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Steven Wilson: Hasta lo más alto

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Hace tan sólo unos días, mi colega, Manuel Toledo-Campos, se enfrentaba a la virtuosa simpleza de Rufus Wainwright, concierto en donde no hizo falta más que un hombre con su instrumento para cautivar a toda una audiencia. Anoche nos paramos ante el extremo opuesto, cuando el inglés, Steven Wilson, realizara su segundo concierto en nuestro país, a poco más de un año desde su última visita al Caupolicán. En aquella oportunidad, el músico dejó boquiabierto a un teatro repleto de enfervorizados fanáticos, los mismos que volvieron a llenar el recinto, en una suerte de déjà vu o secuela de lo vivido en 2012, para adentrarse una vez más en los mágicos parajes de la música del británico.

STEVEN WILSON CHILE 2013 01

La atmósfera era tan familiar y reconocible, que daba la sensación de que esta vez todos estaban al tanto de a lo que iban. Público y banda ya eran caras conocidas, por lo que el recital fluyó de mucho mejor manera que el año anterior, y después de dos horas y un poco más de espectáculo, la satisfacción también fue la misma, confirmando que Steven Wilson es uno de esos artistas ubicados en un estado superior al resto de los músicos; sin querer denostar a nadie, lo del inglés es una experiencia musical única y que vale la pena vivenciar, por lo menos una vez, si uno ha de considerarse un amante de la música.

STEVEN WILSON CHILE 2013 02

La inmensa luna que ilustra la carátula de “The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)” (2013), tomaba forma minutos antes de la aparición de los músicos, en formato de video experimental, recibiendo a los presentes que tomaron asiento en la cancha y galerías del recinto de San Diego. Las ansias traicionaron a más de alguno cuando faltaban pocos minutos para las nueve de la noche, y un hombre muy parecido a Wilson ingresaba para afinar la guitarra, despertando aplausos espontáneos que se acallaron de inmediato al corroborar que el tipo no era más que un miembro del staff, prueba mayúscula de las ansias de los chilenos por reencontrarse con el gran genio detrás de Porcupine Tree.

STEVEN WILSON CHILE 2013 03

Nueve en punto, luces abajo y la excelente banda que acompaña al europeo hacía su ingreso al escenario. La alineación era la misma que pudimos ver en su última presentación, a excepción de la guitarra y batería, puestos que fueron ocupados por Guthrie Govan, quien se unió al grupo para el nuevo LP, y Chad Wackerman reemplazando a Marco Minnemann, que tuvo que ausentarse de la gira para acompañar la de Joe Satriani. Sobra decir que la calidad de ambos músicos es superlativa y su presencia en el escenario complementa con virtuosismo las composiciones de Wilson. Con la progresiva “Luminol” como gran carta de presentación, la estrella de la noche se paseaba descalzo por el escenario, invitando a cada uno de los presentes a transmitirle sus energías en medio de un track técnico y lleno de quiebres, que hizo las delicias de los aficionados al virtuosismo y complejidad musical.

STEVEN WILSON CHILE 2013 04

Pasada la euforia del rencuentro, el músico tomaba el micrófono para dirigirse al público y comunicarles, en español, el gran cariño y aprecio que guarda hacia la fanaticada chilena, además de presentar su último álbum, el cual sería interpretado íntegramente en la velada que se extendería por más de dos horas. Siguiendo el orden del disco, “Drive Home” era la primera canción en recibir el apoyo visual de las proyecciones al fondo del escenario que, a diferencia del montaje que pudimos ver hace un año, pasaba a un segundo plano, cortesía del poderoso juego de luces y a la majestuosidad de la banda, sin estar exenta de detalles, como ocurrió con “The Pin Drop”, cuya sección más pesada sonó estridente y saturada, tanto así que el mismo Wilson hizo el comentario de estar viviendo el “infierno”, ya que no era muy amigo de los amplificadores Marshall. “Postcard” ponía énfasis en la parte visual del show, funcionando como banda sonora para el crudo videoclip que se proyectaba al fondo del escenario, dando paso a “The Holy Drinker”, momento en que Wilson intercambia la guitarra con el bajo, apoyando al versátil Nick Beggs.

STEVEN WILSON CHILE 2013 05

“Deform To Form A Star” entregaba más espacio al inglés para brillar entre tanto virtuosismo con su guitarra eléctrica. Si bien, él es el personaje principal de este viaje, es imposible no ver a su banda como ingredientes incondicionales en su sonido, capaces de interpretar hasta la más intrincada nota con tal prolijidad y sentimiento, que hace imposible pensar a Steven Wilson sin este grupo de músicos a sus espaldas. Así lo señaló en 2012 y se ratificó en esta ocasión con la alineación que dio vida a “The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)”.

STEVEN WILSON CHILE 2013 06

El concierto seguía adelante y ahora el aparataje visual era el que tomaba por sorpresa al Caupolicán, cuando un telón transparente cubrió al grupo desde las alturas, introduciéndonos al momento más siniestro de la noche, resultando ser “The Watchmaker” e “Index”, los episodios más inmersivos de la jornada. Es extraño que de todas las composiciones, el músico haya elegido estas dos para complementarlas con imágenes, ya que estas relatan historias de seres trastornados, recreando verdaderas pesadillas, que se hacían aún más perturbadoras gracias al efecto de tres dimensiones que lograba el montaje entre el telón y la pantalla de fondo. Espeluznante y asombroso.

STEVEN WILSON CHILE 2013 07

“Insurgentes” instalaba la calma por unos instantes, antes de pasar a la catarsis que significó “Harmony Korine”, con todo el público de pie apreciando el verdadero virtuosismo de Wilson, ese que va más allá de crear composiciones apoteósicamente complejas, y que se basa en la capacidad de poder traducir esta complejidad en emociones que tocan las fibras más sensibles. En ese sentido, “Harmony Korine” suena a conmovedor triunfo. Bajo esta tónica, llegaron las dos composiciones más “cerebrales” de la noche. “No Part Of Me” y los 23 minutos de “Raider II”, terminaron por llevar al éxtasis al Caupolicán. Como un punto aparte, llegaba “The Raven That Refused To Sing”, la más emocional del conjunto. Imposible no sentir la tristeza que emana, dejando al teatro en un solemne silencio entre contemplación y nostalgia. Para el final, el inglés dio en el gusto a los viudos de Porcupine Tree, interpretando la floydiana “Radioactive Toy”, reviviendo las ansias por conocer algún día en carne propia un concierto del grupo que hizo de Wilson, uno de los músicos más prolíficos de nuestra época. Así terminaba esta segunda visita del británico a nuestro país. Emocionante, cerebral y catártico. Steven Wilson hace música de elite, en el buen sentido de la palabra, invitando a todos aquellos que sean lo suficientemente intrépidos a llegar hasta la cima más alta de la música.

Setlist

  1. Luminol
  2. Drive Home
  3. The Pin Drop
  4. Postcard
  5. The Holy Drinker
  6. Deform To Form A Star
  7. The Watchmaker
  8. Index
  9. Insurgentes
  10. Harmony Korine
  11. No Part Of Me
  12. Raider II
  13. The Raven That Refused To Sing
  14. Radioactive Toy (cover de Porcupine Tree)

Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Praxila Larenas

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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