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Stratovarius: El poder de la comunión

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Y la Blondie volvía a teñirse de rojo para recibir en sus arcas a uno de los exponentes más representativos del power metal, estilo que ya no genera el mismo impacto que en sus años de gloria, pero que mantiene cautiva a una fanaticada fiel y numerosa, la cual repletó el lugar y se transformó en el elemento clave para hacer de esta octava visita de los finlandeses, un concierto que súpero todas sus expectativas, a pesar de las molestas deficiencias en el sonido. Stratovarius posee algo de lo que pocas bandas pueden jactarse: un público incondicional que, en las casi dos horas de recital, se hizo partícipe en cada uno de los cortes interpretados por los europeos de forma apasionada y completamente entregada, sin mermar cuando tocaba disfrutar de lo más nuevo y dándolo todo en los clásicos del grupo.

STRATOVARIUS CHILE 2013 01

Blondie no es el mejor local para este tipo de eventos, su acústica no es de lo mejor y su visibilidad hace difícil que, los que hayan quedado un poco más a atrás de la mitad de la pista, puedan gozar de la visibilidad óptima. Ante la venta total de los boletos, la idea de un cambio de recinto pasó por la cabeza de muchos, quienes pedían por un lugar en mejores condiciones para recibir a los autores de “Speed Of Light”. Problemas de agenda y de producción, principalmente, obligaron a que el evento tuviera que realizarse sí o sí en la discoteca de la Alameda que, seamos justos, funciona muy bien para ciertos estilos, pero el rock siempre sale resentido, y Stratovarius no fue la excepción, siendo el sonido el único gran detalle en su espectáculo.

STRATOVARIUS CHILE 2013 02

La portada de “Nemesis” (2013), catorceavo disco de la banda y el motivo para iniciar esta gira, pintaba el fondo del escenario, mientras la pista repleta de ansiosos fieles esperaba que el reloj marcara las 21 horas, hora pactada, y que respetó casi puntualmente el quinteto liderado por Timo Kotipelto. Introducción de fondo y sonaba “Abandon”, canción que abre “Nemesis”, y que despertó la algarabía de las miles de almas que gozaron como nunca, a pesar de que apenas se podía entender lo que pasaba en escena. Pero no había tiempo para fijarse en eso, porque de inmediato llegaba “Speed Of Light”, tirando uno de sus grandes clásicos a la parrilla como poderosa carta de entrada, y vaya que sí dio resultados, sorprendiendo a todos los que la esperaban más tarde y desordenando la pista principal de la Blondie.

STRATOVARIUS CHILE 2013 03

Matias Kupiainen se dejaba querer en la guitarra, y las planeadas salidas de libreto nos dejaban disfrutar de su maestría en las cinco cuerdas, destacando la rapidez en la pausa que realizó en pleno “Speed Of Light”. Así también, Rolf Pilve, encargado de los tarros y la adhesión más reciente a la banda, era presentado a los fanáticos. Incapaz de contener la sonrisa durante todo el concierto, el baterista se mostró sólido y preciso, aunque se le puede achacar ser demasiado tieso, es de esperar que vaya agarrando más soltura con el tiempo. Mientras tanto, “Halcyon Days” llegaba desde lo más nuevo de los fineses. El tempo bajaba para recibir “Eternity”, en la que fueron protagonistas los inmensos solos de guitarra de Kupiainen y los imponentes cantos de la muchedumbre.

STRATOVARIUS CHILE 2013 07

“Dragons” servía para presentar a Jens Johansson en los teclados y pasar al primer solo de la noche. La verdad, es que siempre es arriesgado lanzarse en la aventura de construir un buen solo. Uno siempre se pregunta “¿qué va a hacer de nuevo, que no se haya hecho antes?”. Rolf Pilve realizó un solo estándar, sin mostrar nada del otro mundo, suficiente para dejar en claro que es un baterista bastante versátil, y eso. Su intervención a solas dio la partida a “Eagleheart”, y los asistentes volvían al tope, sacando aplausos de la propia banda y reverencias de Kotipelto. Continuando con los halagos al público local, el vocalista dejaba sobre el escenario a Lauri Porra, desde cuyo bajo emanaron las primeras notas de “Fantasy”, corte en el cual se pudieron sufrir los peores momentos del sonido, que había mejorado un poco, pero los problemas de ecualización echaban a perder las transiciones entre los duelos de guitarra y teclado, dejando un gustillo amargo al no poder apreciar de mejor manera las demostraciones de virtuosismo de los músicos.

STRATOVARIUS CHILE 2013 04

Los diez minutos de “Destiny” nos hicieron pasar por todos los estados posibles, en uno de los temas más destacados del ya épico catálogo de Stratovarius, llevando al respetable por un viaje emocional donde volvió a brillar el virtuosismo. Y si de virtuosismo se trata, el solo de Porra estuvo lleno de tecnicismo y espectáculo, cuando se despachó una melodía de cueca, previa interpretación con la trutruca, saliendo airoso en su intervención. Para reposar de tanta demostración de habilidades, la ondera “The Kiss Of Judas” sacaba cantos y brincos de la fanaticada, además de pasar por el momento más tenso de la jornada, cuando un molesto acople se colaba entre los parlantes y de pronto la amplificación desaparecía entre las pifias y abucheos del público, sin que los músicos se dieran cuenta de lo que estaba pasando. Con bastantes dificultades, la falla fue puliéndose hasta recuperar el sonido, pero pasando a llevar la guitarra de Kupiainen, la que, como pocas veces ocurre en este tipo de casos, se vio sobrepasada por el teclado y el bajo, sonando como un débil acompañamiento en la mayor parte de los temas. Pero Kotipelto cambiaba la letra del final por “Santiago, oh, Santiago”, y todos olvidaban el mal rato para celebrar el gesto del cantante.

STRATOVARIUS CHILE 2013 05

Al tratarse de un show completo, “Distant Skies” se hizo presente en el set, a diferencia de otras fechas de la gira, para hacer las delicias de los más fanáticos. Johansson tenía su momento para brillar, tocando su atmosférico solo de teclado, al cual agregó una serie de efectos que lo sacaron del típico solo. El músico continúo a la cabeza durante la introducción de “Black Diamond”, poniendo a la banda en su peak entre duelos de instrumentos y la total comunión con su gente. Primero encore, y en su regreso los finlandeses agradecieron la gran convocatoria, para luego interpretar “If The Story Is Over”, balada del último álbum de Stratovarius, en el momento más íntimo de la velada, que tuvo como invitado especial un oso de peluche que fue recibido por el cantante, quien bromeó con lo “metalero” del regalo.

STRATOVARIUS CHILE 2013 06

“Against The Wind” mostraba todas sus credenciales de clásico, conduciéndonos hasta el último bis de la noche con “Paradise”, en la que volvió a aparecer el maldito acople, que por poco arruina la salida del grupo. “Father Time” era pedida por toda la Blondie, y a su regreso a escena, Kotipelto aclaró que no iban a tocar ese tema en esta oportunidad, pero sí en algún tour próximo, matando las ilusiones de todos los que querían escuchar el clásico perteneciente a “Episode” (1996). En fin, todavía quedaban dos canciones para terminar el show y “Unbreakable” fue la primera de ellas, consiguiendo una gran respuesta, como todas las del nuevo disco, poniendo a Stratovarius en el podio de esas bandas privilegiadas que, además de tener una fanaticada fiel, tiene una que se preocupa de escuchar lo nuevo del grupo, y eso es un gran lujo.

STRATOVARIUS CHILE 2013 08

El gran final llegó con “Hunting High And Low” en versión extendida poniendo énfasis en la interacción con el respetable, a quien prendieron con las tradicionales comparaciones entre países, como siempre Argentina se llevó las mayores pifias y los chilenos sacaron toda la voz para cantar el estribillo final, y se marcó uno de esos momentos espontáneos, cantando cuatro veces seguidas el coro a capela. Stratovarius bajaba el telón definitivamente y se despedía de Chile por octava vez. Un concierto sobresaliente que, de no ser por las deficientes condiciones sonoras, hubiese alcanzado cotas más altas. Sin embargo, de la mano de un poderoso set, una banda que se niega a desaparecer, y la pasión del público chileno, Stratovarius en Chile 2013 fue la fiel representación del poder de la comunión.

Setlist

  1. Abandon
  2. Speed Of Light
  3. Halcyon Days
  4. Eternity
  5. Dragons
  6. Solo de batería de Rolf Pilve
  7. Eagleheart
  8. Fantasy
  9. Destiny
  10. Solo de bajo de Lauri Porra
  11. The Kiss Of Judas
  12. Distant Skies
  13. Solo de teclado de Jens Johansson
  14. Black Diamond
  15. If The Story Is Over
  16. Against The Wind
  17. Paradise
  18. Unbreakable
  19. Hunting High And Low

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Sebastián Rojas

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U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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