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Steven Wilson: Emociones Monumentales

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Durante estas últimas semanas hemos recibido las visitas de grandes personajes del rock en sus facetas solistas, donde pudieron brillar con su material más “personal” alejados de los grandes escenarios y aglomeraciones. El primero fue Mark Lanegan, cuya oscuridad envolvió al Amanda. Trey Spruance retornó con Secret Chiefs 3, en un par de shows de antología. Thurston Moore desató el ruido en el Teatro Oriente, e incluso, Sebastián Bach vino a corroborar su puesto en los altares del rock pesado. Todos y cada uno con su particular estilo, y en presentaciones, donde lo primordial estaba en sentarse, escuchar y disfrutar.

Para cerrar este ciclo, llegaba el show de Steven Wilson, nombre que acaparó la mirada de los rockeros, gracias a la fama que ha cosechado con su banda Porcupine Tree. Tomándose un receso de su trabajo más mainstream, Wilson se ha centrado en su carrera solista, lanzando el año pasado, el aclamado “Grace For Drowning” (2011). Con dos presentaciones prácticamente agotadas, Steven Wilson llegaba a Chile para entregar un concierto inolvidable.

El inglés traía un show de lujo, pensado hasta el más mínimo detalle, con una propuesta audiovisual muy semejante a la que nos presentó Nine Inch Nails hace unos años. Un telón en la parte delantera del escenario, y otro en el fondo, donde se proyectaban una suerte de videoclips temáticos, correspondientes a cada canción que tocaba interpretar. Las imágenes iban desde la locura, la contemplación, hasta el horror puro, creando una atmósfera muy a similar a la creada por Roger Waters en su última visita, a menor escala obviamente, pero igualmente poderosa. Si esto no era suficiente para dejar boquiabierto a cualquiera, la banda del líder de Porcupine Tree, se encargaba de poner la guinda a la torta. ¡Que pedazos de músicos! Theo Travis (vientos), Nick Beggs (bajo), Adam Holzmann (teclado), Nico Tsonev (guitarra), y el imparable Marco Minnemann (batería), todos y cada uno en esplendida forma, con una actitud sobre el escenario, que muchas veces sobrepasaba a la mostrada por Wilson, que a ratos sólo parecía dejarse llevar y disfrutar de la música creada por sus compañeros, más que dedicarse a dirigirlos.

Ya antes de que comenzase el show, se sucedían diferentes proyecciones sobre el telón. Lo que parecía un gran cortometraje experimental, recibía a los asistentes que llenaron el Caupolicán hasta las gradas, para que a las 21:00 en punto, las luces se apagaran y de a uno, los miembros de la banda comenzaran a salir desde el fondo del escenario, para tomar sus respectivos instrumentos y comenzar con “No Twilight Within The Courts Of The Sun”, tema del disco “Insurgentes” (2008). El aplauso y griterío, se hicieron absolutos cuando la delgada figura de Wilson se posó en el centro del escenario. Vistiendo jeans, polera negra y totalmente descalzo, el músico daba la bienvenida a su público y se unía a sus compañeros. El comienzo fue por todo lo alto, y continúo con “Index”, donde las proyecciones sobre los telones entregaban ese toque, que sumado a un sonido impecable y el carisma de Wilson, daba cuenta de un show creado para cautivar.

Con una introducción de teclado se dio la partida a “Deform To Form A Star”, otra de “Grace For Drowning”, disco que ha llevado de gira mundial al londinense, y continuó revisando con “Sectarian”, momento en que el telón principal cae y deja, por fin, contemplar a la banda en plenitud. Wilson se toma unos minutos para agradecer la gran asistencia de público, confesando que cuando se enteró de que iba a venir a tocar a Chile, no se imaginaba que la gente conocía su música, por lo que agradeció el cariño, que a estas alturas, más que cariño parecía delirio, provocando incluso algunas bromas del guitarrista, quien comentó: “Creo que se han perdido de camino al concierto a Metallica”, declaración que sacó risas del público y dio pie para “Postcard”, también del último disco, en una interpretación oscura y densa.

Luego de cruzar los umbrales más oscuros de “Remainder The Black Dog”, llegó uno de los momentos más emocionantes con “Harmony Korine”, simplemente inmensa, donde el virtuosismo de los músicos brilló por su capacidad de transmitir emociones, en un corte simplemente conmovedor. De lo mejor de la noche.

Lo cierto, es que a pesar de que muchos se acercaron al concierto, gracias al nombre de “Porcupine Tree”, existía un pleno conocimiento de la música que se iba a escuchar, más allá de los aplausos al principio y al final de cada tema, al momento de la interpretación, se notaba que la gente estaba ahí con conocimiento de causa. Se escucharon con mucha atención y entusiasmo temas como “Abandoner”, donde brillaron las capacidades de Marco Minnemann –no por nada fue uno de los más aplaudidos de la noche -, y la misteriosa e inquietante “Veneno Para Las Hadas”.

Wilson presenta un tema nuevo, que debería ser lanzado el próximo año, y que piensa grabar con este nuevo grupo de músicos, a quienes destacó por su expertise, incluso superior a sus propias capacidades. “Luminol” es una canción al servicio del virtuosismo de dichos músicos, muy rápida y progresiva, con un corte a la mitad, que devuelve la atmósfera oscura y emocional entre tanta técnica. “No Part Of Me”, precedió a “Raider II”, presentada por Wilson como “la composición más larga de Grace For Drowning”. Casi 23 minutos de música sin pausas; monumentales, en una montaña rusa de emociones que tuvo de todo. Desde inspirados solos de teclado, pasando por solos de guitarras y flautas, sumado a la sensación de estar metido en una catedral sonora imponente. “Raider II” fue el tiro de gracia, y celebrado con una merecida ovación de pie.

Bis y la banda regresa, esta vez enmascarados, para interpretar “Get All You Deserve”. Con un infierno de fondo, y los rostros cadavéricos de los músicos, llegamos al fin del setlist regular. La gente no paraba de aplaudir y corear el nombre del inglés, quien vuelve al escenario con su guitarra acústica para entregar un regalo a todos aquellos que quedaron con cuello por escuchar algo de “Porcupine Tree”. “Lazarus” y “Trains”, fueron coreadas a más no poder, por una fanaticada totalmente satisfecha. Wilson vuelve a agradecer el cariño de los chilenos, enunciando la frase “espero volver a verlos pronto”, y quién sabe, quizás la próxima parada de Wilson en nuestro país sea con “Porcupine Tree”. A cruzar los dedos.

De esta manera se cierra un ciclo de visitas individuales, cuyo carácter íntimo nos ha permitido apreciar de la virtud de estos artistas, más allá de los rankings musicales y tendencias del momento. Steven Wilson coronó una serie de presentaciones, donde primó lo más importante, la música.

Setlist

  1. No Twilight Within The Courts Of The Sun
  2. Index
  3. Deform To Form A Star
  4. Sectarian
  5. Postcard
  6. Remainder The Black Dog
  7. Harmony Korine
  8. Abandoner
  9. Veneno Para Las Hadas
  10. Luminol
  11. No Part Of Me
  12. Raider II
  13. Get All You Deserve
  14. Lazarus (Porcupine Tree)
  15. Trains (Porcupine Tree)

 Por Sebastián Zumelzu

Fotos por Valeska Escanilla

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3 Comentarios

3 Comments

  1. rolando hormazabal gonzalez

    19-Abr-2012 en 1:28 pm

    maravilloso concert ojala vuelva

  2. Macarena

    19-Abr-2012 en 10:50 pm

    Qué ganas de haber ido!!! Me arrepiento mucho, más aún al ver que tocó Trains (sí, sé que es lo más mainstream se él, pero me encanta ese tema)

  3. gerardo tejada

    30-Abr-2012 en 10:03 pm

    Me da un poco de lata la gente que estaba pegada con Porcupine Tree, en un concierto de Peter Gabriel no corean “Genesis” y en el de Secret Chiefs nadie coreo Faithno More o Mr.Bungle.

    Wilson incluso bromeó cuando escuchaba los gritos del público “¿Estan seguros que esas canciones son mías? No me suenan”. Pero es común que siendo Porcupine tree su mayor exito y Wilson el principal compositor la gente pensara que iban a ver a un Porcupine Tree mkII. La banda de Wilson no es un remplazo para Porcupine TRee. Por último por respeto al resto de Porcupine Tree es lógico que no tocara ningúna del grupo.

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The Offspring, Eterna Inocencia y BBS Paranoicos: Final de fiesta

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The Offspring

Es imposible no pensar en el contexto antes de plantearse cómo hablar de un show realizado en medio del avance del SARS-CoV-2, coronavirus que deriva en la enfermedad COVID-19, hoy una pandemia global. Es difícil no pensar en la ineptitud de las autoridades que, pese a la tardanza del virus en llegar a Chile, aún no toman las decisiones que podrían evitar un contagio a niveles terribles. Así, no es extraño que el show de The Offspring en nuestro país sí pudiera realizarse, aunque en la previa hubo múltiples cuestionamientos. La industria del entretenimiento está sufriendo en todo el mundo y, al final, este fue el último concierto quizás hasta cuánto tiempo más. Y eso está bien, y es lo correcto, por culpa de un virus que no ataca con fuerza a quienes van a eventos así, sino a los adultos mayores.

Sin embargo, este cierre de fiestas, pese a tener tanto en contra y tanto que analizar fuera del escenario, en el lugar donde la gente pone sus oídos, ojos, cuerpos y corazones, lo cierto es que presentó tres bandas que exploraron los lados más brillantes del punk, de todo lo que significa, ya sea el compromiso social –como hizo Eterna Inocencia–, con la rabia del pleno acto de vivir como hace BBS Paranoicos, o desde el lado de disfrutar el sonido como The Offspring. En una extraña burbuja con forma de cúpula como es el Movistar Arena, pudimos ver una comunidad unida, sin temores a una pandemia mundial. Y es que la fiesta fue completa para quienes asistieron, pese a la postal de personas con mascarillas (que se supone no sirven para enfrentar un posible contagio) o también las noticias que llegaban de la suspensión de múltiples eventos y actividades productivas del país, anticipándose a las autoridades, las grandes perdedoras de cualquier jornada en los últimos meses.

BBS Paranoicos abrió con puntualidad los sonidos a las 17:45 hrs., y lo hizo con “Sin Salida”, “Mis Demonios” y “La Rabia”, una triada que en poco más de cinco minutos dejó en claro el espíritu que inundaría la siguiente hora de música, que de forma exacta iba hilvanando canciones de furia, desesperanza o reafirmación del ser, como “Sanatorio”, “Mentira” o el hit “Ruidos”. En medio de eso, la gente saltaba al son de “el que no salta es paco” o de los gritos de “Piñera conchetumare, asesino, igual que Pinochet”. La banda respondía diciendo que era clave ir a votar, mientras lucían sus poleras negras con la leyenda “#APRUEBO” por delante, dejando su tradicional logo por la espalda.

Aunque el micrófono de Omar Acosta no tenía mucha claridad –algo que hacía que se perdieran parte de las letras–, la interpretación en todo sentido funcionaba perfecto. “Como Una Sombra” o “Calla y Espera” retumbaban mientras ya se pasaba de un millar a varios miles de personas en Movistar Arena. La parte de adelante fue siempre la más entusiasta y, aprovechando el espacio, incluso hubo un circle pit que probablemente contravino cualquier recomendación de distanciamiento social por el coronavirus, pero que a quienes estuvieron ahí no les importó. Igualmente, se hacía rara esa sensación de ver un show con tal nivel de compromiso social y, a la vez, notar que las ganas de formar parte del momento podían ser contraproducentes respecto a la salud pública. De todas formas, una hora después, tras el doblete entre “Irreparable” y “No Lo Veo Como Tú”, se cerró no sólo un show tremendo de BBS Paranoicos, sino también el inicio de esta extraña, pero potente jornada de punk.

La continuación no iba a ser menos fuerte con Eterna Inocencia. La banda argentina, que hace de la consigna social parte de las historias que cuentan, se atrasó cinco minutos de lo que supuestamente debía ser el inicio del show, aunque eso no mermó en la vibra de la gente o de los músicos. Nuevamente sería el micrófono del vocalista principal el que generaría problemas, esta vez dejando en un nivel más bajo del necesario a Guillermo Mármol, cuya labia es importantísima en cada track que se despachó, desde “Viejas Esperanzas” o desde “A Los Que Se Han Apagado…”. Lo más impactante de lo que hace el quinteto es cómo logran el sonido que tienen, que los acerca más a Bad Religion en la pulcritud que a conjuntos más desprolijos que ven en lo instrumental algo secundario. Sí, las letras y las convicciones de Eterna Inocencia son algo que los acerca al público y a una sociedad completa, con “La Risa De Los Necios” –dedicada al “cura obrero”, Mariano Puga– o “El Guardián” como ejemplos de ello. Pero también hay espacios como el instrumental después de “Le Pertenezco A Tus Ojos…” que dejan en claro cómo EI es muchísimo más en vivo que en estudio.

Episodio aparte fue el freno que la banda le dio al show por más de cinco minutos con el fin de que la gente amontonada dejara espacio para que atendieran a un chico que estaba con problemas de salud en la multitud. Cerrando con “Weichafe Catrileo”, canción inequívocamente destinada a la lucha en la que, pese al desvío lamentable que presenta la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, sin duda que continúa, y que tras más de una hora de fuerza escénica también se pudo compartir con las grandes letras e interpretación de una banda de punk que es mucho más que eso a estas alturas para sus fans en nuestro país.

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas en punto, el recinto bajaba sus luces y las trompetas características de “Pretty Fly (Reprise)” –canción que cierra el icónico “Americana” (1998)– daban inicio al número estelar de la jornada. Y es que, luego de la enérgica rendición de los clásicos “Americana”, “All I Want” y “Come Out And Play”, no cabía duda de que los fanáticos de The Offspring ansiaban un baño de nostalgia tras casi cuatro años de espera y del reagendamiento dado por la contingencia en el territorio nacional. El triplete, ovacionado y disfrutado por los presentes hasta con bengala incluida, dejó en evidencia el excelente estado de la banda gracias a una perfecta ecualización que reverberó sin problemas en el globo. Tras dicho inicio, Dexter bromeó que este sería “probablemente el último concierto en el hemisferio occidental” y que, a pesar de todo, no podían cancelar tan especial reencuentro. El vocalista finalizó su humorística intervención no sin antes recomendar evitar el contacto físico para prevenir cualquier contagio relacionado a la pandemia que acecha al mundo por estos días.

Pausando el repertorio típico por algunos momentos, el cuarteto estadounidense presentó “It Won’t Get Better”, una de sus más recientes creaciones, ante una respetuosa audiencia que apoyó con palmas cuando la canción y los músicos lo requirieron. Luego, volvieron al ruedo con “Want You Bad”, “Session”, “Original Prankster” y “Staring At The Sun”, hitazos que encendieron al público y lo llevaron a iniciar diversos –y poco recomendados– mosh pits a lo largo de la sección. La voz de Dexter merece mención aparte, pues, a pesar de los años, llega a los tonos requeridos por la selección y es capaz de interpretar con la fuerza que una agrupación de este estilo demanda. Al finalizar un diálogo que sólo The Offspring puede llevar a cabo a la perfección, haciendo chistes sobre cómo Dexter, aparte de ser el liricista principal de la banda, también tenía un doctorado en virología, llegando a la hora de los covers. Y es que, tal y como lo reconocieron en el escenario, no habría grupo sin Ramones o sin la influencia de los hermanos Young.

Una vez terminado el homenaje, los norteamericanos versionaron sus tradicionales “Bad Habit”, “Gotta Get Away” y una emotiva “Gone Away” en piano, la que demostró el correcto estado vocal de Holland y constituyó una mezcla perfecta entre aterciopelados tonos de sensibilidad y el estruendo característico de la banda hacia el ocaso del tema. Luego, los éxitos insignes de la banda “Why Don’t You Get A Job?”, que incluyó unas pelotas plásticas de colores para interactuar con los fans, “(Can’t Get My) Head Around You”, “Pretty Fly” y “The Kids Aren’t Alright” sentaron precedente de que la potencia del grupo sigue incólume tras 34 años de carrera. Hacia el epitafio del periplo, y a modo de encore luego de un par de minutos de reposo, retornaron al escenario para finalizar con dos clásicos y un inesperado tributo a Pennywise, quienes tuvieron que restarse del evento a última hora dada la alerta de salud mundial. Cerrando con “You’re Gonna Go Far, Kid”, “Bro Hymn” y “Self Esteem”, The Offspring le puso broche de oro a una icónica noche en Movistar Arena, lugar que marca un hito de masividad en la historia del grupo en cuanto a conciertos en nuestro país.

Tomando las palabras de Holland en los últimos minutos del show, es menester mencionar que este fue, probablemente, el bastión final en un largo tiempo de eventos masivos en la industria de la música en Chile y en occidente. Sin embargo, eso no fue impedimento para el disfrute de miles de asistentes que llegaron y lo dieron todo en un espectáculo que logró llevarse a cabo de manera perfecta, pese a todos los contratiempos y dificultades que surgieron. Ciertamente, resulta muy importante tomar las recomendaciones del vocalista antes de despedirse: “Cuídense, por favor. Hasta la próxima”. Un incierto cierre temporal para el showbiz musical que promete un “hasta luego”, pero que desconoce qué tan pronto se reactivará el flujo normal y necesario de adrenalina y fervor que solamente las melodías pueden proveer a los habitantes de esta tierra.

Setlist BBS Paranoicos

  1. Sin Salida
  2. Mis Demonios
  3. La Rabia
  4. No Siento Culpa
  5. Eterno Retorno
  6. Sanatorio
  7. Mentira
  8. Ruidos
  9. Corazón Al barro
  10. Tanto Insistir
  11. Daño Permanente
  12. Recuerdos
  13. Como Una Sombra
  14. Cristales
  15. Calla y Espera
  16. El Regreso
  17. Ausencia
  18. Irreparable
  19. No Lo Veo Como Tú

Setlist Eterna Inocencia

  1. Viejas Esperanzas
  2. Encuentro Mi Descanso Aquí, En Este Estuario
  3. A Los Que Se Han Apagado…
  4. Trizas De Vos
  5. Abrazo
  6. A Elsa y Juan
  7. La Risa De Los Necios
  8. El Guardián
  9. La Mentira Sin Fin
  10. Cuando Pasan Las Madrugadas…
  11. Hazlo Tú Mismo
  12. Cartago
  13. Sin Quererlo (Mi Alma Se Desangra)
  14. Cassiopeia
  15. Le Pertenezco A Tus Ojos…
  16. Puente De Piedra
  17. Nuestras Fronteras
  18. Weichafe Catrileo

Setlist The Offspring

  1. Americana
  2. All I Want
  3. Come Out and Play
  4. It Won’t Get Better
  5. Want You Bad
  6. Session
  7. Original Prankster
  8. Staring At The Sun
  9. Blitzkrieg Bop (original de The Ramones)
  10. Whole Lotta Rosie (original de AC/DC)
  11. Bad Habit
  12. Gotta Get Away
  13. Gone Away
  14. Why Don’t Get You Get A Job?
  15. (Can’t Get My) Head Around You
  16. Pretty Fly
  17. The Kids Aren’t Alright
  18. You’re Gonna Go Far, Kid
  19. Bro Hymn (original de Pennywise)
  20. Self Esteem

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