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Tame Impala: Fresca Psicodelia Nostálgica

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Es engañoso el mundo de hoy. Te hace creer que las categorías muchas veces no existen, pero al final, todo lo que se hace, irremediablemente cae en un riel y la gente le pone un rótulo a eso. Por eso es que era interesante que la gente de Club Fauna trajera a los australianos Tame Impala al país, e interesante fue la recepción del público que superó las expectativas de ventas, debiéndose trasladar el evento al Centro de Eventos Chimkowe, en Peñalolén.

Tras un show de Föllakzoid que prendió a los pocos que se encontraban presentes, The Ganjas la rompió con un set potente y conciso, que dejó servido en bandeja el público a los australianos, que eran los encargados de ser el peak en esta presentación.

Y lo que queda claro desde el principio es que no son un grupo indie. Ni siquiera se acercan a lo que MGMT, por ejemplo, realiza. Lo de Tame Impala es una genuina búsqueda por los rincones del sonido lo-fi y el revisionismo de la psicodelia sesentera, llamando muchas veces al “Magical Mystery Tour” (1969) de los Beatles.

Todo comenzó con una intro, una especie de fanfarria al más puro estilo de los australianos, para dar paso a “Solitude Is Bliss”, donde las más de 2.500 personas que estaban presentes en la explanada del Chimkowe saltaron de inmediato, con una energía que a las 1:15 AM en punto comenzaba a desbordar la pista de baile.

En general, el sonido estaba un poco bajo en volumen, pero la claridad en cómo sonaba cada instrumento se agradeció, en especial el bajo de el retraído pero eficiente Nick Allbrook, que sonó a ratos dominante en la escena.

Luego el ritmo sencillo y demoledor de “Why Won’t You Make Up Your Mind?” irrumpió, incluyendo un agregado instrumental que era el presagio de lo que vendría: un set de canciones desarrolladas más allá de cómo se les conoce.

“Desire Be Desire Go” vino después, mientras que “It Is Not Meant To Be” prosiguió con un show donde cada canción tenía un extra, algo de la virtud instrumental de cada miembro de Tame Impala, liderados por la destreza de Kevin Parker en la guitarra.

Los dos adelantos del nuevo disco de la banda, “Lonerism”, que saldrá en octubre, demostraron que la evolución de los de Perth no tiene freno. “Apocalypse Dreams”, además de ser la mejor composición de la carrera de la agrupación, en vivo toma lo mejor de ambas vibras de Tame Impala: el tempo más lento y profundo, y la angustia ansiosa de la percusión constante. En tanto, “Elephant” es un single en serio, que para muchos fue el momento más sólido de un show que no tuvo puntos bajos.

La gracia de Tame Impala va más allá de la versatilidad de su público, o su origen en Australia. Ellos tienen la capacidad de hacer una revisión histórica de elementos en la música para lograr un sonido único. La psicodelia sesentera, el hard rock setentero, la actitud del grunge, todo eso concentrado en una banda de amigos que logra diferenciarse del resto.

Luego vino el clásico “Lucidity”, que fue cortado en pos de mostrar ese cover de Todd Lundgren que comenzaron a incluir hace poco en los setlists, “International Feel”.

Otro momento de efervescencia adolescente fue con “Alter Ego”, para dar paso a “Half Full Glass Of Wine” y una versión de aquellas para “despedirse” de la gente.

Tras un breve receso, la banda volvió a tocar una versión con solo de Parker extendido de “Runaway, House, City, Clouds”. Quizás un problema con Tame Impala es que el recurso del solo de guitarra o de sintetizadores se repite mucho, lo que convierte a las composiciones en formatos un poco prefijados. Ahí se escapan “Half Full Glass…” y “Runway…”, que tienen mucho más de rock progresivo que las otras canciones. Pero todo se arregla con el tremendo sonido que tienen. Es como si metiéramos en una juguera a Nirvana, Led Zeppelin, Los Beatles en la etapa psicodélica y Yes. Claro, guardando las proporciones, pero se entiende que es por las influencias que denotan estas canciones.

En vivo la propuesta de los australianos gana mucho de frescura y limpieza sonora, esa que a ratos se ve un poco comprimida tras la producción sonora en estudio de Dave Fridmann. Esa fluidez se agradece y convierte las presentaciones de Tame Impala en una fiesta de psicodelia intensa, medio stoner, que mira mucho hacia atrás, pero que no deja de avanzar. Un viaje muy volado que al parecer todavía no se termina.

Setlist

  1. Intro
  2. Solitude Is Bliss
  3. Why Won’t You Make Up Your Mind?
  4. Desire Be Desire Go
  5. It Is Not Meant To Be
  6. Apocalypse Dreams
  7. Elephant
  8. Lucidity
  9. International Feel (cover de Todd Rundgren)
  10. Alter Ego
  11. Half Full Glass Of Wine
  12. Runway, Houses, City, Clouds

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Danny Rayman

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8 Comentarios

8 Comments

  1. Larry

    18-Ago-2012 en 3:51 pm

    FUE LA ZORRA!!!

  2. Pedro

    18-Ago-2012 en 4:52 pm

    la cago lo bueno que estuvo!!!

  3. J. Vertigo

    19-Ago-2012 en 4:22 pm

    “…en especial el bajo de LA retraída pero eficiente Nick Allbrook”?
    Nick Allbrook es hombre por si no lo sabían, una cosa es que sea medio ambigua su presencia…

  4. Javier

    19-Ago-2012 en 5:05 pm

    wnnn tremendo concierto! se pasaron estos niñitos.

  5. isidora jaén

    20-Ago-2012 en 10:30 am

    JAJAAJAJA SICODELIA? PARECE Q NO FUIMOS AL MISMO CONCIERTO YO FUI A UNO DE POP CON VISUALES BÁSICAS DE WINDOW MEDIA PLAYER.
    COMPARARLOS CON BEATLES…..QUE FALTA DE RESPETO Y COMO SE NOTA QUE ERES UN PRINCIPIANTE

    • Juan Francisco Montero V.

      20-Ago-2012 en 11:42 am

      “Claro, guardando las proporciones, pero se entiende que es por las influencias que denotan estas canciones”.

      Yo entendí que dijo que eran influencias, no compara con los Beatles porque ¿Quién podría?

      Saludos!

  6. Odín Rodriguez

    20-Ago-2012 en 10:44 am

    Este socio encuentra todo la raja… Y medios STONER? Un gran “que chucha”.

  7. Pablo

    21-Ago-2012 en 1:06 pm

    sacos de wea….

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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