  5. You Get Me So High
  6. Cry Baby
  7. Prey
  8. Beat Take 1
  9. Paradise
  10. Wiped Out!
  11. Daddy Issues
  12. Void
  13. Blue
  14. Livin’ in a Dream
  15. Sadderdaze
  16. Scary Love
  17. Wires
  18. Warm
  19. Sweater Weather
  20. Stuck With Me

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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