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Stone Sour: El Show Debe Continuar

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El marco para el debut de Stone Sour en nuestro país no podía tener un mejor pronostico, compartiendo protagonismo con Deftones, una de las bandas emblemáticas del metal alternativo, en el íntimo escenario del Teatro Caupolicán (con una capacidad acotada de 2.000 espectadores), y con la flamante primera parte de su cuarto álbum de estudio bajo el brazo, trabajo que para muchos fanáticos aspira a convertirse en el mejor de su carrera. Desde que se conoció que estos dos monstruos animarían otro de los sideshows de la tercera edición de Maquinaria Festival, las expectativas se elevaron por las nubes, lo que se vio reflejado en la rápida respuesta por adquirir alguno de los tickets disponibles, agotando el 50% de las localidades en menos de 10 horas.

Sin embargo, durante la jornada se conoció la noticia de que Deftones había tenido problemas con la carga de sus equipos en México y que por lo mismo no se podría presentar junto a Corey Taylor y compañía en el recinto de San Diego, levantando de inmediato una sombra de dudas respecto a la recepción de los fanáticos y la posible hostilidad con que sería asimilado el cambio en la planificación. Stone Sour, fiel a sus fanáticos, asumió la responsabilidad de sacar adelante el evento, incorporando inclusive tres canciones adicionales al setlist que tenían preparado originalmente, y el público no decepcionó, desde temprano comenzaron a llegar al Caupolicán, y ya sobre la hora, la cancha se presentaba por sobre el 80% de su capacidad.

Unos pocos minutos antes de las 21:00 hrs. se apagaron las luces y con un escenario vacío comenzó a sonar la música de “Gone Sovereign”, primer sencillo de su última producción. Al cabo de unos segundos, hace su ingreso el baterista Roy Mayorga seguido por el resto de la banda, desatando la euforia de los asistentes. La atmósfera se llena de inmediato de toda la energía que transmite Corey Taylor, quien hace gala de su potencia vocal tomándose pequeñas pausas para beber agua y escupirla al público. Llega el turno de otros dos temas pertenecientes a su más reciente álbum, “Absolute Zero” y “A Rumor Of Skin”, los que mantienen la tendencia a los sonidos intensos, con una batería que suena potente y sólidas secuencias de cuerdas que, sin embargo, no logran entrar en sintonía con la totalidad de los fanáticos, existiendo sólo reducidos grupos que saltan y acompañan las letras de las canciones. El público comienza a corear el nombre del vocalista y el frontman responde con un nítido “Thank you so much, Santiago”, dando paso al tema “Hell & Consequences”, que derrocha energía y dinamismo, provocando las primeras secuencias de mosh pit en la cancha. A esta altura ya se comienzan a evidenciar los problemas de salud de Taylor, que constantemente consume líquido para no deshidratarse.

Con los primeros acordes de “Orchids”, el vocalista recuerda que este año se cumple una década desde el lanzamiento de su disco debut, provocando la ovación de los asistentes que saltan en perfecta comunión, estremeciéndose con cada una de las ráfagas de potencia que caen desde el escenario. A pesar de su mermada salud, Taylor demuestra toda su experiencia, apoderándose de cada centímetro de la pista y mostrando un manejo avanzado de todos los fundamentos que debe dominar un vocalista. Con la pregunta de cuantos han escuchado el álbum “Come What(ever) May” (2006) se da paso al tema “Made Of Scars”, que vuelve a dar señales de un público que no termina por encajar. Las revoluciones suben otra vez de la mano de “Mission Statement”, en donde los fanáticos acompañan con los puños en alto, no tardando en aparecer las primeras semillas de moshing, que fluyen al compás de las sólidas secuencias de la guitarra de James Root. La energía e intensidad de “Reborn” parece despertar a un Caupolicán pasivo que, a punta de potencia, comienza a salir de su letargo. Para cuando comienza a sonar “RU486”, el frontman pide la participación de los asistentes, pero sólo unos pocos se comprometen con la propuesta. Taylor continúa escupiendo y lanzando botellas con agua al público, las que en algunos casos pasan peligrosamente cerca de los focos.

Llega el turno de “Monolith”, donde ambos guitarristas se lucen a punta de glissandi y licks perfectamente bien ejecutados; una bandera cae el escenario, la que el vocalista utiliza para secar su sudor y posteriormente lanzarla sobre la batería. Como todo buen anfitrión, Taylor presenta a cada uno de los miembros de la banda, los que son recibidos con una ovación, para luego contraatacar con toda la potencia de “Blotter”. Para la interpretación de “Say You’ll Haunt Me”, el cantante pregunta al público si están dispuestos a ayudarlo a interpretarla, recibiendo casi en un acto reflejo la aprobación de todo el recinto. El carácter más melódico del corte conspira a tener una mayor participación de los fanáticos, los que cantan cada una de las líneas del tema, en las cuales suena nítido el bajo de Johny Chow. Por mientras, Corey Taylor se divierte pidiendo una cámara fotográfica a alguien de la cancha para tomar algunas fotos y posteriormente devolverla. Ya entrando en el último tramo del show, el vocalista se despachó la clásica afirmación de encontrarse en presencia de la mejor audiencia que haya visto en su vida, una frase que, a pesar de rayar en el cliché, cumple con su objetivo de motivar a los asistentes.

El concierto continúa con toda la intensidad de “Digital (Did You Tell)”, que sólo logra entusiasmar parcialmente a los fanáticos. La banda desaparece del escenario, y al cabo de unos segundos vuelve Corey Taylor, acompañado sólo con su guitarra, siendo recibido con aplausos y gritos de cada uno de sus fieles seguidores. Los primeros acordes de “Nutshell”, original de Alice In Chains, bastan para desatar uno de los puntos más memorables de la jornada, con todo el teatro cantando al unísono en una perfecta comunión y con un vocalista evidentemente emocionado. Sólo la primera parte del tema fue necesaria para calentar el ambiente, y de esta forma dar paso a “Bother”, otro tema melódico que es interpretado de manera brillante por el frontman, desplegando lo mejor de su repertorio vocal, el cual es recompensado con los aplausos y la ovación de cada una de las almas del recinto de San Diego. Los últimos suspiros del concierto corren por cuenta de “Through Glass”, donde la banda vuelve al escenario, estructurando un ambiente único, con el público explotando en una sola voz, efecto que sólo se ve interrumpido por una falla técnica que hizo perder potencia a los instrumentos, y que habría pasado desapercibida si Taylor hubiese dejado que los fanáticos siguiesen cantando a cappella. El cierre de la presentación, llega con toda la fuerza y potencia de “30/30-150”, en donde todos los asistentes saltan y cantan aprovechando al máximo los últimos minutos de Stone Sour. La banda se retira entre aplausos y una cerrada ovación; el último en abandonar el escenario es el baterista, quien despliega una bandera chilena que luego usa como capa, mientras reparte sus baquetas entre los fanáticos.

Ni la suspensión del show de Deftones, ni los evidentes problemas de salud de Corey Taylor, ni siquiera la pasividad del público durante largos pasajes del concierto, lograron empañar el excelente debut de Stone Sour en nuestro país, que de la mano de un repertorio potente y enérgico, matizado con algunos temas de corte más melódico, ofreció una presentación sólida, generando grandes expectativas para su concierto del próximo sábado en la primera jornada de Maquinaria Festival. Por otra parte, el sonido no estuvo exento de ripios, haciendo que la voz se diluyera en demasía con el resto de los instrumentos durante la primera parte del evento, sin embargo, es aquí donde surge toda la experiencia y dominio de la figura de Corey Taylor, que desde el primer minuto se apoderó del público y del escenario, dejando en claro que, a pesar de todos los inconvenientes que puedan ocurrir, el show siempre debe continuar.

Setlist

  1. Gone Sovereign
  2. Absolute Zero
  3. A Rumor Of Skin
  4. Hell & Consequences
  5. Orchids
  6. Made Of Scars
  7. Mission Statement
  8. Reborn
  9. RU486
  10. Monolith
  11. Blotter
  12. Say You’ll Haunt Me
  13. Digital (Did You Tell)
  14. Nutshell (cover de Alice In Chains)
  15. Bother
  16. Through Glass
  17. 30/30-150

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Sebastián Rojas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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