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Steven Wilson: En otra dimensión

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Steven Wilson, piedra angular del proyecto Porcupine Tree, pertenece a aquel grupo de artistas que siente una atracción especial hacía el público chileno y viceversa, y así lo evidencian sus exitosas seis presentaciones en los últimos cuatro años, donde nos ha ofrecido lo más selecto de su repertorio, en una fórmula que difícilmente se llegará a desgastar. Esta nueva visita del músico británico se enmarca en la gira de presentación de su cuarto álbum de estudio en solitario, “Hand. Cannot. Erase.” (2015), y donde además incluye cortes de su recientemente lanzado EP, “” (2016). Al igual que en sus presentaciones de 2012 y 2013, el lugar escogido para albergar el evento es el histórico Teatro Caupolicán, en donde fieles a su estilo, los fanáticos nacionales desde muy temprano comenzaron a desfilar por calle San Diego en búsqueda de una ubicación privilegiada para una nueva cita con el prolífico músico.

08 Steven Wilson @ Teatro Caupolican 2016

A las 21:00 hrs. en punto, y cuando ya empezaban a hacerse evidentes las primeras muestras de ansiedad de un repleto Caupolicán, hace su ingreso un descalzo Steven Wilson acompañado por sus cuatro músicos, siendo recibidos con una estruendosa ovación que se extendió a lo largo y ancho del recinto, y que hacía presagiar una jornada colmada de emociones y exquisitas sensaciones. Sin mediar tregua, llega el primer golpe sonoro de la mano de “First Regret” y “3 Years Older”, donde de inmediato queda en evidencia la calidad de cada uno de los músicos, con una demoledora batería de Craig Blundell, y una ejecución de cuerdas que raya en la perfección por parte de David Kilminster, complementándose de forma natural con la carismática figura de Wilson, que pareciese fluir a través de los certeros cambios de ritmo. El primer contacto del británico con los fanáticos es para invitarlos a ser participes de un video que será compartido vía Snapchat, recibiendo de inmediato la complicidad de cada uno de los asistentes.

05 Steven Wilson @ Teatro Caupolican 2016

Comienza “Hand Cannot Erase”, y de a poco empiezan a aparecer esos pasajes tan característicos en las melodías de Wilson, donde la complejidad no es sólo un adorno, sino una necesidad de absorber una gran cantidad de elementos que hagan más robusta la propuesta. La primera parte de la presentación continúa haciendo un repaso por el álbum de 2015, primero con “Perfect Life” y luego con “Routine” que, según palabras del propio músico, es una de las canciones más melancólicas y miserables de su repertorio. El ambiente se llena de un manto de tristeza y desolación, que se alimenta del sonido de la guitarra acústica de Kilminster. Con “Home Invasion” vuelve aparecer el enérgico sonido de la batería, con golpes que amenazan con desgarrar los sentidos y un frontman que demuestra su multifacética personalidad al mando del bajo. Wilson presenta a cada uno de los músicos, los que son premiados uno a uno con potentes y sonoras ovaciones, para posteriormente dar vida a toda la delicadeza y belleza de “Transience”.

14 Steven Wilson @ Teatro Caupolican 2016

Pocas veces se tiene el privilegio de ser testigo de una presentación que provoca cerrar los ojos y absorber cada una de las notas y secuencias sonoras, y es precisamente esta la propuesta que nos ofrece Wilson con “Ancestral” y “Happy Returns”, con una ejecución que carece de ripios y que mantiene en sus asientos a un público respetuoso, que se deleita con las múltiples texturas y matices que logra amalgamar el músico británico. El cierre al primer acto llega de la mano de la exquisita y  hermosa ejecución de teclas de “Ascendant Here On…”, dando paso a un intermedio que sirve para recobrar energías y escapar un poco del trance de la primera parte del show.

Al cabo de extensos veinte minutos, regresan los músicos al escenario para llenar el recinto de la profunda sensación de nostalgia y opacidad que inyecta “Drag Ropes”, original de Storm Corrosion, para posteriormente mutar a toda la potencia de las guitarras en “Open Car”, donde se manifiesta uno de los fenómenos más extraños: el headbanging sentado, donde cada uno de los fanáticos acompañan las pulsaciones con su cabeza, pero sin abandonar la comodidad de sus asientos. Con “My Book Of Regrets”, una de las canciones que forman parte del EP “4½”, siguen sobresaliendo los cambios de ritmo y la conjugación de multiples velocidades de una perfecta instrumentación.

09 Steven Wilson @ Teatro Caupolican 2016

Index” sorprende por la oscuridad de su esencia y lo bizarro de las imágenes que se proyectan en la pantalla, con una potente base rítmica por parte de la percusión. Llega uno de los momentos más emotivos de la velada, en donde Steven Wilson dedica unas palabras al fallecido David Bowie, demostrando su respeto y admiración por una de las figuras legendarias en la historia del rock y ofreciendo un primer homenaje con la interpretación del tema “Lazarus”, original de Porcupine Tree, y cuyo nombre coincide con el segundo single del último álbum del artista, “Blackstar” (2016). El ambiente sigue supurando infinitas emociones, que parecen penetrar cada una de las fibras corporales; “Don’t Hate Me” y “Vermillioncore” se encargan de elevar la apuesta sonora, con una perfecta ejecución del bajo por parte de Nick Beggs, mientras la tradicional tela se extiende frente al escenario permitiendo la proyección de imágenes que, por algunos minutos, le quitan el protagonismo visual a los músicos. El corte “Sleep Together” despide nuevamente a los músicos que abandonan el escenario en medio de potentes muestras de devoción, exigiendo un poco más de la experiencia integral que ofrece Steven Wilson y compañía.

17 Steven Wilson @ Teatro Caupolican 2016

La banda retorna a escena para dar vida a uno de los momentos más bellos de la jornada, la interpretación del clásico “Space Oddity” del legendario David Bowie, en donde miles de voces al unísono acompañan la canción, desgarrando las últimas reservas energéticas de un show que ha permitido encontrarse con el lado más mágico de la propuesta de Wilson. El cierre de la presentación llega de la mano de la contagiosa “The Sound Of Muzak”, que a pedido del frontman pone a todos los fanáticos de pie y funcionando como apoyo en la ejecución de los coros, y de la perfecta y deprimente “The Raven That Refused To Sing”, que ofrece las últimas pinceladas del inagotable talento de Wilson, dejando la interrogante del tiempo que tendremos que esperar para volver a tener a este monstruo en nuestro territorio. La banda se despide de sus fanáticos en el centro del escenario para posteriormente desaparecer tras bambalinas, siendo el propio Steven Wilson el último en agradecer a los fanáticos y refugiarse en la oscuridad de la parte trasera del teatro.

12 Steven Wilson @ Teatro Caupolican 2016

Steven Wilson habita en otra dimensión, navegando entre composiciones que destacan por su rareza y emotividad, alimentándose de estructuras complejas, y obteniendo sus mejores dividendos de todos los rincones sensoriales que se ven impactados con cada una de sus pinceladas. El nativo de Londres no sólo hace música, sino que la siente, y es por esto mismo que a ratos pareciese estar inmerso en un plano mucho más profundo, usando sus sentidos como proyección de emociones, lo que se conjuga en una experiencia inigualable, donde todos los elementos –público y sonidos– encajan en perfecta sincronía y estructuran un show de una calidad técnica que difícilmente tendrá parangón con otros artistas que han pasado por el mismo escenario. El inglés logró diluir casi tres horas de concierto en un abrir y cerrar de ojos, lo que sirve como referencia para dimensionar que lo vivido esta noche en el Teatro Caupolicán no sólo fue una simple presentación, sino una demostración exclusiva de que estamos en presencia de uno de los más grandes.

Por Gustavo Inzunza

Fotos por Luis Marchant

Setlist

  1. First Regret
  2. 3 Years Older
  3. Hand Cannot Erase
  4. Perfect Life
  5. Routine
  6. Home Invasion
  7. Regret #9
  8. Transience
  9. Ancestral
  10. Happy Returns
  11. Ascendant Here On…
  12. Drag Ropes (original de Storm Corrosion)
  13. Open Car (original de Porcupine Tree)
  14. My Book Of Regrets
  15. Index
  16. Lazarus (original de Porcupine Tree)
  17. Don’t Hate Me (original de Porcupine Tree)
  18. Vermillioncore
  19. Sleep Together (original de Porcupine Tree)
  20. Space Oddity (original de David Bowie)
  21. The Sound Of Muzak (original de Porcupine Tree)
  22. The Raven That Refused To Sing

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Eduardo

    21-Mar-2016 en 5:25 pm

    puta que estuvo weno, casi lloro con Open car, que gran músico.

    Lo más notable fue un par de ciegos que se sacaron un caño al lado de unos guardias jajajajaja.

    ¡¡Qué viva la música!!

  2. Juan

    26-Mar-2016 en 5:09 pm

    Que notable show, revisen nuestro registro aquí :

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U2 + Noel Gallagher: Renovación de los monumentos

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“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”. Esa es la frase que se pone sobre los escalones que representan el memorial por los Detenidos Desaparecidos en el Estadio Nacional, y que puede implicar también lo que artísticamente ocurrió en la noche del sábado 14 de octubre, en la que sería la cuarta vez de U2 en Chile. Sin memoria, el futuro es más complicado de trazar, dado que existe la necesidad vacía de refundar todo, sin mirar atrás, y se busca seguir adelante sin justicia, sin capítulos cerrados, botando el libro por la ventana. Ahí radica el valor de la jornada donde no sólo U2 pudo entregar un disco clásico como es el seminal “The Joshua Tree” (1987), sino que renovarlo, dejando en claro que los trabajos inmortales pueden revivir todas las veces que sea necesario y unirse a lo presente con naturalidad tal, que en este caso las canciones se disponen más actuales que hace 30 años.

Antes de comentarles lo que ocurrió con los irlandeses y el acto de apertura, una aclaración: en este caso, el equipo de HumoNegro no se quedó con la visión periférica de la prensa en un espectáculo normal, debido a acreditaciones que no nos fueron concedidas, pero dada la relevancia del evento adquirimos por cuenta propia entradas en cancha y pudimos verlo desde la reja, con el entusiasmo de los más fanáticos, con un ambiente que en todo momento fue respetuoso y muy animado, lo que puede quizás hacernos perder la perspectiva más amplia, aunque sí nos deja en los espacios precisos para ponderar el concierto con la efervescencia necesaria para valorarlo igual que quienes asistieron.

Noel Gallagher’s High Flying Birds

Es difícil no pensar en el pasado de Noel Gallagher, siendo el reconocido compositor principal, pero segundón, en la dinámica de una banda de alcance masivo como fue Oasis. De ahí que él y su proyecto Noel Gallagher’s High Flying Birds va alcanzando paulatinamente una solidez que puede asimilarse a lo que pasa con actos nuevos, con poca experiencia. Noel se subió al escenario a las 19:30 hrs. y llegó con un semblante diferente a Lollapalooza 2015, donde estaba enojado y parco. En esta ocasión, quizás sin la responsabilidad de ser el centro del show, se le notó liviano, contento y con esa vibra también los ritmos pudieron fluir con más naturalidad.

Si “Holy Mountain” (el single con coro parecido a “She Bangs”) adelanta algo de la etapa que Gallagher iniciará con su tercer disco solista, “Who Built The Moon?”, es una sensación de mayor diversión y riesgo, con una dominación de los vientos y sintetizadores, con las guitarras sólo acentuando en los ritmos y el peso sonoro, algo que se traspasó a canciones como “Riverman” o “In The Heat Of The Moment”. Pero lo que vincula de forma clara a Gallagher con U2 es cómo logran evitar la copia de un tiempo pasado, sin desconocerlo, como ocurrió en las versiones que él y su banda entregaron de clásicos de Oasis.

Champagne Supernova” o “Wonderwall” tenían otros tonos y compases, más a la medida de Noel, derribando los recuerdos de Liam, pero sin dejar de lado esas melodías, y así consiguió la renovación de esos portentos de composiciones, como también logró en la inmensamente coreada “Don’t Look Back In Anger”. Quizás “AKA… What A Life!” fue un extra innecesario ante la solidez de la mencionada “Don’t Look Back In Anger”, pero también reafirma la posición de Noel Gallagher hoy creyendo en su pasado, a su modo, pero también en su presente y futuro, de forma sencilla, pero audaz y segura. Y cuando lo hace con una sonrisa y bromas de por medio, puede ser el mejor Gallagher en la música hoy.

U2

Los trabajos a ritmo de reloj que realizaban los técnicos en el escenario hacían presagiar que el show de los irlandeses comenzaría exactamente a la hora pactada, cosa que no fue así. Según el horario oficial, Bono y los suyos comenzarían a tocar a las 20:40 horas, algo bastante improbable, considerando que Noel Gallagher había terminado su presentación hace tan solo 20 minutos. Alrededor de las 21:20 horas, U2 arribó al escenario central, que se encontraba más cercano a la gente, interpretando una selección de canciones que enloquecieron a todo el estadio de inmediato, siendo “Sunday Bloody Sunday” la escogida para abrir el show.

Un recorrido por algunos grandes clásicos de la banda deleitó al público a modo de introducción a “The Joshua Tree”, cuya interpretación de manera íntegra es el hilo conductor principal de esta gira. Así, canciones como “New Year’s Day” y “Bad” (con un pequeño fragmento de “Gracias A La Vida” de Violeta Parra) fueron interpretadas impecablemente por la banda, mostrándose cercanos al público en esta especie de “Escenario B” dispuesto al final de la pasarela. De manera progresiva, la guitarra de The Edge se fue conjugando con el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr., dando paso a Bono para unirse en la interpretación de “Pride (In The Name Of Love)”, último golpe de gracia antes de partir el show del escenario principal.

Como ya se ha mencionado, el motivo de esta cuarta visita de los irlandeses a nuestro país es la celebración de los 30 años de uno de sus álbumes más laureados, que viene siendo interpretado a través del mundo con un show de la más alta tecnología. Una imponente pantalla de 60 metros de largo fue mostrando diferentes visuales, mientras la banda se encargaba de emular el disco de la forma más íntegra posible, tocándolo en el mismo orden que tiene el LP original. Desde “Where The Streets Have No Name” se producen momentos que dieron para todo, pasando de la alegría a la euforia, y luego a la emoción con el verdadero desfile de éxitos que se produjo por parte de la banda. Composiciones elementales dentro del catálogo de U2 fueron pasando una por una, con un público completamente entregado cantando tracks como “With Or Without You”, “Bullet The Blue Sky” o la increíble “In God’s Country”, muy ad-hoc con estos tiempos, tal como Bono lo dijo: “estas canciones tienen incluso más significado que el momento en que fueron escritas”.

Las visuales en la pantalla llevaron al público hasta diferentes parajes del disco, dándole todo un contexto a cada canción del álbum. Pese a no estar concebido estrictamente como un álbum conceptual, el relato del show se encargó de establecer a la obra de esa manera. Desde una carretera, pasando por una casa abandonada, hasta un desierto lleno de árboles, fueron parte de los distintos escenarios que U2 dispuso para situar a los boquiabiertos espectadores en el contexto de cada canción. Con “One Tree Hill” y “Exit” –el lado B de “The Joshua Tree”, como bromeó Bono en una ocasión– comenzaba a finalizar, no sin antes interpretar la emotiva “Mothers Of The Disappeared”, donde la gente en la cancha levantó papeles blancos en conmemoración de los Detenidos Desaparecidos, actores muy presentes dentro de esta composición que radica fuertemente en la búsqueda de justicia por los crímenes de violación a los derechos humanos.

Una ola de colores inundó las pantallas una vez que la banda regresó al escenario, “The Joshua Tree” había quedado atrás, pero había fiesta para rato. Así lo demostró el cuarteto una vez que inició “Beautiful Day”, uno de los mayores clásicos del grupo, que prosiguió con “Elevation” y toda la potencia de “Vertigo”, con un espiral que abarcó toda la pantalla mientras Bono jugueteaba sobre los avasalladores riffs de The Edge, robándose la película mientras los silenciosos Larry y Adam hacían su trabajo de una manera espléndida, sosteniendo los cimientos rítmicos de la composición con más poder de la noche, lo que sirvió como un nuevo punto seguido en la presentación de los irlandeses. Un último regreso vio a la banda interpretando “You’re The Best Thing About Me”, seguida de la oda a la mujer en “Ultraviolet (Light My Way)”, donde pasaron un montón de imágenes de las mujeres más destacadas de la historia, como Patti Smith, Hillary Clinton y Michelle Obama, entre otras, además de un guiño a Chile con la presidenta Michelle Bachelet, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Finalmente, “One” se encargó de dar el punto final a una de las presentaciones más potentes e históricas de este año, con una banda que sintió el cariño de su público y quiso retribuirlo de la manera más honesta posible, entregando un cancionero lleno de momentos que reflejan la experiencia de una agrupación que cuenta con varias décadas a cuestas.

Luego de años sobre los escenarios, existen procesos de progresión y perfección que se van conformando naturalmente. Tanto U2 como Noel Gallagher pudieron demostrar en esta ocasión la experiencia que han acumulado durante sus carreras, algo que se siente y se nota al instante en cada uno de los detalles. U2 mantiene una serie de elementos que permiten demostrar cuánto sabe a la hora de salir de gira, trayendo consigo un show preparado con pinzas, con un alto sentido del espectáculo y una puesta en escena que impone espectacularidad sin descuidar la atracción principal. En el caso de Noel, su labor de “acto de apertura” se justifica completamente, con un rol de entertainer que sólo llega y toca sus canciones, acertando medio a medio en la prioridad que el músico dio a las composiciones de Oasis.

En resumidas cuentas, esta fue una noche donde la experiencia se vivió de dos maneras diferentes: primero por el lado de quien la adquirió hace tiempo, pero que ahora sólo debe manejarla y aprovecharla, y después por el lado de quienes la tienen de sobra, manejándola a su antojo. Existen bandas que entregan un espectáculo lleno de pirotecnia y elementos ajenos a la música para deslumbrar a su público, lo que muchas veces se ve como un acto de auto complacencia que busca tapar las falencias propias del paso del tiempo. Claramente, U2 no pasa por lo mismo, ya que parece ser que Bono y los suyos encontraron la fórmula perfecta para entregar un mega espectáculo sin verse pretenciosos, utilizando los elementos extras como un complemento en vez de un parche para subsanar la escasa calidad interpretativa, algo de lo que los irlandeses están bastante lejos, demostrando su tremenda capacidad de exponer su repertorio con la mayor calidad posible.

Por Manuel Cabrales y Manuel Toledo-Campos

Foto por Jaime Valenzuenla para DG Medios

Setlist Noel Gallagher

  1. Everybody’s On The Run
  2. Lock Out The Doors
  3. In The Heat Of The Moment
  4. Riverman
  5. Champagne Supernova (original de Oasis)
  6. Holy Mountain
  7. Half The World Away (original de Oasis)
  8. Little By Little (original de Oasis)
  9. Wonderwall (original de Oasis)
  10. Don’t Look Back In Anger (original de Oasis)
  11. AKA… What A Life!

Setlist U2

  1. Sunday Bloody Sunday
  2. New Year’s Day
  3. Bad
  4. Pride (In The Name Of Love)
  5. Where The Streets Have No Name
  6. I Still Haven’t Found What I’m Looking For
  7. With Or Without You
  8. Bullet The Blue Sky
  9. Running To Stand Still
  10. Red Hill Mining Town
  11. In God’s Country
  12. Trip Through Your Wires
  13. One Tree Hill
  14. Exit
  15. Mothers Of The Disappeared
  16. Beautiful Day
  17. Elevation
  18. Vertigo
  19. You’re The Best Thing About Me
  20. Ultraviolet (Light My Way)
  21. One

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