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The Kills: Un chorro de sangre a la cabeza (y a presión)

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The Kills nació en 2002, un día de los enamorados. En realidad fue un poco antes, pero vio la luz en vivo un 14 de febrero de ese año, justo cuando un grupo iba a dar el salto al estrellato. Coldplay lanza ‘A Rush of Blood to the Head’ y vuelven a poner a las bandas al mando. Pero Alison Mosshart y Jamie Hince fueron contra la corriente cuando el único referente era White Stripes e hicieron un dúo. ¿Y qué diablos puede tener que ver Coldplay con The Kills? Sólo es que, tras ver a The Kills en un Teatro Oriente con unos 1500 asistentes, uno piensa que ese título de álbum le queda mucho mejor al dúo británico-estadounidense que a Chris Martin y los suyos.

Lo que pasó anoche fue un chorro de sangre directo al cerebro. Un show de esos donde no importa la cantidad, sino que la calidad, y a ratos The Kills sonó exacto a como lo hace en sus registros de estudio, pero algo cambia. Pese a que creamos que Alison es la extrovertida y que Jamie resulta ser más reflexivo, en vivo es al revés. Mosshart canta e interpreta para sí misma, de forma tímida, entreteniéndose, pero también escondiendo mucho. Alison es forma, pero en el fondo, es una tierna muchacha que se puso nerviosa cuando dos fanáticos se subieron al escenario y le besaron una mejilla. Mientras, Jamie sorprende por ser más cercano con la audiencia, divertirse con ellos y llevar esa actitud punk que tanto le gusta, tomando la guitarra como una pistola, golpeando las cuerdas estridentemente e incitando a la gente a batir las palmas.

Fue una suerte que no apareciera la puntualidad inglesa. La gente entró recién pasadas las 20.45 y el concierto partió con veinte minutos de retraso. Algo más que aceptable. De hecho, el público se acomodó bien en los asientos acolchados… Para pararse de inmediato cuando The Kills entró en escena.

Alison le daba carne a “No Wow”, canción del injustamente olvidado disco del mismo nombre. Sus bailes, movimientos de cabeza y esos quiebres que hace al moverse por el escenario vuelven loco al público, pero comenzamos a ver que le cuesta comunicarse con la gente. Ella no hace  más que dar las gracias. Jamie tomaría posteriormente el micrófono para reaccionar ante el público, diciendo que “esta es la razón por la que hicimos este tour. Gracias por dejárnoslo en claro”. Vinieron a presentar “Blood Pressures” (Domino, 2011) y eso se nota. No sólo viene una coreadísima y potente versión de “Future Starts Slow”, sino que además la tremenda “Heart Is A Beating Drum”. Las bases apoyan, dan las percusiones, un poco de ruido blanco también, pero es Jamie el motor musical con su guitarra llena de efectos. Mientras, Alison es magnética, al menos como los fanáticos perciben. De hecho, al final de “Heart Is…” bota un ventilador de una patada y se sube a disfrutar de su viento. Es que la guitarra de Jamie y el baile y los alaridos de Alison logran quitarle toda solemnidad a un escenario pulcro como es el Teatro Oriente. The Kills enturbia el ambiente, dejándolo más cercano a lo que esperan los fans. Los asientos numerados se difuman un poco porque en el aire ya está “Cheap and Cheerful” y los pasillos se llenan de gente que quiere capturar esa imagen de Mosshart meneando la cabeza o de Jamie apuntando con la guitarra.

Para “Kissy Kissy” la gente es capaz de digerir la complejidad de los arreglos de la canción, poco empáticos, pero lo suficientemente poderosos como para traspasar cualquier atisbo de cansancio. Lo mismo con la rítmica “U.R.A. Fever”, donde parten en una especie de diálogo que deriva en un gran momento con ambos cantando en el mismo micrófono.

La prueba de “DNA” sacó otro poco de sangre, con ese ritmo rico en quiebres y un coro donde el público participa gustoso.

A esas alturas se repetía un asunto que minaba la atención de varios asistentes: el audio. En algunos momentos las voces se perdían por la potencia de los instrumentos, es decir, de la base y la guitarra, y tampoco era tanta la amplificación. El Teatro Oriente tiene excelente acústica, pero resulta entretenido que una banda que utiliza bien los sonidos saturados no llegue a sonar lo suficientemente fuerte en su concierto. De todas formas, cada stroke de Jamie es potente, y en “Satellite”, no sólo es la gente sino que el mismo Hince quien se da cuenta de cómo prende la audiencia.

“Tape Song” es una pausa en medio de tanta potencia, en especial porque luego viene la canción que mejor refleja las posibilidades y matices cuya cima puede alcanzar un dúo, “Baby Says”, no sólo tiene nostalgia y un momentum exquisito, sino que también control respecto a la emoción. Un gran momento donde el público más que gritar, escuchó y atendió a la dirección de Alison y Jamie.

“Black Balloon” dio con la complicidad de las palmas en algún momento, pero luego el respetable prefirió que The Kills hiciera el show. Y así el in crescendo de esta canción va operando como parte de la triada que supuestamente cierra la presentación.

Entremedio hay un gran cover, “Pale Blue Eyes”, de The Velvet Underground, que en la versión The Kills mantiene la suciedad deliciosa del sonido de la guitarra y configura un momento único en el concierto, ya que no la tocaron ni en Perú, ni en Brasil.

“Last Day of Magic” y “Sour Cherry” aparecieron como grandes finales, tanto por el ritmo endemoniado que logran, como por la interpretación sentida de Jamie. Alison armó una conexión en ciertos momentos con la gente en la platea alta y lanzó un par de sonrisas cómplices. Todo esto para que los asistentes, tras una hora de concierto, quedaran pidiendo más. Y tras un alarido, ensordecedor a ratos, Mosshart y Hince regresaron al escenario. Allí nuevamente Jamie tomó la palabra para agradecer a los fans. “The Last Goodbye” logra configurar un momento mágico, donde sientes cada parte del teclado que toca Jamie en vez de la acostumbrada guitarra, o donde Alison se detiene en su bamboleo constante y desde un punto fijo se abre por fin a la gente.

El problema es que un par de fanáticos rompieron un poco esta magia subiendo al escenario y besando en la mejilla a la cantante, pero ella siguió como si (casi) nada hubiera pasado para armar el paisaje más bello del concierto, con el público ondeando sus brazos con el swing de vals de este último adiós.

Alison se puso a resguardo y, con un par de baquetas, ayudó a darle aún más sustancia a la ya rabiosa y divertida “Pots And Pans”, para luego dar pie al mejor riff de guitarra de la noche y freír cabezas con “Fried My Little Brains”, un cierre perfecto para una noche corta, precisa, pero de alto impacto, que la gente agradeció con su aplauso y también con la tranquilidad de que The Kills lo dio todo arriba del escenario, tal como prometieron.

Algunas conclusiones pueden ser que faltó un par de amplificadores que aumentaran el volumen de la performance. También que Jamie es más extrovertido en el fondo que la carismática pero realmente tímida Alison Mosshart. Y finalmente que, si bien son dos personas, en el escenario se hacen un solo montón de sangre que va por tus venas y que se convierte en un chorro directo a tu cabeza. Como Coldplay jamás imaginó que se podría hacer. Al estilo The Kills.

Por Manuel Toledo-Campos

Setlist:

  1. No Wow
  2. Future Starts Slow
  3. Heart Is A Beating Drum
  4. Cheap And Cheerful
  5. Kissy Kissy
  6. Ura Fever
  7. DNA
  8. Satellite
  9. Tape Song
  10. Baby Says
  11. Black Balloon
  12. Pale Blue Eyes (cover Velvet Underground)
  13. Last Day Of Magic
  14. Sour Cherry
    ——————————-
  15. The Last Goodbye
  16. Pots And Pans
  17. Fried My Little Brains

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5 Comentarios

5 Comments

  1. nats

    03-Nov-2011 en 3:51 pm

    Tay boby que cuando dicen “Alison armó una conexión en ciertos momentos con la gente en la platea alta y lanzó un par de sonrisas cómplices” para LAST DAY OF MAGIC están hablando de mí 😉

  2. Nati

    03-Nov-2011 en 6:57 pm

    Faltó Pale Blue Eyes, casi nadie cachó el cover…

  3. Manuel Toledo-Campos

    03-Nov-2011 en 7:57 pm

    Nati, mandé esa corrección y todavía no me la suben, pero sí nos dimos cuenta 🙂
    Gracias por notarlo.

  4. Dani A.

    03-Nov-2011 en 11:05 pm

    Buen review, me gustó porque eso mismo me dio a sentir, empezó el show y para cuando terminó no sabes que te golpeó. Me encanta está banda hace muchos años y sabía que no me iban a defraudar cuando por fin los viera en vivo, amo como Jamie maneja su guitarra y la fuerza de Alison cuando interpreta. Toda la razón, The Last Goodbye es un momento solemne e íntimo del show y ese par de tarados casi lo arruinó, suerte Alison no pescó. Increíble.

  5. Rodrigo Rojas Casanov

    03-Nov-2011 en 11:29 pm

    que buen review…felicitaciones a Manuel, derrepente a la gente le da lata leer esto, pero por palabras asi uno lee a gusto. Una cosa, yo estaba en platea y el volumen era adecuado, incluso…no quede con el tipico pito en el oido, y eso se agradece bastante. Saludos

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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