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The Hives: El sentido del espectáculo

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La jornada del día anterior en La Cúpula del Parque O’Higgins marcó el regreso de The Hives a los escenarios nacionales. Más de cuatro años habían pasado desde su primera presentación en nuestro país, allá por septiembre de 2008 en el Teatro Caupolicán. La interacción entre el público y la banda fue más que positiva, y en hora y media lograron demostrar porqué estos muchachos son unos verdaderos maestros de ceremonia. Todo estaba preparado para que The Hives hiciera de las suyas, y obviamente aprovecharon dicha oportunidad, mal que mal, estaban frente a SU público. Y esa es la gran diferencia que existe entre ese tipo de presentaciones frente a aquellas que ocurren en el contexto de un festival masivo de música. En este último, el margen de de acción puede reducirse significativamente, ya que el público suele ser mucho más heterogéneo y las preferencias no suelen distribuirse de manera equitativa en las diferentes bandas que se presentan. El desafío que tenían entonces, era el de poder demostrar que lo hecho frente a casi mil personas podía ser replicado frente a un masivo público de casi 40 mil personas (nota del autor: esta cifra está basada en el siempre confiable Ojímetro de quien escribe la presente reseña). A las 18:00 horas en el Claro Stage obtendríamos nuestra respuesta.

THE HIVES LOLLAPALOOZA CHILE 2013 01

El calor hacía de las suyas y el público se mostraba ansioso. Kaiser Chiefs había finalizado una notable presentación y el hambre por mas rock & roll se hacía palpable. Suena la música introductoria y comienza el esperado espectáculo. Todo parte con Chris Dangerous, quien se apodera de la batería para dar inicio a “Come On!”. Uno a uno fueron llegando los integrantes de la banda, y a medida que se armaba el rompecabezas, los ánimos se caldeaban. Y es que quienes han escuchando el último álbum de la banda, “Lex Hives” (2012), saben que “Come On!” cumple con un único e importantísimo propósito: dar inicio a sus shows de la manera más explosiva posible. Y no hay que ser un entendido en la materia para prever que dicho tema iba a contagiar a todos los presentes. Aquello no es gratuito, ya que los miembros de la banda hacen su parte por irradiar una sensación de locura y de inmediatez. El guitarrista Nicholaus Arson empieza a marcar su presencia gracias a su mirada perdida y casi psicótica, la cual se complementa de gran manera con su estilo, el cual es desprolijo, pero sumamente efectivo. Y no pasan ni dos minutos y se da inicio al segundo tema de la noche. Y no hay respiro, ya que el riff de “Try It Again” impone su presencia en base al juego de guitarras que realizan Arson junto a Vigilante Carlstroem.

THE HIVES LOLLAPALOOZA CHILE 2013 02

“Lex Hives” marca su presencia con dos temas que, a pesar de no ser los suficientemente masivos, logran demostrar que el último álbum de la banda posee todos los elementos para transformarse en un imprescindible. “Take Back The Toys” genera el primer momento de verdadera algarabía y provoca que el público comience a saltar al ritmo de la banda. Nada mal para una canción que probablemente no era conocida por la mayoría de los asistentes. Luego sería el turno de “1000 Answers”, que cuenta con esa actitud y velocidad tan propia del inicio de la carrera de The Hives.

THE HIVES LOLLAPALOOZA CHILE 2013 03

Se comienzan a armar los primeros mosh pit y empieza a quedar bien en claro que el punk rock no ha abandonado a estos suecos con el pasar de los años. Y no pasan más de veinte minutos y Howlin’ Pelle Almqvist se apodera del escenario, como amo y señor. Haciendo uso (y abuso) de un horrible español, interactúa con los presentes sacando más de una carcajada. Lo suyo es vender a la banda (en el buen sentido del término) y hacerle saber al público que esta no es una presentación cualquiera. Y si bien, no hay un hilo conductor que guíe sus intervenciones, logra mantener a los asistentes en alerta ante cualquier sorpresa. Y así es como llega el primer gran golpe: “Main Offender”. Los fanáticos tararean el riff, mientras el resto de quienes presencian el show se transforman en cómplices de Almqvist y compañía. Y para darle un poco más de sustento a la presentación, continúan con “Walk Idiot Walk”. Este doblete ayuda a cimentar la presencia de la banda en el escenario y demuestra que lo suyo tiene cabida en instancias masivas como esta, porque éxitos radiales tienen, y de sobra. Quizás la mayor dificultad que una banda como The Hives debe enfrentar en estas instancias, tiene que ver con el balance que deben encontrar entre los primeros y ya re-conocidos éxitos, y el disco que lanzaron hace casi un año. Y es que muchas veces sucede que buena parte de quienes asisten a este tipo de shows no han escuchado el último álbum de la banda que se presenta. Aquello suele generar ciertos vacíos en las presentaciones, donde la interacción con el público se ve limitada. Y eso afectó en este caso en particular a temas como “My Time Is Coming”, el cual a pesar de contar con todos los ingredientes para transformarse en un momento sumamente memorable, termina pasando –lamentablemente- sin pena ni gloria.

THE HIVES LOLLAPALOOZA CHILE 2013 04

Una de las cosas que muchos fanáticos de The Hives lamentan, tiene que ver con la poca o nula presencia que tiene a esta altura el disco debut de la banda, “Barely Legal” (1997) y notables canciones como “A-K-A I.D.I.O.T”. Esa arrogancia punk rock dotada de una sensibilidad rockabilly, pareciera quedar en el pasado, dando paso a un estilo mucho más trabajado y metódico. Es ahí donde canciones como “No Pun Intended” y “Die Allright” ayudan a validar la apuesta de la agrupación, demostrando que la velocidad no ha sido dejada de lado. Por otra parte, el contraste con canciones más caricaturescas e interactivas como “Wait A Minute” genera una mezcla agradecida por el público, que se entrega a las órdenes de Pell Almqvist, a pesar de sus extravagancias.

THE HIVES LOLLAPALOOZA CHILE 2013 05

La presencia del notable “The Black And White Album” (2007) hasta el momento se reducía simplemente a “Try It Again”, lo cual era una pena, ya que dicho disco produjo algunas de las mejores canciones que The Hives había publicado en los últimos años. Es ahí cuando “Won’t Be Long” comienza a sonar, bajo las órdenes del siempre calmado pero eficiente Vigilante Carlstroem. Y es necesario hacer hincapié en este personaje, ya que muchas veces la algarabía de Almqvist y Arson terminan opacando la labor del resto de los integrantes. Y esto es sumamente injusto en el caso de Carlstroem, puesto que en numerosas ocasiones es precisamente él quien termina funcionando como sustento musical de la banda, tanto en la guitarra como en las voces. Esto queda también demostrado con “Go Right Ahead”. Una canción que debe ser una de las más débiles de “Lex Hives”, termina brillando en vivo, demostrando una vez más que los discos de The Hives son muchas veces un medio, y no necesariamente el fin.

THE HIVES LOLLAPALOOZA CHILE 2013 06

El final se acerca y no puede llegar sin que antes la banda interprete una de las canciones más pegajosas y notables de la última década. “Hate Say I Told You So” golpea fuerte y rápido. A esas alturas Almqvist se maneja a sus anchas y Arson se apodera del escenario haciendo alarde de su prestancia. El público corea el tema mientras algunos se sumergen en los mosh pit que reúnen a más y más personas. A esa altura la pega ya estaba hecha. El final llega como el inicio: de manera explosiva. “Tick Tick Boom” retumba gracias a un poderoso riff y a la voz de un Pelle Almqvist que pareciera estar ya al borde del colapso mental. Pero el sentido del humor y del espectáculo aún abunda en esta banda, y particularmente en su frontman. La presentación del resto de los integrantes se realiza como de costumbre y el público comienza a despedirse contando religiosamente los “tick” que anteceden al poderoso “Boom!”. Y es cierto, “Veni Vidi Vicious” (2000) no recibió la atención que merecía, “A-K-A I.D.I.O.T” aparecería sólo de milagro, “Two-Timing Touch And Broken Bones” fue dejada en el tintero, y temas más recientes como “Return The Favour” o “Patrolling Days” fueron ignorados. Pero en casi una hora, The Hives logró demostrar porqué son uno de los mejores shows en vivo del mundo. Y no es una locura señalar que, al final de estas dos jornadas, se hable de esta presentación como una de las mejores de todo Lollapalooza 2013.

Setlist

  1. Come On!
  2. Try It Again
  3. Take Back The Toys
  4. 1000 Answers
  5. Main Offender
  6. Walk Idiot, Walk
  7. My Time Is Coming
  8. No Pun Intended
  9. Wait A Minute
  10. Die Allright
  11. Won´t Be Long
  12. Hate Say I Told You So
  13. Go Right Ahead
  14. Tick, Tick, Boom!

Por Emilio Guerrero

Fotos por Sebastián Rojas

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2 Comentarios

2 Comments

  1. cwiz

    07-Abr-2013 en 4:40 pm

    Muy buena reseña, coincido hasta en lo del AKA idiot, pero esperé 8 años para verlos ya que no pude ir la primera vez, pero sin o con AKA idiot terminé mucho mas loko de lo que pensaba quedar 🙂

  2. Elisa

    08-Abr-2013 en 12:35 pm

    Muy buena la reseña M!!!
    Expresa muy bien los ánimos del concierto.

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Iron Maiden en el Estadio Nacional: La magia de los tres tercios

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Iron Maiden

En la fotografía, pintura, diseño y en las artes audiovisuales, la llamada “regla de los tres tercios” es una forma de composición para ordenar objetos dentro de la imagen para que logren tener encuadres armoniosos, y así utilizar de forma eficiente y placentera el espacio disponible, de acuerdo a este criterio de inclusión. La búsqueda de un equilibrio para registrar de forma adecuada lo encuadrado es difícil, pero es algo que, al andar, queda impregnado en la obra y en la práctica. En el arte narrativo también la estructura de tres actos funciona de manera clásica, aunque al ver la perfección en el armado de “Legacy Of The Beast”, gira que traía a Iron Maiden a hacer su noveno y décimo show en Chile, quizás la referencia a la fotografía es la que hace más sentido desde una perspectiva amplia.

El Estadio Nacional había sido agotado meses antes, también el Movistar Arena, que la noche del lunes recibió la primera descarga eléctrica de la doncella de hierro, pero se sabía que la fecha final de este tour que revisitó el legado de Maiden sería aún más mágica. Aunque The Raven Age hubiera hecho sentir que se estaba frente a un acto de rock-metal alternativo de inicios del milenio, con trazos a Disturbed o Staind, pero con una calidad sonora más de estos tiempos que resultaba en un buen presagio para lo que vendría después. Concentrándose en su último disco, “Conspiracy” (2019), la banda sonó muy correcta y se conectó con la audiencia que estaba repletando el sector más próximo al escenario, lamentablemente de la mitad para atrás del recinto no hubo la misma visión, debido a que las pantallas no mostraron el show, dejando especialmente a la galería aislada de este acto inicial.

Las 64 mil personas que se reunieron en el Estadio Nacional llegaban para una cita con la historia, esa que se construye poco a poco, visita tras visita, haciendo de Chile (como dijo ayer Manuel Cabrales) “la casa de la bestia” y el lugar más adecuado para cerrar la gira como repetidas veces indicaría Bruce Dickinson a lo largo de las casi dos horas de show. A las 21:07 comenzaban a mostrarse en las pantallas imágenes casi calcadas al trailer de “Iron Maiden: Legacy Of The Beast”, el juego que la banda lanzara en 2016, a pocos meses de su visita anterior a Chile. De forma eficaz, el recorrido por la discografía de la banda tuvo lugar en medio de la imaginería de Eddie, la mascota más conocida en el mundo del metal, y en menos de dos minutos la introducción resultaba perfecta, empalmando con “Doctor, Doctor” de UFO, un clásico del inicio de los shows de Maiden, canción que calentó los cuerpos, las gargantas y los brazos, sabiendo lo que venía de inmediato con “Aces High”.

Antes, se daba inicio al primer acto, centrado en la guerra y los estragos que dejó en la sociedad en la que se criaron los integrantes de la banda, en la Inglaterra de los 60, donde los veteranos abundaban y la rareza se palpaba en el aire. Luego de un video breve aparecía un avión por sobre el escenario con el aspa girando y “Aces High” explotaba para deleite del público, que se ponía a saltar y cantar sin cesar, mientras Dickinson consolidaba la idea de ser un frontman perfecto, con la voz aún mejor que en 2016, tras su delicada cirugía para tratar un cáncer en la garganta. Además, corría de un lado a otro del escenario, jugando de forma calculada, pero bien dispuesta con el resto de los integrantes, para luego despachar “Where Eagles Dare” y disparar a los corazones con “2 Minutes To Midnight”, que extrañamente no iba a entregar las primeras bengalas de la noche en el público, pero que sí permitía advertir esas chispas que grandes y chicos compartían en cancha y alrededores.

Algo que sorprendió a muchos al ver el setlist fue la presencia de canciones de discos donde estuvo Blaze Bayley, como “Virtual XI” (1998), álbum del que se desprende “The Clansman”, canción que Bruce hizo como si fuera suya y que movió a la gente en medio de su grata sorpresa directo a las fauces de Eddie, que apareció para luchar contra el frontman y su espada en “The Trooper”. En ese momento la bengala se elevó por el aire y no había dudas de cómo la capacidad de Maiden sigue ahí. Mientras muchos bajan el tempo o el tono de las canciones, Iron Maiden a veces incluso acelera los compases para corresponder a los torbellinos que arman los fans en cancha. Es admirable cómo el sexteto evita demostrar fatiga, y eso no puede sino ser fruto de mucho ensayo, mucha confianza y mucho trabajo en esas canciones que son parte de las vidas de tantas personas. Esos temas forman parte de esas guerras que la gente lleva en su día a día, y por ello se hacía perfecto ver cómo el primer acto del show se centraba en esas dificultades, para luego pasar a un ámbito más religioso o espiritual, tomando la estética de una iglesia para maravillar desde lejos.

Revelations”, “For The Greater Good Of God” o “The Wicker Man” se sucedían para aumentar los aplausos a la labor de la guitarra ágil de Dave Murray, la precisión de Adrian Smith en la suya o la solvencia de la batería de Nicko McBrain, mientras Janick Gers se encarga de los gestos, los movimientos y las acciones que le compiten a Dickinson por el más carismático del escenario, aunque este último con quien se va a acurrucar y le muestra un cariño descomunal es a Steve Harris, el bajista que no sólo es el miembro fundador que queda, sino también tiene su capacidad intacta. Mención aparte para los encargados de sonido de la banda que, como en pocas bandas de metal, eligen dar espacio para cada instrumento, evitando el predominio tan majadero de las guitarras. Las líneas de bajo de Harris, por ejemplo, merecen ser escuchadas y así ocurrió en el show del Nacional, luciéndose en tracks como “Sign Of The Cross”, mientras Dickinson ataviado de una capucha negra se paseaba con una cruz con luces muy potentes. El acto lo cerraba “Flight Of Icarus”, en el que Bruce apareció con un lanzallamas que le permitía jugar con ambas manos tirando flamas, mientras una figura inflable como la del propio Ícaro se elevaba justo antes de otro karaoke colectivo con “Fear Of The Dark”.

La transición al infierno fue más rápida y también la sección más breve con la explosión en “The Number Of The Beast”, con el “six six six” coreado por las 64 mil personas presentes, y por supuesto que en la más punketa de las facetas de la banda en “Iron Maiden”, esa canción que precipitó la aparición de la bestia infernal enorme en el fondo, mirando lo que ocurría con ojos de luces y cuernos de cabra, mientras el público lo daba todo en moshpits, saltos, cantos y más.

En el encore vinieron “The Evil That Men Do” seguida de “Hallowed By Thy Name”, otro de esos tracks donde lo instrumental se notó como parte de esas fortalezas preciosas que tiene Maiden, que lo hacen tener una belleza fotográfica, de obra de arte mixta puesta en un museo de arte contemporáneo, capaz de interactuar con la gente y de congregar masas, como las que pasadas las 23:00 hrs. estaban cantando “Run To The Hills” en el gran cierre de una jornada realmente histórica, tanto por la capacidad de disponer de la historia grande de Iron Maiden en poco menos de dos horas, como por esa consolidación permanente con este país que es su casa.

Como dijo al rato después del show el periodista y guitarrista Héctor Muñoz: “Una banda que te manda para la casa diciéndote ‘Always Look On The Bright Side Of Life’ en la voz de Eric Idle tiene las cosas claras”, y es que, viendo la foto completa, Iron Maiden tiene todo tan claro y a estas alturas es un proyecto tan transversal, que ya no es patrimonio sólo del metal, sino que de la música en vivo en general, y qué bueno que el encuadre sea así de armonioso y perfecto.

Setlist

  1. Aces High
  2. Where Eagles Dare
  3. 2 Minutes To Midnight
  4. The Clansman
  5. The Trooper
  6. Revelations
  7. For The Greater Good Of God
  8. The Wicker Man
  9. Sign of the Cross
  10. Flight Of Icarus
  11. Fear Of The Dark
  12. The Number Of The Beast
  13. Iron Maiden
  14. The Evil That Men Do
  15. Hallowed Be Thy Name
  16. Run To The Hills

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