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The Metal Fest, Día 2

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Segunda jornada de festival, y por lejos, la más brutal y memorable. Como para enmarcarla y ubicarla dentro de los grandes hitos del metal en territorio nacional. La primera noche se destacó por un sonido potente, performances brillantes, y el fervor de un público inagotable. El domingo, repitió esta constante, y la expandió alcanzando niveles de antología.

Sólo un par de errores por parte de la organización, quienes re-agendaron a último momento el horario y orden de algunas bandas, resultando en un retraso general de media hora –Misfits terminó de tocar a las 2:00 AM-, más algunas pifias en el sonido que no lograron opacar a una serie de presentaciones, donde el metal –sobre todo el thrash– convirtió al Movistar Arena, en un caluroso infierno de gloria.

 

Forbidden: Prendiendo los motores

Con un retraso de treinta minutos, los oriundos de San Francisco, hacían su ingreso al escenario, para poner de inmediato los puntos sobre las íes, con un gran agudo de Russ Anderson (vocalista), quien invitó a formar el primer circle pit del día con “March Into Fire”.

45 minutos de actuación no dejaban mucho tiempo para pausas, por lo que llegaron con todo “Step By Step” y “Off The Edge”, siendo los responsables de provocar los primeros mosh pits del día. Anderson y Craig Locicero (guitarra), se encargaban de la comunicación con el público, tratando de enunciar frases en español, reconociendo su poco manejo con el idioma, pero logrando su objetivo con un “ole, ole, ole, ole…”, conquistando a una fanaticada que desde temprano lo dejó todo.

“Twisted Into Form”, mantenía vivo el circle pit, donde destacó la gran voz de Anderson, capaz de llegar a altos agudos, hasta los guturales más agresivos. Luego de presentar a su nuevo baterista, Sasha Horn, fue el turno de “Adapt Or Die”, de “Omega Wave” (2010), para después interpretar la canción del mismo nombre.

Sin dejar de agradecer el entusiasmo del público, el show terminó con “Overthrow”, “Through Eyes Of Glass” –que contó con la participación del vocalista de Testament- y “Chalice Of Blood”.

Forbidden sale del escenario, dejando prendida a la audiencia, con un show intenso. Un gran comienzo para una velada que perfilaba como inolvidable.

 

Destruction: Thrash ‘Till Death!

Nada más y nada menos, que la octava visita de los germanos a un escenario nacional, quienes debido al cambio de line up, fueron los segundos en salir durante la tarde del domingo, para entregar una dosis de certero thrash metal de vieja escuela. El sonido de una sierra eléctrica irrumpía en la oscuridad del lugar, para dar paso a “The Butcher Strikes Back”, del disco “All Hell Breaks Loose” (2000). El sonido estaba algo saturado, pero con la suciedad característica de los discos de antaño.

Los clásicos no demoraron en llegar con “Total Desaster”, “Satan’s Vengeance” –por primera vez tocada en Chile – y “Mad Butcher”, tripleta del legendario EP “Sentence Of Death” (1984). “Armageddonizer”, del más reciente “Day Of Reckoning” (2011), hacía acto de presencia, recibida como un clásico más dentro del set. “Like always, Santiago is the fucking best!” sentenciaba Marcel Schirmer, bajista y vocalista, que agradecía el apoyo señalando que el metal existe para unir a al mundo, así fue presentada “Eternal Ban”.

“Life Without Sense”, fue dedicada a todos los metaleros de la época de los ochenta, y fue sucedida por un tema de su última placa, “Hate Is My Fuel”, que desató el primer gran mosh de la noche. Seguida de un breve encore, cayó el himno “Thrash Till Death”, secundado por “Antichrist”, extraída de su primer LP “Infernal Overkill” (1985).

El trío entregaba un show impecable, pensado para los fans de toda la vida, quienes destrozaron sus gargantas cuando tocó gritar el coro de “Nailed To The Cross”. La fórmula de Destruction se mantiene intacta, thrash directo a la vena, ideado para volar cabezas. Schirmer deja de lado una botella de agua, para pedir una cerveza y brindar, enunciando la frase “Destruction ama a Chile”, que antecedió a “Tears Of Blood”. Regresando a “Infernal Overkill”, llegaba “Bestial Invasion”.

Segundo bis, y comenzaba a sonar la introducción de “Curse The Gods”. Para cerrar el concierto Schirmer declara que Chile es el segundo hogar de Destruction, y desata la última dosis de barbarie con el clásico “Invincible Force”.

Destruction volvió para dar el primero de una seguidilla de shows inolvidables. El Movistar Arena vivió su primer gran remesón, en la que sería la noche del thrash.

 

Exodus: El azote de la Bestia

Se suponía que debían salir antes de Destruction –incluso por unos momentos, estuvo planeado que salieran a las 01:00 AM-, pero finalmente los norteamericanos ocuparon el puesto de Misfits, en una decisión muy acertada, porque si los alemanes dejaron el lugar hecho una caldera, los californianos lo transformaron en un verdadero infierno.

La violencia se manifestó desde el principio con “The Ballad Of Leonard And Charles”, tema de su más reciente álbum, el conceptual “Exhibit B: The Human Condition” (2010). Dueños de un sonido aun más potente que el mostrado por Destruction, Exodus seguía revisando su última placa con “Beyond The Pale”.

El público disfrutaba a concho, a pesar de que sobre el escenario los músicos no dejaron de sufrir problemas con sus retornos. La guitarra de Lee Altus, dejaba de sonar de forma intermitente, en un molesto defecto que empañó gran parte de la presentación. Debido al corto tiempo de la presentación, quedaron fuera del set temas del “The Atrocity Exhibition… Exhibit A” (2007), canciones que sí fueron presentadas en Argentina hace unos días, para dar paso a los caballitos de batalla. “Piranha” y “Black List” fueron los primeros en revolucionar a un público que estaba en su salsa.

“A Lesson In Violence”, seguía revisando el disco más memorable de la banda, “Bonded By Blood” (1985), y hay que señalar que, a pesar de que la figura del fallecido vocalista Paul Baloff, sigue en la mente de los fanáticos como una de las leyendas del thrash, y sólo Gary Holt (guitarrista) y Tom Hunting (batería) se mantienen como únicos miembros originales, Exodus se mantiene en gran forma y despertando las mismas pasiones que antaño. Por su parte, Rob Dukes, llena el escenario y ha hecho suyos los temas grabados con Baloff, en una banda que se niega a estancarse, y sigue evolucionando. Pocos pueden jactarse de eso.

Después del clásico “chi, chi, chi…”, y un “¡Viva Chile, mierda!” –obviando los problemas de pronunciación-, la banda tenía al público en el bolsillo, y continuaron con “And Then There Were None”, tema en que el problema con la guitarra de Altus, llegó a incluso interrumpir parte de su solo de guitarra, defecto que finalmente fue solucionado cuando tocó interpretar “War Is My Shepherd”.

El tramo final del recital, fue sencillamente brutal. Todo comenzó con la clásica “Bonded By Blood”, para ser sucedida por “The Toxic Waltz”, donde Dukes ordenó que se formara el circle pit más grande que se haya visto, y que vivió su peak con “Strike Of The Beast”.

¡Caos total!, de la mano de un wall of death inmenso que colisionó en medio de la cancha, marcando uno de esos momentos, que hacen que valga cada peso de la entrada, no por nada, el mismo equipo técnico de la banda grabó el suceso a tres cámaras.

Una buena señal por parte de la banda, y que no hace más que remarcar su necesidad por mantenerse vigentes, fue la elección de “Good Riddance”, canción de su última placa, para terminar un show, que pasando por alto el molesto problema con la guitarra de Altus, puede ser considerada como una presentación perfecta. El azote de la bestia fue certero, y Exodus se matricula con una de las mejores presentaciones del certamen.

 

Kyuss Lives!: Un oasis en medio de un árido desierto

El Movistar Arena necesitaba un respiro y Kyuss Lives! regresaba a Chile para hacer un lapsus entre tanta brutalidad. Los americanos fueron el último gran número en ser confirmado –cuando se estableció el line up original-, despertando un recelo parecido al que provocó Volbeat, entre los que esperaban un cartel netamente metalero. A diferencia de los daneses, Kyuss Lives!, son dueños de una carrera de culto, que durante los años 90`s, los elevó como uno de los grandes exponentes del stoner rock.

Los dirigidos por John García, sufrieron la baja reciente de Nick Oliveri en el bajo, y se encuentran en pleno proceso legal con sus ex compañeros de banda, entre los que destaca Josh Homme, líder de Queens Of The Stone Age. Afortunadamente, estos problemas quedan relegados a un segundo plano, cuando esta nueva encarnación de Kyuss sale al escenario para entregar una hora de rock desértico.

La masa de público decreció, por razones obvias, y los miles de asistentes que esperaban a los estadounidenses, se subieron a bordo de un viaje que comenzó con las primeras notas de “Hurricane”, de la placa del año 1995 “…And The Circus Leaves Town”. La voz de García se mantiene intacta, y a lo largo del show se limita a sostenerse en el atril de su micrófono y bailar al ritmo de la música. La interacción con el público es nula, enfocándose sólo en la música, que continuó con “One Inch Man” y “Gardenia”, donde se hicieron presentes problemas con el bajo de William Cordell, los cuales se mantuvieron durante toda la presentación.

García sale del escenario, y comienza la instrumental “Asteroid”, del disco “Welcome To Sky Valley” (1994). El vocalista vuelve, sin sus gafas de sol, para interpretar “Supa Scoopa And Mighty Scoop”, clásico del catalogo de Kyuss, y uno de los momentos más elogiados de su presentación, que pudo incluso acortar la distancia entre el cantante y los fans, cuando los “hey, hey…”, marcando los golpes de la batería, sorprendieron al músico, quien levanto la mirada y soltó una sonrisa. “Thumb”, conservaba la atmósfera desértica, y el single “Green Machine” trajo de vuelta la energía rockera.

Con el pelo suelto, García hacia lo suyo en “Freedom Run”, y a la mitad de “Whitewater” se retira del escenario, para dejar a la banda ejecutar uno de los momentos más intensos del concierto, en casi ocho minutos de un viaje sónico, que hipnotizó al recinto. El final de la presentación, llegó con “El Rodeo”, que terminó con un escueto “Thank you. Goodnight”, por parte de García.

Quizás en otro contexto, hubiese sido recibido de mejor manera, pero en el plano netamente musical, García y los suyos siguen en plena forma, y brindaron un concierto correcto y disfrutable. Kyuss Lives! fue un oasis en medio de un desierto, un paréntesis en una noche infernal.

 

Blind Guardian: Cánticos de victoria

Los alemanes llegaban como el primer plato fuerte, desmarcándose del thrash que reinó durante el domingo. Los bardos aterrizaron con un espectáculo al que le faltaron, por lo menos, unos veinte minutos más para convertirse en una victoria épica.

Para la ocasión, una plataforma se instaló en medio del escenario, donde se ubicaron la batería de Frederik Ehmke; teclado y bajo. En la parte baja del escenario, se ubicaba André Olbrich (guitarra), Marcus Siepen (guitarra), y finalmente Hansi Kürsch en las voces, quien animaba al público mientras comenzaba “Sacred Worlds”, de su último disco “At The Edge Of Time” (2010), seguida sin pausa por “Born In A Mourning Hall”.

Desde el primer momento, el vocalista dejó en claro que el tiempo era corto y tenían que aprovecharlo al máximo. Un breve saludo y era presentada “Nightfall”, la primera en recibir el coro generalizado del público. Los cánticos continuaron con la épica “Time Stands Still”. “Tanelorn”, volvía a despertar el mosh, para pasar a la monumental “Valhalla”, única canción interpretada del clásico “Follow The Blind” (1989), y dueña de uno de los momentos peak de la presentación, cuando las voces de miles cantaron durante minutos el coro de la canción. Gran momento.

“Imaginations From The Other Side” y “And The Story Ends”, ambas del álbum “Imaginations From The Other Side” (1995), se sumaban a la batería de exitos que interpretó Blind Guardian.

Para el final, el vocalista anunció un tema “para cantar”. “The Bard’s Song”, cumplió su cometido, convocando un inmenso coro de voces que llenó el Movistar Arena. Como es costumbre, la nota final la puso “Mirror Mirror”, en la última descarga de energía de los alemanes, quienes agradecidos por la respuesta del público, hacían su retiro del escenario, y para ser sinceros, todos quedamos con gusto a poco. Blind Guardian fue épico, vibrante y conmovedor, y definitivamente, dejó con ganas de más. Será para la próxima.

 

Kreator: Clímax en un infierno de violencia

El regreso de Kreator tenía un sabor especial. Se celebraba el vigésimo aniversario de su primera visita a Chile, en un concierto que se ha transformado en una suerte de leyenda urbana, debido a la gran cantidad de cosas –que se dice- ocurrieron durante esa presentación, y marcó la primera visita a Chile de una banda thrasher internacional.

El escenario se ponía a tono con un gran telón de fondo, y las luces que creaban esa atmósfera oscura e infernal, propia de los shows de los alemanes. A las 23:10, el legendario Mille Petrozza sale a escena, secundado por Sami Yli-Sirniö (guitarra), Christian Giesler (bajo) y Jürgen Reil (batería), para arremeter con “The Patriarch/Violent Revolution”, como una declaración de principios, para el que sería recordado como el show más impresionante de la noche. “Hordes Of Chaos”, tema del disco homónimo del año 2009, y “Warcurse”, arrasaban con un sonido que rozó la perfección.

Petrozza recuerda la primera vez que tocaron en Chile, declarando que esa fue una noche de “Extreme Aggression”, el clásico de fines de los ochenta, que hizo honor a su nombre, con un público enardecido, que siguió combatiendo con “Phobia”, y acatando las órdenes del vocalista, crearon un inmenso mosh pit en “Terrible Certainty”, el cual ocupó toda la parte central de la cancha, y no se detuvo hasta el final de la presentación.

Dedicada a todos los presentes, llegó “Enemy Of God”, canción que a pesar de su corta vida en la discografía de Kreator, se ha encumbrado como un clásico digno de estar presente en todos los setlists de la banda. “Destroy What Destroys You” ponía a saltar a todos y “Endless Pain” desataba la locura, en un Movistar Arena que parecía irse abajo en cada una de las arremetidas de Kreator, que siguió revisando su material más añejo, con “Pleasure To Kill”, tema que da nombre a placa del año 1986.

“Betrayer”, dedicada a todos los políticos del mundo, ponía fin a la primera parte del espectáculo. Primer bis y desde la oscuridad la banda comenzaba a tocar “Voices Of The Dead”. Petrozza agradece el cariño mostrado por los chilenos y presenta un tema de su próximo disco. Un regalo para todos los fanáticos criollos, que pudieron escuchar interpretar por primera vez “Phantom Antichrist”, que pasó la prueba y fue incluso coreada por parte del público. El vocalista aparece con la bandera de la banda, para volver a agradecer el apoyo y declarar que esta noche, había superado con creces cualquier otra visita de la banda a suelo chileno. “Flag Of Hate”, pegada a “Tormentor”, cerraron el número más brillante de la noche.

Kreator se robó la película, y coronó al The Metal Fest como el gran evento del metal, ese que hace año merecíamos. Para quitarse el sombrero, Petrozza y sus secuaces, lo hicieron otra vez, entregándonos su mejor presentación en Chile.

 

Misfits: La tozudez de Jerry Only

Por razones logísticas, Misfits pasó a ser la banda encargada de cerrar el festival, frente a un reducido marco de público, que se quedó hasta las dos de la mañana para escuchar los clásicos de siempre, de la mano de un Jerry Only que se niega a colgar los botines.

Promocionando su último disco, “The Devil’s Rain” (2011), los americanos salieron al escenario, para abrir el concierto con el tema que da nombre al disco. A juzgar por los comentarios que recibieron sus más recientes visitas al país, Only y compañía lograron dar un buen show, con un sonido saturado, que a esas alturas casi daba lo mismo mientras se entendiera y estuvieran presentes las canciones más importantes de la agrupación.

Only es el rey de la función, disfrutando cada uno de los temas, casi sin dar espacio para pausas, en ejecuciones bastante más aceleradas que las versiones en estudio. Así se dejaron escuchar clásicos como “Scream!”, “Halloween”, o “She”, presentado por el vocalista, como el primer tema que compuso para el grupo. El trío se maneja con seguridad sobre el escenario, y a pesar de no ser muy comunicativos, su performance cumplía y dejaba contento al público, donde los más entusiastas formaban frenéticos mosh pit.

De entre las treinta canciones que tocaron, se dio espacio para el nuevo material, con temas como “Father”, o “Curse Of The Mummy’s Hand”, canciones que fueron escuchadas con respeto por los asistentes, siendo el fanático más enérgico, John García, vocalista de Kyuss Lives!, quien apoyado detrás de uno de los amplificadores, celebraba cada estocada de los estadounidenses.

Hacia el final del show, Dez Cadena dedica “Thirsty And Miserable” –tema de su banda Black Flag-, a los organizadores del festival por no vender alcohol dentro del recinto. “Saturday Night” antecedió a “Die, Die My Darling”, el himno por excelencia de Misfits, cerrando una jornada maratónica.

Definitivamente, la actuación de Misfits no será recordada como uno de los puntos altos de The Metal Fest, pero cumplió y no decepcionó. Quizás eso es lo más importante, Jerry Only salió airoso, y lo más probable es que su tozudez, lo traiga de nuevo a nuestras tierras. Por ahora, nos quedamos con una presentación disfrutable.

The Metal Fest cumplió con creces, y a la espera de una segunda versión –que ya está confirmada para el próximo año-, nos quedamos con el recuerdo de dos jornadas sensacionales, donde los metaleros chilenos fueron los protagonistas, confirmando por qué son denominados como el mejor público del metal en el mundo. A juicio de lo mostrado durante fin de semana, esa aseveración queda chica.

Por Sebastián Zumelzu

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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